Rendido a tus pies

 


Laura caminaba por la playa en una tarde de verano. El sol brillaba en el cielo, y el sonido de las olas la relajaba. Vestida con un traje de baño de dos piezas y un pareo, se sentía cómoda y libre.


Mientras caminaba por la orilla, notó a un hombre sentado en la arena, a unos metros de distancia. Tenía la mirada fija en sus pies. Laura se sintió un poco incómoda, pero a medida que se acercaba, notó que el hombre era atractivo, con una sonrisa amistosa en su rostro. Se presentaron, y él se llamaba Alex. Descubrieron que habían coincidido varias veces en la playa durante el verano.


Con el tiempo, comenzaron a hablar más y más. Alex era divertido y amable, y parecía estar interesado en conocerla mejor. Pero Laura notó que su atención siempre volvía a sus pies. Al principio, le pareció extraño, pero no quería juzgarlo. Así que, poco a poco, comenzó a disfrutar de su compañía.


Un día, Alex la invitó a tomar un café en una cafetería cerca de la playa. Laura se sintió un poco nerviosa, pero también emocionada por descubrir lo que Alex tenía en mente. Al llegar, se sentaron en una mesa y comenzaron a conversar.


Alex: ¿Cómo estás, Laura? Me encanta pasar tiempo contigo.


Laura: Estoy bien, gracias. Yo también disfruto estar contigo. Me haces reír mucho.


Alex: Me alegro de escuchar eso. Quiero que sepas que eres una persona muy especial para mí. Quiero conocerte mejor, y para eso necesito que confíes en mí.


Laura: Claro, confío en ti. ¿Qué es lo que quieres saber?


Alex: Bueno, me siento un poco tonto al decirlo, pero tengo un fetiche por los pies. No quiero que te incomode o te sientas incómoda.


Laura: (un poco sorprendida) No lo sabía, pero no me incomoda. De hecho, me parece interesante.


Alex: Me alegra que lo tomes así. Me encanta la forma en que te ves con tus zapatos de tacón. Y no puedo evitar fijarme en tus pies cuando caminas descalza por la playa.


Laura: (sonrojándose) No sabía que alguien pudiera sentirse así por los pies. Pero me gusta que te gusten mis pies.


Alex: (riendo) Sí, supongo que es un poco extraño. Pero me gustaría que me permitieras darte un masaje en los pies algún día. Solo para relajarte, nada más.


Laura: (sonriendo) Me encantaría. Nunca me han dado un masaje en los pies antes, pero suena muy bien.


Después de ese día, Laura y Alex se volvieron más cercanos. Se encontraban con más frecuencia, hablaban por teléfono y se mandaban mensajes. Laura comenzó a darse cuenta de que Alex era una persona interesante y atractiva, y cada vez más le agradaba su compañ



Laura comenzó a darse cuenta de que Alex era una persona interesante y atractiva, y cada vez más le agradaba su compañía. Se sorprendió de lo bien que se llevaban, a pesar de que él tenía un fetiche un tanto inusual.


Un día, después de una cena romántica en un restaurante de la ciudad, Alex le pidió que fuera a su apartamento. Laura se sintió un poco nerviosa, pero también emocionada por lo que podría pasar. Cuando llegaron al apartamento, Alex la invitó a sentarse en el sofá mientras él preparaba algo para ella.


Mientras esperaba, Laura se fijó en los detalles del apartamento de Alex. Era cómodo y acogedor, con una decoración elegante y sencilla. Pero algo en la habitación llamó su atención: había varios libros sobre fetichismo y sexualidad en una estantería.


Alex regresó con una bandeja de frutas y un par de copas de vino. Laura se sintió un poco más relajada mientras conversaban y disfrutaban de la comida y la bebida.


Alex: Laura, ¿te importaría si te hago una pregunta un poco personal?


Laura: Claro, adelante.


Alex: ¿Alguna vez has explorado tus propios fetiches o fantasías sexuales?


Laura se sintió un poco incómoda, pero también curiosa. Se preguntó si Alex estaba tratando de decirle algo.


Laura: Bueno, no realmente. ¿Por qué lo preguntas?


Alex: Bueno, es solo que he notado que tienes unos pies hermosos. Y con mi fetiche por los pies, me preguntaba si alguna vez habías considerado explorar esa parte de ti misma.


Laura: (sonriendo) No, nunca lo había considerado. Pero admito que el masaje en los pies que me diste la última vez fue increíble.


Alex: Me alegra que te haya gustado. Pero si no te sientes cómoda explorando esa parte de ti misma, eso está bien también. Solo quiero que sepas que estoy aquí para apoyarte y respetarte, independientemente de lo que elijas.


