POR SATISFACER VIEJOS TERMINAMOS EN UNA ORGIA

 


Hola amigos, tanto tiempo. Quiero contarles de mi vuelta como mujer solidaria, descargando testículos de gente de la calle o solitaria. Aparte de eso, me siento orgullosa de haber ayudado a varios en el transcurso de los años a salir de la calle. Pero esta vez el precio a pagar fue muy caro... y placentero.

Llevaba tiempo sin hacer esto, desde que me mudé de la ciudad. Esta vez viajé a Colombia de vacaciones. Serían 2 semanas para mí sola en Cartagena de Indias, lugar al que ya había visitado en dos oportunidades más y quedé encantada con el lugar, aparte de sus morenos hombres que son grandes sementales.

En mis caminatas nocturnas conocí a un par de mujeres españolas. Las dos noches anteriores las vi salir de la zona roja de la ciudad, por lo visto buscaban acción. Entre charlas y charlas, opinando y buscando que hacer en la ciudad, decidimos ir de pesca, algo que le hacen mucha propaganda. Los yates de lujo eran muy caros, por lo que optamos por un bote con guías. Dos veteranos solitarios, a uno que ya conocía de cogidas ocasionales anteriores, junto a su barco, fueron la opción. Nos adentraron al mar para intentar pescar, pero en realidad nos la pasamos tomando alcohol y divirtiéndonos calentando a los viejos con nuestros toples. Mis grandes tetas junto a mi figura bien torneada no pasaron desapercibidas. Las españolas eran mucho más delgadas así que las miradas se centraban en mí, que hacía de todo para provocarlos. Se pusieron como locos al mojar mi cuerpo, donde mi diminuta tanga blanca dejo ver mis rosados labios depilados. Juana era muy delgada, de cola chata y pechos pequeños, aunque de cara muy bonita. Y Margarita con sus 25 años parecía de 16. Su cuerpo pequeño, delgado, cintura de avispa. Sus linda curvas también eran tentadoras; una pequeña cola bien parada y unos pechos acordes a su cuerpo que le daban una excelente figura.

Borrachas, empezamos a jugar y apostar. Con el juego de la botella, la seleccionada tomaba uno de los viejos y le daba una mamada de 10 cabeceadas, terminando como premio recibir la leche en tu boca.

Ya sin alcohol, nos fuimos hasta la isla, donde bajamos en una casa solitaria. Uno de ellos llamó a un amigo para que le trajera más bebidas. Hasta que llegara, repetimos el juego con el otro viejo que aún no había recibido nuestra atención. Su hermosa pija negra y gorda duró más, y su leche volvió a recaer en la misma mujer. Con nuestro lívido muy arriba, la besamos para que comparta parte de la leche con nosotras. En eso escuchamos ruidos de ingreso, pero varios pasos. La bebida llegó, pero acompañada de muchos hombres, creo que eran como 12.

Yo era la más lúcida de las 3, sabía que estábamos en problemas, no porque no me gustara culiar con varios, sino por el hecho de que prácticamente todos estaban alcoholizados, y al no conocernos no era posible dominar la situación, además que llegamos a ellos de manera casual así que mucho no les importaría tratarnos como quisieran. Así que sin dar vueltas y fingiendo una sonrisa, las hablé por lo bajo proponiéndoles que colaboremos con ellos para evitar salir lastimadas. Margarita no pudo disimular el miedo, estaba asustada.

A pesar de la situación, ya me imaginaba a mi culo recibiendo todas esas pijas quedando lleno de leche. Dentro del grupo había desde muy jóvenes hasta veteranos, mientras ellos terminaban de entrar y acomodarse en la cabaña, sin nada de comodidades, me fui haciendo la gata en cuatro patas hasta el nuestro viejo marinero, buscando un macho alfa que maneje esa manada de sementales que nos querían partir al medio.

Mientras él estaba sentado en una silla hablando con los otros hombres, yo me puse a chuparle la pija, Juana ni lerda se dirigió al hombre mas grandote buscando su protección. Margarita, en silencio, solo vio llegar a los más viejos con ella, que al notar que estaba asustada empezaron a hablarla mientras sus manos acariciaban su hermoso cuerpo. En cambio, yo recibí a los pendejos atraídos por mis grandes curvas. Simplemente se acomodaron y me empezaron a bombear turnándose un rato cada uno y poniéndome sus vergas para que se las chupe, lo mismo le pasaba a Juana. En cambio a Margarita, que la podía observar de reojo, estaba siendo consolada por 3 veteranos que le estaban chupando todos sus agujeros y estrujando sus pechos, ya su cara no era la misma, estaba siendo bien tratada y lo estaba disfrutando.

