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La novia de mi padre

Hola primero que nada me voy a presentar mi nombre es cesar tengo 19 años, todo comenzo cuando mi padre me presento a su actual novia era una hermosura un biscocho ese dia llevaba puesta una falda blanca liguero blanco y una blusa negra la cual resaltava sus hermosas tetas su falda blanca tambien resaltava su culo dejando ala vista una tanga que llevaba puesta.

Mi padre se iva temprano a trabajar y yo como estava de vacaciones pues me quedava con dulce la novia de mi padre para esto quiero aclararles que es una puta de primera ella observando que no habia nadie comenzo a hacerme preguntas si tenia novia si era mayor que yo lo cual le conteste por el momento no termine hace poco con la mama de mi hijo, ella sorprendida me dijo tienes un hijo le dije que si que si mi papa no le habia dicho nada me dijo que no. De tantas preguntas ese dia llevaba puesta una falda negra pegada y una blusa blanca la cual volvia a resaltar sus enormes pechos la verdad yo ya estava muy exitado y ella lo noto asi que me dijo te gusta mi falda le dije que me fascinaba que era una diosa que ya la imaginaba haciendo el amor, ella sonrio y me dijo te gustaria probar o te pegan en ese momento me di cuenta que era una zorra lo cual le conteste que me encantaria. No paso ni un minuto cuando ella se acosto en mi cama y me dijo que sidejaba que me tocara mi verga yo de inmdiato quite mis cobijas cuando de repente se asomo aquel amigo mio ( verga ) y ella solo la tomo y comenzo a erectarla lo cual le fue sencillo frotava tan rico que de inmediato hizo que se parara. Ella lo metio a su boca y comenzo a mterla completa lo cual me dejo en las nubes, no pude soportar y le dije que queria cogermela lo cual ella dijo que le encantaria. quite lentamente su falda la cual traia una tanga negra de perla ella me dijo que mi papa no hiva a tardar asi que me apurara a pentrarla lo cual ledije que con calma y ella dijo que no que ya se la metiera comense a penetrarla hasta que se vino era una diosa en la cama lo cual cada que la veo casi diario me la follo hasta la folle con mi novia y mi papa viendonos pero esa es otra historia.

La palabra correcta…

“La palabra correcta vale más que mil imágenes”.

Bueno vengo aquí a compartir una experiencia que compartí con mi novia y que me pareció bastante excitante dado su naturaleza, pues es bien sabido que muchas personas limitan el sexo a la penetración sin explorar todos su recobecos y dejando de lado el disfrute que esto implica.

Hacia unos meses que habia comenzado una relación con Laura (así la llamaremos para fines prácticos), ella a sus 20 años ya había tenido algunos encuentros sexuales antes de conocerme, sin embargo aún nos podíamos considerar inexpertos y juntos fuimos aprendiendo algunas cosas. Gracias a que vivo solo, teniamos oportunidad de practicar el sexo el día que quisieramos y en los lugares que quisieramos en mi departamento. Algunas veces poniamos unas películas porno para ver y a continuación ponerlo en práctica, otras veces no era necesario ni que la pelicula fuera xxx para comenzar a fajar para después pasar a una escandalosa sesión de sexo en la sala, sin preocuparnos porque los vecinos nos escucharan, pues de hecho eso nos excitaba mucho más.

En una ocasión acordamos venir a mi depa a ver una película cualquiera, aunque la verdad ambos sabíamos que ese era el pretexto para vernos y dar rienda suelta a nuestra lujuria. Cuando la recogí en su casa ella me dijo “te tengo una mala noticia: hoy no vamos a poder hacer nada porque estoy en mis dias” a lo que contesté “eso no significa que no podamos hacer nada”… y así continuamos el camino hasta llegar a mi casa. Una vez ahí pusimos la película y nos sentamos abrazados a verla. Ya en el abrazo y los cuerpos juntos no fue necesario mas que un respiro, un beso y un par de palabras para empezar con el intercambio apasionado de caricias y senimientos. Después de unos minutos decidimos parar, mas cuando terminó la película retomamos la diversión. Ellá dudó y me pidió un respiro, me recordó sus palabras al inicio de la tarde “hoy no podemos hacer nada” agregando que se sentía cansada, le propuse ir a descansar al cuarto; así lo hicimos y juntos, acostados nos besamos nuevamente y las caricias volvieron a subir de tono. Ella me pidió parar, a lo que respondí que no habría penetración si no quería (a final de cuentas ella sabía que soy un caballero y puede confiar en mi palabra). Después de un rato de fajar nos detuvimos a platicar de algunos datos duros del sexo… me hizo preguntas del tipo “¿con qué frecuencia te masturbas?” yo respondí que debido a mi calentura me masturbaba cada tercer día y lo hacía recordando momentos exitantes a su lado e imaginando todas las aventuras que podíamos vivir juntos. Debo decir que hasta que me conoció ella nunca habia dado sexo oral, por lo que mi pene fue el primero en recibir una mamada inexperta por parte de sus hermosos labios; a partir de ahí ella se interesó por darme placer por ese medio, y debo confesar que su aprendizaje fue muy rapido y efectivo; me hacía gozar como loco nada mas cuando su lengua se acercaba a mi pene, cuando sentía su aliento caliente en mi abdomen, cuando sus dientes me rozaban en una indescriptible sensación de dolor y placer, cuando succionaba mis huevos y con su dedo estimulaba el espacio entre mi escroto y mi ano.
Pero ese inolvidable día su interés por mi miembro era particular e intrigada preguntó “¿cómo es la forma correcta de masturbarte? Porque yo quiero que tu disfrutes como disfruto yo” ni tardo ni perezoso pregunté: “¿quieres aprender?” a lo que ella respondió con una cara de ansiedad, asombro y calentura un contundente “sí, quiero aprender”. Me desnudé completamente y me recosté a su lado, tomé su mano y la guié hasta mi pene erecto que ya estaba ansiando por sentir sus caricias. Lleve su mano hasta mi pecho e hice que acariciara mi vello y poco a poco fuera bajando hasta mis huevos . Yo veía su cara, veía que disfrutaba tener en su mano mi miembro, ya nuestra calentura era insoportable. Coloqué su mano en mi verga y ella lo apretó debilmente, así que coloqué mi mano sobre la de ella para exigirle que lo hiciera mas fuerte, ella esperaba esa señal y lo hizo sin dudar; poco a poco comencé a guiar su mano en un movimiento de sube y baja; ella tenía miedo de lastimarme, así que le exigí que lo hiciera más fuerte, que no tuviera miedo.

