Mi vecina Celia segunda parte

 

Mi vecina Celia, el segundo encuentro.

Hola soy su vecino Alan, esto pasó  tiempo después.


Con Celia nos encontrábamos seguido y nos seguíamos frecuentando pero no habíamos tenido relaciones otra vez, no por falta de ganas sino de tiempo.

Esa vez mi esposa se iba de convención por una semana pudiendo llevar a su familia, yo no pude ir ya que tenía una serie de entrevistas laborales programadas para esa semana, por lo que se fue con mi hijo y su mama.


La primer noche solo me asomaba a la ventana para ver si veía llegar a Celia y nunca lo logré. El día siguiente fui a la entrevista en la mañana y a otra por la tarde, en esta se encontraban en expo por lo que me invitaron a ver el stand de la empresa. Llegué al sitio y entré como parte de la empresa, después de un rato fui a dar una vuelta por los pasillos la verdad solo estaba viendo a las edecanes mas que poniendo atención a la expo, cuando de repente me encuentro un cuerpo conocido, unos jeans pegados a esas piernas largas y a ese culo respingón, con unas zapatillas de tacón alto, una blusa blanca con logotipos pequeños en el lado derecho y amarrada a la altura de las costillas lo cual dejaba ver una cintura diminuta, su cabello esta vez lacio con sus mechas características y esa cara hermosa sonriendo a cuanto estúpido se le pasaba enfrente.


“Hola, como estas flaquita?”


“Mi vida, que haces aquí?” me pregunto feliz y extrañada de verme. “Vienes con alguien?” Lógicamente refiriéndose a mí esposa. “No vengo solo, voy a entrar a una empresa que tiene un stand aquí y tu?” “Aquí trabajando hasta tarde.”


“No llegaste ayer a tu casa, verdad?” Le comenté.


“No, me estoy quedando en casa de una amiga y mi hijo está con mi mama, por que?”


“La verdad te estaba esperando, mi mujer se fue de convención por una semana y se llevó al niño.”


“En serio? Estas libre toda una semana?” Me comentó.


“Si y no me gusta dormir solo, que dices, paso por ti al rato?”


“Traes coche?” Me preguntó. “No me vine en taxi, dejé el coche en la casa”


“Llévate el mío y vienes por mi en la noche, te parece?” “Claro que si”.


Nos pusimos de acuerdo en la hora y el lugar para pasar por ella, yo me fui directo a mi casa y arreglé una pequeña cena. Ya entrada la noche, me preparé y fui por esa muñequita. Ya estaba afuera solo pude ver que traía un abrigo largo ya que hacia aire y se metió al coche. Nos saludamos con un beso largo lo cual dejaba verlo que venía mas tarde. Como era de madrugada ya no había trafico, Celia tenia su mano en mi pierna y la venia sobando delicadamente hasta que subió a mi miembro rápidamente logró una erección, sin decir nada se quitó el abrigo y me dejó ver que traía su uniforme de trabajo la blusita blanca y los jeans, puso sus lentes en el tablero y me desabrochó el pantalón sacándome la verga con destreza, se inclinó y se la metió en su boca, al principio solo jugueteaba con su lengua en la punta después la lamía como si estuviera comiendo helado, después la arropó con sus labios, toda hasta dentro, me hacia una garganta profunda de vez en cuando, yo hacia un esfuerzo por no cerrar los ojos ya que venía manejando me estaba dando mucho placer, después de un rato de este tratamiento, me vine, no dejo que se saliera una sola gota y además me la dejo reluciendo de limpia.


Unos minutos después llegamos a mi casa, yo había dejado estacionado su coche en su casa y me fui en el mío para no levantar sospechas, entramos rápidamente percatándome que ninguna ventana vecina se asomara. Ya adentro le ofrecí un poco de jamón serrano y quesos que acompañé con una copa de vino. Comenzamos a besarnos en la sala, mis manos desabrocharon su blusa y le safé el sostén, que par de tetas, redondas y sabrosas, coronadas en un par de pezones parados y que me gritaban “¡Cómeme, cómeme!” lo cual hice, con la lengua jugueteaba con las puntas y lamía las aureolas, con esto Celia se retorcía de placer. “Mmmhh que rico me las chupas, papito”. Con las manos las amasaba sin dejar de darles sobadas en su forma redonda. Ella rodeó con sus manos mi cabeza metiendo sus dedos entre mis cabellos, estaba excitadísima. Con la mano izquierda desabrocho el botón del jeans y bajo el cierre, le meto mano y llego hasta su sexo el cual estaba empapado. “Ay papito me pones bien cachonda, ve como estoy hasta moje mis jeans, ya te quiero sentir adentro.” Le bajo los jeans y descubro una tanguita blanca que ya estaba empapada de tratar de contener sus jugos la cual también le quito, acto seguido le comento. “Te voy a pagar el favor de hace rato en el coche flaquita”. Y me coloqué entre sus piernas y comencé a lengüetear su puchita depilada, tomé su clítoris que ya estaba en alto con los labios y lo pasaba entre los dientes, con la punta de la lengua también lo estimulaba, le abrí sus labios vaginales y metí la lengua Mmmhh estaba muy rica, lisita y escurriendo jugos, le hice este tratamiento por 10 minutos y me fui a su clítoris nuevamente, lo jugaba con la lengua ya en un movimiento mas rápido, Celia estaba a mil, “Papito me voy a correr, uff que rico me haces.” “Ya me vengo, me vengo aaaah, aaaah.” Celia arquea su cuerpo y comienza a temblar, yo con mi boca en su pucha recibo sus cálidos líquidos, me los trago todos y le limpio sus labios, me sube la cabeza con sus manos y nos damos un beso largo y apasionado.


