Maria viaja a Usuahia, capitulo 3 - Jimena aprende sexo anal



María llegó a Punta Alta y se dirigió directamente a la casa de su amiga Jimena. Al llegar, se encontraron con un abrazo cálido y emocionado, como si no hubieran pasado años desde la última vez que se vieron.


Después de pasar un rato charlando y poniéndose al día con lo que había sucedido en sus vidas, Jimena sugirió que salieran a explorar la ciudad. María estuvo de acuerdo y juntas comenzaron a caminar por las calles, admirando la arquitectura y disfrutando de la brisa marina.


Mientras caminaban, Jimena le contó a María sore algunos de los lugares interesantes que había descubierto en Punta Alta, incluyendo una tienda de antigüedades y un pequeño café con deliciosos postres. También le sugirió que visitaran una pequeña playa escondida en la costa, donde podrían tomar el sol y disfrutar del mar.


María se sintió emocionada por la perspectiva de explorar nuevos lugares y disfrutar de la belleza de la ciudad junto a su amiga. Juntas, continuaron su camino hacia el café, disfrutando de la brisa marina y la compañía del otro.

En el cafe Jimena tomó su celular y marcó el número de su novio, Ariel. "Hola mi amor, ¿cómo estás?", preguntó Jimena con voz dulce. "Estoy bien, ¿y tú?", respondió Ariel. "Estoy en un café con una amiga y quería preguntarte algo", dijo Jimena, mientras miraba a María con una sonrisa traviesa.


"¿Qué pasa?", preguntó Ariel, curioso. "Bueno, mi amiga y yo hemos estado hablando de fantasías y surgió la idea de hacer un trío", dijo Jimena con cautela, esperando la reacción de su novio.


"¿Un trío?", preguntó Ariel, sorprendido. "Sí, pero solo si tú estás de acuerdo", dijo Jimena, buscando la aprobación de su novio.


Ariel se tomó unos segundos para pensar, pero finalmente dijo: "Bueno, si eso es lo que quieres, estoy dispuesto a intentarlo". Jimena sonrió aliviada, sabiendo que su novio estaba dispuesto a explorar sus fantasías junto a ella.


"Genial, ven a mi casa esta noche y lo hablamos con más detalle", dijo Jimena, emocionada. "Vale, estaré allí", respondió Ariel antes de despedirse y colgar.


Jimena miró a María con una sonrisa y dijo: "Mi novio está de acuerdo, ¿estás lista para esta noche?". María sonrió de vuelta, emocionada por la aventura que les esperaba.


María se rió, nerviosa. "No sé qué pensar", dijo. "Pero estoy dispuesta a intentarlo".


***

Unas horas despues, ambas estaban de regreso en casa de Jimena, donde al poco rato llego Ariel y Jimena le presentó a María. Los dos se miraron a los ojos y sintieron una conexión inmediata.


"Es un placer conocerte", dijo Ariel, extendiendo la mano para saludarla.


"El placer es mío", respondió María, sonriendo.


Jimena los observaba con una sonrisa en el rostro. "Creo que se llevan bien", dijo.


Los tres se sentaron en el sofá y comenzaron a conversar, compartiendo historias y risas. Poco a poco, la tensión se fue disipando y los tres se sintieron cada vez más cómodos juntos.


Jimena y Ariel se acercaron a María, besando sus labios y acariciando su cuerpo suavemente. María se dejó llevar por la sensación de tener dos personas a su alrededor, explorando cada rincón de su piel.


"¿Te gusta?", susurró Jimena en el oído de María.


"Sí, me encanta", respondió María, sintiendo el deseo crecer en su interior.


Los tres se desvistieron lentamente, revelando sus cuerpos desnudos y ardientes. Se acariciaron y besaron mutuamente, disfrutando de cada momento juntos.


"¿Están listas?", preguntó Ariel, mirando a María y Jimena.


"Sí, estamos listas", respondió Jimena, sonriendo.


"Me encanta verlas juntas así", dijo Ariel, admirando la escena. "Son tan hermosas y sensuales".


María sonrió y miró a Jimena. "Realmente eres hermosa", le dijo, acariciando suavemente su cabello. "Me encanta estar cerca de ti".


Jimena correspondió a la mirada de María, acariciando suavemente su rostro. "Tú también eres hermosa, mi amor", dijo, sonriendo. "Me gusta estar cerca de ti también".


