Andrea va al ginecologo



Andrea: 31 años, 1.69m, 90-72-96

Andrea entró en el consultorio con una mezcla de nerviosismo y anticipación. Había programado su examen anual de salud y sabía que sería un proceso completo y exhaustivo. Se acercó al mostrador y saludó a la recepcionista antes de tomar asiento en la sala de espera.

Después de unos minutos, el enfermero la llamó y la llevó a una sala de examen. Le explicó el proceso y le dio una bata para cambiarse. Andrea se desvistió hasta su ropa interior y se puso la bata, sintiéndose vulnerable pero sabiendo que era parte del proceso.

El enfermero volvió para hacerle algunas preguntas sobre su historial médico y tomar sus signos vitales. Luego, el médico entró en la habitación y saludó a Andrea con una sonrisa amistosa.

"¿Cómo estás, Andrea? ¿Estás lista para comenzar tu examen anual de salud?", preguntó el médico.

Andrea asintió, tratando de mantener la calma y la compostura.

"Excelente. Comencemos por revisar tus senos. ¿Puedes quitarte la bata y acostarte en la mesa de examen, por favor?", dijo el médico.

Andrea hizo lo que se le pidió, acostándose en la mesa y permitiendo que el médico comenzara a examinar sus senos. El médico tocó y palpó cuidadosamente cada uno de sus senos, buscando bultos, masas u otras irregularidades.

Andrea se sentía un poco incómoda, pero sabía que era importante. "¿Todo parece normal?", preguntó Andrea.

"Sí, tus senos se sienten suaves y sin irregularidades", respondió el médico. "Ahora, vamos a hacer un examen de los pezones. ¿Has notado alguna sensibilidad anormal en tus pezones o experimentas dolor al tocarlos?"

Andrea respondió que no había notado nada inusual, pero el médico le advirtió que podría sentir una sensibilidad aguda cuando sus pezones fueran rozados. Luego, comenzó a examinar sus pezones, sintiendo si eran sensibles a la presión o al dolor.

Andrea se sintió un poco nerviosa mientras el médico realizaba el examen, pero trató de relajarse y respirar profundamente. 

El médico le pidió que levantara los brazos para examinar las axilas detenidamente y luego comenzó a examinar sus senos nuevamente, presionando suavemente con la yema de los dedos y sintiendo cualquier irregularidad en la textura.

Andrea cerró los ojos y respiró profundamente mientras el médico continuaba examinando sus senos. Podía sentir sus manos frías en su piel, pero trató de no enfocarse demasiado en eso y en su lugar, pensar en otra cosa.

el doctor le pidió a Andrea que se recostara en la camilla para realizar un examen del abdomen. Le preguntó si había notado algún dolor o molestia abdominal recientemente y si había experimentado cambios en su apetito o en sus patrones de evacuación.

Andrea respondió que no había experimentado nada fuera de lo normal, y el doctor comenzó a examinar su abdomen con las manos, presionando cuidadosamente en diferentes áreas para sentir si había alguna protuberancia o dolor.

Luego, el doctor usó un estetoscopio para escuchar los sonidos intestinales de Andrea y asegurarse de que no había obstrucciones o irregularidades. Andrea se sintió un poco incómoda mientras el doctor presionaba y movía su abdomen, pero trató de relajarse y respirar profundamente.

"Todo parece estar bien en tu abdomen", dijo el doctor. "No hay signos de obstrucciones ni de anormalidades". 

El doctor le pidió a Andrea que se recostara en la camilla y colocara los pies en los estribos. Después, le cubrió las piernas con una sábana y le indicó que se relajara.

Andrea se sentía un poco incómoda, pero sabía que era parte del examen y trato de mantener la calma. El doctor colocó guantes estériles y comenzó a examinar la vulva, observando la textura y coloración de los labios mayores y menores. Luego, introdujo dos dedos en la vagina de Andrea, sintiendo la textura y posición del cuello uterino y realizando una prueba de Papanicolau.

Andrea se sintió un poco tensa durante el examen, pero el doctor habló con ella para mantenerla distraída y asegurarse de que se sintiera cómoda en todo momento. Después de completar la prueba, le dijo que todo parecía normal y que no había encontrado ninguna anomalía.

El doctor también examinó los ovarios de Andrea, presionando suavemente con los dedos para detectar cualquier bulto o masa anormal. Andrea sintió una pequeña molestia, pero en general el examen fue rápido y sin dolor.

El médico se puso guantes estériles y aplicó lubricante en el espéculo antes de insertarlo suavemente en la vagina de Andrea. Andrea sintió una sensación de presión mientras el espéculo se abría, permitiendo al médico examinar cuidadosamente las paredes vaginales y el cuello uterino.