Cuando ella había tomado el ritmo necesario yo le dije “y a partir de aquí es el momento en que los hombres comenzamos a fantasear” y comencé a fantasear. Me acerqué a su oido y le dije “Laura me exitas demasiado, tu cuerpo me encanta y fue hecho para mi y para mis perversiones; desde el día que te conocí tenía ganas de tomarte y traerte a mi casa para cogerte todo el día y toda la noche. Esa tarde llegué a mi casa y me masturbé como nunca, me masturbé pensando en ti.” Ella al oir esto comenzaba a dar pequeños gemiditos de placer al tiempo que aumentaba la intensidad de la tremenda masturbada que me daba. Yo continuaba fantaseando “desde el primer día que viniste a mi casa, cuando todavía eramos amigos queria cogerte y si tu no querías no me hubiera importado… yo te hubiera obligado”. Ella reaccionaba y aumentaba la fuerza de con que jalaba mi verga, señal inequívoca de que iba por buen camino. Continué diciendole “ya en mi cuarto te arrancaba la blusa y el bra, amrraba tus manos a la cabecera de la cama y ya indefensa empezaba a recorrer todo tu cuerpo a besos, te vendaba los ojos, pero nunca taparía tu boca porque tus gemiditos me excitan tanto que no podria privarme del placer oirte disfrutar, jadear y quejarte” En estos momentos yo tenía mi mano sobre su trasero, acariciando esas nalgas que me encantan; pero ella ya excitadísima llevó mi mano hasta sus senos, esas gloriosas tetas de sabor único, esas tetas que podría pasar la noche entera saboreando, mamando y mordiendo. Levanté su playera y su bra. Ahí estaban, todas para mi… pellizqué sus pezones mientras seguía diciendole al oido todo lo que ella quería oir. “Una vez amarrada morderia tus pezones, bajaría lentamente y te arrancaría el pantalón y la tanga… me acomodaría delante de ti, y de un solo golpe te ensartaría mi verga para que la disfrutes” ella solo atinaba a aumentar la intensidad de sus gemidos. “Te compraría un juguetito solo para ti… para que mientras te clavo mi pene en tu vagina el dildo vaya dilatando tu ano; cuando ya estuviera completamente dilatado te voltearía y te penetraría por atrás, sin importarme que te duela, porque estas siendo violada”. Al llegar a este punto ella suelta otro gemidito y me dice “No puede ser… lo conseguiste, y solo hablandome” y sí, su primer orgasmo había llegado, eso le fascinaba, nos fascinaba así que le dije “Laura, eres una zorra” y ella dijo “Soy tu zorra” eso me excito al límite y ella lo sabía así que continuó con su tarea de darme placer manual cada vez más intenso. Yo continué “al final tomaré tu cabeza y te obligaré a que me mames la verga, mientras introduzco el dildo en tu vagina y mis dedos uno a uno en tu ano, ¿lo puedes imaginar? Tú, toda una zorra, penetrada por todos tus orificios, para finalmente correrme en tu cara y tu boca, y obligarte a que tragues todo mi semen”. Ella entre gemidos alcanzó a decirme “Arturo, te amo… quiero que eyacules” yo le pregunté “¿dónde lo quieres mi amor?” ella dijo “donde quieras” yo me coloqué sobre su abdomen y mientras pellizcaba sus pezones la obligué a que continuara con su tarea. Ella ya quería sentir mi leche en su pecho y me lo exigía “¡Ya! Eyacula” yo tomé mi verga y terminé sobre sus tetas; después me recosté a su lado, la limpié cuidadosamente y la besé con un amor infinito, sintiendome como nunca en mi vida… lo disfruté más que cualquier penetración. Y como ella dijo: “sólo hablando”… es por eso que yo creo que “La palabra correcta vale más que mil imágenes”.

El guardia y su perro

Creo que hoy voy a terminar esto, no quiero que digas que te tengo abandonado. No se si te gustará, supongo que si, porque estás muy pesadito últimamente con lo del perro. Hoy no te voy a dar la paliza con mis penas, ya te la doy bastante y como escribo en dos o tres sitios , nunca se si lo que te digo te lo he dicho ya.

