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María y los pepinos

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Después de la noche emocionante que María había experimentado, comenzó a sentirse más aventurera y curiosa acerca de sus propias exploraciones sexuales. Con el tiempo, decidió buscar nuevos horizontes en su mundo privado. Un día, mientras exploraba en línea, encontró información sobre la masturbación anal. La idea de utilizar un objeto en su recto la excitaba y la intrigaba. Decidió que el próximo paso en su aventura sexual sería probarlo con un pepino. María esperó hasta que su marido fuera de viaje de negocios para tener la oportunidad de probar esta nueva experiencia sin preocupaciones. Antes de comenzar, aseguró que su  pepino  estuviera limpio y bien lavado. La noche llegó, y ella se preparó para la aventura. Tomó el pepino limpio y lo examinó cuidadosamente. Luego, buscó en su armario y encontró un condones, que decidió usar para proteger su recto. Con todo listo, se acercó a la cama y se posó en el centro. Primero, decidió insertar el pepino en su vagina, para familiarizarse con

A partir de ahora seras mi puta

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Carlos - Un hombre joven y aventurero, que siempre ha tenido curiosidad por experimentar cosas nuevas. Diego - El mejor amigo de Carlos, un tipo reservado y un poco tímido en cuestiones sexuales. Entorno: La historia transcurre en la ciudad de México, en un moderno y cómodo apartamento de ambos amigos. La atmósfera es de relajación y confianza entre ellos. Carlos: (tomando un sorbo de cerveza) ¡Diego, ¿te has dado cuenta de que nuestras vidas han sido un poco monótonas recientemente? Nos gastamos la mayoría del tiempo trabajando y nos quedamos atrapados en rutinas. Diego: (sonriente) Eso es cierto, Carlos. Pero no estoy seguro de qué podemos hacer para cambiar eso. Carlos: (con una sonrisa mischievous) ¿Qué tal que hoy nosotros nos permitamos un poco de diversión y experimentación? ¡Podríamos hacer algo que nos sacara de nuestro común y corriente! Diego: (mirando a Carlos con curiosidad) ¿Qué tienes en mente? Carlos: (se acerca a Diego y baja su voz) ¡Pensaba que podríamos vivir nuestr

Ginecologos Perversos 2 - El Masaje Pélvico para Ana

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La siguiente paciente es una joven de 18 años llamada Ana, quien visita al consultorio con su madre,  María . Ella confiesa que nunca ha experimentado un orgasmo y desea intentar algo nuevo para alcanzar el placer. Mamá de Ana: "Doctores, Ana ha decidido venir aquí porque quiere encontrar un tratamiento que le ayude a experimentar el placer por primera vez." Dr. Rodríguez: "Bueno, Ana, podemos discutir opciones que puedan ser beneficiosas para ti. ¿Te sientes cómoda con el masaje pélvico que experimentó María?" Ana, pensativa: "Sí, me pareció interesante y me gustaría intentar algo más para alcanzar el placer." (Escena 11) Dr. Martínez propone agregar estimulación anal en el tratamiento, y Ana acepta con cautela. Dr. Martínez: "Ana, podemos agregar una nueva técnica llamada estimulación anal, que puede aumentar tu placer durante el masaje." Ana, preocupada: "¿Está seguro, doctores? No estoy segura de cómo me siento con eso." Dr. Rodrígu