Andrea se relajo, disfrutando mientras el médico movía sus dedos dentro de ella. El médico examinó cuidadosamente la pared vaginal, sintiendo cualquier irregularidad o masa anormal, mientras Andrea se concentraba en respirar profundamente para mantenerse relajada.

El médico explicó a Andrea que necesitaba examinar su clítoris para evaluar su sensibilidad y respuesta a diferentes estímulos. Andrea se sintió un poco avergonzada, pero entendió que era un examen médico necesario para su salud.

El médico colocó un guante de látex en su mano y se preparó para el examen. Con suavidad, tocó el clítoris de Andrea y evaluó su respuesta a diferentes niveles de presión y estimulación. Andrea se concentró en las sensaciones placenteras y trató de relajarse para permitir que el médico realizara su trabajo.

El médico continuó el examen, aplicando diferentes niveles de presión y estimulación en el clítoris de Andrea. Él explicaba cada paso del proceso y le preguntaba si se sentía cómoda y si quería continuar. Andrea se sintió un poco avergonzada al principio, pero rápidamente se relajó y se concentró en las sensaciones placenteras.

A medida que el examen continuaba, Andrea comenzó a sentir una sensación de placer que nunca había experimentado antes. Intentó contener su excitación, pero no pudo evitar que su cuerpo respondiera a las caricias del médico. De repente, sintió un orgasmo involuntario que la tomó por sorpresa.

El médico se detuvo de inmediato al ver la reacción de Andrea, asegurándose de que ella estuviera bien y explicándole que los orgasmos durante los exámenes médicos son una respuesta normal del cuerpo y no deben avergonzarla. Andrea se sintió un poco confundida, pero agradeció la explicación del médico y se sintió aliviada de que todo estuviera bien.

En general, el examen del clítoris fue una experiencia un poco incómoda al principio para Andrea, pero el médico fue muy profesional y respetuoso en todo momento. Al final del examen, Andrea se sintió tranquila y segura de que su salud estaba en buenas manos.

El médico procedió a hacer el examen rectal de Andrea, solicitándole que se acostara de costado y doblara las piernas hacia el pecho. Después de aplicar un poco de lubricante en su dedo, suavemente lo introdujo en el ano de Andrea, moviéndolo cuidadosamente para evaluar la próstata y la pared rectal.

Andrea se sintió un poco incómoda al principio, pero trató de relajarse y respirar profundamente. A medida que el examen avanzaba, se sintió más cómoda y confiada, permitiendo que el médico continuara con la exploración.

El médico introdujo su dedo nuevamente en el ano de Andrea, esta vez moviéndolo suavemente de un lado a otro para evaluar la textura y consistencia de las paredes rectales. Andrea se sintió un poco incómoda, pero trató de relajarse y respirar profundamente para facilitar el proceso.

Después de unos momentos, el médico retiró su dedo y le preguntó a Andrea si se sentía bien. Andrea asintió con la cabeza, y el médico procedió a colocar el espéculo en su lugar para continuar el examen. Mientras el espéculo se abría, Andrea sintió una sensación de presión en su recto, pero no era doloroso.

El médico examinó cuidadosamente las paredes rectales de Andrea, evaluando su color, textura y cualquier anomalía o protuberancia que pudiera sentir. Andrea se sintió un poco incómoda por la situación, pero trató de mantenerse tranquila y relajada para facilitar el proceso.

Después de unos minutos, el médico retiró suavemente el espéculo y procedió a examinar manualmente la pared rectal de Andrea. Nuevamente, evaluó la textura y consistencia de las paredes rectales, esta vez utilizando sus dedos para hacerlo. Andrea se sintió incómoda por un momento, pero trató de concentrarse en su respiración y en relajarse.

Finalmente, el médico retiró sus dedos y le dijo a Andrea que podía vestirse. Le explicó que todo parecía normal y que no había encontrado ninguna anomalía. Andrea se sintió aliviada y agradecida por el examen exhaustivo que había recibido.

Andrea se sintió aliviada cuando el examen finalmente terminó. Se levantó de la camilla y comenzó a vestirse lentamente mientras el médico tomaba notas en su expediente.

"Todo parece estar bien", dijo el médico mientras le entregaba su expediente. "Pero te recomiendo que te hagas un chequeo completo una vez al año para asegurarte de que todo está en orden".

Andrea asintió con la cabeza, agradecida por el cuidado y la atención del médico. Se despidió de él y salió del consultorio, sintiéndose un poco mareada por todo el examen.

Caminó por el pasillo del consultorio y se detuvo en el baño para lavarse las manos y refrescarse un poco. Miró su reflejo en el espejo y se sintió aliviada al ver que parecía estar bien. Se prometió a sí misma que se cuidaría y se haría chequeos regulares para mantener su salud en buen estado.

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