Una pareja tragaleche

 


Un día caluroso en el barrio, recién había llegado una pareja de entre 35 a 40 años. Ella era una mujer delgada y hermosa que siempre vestía con calzas ajustadas, y él era un hombre serio y bien vestido. Me había gustado la mujer desde que la vi, pero no podía dejar de notar que su marido siempre estaba bien arreglado.


Un día, mientras ella arreglaba algo en el exterior de su casa, casi choco con una columna al verla con un short y una tanga ajustada. Luego, su marido me invitó a ver un partido de fútbol y tomar unos tragos. Me sorprendió la invitación, pero acepté.


Cuando llegué a su casa, la mujer me abrió la puerta con un vestido ajustado al cuerpo que me dejó sin aliento. El marido nos invitó a sentarnos y comenzamos a charlar. Él se relajó y empezó a preguntarme qué pensaba de su esposa. Con cierta desconfianza, le dije que era una mujer hermosa, pero nada más. Me sentía nervioso y sorprendido.

Él seguía insistiendo con la mujer y yo pensé que la bebida le estaba afectando. Ella estaba en otra habitación y desde allí me miraba y se reía. En un momento, ella se acercó a él y le susurró algo al oído, él se rió y me miraron extraño, pero todo estaba bien. El partido estaba terminando y habíamos tomado un par de copas de más, la lengua ya no era la misma. "Espera, no te vayas", me dijo. "Vamos a tomar algo más y escuchar música". "Bueno", le dije, "mañana no tengo nada que hacer". Puso música y ella apareció, casi me muero. Venía con un vestido y medias con portaligas, se notaba de inmediato. Me di cuenta cuando me tomó de la mano y me llevó a un gran sillón. Él se levantó y empezaron a bailar juntos.

La pareja bailaba de manera muy apasionada mientras se besaban con mucho fervor. Ella se movía al ritmo de la música con mucha gracia y él la abrazaba con ternura mientras le acariciaba el cuerpo. En un momento dado, el hombre le preguntó si le gustaba lo que veía, y ella respondió levantando el vestido y mostrandome la tanga negra que llevaba puesta. El ambiente se volvió más intenso, pero ellos continuaron disfrutando de su baile sensual sin importarles lo que pasaba a su alrededor.

Yo me estaba calentando mucho, hasta que él se sentó a mi lado y ella me dio un beso apasionado, introduciendo su lengua profundamente en mi boca. Él solo observaba lo que ella hacía, diciéndome lo mucho que le gustaba, lo que me calentaba aún más. De repente, ella se arrodilló frente a mí, me desabrocho el pantalon y empezó a lamer mi miembro, diciendo lo rico que estaba. "Que rica pija!" Miré a mi compañero y noté que lo disfrutaba, aunque parecía un poco incómodo cada vez que ella hablaba de mi miembro de esa manera.

En ese momento ella me agarra con fuerza y me baja los pantalones hasta los tobillos. Siento cómo se introduce todo mi miembro en su boca mientras yo me quedo sin saber qué hacer. Continúa succionando, llevándome al borde del éxtasis. De repente se detiene, se aleja y le dice a su marido que la bese, aún con mi sabor en su boca. Le pido que se siente en el sillón y que me deje probar su suave y recién depilada entrepierna. La lengua se me desliza lentamente mientras ella gime de placer. Luego, le tomo la mano al marido y la coloco en mi miembro, indicándole que lo agarre con fuerza mientras sigo con mi tarea. Con habilidad, él lo acaricia y lo agarra con fuerza, masturbandome, y luego pasa su mano, llena de saliva, por la cara de su mujer, quien se retuerce de placer. En ese momento, le digo que se levante y le pido que se ponga la tanga, que me excita aún más. La mujer le dice al marido que haga lo que le digo, mientras yo continúo mi juego de seducción.

- Dale forro, entangate, que esperas - grito la loca.

El se puso la tanga y le dije - Chupale el orto a tu mujer y segui agarrandome la pija, que le voy a hacer el orto.