Ariel observaba con admiración la conexión entre las dos mujeres, sintiéndose afortunado de estar en su presencia. "Ustedes dos son increíbles juntas", dijo. "Me siento afortunado de poder estar aquí y ser parte de esto".


María se levantó para acercarse a Ariel, sentándose sobre sus piernas y mirándolo a los ojos. "También eres increíble", dijo, besando suavemente sus labios. "Gracias por unirte a nosotras".


Ariel correspondió al beso de María, acariciando su espalda y sus piernas. "Me encanta estar aquí con ustedes", dijo. "Me siento muy afortunado".


María miró a Ariel. "Me alegra que estés disfrutando", dijo con una sonrisa. "¿Hay algo que te gustaría que hiciéramos?".


Ariel pensó por un momento antes de responder. "Me gustaría que ustedes dos se besaran mientras yo las acaricio", dijo con una sonrisa traviesa.


Jimena y María se miraron, sonriendo, y luego se besaron apasionadamente mientras Ariel acariciaba sus cuerpos. 


"Me encanta esto", susurró Jimena, jadeando de placer mientras María la besaba y acariciaba. "Nunca había hecho algo así antes, pero me encanta".


"Yo también lo estoy disfrutando mucho", dijo María, besando a Jimena con ternura.


Jimena se rió suavemente, acariciando la cabeza de Ariel con una mano mientras con la otra se deslizaba por el cuerpo de María. "Tú también nos haces sentir muy afortunados, María", dijo ella. "Eres una amiga increíble".


María se deslizó hacia abajo y comenzó a acariciar el miembro de Ariel con sus manos suaves y delicadas, mientras que Jimena besaba y mordisqueaba su pecho. Ariel se dejó llevar por el placer, gemidos escapando de su boca mientras las dos mujeres lo atendían.


Después de un rato, María tomó el miembro de Ariel en su boca, y comenzó a mover su cabeza hacia arriba y hacia abajo, mientras que Jimena continuaba besando y mordisqueando su pecho. Ariel se agarró de las sábanas, sintiendo el placer abrumador que recorría todo su cuerpo.


Jimena se movió para colocarse sobre Ariel, sus senos rozando su piel mientras lo besaba apasionadamente. La lengua de Jimena exploraba cada rincón de su boca mientras María continuaba con su trabajo, llevando a Ariel al borde del éxtasis.


Finalmente, Ariel no pudo contenerse más y se derramó en la boca de María, quien lo recibió con gusto y tragó todo su semen. Las dos mujeres se miraron con una sonrisa, sabiendo que habían logrado darle a Ariel el placer que buscaba.


Pero la noche todavía era joven, y los tres estaban dispuestos a explorar y disfrutar aún más el uno del otro.


***

Jimena llevó de la mano a Ariel y María hacia su habitación, con una sonrisa coqueta en el rostro. Los tres estaban llenos de anticipación y emoción, sabiendo que pasarían una noche muy especial juntos.


Una vez dentro de la habitación, Jimena los abrazó a ambos, sintiendo la calidez de sus cuerpos desnudos contra el suyo. Los besó con dulzura, mientras que sus manos acariciaban suavemente sus espaldas.


"Estoy tan emocionada de estar con ustedes esta noche", dijo con una voz suave. "Quiero explorar cada rincón de sus cuerpos y hacerles sentir todo el placer que puedan imaginar".


Ariel y María sonrieron, sintiendo su corazón latir con fuerza. Sabían que estaban en buenas manos con Jimena, y que juntos experimentarían una noche inolvidable de pasión y amor.


Mientras Jimena continuaba besando y acariciando a Ariel, María se deslizó hacia abajo, encontrando su camino hacia el miembro de Ariel. Después de darle unas cuantas lamidas suaves, ella abrió su bolso y sacó un pequeño tubo de lubricante.


Ariel la observó con curiosidad mientras ella aplicaba el lubricante en su mano y se lo frotaba en el área anal. María suspiró de placer mientras se estimulaba con sus dedos, y luego se acercó a Ariel.


"¿Te gustaría probar algo nuevo?" preguntó con una sonrisa juguetona en su rostro.


Ariel asintió con entusiasmo, y María procedió a guiarlo suavemente hacia su interior, tomándose su tiempo para asegurarse de que Ariel estuviera cómodo y disfrutando del momento.


