El hijo de mi vecina

 Era una mañana de verano. Volvía del gimnasio y en el camino a casa se largó una lluvia torrencial. Mojada por completo, al llegar a casa me doy cuenta que no me había llevado las llaves y mi marido ya se había ido al trabajo.

Tenía como vecina a María, una mujer muy buena que siempre estaba atenta a cualquier cosa que necesitásemos. Vivía con su hijo Ramiro, un adolescente de ya 18 años. Desde más chico Ramiro me espiaba desde la terraza cuando yo tomaba sol en el patio. Me daba morbo y jugaba un poquito siempre simulando que no sabía que me estaba espiando.

Decidí tocarle el timbre a Ramiro. Sabía que María estaba de viaje y él estaba solo esos días en su casa.

Al verme quedó impactado. A su puerta estaba llamando la mujer con la que siempre fantaseó, toda mojada al punto que se transparentaba la ropa interior diminuta. 

Y: Hola Rami ¿cómo estás?

R: Hola Lore. ¿Bien, vos? Estas empapada

Y: Si, me olvidé las llaves de casa y no hay nadie.

R: Vení ¿queres pasar?

Y: ¿Te molestaría? No sé si te interrumpo algo.

Ramiro me había atendido en short y sin remera. Se notaba que estaba desnudo por la casa y se puso eso para atender. A kilómetros se divisaba un gran bulto producto de una reciente erección. Seguramente había interrumpido una buena masturbación adolescente

R: No, para nada. Estaba mirando la tele.

Me dejó pasar. Al entrar al comedor había olor a encierro, a sexo... a hormonas adolescentes. Me empecé a excitar por estar sola con un pendejo pajero.

Le mandé un mensaje a mi esposo explicando lo que había sucedido. Me contestó que no podía salir antes del trabajo y que lo espere allí. Mientras tanto notaba la mirada de Ramiro recorriendo todo mi cuerpo. De reojo veía como su bulto crecía.

R: ¿No querés que te preste ropa de mi mamá? Me da cosa que estés mojada.

Y: Dale, no sé si me va a entrar. Pero probemos.

R: Ya te busco.

Tardó unos minutos. Volvió con un conjunto de ropa interior de encaje muy fino. La tanga era un hilo dental. Además, me dio una remera amplia y larga junto a un short blanco chiquito.

R: Creo que esto te va a ir.

Y: La ropa interior no Rami, es personal eso. Me llevo esto al baño.

Tomé la remera, el short y me metí en el baño. Una vez desnuda le grité si me podía dar un toallon. Me golpeó la puerta y abrí un poco escondiéndome tras ella. Lo miré a los ojos, tardé un poco para dejar volar su imaginación y tomé el toallón agradeciéndole con una sonrisa.

Y: Perdón que abra así, ya estoy desnuda jeje

R: No hay problema.

Deje la puerta entreabierta por error para que me intente espiar.

Cuando intenté ponerme el short, fue imposible. Decidí salir solo con la remera que me llegaba a tapar las nalgas.

Y: Gracias Rami. Sos un amor. El short no me entró, toma.

R: ¿Queres que te busque otra cosa? 

Y: No gracias, así está bien. ¿Dónde puedo colgar esto para que se seque?

R: Dame, yo lo cuelgo.

Le di mi remera, mi calza, mi corpiño y mi tanga diminuta. Se la quedó viendo. Pude leer su mente perversa. Quería olerla, masturbarse con ella.

Se la llevó al lavadero y la colgó.


(Foto mía con la remerita que me prestó)



Ya de regreso en el comedor, yo con la remera fina tapando mis partes íntimas y él con un short tapando su bulto le pedí si me prestaba la notebook para pagar un impuesto. No quería que se me venza. 

Me acompañó hasta la notebook, me la desbloqueó y apareció en pantalla una página porno con una foto de una mujer madura chupándole la pija a un pendejo. Intentó cerrar la tapa de la notebook, pero lo frené. Mis pezones estaban duros por la excitación. Lo miré a los ojos y le dije

Y: Tranquilo Rami. Es lo más normal del mundo. Además, estás solo, es obvio que te vas a hacer unas buenas pajas. Todo el mundo lo hace.

R: Me da vergüenza que lo mires.

Y: ¿Vergüenza? Dejate de joder. Yo también lo hago cuando se va mi marido a trabajar. No pasa un día sin que me masturbe.

R: ¿En serio?

Y: ¡Obvio! No hay nada más lindo que pejearse. ¡Dejas volar la imaginación! 

R: Si es verdad. Podes cogerte a quien quieras jajajaja

Y: ¡Claro! 

Ya se le notaba una gran erección. El tamaño era enorme. Cada vez tenía más ganas de que ese pene sea mío.

Y: Contame con que fantaseas.

R: Me da vergüenza. Contame vos primero

Y: Uff...yo tengo un montón. La más recurrente es la de ser profesora o doctora y me cojo a pendejos de tu edad con pijas enormes. Con las hormonas que tienen me cogen todo un día sin pausa. Esa es la que me gustaría que se haga realidad jajaja.

