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Intercambio

Después de meses esperando salir un sábado por la noche mi mujer y yo, logramos dejar rienda suelta a nuestros instintos sexuales, lo conseguimos.

Es sábado por la tarde, la semana que cumplí 40 años, después de dejar a las niñas, con los abuelos, logramos marcharnos a Barcelona, antes de llegar al Hotel, nos paramos en un centro comercial, qué hay en la ronda litoral, a comprar un conjunto de ropa interior de lo mas sexy(un conjunto de medias, liguero, tanga y sostén de color negro).

Llegamos a la habitación del hotel, me duche yo primero, y espero que mi mujer termine , cuando sale tengo que mirarla dos veces, para comprobar lo preciosa y provocativa que esta, le doy un beso y salimos de la habitación.

Teníamos una reserva en un conocido restaurante de la Barceloneta, al llegar al restaurante nos tienen una mesa reservada, pasamos delante de todas las mesas y mi mujer es el blanco de todas las miradas, lleva una blusa blanca, desabrochada abierta hasta tal punto, que no entiendo como pude reprimir no meter mi mano entre el escote, con una falda negra corta y las medias negras, del conjunto que compramos.

Nos traen la carta pido un vino blanco de aguja, que se que le gusta a mi mujer, y empezamos a tomar unas copas antes de pedir el menú, cuando íbamos por el segundo plato, le pedí al camarero que llevase la segunda botella, el vino empezaba a hacer efecto, y ella se desabrocho otro botón de la blusa, cuando vino el camarero, no le apartaba la vista de su escote, (no paraba de venir a llenarnos la copa y así aprovechaba, para recrear la vista) se lo digo y ella me contesta que ya se había dado cuenta, le pregunte si esta caliente y no me devolvió contestación, pero con su media risa conozco la respuesta, pongo la mano el la pierna y me dice: pero que haces? nos pueden ver, es pronto y tenemos toda la noche por delante.

Le vuelvo a preguntar si esta caliente y me contesta después de una corta pausa, que si, le digo que me deje tocarla y me dice que nos pueden ver, pedimos la cuenta, y salimos casi corriendo del restaurante.

Vamos andando hasta llegar al parking, en el camino aproveche para tocarle todo lo que pude, ya en el coche, le meto la mano debajo la falda, y esta mojada, le insinué que si seguía así de mojada tendría que sacarse el tanga, no me dijo nada y salimos del parking dirección a un bar musical que hay cerca del club liberal.

Cuando llegamos al bar musical, pudimos comprobar que estaba abarrotado de gente, atravesamos el local y llegamos a la barra no sin antes restregarnos con todos los asistentes, encontramos un agujero en el fondo, de la barra, en la parte mas oscura pedimos una copa cada uno, y le digo como esta y me dice que bien y yo le digo que si sigue tan caliente como en el restaurante, y me dice que después de haber atravesado todo el local y notar como alguna que otra mano le tocaban, el culo y le tocaban de una manera muy sutil su talla 95 de pecho, me contesta como quieres que este.

Debido a la cantidad de gente que había estábamos casi pegados, ocupando una silla de esas altas que hay en la barra, yo sentado con las piernas abiertas y ella enfrente de mi.

Intente tocar la entrepierna y me aparto la mano otra vez y me dijo que me esperase, proteste y le reproche, que casi todos los tíos que hay en el bar la habían sobado y yo no, y le dije que yo si estaba que no podía mas, y es mas, en el lugar donde estábamos no nos podía ver nadie, y después de insistir pude llegar a su entrepierna y tocarla, note que tenia el tanga que estaba chorreando, le hice un par de masajes, y empezaba a gustarle, pero pare antes que ella pudiese terminar, (me gusta tenerla así de caliente) ella protesto, abriendo mi bragueta y metiendo su mano entre mis pantalones, y le dije que si quería mas, tendría que quitarse el tanga.

No dijo nada y se fue al servicio cuando salió se sentó en la silla alta de la barra , donde estaba yo abrió un poco las piernas, la toque y comprobé que se había sacado el tanga me acerque a ella y empecé a frotarle con mi entrepierna, volviéndole a poner a cien.

Había un chico que se puso detrás de ella y que se había dado cuenta de todo le desabroche otro botón de la blusa y tampoco llevaba sostén, por lo que se le salía un pecho, estaba tan caliente que no se daba cuenta.

El chico que estaba detrás de ella veía y oía sus gemidos, y que empezó a tocarle el culo, en un principio creía que era yo, cuando se dio cuenta me lo dijo al oído y le dije que si le gustaba que le dejase, y no devolvió contestación, el chico cada vez la tocaba con mas descaro.

Era la primera vez que dos manos que no eran las mías (desde hacia muchos años)la tocaban, al poco pude comprobar que estaba a punto de correrse, cuando me separe un poco y fue cuando el chico introdujo dos dedos en su interior produciéndole un orgasmo explosivo, cuando terminó, me abrazo fuertemente, me dijo que me quería, pagamos y nos marchamos, sin oportunidad de que aquel joven nos dirigiese la palabra, salimos del bar y nos fuimos al club de intercambio que nos habíamos propuesto en un principio, (el objetivo de nuestro viaje).

Llegamos y la relaciones publicas del club, nos mostró el local y nos invito a una copa, nos acomodamos en la segunda fila, delante de un escenario, en el que habían una mujer que era desnudada por dos hombres, y después fue follada por los dos al mismo tiempo.

Mí mujer no paraba de mirar y de vez en cuando se tocaba su entrepierna, la toque sin que opusiera ningún tipo de objeción, sin apartar la mirada del escenario, estaba chorreando y de vez en cuando, ella se tocaba un pecho desnudo con una mano y la otra me tocaba a mi.

Había parejas en nuestro alrededor que estaban parcialmente desnudos y no paraban de tocarse.

Cuando terminó el espectáculo pedimos otra copa, y los chicos y la chica que habían hecho el espectáculo, pasaban junto a las mesas. Mi mujer estaba mas que nerviosa pero muy caliente, uno de ellos se sentó junto a nuestra mesa, totalmente desnudo y nos pregunto si era la primera vez que veníamos, y mi mujer contesto que si, cuando le puso la mano en la rodilla ella se la aparto, pero sin demasiada resistencia.

Le pregunto si le había gustado el espectáculo, y le dijo que si quería subir la siguiente, contesto de una manera no muy convencida mirándome a mi como pidiéndome autorización, que no.

Le dije que habíamos venido a divertirnos, mientras me miraba, el chico había vuelto a poner la mano en su rodilla y esta vez no se la aparto.

Mientras en el escenario el otro hombre junto a la mujer del espectáculo anterior, tenían a otra mujer totalmente desnuda siendo, penetrada por el hombre, y la mujer chupándole los pechos.

Nosotros ya apenas miramos el espectáculo pero no dejábamos de tocar a mi mujer yo los pechos. y el, ya tenia la mano bajo su falda, ella no paraba de jadear y estaba con las piernas bien abiertas sin bragas y la blusa totalmente desabrochada, cuando estuvo apunto de llegar al orgasmo, nos levantamos los tres y subimos al escenario, que estaba vacio.

Me desnude y terminamos de desnudarla, estábamos los tres en pelotas yo estaba detrás de ella, y le habría las piernas, mientras el empezó a penetrarla, muy despacio con su enorme berga, ella no paraba de tener orgasmos uno detrás de otro, varios hombres y mujeres subieron al escenario y no paraban de tocarse delante nuestro y alguno hasta llego a tocarle los pechos cuando el chico terminó salió de su entrepierna y me puse yo, antes de penetrarla varios hombres que estaban pajeándose delante nuestro la tocaron por todas partes y incluso alguno le metió algún dedo en la entrepierna, yo a las pocas envestidas acabe, llevaba toda la noche con ganas de descargar, al poco rato y después de vestirnos, salimos de allí y nos fuimos directamente a la habitación del hotel, donde volvimos hacer el amor recordando cada minuto de la noche, a la mañana siguiente nos despertamos hicimos el amor y nos marchamos a casa.

Estoy deseando tener otra escapada, espero vuestras opiniones.

Parella40@yahoo.es

Mamá psicologa

Esta es una historia real que me ocurrió hace tan solo veintiun días.

Me llamo María y soy una mujer de 36 años que estoy separada desde hace ocho años. Tengo un hijo, Rafa, de 16 años.

Trabajo como comercial en una empresa de La Coruña, y vivimos en un piso en el centro de la ciudad.

Desde hace unos meses noto a mi hijo un poco raro, en principio lo atribui al cambio de la adolescencia, pero tras observarlo sospecho que el problema va mas alla. Fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, he deducido que siente una atracción física hacia mi, puesto que no para de observarme,
sobre todo cuando me pongo una ropa un poco mas sexi de lo habitual.

Aprovecha la minima situación de disculpa para provocar su roze contra mi cuerpo, etc.

El problema es grave, al no tratarse de ciencia ficción, sino de un problema real, a cualquier madre le preocupa, porque son situaciones que no sabes muy bien como atajarlas. Por un lado no debes de consentir eso y por otro lado te da pena tu hijo.

Yo soy una mujer morena, de 36 años, con un fisico bastante cuidado, alta y con una talla 100 de sujetador. Los hombres suelen fijarse bastante en mi, y eso no me disgusta, pero que sea tu hijo a quien excitas me inquieta mas.

Yo, desde mi separación, no volvi a estar con ningun otro hombre, y eso mi hijo lo sabe, con lo cual incluso pense si lo haria por mi, pero creo que sus propósitos son mas egoístas. Tras consultar anónimamente mi problema con mucha gente, no he quitado ninguna conclusión al respecto de cómo atajar el problema, con lo cual he decidido realizar mi propia estrategia, para acabar con el asunto, que ahora y , a modo de desahogo, les cuento.

Una tarde, decidi atacar el toro por los cuernos y pense que esa incertidumbre iria a mas hasta acabar mal, con lo cual decidi provocar a mi hijo a ver como respondia, confiando en que seria un buen tratamiento de choque que el no esperaba y de ese modo quitarle esa excitación conmigo de la cabeza.
Después de comer, el estaba en el colegio y yo decidi esperarle en el sofa viendo la tele vestida de un modo un poco mas sexi de lo habitual. Para ello me puse una minifalda de cuero negra, una blusa blanca y de ropa interior un tanga y un sujetador, junto con medias negras. Cuando regresó de clases me saludó y se me quedó mirando como cuando estoy un poco mas sexi de lo habitual. Con cierta malicia tenia desabrochados los botones justos de mi camisa para adivinar olgadamente mi canalillo, siendo mis pechos la parte mas buscada por mi hijo.
Como decía se me quedó mirando al pecho y a las piernas y pronto noté como su excitación iba en aumento. Se sentó delante de mi en el sofa y seguimos viendo la tele. Yo estaba nerviosa, pero decidida a realizar el tratamiento de choque. El me desnudaba con su vista muy disimuladamente y en una de estas le pregunté que si no le gustaba ninguna chica, a lo cual el me respondió que no, que le gustaban muchas pero que nunca habia salido con ninguna. Yo, para entrar en materia le dije que lo sentia por él, porque a su edad se comienzan a tener ciertos impulsos que con compañía se solucionan mejor, y él se calló.

Esta pregunta aun le provocó mas excitación a juzgar por el bulto de su pantalón. En esto le pregunté si me podia dar un masaje cervical porque tenia molestias, a lo que me dijo que si. Yo me puse boca abajo en el sofa tumbada y el se sentó en una esquina y comenzó a darme masajes. Al poco rato me dijo que el cuello de la camisa le molestaba para deslizar los dedos y si me la podía quitar. Yo me la quite, quedándome con el sujetador y siguió dándome masajes. Primero por el cuello y luego fue bajando por la espalda hasta llegar a la tira de mi sujetador. Sin decirme nada, me la desabrochó y siguió dando el masaje.

Yo no le dije nada y cuando terminó me dijo que si me sentia mejor, a lo que yo le respondi que si y que muchas gracias por el masaje. Me incorpore e intencionadamente me desprendi del sujetador y lo volvi a poner, todo esto enfrente suyo, para que me contemplase bien los pechos. El se quedó petrificado mirando y yo hice como si no hubiese pasado nada.

