Samantha y María Victoria: Haciendole el culo al ex novio de Ana

 


Ana se estremeció cuando su teléfono sonó, interrumpiendo su momento de placer con sus dos amigas. Miró hacia abajo, viendo el nombre de su ex novio en la pantalla. Sintió un nudo en el estómago al pensar en hablar con él, pero decidió responder de todos modos.


"Hola", dijo con una voz temblorosa.


"Ana, ¿cómo estás?", preguntó su ex novio con una voz tranquila.


"Estoy bien", respondió ella, tratando de sonar normal. "¿Y tú?"


"Estoy bien también", dijo él. "Escucha, he estado pensando en ti últimamente y me preguntaba si podríamos hablar en persona".


Ana no sabía qué decir. Había terminado con su ex novio hace varios meses, y aunque todavía tenía sentimientos por él, no estaba segura de si quería volver a estar con él.


"Lo siento, no sé si es una buena idea", dijo ella vacilante.


"Por favor, solo quiero hablar contigo", suplicó su ex novio. "No te pido nada más".


Ana suspiró, sintiendo una mezcla de emociones. "De acuerdo, podemos hablar", dijo finalmente.


"¿Qué tal si nos encontramos en el café de siempre mañana por la tarde?", sugirió él.


"Está bien", dijo Ana, sintiéndose un poco mejor por haber tomado una decisión. "Hablaremos entonces".


Después de colgar, Ana se sentó en la cama, sintiéndose un poco confundida. No sabía qué quería su ex novio, pero sabía que tenía que estar preparada para cualquier cosa. Se volvió hacia sus amigas, que la miraban con curiosidad.


"¿Todo bien?", preguntó Samantha.


"Es mi ex novio", dijo Ana. "Quiere hablar conmigo mañana".


María Victoria se acercó y la abrazó. "No te preocupes, estaremos aquí para ti", dijo suavemente.


Ana sonrió, sintiéndose agradecida por tener amigas tan maravillosas. Sabía que no estaba sola y que, sin importar lo que pasara, siempre tendría a Samantha y María Victoria a su lado.

Ana siguió el consejo de Samantha y le envió un mensaje a su ex, diciéndole que había cambiado de planes y que lo esperaba en la casa de su amiga. Luego de unos minutos, sonó el timbre y las tres mujeres se pusieron en pie para recibir al invitado sorpresa.


"¡Hola, Ana! ¡Qué sorpresa verte aquí con tus amigas!", dijo el ex novio, llamado Diego, con una sonrisa en el rostro. "¿Qué están haciendo? ¿Puedo unirme?"


Ana miró a Samantha y María Victoria, quienes le dieron una señal de afirmación con la cabeza. "Claro, ven y únete a la fiesta", dijo Ana, tratando de ocultar su nerviosismo.


Diego se acercó a las mujeres y se sentó a su lado en el sofá. Samantha se encargó de preparar algunas bebidas para todos, mientras que Ana trataba de encontrar una forma de abordar la conversación incómoda que sabía que debía tener con su ex.


Finalmente, se armó de valor y le preguntó: "Diego, ¿por qué me dejaste? ¿Qué pasó?"


Diego suspiró y bajó la mirada. "Lo siento, Ana. Sé que te lastimé. Fue un error y me arrepiento de lo que hice. ¿Me perdonas?"


Ana lo miró fijamente a los ojos, tratando de decidir qué hacer. Por un lado, todavía sentía algo por él y quería volver a intentarlo. Por otro lado, sabía que sus amigas siempre habían desconfiado de Diego y que ella misma tenía sus dudas sobre su lealtad.

Samantha se acercó a Diego y le ofreció un trago. "¿Te gustaría probar algo diferente?", le preguntó con una sonrisa. Diego asintió y las tres mujeres comenzaron a preparar unos tragos especiales en la cocina.


Mientras tanto, Ana se sentía un poco nerviosa por la situación. No sabía cómo iba a reaccionar Diego al encontrarse con ella después de tanto tiempo. Pero Samantha y María Victoria la tranquilizaron, diciéndole que todo iba a salir bien.


Finalmente, las tres mujeres llevaron los tragos a la sala, donde Diego estaba sentado esperando. Ana se sentó a su lado y comenzaron a hablar de cosas triviales. Diego parecía estar disfrutando de la compañía de las tres mujeres y, lentamente, se fue relajando.


Después de un rato, Samantha sugirió que jugaran un juego. "¿Algo como qué?", preguntó Diego, intrigado. "¿Qué tal si jugamos a la verdad o consecuencia?", propuso María Victoria con una sonrisa traviesa.


Diego pareció un poco sorprendido, pero luego asintió. "Vale, estoy dispuesto a jugar", dijo con una sonrisa. Las tres mujeres se sentaron en círculo y comenzaron a jugar. Diego eligió "verdad" y María Victoria le preguntó sobre su vida sexual.


