El doctor me ayudo a cagar
Me llamo Aiko, tengo cincuenta y cinco años y soy japonesa de nacimiento, aunque llevo más de treinta viviendo en Buenos Aires. Mi cuerpo ya no es el de una joven: tetas grandes y pesadas de copa DD que cuelgan un poco con la edad, pezones oscuros grandes y gruesos que se endurecen con facilidad, piel blanca suave con algunas arrugas sutiles en el cuello y las manos, caderas anchas y un culo carnoso que se balancea al caminar, coño depilado con labios gorditos e hinchados que chorrean jugos almizclados cuando me excito. Mi pelo negro lacio me llega hasta el cuello, y mis ojos almendrados miran con esa timidez que nunca perdí del todo. Llevaba 8 días constipada: el abdomen hinchado, un dolor constante y pesado que no me dejaba en paz. Nada salía, por más que lo intentara. Al final, pedí turno con un joven doctor que me habían recomendado. El doctor era argentino, veinticinco años, alto y musculoso, pelo corto negro, ojos cafés intensos y una sonrisa profesional que ocultaba algo m...