Bueno, pues te voy a contar lo que me pasó con el guarda que me pilló haciendo fotos en una propiedad privada. Se acercó a mi y me dijo muy serio que no se podía entrar allí y que tendría que acompañarle mientras su perro me miraba con cara de pocos amigos. Me hizo entrar en el interior del edificio, seguimos andando hasta llegar a una especie de trastero. El perro nos seguía como si no quisiera perdernos de vista. Me hizo dejar la cámara en un rincón, se puso detrás de mi, me puso las manos en los hombros y me empujó hacia abajo hasta que me arrodillé, metió las manos en el cuello del plumas y tiró de él hasta que me le quitó al tiempo que se iba arrodillando a mi lado. Eché los brazos hacia atrás mientras sentía las mangas deslizarse por ellos. Lo tiró a un lado y me sujetó las manos antes de que pudiera moverme, sentí el roce de algo frío en las muñecas, me había puesto unas esposas. Intenté moverme, pero no pude, claro. Se puso detrás de mi y me apretó contra él. mientras me sobaba. El perro se acercó y empezó a lamerme la cara. “Tranquila, zorra. Te vamos a tratar bien”. Me dijo mientras me mordía el cuello. Antes de que me diera cuenta, agarró los dos lados de mi camisa y la abrió de un tirón. Me agarró las tetas estrujándolas hasta que me hizo daño. La lengua del perro bajó por mi cuello hasta ellas y siguió lamiendo entusiasmado. Su lengua caía sobre ellas una y otra vez deslizándose por ellas hasta los pezones duros como piedras. La sensación resultaba muy agradable. Eché la cabeza hacia atrás y mi amigo el guarda abrió más la camisa bajándomela por los brazos también, dejándome practicamente en pelotas ante la lengua del perro. Después bajó la mano hasta mis pantalones y los abrió, metió la mano dentro y empezó a sobar mis bragas empapadas. “Estás cachonda. ¿Verdad, puta?”. Me dijo mientras me metía un dedo pringoso en la boca. “Quieres correrte. ¿Verdad?”. Y dicho esto volvió a meter la mano en mi coño, apartó la braga hacia un lado y empezó a follarme con los dedos. Metiéndolos y sacándolos, estrujándome el coño, mientras yo me retorcía buscándolos y el perro seguía llenándome de babas todo el cuerpo. Al cabo de un rato me corrí. Dejé caer el culo sobre mis pies y sentí el bulto de su polla contra él.

Riéndose se levantó y tiró de mi. Me tumbó sobre un bulto, me quitó los zapatos y tiró de mis pantalones hasta que me los quitó también. Tiró de mis piernas hasta que apoyé los pies en el suelo. Separó mis rodillas y me ató los pies de forma que no pudiera juntarlas. Cuando estuvo satisfecho, se despelotó. Al ver la mirada que eché a su polla, se echó a reir. Se puso a mi lado y el perro volvió a acercarse, metió la cabeza entre mis piernas y empezó a lamer mi coño por encima de la braga. El guarda mientras tanto, se meneaba la polla junto a mi cara mientras miraba el espectáculo. De repente el perro abrió mucho más la boca, hasta meterse mi coño dentro prácticamente, sentí el roce de sus colmillos en la piel. Se deslizaron por ella hasta engancharse en el encaje de la braga, tiraron de ella hasta que se rompió. El animalito parecía divertirse, repitió la operación hasta que consiguió arrancármelas del todo. Con los trozos colgando del hocico, pegó un salto y se puso sobre mi, con las patas a los lados de mi cuerpo. Levante la cabeza y pude ver su polla grande y rosada, como una enorme salchicha antes de que se dejara caer sobre mis tetas y empezara a restregarse contra ellas mientras intentaba metérmela. No lo conseguía. Una y otra vez resbalaba sobre mi coño sin entrar. El roce me ponía más y más cachonda. Me movía y me retorcía intentando ayudarle. El otro miraba alucinando.

“Estás deseando que te la meta. ¿Verdad guarra?. ¿Quieres que le ayude?. Vamos, pidemeló”. “Si, quiero que me folle y quiero chupártela mientras lo hace”. Dejó de meneársela junto a mi cara y se puso detrás del perro, agarró la herramienta del animalito y la puso en la entrada de mi coño. Me la metió hasta el fondo de un solo empujón y empezó a empujar como una fiera. Su rabo crecía dentro de mi llenando mi coño hasta el fondo. Empecé a chillar de gusto hasta que de repente, mi amigo el guarda se puso de rodillas, con las piernas a los lados de mi cabeza y me metió su polla en la boca. Chupé y chupé mientras me corría con los meneos del perro. No pude evitar morderle, pegó un grito, la sacó y me cruzó la cara de una hostia. “¡Serás zorra, casi me la arrancas!”. Casi no me di cuenta, mientras sentía como la leche del perro me inundaba, siguió meneándosela al compás de mis gritos hasta que me echó toda su corrida en las tetas. Jadeando se apartó de mi y se quedó mirando al perro caído sobre mi cuerpo con la polla hinchada todavía dentro de mi coño que parecía a punto de reventar. No se cuanto tiempo estuvimos así, pero el sentir el coño tan lleno, me volvió a poner cachonda. Por fin la polla del perro salió con un ruído como de botella de champán. El animalito se sentó a lamérsela mientras su leche me resbalaba por las cachas y la de su dueño por las tetas. Este me levantó y me dió la vuelta, me soltó las manos y me puso a cuatro patas. Mientras me restregaba las corridas por todo el cuerpo, su polla volvía a levantarse. “¡Follamé!”. Le dije mientras intentaba arrimar el culo a su rabo. “Claro, pero no voy a meterla en el mismo agujero que el perro”. Me dijo mientras me abría el culo y me metía dentro dos dedos pringosos. Los metió y los sacó varias veces hasta que el agujero estuvo empapado. Colocó su capullo en la entrada y empujó hasta que consiguió meterle. Gruñia y jadeaba, pero parecía contento. Me agarró por las cachas y empezó a follarme por el culo con más ganas que el perro si cabe.