Seguimos viendo la tele y el fue a beber un vaso de agua a la cocina. Por el camino se le notaba un paquete de lo mas excitado. Al regresar, se sentó a mi lado y continuamos viendo el programa. No deciamos nada y yo, decidida a continuar con mi plan de choque, le miré como accidentalmente para su paquete y le dije: “caray, no me digas que te ha excitado el masaje que me has dado”. El se quedo un poco perplejo y me respondió: “si te soy sincero, si, y todavía mas el verte los pechos al natural, lo siento, ya se que no está bien pero es lo que me ha pasado, tu has quitado el tema”.
Yo le dije que era normal a su edad y que lo sentia, que en el futuro lo tendré en cuenta y que no le pediré ni haré nada que le haga sentir incomodo. El me dijo que no le diese mayor importancia que no fue culpa mía.

Yo queria seguir poniéndolo entre la espada y la pared y le dije: “bueno, al fin y al cabo que te pongas asi por verme los pechos, es un alago, ¿no crees?”. El me respondió: “es que son muy bonitos, mamá, me gustan mucho”, y me volvió a decir : “lo siento”. Yo le dije que eran como cualquier otros, que ya tendrá tiempo a disfrutar con sus novias de esos atributos. El cada vez estaba mas sofocado hablando de ese tema y yo pense que como castigo ya podia llegar, porque no creia que volviese a excitarse conmigo por el mal rato que le estaba haciendo pasar. Seguimos viendo la tele pero yo notaba como su paquete no se desinflaba, Rafa tenia que seguir pensando en mis pechos o en algo para seguir con tanta excitación. Seguiamos en silencio y yo ya habia dado por terminada la terapia cuando me dice: “¿puedo pedirte un favor, mama?”, “si, claro hijo, pideme”. El me dijo: “quiero pedirte un favor, pero me gustaria que no te enfadases conmigo si no te gusta”, “tienes mi palabra de que no voy a enfadarme, dime”. “Me gustaria verte los pechos otra vez, me has dejado muy excitado y me gustaria volver a vertelos, por fa”.

Yo me quede helada, no sabia como reaccionar, ahora el tratamiento de choque se venia contra mi y no sabia que decirle aunque aparentaba una cierta tranquilidad. Finalmente opté por dirigirme a él y decirle: “no creo que sea buena idea, somos madre e hijo y no esta bien que tu madre te provoque ningun tipo de excitación, ademas te vas a excitar mas y luego ¿que vas a hacer?”, el simplemente me respondio con los ojos brillantes “porfa”.
En esos instantes no supe que hacer, su cara de deseo me dio tanta pena que consideré injusto no darle lo que él me pedia, dejándome muy claro para mi interior, que no accedería a nada mas. Me puse en frente de el de pie y comenze por quitarme la blusa y luego el sujetador. El se quedo atonito y muy colorado mirando mis pechos fijamente y yo sentia una rara sensación de que un hombre contemplase mi desnudo con tanta avidez. Le dije: “¿tanto te gustan?, pues miralos bien ahora y dejemos el tema”, él se quedó callado mirándome sin perder detalle. La situación era de lo mas atípico, puesto que, aunque parezca una tontería, no sabia cuando decirle “ya esta bien, voy a vestirme”, puesto que él no apartaba la vista de ellos.

Senti una cierta excitación, lo reconozco, y esa sensación me llevo a preguntarle si nunca habia tocado ningun pecho, a lo que el me respondió con la cabeza que no. Me deje llevar y le dije: “llegados a este punto tan absurdo, si quieres, te dejo que me los toques, para que sepas lo que es y te pase tu calentura”. Se acercó y comenzó a acariciármelos, cuando me tocó los pezones se pusieron duros y él seguía magreandomelos. En plenos tocamientos, acercó su boca y me los besó, yo no le dije nada, realmente me gustaba la sensación, dejándome llevar. Estuvimos asi como dos minutos, hasta que él retiró su cara de ellos y me dijo “gracias, mamá, eres un cielo, perdona si te he violentado pero te lo agradezco mucho”. Yo me volvi a vestir y él me dijo que se iba al baño, que no podia mas.

Yo le dije: “¿vas a hacer lo que yo creo?, hijo” y él me respondio: “lo siento, mamá, no puedo mas, que no te parezca mal”. Yo le dije que esperase un poco y que se sentase, que no me parecia mal, que lo entendia. El cada segundo que pasaba tenia mas bulto y yo ya no sabia como reaccionar, asi que le dije: “mira, como todo esto que acaba de pasar fue una locura, si quieres, dejo que te alivies en mis pechos, ya que tanto te gustaron y te llevaron a ponerte asi”. El me dijo: “¿en serio, mama?, ¿harias eso por mi?”. Yo volvi a quitarme la blusa y el sujetador y me tumbe en el sofa y le dije que se bajase los pantalones y calzoncillos y se pusiese apuntándome a mis pechos. Asi lo hizo y yo le ayude un poco, colocándole su miembro entre mis pechos y con mis dedos le subia y bajaba lentamente su pene. Como a los diez segundos de ponerse asi se corrio por mis pechos mientras miraba al cielo. Yo le deje estar encima un poco mas e intente exprimirle todo el semen que le quedaba. El se convulsionaba bruscamente, y a mi me estaba poniendo a cien.
Luego fui al baño, me limpie y me vesti, y nos pusimos a preparar la cena.

Yo estaba muy violenta y el tambien, y no deciamos ni palabra. Me habia olvidado del motivo por el que empezo todo esto y decidi que tenia que ser yo quien demostrase que no habia pasado nada. Cenamos tranquilamente y después de recoger la mesa, cepillarnos los dientes, etc, me dijo: “mami, gracias por todo, sera mejor no volver a hablar de este tema, aunque me gustaria pedirte un ultimo favor, poder darte un buen beso”. Yo ya estaba rendida ante toda la situación con lo cual acerque mi boca a la suya y le di un gran beso con clase de lengua, ya que el no tenia ninguna practica en besar. Mientras nos besábamos el me recorrio todo mi culo y mis pechos con su mano por encima de la ropa y yo me deje hacer.
Al acabar le dije: “bueno hijo, a ver quien duerme esta noche”. El me respondio: “dejame dormir contigo, prometo no hacer nada mas de lo que hicimos ahora”. Yo no sabia que decirle pues por un lado me apetecia y por otro no debia, asi que le dije que bueno, pero sin llegar a nada mas.

El saltó corriendo del sofa y se fue a su habitación y yo a la mia. Yo me desnudé y me quede solo con el tanga y el vino en calzoncillos. Nos metimos en cama y nos quedamos un rato mirando con la vista perdida por la habitación. Al cabo de un rato decidi ser yo quien llevase la iniciativa y le dije que me besara. Comenzo a besarme mientras sus manos recorrian todo mi cuerpo, mis nalgas, mis muslos, mis pechos. Yo fui bajándole el calzoncillo y tocándole su miembro, primero poco a poco y luego subia y bajaba mas rapido, mientras él metia su mano por dentro de mi tanga y me acariciaba suavemente.

Al poco rato me corri y él se dio cuenta, con lo cual hizo lo mismo. Le deje descansar un rato y en cuanto se le volvió a poner dura volvi a acariciarle, mientras el comia mis pechos. En esto estabamos cuando me susurró al oido que le dejase bajar mi tanga, que queria saber lo que era estar dentro de mi. Yo le dije que no, que podiamos acariciarnos pero nada de penetración. El estaba muy caliente e insistia mientras me acariciaba el culo. Yo ya no sabia como pararlo hasta que le propuse un trato que le dejó tranquilo. Le dije que no iba a dejar que me penetrase por que era mi hijo y me parecia raro, pero que le haria una felación si el queria, a lo cual acedió encantado. Retire las sabanas y puse mis pechos entre su pene, dejándome masajear, él estaba en la gloria y fui bajando poco a poco hasta que mi lengua comenzó a pasar por la piel de su pene. Con mi mano lo subia y bajaba hasta que lo engulli y comenze a hacerle una gran felacion. El estaba en la gloria mirando para arriba y dejándose hacer.

Cuando intui que se iba a correr pare y volvi a subir, diciéndole: “estas a punto y esta es nuestra primera y ultima noche juntos, asi que sobame todo cuanto quieras y ponemos punto y final a esta locura”. El comenzo a manosearme por toda mi carne y yo gozaba profundamente sitiendo sus manos y sitiendo el placer que le estaba ocasionando. Lentamente volvi a bajar mi boca a su pene y comencé a chupárselo con bastante intensidad, ante lo cual volvió a correrse. Una parte de su semen cayó en mi boca y otra la dejé deslizarse por mis pechos, recogiéndola con mis dedos y metiendola en mi boca. Hacia muchos años que no tenia esa sensación de gusto y él me miraba perplejo en medio de sus sacudidas.

Nos dejamos estar tumbados un buen rato en cama y luego decidimos darnos una ducha juntos. El ya se habia recuperado y nos enjabonamos uno al otro, volviendo él a intentar la penetración a lo cual segui negándome. “Quiero correrme en tus carnes, mamá” me repetia. Yo le dije que como mucho dejaba que se rozase contra mi culo, cosa que hizo sin dudar, pero sin penetración. Cuando vi que se iba a correr le deje que me frotase por fuera mis labios de abajo, con lo cual se corrio por mis muslos. Nos lavamos bien, y nos fuimos cada uno a su habitación.

Yo no pude pegar ojo en toda la noche y él no lo se, porque nunca mas volvimos a hablar del tema. Tampoco se me volvio a insinuar, con lo cual, la terapia aunque se haya salido un poco de tono, ha surtido efecto.
Espero que esta historia veridica, les halla gustado, ya que a mi me ha servido como desahogo en el anonimato, puesto que nunca se lo he contado a nadie.

REINA DE PICAS

La batalla de Maragogi

Maragogi es una playa en el centro norte de Brasil. Cuando buscamos una playa con mi esposa para ir en familia nos la recomendaron.

La ciudad es pobre, pero hay dos hoteles all inclusive muy recomendados. Y así fue como terminamos yendo a uno de esos dos, hotel grand Oca.

Los días fueron pasando con total normalidad hasta que un día encuentro a mi esposa observando continuamente a un joven (27 años tendría) brasilero sin ningún miramiento.

Ella tenía en aquel momento unos 35 años al igual que yo, al ver la situación le digo si lo estaba mirando o escaneando de tanto mirar, ella se sonrió con un poco de vergüenza y me dijo viste la espalda que tiene?

La verdad que el pendejo era un pibe digno de ser observado, medía 1,75 aproximadamente, una espalda grande con un tatuaje que le recorría toda la espalda, piernas y brazos marcadas, y cara de recio.

Llevaba puesto zunga y lentes de sol nada más…

claramente mi señora tiene buen gusto.

Después de haberla atrapado mirándolo ese día, ella disimuladamente en cada oportunidad que tenía miraba al pendejo, sin lugar a dudas lo estaba apreciando.

Esta actitud de mi esposa lejos de molestarme me excitaba, no suelen mirar tan descaradamente a nadie pero este pibe la calentaba y se le notaba.

Todo el día la misma situación hasta que por la tarde ella se acerca a la barra del hotel para buscar algo de tomar, pasa por al lado del pendejo y el se da vuelta para observar en detalle el culo de mi señora, ella es de contextura baja, castaña, piel bronceada, unas hermosas piernas y una cola muy llamativa, que lo mueve con total destreza.

Cuando volvió de la barra le comento que se mire el culo para ver si tenía los ojos del pendejo porque se lo había mirado en detalle, ella sonrió y continuó tomando su trago.

Parte 2

Al día siguiente la situación empieza a tomar más color, consciente o inconscientemente mi esposa decide ponerse La bikini más chica que tenía a disposición.

Toda la mañana en la playa fue normal, Mar, arena, comida y bebida hasta llegar el horario de la siesta, como yo no soy muy adicto al sol prefiero ir a mi habitación y descansar por un rato, me despido de ella con un beso y ella me dice por la tarde seguramente este por la pileta, guiñando un ojo y con sonrisa pícara.

Eso activo un poco más mi morbo, al dirigirme a la habitación paso por la pileta y ahí estaba el pendejo.

Me fui a mi habitación, y no concilié el sueño producto de la excitación o la imaginación, el juego me gustaba y me causaba placer ver a mi señora en esa actitud pajera, mil pensamientos se me cruzaban por la cabeza, celos, excitacion, morbo, todo junto.

