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Mostrando las entradas etiquetadas como sexo en el trabajo

La Fiesta de la Empresa: La Humillación Pública

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Valeria tenía treinta y dos años y un cuerpo que hacía que todos en la empresa la miraran dos veces: tetas D-cup firmes y altas que se movían con cada paso, pezones oscuros que se marcaban bajo la blusa incluso con sostén, cintura estrecha que se ensanchaba en caderas curvilíneas y un culo carnoso y redondo que tensaba la falda lápiz hasta el límite. Su pelo negro lacio le llegaba a la mitad de la espalda, y sus ojos verdes brillaban con una picardía que su marido, Marcos, conocía muy bien. Marcos tenía treinta y cinco años, un empleado promedio de la misma empresa, con una polla de diecisiete centímetros que funcionaba bien, pero que nunca había satisfecho del todo a Valeria. Desde hacía un año, habían empezado a jugar con la idea del cuckold: él la dejaba salir con otros, y luego ella volvía a casa con el coño lleno de semen ajeno para que él lo lamiera. Pero esta noche, en la fiesta de fin de año de la empresa, todo iba a ser diferente. Valeria se había puesto un vestido negro corto...

La Reunión de Evaluación

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Lucía tenía treinta años y un cuerpo que seguía atrayendo miradas en la oficina: tetas firmes de copa D que se marcaban bajo las blusas ajustadas, pezones oscuros que se endurecían con el aire acondicionado, cintura estrecha que se ensanchaba en caderas curvilíneas y un culo redondo que tensaba las faldas lápiz hasta el límite. Su pelo castaño lacio le llegaba a la mitad de la espalda, y sus ojos verdes siempre parecían pedir disculpas. Trabajaba como analista en una consultora del Microcentro de Buenos Aires, pero sus números no cerraban. Llevaba tres meses con malas evaluaciones, y hoy era la reunión final con su jefe, don Héctor. Héctor tenía cincuenta años, un hombre alto y robusto con canas en las sienes, voz grave y una autoridad que imponía silencio en las reuniones. Su escritorio era enorme, de caoba oscura, y la oficina tenía persianas que bajaban con un botón. —Sentate, Lucía —dijo él, sin levantar la vista del expediente—. Tus números son un desastre. Si no mejorás, te despi...

Sexo en el trabajo - Capítulo 1: "Jefa y subordinado"

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Capítulo 1: "Jefa y subordinado" El aroma a café recién hecho inundaba la oficina cuando Javier cruzó las puertas de cristal. Su camisa blanca, perfectamente ajustada, resaltaba su figura atlética mientras se dirigía a su escritorio. Los murmullos de sus compañeros lo siguieron, pero él estaba demasiado concentrado en el email que acababa de recibir: "Reunión urgente, 9:00 AM". Elena llegó minutos después, su presencia causando un silencio inmediato. Su falda lápiz negra se ajustaba a sus curvas generosas, y su blusa de seda color crema dejaba entrever sutilmente su escote. Con pasos seguros sobre sus tacones de aguja, se dirigió directamente a la sala de juntas. Javier sintió que le faltaba el aire cuando entró y la vio sentada en la cabecera de la mesa. Sus ojos verdes lo escrutaron de arriba abajo, y por un momento, creyó ver un destello de algo más que profesionalismo en ellos. "Buenos días, Javier", dijo Elena, su voz suave pero firme. "Toma asie...

Acepte por necesidad que mi asqueroso jefe me ...

