Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2026

El Cobrador de la Renta

Imagen
Se llamaba Raúl, tenía cuarenta y siete años y era el dueño del pequeño edificio de departamentos en Flores. Alto, algo grueso, con barba de varios días y una mirada que siempre parecía estar calculando cuánto podía sacar de cada persona. Cobraba la renta en efectivo, personalmente, porque le gustaba ver la cara de la gente cuando le decían que no tenían el dinero. Ese mes, la que más le interesaba era Laura, la del departamento 3B. Treinta y un años, separada, sola con su hija de ocho que estaba en la casa de la abuela esa semana. Laura era una morocha de curvas generosas: tetas grandes de copa D que se movían pesadas bajo la remera, culo ancho y carnoso que llenaba los jeans, labios carnosos y ojos oscuros que siempre miraban con un poco de miedo cuando él tocaba el timbre. Laura abrió la puerta con cara de angustia. Llevaba una remera blanca ajustada y un short corto de algodón. Se notaba que no tenía sostén: sus tetas pesadas colgaban libres, pezones oscuros marcados contra la tela...

La Primera Consulta de Kiara

Imagen
Me llamo Kiara, tengo dieciocho años recién cumplidos y soy peruana. Mi familia se mudó a Buenos Aires cuando era chica, tengo la piel morena clara, cabello negro largo y liso que me llega a la cintura, ojos almendrados oscuros, nariz pequeña y labios carnosos que siempre parecen pintados aunque no lleve nada. Mi cuerpo es curvilíneo pero juvenil: tetas firmes de copa C que se mueven libres bajo la ropa, pezones oscuros grandes y gruesos que se endurecen con facilidad, cintura estrecha, caderas anchas y un culo redondo que hace que los jeans se me peguen. Mi coño es depilado, labios rosados gorditos que se hinchan rápido, clítoris pequeño pero muy sensible, y ano rosado fruncido que nunca nadie tocó. Nunca había ido al ginecólogo. Mis amigas me insistieron tanto que al final pedí turno en una clínica de Caballito. Llegué un jueves por la tarde, con un vestido corto floreado que se me subía un poco al caminar, sin sostén porque hacía calor, mis pezones oscuros marcados bajo la tela fina...