A las 2 horas volví para la playa y tal como lo prometió ella estaba en el sector de la pileta bajo una cascada, tomando sol.

Me acerco y como siempre le digo lo hermosa que está, ella me agradece y me dice que no soy el primero que lo nota.

Mira a mi alrededor y el pendejo no estaba en la pileta, ella me dice si lo estas buscando está jugando al voley en este momento…

Bueno parece que lo tenes bastante custodiado al brasilero!

Risa pícara acompañaba cada comentario, y con el correr de las horas sentía que ella se anima a comentarme más…

Bueno, aclaró, de alguna forma tengo que divertirme en tu ausencia, y que mejor que mirar ciertas cosas.

Y mejor que mirar es hacer, le respondo para seguirle el juego.

Ella me miró en forma pensativa, y respondió con un suene dulce y beso caliente.

Ese día en el hotel después de la cena iba a haber baila, a ella le gusta mucho bailar y habías quedado en ir a divertirnos un rato, se había puesto un pantalón ajustado, que le marcaba perfectamente su diminuta tanga y unos zapatos con tacos.

En el baile a medida que pasaba la noche y la bebida nos íbamos poniendo cada vez más caliente, obviamente entre la gente estaba el

Pendejo bailando, como todo brasilero se movía muy bien muy sensual y muy seguro de todos sus movimientos.

Mi señora detectó enseguida su presencia y me lo hizo notar, diciéndome mira qué bien se mueve, se moverá tan bien en todos lados?

Viste lo que dicen? Los que bailan bien cogen bien, le digo subiendo la apuesta. Ella se rió y me dijo, habría que ver si es cierto, tocándome mi pene muy erecto… a la cual correspondí con un mano en su concha y me digo esta para recibir cualquier cosa está hoy.

Acto seguido terminamos en la habitación cogiendo como dos animales en celo.

Parte 3

Al día siguiente y después de la noche pasional que pasamos, aceptamos que el juego estaba dando sus frutos, ella cada ocasión que tenía para hacer algún comentario lo hacia, se iba soltado cada vez más, y yo asumí que la situación me gustaba y me calentaba.

Mi señora fue agarrando confianza y ya miraba al pendejo con deseo, no había dudas que la calentaba, ese día en la playa ella buscaba sin éxito encontrarlo con la mirada. Media desilusionada pasaba la mañana mientras hablábamos de que le podría haber pasado, era obvio que había estado trasnochado y seguramente haya tenido una noche agitada…

Te pensas que sos la única pajera que lo mira le pregunte?

Y ella me claro que no si está para comerlo todo! Ja ja

Y tiene mucho para comer? Le pregunto

A lo qué ella responde por lo que pude ver tiene mucho.

Estás hablando de su espalda? Le pregunto ingenuamente y ella responde no precisamente!

Hija de puta te gusta ponerme dura la pija le dije…

Y ella respondió, me encanta!

Voy a buscar algo a la barra para tomar le digo! Y fui caminando hacia la barra, en eso aparece el pendejo de frente a mi, solamente con una zunga blanca, mostrando descaradamente un terrible bulto que yo había pasado por alto y evidentemente mi mujer no.

Vuelvo con dos tragos a donde estaba ella y lo primero que le comento es lo que había visto!

Ella se echó a reír y le dijo zunga blanca? A qué hora vas a hacer la siesta hoy? Me pregunto…

Hoy me parece que no me muevo de al lado tuyo le dije riéndome.

Al rato me dice voy a buscar algo para comer a la barra, y la vi irse moviendo sugerentemente su cola, caminando segura, la notaba caliente y segura en sus paso.

Volvió más excitaba, claramente vio al pendejo y no disimuló su comentario sobre sus atributos.

Y encontraste algo para comer? Le pregunto, a lo que responde lo que encontré parece que no me entra en la boquita.

Y por lo que vi, no creo que te entre en ningún lado, le respondo adrede.

Y debería probarla para sacarme la duda.

Me parece que ese pendejo si te agarra te mata bombón, le digo excitado.

Y ella orgullosa responde, hay que ver si aguanta mi ritmo.

Uff mano a mano? Argentina Vs Brasil guiñando el ojo le digo.

El juego cada vez se volvia más calienta…

Y ese día nos fuimos a dormir juntos la siesta, seguíamos muy caliente y nuevamente garchamos, me tenía ella boca arriba y mientras montaba mi pija dura y excitada me entréname la concha que tiene una dura batalla, así de duro le voy a dar al pendejo, toda la leche le voy a sacar, y demás cosas que me ponían cada vez más caliente!

Hasta que me hizo acabar de forma increíble! Casi sin aliento quedamos esa tarde.

Parte 4.

Mentalmente el pendejo se metió en nuestra cama, y como consecuencia habíamos pasado grandes momentos sexuales con mi esposa, físicamente aún no, pero el ambiente estaba dado.

Más cuando al día siguiente ella estaba paseando por el hotel y mientras yo la miraba fijamente desde la barra, una voz me dice en una clase de portuñol “se ve muy sabrosa su mujer” cuando giró mi cabeza veo al pendejo sonriéndome. Pensé que desubicado pero agradecí el cumplido con un simple “gracias” mientras pensaba por mi adentro ella opina algo parecido de vos.

Mi nombre es marquinhos, se presenta con mucha confianza, extendiendo la mano, sin dejar de mirar a mi esposa a la distancia.

Conversamos algunos minutos de cosas del momento de donde éramos, que hacíamos, temas varios, agradable y entrador como todos brasilero pero a mi gusto demasiado creído o seguro de sí mismo.

Al despedirnos el me dice en forma socarrona, envíale mis saludos a tu señora. A lo cual respondí con una sonrisa.

Al llegar donde estaba mi señora, me sonríe y me dice, así que tenes un nuevo amigo?

Si, le respondo. Me mando saludos el cancherito.

Ay, podría habérmelos dado personalmente que descortés.

Si le dije, bastante agrandado el pendejo.

Y la verdad, no te enojes pero tiene con que! Responde mi señora.

Si me dejaste bastante claro que tiene con que y hasta lo pude ver, pensaba yo entre molesto y excitado.

Le vendría bien que alguien lo ponga en su lugar, le comenté.

Me estás insinuando que queres que lo ponga en su lugar me dice ella picara.

La idea me calienta mucho pero con lo que tiene y si lo sabe usar no creo que seas la adecuada para ponerlo en su lugar amor, le digo.

Veo que no me tenes fe, pero te puedo sorprender me dice orgullosa

Pensas que vos podes con el? Pregunto seriamente.

Creo que tranquilamente puedo darle batalla, me tengo fe.

La conversación se iba poniendo cada vez más seria y caliente.

Mientras Brasil no termine rompiéndole el culo a Argentina.

Tranquilo no te voy a hacer quedar mal…

Parte 5

Más allá del juego, había dos cosas claras que a mí me excitaba la situación y que a ella la excitaba el pendejo. Daría el paso para sacarse las ganas? Hasta ese momento creía imposible que fuera a pasar algo.

Pero de a poco se iba a animando un poco más, ese día en el horario de la siesta yo fui a mi habitación y ella se quedó en la plata tomando sol. Al volver a la playa como dos horas después ella me dijo, que había tenido una agradable visita en mi ausencia, obviamente con el tono que lo dijo, no fue necesario preguntarle quién la vino a visitar.

Tenías razón me dice, agradable pero agrandado, un poco soberbio y se mandaba bastante la parte.

Te dije me dio esa sensación, cuando hablé con el.

Ella me interrumpió diciendo igual todo le queda bien! Ja ja

Sigues pensando que yo no voy a poder con el? Me pregunta

Y la verdad que no lo sé, se lo ve en estado, se le nota que te tiene ganas, pero bueno… no sé qué decirte.

Cual es tu sensación al respecto?

Ella me dice sabes que tengo mucha confianza en mi conchita

Eso me puso muy caliente… si lo sé pero, tengo mis dudas que tu conchita soporte todo eso!!

Tenes ganas de hacerlo? Le pregunto intrigado y excitado.

Si fuera soltera lo haría, responde sin dudarlo.

Yo pregunté si te gustaría hacerlo? Podemos negociar un permiso especial, le digo.

Bueno, que deberíamos negociar me dice? Que queres a cambio de ese permiso?

Primero quiero por lo menos mirar un rato. Quiero saber con lujo de detalle todo lo que hicieron y por último quiero que lo mates en la cama, que quede totalmente acabado, poder verlo al otro día al canchero y decirle mucha hembra para tan poco macho…

Totalmente excitados por la conversación salimos corriendo a la habitación y nuevamente garchamos como locos.

Parte 6

Ya faltaban 2 días para irnos esa mañana nos despertamos más caliente que de costumbre, el calor, las excitantes vacaciones y toda nuestra imaginación hicieron lo suyo… hoy es el día me dice, estoy preparada para la batalla me dice mientras yo toco su conchita empapada, mientras le hablo oído le toco suavemente el clitoris, te vas a comer toda esa pija? Movía la cintura y sus gemidos eran más fuertes… está muy mojada deseosa tu conchita!! Mientras introduzco un dedo, y sus gemidos cada vez son más fuertes.

Dos dedos y siento como su concha cada vez está más empapada.

Entre gemidos me decís viste cómo está? Le entra cualquier cosa, mete más me dice casi desesperada.

Tenía 4 dedos introducidos en lu concha, entraban y salia, su cuerpos estaba arqueado, sus pezones duros como una piedra, sus gemidos eran gritos de placer, extasiada y a punto de acabar gritando me dice dilatada toda así me entra la del pendejo, fue lo último que dijo cuando tuvo un orgasmo tan intenso que le vibró todo el cuerpo, acabando toda.

Lejos de agotarla ese inteniso orgasmo la encendió por completo.

Creo que hoy en la siesta vas a tener que préstame la habitación dijo ella muy confiada.

Así que tenes pensado? Le respondo.

Tengo una dura batalla pendiente para la cual me siento muy preparada.

Mi mujer sonaba confiada y muy caliente, me ponía loco verla así y me excitaba cada vez más la situación.

Bueno por lo visto tenes todo bastante pensado le pregunto.

Puede ser que lo traiga a nuestra habitación y cumpla con la fantasía, si vos me dejas claro. Pregunta aunque ya sabía mi respuesta.

No podía evitar excitarme, y mi mujer parecía endemoniada, me vio totalmente erecto y se acercó con su mejor cara de trola diciéndome parece que te caliente mucho…

Y se arrodilló ante mí metiéndose toda mi pija dura en la boca cm a cm se la introducía mientras me miraba, yo estaba fuera de si, en un clima de extasía mientras observaba con la maestría que me realizaba sexo oral…

Saco toda mi pija y me miro y me dijo tengo que práctica si entra toda en mi boquita y nuevamente se la tragaba entera.

Hasta el punto que explote de lleno en su boca, llene su boca de mi orgasmo mientras ella lo tomó todo sin que se le derrame una sola gota.

Y con total soltura me dijo, listo por ahora pero estate listo porque si el pendejo no me satisface sigo con vos.

Parte 7

Tenía la estrategia armada, en su cabeza vaya uno a saber desde cuando, ir a almorzar y después de eso en vez de ir a la playa volver a la habitación acompañada…

Poseía por completo, cara lujuriosa, parecía prendida fuego, esa imagen mientras se ponía la tanga más chica dejando aprenciar por completo ese hermoso culo que tiene, se miraba al espejo, me miraba y me preguntaba cómo le quedaba.

Un infierno! Muy sexy!! Y se puso encima una pollera corta que rozaba el límite de lo permitido de ver, se podían observar todas sus hermosas piernas, y un poco más también. Se puso unos tacos para levantar más aun su culo y arriba una remera simple apenas escotada, la mejor cara de perra en celó y así fue al restaurante del hotel a almorzar, cada paso que daba atraía todas las miradas, movía más de lo costumbre el culo, un vaivén que hipnotizaba.

Así ella fue atrayendo miradas aunque sólo había una que le interesaba que obviamente no iba a tardar en llegar.

La seducción es un arte sin dudas, una cacería y ahí estaba ella esperando a su presa, al verla sola obviamente no perdió oportunidad de acercase, ella se había transformado en lo mismo que el dos depredadores que se buscan, observaba la situación sin perder detalle. El se le acero y se sentó junto a ella, charla iba y venía… miradas, debo confesar que se la veía muy segura a ella, desafiante, a su altura diría.

