La Babysitter
Bianca tenía diecinueve años y un cuerpo que parecía tallado en el gimnasio: delgada pero con curvas perfectas, tetas firmes de copa C que rebotaban libres bajo tops ajustados, pezones rosados pequeños pero duros como piedritas, abdomen plano marcado por horas de cardio, caderas estrechas terminando en un culo redondo y alto que tensaba shorts deportivos, piernas largas y tonificadas, y un coño depilado con labios delgados rosados que se hinchaban rápido, clítoris pequeño pero ultrasensible que la hacía chorrear jugos dulces y transparentes como una fuente cuando se excitaba. Pelo rubio corto desordenado, ojos azules inocentes y labios carnosos que se mordía cuando se ponía nerviosa. Era babysitter ocasional para parejas adineradas, y esa noche cuidaba a los hijos de Laura y Martín, una pareja de cuarenta y cinco y cuarenta y ocho años.
Laura era una MILF curvilínea: tetas DD pesadas con pezones oscuros gruesos, culo carnoso, coño depilado chorreante. Martín, alto y musculoso con canas, polla gruesa de veinte centímetros venosa que goteaba precum constante.
Los chicos se durmieron temprano. Bianca se quedó en el living con la pareja, bebiendo vino. Laura la miró con deseo: "Qué cuerpo tenés, Bianca... siempre me pregunté cómo se siente una chica joven como vos."
Martín sonrió, polla endureciéndose.
—Quedate a dormir, nena. Hay habitación de huéspedes.
Bianca se sonrojó, pero su coño palpitó. "Está bien..."
En la habitación de huéspedes, Bianca se puso un short corto y camiseta fina sin sostén, tetas C-cup rebotando libres, pezones rosados marcados. Laura entró primero, en bata de seda negra.
—Vine a ver si estás cómoda —dijo, sentándose en la cama.
Le acarició el muslo. Bianca tembló, coño mojándose.
Laura la besó. Lengua invadiendo boca joven, manos bajando camiseta para amasar tetas firmes, pellizcando pezones rosados hasta hacerla gemir.
Martín entró en silencio, polla dura presionando pantalones.
Laura sonrió: "Mi marido quiere unirse, Bianca... dejalo."
Bianca jadeó, pero abrió piernas. Laura le bajó short y tanga: coño depilado expuesto, labios delgados rosados hinchados, clítoris pequeño rojo palpitante, jugos chorreando por muslos.
Laura se arrodilló entre sus piernas: "Qué conchita joven y chorreante... dejame lamerte."
Lengua ancha lamiendo labios delgados, succionando clítoris pequeño con labios carnosos, metiendo dos dedos en vagina apretada chapoteando jugos dulces.
Bianca gritó: "¡Laura... tu lengua en mi concha... oh joder, me voy a venir!"
Martín se desnudó, polla gruesa saltando libre goteando precum espeso. Se colocó detrás de Laura, pero ella lo detuvo: "Follala vos vaginal, amor... yo la lamo mientras."
Martín empujó su pija gruesa en el coño de Bianca de un thrust: coño joven apretado tragando hasta bolas peludas, jugos chorreando por eje venoso.
Bianca lloró placer: "¡Me parte el coño tu pija gruesa... duele pero rico!"
Laura lamió su clítoris mientras Martín embestía: lengua en clítoris hinchado, succionando jugos dulces mezclados con precum de su marido.
"¡Lamé mi clítoris mientras tu marido me folla, Laura... oh joder, squirt para vos!"
Squirt chorreado empapando cara de Laura y bolas de Martín, jugos dulces calientes salpicando.
Martín aceleró: "¡Tu coño joven aprieta mi pija vieja... toma mi leche, babysitter puta!"
Creampie rebosante: semen espeso caliente inundando su coño, rebosando por labios delgados y goteando por muslos.
Laura lamió el creampie: lengua en coño lleno de semen, tragando mezcla de jugos y leche marido.
Bianca temblaba: "¡Me llenaron de semen... quiero más!"
Desde entonces, Bianca cuidaba chicos... y a los padres. Coño joven rebosante de creampie marido, lamidas de esposa hasta squirt, noches de placer prohibido.

Comentarios
Publicar un comentario