La Extorsión de una milf
Lucas y Tomás tenían diecinueve años, dos pendejos musculosos del barrio de Villa Urquiza, Buenos Aires, que pasaban los días en el gym y las noches en fiestas y pajas colectivas viendo porno MILF. Eran amigos de Mateo, un chico de su misma edad, pero su verdadero objetivo era la madre de Mateo: Valeria, una mujer de cuarenta y dos años que era un pecado andante –curvas maduras que el yoga había mantenido perfectas, tetas DD pesadas y jugosas que rebotaban libres bajo blusas escotadas, pezones oscuros gruesos que se marcaban siempre, caderas anchas terminando en un culo carnoso redondo que tensaba leggings hasta el límite, y un coño depilado con labios gorditos hinchados que chorreaba jugos espesos almizclados cuando se excitaba, clítoris grande rojo palpitante que la hacía squirt chorros calientes si la follaban bien. Pelo negro lacio largo hasta la cintura, piel blanca suave, ojos verdes que brillaban con una mezcla de autoridad maternal y deseo reprimido. Valeria era divorciada...