“¡Que buen culo de puta tienes!. Se nota que te gusta que te lo rompan, pedazo de zorra”. Decía mientras me la metía una y otra vez hasta los huevos. Yo empecé a tocarme el coño mientras movía el culo con su polla dentro. “Tranquila, guarra, algo meteremos ahí también”. Alargó la mano hasta el montón de su ropa y cogió la porra, la puso a la entrada de mi coño y empezó a metérmela más y más dentro. “¡Joder que coño!. ¡Casi te cabe entera!”. Decía mientras la meneaba sin dejar de follarme el culo. Le agarré la mano y empecé a menearla yo, restregándome el clítoris y metiéndomela bien dentro, hasta que volví a correrme chillando y aprentando su polla con el culo. “¡Joder, que manera de correrse!…”. Dijo antes de empezar a gruñir mientras se corría el también. Chilló y chilló mientras reventaba dentro de mi culo. Por fin la sacó mientras yo me derrumbaba chorreando leche por los dos agujeros. Al oír el escándalo, el perrito volvió a acercarse, se puso al lado mío y empezó a olerme por todas partes, menos mal que lo único que hizo fue levantar una pata y empezar a mear encima de mi, su dueño sintió envidia, e hizo lo mismo, los chorros corrían por mi espalda y mi culo y la verdad es que se agradecía el calor, aunque fuera de esa clase.

En fin, menos mal que cuando volví al hotel, mi marido seguía roncando, me duché otra vez y aquí no ha pasado nada. Nadie se enteró de mi pequeña aventura, aunque no hacía más que decir que mi mochila olía muy raro.

Ayer cuando estábamos follando encima de tu mesa me dijiste que había soñado conmigo y me puse como loca, pero luego añadiste: “Que te follaba un perro”. Y me hundiste la moral, estoy un poco depre, supongo que porque te echo de menos y porque me da rabia que al final no hayamos podido hacer nuestra pequeña excursión, ya no creo que la hagamos dada las fechas que se avecinan. Supongo que estarás de acuerdo en que eso deprimiría a cualquiera. Si, me da rabia y la verdad es que para un ratito que estamos solos, pues no me gustó mucho que te acordaras ni de un perro ni de nadie más, pero en fin. De todas formas sigue siendo una sorpresa muy agradable que quieras follar conmigo. Que me pidas que te la chupe y todo eso y que me digas que que bien me la como. No se, yo lo veo muy fácil, pero me alegro de que te guste, así que no voy a poner más pegas, ya se que eso es lo que hay. Parece mentira que estemos en la era de las comunicaciones. Yo si me comunico. ¿Verdad?. Ya lo creo, pero hoy no quiero aburrirte. Hazte una paja a mi salud si te ha gustado la historia, eso me hace mucha ilusión, ya lo sabes, en la ducha. Siempre que tengo que follar con mi marido, para ponerme cachonda te imagino en pelotas debajo de la ducha, con el agua corriéndote por las tetas y la barriguita hasta la polla. O por detrás. Venga, date la vuelta, así, pon las manos en la pared y separa las piernas que te caíga el agua desde el culo. Eso es una catarata y no las del Niágara. Ya me gustaría tenerte así, para meterte algo por el culo mientras te la meneo. Pero no creo que tenga ocasión, que pena, aunque quedarías muy bien si me dijeras que a ti también te gustaría. Hay tantas formas de quedar bien con poco esfuerzo. Un beso.

La defloracion de mi Esposa.

