Lucía va al ginecologo

 


El Dr. Gonzales saluda a Lucía y la invita a tomar asiento en su consultorio. Después de hacerle algunas preguntas sobre su historial médico y sus antecedentes familiares, le pregunta cuál es el motivo de su consulta.


Lucía le explica que ha estado considerando someterse a una reducción de senos, ya que siente que sus senos son demasiado grandes y le causan incomodidad. El Dr. Gonzales asiente con comprensión y le pregunta sobre su experiencia con su tamaño actual de senos.


Lucía admite que ha experimentado dolor de espalda y cuello, así como dificultad para encontrar ropa que le quede bien y para hacer ejercicio cómodamente. El Dr. Gonzales le explica que la reducción de senos puede ayudar a aliviar estos problemas, pero que también conlleva ciertos riesgos y complicaciones, por lo que es importante discutir los detalles de la cirugía en detalle.


El médico le hace algunas preguntas adicionales sobre su historial de salud y le realiza un examen físico general antes de centrarse en la evaluación de sus senos. Le pregunta si tiene algún problema específico en sus senos, como dolor o sensibilidad.


Lucía responde que no tiene ningún problema en particular, pero que sus senos son muy sensibles al toque. El Dr. Gonzales le explica que esto es normal y que la sensibilidad puede variar de persona a persona.

 "Antes de programar cualquier procedimiento, necesitaré examinar tus senos para determinar si eres un buen candidato para la cirugía", dijo el Dr. Gonzales. "¿Te importaría quitarte la parte superior para un examen mamario?"

Lucía asintió y se quitó la camisa y el sosten.

El doctor observo por un segundo maravillado los grandes y bellos pechos de Lucia, e inmediatamente comenzó a examinar sus senos. Comenzó por palpar los ganglios linfáticos en las axilas para asegurarse de que no hubiera inflamación o bultos. Luego, lentamente, comenzó a examinar cada seno por separado.


"Mientras te examino, quiero que me hagas saber si sientes algún tipo de dolor o molestia", dijo el Dr. Gonzales.


Lucía asintió y se mantuvo en silencio mientras el Dr. Gonzales examinaba sus senos. Le pidió que levantara el brazo derecho y lo apoyara en la pared mientras examinaba su seno derecho. Luego, le pidió que hiciera lo mismo con el otro brazo mientras examinaba su seno izquierdo.


El Dr. Gonzales se tomó su tiempo mientras examinaba cada seno de Lucía. Palpó cada uno de ellos en busca de bultos o irregularidades y le preguntó si sentía algún dolor o molestia.


"Lucía, tus senos son grandes, pero no he detectado ninguna anomalía en ellos que pudiera indicar la necesidad de una cirugía de reducción mamaria", dijo el Dr. Gonzales.

El Dr. Gonzales procedió a examinar los pezones de Lucía, comenzando por verificar su sensibilidad al roce. Usando la punta de su dedo, frotó suavemente cada pezón y le preguntó a Lucía si sentía alguna molestia o dolor. Lucía respondió que no y el médico continuó con el examen.


Luego, el Dr. Gonzales probó la sensibilidad al frotamiento, frotando los pezones entre sus dedos. Lucía notó que esto le causaba una sensación de hormigueo, pero no dolor. El médico tomó nota de sus observaciones y continuó con el examen.

Lucía trató de mantener su mente en blanco mientras el examen continuaba. Trató de no pensar en la sensación de los dedos del doctor en sus pezones, pero no pudo evitar sentir un poco de vergüenza.

Finalmente, el Dr. Gonzales examinó la sensibilidad al dolor en los pezones de Lucía. Le pidió que cerrara los ojos y utilizó diferentes niveles de presión con sus dedos para verificar la sensibilidad. Lucía informó que sentía cierta incomodidad cuando se aplicaba más presión, pero que no era insoportable.

El Dr. Gonzales tomó los pezones de Lucía entre sus dedos y los estiró suavemente hacia afuera. "Solo dime si sientes alguna molestia o dolor", dijo mientras los movía de un lado a otro para evaluar su sensibilidad al estiramiento. Lucía se concentró en la sensación mientras el médico continuaba la evaluación. "¿Sientes algún dolor?" preguntó el Dr. Gonzales. Lucía negó con la cabeza y dijo: "No, solo una leve sensación de tensión, pero nada incómodo". El Dr. Gonzales asintió y anotó los resultados en su expediente. "Tus pezones parecen tener una buena sensibilidad al estiramiento", dijo. "Esto es una buena señal para el procedimiento que estás considerando."

"Ahora, necesito que te acuestes en la camilla y coloques los pies en los estribos para que pueda realizar un examen pélvico vaginal y determinar si hay algún problema con la pared vaginal o el cuello uterino".

Después de examinar los senos y los pezones de Lucía, el Dr. Gonzales le indicó que se desvistiera completamente para realizar un examen ginecológico completo. Lucía se sintió un poco nerviosa, pero sabía que era necesario para su salud y para determinar si era una buena candidata para la reducción de senos.