Algunas risas, algunas miradas serias, quizás alguna insinuaciones y de repente ella se levanta de la mesa, el le clavo los ojos en sus piernas mientras la veía alejarse.

Yo quede medio desconcertado hasta ver el mensaje en mi teléfono que decía textual.

“Vos querías una batalla en media hora la vas a tener” yo no podía verla, no sabía de donde me escribía, solo veía al pendejo que seguía sentado muy tranquilo en su silla.

Me estoy preparando para recibir a tu candidato, ya que no me tenías fe. Me tenía totalmente excitado, estaba como loco, con un montón de pensamientos por mi cabeza, me excitaba, me asustaba, me ponía celoso, un tsunami de sensaciones literalmente.

Otro nuevo mensaje. “Debo decirte que me buscaste un buen contrincante, voy a tener que esmerarme al máximo para ganar esta batalla”.

Ufff mi cabeza explotaba, mi pija volaba de Calentura, no podía verla ni sabía donde estaba y ella estaba jugando en mi cabeza.

Parte 8

Ahí estaba el pendejo caminando hacia mi habitación, sin ninguna prisa, yo lo seguía con mi mirada, explotaba de excitacion pero también de celos, el pendejo se había salido con la suya.

Espere hasta que ingreso a mi habitación, yo tenía que esperar dos horas, una eternidad para ir a mi habitación, recordé que había una ventana trasera en mi habitación y me dirigí ahí para ver si podía espiar algo de lo que estaba pasado dentro de mi habitación.

Ahí estaba mi señora arrodillada, con una mirada asombrada delante de ese pedazo de carne, tomándolo con ambas manos, y por introducirlo lentamente en su boca.

Desde mi posición podía ver claramente la situación, cuando ella se mete la verga en la boca, que con mucho esfuerzo y esmero pudo introducirse un poco menos de la mitad, entraba y salía la pija por su boca, le pasaba la lengua por toda la pija, como admirándola, y nuevamente introduciéndose dentro algún centímetro más, tenía los ojos encendidos, y la situación bastante dominada, la verga que quedaba fuera de su boca la pajeaba con la mano. Nuevamente se la saco de la boca y con ambas manos la pajeaba, ahí recién pude ver esa piba en su máxima expresión, terrible ancha y larga, que hijo de puta que pija pensé, cuando nuevamente la estaba recibiendo en la boca, aunque ahora entraba menos verga en su boca, el pendejo empieza a tomar más acción, hasta el momento estaba en una actitud bastante pasiva.

Toma la cabeza de mi señora y le empieza a introducir más verga en la boca, se la saca y se la mete, más intenso, introduce más… cada vez mas, verga en la boca. Y comienza a cogerle la boca a mi señora que recibía ese pedazo de carne cada vez más rapido, ya sus ojos estaban medios dispersos y sus manos intentando frenar un poco los embales de esa verga que estaba haciendo cada vez más lugar en su boca.

Se quedaba adentro el tiempo que él deseaba y cuando la sacaba salía llena de saliva, se la mostraba diciéndole algo, y nuevamente adentro de su boca, mi pija estaba que explotaba, me estaba volviendo loco, la situación.

Cuando termino de cogerla por la boca, la levantó del piso, ella solo tenía su mini tanda puesta, y el no tenía absolutamente nada puesto.

Desde mi posición veo que se acercan hasta donde yo estaba espiando, el coloca a mi señora apoyada contra el respaldo de un solo boca hacia abajo y se pierde entre sus piernas, mi señora estaba con los ojos cerrados disfrutando sin lugar a dudas de una chupada de concha, se alcanzaban a escuchar sus gemidos, cada vez más fuertes

Su cara estaba pegada a su cola, sus manos tenían sujetada sus piernas y su boca hundida en su concha y cada vez más adentro.. ya los gemidos eran cada vez más fuertes.

Retira su cara de la cancha y mi señora recuperando un poco de energía alcanza mirar hacia atrás y ver cómo pendejo viene directo a su concha con esa pija en su máxima expresión, se venía una pija imponente, el de la paseaba por su concha de arriba hasta abajo sin penetrarla, disfrutando del momento, mi señora estaba fuera de si, presa de la calentura, gemia, la quería sentir adentro toda ese pedazo de carne, se lo estaba pidiendo, y el pendejo hacia cómo que no escuchaba el pedido de mi mujer que estaba al borde de explotar de calentura.

Dale hijo de puta métela de una ves la alcanzo a decir mi señora, cuando él pendejo la tomo de la cintura y de un solo golpe le metió mitad de la verga, provocando un grito desgarrador de mi señora.

No hizo ningún movimiento más, como disfrutando el momento, mientras que mi señora tenía los ojos fuera de órbita, sus piernas vibraban y sus manos intentaban aferrarse a algo.

El pendejo saco su verga muy suave, centímetro a centímetro, para volver a atacar la concha de mi señora nuevamente de un solo golpe, pero esta vez más profundo, mi señora quedó en el aire, sostenida por la pija del pendejo, con su cara casi desencajada, su mirada perdida y un primer orgasmo indescriptible entre gritos, gemidos, insultos fuera de control.

Ahora ya el pendejo entraba y salía cada vez más rápido, mi señora estaba gozando, en un estado de climax casi constante, gritaba que pija hijo de puta me estás abriendo toda, dame más!!

Yo no podía más de la calentura, el la seguía montando cada vez más fuerte y ella acabando como una perra en celó, era un orgasmo tras otro, cada golpe de esa pija la hacía quedar en el aire, así fueron varios los minutos en los cuales el pendejo entraba y salía, le azotaba las nalgas, le tiraba del pelo, le aumentaba la intensidad, y mi señora acababa, gritaba, lo insultaba.

El pendejo saco la verga por completo de la concha de mi señora, y se recostó en el sillón, ahora te toca a vos montarme,

Ella fue caminando con dificultad hasta donde estaba el, seguramente buscando recuperar un poco de energía, hasta sentarse sobre su verga, despacio fue bajando por ese mástil cada vez más duro, parecía que le crecía segundo a segundo más esa pija.

Hasta meterse todo en su concha, yo tenía la imagen en primer plano de su cara, y mientras subía y bajaba por la pija, ella entre gemidos le decía que pija por Dios,

Lentamente subía y bajaba, el le chupaba los pezones, mientras ella seguía subiendo y bajando, el golpeaba cada tanto sus nalgas y ella aceleraba el ritmo.

Creo que en ese momento nuestras miradas se cruzaron o fue producto de mi imaginación, pero ella entró en un estado de excitacion plena producto del orgasmo que estaba llegando, se movía de forma salvaje, violenta, como desquiciada cuando le gritaba me estas haciendo acabar otra vez hijo de puta!! Cuanta leche me vas a sacar.

Y ella cae sobre su cuerpo producto de un orgasmo intenso.

Se queda quieta, buscando un poco de aire, cuando el pendejo se levanta y con sus brazos agarra las piernas, y empieza un salvaje penetracion de parados, el tenia las manos en su cola y rebotaba su pelvis contra la del el, con una intensidad y rapidez digna de película porno, entraba y salía la pija del pendejo erecta y ella lo abrazaba desde la nuca mientras gritaba por cada embestida.

Yo ya había perdido la cantidad de orgasmos que tenía mi mujer, mientras el pendejo seguía penetrandola en distintas posiciones sin acabar y manteniendo su pija en su máxima expresión, un semental era el pendejo, había pasado más de una hora y no había terminado, y mi señora ya había tenido al menos 10 orgasmos.

Se estaban yendo para la habitación, para la cama seguramente, lugar donde yo ya no podia ver desde la ventana, faltaba menos de una hora, de las 2hs que me había pedido, pero no quería perderme ni un solo minuto. Total desde la habitación no podían verme entrar, así que di la vuelta y entre sigilosamente, los gritos y gemidos de mi señora seguían siendo fuertes.

Cuando llegó a la habitación, ahí estaba mi señora en la cama, en 4 siendo penetrada en forma salvaje, el pendejo detrás de ella con una mano tomándola del pelo y con la otra golpeándole la cola.

La cara de mi esposa era increíble, totalmente desencajada, gritos, insultos producto de la excitación, en el punto máximo del climax, producto de la cantidad de orgasmos.

Mi señora me miró con cara de vicio, era evidente el disfrute, mientras me miraba pasaba su lengua por sus labios.

Cuando el pendejo noto mi presencia, me miró y se sonrió, la dejo ensartada hasta el fondo, mientras mi señora tenía otro orgasmo al grito de “hijo de puta estoy acabando otra vez!!”

Fue un orgasmo tan intenso que dejó desplomada a mi esposa en la cama boca abajo, totalmente agotada, exhausta.

Mientras que el pendejo se estaba pajeando, terminando, tirándole una cantidad de leche impresionante en la cara de mi esposa, que aún estaba intentando recuperarse.

Al irse el pendejo, me saludo como si nada diciéndome muy sabrosa, la próxima le rompo el culo también.

Me acerco a mi señora que aún tenia leche del pendejo en la cara, porque no se podía ni mover y le pregunto qué tal la batalla.

Me respondió me mato, quede nocaut.

Revisación médica????

Era el 2010, me habia recibido de Tripulante de Cabina de pasajeros, mas comunmente de Azafata de Avion. Era el turno de pasar el psicofísico para obtener la licencia para volar… Me dirijo a la Fuerza Aérea de mi provincia… Ver a todos los hombres con el uniforme camuflado me hacia sentir un aire de atraccion increible…
Pasé varios exámenes, psiquiátrico, psicológico,vista,audiometría, electro etc etc… Llegué a las 7 am y eran las 13 hs y seguía con la revisación, el último control era con el médico clínico que te hacía un chequeo general….
Entré al consultorio al escuchar mi nombre y apellido, me saluda muy amablemente el médico y cierra la puerta con llave, afuera en la puerta decía bien grande “NO GOLPEE ESPERE A SER LLAMADO”…
Tenia puesta una chaqueta blanca, tendría unos 38 años, canoso ,eso le daba un aire de maduro espectacular, ojos verdes y estatura mas bien bajo que alto, esa altura justa que me gustaba…
Me pregunta edad, estado civil, si tuve operaciones etc etc… Me miraba con esos ojitos picarones mientras dejaba escapar una sonrisita a cada respuesta….
Me hace sentar en la camilla, me revisa los ojos, los oidos, y me pide que me saque la camisa… Yo iba con una camisa medianamente holgada de animal print, calzas negras ajustadas y zapatos altos, era la revisacipon de mi vida y había que ir bien vestidos…
Me empiezo a desabrochar la camisa y vi como me sonreía, queria descubrir lo que llevaba oculto el muy putito…Tenía puesto un conjunto de encaje negro que realzaba aun mis tetas con un moñito rosa en el medio…
Apoya el estetoscopio en mi espalda y hace que respire hondo,muy bien me dice… Ahora rescostate boca arriba en la camilla, se inclina y me lo pone en mi pecho, “te tengo que correr el corpiño un poco para escuchar mejor”… A esa altura ya tenia el ritmo cardiaco a 200 ppm…
Era exitante ver con qué picardía exploraba las partes de mi cuerpo, me dice excelente,…
“Ahora parate y sacate las calzas, tengo que ver si tenes cicatrices”… Así lo hice… Me quedé en mi conjunto de ropa interior sexy y zapatos altos, era un culotte de encaje que se traslucía parte de mi conchita, me ruboricé entera, nunca pensé que me tenia que desnudar toda…
Me rodeó mirando cada parte, mi colita grande pero siempre parada, derechita como para marchar… “PERFECTO” exclamo…
SentÍ que me agarro por detrás mis tetas y me apoyó con una erección increíble en mi colita, no me lo esperaba… Asi deje salir un suspiro de sorpresa y placer a la vez… El sabia con quien si y con quien no, llevar la revisacion a comun a una mas profunda…
Me bajó el culotte lentamente y me dijo que no me sacara los zapatos, yo parada y con las piernas abiertas me dijo que me quedara asi que me tenia que examinar la conchita…
Arrodillado en el piso empezó a lamer mi conchita depilada, lentamente ,saborándome, me separó los labios con una mano y encontró mi clítoris, le dió movimientos circulares rápidos llenandolo de saliva… Aunque a esa altura mi lubricación vaginal era óptima, su saliva y mis jugos se mezclaron… Mientras se agarraba de mis firmes piernas…
Empezó a meter los dedos por la colita, siempre me dolió esa zona pero como buen médico sabía como hacerlo…Me exitó tanto su lengua que estaba a punto de acabar arriba de ese doctor que ni siquiera sabía el nombre…
Empecé a temblar y gemir y él muy putito sabia que me iba a correr, “me dijo dale azafata putita correte para mi” quiero saber si todo está bien con tu acabada… Me recorrio un calor impresionante en todo el cuerpo, era una sensacion de ardor, calor, placer, agitacion, en todo el cuerpo…Acabé tanto que no pudo tragarse todo,el doctorcito putito… Me dijo delicioso estas perfecta, pero tengo ahora tengo que ver tu colita …
Me puso en cuatro en la camilla, aún con los zapatos puestos, tenía una vista espectacular de mi concha y mi colita…
Se puso un forro y antes de envestirme ,me lamió el culo, entre que teminaba de correrme y me savoreaba el culo mi cuerpo era puro temblores… Me metió su pija despacito por mi cola, ya que era lógico que no la había entregado varias veces por su tamaño…
“Que cerradita estas putita!” pero me encanta, empezó los movimentos suaves , a medida que me cojia fue aumentando el ritmo, mas y mas, yo gemía de placer, y el muy putito también, difrutaba de mi orto grande redondo y blanco…
Como me gustás trolita desde que pasaste esa puerta! Mi cabeza iba mil mientras me cojia, me folló tanto el culo que ya me dolía, sacó rápido la pija y el preservativo, me giró y acabó en todas mis tetas…
Esa lechita calentita de un doctor en mis tetas mmmm me volvió loca…
Quedate en la camilla boca arriba, tomó un rollo de papel que tenía y empezó a limpiar todo mi cuerpo, “las azafatas siempre tienen que estar impecables no importa las circunstancias”