La sensación era diferente a cualquier cosa que Ariel hubiera experimentado antes, y pronto se encontró gemiendo de placer mientras penetraba lentamente a María analmente. Ella se arqueó hacia él, disfrutando cada momento de la intimidad que compartían, mientras Jimena los observaba con una sonrisa cálida y amorosa en su rostro.


Jimena continuó acariciando y besando a Ariel mientras María lo llevaba a un éxtasis aún mayor. Los tres se fundieron en un abrazo apasionado cuando finalmente Ariel y Maria llegaron al clímax juntos, sintiendo la conexión profunda y emocional que compartían.


Después de un rato, los tres se quedaron tumbados juntos, respirando profundamente mientras se acurrucaban el uno al lado del otro.


"Fue increíble", dijo Ariel con una sonrisa en su rostro.


"Realmente lo fue", coincidió María mientras acariciaba suavemente el cabello de Ariel. "Me encanta compartir estos momentos contigo dos."


Jimena se acurrucó junto a Ariel y María, pero su mente estaba en otro lugar. Mientras sus amigos disfrutaban juntos, ella se sentía un poco alejada de la experiencia. A pesar de que ella misma había sugerido la idea de compartir la intimidad de esa manera, no podía evitar sentir una punzada de celos hacia María.


Ariel la notó y le preguntó si estaba bien. Jimena forzó una sonrisa y asintió, tratando de ocultar sus sentimientos. Sabía que era injusto sentir celos de María, que ella era una amiga cercana y confiable. Pero no podía evitar sentir que se estaba quedando atrás, que no era lo suficientemente especial para Ariel.


Decidió hablar con él más tarde sobre sus sentimientos, pero por ahora, se enfocaría en disfrutar el momento con sus amigos y dejar de lado los celos.


***

Jimena se levantó de la cama y comenzó a recoger la ropa que estaba esparcida por el suelo. "Ariel, cariño, ¿te importaría vestirte y salir un momento? Necesito hablar a solas con María."

Ariel asintió, todavía algo adormilado, y comenzó a buscar su ropa. "Claro, no hay problema", dijo mientras se vestía. "¿Estás bien, Jimena?"


Ella sonrió y le dio un beso suave en los labios. "Sí, todo está bien. Solo necesito aclarar algunas cosas con María. Nos encontramos en la sala de estar en un momento."


Después de que Ariel se fuera, Jimena se sentó en la cama y miró a María con seriedad. "Necesito hablarte de algo importante, María. No me gusta cómo te estás acercando a Ariel. Siento celos y no me gusta sentirme así."


María frunció el ceño, sorprendida por las palabras de Jimena. "¿Celos? ¿Por qué deberías sentir celos? Solo estamos pasando un buen rato juntos, no hay nada serio entre nosotros."


Jimena suspiró y se acercó a María, tomándole la mano. "Lo sé, pero es difícil para mí. Me importas mucho, y no quiero perderte. ¿Podemos hacer un esfuerzo para ser más conscientes de nuestros sentimientos y asegurarnos de no lastimarnos entre nosotras?"


María sonrió suavemente y asintió con la cabeza. "Por supuesto, Jimena. Me importas mucho también, y no quiero hacerte sentir mal. Prometo ser más consciente en el futuro y hablar contigo si siento algo más."


Las dos mujeres se abrazaron con fuerza, sintiendo la conexión que las unía. Sabían que no sería fácil, pero estaban dispuestas a hacer todo lo posible para proteger su amistad y su relación.


"¿Estás segura de que todo está bien, Jimena?" preguntó María con preocupación en su voz mientras veía a Jimena vestirse.


"Sí, todo está bien", respondió Jimena con una sonrisa forzada. "Solo necesito hablar con Ariel un momento a solas."


María asintió y se sentó en la cama, observando mientras Jimena salía de la habitación. Se preguntaba qué estaba pasando por la mente de su amante, pero decidió no presionarla y esperar a que regresara.


Mientras tanto, Jimena encontró a Ariel en la sala de estar, donde estaba terminando de vestirse. Se acercó a él con una mirada seria en su rostro.


"Ariel, necesito hablar contigo", dijo ella en voz baja.


"¿Qué pasa, Jimena?" preguntó Ariel, notando la seriedad en su tono de voz.