Cuando iniciaron analmente a mi mujer.
Les paso a contar como debuto mi mujer, hace unos años ya. Tenemos una pareja amiga José y Laura, con los tenemos una amistad de años. Son gente alegre, buenas personas un día hablando en una comida de amigos surgió el tema sexo y nuestras experiencias más audaces se asombraron de que mi mujer nunca hubiera hecho sexo anal, un trío y menos intercambiar parejas, no se animaba, les parecía increíble, ella manifestó tener dudas y miedos. Nos despedimos quedando en salir algún fin de semana juntos. Nos vimos en un local bailable como a la semana después de un par de horas como ya nos conocíamos, nos invitaron a su casa. Eran como a las 24.00 .Una casa apartada de la ciudad, un lugar tranquilo muchas quintas (huertas) la rodeaban sin vecinos cerca. Llegamos, pusimos música, alcohol y jugamos a las cartas por parejas, luego bailamos, nos pusimos todos cachondos. Con mi esposa nos dirigimos al amplio dormitorio, muy iluminado y con una cama casi de reyes.Empecé a besar cariñosamente a mi mujer, luego ella dejo caer su minivestido, quedando con el sostén y la braguita de encaje blanco.Le quito el sostén dejando que se vieran sus grandes tetas, rojos pezone , tiro de la tanga hacia abajo dejándola desnudita con su rajita rasurada a la. vista.De repente me di cuenta que nos observaban, eran Jose y Laura, riendo desde la puerta de la habitación, que imprudentemente la habíamos dejado abierta, él tenía una erección por debajo del pantalón y le sacaba fotos con una gran camara con zoom a mi mujer desnuda, estaba tan caliente que no lo notó (normalmente no deja).Meto mis dedos su coño, está muy mojada. La arrojo sobre la cama y le como su rajita.luego me desnudo, lentamente la penetro, bombeo, muevo mis caderas hasta hacerla llegar a un sonoro orgasmo, ahhhhhhh, siiiii, quito mi verga y me la mama hasta vaciarla dentro de su boca, se traga mi esperma. Nuestros anfitriones sonríen y dan vivas.Ella se asusta se tapa sus partes con una sábana y pregunta “-¿Desde cuando nos observan?”-“Vieron todo”-le respondo y se ruboriza… Hacemos una pausa para respirar. Laura lentamente se desnuda por completo, buen lomo, buenas curvas, se acerca a mi mujer, le tira de la sabana con que se cubre dejandola otra vez enteramente desnuda, se ríe con lascivia, le acaricia las nalgas y los pechos firmes, no sabía que fuera bi, porque mi mujer es hetero, Le preguntó si quería probar aquello, algo de lo que hablaron en privado, mi esposa duda, dale anímate confía en mí que ya lo he hecho le dice Laura. Mi mujer no muy convencida pero con curiosidad acepta. Ella busca en su armario y trae un pequeño bolso de manos. Le pide a mi mujer que se ponga en el medio de la cama en posición perrito y cerca de la cabecera. Saca dos cuerdas y unas almohadas extra del armario Pone las almohadas bajo el vientre de mi esposa y le ata cada mano a un barrote de la cama, ella pregunta para qué es y le responde Laura -“Para que no te lastimes”-.
Yo aguardo sentado un sofá y Jose se desnuda ,luego nuestro amigo ya desnudo se acerca al bolso de Laura, sacando una bolsita con un polvo blanco que esparce sobre la mesita de luz a modo de lineas,luego con un tubito de boligrafo las aspira por la nariz, Laura hace lo mismo, ellos consumen antes del sexo.Laura vuelve a preguntar-“¿Estas segura?” y mi mujer responde inesperadamente -“No, no…tengo miedo”-Ante esta inesperada respuesta que podría fastidiar la noche,Laura acude al plan B.
Del misterioso bolso ella saca una nueva bolsita con polvo blanco, un paquetito y desaparece en la cocina, vuelve al minuto con algo que oculta en sus manos y lo tapa con una sábana,luego saca una crema de las que se venden con receta parece Lidocaína un anestésico local que viene con una cánula anal. Inserta la cánula en el ano de la otra y vacía un poco de crema dentro, luego un poco en los márgenes, la extiende con los dedos, unta un poco el la suerficie del coño y dice ahora a esperar 5 minutos, Pasados estos largos minutos…
Laura le dice a mi mujer “-Ahora esto de ayudara a vencer la timidez y a pasarlo bomba”-a lo que mi esposa solo responde “-¿Qué?-” mi mujer no puede ver hacia atrás la han atado, nuestra amiga corre la sabana y deja a descubierto una jeriguilla de 1ml como la de insulina, cargada de un espeso líquido blanco la recoge y sin preambulos le estira la piel de la vulva a mi mujer y habilmente le clava la hipodermica,mi esposa da un respingo, no puede mas que gritar un fuerte y agudo -“¡Hayyyyyyyyyyyyy! ¿Qué me…?”tira inutilmente de sus ligaduras,luego el embolo es bajado y ella vuelve a gritar un inentendible -“Iiiiiiiiiiiiiiiiihhhh! ¡Duele!”.Yo ni pude reaccionar cuando parpadee ya estaba retirando la jeringa vacía, Laura le dice mientras la calma acariciandola, -“Esperamos 30 segunditos hasta que te venga el subidón”-, mi mujer siente como el ardor de coño es superado por una sensacion de calor, esta confusa y no entiende la siguiente frase, -“Luego mi marido te hecha un polvito”- (¡esto no estaba en el guión!, pienso yo) ella solo pregunta –“¿Qué me…metiste?”- como hablan los ebrios con la lengua trabada,él se sube a la cama, con su gran polla parada, circuncidado su piel se retira hacia atrás dejando expuesto todo el glande, lo apoya en la vulva de mi mujer y lo hunde tan rápido que no le da tiempo a ella a negarse,desapareciendo dentro, con movimientos de cadera hace pegar sus huevos en el culo de mi mujer y en el dildo introducido,hundiendolo los otros 2cm faltantes,él pasa sus manos por debajo de ella,apretandole sus tetitas, a la vez que le susurra guarradas en sus oidos,luego se despega un poco de ella separa con sus manos las nalgas de mi chica para poder ver con lascivia como su pene entra y sale en la esposa de otro hombre, eso lo pone mas caliente e intensifica el ritmo y el jadeo,hasta que un intenso y largo -“¡Ahhhhhhhhhh!”