Corina va al ginecologo



 Corina: 62 años, 1.68m, 85-62-91

Corina llega al consultorio del doctor González en un día soleado y caluroso de verano. Ella se siente un poco nerviosa, pero sabe que es importante hacerse un chequeo de rutina y está decidida a cumplir con su responsabilidad de cuidar su salud. Corina camina por el pasillo del consultorio y siente el aire acondicionado refrescante en su piel. Al llegar a la recepción, le pide a la secretaria que la guíe hacia la consulta del doctor González. La secretaria la lleva a una habitación acogedora con una camilla y varias herramientas médicas, donde espera la presencia del doctor. Corina se siente un poco ansiosa mientras espera, pero intenta relajarse y recordar que esta visita es necesaria para mantener su bienestar.

Unos minutos más tarde, el Dr. Gonzales entró en el consultorio. Le preguntó sobre su historial médico y si había notado algún cambio en su cuerpo últimamente. Corina le explicó que, aunque no había experimentado ningún síntoma extraño, quería asegurarse de que todo estuviera bien.

Después de unos minutos de charla, el Dr. Gonzales le pidió a Corina que se desvistiera completamente para continuar con el examen. Le aseguró que él y su asistente eran los únicos en la habitación y que harían todo lo posible para que se sintiera cómoda durante el proceso.

Corina se sintió un poco nerviosa al principio, pero confiaba en el médico y se desvistió lentamente. Una vez desnuda, el Dr. Gonzales le entregó una bata para que se cubriera mientras se preparaba para el examen.

"Muy bien, Corina, ahora necesito que te pongas en esta camilla para continuar con el examen", dijo el Dr. Gonzales, señalando la camilla en el centro de la habitación. "Voy a examinar tus senos primero, así que por favor acuéstate boca arriba y levanta los brazos por encima de la cabeza".

Corina siguió las instrucciones del médico, sintiéndose un poco vulnerable mientras levantaba los brazos y exponía sus senos al examen. Pero sabía que era necesario y se centró en mantener la calma.

El Dr. González observó detenidamente los pezones de Corina mientras le preguntaba si sentía alguna sensibilidad, presión o dolor.

¿Sientes algún tipo de molestia en tus pezones, Corina? -preguntó el doctor con amabilidad.

No, doctor, no siento ninguna molestia. Mis pezones son bastante sensibles, pero no me duelen ni nada por el estilo -respondió Corina mientras se recostaba en la camilla y dejaba que el médico realizara su examen.

El doctor continuó con el examen, presionando suavemente los pezones y frotándolos con cuidado. Corina cerró los ojos y se concentró en la sensación, sintiendo un pequeño cosquilleo en su entrepierna.

Todo parece estar en orden, Corina -dijo el doctor mientras se levantaba-. Ahora, procederé a realizar el examen de tus labios vaginales y clítoris.

Corina asintió con la cabeza, sintiéndose un poco nerviosa ante la idea de la exploración íntima, pero confiando en las habilidades del Dr. González.

El doctor asintió con comprensión y continuó con la exploración, palpando y auscultando su abdomen y pelvis. Luego, le pidió a Corina que se acostara en la camilla y abriera las piernas para examinar sus labios vaginales y clítoris. "¿Ha notado algún cambio en su flujo vaginal últimamente, Corina?" preguntó el doctor mientras examinaba la zona. "No, nada fuera de lo normal", respondió Corina con una voz suave y un poco temblorosa. El doctor continuó examinando con cuidado, palpando y separando los labios con una mano mientras con la otra acariciaba suavemente el clítoris de Corina. La sensación de la mano del doctor en su cuerpo la hizo sentir un poco incómoda al principio, pero luego comenzó a sentir un cosquilleo en la zona que la hizo gemir suavemente. "¿Te sientes cómoda, Corina?" preguntó el doctor. "Sí, doctor González", respondió Corina con voz entrecortada. "Se siente bien." El doctor continuó con el examen, frotando suavemente el clítoris de Corina y explorando cada rincón de su vagina con sus dedos. Corina se sentía un poco avergonzada, pero también extrañamente excitada por la situación.