"Lo siento, pero creo que es mejor si te vas ahora", dijo ella. "Necesito tiempo para procesar todo esto, y no quiero que estemos juntos en este momento."


Ariel asintió, viendo la tristeza en los ojos de Jimena.


"Entiendo", dijo él con calma. "Solo quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase."


Jimena le sonrió débilmente y lo abrazó brevemente antes de verlo salir por la puerta.


De vuelta en la habitación, María miró a Jimena con preocupación.


"¿Estás bien?" preguntó ella.


Jimena suspiró profundamente.


"No lo sé", respondió ella. "Necesito tiempo para procesar todo esto. Pero sé que te amo, María, y que quiero seguir explorando esta parte de mi vida contigo."


María sonrió y le tomó la mano.


"Lo entiendo", dijo ella suavemente. "Estoy aquí para ti, siempre lo estaré."


Jimena se acercó a María y la besó suavemente en los labios. "Te quiero", dijo con una sonrisa. "Gracias por compartir este momento con nosotros."


María correspondió al beso, acariciando suavemente la mejilla de Jimena. "Yo también te quiero", respondió. "Fue una experiencia increíble, gracias por incluirme."


Jimena miró a María, sintiendo una pulsión en su interior que no podía negar. "María", dijo suavemente, "¿te importaría mostrarme cómo lo haces? Me refiero al sexo anal".


María sonrió, entendiendo la curiosidad de su amiga. "Por supuesto que no, Jimena", respondió con dulzura. "Pero tienes que asegurarte de estar lista para ello. Es importante que te sientas cómoda y relajada".


Jimena asintió, sintiendo un cosquilleo en su estómago ante la idea de probar algo nuevo y excitante. "¿Cómo me preparo?" preguntó, sintiendo que su voz temblaba un poco.


"Bueno, primero necesitas un lubricante adecuado, y mucha paciencia", respondió María. "Y antes de que comencemos, es importante que tengas una buena sesión de estimulación, para que te sientas más cómoda y relajada".


Jimena asintió de nuevo, sintiendo cómo su curiosidad se convertía en anticipación. "De acuerdo", dijo con determinación. "Estoy lista para probar algo nuevo".


María sonrió, sintiendo una oleada de emoción y ternura por su amiga.


Jimena se acercó a María y la abrazó con fuerza, sus cuerpos se fundieron en un abrazo cálido y apasionado. "Gracias por ser tan comprensiva y amable", susurró Jimena. "Eres la mejor amiga que podría tener."


María acarició suavemente la espalda de Jimena, sintiendo su cuerpo temblar ligeramente en sus brazos. "Siempre estaré aquí para ti", respondió con una sonrisa.


***

Jimena se separó lentamente, mirando fijamente a los ojos de María. "¿Podrías... enseñarme?", preguntó tímidamente. "Quiero experimentar lo que sientes tú, pero no sé por dónde empezar."


María asintió con una sonrisa comprensiva. "Por supuesto que puedo", respondió con cariño. "Vamos a tomarlo con calma y a tu ritmo, ¿de acuerdo?"


María le acarició suavemente el brazo, sonriendo tranquilamente. "¿Estás segura de que quieres hacer esto?" preguntó con voz suave.


Jimena asintió con determinación. "Sí, lo estoy. Quiero explorar esta parte de mi sexualidad, y confío en ti para guiarme en ello."


María le sonrió con dulzura y asintió. "De acuerdo, entonces empecemos por relajarnos un poco", dijo. "Tómate un momento para respirar profundamente y centrarte en tu cuerpo. Yo estaré aquí contigo todo el tiempo, ¿de acuerdo?"


Jimena asintió de nuevo y cerró los ojos, respirando profundamente y tratando de calmarse. Podía sentir la suave presencia de María a su lado, y eso la ayudó a sentirse más segura y cómoda. Después de unos minutos, abrió los ojos y miró a María con una sonrisa nerviosa.


"Estoy lista", dijo. "¿Qué debo hacer ahora?"


María le tomó suavemente la mano y la llevó hacia atrás, hacia la almohada. "Acuéstate aquí boca abajo", dijo. "Voy a acariciarte y relajarte un poco más antes de empezar."


Jimena se estiró en la cama y se acomodó cómodamente, sintiendo la suavidad de las sábanas bajo su cuerpo. María empezó a acariciar suavemente su espalda, moviendo las manos con movimientos lentos y circulares. Jimena se relajó poco a poco, sintiendo cómo la tensión de su cuerpo se desvanecía bajo las caricias de María.


