Amanda va al ginecologo

 


Amanda estaba sentada en la sala de espera del ginecólogo, nerviosa por su cita. Había venido para su chequeo anual, y sabía que significaba que tendría que someterse a una serie de exámenes incómodos. Pero también sabía que era importante para su salud, y eso la tranquilizaba un poco.

Finalmente, llegó su turno y entró en la habitación del examen, donde se encontró con el médico. Él la recibió con una sonrisa cálida y la hizo sentir cómoda mientras explicaba el proceso de los exámenes.

"Vamos a comenzar con la mamografía", dijo el médico, mientras Amanda se quitaba la ropa y se ponía una bata de hospital. "Esto nos ayudará a detectar cualquier anomalía en tus senos".

Amanda se acostó en la máquina de mamografía, y el médico le explicó que sentiría un poco de presión en los senos mientras se tomaban las imágenes. Aunque el proceso fue incómodo, Amanda se sintió aliviada al saber que había hecho todo lo posible para asegurarse de que sus senos estuvieran en buen estado.

Después de la mamografía, el médico realizó un examen mamario manual. Amanda se sintió un poco nerviosa, pero se recordó a sí misma que era importante hacerlo para detectar cualquier bulto o irregularidad. El médico revisó cada uno de sus senos cuidadosamente, asegurándose de que no hubiera nada anormal.

"Todo parece estar bien aquí", dijo el médico mientras terminaba el examen mamario. "Ahora, vamos a realizar un examen de los pezones y su sensibilidad a la estimulación".

Amanda se sintió un poco confundida y se preguntó qué implicaría el examen. El médico le explicó que simplemente examinaría la sensibilidad de sus pezones para asegurarse de que estuvieran funcionando correctamente.

El médico comenzó a estimular los pezones de Amanda con sus dedos, y ella sintió una extraña sensación de hormigueo en todo su cuerpo. "¿Se siente esto bien, Amanda?" preguntó el médico en voz baja mientras continuaba estimulando sus pezones.

Amanda se sentía un poco incómoda, pero también experimentaba una sensación de placer. "Sí, doctor, se siente bien", respondió ella en un susurro.

El médico continuó el examen durante unos minutos más, y Amanda se dejó llevar por las sensaciones que estaba experimentando. Finalmente, el médico se detuvo y le explicó que todo parecía estar en orden.

Amanda se sintió aliviada de que todo hubiera ido bien, pero también se sintió un poco avergonzada por la sensación de placer que había experimentado durante el examen. "Lo siento, doctor", dijo tímidamente. "No quería que fuera incómodo".

El médico la tranquilizó y le aseguró que era normal experimentar sensaciones durante ciertos exámenes. "No tienes nada de qué preocuparte, Amanda", dijo en un tono tranquilizador. "Es importante para nosotros asegurarnos de que todo esté funcionando correctamente en tu cuerpo".

 Después de terminar con el examen de los senos, el médico le pidió a Amanda que levantara los brazos para examinar sus axilas.

"Amanda, ¿sientes alguna molestia o dolor en las axilas?", preguntó el médico mientras examinaba cada axila cuidadosamente.

"No, en realidad no", respondió Amanda, mientras trataba de mantener una respiración calmada y regular.

"Es importante que sepas que la presencia de bultos o inflamación en las axilas puede ser un signo de algún problema de salud. Pero por suerte, todo parece estar en orden aquí", dijo el médico mientras terminaba el examen y anotaba algunos detalles en su historial médico.

"Me alegra saber eso", respondió Amanda, sintiendo un poco de alivio al escuchar las palabras del médico. "Aunque debo admitir que me siento un poco tensa después de todo esto".

"Es completamente normal sentirse así después de un examen tan detallado", dijo el médico en un tono tranquilizador. "Pero quiero que sepas que estás haciendo un gran trabajo al cuidar tu salud de esta manera. Ahora, vamos a continuar con el examen de rutina".

El doctor le indicó a Amanda que se acomodara en la silla ginecológica mientras él tomaba un especulo y comenzaba a lubricarlo. "Ahora, Amanda, voy a realizar un examen de tu cuello uterino. Solo vas a sentir un poco de presión y, si sientes algún dolor, avísame inmediatamente, ¿de acuerdo?".

Amanda asintió y se recostó en la silla, tratando de relajarse. El doctor insertó suavemente el espéculo, abriéndolo lentamente mientras observaba la reacción de Amanda. "¿Te sientes bien?", preguntó.

Amanda se esforzó por relajarse y respirar profundamente para que el examen fuera más fácil. "Estoy bien, solo un poco incómoda", respondió ella.