Me levanto del sofá y la cargo hasta la recamara en el camino no separamos nuestros labios, llegando a la cama, le quito la blusa y el sostén, ella me desabotona la camisa y me quita el cinturón, me baja el pantalón y los boxers, me quito los zapatos y los calcetines y nos subimos a la cama, ella boca arriba me toma la verga con su mano derecha y me la empieza a masturbar, ya que esta tomando erección se recuesta completamente y me jala para darme otro beso, la punta de mi verga rozaba ya la entra de su pucha, y le digo “Hazme una rusa mi vida” sin decirme nada se acomoda, yo estoy hincado en la cama y ella se baja hasta que mi verga se pose en medio de sus tetas, ya acomodados, Celia toma sus tetas con sus manos, ella tiene uñas postizas largas y eso me excita mas, aprieta sus tetas aprisionando mi pistola en medio, yo hago el movimiento de mete saca y cada vez que “metía” Celia lamía la punta de mi verga, era una visión extraordinaria, después de 10 minutos así me acomodé en su puchita la cual ya estaba bien lubricada por lo que no fue nada difícil entrar hasta el fondo. “Aaaah, aaaah, así, así mi amor ya te extrañaba, cogeme rico como tu sabes”. Al oír esto solo bajé mis manos hasta sus nalgas y las tomé con fuerza yo empujaba como loco y en esta pose le entraba mas. “Aaaah, aaaah, mas, mas ya casi me vengo otra vez, no pares”. “Mamita que rica estas, ya te quería coger, aaaah, aaaah”.Celia se convulsionó, le había llegado otro orgasmo. “No te muevas por favor, deja que se me pase”. Me quede adentro por otros tres minutos mas, yo seguía bien parado, me salí de su puchita y me hinqué en la cama otra vez, voltee a Celia, comencé a lamerle el culo para lubricarlo, después de un rato de estarle metiendo primero un dedo y luego dos, acerqué la punta de mi verga a su hoyito y para sorpresa mía ella fue la que se empujó con esta acción entró la punta. “Aaayyy que rico mi amor culeame como la otra vez” con las manos en su cadera comencé a jalarla mas y mas dejándola descansar para que se distendieran los músculos del ano, al llegar a la mitad, le dije que se la quería meter de golpe, Celia accedió tomando una almohada entre los dientes, sabía que le iba a doler pero no le importó, yo me coloqué en posición de jalarla y ella paro mas el culo, su cara descansaba en la cama, de un solo golpe se la metí hasta el fondo, se oía un grito ahogado por almohadas y después me dijo “Ay cabrón me partes en dos pero que rico es tenerte adentro, ahora cogeme, cogeme fuertemente” “Eso es precisamente lo que te voy a hacer flaquita”. Sacaba toda la verga de su culito y se lo volvía a meter de un solo golpe. “Aaaahhhh, que rico culo tienes mi amor”. “Aaaah, aaaah, es tuyo mi vida cogeme siempre así, aaaah, aaaah.” Así se lo fui metiendo y sacando por unos 20 minutos mas. “Ya me vengo flaquita, aaaah, aaaah”. “No te salgas inúndame por dentro, aaayyy que rico, yo también me vengo”. Al decirme esto me doy cuenta que con su mano derecha se estuvo estimulando el clítoris, siento como su culito se contrae y me aprieta aún más, signo que viene otro orgasmo, dos minutos después dejo escapar mi leche en sus entrañas y siento otro temblor en su cuerpo. “Aaaah, aaaah, aaaah, que rico coges, mmmhh, aaaah.” Nos metimos a las cobijas y nos dispusimos a dormir, esta iba a ser una semana muy rica.


Después les contaré todo lo que hicimos en esa semana ya que todos los días dormíamos en mi casa, imagínense cogimos como conejos.

Escribanme, sobre todo amigas que quieran ser mis vecinas.

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