Alejandra ya no es Alejandro - 5 -




 Villa La Angostura, Argentina, Alejandra, su novia Lucia y su novio Diego estan mirando diseños y discutiendo cuál será el tatuaje que se harán.


"Me encanta la idea de hacernos el mismo diseño," dijo Alejandra mientras revisaba las opciones. "¿Qué les parece un conjunto de corazones en el pie?"


Lucía y Diego sonrieron y estuvieron de acuerdo con la idea. Se sentaron juntos en una esquina de la tienda, esperando a que el artista del tatuaje preparara el diseño.


Después de unos minutos, el tatuador los llamó a cada uno para comenzar a tatuar los corazones en sus pies. Primero fue Diego, quien tomó asiento y se preparó para el dolor del tatuaje. Alejandra y Lucía lo observaban con una mezcla de admiración y ternura.


"Vamos, Diego, no te rindas", dijo Alejandra con una sonrisa alentadora mientras acariciaba suavemente su brazo.


Después de Diego, fue el turno de Alejandra, quien se sentó y se preparó para el tatuaje. Lucía no pudo evitar mirarla con admiración mientras el tatuador comenzaba a dibujar el primer corazón.


"Te ves tan hermosa cuando te concentras en algo," dijo Lucía en voz baja, admirando la determinación en el rostro de Alejandra.


Finalmente, fue el turno de Lucía. Ella se sentó y cerró los ojos mientras el tatuador comenzaba a trabajar en su pie. Alejandra y Diego se tomaron de las manos mientras observaban el proceso.


Una vez que los tres habían completado sus tatuajes, se miraron los unos a los otros con satisfacción y se dirigieron al campamento frente al lago.


"Este ha sido un día maravilloso", dijo Diego mientras se sentaba frente a la fogata, mirando el lago. "No puedo imaginar un lugar más hermoso para acampar que este".


"Estoy muy agradecida por tenerlos a ambos en mi vida," dijo Lucía mientras se acomodaba en su saco de dormir. "Son lo mejor que me ha pasado."


Alejandra sonrió y se acurrucó junto a Lucía, envolviéndola con sus brazos. "Nosotros también estamos muy agradecidos por ti, mi amor," dijo ella con dulzura.


Los tres se quedaron en silencio por un momento, sintiendo la calidez de la fogata y el sonido del lago a lo lejos. Luego, comenzaron a hablar sobre los planes para el día siguiente y lo emocionados que estaban de explorar más del hermoso paisaje de la Patagonia.

Los tres se sentaron frente al fuego, disfrutando del calor y la tranquilidad del lugar. Alejandra se recostó en el suelo, apoyando la cabeza en las piernas de Diego, mientras Lucía se sentaba a su lado.


Lucía acarició el cabello de Alejandra con ternura y le susurró al oído: "¿Te gustaría que te hiciéramos sentir más placer?"


Alejandra sonrió y cerró los ojos. Sabía lo que Lucía estaba sugiriendo y la idea la excitaba. Diego se acercó a ella y comenzó a besar su cuello mientras Lucía le quitaba los pantalones.


Con delicadeza, Lucía tomó el miembro de Alejandra en su boca, acariciándolo con su lengua mientras Diego besaba y acariciaba sus pezones.


Alejandra se dejó llevar por el placer, gimiendo suavemente mientras sus dos amantes la hacían sentir más y más excitada. Se sentía amada y deseada, y eso la hacía sentir increíblemente feliz.


Después de unos minutos, los tres se unieron en un beso apasionado, compartiendo el sabor de Alejandra en sus bocas. Era una noche mágica, llena de amor y sensualidad.

Después de unos minutos de intenso placer, Alejandra se incorporó y se acercó a Diego, acariciando su rostro con ternura. "Ahora es tu turno, mi amor", susurró en su oído. Diego sonrió y se recostó en el suelo, mientras Alejandra y Lucía lo rodeaban, acariciando su cuerpo y besando su cuello.


Alejandra bajó lentamente por el cuerpo de Diego, besando cada parte de su piel y haciendo que se estremeciera de placer. Cuando llegó a su miembro, lo tomó delicadamente en su mano y comenzó a acariciarlo suavemente, mientras Lucía besaba su cuello y le susurraba al oído palabras dulces y excitantes.


Después de un rato, Alejandra tomó el miembro de Diego con su boca y comenzó a darle placer con movimientos lentos y sensuales. Lucía acariciaba su cuerpo con ternura mientras observaba con atención cada movimiento de Alejandra, disfrutando del espectáculo.


Diego gemía suavemente y sus manos acariciaban el cabello de Alejandra, entregado al placer que le estaban brindando. Después de unos minutos, acabo lanzando grandes chorros de semen, que Lucia y Alejandra compartieron en un beso apasionado.

Lucía se sintió un poco tímida al principio, pero la dulzura y la sensualidad de sus amantes la hicieron sentir cómoda y relajada. Alejandra y Diego se turnaron para acariciar suavemente su cuerpo, besando su cuello y sus labios, mientras la acariciaban con sus manos.


Finalmente, Alejandra se deslizó entre las piernas de Lucía, acariciando suavemente sus muslos mientras le hacía cosquillas con su lengua en la parte interna de su muslo. Lucía gimió suavemente y cerró los ojos, disfrutando del placer que sus amantes le estaban dando.


Diego se unió a ellas, acariciando los pechos de Lucía mientras Alejandra continuaba lamiendo suavemente su clítoris. Lucía se sentía en el paraíso, rodeada por el amor y la pasión de sus amantes. Finalmente, alcanzó el orgasmo, temblando y gimiendo mientras sus amantes la sostenían y acariciaban suavemente.


Después, los tres se acurrucaron juntos, abrazándose y besándose con ternura. La noche era fría pero estaban calientes y felices, disfrutando del amor que compartían.

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