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Laura B1

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Laura A2

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Laura se saca los pantalones Laura, cada vez más ansiosa, se ha quitado los pantalones y queda solo con la remera y sus bragas de encaje. El doctor no tardó en dar la primera instrucción: “Quitate los pantalones, por favor”. Laura sintió un escalofrío. Ya no podía esconder lo que estaba sintiendo. Se puso de pie un segundo, se desabrochó el botón y bajó lentamente la cremallera. Los pantalones beige cayeron al suelo. Se volvió a sentar en la camilla, ahora solo con su remera blanca básica y las pequeñas bragas de encaje blanco. Instintivamente cruzó los brazos sobre el pecho y se llevó una mano a la boca, mordiéndose el dedo. Su mirada era puro nerviosismo. El aire del consultorio se sentía más frío sobre sus piernas desnudas. Sabía que el doctor la estaba observando con atención… y que la siguiente orden no tardaría en llegar. 📅 21 de abril de 2026 • Serie: Laura en el consultorio médico • Parte A2

Laura A1

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Laura se saca la camiseta Laura, nerviosa, acaba de quitarse la camiseta y queda solo con su corpiño de encaje blanco. Laura entró al consultorio con el corazón latiéndole a mil. El doctor, con voz calmada pero firme, le pidió que se quitara la camiseta para poder realizar el examen completo. Ella tragó saliva, miró un segundo hacia la puerta cerrada y, con manos temblorosas, se sacó la prenda por la cabeza. Ahora estaba sentada en la camilla, solo con su delicado corpiño de encaje blanco y los pantalones beige. Sus pecas resaltaban sobre la piel clara de su escote. La expresión de su rostro era una mezcla de vergüenza y preocupación. Podía sentir la mirada del médico recorriéndola y eso la ponía aún más nerviosa… y extrañamente excitada. “Muy bien, Laura. Ahora relájate”, le dijo él. Pero ella sabía que esto recién empezaba. 📅 21 de abril de 2026 • Serie: Laura en el consultorio médico • Parte A1

El Cobrador de la Renta

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La Primera Consulta de Kiara

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Me llamo Kiara, tengo dieciocho años recién cumplidos y soy peruana. Mi familia se mudó a Buenos Aires cuando era chica, tengo la piel morena clara, cabello negro largo y liso que me llega a la cintura, ojos almendrados oscuros, nariz pequeña y labios carnosos que siempre parecen pintados aunque no lleve nada. Mi cuerpo es curvilíneo pero juvenil: tetas firmes de copa C que se mueven libres bajo la ropa, pezones oscuros grandes y gruesos que se endurecen con facilidad, cintura estrecha, caderas anchas y un culo redondo que hace que los jeans se me peguen. Mi coño es depilado, labios rosados gorditos que se hinchan rápido, clítoris pequeño pero muy sensible, y ano rosado fruncido que nunca nadie tocó. Nunca había ido al ginecólogo. Mis amigas me insistieron tanto que al final pedí turno en una clínica de Caballito. Llegué un jueves por la tarde, con un vestido corto floreado que se me subía un poco al caminar, sin sostén porque hacía calor, mis pezones oscuros marcados bajo la tela fina...

La Entrenadora

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Valeria tenía cuarenta y cuatro años y era la entrenadora estrella del "IronFit Gym" en Palermo, Buenos Aires. Su cuerpo era una obra maestra madura de dedicación: tetas grandes de copa DD firmes y pesadas que rebotaban bajo tops deportivos ajustados, pezones oscuros gruesos que se marcaban siempre como balas, abdomen marcado con una leve curva sexy de mujer experimentada, caderas anchas y un culo carnoso redondo que tensaba leggings hasta el límite, nalgas separadas por un surco profundo donde su ano rosado dilatado por plugs privados palpitaba. Su coño depilado era jugoso, labios gorditos hinchados que chorreaban jugos espesos almizclados salados después de cada clase, clítoris grande rojo palpitante que la hacía squirt chorros potentes si la follaban bien. Pelo negro lacio largo hasta la cintura, piel bronceada suave, ojos verdes dominantes que devoraban cuerpos jóvenes. Su alumno favorito era Tomás, dieciocho años recién cumplidos, un pendejo musculoso del barrio con pech...

El doctor me ayudo a cagar

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  Me llamo Aiko, tengo cincuenta y cinco años y soy japonesa de nacimiento, aunque llevo más de treinta viviendo en Buenos Aires. Mi cuerpo ya no es el de una joven: tetas grandes y pesadas de copa DD que cuelgan un poco con la edad, pezones oscuros grandes y gruesos que se endurecen con facilidad, piel blanca suave con algunas arrugas sutiles en el cuello y las manos, caderas anchas y un culo carnoso que se balancea al caminar, coño depilado con labios gorditos e hinchados que chorrean jugos almizclados cuando me excito. Mi pelo negro lacio me llega hasta el cuello, y mis ojos almendrados miran con esa timidez que nunca perdí del todo. Llevaba 8 días constipada: el abdomen hinchado, un dolor constante y pesado que no me dejaba en paz. Nada salía, por más que lo intentara. Al final, pedí turno con un joven doctor que me habían recomendado. El doctor era argentino, veinticinco años, alto y musculoso, pelo corto negro, ojos cafés intensos y una sonrisa profesional que ocultaba algo m...