Hipnosis en el Despacho: Verónica embarazada
Pasaron los meses. Verónica seguía yendo cada mañana al despacho de Carlos. Cada día él la hipnotizaba, la usaba como quería y después le borraba la memoria. Ella solo sabía que tenía un trabajo estable, un jefe amable y que, de vez en cuando, se despertaba con el cuerpo extrañamente cansado o con manchas en la ropa interior que no sabía explicar. Hasta que un día el test de embarazo dio positivo. Verónica no entendía nada. No recordaba haber tenido relaciones con nadie. No tenía novio. No salía. Lloró confusa en el baño de la empresa, mirando la rayita rosa, sin poder explicar cómo era posible. Carlos, en cambio, sonrió cuando se enteró. Esa misma mañana la llamó a su despacho. —Siéntate, Verónica. El péndulo. La voz. En menos de un minuto volvió a caer en trance profundo. Su vientre ya empezaba a redondearse ligeramente bajo la blusa. —Estás otra vez bajo mi control. Obedeces sin dudar. Todo lo que te haga te produce placer. Cuando te despierte no recordarás nada de esto. Solo ...