Pegging - Mónica (42) y Fede (26)

 


Mónica ayudó a Fede a ponerse la lencería rosa, asegurándose de que cada pieza estuviera en su lugar. Fede se sentía un poco nervioso, pero emocionado al mismo tiempo. Nunca antes había usado lencería de este tipo y estaba ansioso por ver cómo se vería. Mónica notó su nerviosismo y le sonrió tranquilizadora mientras le ajustaba el sujetador.

"Te ves hermoso, Fede", dijo Mónica mientras ajustaba las tiras del sujetador. "Esta lencería es perfecta para ti, resalta tus curvas y te hace lucir muy sexy". Fede sonrió tímidamente, agradecido por el cumplido. "Gracias, Mónica", respondió él, sintiéndose un poco más cómodo con su aspecto. Después de ponerse la lencería, Mónica ayudó a Fede a maquillarse. Seleccionó los colores perfectos para realzar los ojos de Fede y destacar sus labios. Fede se miró en el espejo y se sorprendió al ver lo bien que se veía. "¡Guau! No sabía que podía verme tan bien", dijo Fede, admirando su aspecto en el espejo. "Gracias, Mónica, esto es increíble". "Me alegra que te guste, Fede", respondió Mónica con una sonrisa. "Ahora, ¿estás listo para salir a tomar un café?" Fede asintió con entusiasmo, ansioso por mostrar su nuevo aspecto en público. Juntos, salieron del departamento de Mónica y caminaron hacia la cafetería de la esquina.

 Mónica y Fede salieron del departamento, caminando por el pasillo y bajando por las escaleras hasta llegar a la calle. A pesar del nerviosismo inicial, Fede se sintió cómodo con la ropa interior femenina gracias al apoyo de Mónica.


Caminaron juntos por la calle, sintiendo las miradas de algunos transeúntes que no podían evitar voltear a ver la lencería rosa que Fede llevaba puesta debajo de su sobretodo. Pero a pesar de las miradas, Fede se sintió orgulloso de sí mismo por atreverse a salir así y por tener a Mónica a su lado.


Finalmente, llegaron al café y se sentaron en una mesa junto a la ventana, disfrutando del cálido aroma del café y del ambiente acogedor del lugar. Conversaron sobre temas diversos, desde películas hasta música y libros, mientras disfrutaban de su bebida.


Luego de un rato, pagaron la cuenta y salieron del café, caminando de vuelta hacia el departamento. Fede se sentía más seguro y cómodo consigo mismo gracias a la experiencia, y sabía que contaría con el apoyo de Mónica en su camino de exploración sexual.


Llegaron al departamento, subieron por las escaleras y entraron en la habitación de Mónica. Fede se quitó el sobretodo y se quedó en la lencería rosa mientras Mónica se acercaba a él, lista para continuar explorando su sexualidad juntos.


 Mónica comenzó a besar su cuello y su pecho, acariciando suavemente su piel con sus dedos. Fede gemía de placer mientras sentía sus manos moverse por su cuerpo.


Luego, Mónica comenzó a dilatar suavemente el ano de Fede con sus dedos, preparándolo para el cinturón con dildo. Fede gimió de placer, sintiendo cómo su cuerpo se abría y se entregaba al placer.


Mónica tomó el lubricante y lo aplicó sobre sus dedos, mientras Fede se apoyaba en la cama, sintiendo cómo su respiración se aceleraba de anticipación. Mónica comenzó a masajear suavemente la entrada del ano de Fede, sintiendo cómo los músculos se relajaban y se abrían bajo sus dedos.


Fede gimió, sintiendo una sensación cálida y húmeda en su ano mientras Mónica continuaba estimulando y dilatando suavemente la zona. "Oh, Dios mío, esto se siente increíble", murmuró Fede mientras se dejaba llevar por las sensaciones.


Mónica sonrió y continuó trabajando con sus dedos, sintiendo cómo Fede se abría y se entregaba al placer. Después de unos minutos, ella retiró sus dedos y tomó el cinturón con dildo, ajustándolo a su cuerpo y asegurándose de que estuviera cómodo.


Fede observó mientras Mónica se ponía el cinturón, sintiendo una mezcla de nerviosismo y excitación mientras esperaba sentir el dildo dentro de él. "¿Estás listo?", preguntó Mónica con una sonrisa mientras se acercaba a él.


Fede asintió con la cabeza, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza en su pecho mientras se preparaba para lo que vendría a continuación. Mónica se acercó a él, tomando el dildo y aplicando lubricante sobre la punta.


Fede cerró los ojos, sintiendo cómo Mónica comenzaba a presionar la punta del dildo contra su entrada, deslizándolo suavemente hacia dentro. Un gemido escapó de su boca mientras se acostumbraba a la sensación de estar siendo penetrado.


Mónica sostuvo el cinturón firmemente en su lugar mientras deslizaba el dildo hacia adentro de Fede, moviéndolo lentamente para que su cuerpo pudiera ajustarse a la nueva sensación. "¿Estás bien, Fede?" preguntó ella, preocupada por su comodidad.


Fede asintió, sintiendo cómo su cuerpo se estiraba y se abría para dar paso al dildo. "Sí, sigue", dijo con voz entrecortada por el placer. Mónica continuó moviendo el dildo suavemente, aumentando gradualmente el ritmo y la profundidad.


Fede se agarró a las sábanas, gimiendo y jadeando mientras Mónica lo penetraba con el dildo. Cada movimiento lo llevaba más cerca del borde del orgasmo, y podía sentir su cuerpo tensándose con cada embestida.


Finalmente, Fede no pudo resistir más y se corrió con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía con el orgasmo. Mónica lo sostuvo mientras temblaba, dándole tiempo para recuperar el aliento antes de retirar el dildo lentamente.


Fede se dejó caer sobre la cama, exhausto pero feliz. "Fue increíble", susurró, mirando a Mónica con una sonrisa. "Eres increíble". 


Mónica se acostó a su lado y le acarició el cabello. "Me alegro de que hayas disfrutado, amor", dijo ella. "Eres tan hermoso cuando te entregas así".


Fede sonrió, sintiéndose completamente satisfecho y relajado. Se acurrucó junto a Mónica, sintiendo su calidez y suavidad, y cerró los ojos con una sensación de felicidad. Sabía que había encontrado algo especial con ella, algo que nunca querría perder.

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