Después de unos minutos, María se inclinó y besó suavemente la base de su cuello, moviendo las manos hacia abajo para acariciar sus nalgas. Jimena jadeó suavemente, sintiendo cómo su cuerpo empezaba a responder a las caricias de María. Estaba nerviosa, pero también muy excitada, y quería más.


"¿Estás lista para seguir adelante?" preguntó María con voz suave, acariciando suavemente las nalgas de Jimena.


Jimena asintió con determinación. "Sí, estoy lista", dijo. "Por favor, guíame."


María sonrió y se levantó para tomar un poco de lubricante. Se colocó detrás de Jimena y empezó a aplicar el lubricante suavemente en su ano, acariciando suavemente la zona para relajar los músculos.


Jimena se mordió el labio inferior, sintiendo una mezcla de dolor y placer mientras María la preparaba para la penetración. Podía sentir la suave presión del dedo mientras María lo insertaba lentamente en su interior, y se aferró a la almohada mientras se ajustaba a la sensación.

María deslizó un segundo dedo junto al primero, moviéndolos suavemente hacia adentro y afuera en un ritmo lento y constante. Jimena gemía suavemente mientras su cuerpo se acostumbraba a la sensación, y María acariciaba suavemente su espalda y sus muslos.


"¿Te sientes bien?" preguntó María con dulzura.


"Sí, sí", respondió Jimena con la voz entrecortada. "Es... es increíble."


María sonrió y siguió acariciando suavemente mientras continuaba estimulando a Jimena con sus dedos. Pronto, Jimena sintió una sensación de calor creciendo en su interior, y supo que estaba cerca de alcanzar el orgasmo.


"Oh, María", susurró, aferrándose a la almohada con fuerza mientras su cuerpo se tensaba con el placer. "Sí, sí, sí..."

María sonrió al escuchar la respuesta de Jimena, sabiendo que estaba disfrutando del estímulo anal. Continuó moviendo el guante dentro y fuera de su amiga, asegurándose de mantener un ritmo constante y suave. Jimena gimió de placer mientras se acostumbraba a la sensación, y María se inclinó para darle un beso suave en la mejilla. 


"¿Te gusta?", preguntó María con ternura, acariciando suavemente el cabello de Jimena.


"Sí, me gusta mucho", respondió Jimena con un gemido.


María se rió suavemente. "Me alegra escuchar eso. Siempre es un placer compartir estas experiencias contigo."


"Oh, María, no puedo aguantar más", jadeó Jimena mientras se aferraba a las sábanas con fuerza. "Sigue así, por favor..."


María intensificó su ritmo y suavemente mordió el lóbulo de la oreja de Jimena. "Ven para mí, cariño. Déjame sentirte venir", susurró en su oído.


Con un grito ahogado, Jimena se arqueó y llegó al clímax, sintiendo cómo su cuerpo temblaba con la intensidad del placer. María la sostuvo suavemente mientras Jimena se recuperaba, acariciando suavemente su cabello. 


Jimena suspiró con satisfacción, su cuerpo relajado y empapado de sudor. "Realmente fue increíble, María. Gracias por ser tan cuidadosa y paciente conmigo".


María sonrió, acariciando el cabello de Jimena con ternura. "Siempre estoy aquí para apoyarte, mi amor. Y si alguna vez quieres probar algo más, sabes que siempre puedes contar conmigo".


Jimena se acomodó junto a María, apoyando su cabeza en su hombro. "No podría pedir una mejor amiga y amante", dijo con una sonrisa. "Te quiero mucho".


"Y yo a ti", respondió María, besando suavemente la frente de Jimena. "Ahora, descansa un poco. Mañana podemos explorar nuevas aventuras juntas".

María le acarició suavemente el cabello mientras se aseguraba de que Jimena se había quedado dormida antes de apagar la luz y unirse a ella en la cama. Con un suspiro de satisfacción, María se acomodó junto a su amiga y cerró los ojos, lista para descansar y soñar con las emocionantes aventuras que les esperaban en el futuro.



***


Al despertar, Jimena se estiró y bostezó, sintiéndose completamente relajada y rejuvenecida después de la noche anterior. Miró a su lado y vio a María sonriendo dulcemente hacia ella.


