El novio cornudo de mi amante se tragó mi lechita



Tengo cuarenta y ocho años, soy calvo desde joven, pero buen mozo: alto, cuerpo cuidado en el gym, barba bien recortada y una presencia que hace que las mujeres me miren dos veces en la oficina. Trabajo en una consultora financiera en el Microcentro de Buenos Aires, y ahí conocí a Carla, mi amante. Treinta y dos años, pelirroja natural con melena larga y ondulada que le cae hasta la cintura, piel blanca con pecas en los hombros, tetas grandes de copa D que rebotan libres bajo las blusas ajustadas, pezones rosados grandes y sensibles que se marcan siempre, culo carnoso redondo que tensaba las faldas lápiz, y un coño depilado con labios gorditos hinchados que chorreaba jugos espesos almizclados como miel caliente cuando se excitaba, clítoris grande rojo palpitante que la hacía largar potentes chorros de squirt.



Carla estaba comprometida con un boludo llamado Pablo, un tipo normal de treinta años que trabajaba en otra empresa. Pero desde el primer "reunión después de horas" en la oficina, Carla se volvió mi puta adicta. La primera vez la follé en el escritorio: le bajé la tanga roja, le abrí las piernas y le metí mi pija gruesa de veinte centímetros venosa hasta el fondo de su coño chorreante. Ella gritó "¡Me estás partiendo, jefe... fóllame más duro!" Me corrí dentro, creampie rebosante goteando por sus muslos mientras squirtée empapando papeles.

Después de eso, fue rutina: garganta profunda en el auto estacionado, saliva goteando por mis bolas peludas mientras tragaba mi semen espeso; anal en su casa cuando Pablo viajaba, dilatando su ano apretado con lubricante hasta creampie rebosante por nalgas carnoso, lágrimas de dolor-placer mientras gemía "¡Rómpeme el culo... lléname de leche mientras mi novio duerme!"

Una noche, después de follarla anal en mi departamento –pija entrando y saliendo de su ano dilatado rojo, bolas golpeando coño chorreante, creampie caliente rebosando por sus muslos–, Carla me susurró jadeando: "Pablo sabe algo... quiere mirar. Dice que le excita ser cornudo. ¿Aceptás que nos mire follar?"

Sonreí, polla todavía palpitante en su ano lleno de semen.

—Claro, mi puta pelirroja. Pero con una condición: el cornudo me lame las bolas mientras te follo. Quiero humillarlo lamiendo mis testículos peludos sudorosos.

Carla se excitó tanto que squirtée otra vez alrededor de mi pija.

—Sí... le digo. Va a aceptar.

El sábado llegaron a mi departamento. Pablo nervioso, polla dura en pantalones por anticipación. Carla con vestido rojo corto tensando tetas D-cup, pezones rosados marcados, culo carnoso rebotando al caminar.

Empezamos en el living. La desnudé despacio: vestido cayendo, tetas firmes saltando libres, pezones rosados duros rogando chupadas. La puse a cuatro patas en el sofá, coño y ano expuestos chorreando jugos.

Pablo se sentó frente, polla fuera masturbándose lento.

Yo me desnudé, pija gruesa venosa saltando libre goteando precum espeso.

—Cornudo... arrodíllate detrás mío. Lamé mis bolas peludas mientras follo a tu novia.

Pablo obedeció temblando, cara entre mis nalgas, lengua lamiendo bolas pesadas sudorosas saladas mientras yo empujaba mi glande en el coño de Carla.

—¡Sí... fóllame delante de mi cornudo, amor! —gritó Carla.

Embestí profundo, coño apretado tragando mi pija hasta bolas, Pablo lamiendo mis testículos peludos con lengua ansiosa, saliva mezclada con sudor goteando por mi perineo.

Carla squirtée chorros empapando sofá, gemidos "¡Tu pija me llena mejor que la de mi novio!"

Improvisé: saqué la pija del coño chorreante de Carla, brillante de jugos, y la metí directo en la boca de Pablo que me lamía las bolas.

—¡Chupá mi pija llena de jugos de tu novia, cornudo puta!

Pablo arcó, garganta convulsionando alrededor de mi eje venoso, lágrimas rodando por humillación mientras succionaba jugos de Carla y mi precum.

Carla miró excitada: "¡Sí... follale la boca!"

Eyaculé en su garganta: chorros espesos calientes inundando paladar, semen blanco rebosando por comisuras hasta barbilla. Pablo tragó todo convulsionado, lágrimas y semen mezclados.

"¡Tragá mi lechita, cornudo putito! Tu novia me ve correrme en tu boquita."

Carla se corrió mirando, empapando el piso.

Desde entonces, tríos semanales: Carla follada por todos los agujeros, creampie rebosante, Pablo lamiendome las bolas y tragando mi semen, disfruto tenerlo permanentemente humillado.

El cornudo de mi amante se volvió adicto a mi lechita espesa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Culona Vianey (Testigo de Jehova, Joven Casada Infiel)

LE ROMPE EL ORTO A MI NOVIA

Mi mejor amigo embarazo a mi mamá