La dieta / Parte 1

 


Esperen a leer lo que me pasó, aunque al principio parezca latero y no relacionado con el título, observaran al final que si lo tiene y que además es la mejor dieta que he podido hacer en mi vida, y que después de tres años que lo hago, nunca he subido ni un kilo.


Bueno partimos. Llevo ahora 8 años de casado, felizmente, con dos hijos de mi primera esposa y dos hijas con nuestra dieta.


Antes de casarme con mi señora, cuando estudiábamos juntos, nuestro sexo erá tremendo, lo hacíamos todo, sin limite y sin tiempo. En esa época yo pesaba 80 Kilos con un 1,86 mt y mi señora 58 Kilos con 1,73 mt. Por circunstancias de trabajo en mi caso, pasaba sentado todo el día delante de un computador y al llegar a mi casa continuaba con lo mismo haciendo programas para distintas empresas. Mi señora estaba bien hasta que nació mi primer hijo, 56 cm. y 3.8 Kilos, nació por cesárea ya que durante el embarazo subió 30Kilos y durante los 3 años siguientes siguió subiendo hasta llegar a 94Kilos y yo me acoplé a ella hasta llegar a 156 Kilos.


Por supuesto esto provocó ciertos trastornos en nuestro sexo, de hacerlo todos los días al despertar y al anochecer pasamos a cuando podíamos o teníamos tiempo. Con la llegada del segundo fue peor, llegamos incluso a pasar meses sin nada y a mí incluso ya no me llamaba la atención ver las mujeres exquisitas por la calle o en la playa, ni el canal PlayBoy lo hacía.


Hace tres años y sin querer mi grupo de amigos de oficina nos reunimos y a uno se le ocurrió la idea de irnos a tomar un Café con Piernas. Así llamamos nosotros a los locales muy cerrados, con vidrios oscuros en donde chicas desde regular presencia hasta unas verdaderas exquisiteces culinarias te sirven distintas variedades de café, recibiéndote con un besito en la cara y a los mas conocidos en la boca.


Quiero decirles que desde que me casé no los visitaba.


Nos acercamos a la barra, nos atendió una chica, que ni dándole vuelta le encontrabas un defecto, perfecta por doquier, alta, delgada, una cintura de avispa, buen trasero, caderas anchas, piernas largas, cabellera larga, un busto no muy espectacular, al aire, la cual podías poner las manos encima de ellos y casi cubrirlos, ojos azules naturales, labios gruesos, carita de guagua de 15, espectacular. Lo digo yo, que todo el mundo babeaba por ella y a cada rato todos se acomodaban el paquete de lo excitados que estaban, a mi nada.


Para mi sorpresa, cuando me estaba empezando a servir mi café, desde el otro lado del mesón una chica casi igual a la que les describí, pero esta con unos senos espectaculares, paraditos y con los pezones rosaditos, me miraba constantemente, atendía a los clientes y me seguía mirando. Yo no me había dado cuenta, hasta que uno de mis amigos me dijo. La vi y sin pestañar la reconocí. Vieja compañera de universidad, la cual era perseguida por todos para conseguir sus favores, incluyome como uno de aquellos babosos, ya que era espectacular. Sin mediar asunto, me acerqué a ella y nos saludamos con un fuerte abrazo y un beso en la boca, solo de labios. Ella dejó de atender clientes por casi dos horas en las cuales abrazados conversamos de muchas cosas pasadas, de nuestras vida y lo que hacíamos. Así pasamos varias semanas. Cuando podía nos juntábamos o yo pasaba al café a verla, esto en total desconocimiento de mi señora, con la cual trabajamos a una cuadra de distancia entre ambos y el café está a la mitad del camino.


Una cierta oportunidad, ella me llamó a la oficina, diciéndome que si la podia ayudar, le dije que si, y fui a su casa. Cuando llegue tenía a su hija enferma y sin más mediar la subimos al auto y la llevamos a la clínica, haciéndola pasar por hija mía. De vuelta en su departamento después de dejar durmiendo al bebe, ella se sentó junto a mí, me abrazo y me empezó a dar las gracias por todo.


Sin darnos cuanta, empezamos a acaricianos, luego a besarnos suavemente, luego intensamente hasta que sin darme cuente empecé a sentir como mi pene se empezaba a poner duro, hacia mucho tiempo que no me sucedía, ella se percató de esto y empezó también a tocarlo, a poco andar ambos estábamos desnudos y haciéndonos de todo, arriba, abajo, adelante, atrás y acabando como nunca en mucho tiempo. Ya extenuado y descansando, vi la hora, habían pasado 4 horas fuera de mi oficina y con muchas cosas por hacer, así que le pedí el baño, me bañé, vestí y me fui no sin antes darle un gran beso y una suave caricia a su sexo aun desnudo.


Por varios meses esto lo repetimos, cada vez que podia, todos los días incluso fines de semana los que me escapaba. Por su puesto esto empezó a provocarme problemas con mi señora la cual reclamaba pero a su vez se sentía contenta ya que habíamos vuelto a tener sexo, nos había costado tiempo hasta que pudimos empezar a disfrutar bien.


¡Pero el cambio mayor aun estaba por venir!


Con todas estas cosas y mi sobrepeso, junto con el de mi mujer, estábamos en tratamiento con un endocrinólogo. Los últimos exámenes arrojaban una pequeña mejora, el médico lo atribuía a los medicamentos y yo al sexo. El medico nos cambió el medicamento para el colesterol por uno nuevo, llamado PPG. A los pocos días de empezarlo a tomar, el único efecto secundario que tenía, empezaba a actuar en ambos, aumentando nuestro libido y mejorando sustancialmente nuestros deseos sexuales y mi potencia.


Para comenzar a estallar las cosas en el depto de Francisca me esperaba una sorpresa.


Francisca después de un rato de tener sexo, me pidió un favor, que no me explicó, pero que yo accedí de inmediato. Ella fue a su clóset y extrajo una bomba de vacío, de estas para hacer crecer el pene, grande fue mi sorpresa además de darme cuenta que ella quería algo más grande de lo que yo poseía. Ella me lo puso y me di cuenta del porque, mi pene se había achicado debido a la falta de erecciones, asumo yo. La última vez que me lo había medido, en la universidad, me recordaba que media 18 cm., ni muy grande ni muy chico, pero ahora estaba en 13 cm. y si además consideramos mi gordura, le tenemos que descontar unos 4 cm. por mi guata, o sea hay que tomarlo con pinzas y ponérselo a un gato para que sienta.


Esto se volvió una rutina diaria, pero muy ventajosa. Al terminar cada sesión mi pene llegaba a los 20 cm. y seguía aumentando. Hoy después de años de usarlo, y ahora no tan seguido se me ha mantenido en 23 cm. Esto por supuesto tuvo su efecto muy favorable en todos, ambas sentían mas, y disfrutaban a concho, lo que nunca habíamos conseguido antes, y yo ahora ya no era tan sensible, así que duraba muchísimos mas, mejorando todo de una forma que lo único que pensábamos era en juntarnos y tener sexo.


Lo que viene a continuación lo dejo para la segunda parte.


sexyhistorias@chile.com


Comentarios

Entradas populares de este blog

La Culona Vianey (Testigo de Jehova, Joven Casada Infiel)

Mi Primer Experiencia Pegging

Me follé a la novia de mi amigo por detrás