"Buenos días", dijo Jimena, acurrucándose un poco más cerca de su amiga.


"Buenos días, hermosa", respondió María con cariño, acariciando suavemente el cabello de Jimena. "¿Cómo te sientes hoy?"

María sonrió con picardía mientras sus dedos exploraban el sexo de Jimena. La sintió húmeda y lista para ella, lo que hizo que su propio deseo se intensificara aún más. Con movimientos expertos, comenzó a estimularla, acariciando su clítoris y deslizando sus dedos dentro de ella. Jimena gimió en respuesta, sus ojos cerrados mientras se dejaba llevar por las sensaciones que María le estaba dando.

María suspiró con placer, sintiendo la suavidad y humedad de la piel de Jimena bajo sus dedos mientras la estimulaba suavemente. "Eres tan hermosa", susurró ella mientras continuaba acariciando y explorando su cuerpo. "Me encanta estar contigo, descubrir nuevas formas de placer juntas". 


Jimena gemía con cada caricia y beso de María, sintiendo cómo su excitación crecía con cada instante. "Oh, María, eres increíble", susurró ella, gimiendo suavemente mientras María continuaba estimulándola. "No puedo creer que pueda sentir tanto placer contigo". 


María sonrió, sintiéndose tan excitada como Jimena. "Me encanta hacerte sentir así, mi amor", susurró ella antes de sumergir su cabeza entre las piernas de Jimena para disfrutar de su sabor. 

 Jimena se arqueó de placer, gimiendo suavemente mientras María la estimulaba con su lengua. "Oh, María... esto se siente tan bien", jadeó ella, su cuerpo temblando de excitación. 


María sonrió satisfecha, disfrutando del sabor y la textura de su amante. "Me alegra que lo estés disfrutando, mi amor", susurró ella, antes de acercar su conchita a la boca de Jimena, que no tardo en besarla. 

María gemía suavemente, sintiendo la maravillosa sensación de la lengua de Jimena en su sexo mientras ella misma disfrutaba del placer que su pareja le estaba dando. "Oh, Jimena", susurró ella, sus dedos aferrándose a las sábanas mientras se acercaba cada vez más al clímax.


Jimena respondió con una sonrisa y un gemido en respuesta, entregada por completo a su tarea. Quería hacer que María se sintiera tan bien como ella misma se sentía, y estaba dispuesta a hacer todo lo posible para lograrlo. Sus dedos continuaron trabajando su magia, moviéndose en círculos y aumentando gradualmente la presión.


María arqueó su espalda, presionando aún más contra la boca y los dedos de Jimena mientras sentía que el placer se acumulaba en su interior. "Oh, sí, sigue así, por favor", gemía ella, sus manos agarrando la cabeza de Jimena mientras se entregaba por completo al momento.


Jimena aumentó la intensidad de sus caricias, sintiendo el cuerpo de María vibrar con cada movimiento. "Me encanta hacerte sentir así", susurró ella, dedicándose por completo a su pareja. Continuó explorando su cuerpo con sus dedos y lengua, alternando entre movimientos rápidos y lentos para mantener a María en un constante estado de éxtasis. 

Maria itrodujo un dedo en el ano de Jimena, que inmediatamente la imito introduciendole uno de los suyos.

María gimió aún más fuerte, sintiendo que estaba al borde del clímax. "Oh, Jimena, no puedo aguantar más", jadeó ella, sintiendo que su cuerpo se tensaba en anticipación del orgasmo. 


Los gritos se Jimena al acabar fueron sofocados por las caderas de Maria, que acababa al mismo tiempo. Ambas retiraron sus dedos del ano de la otra, y Maria sonrio dandole un piquito...


"Buenos dias, hermosa!"


***

Jimena acompañó a María hasta la puerta, sintiendo una tristeza repentina al saber que se iba. "Espero que tengas un buen viaje", dijo ella, abrazándola con fuerza. "Te voy a extrañar".


María le devolvió el abrazo con igual intensidad. "Yo también te voy a extrañar, mi amor", dijo ella con ternura. "Pero volveremos a vernos pronto, lo prometo".


Con un último beso, María tomó su mochila y salió por la puerta. Jimena se quedó allí, mirando hacia la distancia mientras su amada se alejaba en la carretera, preguntándose cuándo volverían a encontrarse.



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