Alejandra ya no es Alejandro - 6 -



 Los tres se adentraron en el bosque, caminando juntos mientras disfrutaban de la frescura del aire y la belleza de la naturaleza. Finalmente, llegaron a la cascada y al estanque de agua cristalina que habían oído hablar.


Sin pensarlo dos veces, se quitaron la ropa y se sumergieron en el agua, sintiendo la frescura en su piel y la intimidad entre ellos. Alejandra se acercó a Lucia y la besó suavemente, mientras Diego las abrazaba a ambas. Los tres se acariciaban con ternura y disfrutaban de la belleza del momento.


Después de un rato, salieron del agua y se sentaron en una roca cerca de la cascada. Lucia se apoyó en Diego mientras Alejandra le acariciaba la espalda. "Esto es tan hermoso", dijo Lucia, "nunca había sentido algo así".


Los tres se miraron a los ojos y se besaron con pasión, dejándose llevar por el momento y la pasión que los unía. Luego, Alejandra tomó la mano de Lucia y la llevó detrás de la cascada.


Allí, Alejandra acarició el cuerpo de Lucia y le susurró al oído: "Eres hermosa, Lucia, y te amo". Diego se unió a ellas y comenzó a acariciar el cuerpo de ambas mujeres con ternura y sensualidad.


Después de un rato, Diego se deslizó fuera de Alejandra, y se movió para estar al lado de Lucia. Alejandra y Lucia se miraron, y luego Lucia se acercó a Alejandra y comenzó a besarla con pasión mientras Diego acariciaba suavemente su espalda. Alejandra gimió suavemente y pasó una mano por el cabello de Lucia mientras la besaba.


"¿Te gusta?", preguntó Diego, acariciando el muslo de Lucia.


"Me encanta", susurró Lucia, acercándose para darle un beso suave en los labios. "Eres increíble".


Diego sonrió, y luego se inclinó para besarla de nuevo. Mientras tanto, Alejandra se deslizó debajo de Lucia y comenzó a besar y lamer suavemente su cuello, mientras sus manos se movían para acariciar sus senos.


Lucia gimió suavemente y arqueó su cuerpo hacia Alejandra, mientras Diego acariciaba suavemente su muslo. Los tres se sumergieron en un torbellino de placer, entregándose a la pasión y la lujuria sin restricciones.


Después de unos minutos, Lucia finalmente llegó al orgasmo, gimiendo fuerte y arqueando su cuerpo. Diego la sostuvo mientras ella temblaba y luego la besó suavemente en los labios. Alejandra se deslizó fuera de debajo de ella y se unió al abrazo, abrazando a los otros dos mientras todos se calmaban juntos.


Después de un rato, los tres se levantaron y comenzaron a vestirse. Se quedaron en silencio por un momento, satisfechos y felices. Finalmente, Lucia habló.


"Eso fue increíble", dijo ella. "No sé cómo agradecerte a los dos por esto".


"No hay nada que agradecer", dijo Diego, sonriendo. "Nos encanta estar contigo".


"Siempre podemos hacerlo de nuevo", añadió Alejandra, besando suavemente la mejilla de Lucia.


Lucia sonrió, y luego se acercó para darles a ambos un beso suave en los labios. Los tres se abrazaron de nuevo, y luego salieron del refugio para disfrutar del hermoso paisaje del lago.

Entonces, Diego se arrodilló detrás de Alejandra, acariciando suavemente sus nalgas y muslos mientras Lucia la besaba apasionadamente. Alejandra gemía con cada caricia y beso, disfrutando del placer que le estaban dando sus dos amantes.


Lentamente, Diego comenzó a acariciar el ano de Alejandra con sus dedos, moviéndolos en círculos para dilatarlo suavemente. Alejandra se retorcía de placer, sintiendo cómo su cuerpo se preparaba para recibir a Diego.


Finalmente, Diego deslizó uno de sus dedos dentro de Alejandra, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba y se estremecía de placer. Alejandra gemía fuerte, aferrándose a Lucia mientras Diego seguía moviendo su dedo dentro de ella, preparándola para la penetración.


Después de unos minutos, Diego retiró su dedo y tomó su miembro, colocándolo suavemente en la entrada de Alejandra. Lentamente, comenzó a empujar, deslizando su pene dentro de ella con delicadeza y cuidado.


