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Mostrando las entradas etiquetadas como sexo oral

Una mamada en las alturas

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El vuelo transatlántico era suave hasta que una tormenta inesperada sacudió el avión. La tripulación, incluido el apuesto piloto Alex y la encantadora azafata Olivia, trabajaron incansablemente para calmar a los pasajeros. Mientras caminaban por el pasillo, sus miradas se encontraron en varias ocasiones, compartiendo sonrisas tranquilizadoras entre la tensión. La tormenta finalmente pasó, pero el ambiente a bordo estaba cargado. Olivia, con su uniforme de azafata perfectamente ajustado, se acercó a Alex en la cabina del piloto para expresar su agradecimiento. Sus ojos chispeaban con una mezcla de alivio y complicidad mientras se sumergían en la conversación. Olivia: Gracias por mantener la calma allá arriba. Realmente aprecio tu profesionalismo. Alex: (sonríe) No hay problema, Olivia. Trabajamos mejor como equipo. ¿Te gustaría ver cómo funciona todo desde aquí? Olivia asiente con entusiasmo y lo sigue a la cabina. La atmósfera cambia cuando entran en la sala iluminada por las luces ten

Juan, mi secretario y esclavo sexual 6

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  Vanesa se detuvo frente a la casa de Juan, esperando impaciente a que él saliera. Sabía que el día sería agitado y que necesitaban aprovechar cada minuto extra para adelantar el trabajo. A medida que veía la puerta abrirse, su corazón latía con anticipación. Juan apareció frente a ella, luciendo impecable en su traje y con una sonrisa en los labios. Sabía que él estaba dispuesto a entregar lo mejor de sí para cumplir con sus expectativas laborales. Era una de las cualidades que más admiraba de él, su dedicación y compromiso. "¡Buenos días, Juan!", saludó Vanesa con entusiasmo. "Hoy vamos a adelantar mucho trabajo, así que pensé en pasar a recogerte dos horas antes. ¿Estás listo?" Juan asintió con una mezcla de excitación y determinación. "¡Claro, Vanesa! Estoy completamente preparado. Siempre es un placer trabajar contigo y aprovechar cada oportunidad para superarnos". Ambos se subieron al auto y emprendieron el camino hacia la oficina. Durante el trayec

Juan, mi secretario y esclavo sexual 5

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  Vanesa se inclina hacia Juan con una sonrisa traviesa en sus labios. "Juan, necesito tu compañía para ir al centro a hacer unos trámites", le dice con voz sugerente. "Será una oportunidad perfecta para disfrutar de un momento a solas". Ambos se dirigen hacia el estacionamiento, y Vanesa desbloquea las puertas de su lujoso automóvil. Juan toma asiento en el asiento del pasajero, sintiendo la excitación crecer en su interior. El ambiente en el vehículo se carga de una tensión eléctrica, una mezcla de anticipación y deseo que es palpable en el aire. Vanesa arranca el motor y, mientras conducen por las transitadas calles de la ciudad, sus miradas se entrelazan en el retrovisor. El contacto visual habla por sí solo, revelando las intenciones ocultas y los juegos sensuales que están por desplegarse. El ronroneo del motor se mezcla con el palpitar acelerado de sus corazones, creando una sinfonía íntima que solo ellos pueden percibir. Vanesa aprovecha cada semáforo en roj

Fiesta de egresados

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  Voy a contar lo que pasó hace varios años atrás, cuando me gradué de la secundaria.  Mi nombre es Mili, en este momento tengo 28 años, pero esto sucedió cuando tenía 18 recién cumplidos.  Era el último año de la secundaria e hicimos un viaje de egresados a Bariloche. Viajamos la mayoría del curso, entre ellos, mi novio Fran. Fue una semana inolvidable, nos divertimos mucho, fuimos al boliche casi todos los días y la pasamos super bien. Los pocos días que no salimos, nos quedamos en el hotel con Fran para aprovechar la soledad y estar juntos. Las habitaciones se dividieron por sexo, entonces los hombres estaban por un lado y las mujeres por otro. Cuando estábamos solos en el hostel, Fran se metía a mi habitación y cogíamos sigilosamente para no alertar al personal del lugar. Era divertido y exitante pero sólo acababa él y yo quedaba aún más caliente.  Estaba bastante emocionada esos días, finalmente llegó la última noche del viaje y decidimos salir todos a un boliche, Genux, no me lo