- indica un nuevo orgasmo y los ruegos de ella de “-¡Para, para!”-Con la sensibilidad de sus sentidos multiplicada por cien, sus orgasmos son casi mortales, la tensíón arterial se le dispara, su corazón galopea, el placer es mas intenso y el dolor…también, José se retira antes de consuman el acto a pedido de su mujer aún con su verga parada. Ella se acerca y le susurra ahora te vamos a desvirgar, estas lista?-“No,No,!espera!” responde visiblemente colocada y jadeando.Saca un gran dildo negro con forma de pene XXL, del bolsito,lo unta con crema, se lo muestra a ella y dice, -“Todo esto es para ti”- mi esposa abre bien los ojos estaba apunto de decir algo pero no le dan tiempo,él ayuda abriéndole las nalgas a mi compañera, a la vez que esto ayuda a inmovilizarla. La mujer de Jose apoya el glande rígido del pene negro de silicona en el ano, lubricado y expuesto de mi esposa, empuja entra unos 2cm,el ano dilata y mi mujer grita, -“! Hayyyy, duele!”-, sus gritos retumban en la casa yo creo que hasta afuera se escuchan, pero es una quinta y no hay vecinos. Laura no le hace caso, hunde 2cm mas el dildo, la otra ruega –“! Basta, sácalo!”- y llora, lo inserta mas, las cuerdas que sujetan a mi mujer se tensan, un largo-“! Hayyyyyyy, Nooooo!”- seguido de mi nombre ,se escucha en un grito agudo femenino, entra mas pero la cabeza grande de ese ciberpene ya ha entrado a lo profundo del recto, la parte fina desliza con facilidad y ya no duele lo mismo, mi mujer le dice a Laura, “-¡hija de put…me has roto el cu…!”.La primera vez siempre duele le responde. Con el dildo negro insertado en su culo, José, la penetra interrumpiedo la charla entre su esposa y la mía, la penetra por su rosada y estrecha conchita, ella gime, -“¿Qué?,!ahhh!- al sentirse invadida, cierra los ojos resignada pero el psicotropico hace sus efectos aumentando enormemente esa sensación de placer ,atada aún mi mujer suda y suda, diez minutos después, gime –“!uff, uff!”-, se tensa, convulsiva, contracciones, balbucea –“Ya viene”-el orgasmo no se hace esperar, luego un “¡ahhhhhhhhhhhhhh, dámela toda!- y un rugido de el, han consumado el acto interrumpido, los huevos del hombre se vacían, explota dentro de ella, ella siente el esperma, ajeno, viscoso y caliente que le llena de a chorros cortos el utero, ovarios, desbordando, ríe, gime-“! Dios…!! qué placer! Mirandome de costado, susurra, perdóname por gozarlo como una perra. José abandona la cama, Toda la secuencia parece una eternidad pero no ha sido mucho tiempo desde el momento que me sente en el sofá.Ana me llama me dice que me suba a la cama, veo como el rosado coño de mi mujer ahora es blanco, semen sale de su vulva, haciendo globitos, gorgoritos, chorreando. Un gran pene negro rellena su culo, Laura, lo retira de un tirón dejando el orto abierto de ella. Aprende algo, dice ella-“! Mira ya perdió el virgo que le quedaba a tu damita inserta tu pene y llénala!”- excitado, meto con facilidad mi verga y 3 minutos después me derramo en sus intestinos. La desatan, baja de la cama, cruza una mirada de furia con la sonriente Laura, apretando las piernas juntando los muslos para no chorrear el fluido de la vida, sintíendose toda mojada y caminando como pato, goteando leche por el camino se va a la ducha ayudada por José.Unos minutos mas tarde escuchamos los gemidos intensos, un orgasmo tras otro largos -“! Uuuufff, uuuuf, así, así, aaaahhhhh!”- de mi esposa con sus sentidos agudizados por la droga es follada bajo la ducha llegando a un increible, intenso, climax, esto pone a Laura caliente quiere fornicar y no me niego. Con una nueva erección y después de una rica mamada ella me pone un forro(no toma píldoras).Levanto sus piernas las junto y las empujo hacia atrás, hacia su pecho, dejando a mi merced su gran panocha, pero en ese momento veo entreverado entre las sábanas oscuras el tanga blanco de mi mujer y me recuerda la jugarreta de Laura, decido vengarme, como no me ve por sus piernas en alto,, con una mano sujeto sus juntos tobillos y con la otra tomo la jeringa usada que yacía sobre la cama al lado del brillante dildo negro, tiro del capuchón que tapa la aguja, y pincho el condón sin saberlo ella, follamos hasta llegar a un unisonó grito de placer, ella clava manos y uñas en el colchón, le dejo algunas gotas en la matriz de esperma, no se percata, saco mi verga flácida al minuto y la tapo con una funda de almohada. Ella se queda dormida en un abrazo, bajo de mi. Uso la misma funda que ocultó mi verga para limpiar mi semen que gotea de a poco del condón pinchado, algo retuvo el profilactico así que no dará cuenta del engaño. Me voy al baño tiro la funda en el lavarropas y el condón vacío en el WC. Busco a mi mujer y a su amante ocasional, los encuentro duchados envueltos en toallas comiendo y hablando en la cocina. Suponen que Laura y yo no estábamos jugando cartas, por los gritos. Es tarde así que cada pareja ocupo un dormitorio, al otro día nos fuimos. No hablamos de la “terapia anal” de Laura por un tiempo mi mujer estaba algo resentida,fue drogada, se sintió violada, impotente, había consumado el coito con otro hombre gozandolo como nunca y era casada eso la hizo sentirse sucia y como una zorra ,un tiempo ,se ruboriza al recordarlo y no me quiere dar detalles de lo que pasó bajo la ducha con José,cambiando de tema. Le pregunte a mi mujer porque ellos no tenían hijos, Laura no se sentía preparada, tres meses después supe que me había vengado, del forzado anal, al enterarme que ella estaba preñada y supe que era mío en el bautizo del niño por una sutil e imperceptible característica genética de mi familia, el dedo gordo de la mano. José con el churumbele sera feliz un hombre completo, no lo sospechaba. ¿Laura lo sabía? No lo sé. Ahora con mi esposa tenemos también relaciones anales, no son violentas y disfrutadas pero algo ha cambiado ella es mas activa y lleva la iniciativa..

