Mi Amante y Sus Sobrinas
Me llamo Carlos y tengo cincuenta años. Hace tres años conocí a Laura, una mujer de cuarenta y cinco con un cuerpo que me volvió loco desde el primer día: tetas enormes de copa E que desbordan cualquier sostén, pezones oscuros grandes y gruesos que se endurecen con solo mirarlos, cintura suave que se ensancha en caderas anchas, culo carnoso y redondo que se mueve como una invitación, y un coño depilado con labios gorditos que chorrean jugos espesos y calientes cuando se excita. Su pelo negro lacio y largo le cae hasta la mitad de la espalda, piel blanca suave y ojos verdes que miran con deseo puro. Laura y yo vivimos juntos desde hace dos años. El sexo es intenso: me monta con esas tetas rebotando en mi cara, me hace tragar sus pezones mientras me folla el coño chorreante, o me pide que le coma el culo hasta que squirtée en mi boca. Pero siempre había una fantasía que me confesó una noche, borracha de vino: sus dos sobrinas políticas, hijas de su cuñada. Ambas de dieciocho años recién ...