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  Lorena, una mujer de 28 años, trabajaba en una pequeña empresa donde su jefe era un hombre de unos 50 años, grosero y muy asqueroso. A pesar de su repulsa por él, Lorena necesitaba el trabajo y no tenía otra opción. Un día, mientras trabajaba en la oficina, su jefe le dijo que tenía que ir a una reunión importante y le pidió que lo acompañara. Lorena, sin otra opción, aceptó y se fue con su jefe a un hotel de lujo. Durante la reunión, Lorena se dio cuenta de que su jefe no estaba interesado en el tema de la reunión, sino en ella. Él la miraba de manera grosera y le hacía comentarios sucios. Lorena se sintió asustada y embarazada, pero sabía que no tenía otra opción que soportarlo. Después de la reunión, el jefe de Lorena la llevó a un cuarto de hotel y la cerró dentro. Lorena, temblando de miedo y asombro, se preguntaba qué iba a hacer. Su jefe, sin preámbulos, se acercó a ella y comenzó a desvestirse. Lorena, sin otra opción, comenzó a desvestirse también. El jefe de Lorena la e...

Ana recibe sexo anal en la entrevista de trabajo

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Ana llega a la oficina con una valija en mano, vestida con un traje negro elegante y un par de zapatillas altas. Su cabello es castaño oscuro y corto, y sus ojos son azules claros. Ella es una mujer de mediana edad, con una expresión serena y confiada. El secretario le da la dirección del despacho del jefe y le dice que se sienta en la sala de espera hasta que sea llamada. Ana se sienta en la sala de espera, mirando los retratos de los antiguos jefes de la empresa que adornan las paredes. El jefe llega a la sala de espera y se dirige hacia Ana. Ella se levanta y le da la mano. El jefe le guía al despacho y se sientan en los sofás opuestos. Jefe: (sonriente) Bienvenida, Ana. Me alegra haberte encontrado para esta entrevista. Ana: (graciosa) Gracias, señor. Estoy muy emocionada por esta oportunidad. Jefe: (interesado) Me gusta tu currículum, Ana. Tiene muchas experiencias relevantes para este puesto. Pero antes de hablar sobre el trabajo, me gustaría saber más sobre ti mismo. ¿Cuáles son...

Secretaria sumisa

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German llegó a la oficina temprano por la mañana, con una mirada decidida en sus ojos. Caminó con confianza hacia su despacho, donde Flor, su sumisa secretaria, lo esperaba con anticipación. Al entrar, sus ojos se encontraron y Flor supo inmediatamente que comenzaba un intenso dia laboral. "Florencia, quítate la ropa y permanece desnuda mientras trabajas en tu escritorio", ordenó German con voz autoritaria. Flor, sin dudarlo, comenzó a despojarse de su ropa lentamente, dejándola caer al suelo con gracia. Con movimientos gráciles, desabrochó el botón de su blusa lentamente, dejando al descubierto suaves curvas y una delicada piel que anhelaba ser tocada. El tejido de la blusa cayó suavemente por sus brazos, revelando su figura curvilínea y sensual, decorada con un delicado sujetador de encaje negro que realzaba aún más su busto. Deslizó las manos por sus caderas, desabrochando lentamente el cierre de su falda, permitiendo que se deslizara por sus piernas hasta caer al suelo. Q...

Juan, mi secretario y esclavo sexual 6

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  Vanesa se detuvo frente a la casa de Juan, esperando impaciente a que él saliera. Sabía que el día sería agitado y que necesitaban aprovechar cada minuto extra para adelantar el trabajo. A medida que veía la puerta abrirse, su corazón latía con anticipación. Juan apareció frente a ella, luciendo impecable en su traje y con una sonrisa en los labios. Sabía que él estaba dispuesto a entregar lo mejor de sí para cumplir con sus expectativas laborales. Era una de las cualidades que más admiraba de él, su dedicación y compromiso. "¡Buenos días, Juan!", saludó Vanesa con entusiasmo. "Hoy vamos a adelantar mucho trabajo, así que pensé en pasar a recogerte dos horas antes. ¿Estás listo?" Juan asintió con una mezcla de excitación y determinación. "¡Claro, Vanesa! Estoy completamente preparado. Siempre es un placer trabajar contigo y aprovechar cada oportunidad para superarnos". Ambos se subieron al auto y emprendieron el camino hacia la oficina. Durante el trayec...