Una vez vestida y sentada como una señorita vi como ponia “APROVADO” en mi legajo…

Espero que les haya gustado!
Espero puntos comentarios

Curvilinea86

Las aventuras de Valeria

Hola, mi nombre es Rafael. A los demás no los presento, porque para ellos siempre uso nombres ficticios.

Mi novia tiene una amiga a la que llamaremos Valeria. Tiene veintiún años y está como pan dulce. Mide un metro setenta y dos, de cabellos oscuros, ojos gris perla, tez blanca, estructura delgada, pechos generosos, cintura de avispa, buenas caderas y un culo infartante. ¡Ay! (ése fue pellizco de mi novia).

Bueno, fuera de bromas. Valeria está para desayunarla, almorzarla y cenarla; por lo que podrán deducir, que no tiene problemas para conseguir chicos, sino que su problema es exactamente el opuesto.

Fue así que, queriendo librarse de uno de esos molestos compañeros de trabajo que la seguía a todas partes, viajó a España aprovechando una beca de la universidad a la que asiste.

De esta forma, nos escribió una carta luego de dos meses de silencio radial y, ¡oh, sorpresa! Nos comunicaba que estaba saliendo con un flaco que conoció en el avión. Si bien fue bastante detallada en lo que se refiere al encuentro y comienzo de la relación, obviamente no fue demasiado explícita en cuanto a lo sexual, aunque la conocemos bastante como para saber sus tendencias.

Con los datos de la carta sumados al conocimiento que tengo sobre ella, comencé a imaginar ese primer encuentro en el avión.
Y es que mi alma de escritor (y pervertido sexual) siempre tiende a convertir lo que leo en una película mental donde se le agregan los paisajes y un montón de detalles productos de mi imaginación.

Basta de preámbulos y vayamos a los bifes. Para resumir, de la carta de Valeria, saqué una historia bien pornográfica desde el punto de vista del papel masculino, es decir, como si yo fuera el flaco con el que ella se encontró en el avión.

Y lo que quiero compartir con ustedes es esa historia producto de la información real más mi fantasía.

Me hundo en el asiento del avión cansado. Hube de correr para no llegar tarde. Aunque ahora sólo quiero relajarme, noto a alguien mirándome. Hago un paneo alrededor como si quisiera ver el paisaje que me rodea y descubro una chica (Valeria) que me mira con la cabeza gacha.

Me río por dentro. Me gusta la forma que tienen de mirar las chicas cuando les interesa alguien pero no quieren que ese alguien los descubra. De esta manera me mira ella.

Decido hacerme el difícil. Me pongo los auriculares del asiento y me coloco los anteojos para sol. Con ellos, me detengo a mirarla sin cambiar la postura de mi cabeza, lo que hace que mis ojos se vean un poco forzados.

Me gusta lo que veo; alta, esbelta, excelente cuerpo. Lleva puesta una remera blanca lisa, escotada y una falda negra con motivos floreados. Sus pies están calzados con sandalias franciscanas.

De vez en cuando hago algo para hacerme notar, lo que logro con bastante facilidad porque mi blanco no me saca los ojos de encima aunque se quiera hacer la desentendida. Así, la mantengo a raya, esperando el momento para atacarla.

Y la oportunidad no se presenta en el avión. Cuando llegamos al aeropuerto, sin embargo, ella no sale inmediatamente. Leo el deseo en ella, pero quiero someterla a mis caprichos totalmente, quiero que sea mi esclava incondicional y, para ello, debo mantener mi juego.

De súbito, ella entra al baño. Mi oportunidad llegó. Espero pacientemente en la entrada y veo salir a dos mujeres. Cuando veo que se acerca una señora para entrar, me apresuro a decirle que ese baño no funciona y que debe ir al del piso superior. La mujer me confunde con un empleado de aerolínea y me hace caso.

Entreabro la puerta y espío. La veo salir del cubículo y dirigirse al tocador. Espero a que me de la espalda y entro silenciosamente. Trabo la puerta y comienzo a ver debajo de las puertas de los cubículos; no hay nadie. No he hecho ruido y me he mantenido fuera del reflejo de los espejos, por lo que ella no me ha visto todavía.

Ya decidido, me paro directamente tras ella, mirándola fijamente y con decisión a través del espejo. Camino lentamente hacia ella, mientras me mira como cordero a punto de degüello. En su mirada hay expectación y deseo. Saca un lápiz labial y, sin dejar de mirarme desde el espejo, se pinta los labios.

Apoyo mi cuerpo contra el de ella. Mi entrepierna es un mástil que puntea esas hermosas nalgas. Ella no dice nada, pero noto su pecho bajar y subir en una respiración agitada. Le tomo la cintura y paseo mi mano por su estómago y por debajo de su remera. Con mi otra mano, me saco el pantalón y los bóxer. Le saco la remera y noto que no tiene corpiños puestos. Le beso el cuello y la espalda mientras le levanto la falda y le saco la tanga. Su respiración es cada vez más agitada. Recorro con mi mano su lugar secreto y lo encuentro húmedo y listo para recibirme.

De esta forma, desde atrás, penetro en ella de un solo empujón. Arranco su primer gemido. La sigo trabajando mientras me detengo a observar ese soberano culo. Mis manos recorren, masajean, pellizcan y soban sus turgentes pechos. Ella sigue gimiendo hasta que, de pronto, comienza a convulsionarse toda. Se toma de mis pelos y trata de acariciarme, de agradecerme ese orgasmo. No lo consigue, así que se da vuelta y me abraza besándome. Nuestros labios se encuentran por primera vez y nuestras lenguas se confunden en una masa viva que está en permanente movimiento.

Vuelvo a penetrarla, pero ahora ella está de frente. Puedo besar lo que antes sólo mis manos conocieron y puedo tocar lo que antes sólo mi boca y mis ojos exploraron. Giramos de modo que yo quedo apoyado en la mesada del tocador y ella sobre mí. Para sujetarse, rodea mi cintura con sus piernas y yo la tomo por las nalgas. Mis dedos quedan cerca de su ano, y en cada arremetida, lo masajean y entreabren. Me atrevo y lubrico mis dedos con sus jugos, acto seguido inserto uno en su agujerito. Confundo sus señales y lo saco. Entonces ella ataja mi mano y le ordena que meta de nuevo ese dedo juguetón. El explorador no se hace rogar y vuelve a la cueva a investigar. Ella vuelve a lanzar gemidos fuertes, aunque mantenemos el juego de no hablar. Sabemos que a la primera palabra, romperíamos la magia. Su cuerpo se tensa y vuelve a caer en una serie de convulsiones.

Ella se relaja, pero yo sigo endurecido. Su cuerpo es tan bello que me excita en forma permanente y demencial. Ella nota mi estado, pero su vagina está muy irritada, por lo que puedo notar de sus labios hinchados y rojos.

Se arrodilla y juega con su lengua. La hace ir de la base a la punta. Mete en su boca sólo la cabeza y chupa mientras juega con su lengua.

“¡Qué buena que es!”

Me hace una mamada fenomenal, hace que la leche se agolpe para salir. Ella lo nota y comienza a usar su boca como si se tratara de la vagina, chupando con más fervor. Le tomo la cabeza, no quiero acabar en su boca, pero ella se aferra a mis nalgas y no suelta su presa. Comprendo lo que quiere y no me hago rogar. Relajo mi instrumental y el jugo de vida sale a borbotones mientras ella no deja escapar una gota.

Nos quedamos un rato abrazados. Disfrutando de ese momento de relajación. Luego nos acicalamos y nos vestimos en silencio.

Destrabo la puerta y salimos. Nadie en el exterior se ha enterado. Salimos por la puerta del aeropuerto sin decidirnos a separarnos.

Coincidimos en llamar el mismo taxi. Abro la puerta y la invito a pasar. Cuando pasa al lado mío digo:

–Por cierto, me llamo Juan.

–Y yo soy Valeria. Gusto en conocerte.

–¿Vamos a la mía o a la tuya?

Y la respuesta fue la mía. Desde ese entonces, estamos conviviendo en mi piso.

La novia de mi amigo

Aunque es un principio muy tipico, es el que procede: decir que esta historia es totalmente real, y que solo cambio los nombres de los personajes y no digo el lugar exacto donde se desarrolla.
Pues bien, tengo un amigo en el pueblo de donde procede toda mi familia, Roberto. Y el tiene una novia, Noelia. Roberto es de mi edad, 25 años, y es un tio muy serio y todo eso; y siempre en el grupo le preguntamos como esta con Noe, que tiene 18 años y bueno… mas bien alocada. La verdad es que el siempre nos ha comentado en secretillo que ella es muy madura y que en la cama, menos follarla por el culo se deja hacer de todo. Y bueno, que le daba alegria la quiere y todo eso, ya sabeis.
El caso es que ella, no vale para estudiar, y bueno, decidio hacer un modulo de peluqueria en la capital, alquilar un piso compartido e irse alli a vivir, y mi amigo me pidio que la ayudase a integrarla y eso, pq no le hacia gracia que saliese mucho con sus amigas peluqueras… que todos sabemos la fama que tienen. La verdad es que ella tiene toda la pinta de peluquera antes de ya de serlo. Bajita, 1,64 mas o menos delgadita rubia de bote total, siemprre minifaldas, muchas tetas y bien apretadas con escotes vertiginosos, o ropa muy muy ceñida.
Bueno, cuando ya llevaba un par de semanas en la captial la llame por si queria quedar a tomar algo conmigo y un grupo de amigos y amigas, pq me llamo Roberto para recordarmelo, y ella dijo que si. Aparecio vestida como siempre, con una blusa blanca con escote hsata el ombligo, minifalda y tacones. y cuando llegamos donde estaban mis amigos y amigas pues… imaginad, los amigos babeando y las amigas con caras. No es que este muy buena, pero sabe mostrar su cuerpo y tiene cara de picara. Asi que se tiro toda la noche hablando con los tios, muy simaptica, sobre todo con Juan. Juan es el tipico guapete (no muy guapo y con brriguilla) con un bmw de su padre que tiene cierto existo, sin ser un tio guapo. Yo note que se calleron bien, pero no paso nada, pq yo la acompañe a casa y no estuvieron ni un segundo solos, eso puedo asegurarlo.
Al poco tiempo, ya a deshoras de la noche, fui a tomarme la ultima copa al garito donde estuve con Noe, pro si veia a alguien del grupo, ya que solemos ir por ahi. y mi sorpresa fue a Noe y Juan enrollandose. NO supe que hacer, asi que desde la puerta, disimule, me di la vuelta y sali corriendo, creo que ella me vio de refilon, no se. Ese dia en casa estuve dandole vueltas y no supe bien bien si era ella, o no queria saberlo asi que lo deje pasar.
Dos semanas después se repitió la operación, sobre las cuatro de la mañana, y bueno… lo mismo, esta vez me quede unpoco mas para verla y asegurarme, y cuando me aseguré y decidi irme con disimulo ella se percató, debio salir detras mio y en la puerta empezo a gritar, ande un poco mas, hasta que nos alejamos del local y me pare pq no dejaba de seguirme pidiendome que la esperara. Llevba una camiseta blanca otra vez, con un escote terrible, y bien apretado, subiendole las tetas (una 100) y tenia aun los pezones marcados, pq aun debia estar excitada. abajo una falda blanca tmb, que le dejaba medio trasparentar el tanga, y calzada con botas. me repetia casi entre sollozos que no le dijese nada a Roberto, que era una niñeria, un calenton que no pasaria más que me lo juraba, que me daba lo que fuese, que por fvor le hiciese esa favor, que no pasaria mas, qu eme lo juraba y entonces le meti un morreo y le agarré bien el culo por debajo de la falda, ella tmb me morreaba y entre beso para respirar, me decia que me estaba esperando que me deseaba, hasta que dijo:

– Vamonos a mi casa por favor, estoy muy cachonda

y nos fuimos al coche. De camino a su casa yo conducia con una mano mientras con la otra le sobaba las tetas bien y ella no dejaba mi paquete hasta que me dijo algo que me puso cachondo del todo:

– Tengo ganas de que me folles desde hace mucho, Roberto me conto una vez que cuando de pequeños os mediais la polla tu eras el que mas grande la tenia y que es inmensa. Joder que ganas tengo.

Subimos a su piso encendidos totalmente, comiendole las tetas como mientras ella no dejaba de jadear y nada mas llegar a su casa, le deje pasar primero y al llegar a su habitacion sin dejar que se diese la vuelta, le hice reclinarse y apoyar en la cama, le levante la faldita le retire el tanga a un lado y se la meti bien fuerte y hasta dentro del todo por el culo. Nunca habia oido a una tia gritar asi al follar, rapidamente empece ameterla y sacarla con todas mis fuerzas y velocidad y aunque al principio me pidio que no, que por ahi no por favor, que le dolia, y sangró, prnto empezo a pedir mas y mas fuerte.

– te gusta asi puta? que te follen sin compasion?

– si, me gustan grandes, las buenas pollas. Sigue follandome, eres mucho mejor que Roberto, no pares.-y asi estuve hasta que me corri dentro de su culo.

– si, entero, como me gusta tu calorcito, asi calentito cabron.

Entonces me tumbe el la cama y ella se puso a comermela pidiendome que le dejasse comerse toda mi polla, que nunca habia tenido una asi en la boca, cuando la tuve de nuevo bien dura, se quito la ropa con un streep tease para mi, saco una caja de condones de la mesita y me puso uno con mucho cuidado y esmero. A la caja le faltaban por lo menos siete u ocho, por lo que Juan se la habia debido follar por lo menos esas veces en mes y medio. Entonces se sento encima mio “joder, que gustito cariño” me dijo, y empezo a botar, con mis manos en sus tetas, agachandose de vez en cuando para qu epudiese chuparle y morderle las tetas, que debio tener escocidas y coloradas durante dias.
Estuvimos asi , cambiando de posturas, y follando durante toda la noche, finalmente me duche y me fui. y bueno… escribo esto hoy pq creo que es cierto que definitivamente nunca mas se ha vuelto a ver con Juan, y hoy nos ha contado Roberto, que este ultimo fin de semana Noe pro fin le dejo follarsela por el culo y que fue una pasada. Y es cierto. He quedado otras dos veces mas con ella, pero sin el morbo ya de la primera vez, y es una pasada comerse esas tetas y follar ese culito.

carlosrodriguezesteso@hotmail.com

Vacaciones lesbicas con mi esposa

Somos un matrimonio español y hace ya como 11 meses para irnos de vacaciones estábamos buscando algún sitio en donde pasar unos días de vacaciones, lo comente con mi esposa y ella me propuso ir a las islas canarias y acepte, ya que es un lugar fabuloso por sus playas, sus hoteles y su clima, así que decidimos irnos, contrate un paquete de 6 días y 5 noches en régimen de todo incluido, llegamos a nuestro destino un lunes por la tarde.

Un hotel fabuloso, con unas instalaciones impresionantes cogimos nuestra habitación y como siempre cuando estamos fuera de casa hicimos el amor de muy variadas maneras para pasárnoslo bien y disfrutar de cada momento de vacaciones, así transcurrieron tres días mi mujer estaba fascinada igual que yo ya que lo estábamos pasando muy bien, esa noche, la tercera, decidimos ir a la sala de baile del hotel para disfrutar de la música, como a las 12 de la noche, vimos a una chica joven muy bonita que parecía extranjera, mi esposa la miraba cada poco y por curiosidad le pregunta que porque la miraba tanto, me quede sorprendido cuando me dijo que le gustaba mucho.

En esto me dijo que me acercase a ella para invitarla a la mesa a hacernos compañía, eso hice, fui hacia ella y le pregunte si estaba sola, a lo que ella me contesto que si, con un acento portugués, la invite a la mesa a que nos acompañara y ella accedió, al llegar le presente a mi mujer y se sentó, le preguntamos que de donde era y nos respondió que brasileña, le preguntamos que hacia tan lejos de su tierra y nos dijo que estaba de viaje con varios familiares, pero que mientras viajaban a la península ella había decidido quedar en la isla, mi mujer le pregunto qué edad tenía y nos dijo que 29, pero no los aparentaba tenía un cutis muy cuidado y una figura muy esbelta.

En un momento comenzó a sonar música disco y salimos los tres a bailar a la pista, vi que mi esposa se le acerca al oído a María la chica que así se llamaba y se reían las dos, luego nos fuimos a tomar unas copas y mientras hablábamos, de repente mi esposa se acerco a María y se empezaron a besar, yo me quede atónico, María sin casi conocerla estaba jugando con la lengua de mis esposa, me quede asombrado y mi esposa me dice, cariño no me creo que no te hallas dado cuenta que María es lesbiana, lo descubrí por la forma de vestirse y como me miraba mis pechos, yo le dije que lo había sospechado, pero tampoco lo tenía muy claro.

De repente mi esposa me dice que le gustaría practicar sexo con ella, me puse súper caliente al escuchar a mi mujer decir eso y pensar en poder verlo, le dije que no estaba acostumbrado a dejar que disfrutara sola, en eso María habla y me dice, nadie te va dejar solo, ya que quiero que disfrutemos los 3 juntos, eso me puso aun mas cachondo, mi esposa me dijo que quería comprar unos juguetes que había visto en una mini tienda sexshop del hotel, para que disfrutáramos al máximo.

Yo mientras subí a la habitación y como a la media hora llegaron las dos juntas, yo me había duchado mientras esperaba en nuestra habitación, mi esposa nos dijo que iba a ducharse y que mientras fuéramos adelantando trabajo con una voz muy picara, ya era bastante tarde las 2 de la mañana, en eso María se acerca a mí, me baja el bóxer coge mi dura polla y empezó comerme la polla, que gusto, movía su lengua de forma magistral, incluso mejor que mi propia esposa, al rato, demasiado excitado ya, le dije que se desnudara traía un vestido algo ligero sin sujetador, se lo quito y pude contemplar sus preciosos y grandes pechos, se quito el minúsculo tanga y vi su vagina súper depilada y sonrosada y empiece a disfrutar de sus pechos y chupar sus duros pezones.

Al poco rato salió mi esposa y se incorporo con nosotros totalmente desnuda con sus hermosos pechos que siempre disfruto y empezó a jugar con mi polla, mientras yo seguía disfrutando de María, en eso mi esposa deja mi polla y dirigiéndose a por la bolsa que había comprado saco un lubricante y algo que no había visto antes, una bolitas de diferentes tamaños que estaban sujetadas por un hilo fuerte y fino, le pregunte que era contestándome, que era algo con lo que María y ella iban a disfrutar, me pidió que me acostara en la cama y ella se subió encima mío y empezó a cabalgarme con mucho ritmo estaba que no aguantaba más de la tremenda excitación.

En eso veo que María se acerca por detrás de ella y empieza a besarle la espalda mientras le acariciaba sus pechos, para luego ir bajando justo hasta su ano, lo comenzó a besar y mi mujer gemía y jadeaba de placer por mi polla dentro de su coño y aquella mamada que le estaba dando María a su culo, en eso coge el lubricante untándolo en el culo de mi esposa y empezó a meterle las bolas que había comprado mi esposa, mi mujer pegaba gritos de dolor y placer cada vez que María le iba metiendo aquellas bolitas en su culo, mientras sentía que mi mujer se retorcía de placer en un largo orgasmo.
Luego veo que María se pone a cuatro patas y me pide que la penetre, no lo pensé ni un segundo y empecé a darle duro mientras mi mujer se ponía por debajo de ella y empezaba a disfrutar de los pechos de María, le di tan fuerte y rápido que no aguante mas y me corrí llenando su coño de mi esperma, nada más terminar María se acostó y mi mujer se arrodillo delante de ella y comenzó a disfrutar del coño de María, hasta que escuche como María se corría en un largo orgasmo, entonces mi esposa me dijo que quería más de mi polla.

Empezó a besar y chupar mi flácida polla y a jugar con mis huevos hasta que se puso de nuevo dura, se puso a cuatro patas y empecé a follarle su húmedo coño, cuando sentí que ella estaba ya muy excitada, llamo a María diciéndole que le sacara lo que le había metido por su culo, mientras yo seguía fallándomela vi como María se acercaba y comenzaba a sacar una a una las bolas, mi mujer pegaba unos grandes gemidos de placer, cuando saco la última bola, que era la más grande, vi que el agujero del culo de mi esposa quedo grande, no lo pensé ni dos veces, saque mi polla y se la metí por su culo, ella nada más que sintió mi polla dentro me pidio que le diera fuerte, que le gustaba mucho sentir mi polla dentro de su culo.

En ese momento, María que venía de lavar las bolas se acostaba junto a nosotros y se las metía en su coño, María se estremecía de placer y mi esposa me pedía que le diera cada vez más fuerte y mas rápido, María me pidió que colocara a mi esposa en el borde de la cama, para ella poder comerle el coño mientras yo le daba por el culo, al rato mi esposa se corrió en un larguísimo orgasmo dando grandes gemidos de placer, mientras yo seguía dándole pos su culo, María se volvió a acostar y mi esposa comenzó a sacarle las bolas de su coño con su boca mientras jugaba con su clítoris, esto me excito tanto que me volví a correr esta vez dentro del culo de mi mujer, mientras María temblaba de placer al sentir salir las bolas de su coño, hasta que vi cuando salía la última bola como salía liquido de dentro su coño del enorme orgasmo que había tenido.

Los tres terminamos acostados sobre la cama rendidos, hasta el otro día que me levante y María ya se había ido, mi esposa estaba tomando un café que había pedido, disfrutamos aquellas vacaciones recordando todo lo que habíamos echo esa noche, mi esposa me pregunto cómo lo había pasado y le dije que estupendamente y mas al descubrir su gusto lésbico, desde ese día sé que a mi esposa le gusta disfrutar con mujeres, pero lo mejor de todo es que me deja que también yo las disfrute

Hermanas: tangas y bombachas III

Capítulo VI: Todo tiene un precio

Martín estaba atento. Su mirada se posaba sobre la cola de su hermana. Ella, atrapada por la excitación, dejó el lápiz arriba de la carpeta, y acostada como estaba boca abajo, colocó ambas manos en sus caderas, sujetando a cada lado el elástico de la calza.

Miró por última vez a su hermanito, y comenzó a bajársela. Tiró lentamente y despacito su calza hacia abajo. Lo primero que saltó a la vista fue el borde de la tanga rosada. Continuó bajando, y aparecieron sus nalgas bien grandes cada vez más descubiertas. Llegó bajándose la calza hasta el final de la cola y el comienzo de sus muslos, cuando se detuvo.