El Dr. Gonzales le pidió a Lucía que se recostara en la camilla ginecológica y colocara sus pies en los estribos. Luego, le explicó que realizaría un examen pélvico vaginal para evaluar la salud de su útero y ovarios.


El médico colocó un guante y aplicó lubricante antes de introducir su dedo en la vagina de Lucía para examinar la pared vaginal y el cuello uterino. Lucía se sintió un poco incómoda al principio, pero el Dr. Gonzales la alentó a relajarse y respirar profundamente para ayudarla a sentirse más cómoda.


Después de examinar el cuello uterino, el Dr. Gonzales realizó un examen bimanual, colocando su otra mano en el abdomen de Lucía para evaluar el tamaño y la posición de su útero y ovarios. Lucía sintió un poco de presión durante el examen, pero en general, no experimentó dolor.

El Dr. Gonzales también examinó los labios vaginales de Lucía, estirándolos suavemente para evaluar su elasticidad y sensibilidad. Lucía se mantuvo relajada durante el examen y no informó de ninguna molestia o dolor. El Dr. Gonzales hizo una observación mental de que la elasticidad y la sensibilidad de los labios vaginales de Lucía parecían normales.

El Dr. Gonzales examinó el clítoris de Lucía, aplicando una ligera presión para evaluar su sensibilidad al roce y a la fricción. Lucía experimentó algunas sensaciones agradables, pero no sintió dolor ni molestias. El médico le explicó que el clítoris es una parte muy sensible y erógena del cuerpo femenino, y que es importante explorar su sensibilidad para entender mejor la respuesta sexual de cada paciente.

El Dr. Gonzales continuó su examen del clítoris de Lucía, evaluando su sensibilidad al roce y la fricción. Usó su dedo índice para frotar suavemente la punta del clítoris y observó la reacción de Lucía. La paciente notó una sensación de hormigueo y placer, pero no experimentó dolor ni incomodidad.

El médico también evaluó la sensibilidad del clítoris a través del roce suave con una gasa estéril. Lucía notó una sensación similar a la del roce con el dedo del doctor, pero un poco más suave. El Dr. Gonzales explicó que estas pruebas son importantes para evaluar la función nerviosa del clítoris y determinar cualquier posible problema.

Mientras el examen seguía, Lucía comenzó a sentir sensaciones placenteras en su clítoris y en su vagina. Al principio, se sintió un poco incómoda, preocupada por lo que el médico podría estar pensando. "Oh no, ¿me estoy acercando a un orgasmo?", pensó Lucía, sintiéndose avergonzada por la situación.


Se sentía fuera de control y le resultaba difícil concentrarse en cualquier otra cosa que no fuera la sensación que recorría su cuerpo. "Esto es vergonzoso. No debería estar pasando esto aquí", se decía a sí misma, tratando de controlar sus emociones.


A pesar de su vergüenza, Lucía no pudo evitar la sensación creciente en su cuerpo y antes de que pudiera hacer algo para detenerlo, tuvo un orgasmo involuntario. Se sintió aún más avergonzada por lo que había sucedido y se preguntó qué pensaría el médico.

El Dr. Gonzales notó la reacción de Lucía y se detuvo inmediatamente. "Lo siento mucho, no quería que te sintieras incómoda", dijo con preocupación. "Es posible que el examen haya sido un poco demasiado estimulante, pero esto no es inusual. Muchas mujeres experimentan sensaciones agradables durante un examen de este tipo".


Lucía se sintió un poco avergonzada, pero también sorprendida y satisfecha. "No te preocupes, estoy bien", dijo con una sonrisa en su rostro. "De hecho, fue una sensación increíblemente agradable. Nunca había tenido un orgasmo tan rápido".


El Dr. Gonzales asintió comprensivamente. "Es normal tener este tipo de reacciones, y me alegra que hayas disfrutado del examen", dijo. "Pero asegurémonos de que te sientas cómoda antes de continuar. ¿Quieres tomarte unos minutos para relajarte antes de continuar con el examen?"

Lucía se sintió un poco más aliviada, pero todavía estaba un poco avergonzada. "Lo siento mucho, no debería haber sucedido", dijo en voz baja.


El Dr. Gonzales se tomó un momento para asegurarse de que Lucía se sintiera cómoda antes de continuar. "Está bien, no te preocupes. ¿Cómo te sientes ahora? ¿Estás lista para continuar con el examen rectal?", preguntó con calma.




El Dr. Gonzales le indicó a Lucía que se acostara boca abajo en la camilla para el examen rectal. Le explicó que necesitaba verificar la salud de su recto y glándulas anales.

"Antes de continuar con el examen rectal, me gustaría aplicar un supositorio para asegurarnos de que tus músculos anales estén relajados y el examen sea lo más cómodo posible", explicó el Dr. Gonzales a Lucía.

"De acuerdo", respondió Lucía, sintiéndose un poco nerviosa por lo que vendría a continuación.

