CAMILA - A LA FALTA DE MACHOS BUSCAMOS OPCIONES PARA SATISFACERME

 


egresando de un largo viaje de trabajo, esta vez no muy grato. Cansada y de mal humor, veo en la ruta un desvío a un pueblo donde ofrecían cabañas. Recorro 5 km y encuentro un pequeño pueblo con unas lindas cabañas. Logro que me alquilen 1 por ese fin de semana. Lejos de casa y el trabajo donde nadie pueda localizarme.

Por lo visto, era un lugar de descanso en verano, pero ahora en invierno era un lugar totalmente desolado, solo habitados por unas muy pocas familias, prácticamente toda gente mayor.

Esa noche duermo totalmente relajada toda la noche. Cuando me despierto, salgo a ver dónde desayunar, todo lejos. Tenía que volver a la ruta y llegar a un pueblo donde se compraba todo, en ese lugar no había nada.

Un poco molesta voy al pueblo, desayuno en la estación de servicios. De ahí salgo a conocer el lugar, todo muy chico donde se encontraba lo básico. No fueron irrespetuosos pero se les notaba la desconfianza hacia los extraños.

Me quedo hasta después de almorzar y regreso a la cabaña para una buena siesta. Me volví a dormir plácidamente, pero esta vez que sueños húmedos recordando que hacía ya como 2 semanas que no tenía sexo. Me desperté mojada de recordar las distintas vergas de mis machos. Salgo a caminar por la tarde a conocer este pequeño lugar y no me demoro más de 1 hora. Lo peor es que no encontré ningún potencial macho.

Mis agujeros ya pedían verga, así que vuelvo al pueblo. La verdad que no encontraba nada tentador mientas caminaba. Cuando estaba desistiendo y me regresaba a mi auto, paso por una verdulería. Ahí estaba la solución, hermosos pepinos frescos y gruesos, zanahorias, choclos, etc. Me hice las compras para alimentarme por todos lados.

Ni bien llego a la cabaña, paso de inmediato a la habitación, tomo el pomo de lubricante nuevo, sin uso, y me lubrico el culo para ensartarme de inmediato un gran pepino. No paraba de gemir del placer de tener algo duro y grueso en mi trasero. Tomo una hermosa zanahoria gigante y me la meto por mi vagina empezando a satisfacerme con mucha lujuria. Solo fue cuestión de momento para sacar mi primer orgasmo. Me quedé relajada con ambas cosas aún metidas en mí, no quería quitármelas. Suavemente fueron saliendo de mis agujeros, así que me levanté y me fui hasta la cocina para tomar la calabaza que había comprado e introducírmela en mi culo nuevamente. La coloqué sobre la silla y apoyada en la mesa me la fuí metiendo suavemente. Como era bastante gruesa costaba entrar, pero mi insistencia y mi culo hambriento la fueron devorando de a poco. Mis abdominales bien marcadas comenzaban a ceder y deformar mi estomago por semejante pedazo que tenía dentro. Se sentía tan delicioso, no paraba de gozar. Me levanté para tirarle un poco de aceite de oliva para que corra mejor y me senté de inmediato, logrando una profunda penetración. Y con mi agujero bien estirado me empecé a mover con más fuerza hasta conseguir otro riquísimo orgasmo que me dejo las piernas sin reacción. Me quedé ahí, sin poder levantarme, con mi cuerpo recostado sobre la mesa y la calabaza bien ensartada en mi trasero. Estuve por un rato así hasta que apenas pude levantarme, mis piernas casi no reaccionaban así que a duras penas llegué a la cama para tirarme y quedar dormida casi al instante.

Al día siguiente me levante totalmentes satisfecha para emprender mi regreso a casa.


El Mentiroso


Comentarios

Entradas populares de este blog

La Culona Vianey (Testigo de Jehova, Joven Casada Infiel)

Mi Primer Experiencia Pegging

Me follé a la novia de mi amigo por detrás