Diego pareció un poco incómodo, pero finalmente respondió a la pregunta. Luego, Ana eligió "consecuencia" y Samantha le pidió que se desnudara. Ana se sonrojó, pero finalmente se quitó la ropa, dejando su cuerpo al descubierto.


Diego pareció un poco sorprendido por la audacia de las mujeres, pero luego se relajó y comenzó a disfrutar del juego. Las preguntas se volvieron cada vez más atrevidas y las consecuencias más provocativas.


Finalmente, el juego terminó y las cuatro personas estaban muy excitadas. "¿Qué tal si vamos a la habitación?", sugirió Samantha con una sonrisa pícara. Diego asintió y las cuatro personas se dirigieron a la habitación de Samantha, listas para explorar sus deseos más oscuros.

Samantha comenzó a moverse más cerca de Diego, y Ana notó que María Victoria también estaba coqueteando con él. Ana se sintió un poco celosa, pero también estaba emocionada por lo que podría pasar.


Finalmente, Samantha le sugirió a Diego que se quitara la camisa, y él lo hizo sin dudarlo. Las chicas aplaudieron y lo felicitaron por su buen físico. Luego, Samantha se acercó a él y comenzó a acariciar su pecho, mientras que Ana y María Victoria observaban con atención.


"¿Te gusta lo que ves?" preguntó Samantha con una sonrisa.

Diego parecía disfrutar de la atención que estaba recibiendo de las tres mujeres, y Ana comenzó a sentirse un poco más cómoda con la situación. De repente, Samantha se inclinó y susurró algo al oído de Diego, quien asintió con una sonrisa.


Sin previo aviso, Samantha comenzó a bajar los pantalones de Diego, exponiendo su bóxer. Ana y María Victoria se acercaron para ver mejor, y Samantha comenzó a acariciar su miembro por encima del bóxer. Diego gemía de placer, y Ana se dio cuenta de que estaba empezando a excitarse también.


Samantha se acercó a Ana y la besó apasionadamente, mientras que María Victoria comenzó a jugar con los pezones de Ana. Diego se quitó los pantalones y Samantha comenzó a tocar su miembro directamente. Ana sintió un escalofrío al ver a su ex novio en esa situación, pero también se sentía excitada por lo que estaba sucediendo.

Mientras Samantha continuaba estimulando a Diego, María Victoria se acercó a Ana y comenzó a besarla. Ana se dejó llevar por el momento, disfrutando de la sensación de las manos de María Victoria en su cuerpo y los labios de Samantha en los suyos. De repente, Diego sintió la mano de Samantha acariciando su trasero, y un escalofrío recorrió su cuerpo.  


Samantha sonrió con picardía y comenzó a acariciar suavemente el ano de Diego con sus dedos. Diego se estremeció ante la sensación, pero luego se relajó y comenzó a disfrutar de la estimulación. Samantha continuó estimulando suavemente su ano mientras besaba su cuello, y Diego se dejó llevar por la sensación de placer.

Samantha continuó acariciando las nalgas de Diego, mientras le susurraba al oído para que se relajara. Luego lo llevo a la cama y lo ayudo a acostarse boca abajo.

Samantha y María Victoria se acercaron a Diego, una a cada lado de la cama, y comenzaron a acariciar su espalda con delicadeza. Ana se acercó lentamente, sintiendo el corazón latir con fuerza en su pecho. Samantha le tomó de la mano y la llevó hasta la cama, invitándola a unirse a ellas. 


Juntas, las tres mujeres comenzaron a acariciar suavemente el cuerpo de Diego, explorando cada rincón con sus manos. Ana se sintió un poco tímida al principio, pero pronto se dejó llevar por la sensualidad del momento. Samantha y María Victoria le indicaron que tocara el cuerpo de Diego, y ella comenzó a acariciar suavemente su cabello mientras sus amigas seguían explorando su cuerpo con sus manos.


Diego comenzó a gemir suavemente, sintiendo el placer recorrer su cuerpo. Samantha se acercó a él por detrás, mientras María Victoria se dedicaba a acariciar su pecho y sus piernas. Ana observaba todo con atención, sintiendo como la excitación aumentaba en su interior.


La atmósfera era mágica, llena de sensualidad y romanticismo. Cada uno de los presentes se entregaba al placer del momento, dejando atrás cualquier atisbo de preocupación o miedo. Ana se sintió afortunada de estar allí, compartiendo este momento de intimidad con sus amigas y su ex novio.


Poco a poco, la excitación fue en aumento, y los gemidos de placer se hicieron más fuertes. Samantha se encargó de estimular el ano de Diego

Samantha tomó un poco de lubricante y comenzó a masajear suavemente la zona anal de Diego con sus dedos, haciendo círculos cada vez más grandes.


María Victoria se acercó a Ana y comenzó a besarla apasionadamente, mientras sus manos se deslizaban por su cuerpo. Ana cerró los ojos y se dejó llevar por el placer que sentía.