El doctor González notó la tensión en el cuerpo de Corina y decidió hablarle para relajarla. "Tranquila, Corina, no hay nada de qué avergonzarse. Este examen es importante para asegurarnos de que todo está bien en tu cuerpo", le dijo en un tono suave y tranquilizador mientras seguía explorando su intimidad. Corina asintió con la cabeza, intentando relajarse, pero sus pensamientos seguían revoloteando en su mente. "No puedo creer que me esté excitando en una situación así", pensó para sí misma mientras se mordía el labio inferior. Sin embargo, la sensación que le producía la exploración del médico era demasiado intensa como para ignorarla. El doctor notó la reacción de Corina y se detuvo por un momento. "¿Estás bien, Corina? ¿Necesitas un descanso?", le preguntó preocupado. "No, no, estoy bien", respondió Corina, un poco apenada. "Es solo que nunca había experimentado algo así en una consulta médica". El doctor González sonrió comprensivamente. "Entiendo cómo te sientes, Corina. La verdad es que no es inusual que las mujeres experimenten placer durante el examen ginecológico. Es una respuesta fisiológica natural", le explicó mientras comenzaba a acariciar su clítoris nuevamente. Corina se dejó llevar por las sensaciones, cerrando los ojos y respirando profundamente. "Es cierto, nunca lo había pensado de esa manera", dijo con voz entrecortada por el placer. "Pero no me detengas, por favor". El doctor González sonrió y continuó con el examen, explorando cuidadosamente cada parte de su vagina mientras estimulaba su clítoris. La tensión en el cuerpo de Corina se intensificó a medida que se acercaba al clímax. Finalmente, Corina llegó a un orgasmo intenso y sus músculos se contrajeron en torno a los dedos del médico. "¡Oh, Dios mío!", exclamó mientras se dejaba caer sobre la camilla, jadeando. El doctor González se retiró suavemente y le entregó una toalla para que se limpiara. "Todo parece estar bien, Corina. Solo recuerda venir a revisión regularmente para asegurarnos de que todo sigue en orden", le dijo con una sonrisa tranquilizadora. Corina asintió con la cabeza, sintiéndose aliviada y un poco avergonzada por lo que había sucedido. "Gracias, doctor González. Lo tendré en cuenta", respondió mientras se vestía rápidamente y salía del consultorio.

El doctor González sonrió y le dijo que todo estaba bien, mientras le acariciaba suavemente el brazo. "Fue un orgasmo bastante intenso, ¿verdad?", preguntó con curiosidad. Corina se sonrojó y asintió tímidamente. "Sí, nunca había tenido uno así durante un examen médico", respondió con una risa nerviosa.


Corina hizo lo que le pidió el doctor, sintiendo su cuerpo temblar ligeramente de nerviosismo. El médico examinó sus labios vaginales con cuidado, y le preguntó si sentía alguna molestia o dolor. "No, no siento nada", respondió ella con un suspiro. El doctor continuó con su examen, palpando su abdomen y su pelvis con cuidado, y luego se detuvo en su clitoris. Con una mano, lo frotó suavemente mientras hablaba con Corina sobre su salud en general. "¿Te has sentido cansada últimamente, Corina? ¿Has notado algún cambio en tu apetito sexual?", preguntó el doctor. Corina cerró los ojos, dejando que la sensación de placer la envolviera. "Sí, un poco cansada, pero nada fuera de lo normal", respondió ella, tratando de mantener su voz firme. "Y en cuanto a mi apetito sexual, creo que es normal para mi edad". El doctor asintió con comprensión, continuando su examen y observando cuidadosamente la reacción de Corina. Ella podía sentir su aliento cálido en su piel, y su cuerpo se estremeció con la sensación de sus manos expertas explorando su área genital. Finalmente, el doctor se detuvo y se alejó de ella. "Bueno, Corina, todo parece estar bien en tu examen. Asegúrate de tomar medidas preventivas para cuidar tu salud y volver a verme en unos meses para una revisión de seguimiento". Corina se vistió lentamente, sintiéndose un poco aturdida por la experiencia. Pero también se sentía rejuvenecida, más viva y consciente de su cuerpo que nunca antes. Agradeció al doctor González y se despidió de él con una sonrisa en los labios, sintiéndose agradecida por su atención cuidadosa y por la sensación de placer que había experimentado durante el examen.

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