"Está bien, trataré de ser lo más suave posible", dijo el médico mientras ajustaba el ángulo del espéculo.

Amanda cerró los ojos y trató de pensar en otra cosa mientras el médico inspeccionaba su vagina. Podía sentir la frialdad del metal y la presión del espéculo, y no pudo evitar sentirse vulnerable y expuesta.

El doctor retiró suavemente el especulo y lo colocó en una bandeja cercana. Luego, procedió a realizar un examen manual interno para sentir los ovarios y el cuello uterino de Amanda.

"Todo parece estar en orden", dijo el médico mientras retiraba los guantes de látex y se sentaba en su silla. "Pero todavía necesitamos hacer un par de pruebas más para asegurarnos".

Con cuidado, acarició el clitoris y preguntó: "¿Puedes sentir esto, Amanda?".

Amanda cerró los ojos y suspiró mientras asentía con la cabeza. "Sí, puedo sentirlo", respondió en un tono suave.

El médico continuó el examen, prestando atención a la respuesta de Amanda a cada toque y movimiento. Amanda se dejó llevar por las sensaciones y cerró los ojos, dejando escapar algunos gemidos suaves.

De repente, Amanda sintió un cosquilleo en la zona y una oleada de placer la recorrió de arriba a abajo. Se quedó sin aliento mientras su cuerpo se sacudía con el orgasmo involuntario. El doctor la miró con atención, asegurándose de que todo estuviera bien.

"No te preocupes, Amanda. Esto es una reacción natural del cuerpo a la estimulación", dijo en un tono tranquilizador. "¿Te sientes bien?".

Amanda asintió con la cabeza, sintiendo todavía las oleadas de placer recorriendo su cuerpo. "Sí, estoy bien", respondió con una sonrisa en el rostro.

El doctor sonrió también, satisfecho con el examen que había realizado. "Todo parece estar bien, Amanda. No hay ninguna anomalía o problema que haya encontrado en el examen", dijo en un tono profesional.

El médico indicó a Amanda que se recostara en la camilla y que se recostara de lado y levantara una pierna, para poder realizar el examen rectal. Mientras se ponía los guantes de látex, le explicó el procedimiento y le aseguró que haría todo lo posible para que fuera lo menos incómodo posible.

Con cuidado, el médico insertó su dedo lubricado en el ano de Amanda y comenzó a explorar suavemente el interior de su recto. Amanda trató de relajarse y respirar profundamente, pero no pudo evitar sentirse incómoda y un poco avergonzada.

"Tranquila, Amanda, todo parece estar bien aquí", dijo el médico en un tono tranquilizador. "Solo unos pocos segundos más y terminaremos este examen".

El médico continúa explorando suavemente el interior del recto, verificando la textura y el tamaño de las paredes y asegurándose de que todo parezca normal. A medida que el examen continúa, Amanda comienza a sentir una extraña sensación de placer que nunca antes había experimentado en esa parte de su cuerpo.

El doctor continuó con el examen rectal, introduciendo un tercer dedo y explorando suavemente el interior de Amanda. Ella sintió una mezcla de sensaciones, desde la incomodidad inicial hasta el placer que comenzaba a experimentar.

El médico notó que Amanda parecía estar disfrutando del examen, y decidió continuar con cuidado, asegurándose de no causarle dolor en ningún momento.

"¿Te sientes cómoda, Amanda?" preguntó el médico, manteniendo su tono suave y tranquilizador.

"Sí, doctor", respondió ella, sintiendo una oleada de placer mientras los dedos del médico se movían dentro de ella.

El médico continuó explorando suavemente, prestando atención a las respuestas de Amanda y ajustando su técnica en consecuencia. Finalmente, concluyó el examen y retiró sus dedos, asegurándose de que Amanda se sintiera cómoda y lista para continuar con la consulta.

El doctor notó la reacción de Amanda y detuvo el examen para asegurarse de que se encontrara bien. "¿Estás bien, Amanda?" preguntó en un tono preocupado. "Sí, estoy bien", respondió ella con una sonrisa en la cara. "Solo fue otra respuesta natural de mi cuerpo". 

El médico asintió con la cabeza, comprendiendo que las respuestas involuntarias del cuerpo pueden ocurrir durante los exámenes médicos. "Si necesitas un momento para recuperarte, no dudes en tomártelo", dijo en un tono amable.

Amanda se tomó un momento para respirar profundamente y relajarse antes de continuar con el examen. Se sentía un poco avergonzada por haber experimentado otro orgasmo frente al médico, pero también se sentía increíblemente liberada por haber disfrutado de su cuerpo de esa manera.


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