El muchacho observaba todo. ¡Le estaba viendo la cola a su hermana en vivo y en directo!. La tanga era demasiado pequeña, apenas le cubría la rajita del culo, estaba casi todo descubierto. Le pareció extremadamente excitante… gordo, con volumen, nalgas bien grandes… la tanga se enterraba dentro de toda esa carne.

Tenía la pija parada haciendo presión en el pantalón. Estaba tan excitado que ni se cubría su erección ya, no le importaba que Florcha se la estuviese viendo.

Florencia también estaba muy cachonda, de a ratos le miraba el bulto a su hermano y por momentos deseaba vérsela, pero se contenía.

– Bueno, ya es suficiente-Dijo la chica.

Martín se quedó viendo. Ella volvió a subirse la calza, esta vez más rápido. Se la puso en su lugar.

– Ufaa, un ratito más??
– Jajaja nooo, mañana, pervertido. Se acabó el turno de hoy.

Terminaron con el estudio, y Martín aprovechó lo que quedaba de mañana para hacer las tareas del hogar.. por partida doble. Le tocó fregar el piso de casi toda la casa. Pero nada era comparable con haber visto a su hermana en tanga. Valía la pena, salía ganando, se decía a sí mismo.

También cocinó el almuerzo, dejando todo listo. Mamá llegó del trabajo, y agradeció a su niño por haber cocinado. Florencia también se sentó en la mesa y llamaron a Agustina para que se despierte.

La mayor acusó un clásico dolor de cabeza por haber bebido tanto la noche anterior, y se quedó en la cama.

Fue transcurriendo el día, y el chico estaba muy caliente todavía, por lo que había pasado en la mañana. Tenía la cola entangada de su hermana en la mente, y se le paraba la pija a cada rato. Cuando a la noche su hermana se bañara, pensó en usar la tanga para hacerse la paja.

Lo llamó un amigo, que lo necesitaban para jugar un partido, porque faltaba un jugador. Aceptó gustoso la propuesta, y se fue.

Como era de esperar, cuando regresó a casa al anochecer, su hermana Agustina seguía en la cama. Pasó por el dormitorio de las chicas y la vió allí despierta, hablando con alguien por whatsapp. Fue hasta la cocina y allí estaba Florcha tomando un té. Todavía estaba con la misma ropa que en la mañana.

– Hola Flor, te vas a bañar ahora?
– Hola, no, ahora tengo que irme de Lucía un ratito. Por?
– Ahh… ok… nada.
– Eh? Dale decime!
– Bueno… es porque ahora que me voy a bañar… quería…hacerlo.
– Hacer qué?
– Eso! Mas..masturbarme… y quería hacerlo con tu tanga.
– Ahhhhhhh. Shh que mamá o Agu te pueden escuchar. Que cochino. Cuando regrese de la casa Lucía te la doy, anda a bañarte.
– En serio? Graciasss hermanita!

Martín le dio un beso en el cachete a su hermana, y se metió a la bañera. Apenas se sacó el pantalón y el bóxer, le saltó el pene duro, deseoso de una buena paja para descargar tensiones… pero debía esperar un rato más. Durante el baño, se tocaba, se pajeaba pensando en la cola de su hermana con la tanguita rosada, y cuando estaba a punto de eyacular, se detenía.

Salió del baño, y esperó por Florencia. Mientras tanto se entretenía en facebook.

Florcha por fin arribó al hogar. Martín estaba sentado con la notebook en el living. La chica lo miró y le preguntó donde estaban los demás.

– Agustina sigue en su cuarto, y mamá salió a comprar comida.

El chico volvió a hablar otra vez.

– Flor…. Te acordas, de….?
– Sí, tan apurado estás?
– Bueno… un poco sí je.
– Aysssss, vení conmigo al baño así ya te la doy.

Florencia caminó hasta su dormitorio para asegurarse de que Agustina esté allí. Luego fue hasta el baño con su hermano detrás de ella. El chico ya sentía la pija más que dura y el corazón a mil. Florcha abrió la puerta y se metió al baño.

– Esperame ahí… no hagas ruido. –Le dijo al chico atrás de la puerta, afuera del baño.

Lo primero que hizo fue sacarse las zapatillas. Acto seguido, se quitó la calza, y finalmente se bajó la tanga hasta los pies, para sacarla y tenerla en sus manos. Abrió la puerta ligeramente, solo un poquito, sacó su mano por ahí para alcanzársela a su hermano.

– Acá tenés.
– Gracias!!!!

Martín agarró la tanga que su hermana le ofrecía y salió de allí mientras la chica se empezaba a bañar. Se fue a su cuarto, cerró la puerta, prendió la luz, se sentó en la cama, y se bajó los pantalones.

Ahora podía observar con claridad la tanguita de su hermana. Estaba súper húmeda! La abrió toda y se fijó en lo de siempre, la parte interior estaba muy muy mojada, completamente. La parte estrecha era muy pequeña, el chico sin dudas pensó que esa parte la había tenido toda metida adentro de la concha. Sintió el olor y tuvo que tocarse. Se la llevó a la cara para sentir el profundo olor a concha que salía de esa tanga que en la mañana había visto puesta a su hermana. Mientras con una mano se dejaba la tanga en la cara para olerla, con la otra se pajeaba. Tras un par de sacudidas, empezó a acabar. Fue intensísima. Caía y caía semen de su chota. Creyó que nunca había sacado tanto semen. Llenó el piso de su habitación de semen pegajoso.

Urgentemente, abrió la puerta y espió que nadie estuviera cerca. Fue hasta el lavadero y encontró el trapo de piso que había usado en la mañana. Se lo llevó a su cuarto y limpió todo en unos segundos. Lo más rápido que pudo, metió el trapo en un bote de agua y lo llevó al patio.

Regresó a su habitación, que alivio. Todo bien. Volvió a agarrar la tanga y la miró de nuevo. Haberla visto metida toda en la cola… se le fue poniendo dura otra vez. Una ocasión más, la olió.

Ahora ya la tenía dura de nuevo. Tuvo que volver a bajarse el pantalón. Tenía ganas de otra. ¿Por qué no?

Además de olerla, la lamió, le pasó la lengua a la parte mojada. Le encantó el sabor de la chocha de su hermana.

Luego se enrolló la tanga alrededor del tronco de su pija parada, y se pajeó… la leche que salía esta vez fue sin tanta potencia. No salía disparada, sino que brotaba del glande hacia abajo. Caía por el tronco de la pija, manchando toda la tanga con semen.

Una vez terminado, Martín tenía el pene lleno de semen. Desenrolló la prenda y se limpió la pija con la tanga de su hermana. Se la pasó por toda la pija y el pubis, un poco por los huevos, para limpiar toda la leche.

La tanguita rosada de Florcha quedó llena de leche tibia. Se subió los pantalones y salió de la habitación con la tanga escondida en la mano.

Fue hasta el baño. Abrió la puerta, y le dijo a su hermana que ya la había usado, que se la dejaba con toda su ropa. Ella acepto.

Se quedó en el living viendo TV.

Cuando Florencia salió del baño, inmediatamente buscó a su hermano. Lo encontró en el living, sentado en el sillón en frente de la TV.

– Boludo, qué es esto?
– Qué cosa?

Florcha le mostró la tanga llena de leche a su hermano, la tenía agarrada de la punta de los dedos.

– Esto es lo que yo creo que es?
– Ahh… sí, pensé que te podía molestar… no sabía si decírtelo.
– Esta cosa es tu semen, no?
– Sí…
– Vos sos tonto? No podés ser TAN ASQUEROSO. Me arruinaste la tanguita!
– Por?
– Cómo por???!!! Si la dejaste llena de semen, asqueroso.
– Pero se puede lavar, Flor.
– Si???!!?? Y quien va a lavar esta asquerosidad? Mirá si mamá ve esto?
– Ah.. jaja tenés razón.
– Ves? Y vos te crees que yo me voy a volver a poner esto después de que vos la hayas llenado de semen? Aparte con Agustina compartimos nuestras tangas, mirá si se llega a enterar.!!!!
– Tranquila, la lavamos bien y queda como nueva.
– Arreglas todo fácil vos. Qué hiciste con esto? No entiendo como hiciste para ensuciármela así.
– Bueno… primero la olí… tenía un olor riquísimo, me hice una paja..
– Otra vez esas palabras!
– Bueno, perdón… estaba..
– No, dejá, dale, hablá como quieras… ya para que.
– Bueno, me hice una paja… y quedé caliente igual, entonces la volví a oler otra vez y me tuve que hacer otra.
– Te hiciste dos pajas???? –Pregunto Florencia, sorprendida.
– Sí… es que lo de esta mañana, cuando me mostraste la cola, y después oler tu tanga, estaba excitadísimo! Entonces cuando me hice la segunda, terminé y me manché todo… y me limpié con tu tanguita.
– Cómo?!?! Te pasaste mi tanga por tu pito???
– Sí, tranquila que se lava hermanita…
– Yo no lo puedo creer. Y estoy casi tocando tu semen, tomá y lavala vos cochino!

Florencia le dio la tanga a su hermano.

– No es para tanto, estuvo tremendo, gracias por dármela Flor.
– Sí, ya veo lo tremendo que estuvo, si te hiciste dos pajas y me la llenaste de semen.
– Jaja, es que me encanta el olor de tu concha.
– Bueeeenoooo! No te pases.
– Perdón, pero trato de ser sincero…
– Sí, ya sé, pero sos asqueroso. La próxima vez que hagas esto, no me la des, metela directamente al lavarropas!
– Bueno.
– Ah, y mi concha tiene un olor horrible, me da vergüenza que me sientas el olor. Nada más. Y sí, hablo con esas palabrotas, a ver si me entendes, jaja.

Florcha se rió y se fue a su cuarto.

Martín se fue al lavadero a limpiar la tanga. La metió en remojo y le quitó el semen pegoteado. Luego, la metió directamente al lavarropas.

:::

Esa misma noche, como habían quedado, salieron Florencia y sus amigas con Martín. Al chico no le hacia mucha gracia salir con todas mujeres, pero es lo que tocaba, su amigo no quería. Fueron a una discoteca, donde algunas de las amigas de Florcha bebieron de más y se dejaban coquetear por los chicos.

Florencia y Martín también habían bebido, y la noche fue divertida en compañía. Ni uno se le acercó a Florencia, quizás pensaban que estaba con el novio… pero era su hermano.

Pidieron un taxi y se volvieron juntos a casa, ya amaneciendo el domingo.

Entraron a la casa tratando de hacer el menor ruido posible. Bromeaban sobre un muchacho que estaba tan borracho que no podía mantenerse de pie en la discoteca.

Florencia llegó a su cuarto, mientras Martín tenía que seguir por el pasillo hasta el suyo.

– Al fin a dormir. –Mencionó Florencia, bostezando.
– Sí, muy cansado estoy.
– Esta tarde estudiamos otro rato?
– Sí!!
– Ja, vos querés estudiar para verme.
– También… aunque me gusta ayudarte.
– Jaja, sí, claro.. que descanses.
– Igualmente.

Tras el descanso, y luego de almorzar, Martín estaba viendo un partido de fútbol, cuando Florencia llegó al living a preguntarle si quería estudiar un rato. Obviamente, el chico apagó el TV y salió disparado con ella.

Se repitió la misma escena. Ella acostada en la cama, él sentado al lado, estudiaron. Mientras estudiaban, Martín le miraba la cola y como la ropa interior se le veía mínimamente abajo del jean.

– Qué mirás?- Dijo la chica.
– Que ya se te nota un poco…

Florcha se miró y se rió.

– Bueno, concéntrate en el estudio ahora… después eso.
– La tenés puesta desde anoche, no?
– Sí.
– Es una tanga como la de ayer o una bombacha?
– Es una bombacha, cochino, ahora estudiá!

Cuando al fin terminaron de estudiar, Martín tenía los pantalones haciendo presión ya. Florencia cerró la carpeta.

– Dale hermanita, mostrame la bombacha.
– Andá a fijarte si hay alguien cerca. –Dijo la chica.

Martín abrió la puerta del cuarto, pero no había nadie cerca.
La volvió a cerrar, y se sentó al lado de ella.