Llegó el momento más esperando, que una de esas vergas invada mi culo. Yo misma la elegí, ya que quería que permaneciera el mayor tiempo posible dentro de mí, así que un petiso moreno fue el agraciado. Su verga corta pero gruesa, bien gruesa, la haría entrar hasta el fondo de mi culo. Le pedí que se recostara, los otros solo observaban, lubrique un poco con mis jugos que chorreaban y me clavé todo en una sola estocada. Me seguí moviendo sola por un rato y luego giré dejando mi concha a disposición para que continuaran con lo suyo. Nos siguieron clavando mientras de a poco iban terminando. Margarita ya se había librado de los viejos que fueron los primeros en venirse, así que se iban hacia ella los que aún faltaban acabar, y así poder hacerlo más rápido ya que conmigo había 7 tipos desde un inicio. Así se fueron descargando más rápido.

En eso escucho a Juana quejarse y sufrir de dolor por verga que le estaba partiendo el culo, era como la que me metí yo, pero más larga. Le entraba con dificultad, pero él no se rendía y seguía presionando buscando que entrara más, mientras ella pedía por favor que la sacara.

La quería tener yo adentro. Me empecé a mover para descargar la verga que ya tenía en mi culo. Una vez terminado invité a ese semental a sentirse más cómodo. Me puse en 4 inviando a que me penetre, los otros directamente se fueron a descargarse con las otras dos. Solo un veterano se acomodó frente a mí y puso su verga para que se la chupe. El grandote se acomodó y solo tuvo que presionar un poco para que su verga se deslizara en mi interior sin inconvenientes. Por lo tanto, empezó a bombearme bien profundo, fuerte y super rico. Mi excitación era tanta que le chupé la pija a viejo de manera magistral haciendo que lograra una rápida descarga en mi garganta. Mi semental se estaba cansando así que lo hice que se quedara quieto en la misma posición, mientras yo en cuatro patas me introducía su verga en mi culo que parecía que también la chupaba. Me movía cada vez mas cómoda, logrando que entrara toda mientras gemía del placer, unos cuantos movimientos mas y siento su leche llenarme la cola. Dos mas se abalanzaron sobre mí y colocándonos de costado me clavaron por ambos agujeros de inmediato, chillaba de placer por que me bombeaban con fuerza, así que una verga se encargó de silenciarme. Sus descargas fueron rápidas y en sintonía con la mía. Sin descanso alguno, otros mas vinieron a tomarme, vieron que había una perra muy encendida y estaban dispuestos a apagar este fuego. Pude hacer un par de mamadas mas, pero mi mandíbula ya no podía estirarse mas. Así que bien traviesos empezaron a introducirme de a dos vergas a la vez por agujero que estaban super estirados y seguian tirando jugos de placer.

El día terminaba, los tipos seguían culiandonos mientras consumíamos alcohol. Descansaban y luego nos tomaban a su antojo. Yo buscaba de que me perforaran el culo en todo momento, mis pechos ya eran atendidos también, pero me dolían de tanto ser succionados de manera brusca, mis nalgas me ardían de tantas bofetadas recibidas. No recuerdo la hora en que todo paró, solo recuerdo estar medio dormida y que me seguían culiando, al igual que a las otras chicas.

Me desperté cuando estaba asomando el sol, todos estaban dormidos, Margarita entre dos viejos y Juana sobre uno de ellos que parecía que se durmieron cogiendo, las había visto consumir mucho alcohol a ellas también. Me fui a bañar para sacarme toda la leche que tenía encima. En esa ducha precaria fuera de la cabaña, entra de nuevo ese gigante de pija hermosa. Sin decirnos nada, él me jabonaba y yo hacía lo mismo. Su verga ya estaba tiesa de nuevo así que simplemente me agaché para saborearla un poco, tenía ganas de tenerla en mi boca, luego le di la espalda para que hiciera lo suyo. Volvió a elegir mi culo que lo esperaba con ansias, abriéndose paso sin inconvenientes y entrando hasta el fondo. Ahí me regalo una buena sacudida volviéndome a llenar de leche. Salimos de ahí y nos fuimos a la playa para recostarnos en la arena y volver a hacerlo, pero esta vez lo monté yo, para jugar con semejante rabo y lograr que llegaramos juntos.

Cuando se despertaron los viejos, prepararon todo para volver, por lo que los tipos nos regalaron una última descarga antes de irnos. LLegadas al hotel, de mi parte me dormí casi un día entero para recuperarme. Habia pasado una jornada increíble sin programarlo, espero que se vuelva a repetir.

El Mentiroso




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