Ginecologos Perversos 1 - El Masaje Pélvico para Maria

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  Personajes: María - La paciente, una mujer de 35 años, hermosa y atractiva. Dr. Martínez - Un médico experimentado, de 45 años, atractivo y confiado. Dr. Rodríguez - Un médico joven y aventurero, de 30 años, atractivo y seguro de sí mismo. Ambientación: La historia transcurre en un consultorio ginecológico moderno y acogedor en la ciudad. Diálogos y Desarrollo de la Historia: (Escena 1) Dr. Martínez y Dr. Rodríguez discuten en su consultorio sobre un nuevo tratamiento llamado "Masaje Pélvico". Dr. Rodríguez está emocionado por la idea de aplicarlo en una paciente. Dr. Martínez: "Estoy preocupado, Rodríguez. Esta nueva técnica es poco común y podría generar controversias." Dr. Rodríguez: "No te preocupes, Martínez. Es un tratamiento seguro y efectivo, y podría ser revolucionario en el campo de la ginecología." (Escena 2) María entra al consultorio y se presenta a los doctores. Ella explica sus síntomas y su preocupación por su salud. Los doctores escuchan

Me trago mi semen

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Fernando, un hombre de 34 años, tenía una atracción por los hombres desde siempre, pero nunca había experimentado con nadie. Un día, mientras buscaba en internet, descubrió un video de porno gay que lo excitó profundamente. Fernando, con la curiosidad y la excitación creciendo dentro de él, decidió tomarse unas vacaciones de soltero y dedicar un fin de semana a explorar su atracción por los hombres. Para sentirse más cómodo y liberado, Fernando decidió vestirse con lencería femenina. Se puso una camisa de seda, un corpiño y una par de tias suaves. Con su cuerpo cubierto por la ropa femenina, Fernando sintió una mezcla de miedo y excitación, pero también una sensación de aventura y desinhibición. Mientras vestía la lencería, Fernando comenzó a masturbarse, imaginándose a sí mismo como el hombre del video que había visto. Con cada movimiento, su excitación crecía y su deseo de experimentar algo más allá de lo habitual se hacía más intenso. Fernando, temblando y llorando, comenzó a llegar

Me metí un pepino en el culo

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  Alicia, una mujer de 60 años, estaba en su hogar, sola y con mucho tiempo en sus manos. Tenía una vida tranquila y rutinaria, y a menudo se preguntaba qué le faltaba en su vida. Un día, mientras estaba en el supermercado, vio un pepino enorme y perfectamente redondo. Al verlo, una idea salió a su mente: ¿qué le pasaría si metía ese pepino en su culo? Alicia, intrigada por la idea, decidió probarlo. Al regresar a su casa, se puso cómodamente y se sentó en el sofá. Tomó el pepino, lo limpió cuidadosamente y, con manos temblorosas, comenzó a insertarlo en su  culo . Alicia sintió una mezcla de miedo y excitación, pero también una sensación de aventura y curiosidad. A medida que el pepino se fue introduciendo en su cuerpo, Alicia sintió una sensación nueva y desconocida. Era diferente al sexo con su esposo, diferente a los vibradores y a cualquier otra cosa que había experimentado antes. Alicia, temblando y gemiendo, comenzó a llegar a un orgasmo como nunca antes había experimentado. La

Acepte por necesidad que mi asqueroso jefe me ...

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  Lorena, una mujer de 28 años, trabajaba en una pequeña empresa donde su jefe era un hombre de unos 50 años, grosero y muy asqueroso. A pesar de su repulsa por él, Lorena necesitaba el trabajo y no tenía otra opción. Un día, mientras trabajaba en la oficina, su jefe le dijo que tenía que ir a una reunión importante y le pidió que lo acompañara. Lorena, sin otra opción, aceptó y se fue con su jefe a un hotel de lujo. Durante la reunión, Lorena se dio cuenta de que su jefe no estaba interesado en el tema de la reunión, sino en ella. Él la miraba de manera grosera y le hacía comentarios sucios. Lorena se sintió asustada y embarazada, pero sabía que no tenía otra opción que soportarlo. Después de la reunión, el jefe de Lorena la llevó a un cuarto de hotel y la cerró dentro. Lorena, temblando de miedo y asombro, se preguntaba qué iba a hacer. Su jefe, sin preámbulos, se acercó a ella y comenzó a desvestirse. Lorena, sin otra opción, comenzó a desvestirse también. El jefe de Lorena la empuj