La Transformación de Alex



Alex tenía dieciocho años recién cumplidos y un secreto que lo consumía: quería ser transexual. Desde los quince se miraba al espejo fantaseando con tetas, maquillaje, ropa femenina y una pija entrando en su culo virgen. Se masturbaba viendo porno de femboys y travestis follados por hombres musculosos, semen espeso rebosando por anos dilatados y caras cubiertas de leche caliente. Pero nunca había dado el paso. Era tímido, virgen total, con un cuerpo delgado y suave que ya parecía femenino: piel blanca impecable, culo redondo y alto, pelo castaño largo que le llegaba a los hombros, y una polla pequeña que se ponía dura solo de pensar en ser usado como puta.


Su amigo Matías, de diecinueve, lo sabía todo. Eran amigos desde la secundaria, y Alex le había confesado su deseo una noche borrachos. Matías, un tipo alto y musculoso con polla gruesa de veinte centímetros venosa, siempre lo había mirado con lujuria oculta. Un viernes, Matías lo llamó: "Vení a la quinta de mis viejos este fin de semana. Están de viaje, estamos solos. Traé maquillaje y ropa de chica... te ayudo a transformarte, boludo. Va a ser nuestro secreto."


Alex tembló de excitación. Empacó en secreto: maquillaje robado de su hermana, un vestido corto negro, tanga roja diminuta, medias de red y tacones. Llegó el sábado, corazón latiéndole fuerte. La quinta era grande, con pileta y habitaciones amplias. Matías lo recibió con una sonrisa lobuna, acompañado de dos amigos: Lucas y Tomás, ambos veinte años, musculosos del gym, pollas gruesas y venosas que Alex imaginaba enormes.


—Pasá, putita —dijo Matías, cerrando la puerta—. Vamos a tu habitación. Te vamos a convertir en la travesti que siempre quisiste ser.


Alex se sonrojó, polla pequeña endureciéndose en los jeans. Lo llevaron a una habitación con espejo grande. "Desnudate", ordenó Matías. Alex obedeció temblando: cuerpo delgado y suave desnudo, polla pequeña dura goteando precum, ano virgen rosado fruncido visible al agacharse por la ropa.


Matías le ayudó a maquillarse: base, sombra rosa, delineador negro, labios rojos brillantes. Le puso el vestido corto negro que apenas cubría su culo redondo, tanga roja marcando su polla pequeña, medias de red subiendo por muslos suaves, tacones altos haciendo que su culo se elevara como ofrenda.


—Mirate al espejo, travesti puta —dijo Matías, voz ronca—. Sos una hembra perfecta ahora.


Alex se miró: parecía una chica cachonda, tetas pequeñas hormonadas imaginarias, culo invitando a ser follado. Su polla pequeña goteaba precum en la tanga.


Los tres amigos se desabrocharon. Pollas enormes saltando libres: Matías con su gruesa de veinte centímetros venosa, Lucas con curva de veintiuno, Tomás con ancha de diecinueve. Todas duras, glande morado goteando precum espeso.


—Arrodíllate, travesti —ordenó Matías—. Chupanos las pijas como la puta que querías ser.


Alex cayó de rodillas, lágrimas de excitación y miedo rodando por mejillas maquilladas. Matías primero: glande grueso entrando en su boca virgen, empujando hasta garganta. Arcadas violentas, saliva goteando por eje venoso y bolas peludas, lágrimas arruinando maquillaje.



—¡Chupá mi pija, travesti virgen! Tragala hasta las bolas... sentís mi precum salado en tu garganta de puta?


Alex succionó con avidez, lengua lamiendo venas, bolas metidas en boca caliente. Lucas y Tomás se masturbaban mirando.


Pasó a Lucas: curva rozando paladar, follándole la boca hasta arcadas, semen precum goteando por barbilla maquillada.


Tomás ancha estirando labios: "¡Ahogate en mi pija gruesa, putita!"


Los tres eyacularon en su cara: chorros espesos blancos salpicando mejillas maquilladas, ojos, labios rojos, semen chorreando por barbilla hasta tanga y muslos.


—Tragá, puta —ordenó Matías, metiendo dedos cubiertos de semen en su boca. Alex tragó guloso, semen salado y caliente bajando por garganta.



—Ahora el culo virgen —dijo Lucas, empujándolo a la cama a cuatro patas.


Alex lloró: "¡No... soy virgen ahí... duele!"


Matías escupió en su ano fruncido rosado, glande grueso presionando. Empujó: dilatación quemante, ano virgen cediendo con pop audible, lágrimas rodando fuerte mientras gritaba "¡Me rompen el culo... duele tanto!"


Matías entró hasta bolas, embistiendo brutal: "¡Tu ano virgen aprieta mi pija como un coño! Llorá más, travesti puta!"


Lucas y Tomás se turnaron: curva y ancha dilatando más, ano rojo y abierto goteando lubricante y precum.


Los tres lo follaban anal sin piedad, bolas golpeando perineo, polla pequeña de Alex goteando precum sin tocarse.


Alex se corrió sin manos: chorros calientes salpicando la cama, ano convulsionando.


Los tres eyacularon dentro y fuera: creampie rebosante por ano dilatado, semen espeso goteando por nalgas y muslos, más chorros en cara y boca para tragar.


Alex quedó temblando, ano roto chorreando semen, cara cubierta de leche, pero sonriendo entre lágrimas.


—Gracias... quería esto... soy su travesti puta ahora.


Los tres rieron: "Volvés cuando quieras, putita. Tu culito es nuestro."


Desde entonces, fines de semana en la quinta: maquillaje, ropa femenina, garganta profunda colectiva y anal gangbang con creampie rebosante, Alex convertido en travesti adicta a pijas enormes.

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