Esposa sometida, le hacen una paja en la cocina



Ella, Katherine, se encuentra en la cocina preparando la cena mientras su esposo, David, la observa, borracho, con una mirada llena de deseo. Sin previo aviso, David se acerca sigilosamente a Katherine y la toma por sorpresa, empujándola suavemente contra la mesa.


David: (con voz firme) Esta noche, mi amor, serás mía por completo. Te ataré a esta mesa y te enseñaré el verdadero significado de la sumisión y el placer.


Katherine, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo, se entrega a la excitante propuesta de David. Él toma unas cuerdas que tenía preparadas y las utiliza para atar las muñecas de Katherine a los extremos de la mesa, asegurándose de que esté cómoda y segura.


David: (susurrando al oído de Katherine) Ahora, mi sumisa, eres completamente mía. Haré que experimentes sensaciones que nunca antes has sentido.


David comienza a explorar el cuerpo de Katherine con sus manos, acariciando cada curva y deslizándose lentamente hacia sus zonas más sensibles. Katherine se estremece de placer mientras él acaricia y estimula suavemente su piel.

David: (susurrando) Eres tan hermosa, Katherine. Cada centímetro de tu cuerpo es una obra de arte que merece ser adorada. Permíteme explorarte y llevarte al límite del placer.


Katherine: (jadeando) Sí, David, por favor... Hazme sentir todo lo que deseas.


David desliza sus manos por el suave contorno de los senos de Katherine, acariciando y apretando suavemente. Pasa sus dedos por sus pezones, notando cómo se endurecen bajo su tacto.


David: ¿Te gusta cuando acaricio tus pezones, mi sumisa?


Katherine: (entre suspiros) Oh, sí... Me encanta. Eres tan hábil con tus manos.


David sonríe con satisfacción y continúa su exploración, descendiendo por el vientre de Katherine hasta llegar a su zona más íntima. Con dedos expertos, acaricia sus labios, sintiendo su humedad creciente.


David: Estás tan mojada, Katherine. Tu cuerpo responde a cada caricia mía. Disfruta de mi toque, de mi dominio sobre ti.


Katherine: (gimiendo) Sí, David... Hazme tuya. Explórame completamente.


David continúa estimulando el clítoris de Katherine con movimientos circulares y precisos, llevándola cada vez más cerca del borde del éxtasis. Observa su expresión de placer y deseo, sintiendo cómo su propia excitación se intensifica.


David: Eres increíblemente sensible, Katherine. Voy a hacerte venir una y otra vez, hasta que no puedas contenerte más.


Katherine: (rogando) Por favor, David... Hazme venir, quiero sentir ese placer abrumador.


David obedece a su petición y aumenta la intensidad de sus caricias, combinando movimientos rápidos y precisos con una suave succión en su clítoris. Katherine se retuerce de placer bajo sus atentas manos.


Katherine: (gritando de placer) ¡Sí, sí! ¡Estoy llegando... ahí voy!


Un poderoso orgasmo se apodera de Katherine, haciéndola temblar de placer mientras las olas de éxtasis la atraviesan. David la sostiene con firmeza, permitiéndole entregarse por completo a su orgasmo.


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