Autor: Bizarrot
Email: palpago@yahoo.es

Descubriéndome a mí mismo

Tengo 45 años y más de diez de divorciado. Los últimos dos años los he pasado en casa de mi madre, acompañándola después de la muerte de su esposo.
Cada fin de semana la casa se llena con la visita de familiares, entre ellos mi hermana, cuatro años mayor que yo, con quien siempre creí tener una estrecha relación de cómplices y confidentes.
Desde unos meses atrás noté una sospechosa cercanía entre ella y su cuñado, que ha sido visitante regular de los fines de semana. Nunca le hice comentario alguno, pues nos conocemos lo suficiente para saber cuando no queremos hablar de algún tema en específico.
Un fin de semana tuvimos avalancha de visitantes, hermanos, tíos, sobrinos y amigos, que abarrotaron la casa y me tocó compartir mi habitación con mi hermana. Ya tarde la noche del sábado, le comenté mis sospechas, pidiéndole que en caso de ser ciertas, fuera más discreta, para evitar un escándalo familiar y la ruptura de su hogar, haciéndole daño a sus hijos y al bueno de su esposo Juan.
Su respuesta me dejó estupefacto. Sus relaciones con su cuñado comenzaron casi al mismo tiempo que su matrimonio, eran del conocimiento de su esposo y no sabía a ciencia cierta cuál de los dos hermanos era el padre de sus hijos.
Nunca te lo conté por tus posiciones moralistas –me dijo-. Siempre has sido un puritano con respecto a estas cosas. También debes saber que durante un tiempo mantuve relaciones con el esposo de nuestra madre.
Yo no salía de mi asombro. No sabía quién era esta mujer, era una persona distinta a la hermana amiga y confidente.
No eres más que una zorra!!! Le susurré con violencia.
En la penumbra no vi venir la bofetada. Escuché su voz indignada al decirme: No te atrevas!!! Toda tu vida me has deseado pero nunca te atreviste a intentarlo porque solo eres un hipócrita y cobarde!!!
Lleno de ira la tomé por los cabellos. Ella se defendía tratando de golpearme y arañarme mientras me gritaba en voz baja: Maricón!!!
Comenzamos a forcejar hasta que logré dominarla, aplastándola con mi cuerpo. Una extraña sensación de rabia y excitación se apoderó de mí.
¿Lo ves? -Me dijo abandonando su resitencia- Puedo sentir tu verga dura contra mi vientre.
Era cierto. Estaba excitadísimo, con una erección como pocas veces había tenido.
Estaba totalmente confundido, sin saber qué hacer, abrumado por la vergüenza la solté e intenté levantarme de la cama.
No te vayas –me susurró, con voz tierna llena de insinuación. Yo también te deseo y a ti más que a nadie he querido entregarme siempre.
Ven –me dijo- abrazándose a mí con suavidad. Déjame darte lo que siempre has querido.
Me besaba, mientras su mano acariciaba mi miembro con mucha suavidad, excitándome cada vez más. Ahora quiero saborearte –exclamó-.
No sé cuánto tiempo pasó, solo podía sentir su lengua recorriendo mis testículos y mi pene, su delicada manera de chuparme e introducirme todo en su boca. Exploté como nunca, llenándola de semen y me sorprendió ver que mi erección continuaba.
Con lentitud calculada se despojó de toda su ropa, luego se tendió esplendorosa. Me abalancé sobre su vagina, devorándola, saboreando su néctar, chupando su clítoris. Ella movía sus caderas a un ritmo lento y delicioso que me hacía desear más y más.
Entra –me dijo con entonación de orden y súplica-. Y así lo hice, entré en ella, sintiéndola caliente y húmeda. Y perdí la conciencia, besaba su boca, sus senos, la bombeaba con fuerza, paraba para disfrutar sus movimientos, hasta que el orgasmo más intenso que haya sentido nunca me hizo estremecerme.
Me recosté a su lado sintiéndome diferente. No sentía culpa ni remordimientos. Ni siquiera pensaba en eso, estaba relajado de cuerpo y mente, deseando más, que no terminara nunca.
Lo hicimos toda la noche, de todas las formas que ambos conociéramos. Sin límites ni obstáculos, con pasión, con ternura, con palabras de amor y lujuria que nunca había dicho ni escuchado.
Al amanecer antes de levantarnos me dijo: Ahora soy tuya y eres mío. Continuaré con mis dos maridos, pero los fines de semana son solo para ti. Ya no es posible, pero me encantaría que me preñaras.
Desde entonces espero impaciente cada fin de semana. Nunca estuve tan enamorado de nadie, nunca disfruté tanto del sexo ni lo hice con tanta intensidad y por primera vez me siento satisfecho y feliz con lo que siento.

Su culo en mi cara

Me metí desnuda a su cama. Yo me acosté boca arriba. Él en cambio se sentó de costado, con el culo a la altura de mi cara. Mientras charlaba pude ver que se había quitado los calzoncillos. Movió lentamente el culo acercándolo a mi boca.

–A mí me gusta que las mujeres me chupen el culo- me dijo. Y fue arrimando su culo más cerca de mi cara. Yo permanecía quieta, fascinada por ese culo que ocupaba toda mi visión. -¿Te gustaría lamerme el culo?- preguntó. Sorprendida por la firmeza de su tono de voz, solo atiné a murmurar –sí, claro- -Así me gusta, putica- y levantando la pierna me puso el culo en la cara, el ano a la altura de mi boca.