Alejandra gritó de placer, sintiendo cómo Diego la llenaba por completo. Lucia la besaba apasionadamente mientras Diego se movía dentro de ella, aumentando el ritmo poco a poco.

Cuando Diego saco su miembro del culo de Alejandra, Lucia se agacho y le abrio las nalgas, para hundirle su lengua en el ano, saboreando los chorros de leche que brotaban del culo de Alejandra. Luego se incorpora y la besa, visiblemente excitada, y vuelve a bajar. 


Lucia se arrodilla frente a Alejandra, acariciando sus senos mientras besa su abdomen y se dirige hacia su miembro. Lo acaricia con delicadeza, antes de tomarlo en su boca. Alejandra gime de placer mientras siente el cálido aliento de Lucia en su entrepierna. Diego se acerca por detrás y comienza a acariciar a Lucia, besando su cuello y su espalda. 


Lucia se levanta, con una sonrisa en el rostro, y comienza a besar a Diego mientras acaricia su miembro erecto. Alejandra los observa y se acerca a ellos, tomándolos por sorpresa. 


- ¿Qué pasa aquí? -pregunta con una sonrisa traviesa.


- Solo estamos disfrutando -responde Lucia, sin dejar de besar a Diego.


Alejandra se acerca más y toma el miembro de Diego en su mano. 


- Oh, esto se ve delicioso -dice con una sonrisa.


Lucia se ríe y se une a Alejandra, acariciando el miembro de Diego con ellas. Luego, Alejandra se arrodilla frente a Diego y comienza a darle sexo oral mientras Lucia besa su cuello. Diego gime de placer mientras se deja llevar por la sensación. 


Después de unos minutos, Alejandra se levanta y besa a Lucia, compartiendo el sabor de Diego en sus labios. Luego, Alejandra se acuesta en el suelo y le pide a Diego que la penetre. Diego sonríe y se acerca a ella, acariciando su cuerpo suavemente antes de penetrarla con cuidado. 


Mientras tanto, Lucia se coloca detrás de Diego y acaricia su trasero, estimulando suavemente su ano. Luego, introduce un dedo y comienza a dilatarlo suavemente. Diego gime de placer mientras se deja llevar por la sensación de ser penetrado y estimulado al mismo tiempo. 


Después de unos minutos, Alejandra llega al orgasmo y Diego eyacula dentro de ella. Lucia recoge los fluidos de ambos y los saborea, compartiendo el sabor con ellos. Luego, los tres se abrazan y se quedan acurrucados juntos, disfrutando del momento de intimidad.


Diego conducía el auto, mientras Alejandra y Lucia iban en el asiento trasero. La atmósfera era alegre y relajada, y los tres recordaban con cariño todos los momentos que habían compartido durante el campamento. De repente, Lucia dejó escapar una risita y dijo: - ¿Qué pasa? -preguntó Diego, mirando por el espejo retrovisor. - Nada -respondió Lucia, sonriendo pícaramente-. Solo estaba recordando el tamaño del pene de Alejandra. Alejandra sonrió, sin inmutarse. Sabía que Lucia no estaba siendo ofensiva, sino que estaba haciendo una broma cariñosa. - ¿Te gustó? -preguntó, con una sonrisa traviesa. - Mucho -respondió Lucia, acercándose a Alejandra para darle un beso en la mejilla-. Fue una experiencia muy intensa y hermosa. Gracias por compartir tu cuerpo con nosotros. Alejandra sonrió, agradecida por las palabras de Lucia. Sabía que no era fácil para ella expresar sus sentimientos con tanta sinceridad. - Fue un placer para mí también -respondió Alejandra, acariciando el cabello de Lucia-. Me encantó compartir mi cuerpo con los dos. Fue una experiencia única e inolvidable. La conversación continuó así durante todo el viaje, llena de risas y confidencias. Los tres estaban felices de haber compartido una aventura tan hermosa juntos y sabían que la experiencia los había unido aún más. Cuando llegaron a Buenos Aires, se despidieron con un fuerte abrazo, prometiendo mantenerse en contacto y repetir la experiencia en el futuro.


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