Diego se retorcía de placer mientras Samantha seguía estimulando su ano. Ana y María Victoria observaban la escena, excitadas y al mismo tiempo sorprendidas por lo que estaban viendo.


Ana observaba la escena con asombro y excitación, mientras María Victoria continuaba acariciando su cuerpo suavemente. La habitación estaba llena de gemidos y suspiros de placer, y Ana se sentía abrumada por la intensidad del momento.


Samantha se detuvo por un momento y le preguntó a Diego si quería continuar. Él asintió con la cabeza y ella continuó su estimulación. Ana no podía creer lo que estaba viendo, pero al mismo tiempo se sentía increíblemente excitada. Se acercó a la cama y comenzó a acariciar el cuerpo de Diego, mientras que María Victoria le besaba suavemente el cuello.

Ana observaba la escena con curiosidad y excitación, mientras que Diego se dejaba llevar por el placer que le estaban proporcionando las tres mujeres. Samantha continuaba estimulando su ano con delicadeza y habilidad, mientras María Victoria preparaba el segundo pepino.


Finalmente, María Victoria colocó el preservativo en el pepino y se acercó a Diego con una sonrisa en el rostro. "¿Te gustaría probar algo nuevo?", preguntó, mientras sostenía el pepino en su mano.


Diego se giró hacia ella, un poco sorprendido, pero también intrigado. "¿Qué es?", preguntó con curiosidad.


"Un juguete nuevo que hemos conseguido", dijo María Victoria, mientras acercaba el pepino a su boca y lo lamía lentamente. "Te prometo que te va a encantar".


Diego se dejó llevar por la emoción del momento y aceptó la propuesta de María Victoria. Ana seguía observando la escena con curiosidad, sin saber muy bien qué esperar.


Con ambas manos Samantha mantuvo muy abierto el ano de Diego mientras María Victoria comenzaba a insertar el pepino con cuidado. Diego gemía de placer mientras las tres mujeres lo rodeaban y lo hacían sentir el centro de atención.

Ana se sentía un poco tímida al principio, pero poco a poco comenzó a relajarse y a disfrutar de la situación. La excitación y el placer que experimentaba eran intensos y completamente nuevos para ella, pero también se sentía a salvo y protegida en manos de sus amigas . María Victoria comenzaba a mover el pepino lentamente, haciendo que Diego gemiera aún más fuerte. 

Mientras María Victoria movía el pepino dentro de Diego, Samantha se acercó a él y comenzó a besarle el cuello y las orejas, acariciando su espalda con delicadeza. Ana miraba fascinada la escena, sintiendo una mezcla de excitación y curiosidad.


"¿Te gusta lo que estamos haciendo, Diego?", preguntó Samantha en un susurro al oído de él.


Diego solo pudo gemir en respuesta, sintiendo un placer indescriptible. Ana se acercó a ellos y acarició el cabello de Diego, sintiendo una complicidad con las otras dos mujeres que la hacía sentir poderosa y deseada.


La habitación estaba llena de gemidos y suspiros de placer, y las tres mujeres se movían alrededor de Diego, estimulando cada parte de su cuerpo. La atmósfera era cálida y sensual, y Ana se sentía como en una fantasía erótica que había cobrado vida.


Finalmente, después de una intensa sesión de placer, Diego llegó al clímax y se dejó caer agotado sobre la cama. Las tres mujeres se acostaron a su lado, acariciando suavemente su cuerpo y sus cabellos mientras recuperaba el aliento. Era una escena de intimidad y ternura, y Ana se sintió agradecida por haberse dejado llevar por la curiosidad y el deseo.

"Siento mucho que te tengas que ir ahora Diego", dijo Samantha con una voz suave pero firme. "Pero necesitamos un momento a solas".


Diego se quedó mirando a Samantha, aún con decepción en su rostro. "Pero... yo quiero estar aquí contigo, Samantha. Me gusta estar contigo, y con Ana y María Victoria también".


Samantha se acercó a él y le tomó la mano con cariño. "Lo sé, Diego. Y apreciamos mucho tu compañía. Pero hoy necesitamos estar solas, como amigas. Espero que lo entiendas".

María Victoria asintió. "Es mejor que te vayas ahora, Diego. No queremos que esto se vuelva incómodo".

Diego suspiró y asintió resignado. "Está bien, lo entiendo. Espero que la pasen bien". Se acercó a cada una de ellas y les dio un beso en la mejilla antes de salir rengueando de la habitación.


Ana, María Victoria y Samantha se quedaron solas en la habitación, sintiendo un poco de alivio al estar a solas. "Gracias, Samantha", dijo Ana con una sonrisa. "Eres la mejor amiga que alguien podría pedir".


Samantha sonrió de vuelta. "Lo sé. Y ustedes también son mis mejores amigas. Ahora, ¿qué les parece si continuamos donde lo dejamos?"





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