En ese momento, ya no importaba nada. Ella estaba muy excitada por lo que estaba sucediendo y mientras el marido le lamia el culo, y yo le pajeaba el clitoris con mis dedos y mi lengua, comenzó a gemir y gritar. Me dijo "acabame en la boca, quiero sentir tu semen", y comenzó a tener un orgasmo fuerte y moviéndose con intensidad. Era hermoso verla retorcerse de placer, sintiendo la calentura que la invadía.

Ella estaba claramente excitada por lo que estaba sucediendo y comenzó a gemir y a moverse cada vez más intensamente. En ese momento, ella me agarraba la cabeza y cerraba las piernas. Fue un momento intenso y hermoso cuando llego al orgasmo. Luego, la dejé recuperarse.

Mirando al marido le dije - Chupame la pija que se la voy a meter por el culo a tu mujer

"¿Te gusta?", le pregunté mientras su cabeza se movía con frenesí.

"Me encanta", respondió el hombre con una sonrisa en el rostro.

La mujer continuó moviéndose y gimiendo cada vez más fuerte, como si estuviera llegando al clímax. "Me vas a coger el ogt o qué esperas", me dijo entre jadeos.

Me acerqué a ella y le dije al oído: "Lo que tú quieras, preciosa".

Fue entonces cuando me atreví a acariciar suavemente su trasero, sintiendo la tensión en sus músculos mientras ella respondía con pequeños gemidos de excitación. Con cuidado, empecé a explorar el área alrededor de su ano, jugando con la idea de algo más íntimo y atrevido, pero sabiendo que debía proceder con precaución.

Sentí su cuerpo vibrar con anticipación mientras seguía acariciando suavemente su trasero. Después de un momento, ella se giró hacia mí con una expresión de deseo en su rostro, sus ojos brillando con una intensidad que me hizo sentir vivo.

"¿Te gusta lo que estás haciendo?", preguntó ella con una voz ronca.

Asentí lentamente, sin dejar de acariciar su piel suave y tersa. "Me encanta", dije con un suspiro.

"¿Y qué hay del siguiente paso?", dijo ella, desafiante. "¿Te atreves a ir más allá?"

Me mordí el labio inferior, sintiendo una mezcla de nerviosismo y excitación en mi interior. Sabía que no podía dejarla esperando, así que lentamente comencé a explorar su ano con mi dedo índice, sintiendo su cuerpo tensarse aún más en anticipación.

"No me detengas ahora", murmuró ella, su voz llena de deseo. "Quiero que me des más."

Con cuidado, empecé a aplicar un poco más de presión, deslizando mi dedo hacia adentro de su ano con suavidad pero sin detenerme. Ella gemía y suspiraba mientras yo continuaba con mi exploración, llevándola a nuevas alturas de placer. Finalmente, después de varios minutos de esta deliciosa tortura, retire el dedo para dar lugar a mi miembro, que pudo abrirse paso en ese culo ya dilatado.

El marido me acariacia los huevos y me pone mas caliente, ella lo mira y le pregunta si le gusta mi pija y el asiente, poniendose detras mio, me pone las manos en los cachetes del culo y empieza a pasarme la lengua por los juevos, la pija y el ano, y a mi me gusto tanto que sentia que la pija estaba a punto de explotar. La tome de la cintura y era tanta la calentura que tenia que le entre a dar unas embestidas tremendas, al marido los huevos le pegaban en la cara


Entonces senti como el marido se metia los huevos en la boca y ella empujaba la cola para atras para que le entre mas , en un momento, mientras le saco la pija del culo le digo me acabo arrodillate bebe, se arrodilla ella el al costado y empiezo a descargar en su boca toda la leche que tenia , tanto que se le salia por el costado le agarro la cabeza a el y le digo lamela putito y besala a tu mujer con mi leche caliente, el hace lo que le digo y yo me siento a ver como los dos se besaban y se pasaban la leche  caliente de boca en boca, y cuando me recupere empieza la segunda parte ...........

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