La Pasante en la Oficina Después de Horas
El edificio de la consultora en el centro de Buenos Aires estaba desierto a las nueve de la noche. Las luces de las oficinas superiores ya se habían apagado, y solo quedaba encendida la sala de reuniones del octavo piso. Allí, en la mesa ovalada de vidrio, rodeada de sillas de cuero negro, estaba Sofía.
Tenía veintidós años, recién contratada como pasante. Cuerpo de gimnasio: tetas firmes de copa C que rebotaban bajo la blusa blanca, abdomen plano marcado, culo redondo y alto que tensaba la falda lápiz negra, piernas largas y definidas. Su coño depilado siempre estaba húmedo después de la jornada; el estrés y las miradas del equipo la ponían cachonda sin remedio. Pelo castaño lacio hasta los hombros, ojos cafés grandes y labios carnosos que se mordía cuando se ponía nerviosa.
Esa noche le habían pedido “quedarse a ayudar con unos reportes urgentes”. El equipo eran cinco hombres: el gerente de 45 (polla gruesa de 19 cm), el analista senior de 38 (curva venosa de 20 cm), el junior de 30 (larga y recta de 21 cm), el de sistemas de 35 (ancha y corta de 18 cm) y el becario de 26 (venosa y dura de 19 cm). Todos casados o en pareja, pero con hambre acumulada.
Sofía entró con una carpeta en la mano, falda subiéndose un poco al sentarse.
—Bien, chicos, ¿por dónde empezamos? —preguntó con voz dulce.
El gerente cerró la puerta con llave y bajó las persianas.
—No hay reportes, Sofía. Esta noche es tu iniciación.
Ella palideció, pero su coño se contrajo traicioneramente.
—¿Qué…?
El analista senior se acercó por detrás y le puso las manos en los hombros.
—Desnudate. Ahora.
Sofía tembló, lágrimas asomando en los ojos, pero obedeció. Se desabotonó la blusa blanca: tetas C-cup saltaron libres, pezones rosados duros como piedritas. Luego la falda, quedando en tanga negro. Lo bajó despacio, coño depilado expuesto: labios hinchados rosados, clítoris grande y rojo palpitante, jugos ya goteando por muslos.
—Arrodíllate en el centro —ordenó el gerente.
Sofía se arrodilló en la alfombra gris, tetas rebotando con cada respiración agitada. Los cinco se desabrocharon al mismo tiempo: pijas duras saltando libres, venosas, goteando precum.
—Chupá. Una por una. Hasta que te llenemos la cara y las tetas de semen.
Sofía abrió la boca, lágrimas rodando por mejillas sonrojadas. El gerente primero: glande grueso entrando en su boca, empujando hasta garganta. Arcadas suaves, saliva goteando por el eje y sus tetas. Él eyaculó rápido: chorros calientes salados inundándole la garganta, exceso rebosando por comisuras hasta barbilla y pechos.
El analista senior la folló la boca con curva venosa, semen espeso salpicando sus tetas firmes.
El junior la hizo arcadear con su pija larga, semen goteando por pezones rosados.
El de sistemas la llenó con su pija ancha, semen espeso chorreando por su cuello.
El becario terminó: semen caliente salpicando su cara, ojos cerrados, semen blanco goteando por labios y tetas.
Sofía jadeaba, cara y tetas cubiertas de semen espeso, coño chorreando jugos por muslos.
—Ahora subí al escritorio —ordenó el gerente—. Abrí las piernas y el culo. Vamos a follarte por todos los agujeros.
Sofía subió al escritorio de vidrio, piernas abiertas, coño y ano expuestos. El gerente se colocó primero: pija gruesa en su coño de un empujón, follándola profundo mientras ella gritaba de placer.
El analista senior se puso detrás: glande contra ano fruncido.
—¡No… ahí no… soy virgen! —lloró.
Pero empujó. Ano dilatándose con dolor intenso, lágrimas rodando mientras la pija entraba centímetro a centímetro.
—¡Me rompen el culo! —sollozó.
Los dos la embistieron: coño y ano llenos, pijas frotándose a través de la pared delgada, bolas golpeando muslos y perineo.
Los otros tres se masturbaban alrededor, semen goteando en sus tetas y cara.
Sofía se corrió fuerte: squirt chorreado empapando el escritorio, ano y coño convulsionando.
El gerente eyaculó en su coño: creampie caliente rebosando por labios hinchados.
El analista senior en su ano: semen espeso goteando por nalgas y muslos.
Los otros tres se corrieron en su cara y tetas: bukkake final, semen blanco espeso cubriendo su piel.
Sofía quedó temblando sobre el escritorio, coño y ano dilatados chorreando creampie, cara y tetas cubiertas de semen.
—Bienvenida al equipo, pasante puta —dijo el gerente—. Los viernes te quedás después de horas. Y traé lubricante… tu culo virgen va a necesitarlo.
Sofía, llorando de placer y humillación, solo asintió.
—Sí… jefes… soy su puta de oficina ahora.

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