Mientras se lo contaba me paré y simulé que se me caía el celular. Me agaché mostrándole todo mi culo al aire, sin ropa interior. Me quedé unos segundos así y me incorporé. Giré y mirándole la pija dura le dije

Y: ¿Y la tuya? ¿Cuál es?

R: ¿Si te cuento la verdad no te vas a enojar?

Y: ¡Claro que no!

R: ¿En serio?

Y: ¡Dale!

R: Mi única fantasía desde chico es cogerte. Todas mis pajas te las dedico a vos.

Y: ¡Mmmm Rami! ¡Que confesión tan linda!

R: Tengo algunas fotos tuyas tomando sol que te saqué desde la terraza. Las miro una y otra vez.

Y: ¡Uau! ¿En serio? ¿De haber sabido hacía toples jajajaja Las puedo ver?

R: Si obvio

Se sentó en la compu y abrió una carpeta donde estaban mis fotos. La mayoría eran las que me había sacado él, pero había otras que se había bajado de Instagram. Unas que había posteado yo en ropa interior.

Y: Rami, me alaga mucho todo esto. Queres sacarme algunas fotos más para completar la colección? 

Me di vuelta y me levanté la remera. Sus ojos se le salían y no le daba las manos para desbloquear el celu. Pero no llegó a poner la cámara que me tapé y me di vuelta. Me acerqué mirando su cara de decepción.

Le agarré la pija y le dije

Y: De esto ni una palabra a nadie, nada de repartir estas fotos con tus amigotes. Queda entre nosotros.

R: ¡Obvio Lore, obvio!

Me di vuelta, apoyé mi culo en su pija y le dije "Dale, saca las fotos"

Me empezó a fotografiar. Posaba con cara de puta. Me saqué la remera tapándome las tetas. Él no lo podía creer. Al final ya me fotografiaba desnuda, sin taparme.

Me acerqué, le bajé el short y su pija salió a la luz. Enorme, venosa, gorda... una de las pijas más lindas que vi.

Lo llevé al sillón lo senté y me senté sobre sus piernas.

Y: Contame, ¿y qué te imaginas cuando te pajeas?

R: Que nos besamos apasionadamente. Luego te chupo esas tetas tan hermosas que tenes. Que me chupas la pija... que te cojo sin parar... que te acabo en la boca litros de leche caliente. Que te chupo la concha y explotas del placer.

A todo esto, yo ya estaba visiblemente mojada, excitada. 

Y: Uff pendejo pervertido, para un poco que me excitaste mucho.

Y sin decir nada más lo empecé a besar con lujuria. Le agarré la pija y lo empecé a masturbar mientras él me manoseaba las tetas. Nunca separamos nuestras bocas y lenguas. Cruce una pierna para cada lado quedando mi concha frente a su pija. Empecé a refregarme mientras seguíamos besándonos.

Luego de un rato me separé y fui directo a chuparle la pija. Primero la cabeza, luego toda la pija. Le chupaba los huevos, le masajeaba el ano. Él gemía como loco y me agarraba de la cabeza intentando asegurar que no me escape. Cuando me dijo que estaba por acabar, me la metí toda en la boca y presioné su ano. Explotó dentro de mi boca. Litros de leche caliente desbordaban y caían en mis tetas. Un semental había acabado en mí. Tragué todo lo que pude. Él estaba rendido viendo la escena.


Su pija en ningún momento se achicó. Seguía dura como un mástil. Ahí supe que mi fantasía se iba a hacer realidad. Estaba frente a una maquina sexual.

Me subí sobre él y me la metí en mi concha. Comencé a cabalgarlo gimiendo como una puta.

Y: Si Rami, dame duro. Que hermosa pija que tenes

R: ¡Resultaste bien puta Lore! Cabalgame yegua!

Sus palabras agresivas me calentaban más aún.

Y: ¡Si, soy tu puta! ¡Dame duro! Aahhhh

R: ¡Toma puta toma!

Y: ahhh mi maquina sexual. Sos mío de ahora en más!


Me acabó adentro. No me importaba nada. Ese día me hizo acabar 15 veces. Había encontrado al hombre perfecto. Nuestras fantasías se complementaban y llevadas a la realidad solo tenían como resultado lujuria total.


Cuando llegó mi marido me cambié y fui para casa. Le dejé de regalo la tanga a Ramiro para que me recuerde.


Semanas después, me encontré con María y hablando me contó que estaba preocupada porque Ramiro se iba a tomar un año sabático. No iba a empezar la facultad. Me contó que por las mañanas iba a comenzar a ir al gimnasio.

Al día siguiente, 9am sonó el timbre. Era Ramiro.


Ese año fue el mejor de mi vida. Cogía todas las mañanas y tenía 10 o 15 orgasmos.


P: _manuherrera

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