-Ahora dale a la lengua, zorra, méteme la lengua, lámeme el culo- Y empezó a mover el culo contra mi cara. Yo saqué la lengua y comencé a lamerlo con pasión, metiendo y sacando la lengua de su culo, mientras él lo movía sobre mi cara.

– Voy a dejarte entrar un poco de aire para que no te me vayas a morir-.

Cuando me besan y lamen el culo tan rico como lo estás haciendo no puedo contenerme y te lo aprieto duro contra la cara y te puedo cortar la respiración. Agárrame el culo con ambas manos y bésalo!. Me dijo ¡Qué placer me dio ese hombre! Que sabroso! Pensé yo.¡Mi lengua le recorría el culo de arriba abajo, y se lo besaba como si estuviera hipnotizada!-

Estaba fascinada. Yo estaba dispuesta a volver a chuparle ese culo cada vez que me dijera. –¡Así, putica! ¡méteme la lengua! ¡Y besámelo, chupámelo!- y seguía removiendo el culo contra mi cara y mi boca. Cada tanto lo levantaba un poco para dejarme respirar. -¿Te gusta el olor?¿ Te voy a refregar este culo en la cara para que conozcas lo que es complacer a tu amo- Me gustaba su olor. Y también el sabor… -¡¡¡Qué rico, papito!!! ¡Chuparle el culo me arrecha mucho, le dije! ¡Me gusta cuando tengo la cabeza entre las piernas de un hombre- Me gusta dominar a la mujer y obligarla a que haga lo que yo quiera! Me gusta cuando la domino y la obligo a chuparme el culo y la polla! Era lo que él decía y me hacía.¡ Mi clítoris se puso rígido. Yo chupaba y chupaba. De pronto me cogió del pelo y me acercó mi boca a sus huevos. Fui limpiando sus pelos. Abrió las piernas ampliamente, ofreciéndome sus pelotas desfachatadamente. Sus pelotas eran corrugadas pero suaves y acariciaban mis mejillas. El olor que salía de sus genitales me embriagaba. Una vez que tuve sus huevas dentro de mi boca comencé a pasarles la lengua y a ensalivarlas. Todo esto ocurría en silencio, con sólo el ruido de nuestras respiraciones y jadeos.

-¡Así me gusta, mi putica obediente! -¡Ahora de rodillas, zorra!- y puso su verga frente a mi cara. -¡Ya sabés lo que tenés que hacer!- ¡Mámala pero sin sacarme el polvo! Yo me la metí en la boca y la entraba y sacaba de mi boca como si fuera un bombón. De su polla comenzó a salir un poquito desemen y entonces le retiré la cara. Me tomó por las axilas y me hizo erguir hasta que mis tetas le quedaron en su cara. Mis pezones estaban duros. Se puso a chuparlos y a morderlos. Sus manos mientras tanto apretaban y soltaban mis tetas con fuerza. Con las manos también me acariciaba la cabeza y el cuello, y me metió un dedo en la boca para que se lo chupara, y se lo chupé.

¡Ahora tengo ganas de ir al baño…dijo él de pronto.!¡Pero creo no voy a llegar a tiempo! ¡ Abre tu boca! Ordenó. Y ahí me soltó un chorrito y luego me largó un chorro más largo que me llenó la boca. Me sentí extasiada y me lo tragué. –Muy bien putica! Ahora lámeme bien la polla para limpiarme- Pero cuando estaba ya acabando de limpiarla de pis con mi lengua, llegó otra descarga, que empecé a tragar con gozo. Me agarré a sus nalgas, pegando mi boca a su verga, para tragarme todo lo que tuviera para darme, pero me la sacó de la boca y me dijo que me acostar de espaldas sobre el suelo. Y parándose con ambas piernas abiertas, una a cada lado de mi cuerpo, apuntó con su verga a mi cara, ojos, pelo, orejas, nariz, boca. Yo abrí la boca y me metió un largo chorro para después seguir por mi cuello, mi pecho, hasta mojarme completamente. -¡Estuve juntando todo este pis para vos, zorra!- dijo acuclillándose frente a mi boca, de modo de que pudo continuar meándome. Yo estaba llena de placer, y bebía y bebía su orín, amarillo y caliente. Cuando terminó, yo vi embobada como su verga se acercaba y la restregaba contra mi cara. Sus orines sabían exquisitos.

Me volví una adicta a su pis. Apenas llegaba al motel me arrodillaba frente a su verga con la boca abierta, y él, sacaba su verga y llenaba mi boca de pis. Después terminaba chupándole la verga, su culo, o lo que él quisiera. Un día me empotró la verga en el culo y me lo llenó de pis. Fue delicioso!

Se acostó en la cama boca arriba. Su verga se paró de nuevo y apuntaba al techo. Me hizo señas para que subiera también a la cama y me dijo: ¡ Pónte en cuclillas, de espalda a mí, abre bien esas nalgas y colócate la verga a la entrada de ese culo! Hice lo que me dijo y él me tomo con sus manos de la cintura y metió su verga en mi culo hasta empalarme completamente. Mis nalgas rebotaban una y otra vez sobre su pelvis y yo hacía movimientos cortitos pero cada vez más seguidos. Ahí estaba yo con su verga bien metida en mi culo, mi respiración se aceleraba más y más, mi culo se contraía espasmódicamente para apretarle su pija. Sentí que su verga estallaba en mi culo como un surtidor y que sus manos se aferraban con fuerza a mis nalgas. Un orgasmo se me vino también desde la cabeza e hizo explosión en mi culo. Quedamos rendidos, uno en brazos del otro.