Lucía sintió un poco de vergüenza y nerviosismo al escuchar que el médico quería aplicarle un supositorio, pero sabía que era parte del examen y que debía seguir adelante. Se acostó boca abajo en la camilla y trató de relajarse, pero su mente seguía recordando el orgasmo que acababa de tener durante el examen de clítoris. Se sentía un poco avergonzada por haber perdido el control de esa manera, pero al mismo tiempo, le pareció una experiencia emocionante y sensual.


Mientras el médico preparaba el supositorio, Lucía se concentró en respirar profundamente y relajar los músculos de su cuerpo. Trató de despejar su mente y pensar en cosas neutrales, pero no podía evitar sentir una pequeña excitación por lo que estaba sucediendo. Se preguntó si el médico notaría su reacción y se sentiría incómodo, pero trató de no pensar demasiado en eso y en lugar de eso, se concentró en la sensación de la camilla bajo su cuerpo y en su respiración.


Cuando el médico le insertó el supositorio, Lucía sintió un leve dolor y un poco de incomodidad, pero trató de no moverse y seguir relajada. A medida que el supositorio se disolvía, se sintió cada vez más cómoda y relajada, y trató de pensar en otras cosas mientras esperaba el siguiente paso del examen.



El doctor comenzó a preparar el examen. Le explicó que insertaría un dedo con guantes lubricados en su recto para evaluar la presencia de bultos, masas o inflamación.


Lucía se sintió un poco incómoda y nerviosa, pero confiaba en la profesionalidad del doctor. El Dr. Gonzales le explicó que el examen rectal era un procedimiento común y que no debía sentir vergüenza ni incomodidad.


El doctor comenzó a insertar el dedo lentamente y con cuidado. Lucía se concentró en respirar profundamente y relajarse para hacerlo lo más cómodo posible. A pesar de que era un poco incómodo, no sintió dolor durante el examen.


El doctor Gonzales comenzó a aplicar una pequeña cantidad de lubricante en su guante y se colocó detrás de Lucía, quien yacía boca abajo en la camilla. Con suavidad, comenzó a insertar su dedo lentamente en el ano de Lucía, siendo cuidadoso para no causarle dolor.


Lucía se sintió un poco incómoda al principio, pero trató de relajarse y respirar profundamente para facilitar el proceso. El doctor le preguntó cómo se sentía y ella respondió que estaba bien, aunque un poco tensa.


A medida que el dedo del doctor se deslizaba más adentro, Lucía experimentó algunas sensaciones incómodas, pero no quiso preocupar al doctor. En su lugar, decidió concentrarse en su respiración y relajarse tanto como pudo.


El doctor siguió insertando su dedo lentamente y con cuidado, girándolo suavemente para evaluar la pared rectal. Lucía se dio cuenta de que el proceso no era tan malo como pensaba que sería, y comenzó a sentirse un poco más cómoda.


Luego de realizar el examen digital, el Dr. Gonzales le explicó a Lucía que necesitaba hacer un examen anal con un espéculo para poder evaluar su recto con mayor detalle. Le explicó detalladamente el procedimiento, asegurándose de que se sintiera cómoda con la idea antes de comenzar.


El Dr. Gonzales preparo los instrumentos necesarios. Una vez que estuvo listo, le pidió que separara un poco las piernas y las flexionara hacia su pecho, para que pudiera insertar el espéculo en su ano.


El doctor comenzó a insertar el espéculo lentamente y con cuidado, asegurándose de no causarle molestias a Lucía. Una vez que estaba en su lugar, pudo ver su recto con mayor detalle y comenzó a examinarlo minuciosamente.

Lucía intentó mantener la calma mientras el médico realizaba el examen rectal, pero no podía evitar sentirse incómoda. Su mente se llenó de pensamientos ansiosos mientras el doctor insertaba el dedo lentamente en su ano.

"¿Qué tan lejos va a llegar? ¿Le estara gustando?"

A medida que el examen continuaba, su mente vagó hacia otras cosas, tratando de distraerse del hecho de que estaba siendo examinada en una de las áreas más privadas de su cuerpo.

"Puede que esto sea incómodo, pero al menos estoy cuidando de mi salud. Si algo estuviera mal, quiero saberlo para poder tratarlo. Todo estará bien".

Finalmente, el doctor terminó el examen y retiró cuidadosamente el espéculo.


"Listo, ya hemos terminado el examen", dijo el doctor con un tono amable mientras retiraba el espéculo. Lucía se sintió aliviada de que el examen hubiera terminado y se levantó de la camilla para vestirse. El doctor le explicó los resultados de los exámenes y le recomendó algunos cambios en su estilo de vida para mejorar su salud. Lucía agradeció sus consejos y se vistió rápidamente.


Mientras se vestía, Lucía pensó en lo incómodo que había sido el examen, pero también en la importancia de cuidar de su salud. Se sintió un poco avergonzada por haber experimentado un orgasmo involuntario, pero trató de no pensar demasiado en ello. Estaba contenta de que el examen hubiera salido bien y se sintió aliviada de que todo hubiera terminado. Se despidió del doctor y salió de la clínica, sintiéndose un poco vulnerable pero también empoderada por haber tomado el control de su salud.




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