Laura se sintió aliviada al escuchar esas palabras. Sabía que Alex respetaba sus límites y que no quería presionarla. Comenzó a sentirse más cómoda con él y decidió ser más abierta sobre sus propios deseos y fantasías.


Laura: Sabes, ahora que lo mencionas, siempre he tenido una fantasía sobre estar con un hombre que me dé un masaje en los pies. - dijo con picardia, sabiendo que era lo que Alex soñaba escuchar. Es extraño, lo sé, pero me resulta muy sensual.


Alex: (sonriendo) No es extraño en absoluto. De hecho, creo que es muy sexy. Me encantaría hacerlo realidad para ti si te sientes cómoda.


Laura: (sonrojándose) Realmente apreciaría eso.

Alex se acercó a Laura y tomó suavemente sus pies, acariciándolos con ternura. Laura cerró los ojos y suspiró mientras Alex masajeaba sus pies. Podía sentir la tensión y el estrés de su día desvanecerse bajo sus hábiles dedos.


Alex: ¿Te sientes bien, cariño?


Laura: (suspirando) Sí, es increíble. Nunca me habían dado un masaje en los pies así.


Alex: Me alegro de que te guste. Tus pies son hermosos, y me encanta cómo te sientes cuando te los toco.

Alex: (susurrando suavemente en el oído de Laura) Me encanta cómo se siente tu piel suave y sedosa bajo mis dedos. Es como si pudiera sentir toda la sensualidad de tu cuerpo solo a través de tus pies.


Laura cerró los ojos y dejó escapar un suave gemido de placer. La forma en que Alex tocaba sus pies la hacía sentir tan sexy y deseada. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras se dejaba llevar por la pasión del momento.


Laura: (suspirando) Nunca pensé que mis pies pudieran ser tan eróticos.


Alex: (sonriendo) Todo en ti es erótico, cariño. Eres una diosa de la sensualidad.


Laura se sintió aún más atraída por Alex en ese momento, sintiendo que él la entendía y la apreciaba por completo. Se dio cuenta de que no tenía que esconder su lado sensual y erótico, sino que podía abrazarlo y explorarlo plenamente con él.


Laura: (susurrando) ¿Puedo confesarte algo más?


Alex: (acariciando suavemente su pierna) Por supuesto, mi amor. Puedes confiarme todo lo que quieras.


Laura: (sonrojándose) Tengo una fantasía de ser adorada y venerada como una reina. De tener a un hombre a mis pies, rendido y sumiso ante mí.


Alex: (sonriendo con picardía) Esa es una fantasía increíblemente sensual. ¿Quieres que la hagamos realidad?


Alex se puso de rodillas frente a ella, y mirandola fijamente le dijo: Tus pies son tan bellos, como si fueran esculpidos por un artista.


Laura sonrió, sintiendo como la excitación aumentaba con cada palabra que Alex pronunciaba. Él tomó uno de sus pies y lo llevó a su boca, besando la planta de su pie con suavidad antes de lamerlo con su lengua.


Laura: (suspirando) Es tan sensual, nunca imaginé que algo así pudiera sentirse tan bien.


Alex continuó lamiendo y besando sus pies, acariciándolos con sus dedos y haciendo que Laura se sintiera cada vez más excitada. Cada vez que él rozaba su piel con su lengua, ella se estremecía y suspiraba de placer.


Laura: (jadeando) No puedo creer lo erótico que es esto. Me siento como si estuviera en un sueño.


Alex: (sonriendo) Eres una diosa, y mereces ser adorada y venerada como tal.

Laura se dejó llevar por la pasión del momento, sintiendo como la intensidad aumentaba con cada caricia y cada beso. Con Alex a sus pies, sintió como si estuviera en el centro del universo, siendo amada y venerada como siempre había deseado.


Laura: (gemendo) Esto es increíble. No puedo creer que algo así exista.


Alex: (besando sus dedos de los pies) Siempre habrá más cosas increíbles por descubrir, mi amor. Solo tienes que dejarte llevar por la pasión del momento.

Laura: (gemidos suaves) Sí, sigue así. Nunca pensé que sería tan placentero.


Alex: (susurrando) Eres tan hermosa y sexy, y tus pies son increíblemente sensuales. Me encanta cómo reaccionas cuando los toco.


Laura se sintió halagada y deseada, disfrutando de la sensación de tener a Alex a sus pies, rindiéndose a sus deseos.


Laura: (jadeando) Por favor, sigue. Quiero más.


Alex continuó adorando sus pies, besándolos y lamiéndolos mientras Laura gemía de placer. 

