Me siento tan caliente

 



No puedo resistirme más. Me siento tan caliente y necesito aliviar la tensión que siento dentro de mi cuerpo. Estoy en el trabajo y no puedo pensar en otra cosa más que en cómo me estoy muriendo por una polla. Pero, como eso no va a suceder pronto, tengo que encontrar otra forma de satisfacer mis necesidades.


Me escabullí fuera de mi escritorio y fui al baño. Miré a mi alrededor para asegurarme de que no había nadie allí y cerré la puerta con llave. Me quité los pantalones y las bragas y comencé a deslizar mis dedos por allí.


Cerré los ojos y empecé a imaginar a alguien tocándome todo el cuerpo. Me acaricié los pezones y sentí como se endurecían en mis dedos. Me incliné hacia atrás contra la pared y comencé a mover mi mano más rápido.


Mis respiraciones se agitaron y comencé a gemir. Me imaginé que tenía una polla dentro de mí y empecé a follarme con los dedos. Lentamente al principio, luego más y más rápido.


Mis piernas temblaron y me aferré a la pared para mantener el equilibrio. Gemí más fuerte y más fuerte hasta que finalmente llegué a mi orgasmo. Agarrándome a la pared con fuerza, me llevé la mano a la boca para ahogar mis gemidos.


Finalmente, me detuve, recuperando la respiración. Me limpié y me vestí de nuevo, saliendo del baño con una sonrisa en mi rostro. Ahora puedo volver a mi escritorio y continuar con mi trabajo, aunque no puedo dejar de pensar en cómo aún necesito algo de acción.

Autor: Sexycuentos

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