Un pete en el auto

 


El sol caía a plomo sobre la ruta 3 de Argentina, y el hombre al volante se mantenía concentrado en la carretera, tratando de no distraerse. Su esposa viajaba de acompañante, aburrida y sin mucho que hacer en el largo camino que tenían por delante.

Después de un rato de silencio, el hombre decidió romper el hielo y se volvió hacia su esposa. "¿Te importaría poner algo de música?", preguntó, tratando de hacer la situación un poco más amena.

Ella asintió y buscó en su celular una lista de reproducción, pero no encontró nada que le gustara. "No hay nada bueno", se quejó, dejando el teléfono a un lado.

El hombre sonrió y decidió hacer algo para entretenerla. Lentamente, comenzó a desabrochar su cinturón y a bajar la cremallera de su pantalón, dejando al descubierto su miembro semi-erecto.

La esposa se sobresaltó ante la inesperada sorpresa, pero no pudo evitar sentir cierta excitación ante la situación. "¿Qué estás haciendo?", preguntó, mientras sus ojos se fijaban en el miembro de su esposo.

"Quiero que me des un poco de placer", respondió él, con una sonrisa pícara en su rostro.

Ella se mordió el labio inferior y dudó por un momento, pero finalmente se acercó a él y comenzó a darle placer oral. Con cada movimiento de su lengua y de sus labios, el hombre gemía de placer y suspiraba, sintiendo cómo el calor se apoderaba de su cuerpo.

- Uff, esto es increíble - exclamó el hombre, aferrándose al volante mientras su cuerpo se tensaba y sus gemidos se hacían cada vez más intensos.

La esposa se entregaba al momento, disfrutando de la sensación de poder satisfacer a su esposo de esa manera. Movía su boca de manera suave y rítmica, aprovechando cada cambio de velocidad y presión para llevarlo al éxtasis.

- Dios mío, no puedo resistirme más - dijo el hombre, sintiendo cómo su cuerpo llegaba al límite.

La esposa lo dejó acabar en su boca, tragando todo su semen con deleite. Después de unos minutos de silencio, el hombre suspiró profundamente y le sonrió.

- Gracias, amor, eso fue increíble - dijo, dándole un suave beso en la frente.

La esposa le correspondió al beso y se acomodó de nuevo en su asiento. Juntos, continuaron su viaje por la ruta 3, sabiendo que habían encontrado una manera de compartir algo más íntimo y emocionante en su matrimonio.

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