Laura, sintiendo una oleada de excitación recorrer su cuerpo, comenzó a mover sus pies sobre la ropa de Alex, rozando su entrepierna con ellos y sintiendo su erección crecer.


Alex, sintiendo el contacto de los pies de Laura, no pudo resistirse y se dejó llevar por la excitación. Comenzó a acariciar suavemente su pene con los pies de Laura, haciendo que ella gimió aún más fuerte.

La sensación del roce de los pies de Laura sobre su pene era simplemente increíble para Alex. Se sentía completamente entregado a la experiencia y la excitación que sentía era indescriptible.


Laura también estaba disfrutando cada momento de la adoración que Alex le estaba dando a sus pies. Se sentía como una diosa, y la sensación del control y la sumisión que estaba experimentando era incomparable.


Alex continuó acariciando suavemente su pene con los pies de Laura, haciendo que ella gemía aún más fuerte y más rápido. La tensión sexual entre ellos estaba alcanzando un nivel cada vez más alto, y ninguno de los dos quería detenerse.

Laura se arqueó hacia atrás, aferrándose a las sábanas mientras sus pies seguían acariciando el pene de Alex. Él gimió suavemente, sintiendo cómo el placer se apoderaba de todo su cuerpo.


Alex: (jadeando) Oh, Dios mío, Laura. Eres increíble.


Laura: (susurrando) Sí, sí... sigue así.


Alex continuó acariciando suavemente su pene con los pies de Laura, haciendo que su respiración se acelerara y su corazón latiera con fuerza. Finalmente, no pudo aguantar más y eyaculo grandes chorros de semen sobre los pies de Laura.


Laura: (sonriendo con picardía) Eso fue maravilloso.


Alex: (riendo) Sí, lo fue. Nunca pensé que encontraría a alguien que pudiera satisfacer mi fetiche de pies de esta manera.


Laura: (sonriendo) Me alegra ser esa persona para ti.


Alex: (sonriendo con picardía) Me gusta tu actitud, Laura. ¿Qué te parece si cambiamos de posición?


Laura: (sonriendo con picardía) Me parece una excelente idea.


Alex se levantó de la cama y se arrodilló frente a Laura, quien estaba tumbada boca arriba con los ojos cerrados, disfrutando del placer que le había brindado anteriormente. Alex tomó sus pies y los colocó sobre sus hombros, acariciando suavemente los dedos de los pies de Laura con sus manos.


Laura: (gemidos suavemente) Sí, por favor.


Alex continuó acariciando sus pies mientras lentamente se desplazaba hacia arriba, besando y lamiendo cada centímetro de su piel hasta llegar a sus muslos. 

Alex continuó besando y lamiendo su piel, mientras se desplazaba lentamente hacia su zona íntima.

Alex continuó besando y lamiendo su piel, mientras se desplazaba lentamente hacia su zona íntima. Su boca se acercó cada vez más al clítoris de Laura, y ella gimió de anticipación y deseo.


Laura: (jadeando) Oh, Alex... sigue, por favor...


Alex: (susurrando) Me encanta hacerte sentir bien, Laura. Quiero explorar cada centímetro de tu cuerpo y hacerte llegar al éxtasis.


Laura: (gimiendo) Sí, hazlo... no puedo esperar más...


Alex comenzó a lamer y chupar suavemente el clítoris de Laura, haciendo que ella se retorciera de placer. Su lengua experta acariciaba y estimulaba cada rincón de su zona íntima, haciendo que sus gemidos se volvieran cada vez más fuertes y urgentes.


Laura: (jadeando) Oh, Dios... esto es increíble...


Alex: (sonriendo) Me alegra que te guste, preciosa. Eres tan hermosa y sexy...


Laura: (gemidos) Sigue, no pares...


Alex continuó estimulando su clítoris con su lengua, mientras introducía uno de sus dedos en su interior, haciendo que ella se estremeciera de placer. Sus movimientos eran suaves y rítmicos, haciendo que Laura se sumiera en el éxtasis.


Laura: (jadeando) Sí... sí... no pares...


Alex: (sonriendo) No lo haré, hermosa. Quiero que llegues al clímax y sientas el máximo placer.


Laura: (gimiendo) Oh, Alex... eres increíble...

Alex sonrió al escucharla y se concentró en seguir estimulando su clítoris con su lengua y sus labios, mientras sus dedos acariciaban sus muslos y caderas. Laura se retorcía de placer, agarrando las sábanas con fuerza, y cada vez se acercaba más al orgasmo.

Finalmente, después de unos minutos, Laura alcanzó el clímax, arqueando su espalda y gimiendo fuerte mientras su cuerpo temblaba con el orgasmo. Alex la sostuvo con cuidado, acariciando suavemente su piel mientras ella se recuperaba.


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