– Nadie.
– Ok.

Florcha se desabrochó el jean e iba a bajárselo, pero antes Martín la detuvo.

– Flor, quiero me la muestres de frente.
– De frente?
– Sí!
– Oookey.

La muchacha se arrodilló en la cama de frente a su hermano, y se bajó el jean hasta los muslos. Ante él, apareció el pubis de su hermana cubierto por una bombacha blanca. Se le veía que se le transparentaba un poco la mata de pelo del pubis.

– Ya me la viste, me subo el jean.
– Paraaaa un ratito más Flor.
– Uh dale querido que más querés ver?

Tras un par de segundos más mostrándole la bombacha a su hermano, ya se subió el jean.

– Gracias Flor, estás hermosa.
– Jajaja andá…
– Cuando te vas a bañar?
– Ahora en un ratito voy, vas a usar mi bombacha?
– Sí, tengo muchas ganas.
– Bueno pero no me la manches con semen….
– Te molesta mucho? Si total se lavan… no seas malaaaa, me encanta olerla y me gusta mucho llenarla de leche.
– Leche?
– Así se le dice al semen hermanita.
– Ya sé, tontito…
– Entonces? Déjame echarle mi lechita porfa….
– Bueeeno, pero si me la llenas de leche, metela en el lavarropas, no la dejes ahí, entendiste??? Si la llega a ver Agustina nos mata, y andá a saber que pensará mamá si la ve.
– Sí, tranquila.

Martín salió de la habitación. Florencia, de solo pensar que su hermano se iba a hacer una paja con su bombacha, se excitaba. En el baño, se quitó casi toda la ropa, y se restregó bien la bombacha en la concha, para asegurarse de que quede bien mojada y olorosa para su hermanito. Se la sacó y la dejó allí tirada con toda su ropa.

Luego de bañarse, entró el chico al baño y agarró la prenda. La abrió bien y se dio cuenta de lo empapada que estaba. El olor a concha era demencial. Se hizo la paja, y acabó encima de la bombacha directamente. Se limpió la verga con la tela de su hermana y la dejó allí. Cuando terminó de bañarse, fue hasta el lavadero y la metió en el lavarropas.

La chica cuando se fue a dormir, recreó en su mente imaginándose como su hermano menor se hacía una paja oliendo su bombachita, y luego se imaginó como se la pasaría por la pija, llenándosela de semen caliente y espeso. Se sintió re contra excitada. Al principio le parecía un asco, pero ahora le encantaba. Disfrutaba de darle la bombacha húmeda a su hermanito para que se haga pajas y las llene de leche.

Se tuvo que masturbar en la cama, pensando en eso. Metiendo su mano adentro de la bombacha, tocándose el clítoris, y los pezones. Decidió ir más allá, y meterse la bombacha en la raja de la concha, para llenarla aún más de sus flujos y su olor. Tuvo un orgasmo excelente. Recién se iba a dormir y ya tenía la bombachita empapada para mañana! Se durmió toda mojada.

Ahora que sabía lo que su hermano hacía con sus prendas, estaba más caliente que nunca. Casi todos los días estaba excitada, y mojaba el doble que antes las bombachas. Esto lo notaba su hermano, que cada vez que las recibía, estaban mucho más húmedas que las primeras veces.

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Capítulo VII: ¿Dónde está la línea del límite?

El lunes, Florencia antes de ir a la escuela pensó en cambiarse la bombacha, la sentía demasiado húmeda por el orgasmo de anoche, pero se la dejó puesta, para excitar más a su hermano.

Estuvo toda la mañana excitada, a pesar de que a la noche se había masturbado. Tenía que hacerlo de nuevo, Florcha tenía la necesidad de tocarse otra vez. De a ratos, mientras estaba en el salón y se aseguraba que nadie la estuviera mirando, se rozaba disimuladamente los dedos debajo de su pollera del colegio, tocándose levemente la conchita por encima de la bombacha.

De regreso de la escuela, Florencia le agradeció a Martín por haberle echo los ejercicios de matemáticas que tenía que llevar ese día, pues estaban todos correctos.

A media tarde, mientras mamá todavía estaba en el trabajo, y Agustina en la universidad, Florencia le dejó sus apuntes de matemáticas a Martín en la mesa de la cocina, pues le habían dado más tarea. Martín abrió los apuntes mientras se tomaba un café.

– Hoy no estudiamos? –Preguntó el muchacho.
– No tengo muchas ganas, aparte en un rato tengo inglés.
– Ok. Aunque tengo ganas de verte un poquito la bombachita.
– Jajaja. El trato era que te la mostraba cuando estudiábamos!
– Sí, ya sé… pero como hoy no estudiamos…dejame vértela un poquito.
– Jaaa, no, sos re tramposo! Ahora me voy a bañar, te la dejo en el baño para que después te hagas una paja.
– Siii, gracias hermanita.

Tras meterse en el baño, Florencia se quitó toda la ropa menos la bombacha. Abrió la ducha y se empezó a tocar de nuevo antes de meterse.

Estaba parada frente a la bañera, apoyada contra la pared. Se tocaba el clítoris en círculos para darse placer. Más mojada, más cachonda, más excitada como una zorra. Se llevaba dos dedos a la boca para lamerlos, y luego otra vez al clítoris para estimularlo. No le costó llegar al clímax. Acabó como una perra, dejando el máximo rastro posible en la bombacha que a esa altura estaba casi completamente empapada directamente. Se había masturbado dos veces encima de esa bombacha.

Se secó toda la acabada de su concha con la bombacha y se la dejó tirada en el baño a su hermano.

En pocos días, se había transformado en una zorrita.

Florencia salió del baño ya vestida, se peinó el pelo y partió para inglés, saludando a su hermano que seguía haciéndole la tarea en la mesa de la cocina.

Una vez que el muchacho terminó la tarea, fue hasta el baño, recogió la bombacha mojada de su hermana, e hizo lo habitual. No podía creer lo empapada que las dejaba su hermana, pero lo agradecía. Tras sentirle el olor a la conchita sucia de su hermana, se puso la bombachita en la punta de la pija para terminar la paja y llenarla por completo de leche calentita.

Una vez hecho, la dobló toda y la metió al lavarropas bañada en semen.

Al rato, llegó su hermana mayor Agustina de la universidad. Lo primero que hizo fue ir a ducharse. ¿Qué sucedió cuando Martín fue a bañarse? Revolvió la ropa de Agustina, encontró su bombacha y se hizo otra paja.

Esta vez era una bombachita negra, al contrario de las de Florencia, no estaba mojada. Estaba toda seca, pero al olerla en la zona de la vagina, sintió el inconfundible olor a concha, aunque no tan profundo, pero igual de excitante.

A ésta bombacha no le podía echar su semen, asique se hizo la paja oliéndola solamente.

Tras todo aquello, ya muy satisfecho, se dispuso a ducharse.

Después de cenar, Martín se sentó junto a Florencia en el sillón del living, mientras Agustina y su madre ya se habían ido a dormir.

– Te terminé la tarea ya, Flor. Te dejé todo en tu carpeta.
– En serio??? Muchas gracias hermanito!!. Tu recompensa te la dejé en el baño como lo prometí.
– Siiiii, gracias por dejármela Flor, te juro que me encantó!!
– Que bueno, entonces la pasaste bien.
– Muy bien!!! Ayer y hoy las dejaste muy mojadas. Tenía un olor riquísimo. Me hice una paja con la tuya, y después me hice otra con la bombacha de Agus.
– Con las dos?!!!??
– Sí jeje.
– A las de Agustina también las oles?
– Sí.
– Jajaja, que pendejo cochino. Me voy a dormir. Hasta mañana.
– Hasta mañana hermanita.

:::

Amanecía. Cuando se iba a levantar de la cama, Martín se dio cuenta de que se le partía la cabeza, y acusaba dolor de garganta.

Le dijo a su madre que no se sentía bien. Mamá le puso la mano en la frente para medirle la temperatura y dio su diagnóstico: “tenés fiebre querido” “Quedate por hoy a dormir y descansar”

El muchacho no dijo más nada y se quedó en la cama a dormir, mientras sus hermanas se alistaban para ir a la universidad y a la escuela.

Durmió hasta el mediodía, cuando se levantó y preparó el almuerzo para las tres mujeres de la casa. Él no tenía hambre, sólo se iba a tomar una sopa caliente, y regresó a dormir la siesta.

Para la tarde, Florencia entró al cuarto de su hermano, y lo despertó.

– Vamos a estudiar un rato? O estás muy enfermucho?
– Estoy enfermo pero puedo estudiar, y más con vos.
– Jaja.

El chico aceptó. Florencia le dijo que él se quedara acostado en la cama, y ella se sentó a su lado. Abrió la carpeta, y Martín le fue enseñando algunos problemas de matemáticas, y las soluciones.

Florencia estaba vestida con una remera de tirantes escotada, que invitaba a espiar sus tetas, y la pollera roja y negra a cuadros del colegio, estaba sentada cruzada de piernas en la cama de su hermano. Martín la miró, le miraba las piernas, y obviamente quería ver qué había debajo de esa pollera escolar.

– Y éste problema como se resuelve? -Preguntó la muchacha.
– Así… tenés que…(la explicación del chico)
– Ahí me salióoooo!!!!- Exclamó Florencia.
– Qué bien.

Florencia lo miró a su hermano, y observó como le miraba descaradamente las piernas.

– Estás enfermo pero me seguís mirando igual eh, jajaja.
– Jajaja, sí. Que lindas piernas.
– Gracias.
– Hoy te toca la parte del trato, eh.
– Jajaja sii hermanito, quedate tranquilo que no me olvidé.
– Hoy tenés bombacha o tanga?
– Tanga.
– Vas con tanga a la escuela?
– Jajaja sí, no me la ve nadie eh, no te pongas celoso.
– Jajaja. Me mostrás la tanga hermanita?
– Si, pervertido.

Florencia se descruzó de piernas, las abrió un poquito, y se levantó la pollera, así sentada en la cama, para enseñarle la parte delantera de su tanga a su hermano. Martín le veía el triangulo de tanga azul cubriéndole el pubis a su hermana.

– Mmm que hermosa, Flor. La tengo re parada.
– Por verme la tanga?
– Siii. Te animás a pararte y sacarte la pollera?
– Te gustaría verme sin pollera?
– Sí, porfa. Quiero ver como te queda la tanguita en la cola.

Florencia no podía evitar mojar la tanga. La situación la sobrepasaba, estaba muy caliente, con la concha hinchada por la excitación. Más hinchada, más se tragaba la tela angosta de la tanguita. Tenía la tanga un poco metidita en la concha.

Se puso de pie, y se bajó la pollera hasta los pies. Se giró, mostrándole el enorme culo entangado a su hermano. Sólo le cubría la rajita del ojete.

– Uff me encanta como te queda la tanga Flor…aunque más me gusta tu cola… es enorme!
– Jaja, en serio te gusta mi cola?
– Siii, aparte la tanga casi no te cubre nada… me la vas a dar para hacerme una paja?
– Sí, en un ratito me voy a bañar.
– Está mojada como la bombacha de ayer?
– …Sí, está un poco mojada.
– Qué bien… no puedo esperar a olerte la concha hermanita.
– Tendrá buen olor?
– Siii… ya te dije que es riquísimo, voy a acabar enseguida.
– Me la vas a llenar con tu leche?
– Si, no aguanto más… la tengo re dura Flor.
– Querés que te la de ahora?
– Siii.

Florencia se subió la pollera. Metió sus manos por abajo, y se fue bajando la tanga por sus muslos, sin que Martín pudiera verle nada.

Agarró la tanga toda mojada y se la tiró a su hermano en la cama.

– Me voy a bañar. Pasala bien.
– Gracias Flor!!!

Florencia salió de la habitación de su hermano con la pollera y sin nada abajo, con la conchita ardiendo. Apenas ingresó al baño, se sentó en el inodoro, abrió sus piernas lo máximo que pudo, y se masturbó como nunca. Se escupió dos dedos y se los pasó por toda la concha peluda, tratando de aliviar el ardor, la tremenda excitación. Imaginó como su hermano en este momento estaría oliendo su tanga, disfrutando con el olor de su concha, y llenándola de leche caliente, rica y espesa. Se pegó un orgasmo majestuoso, tratando de no gemir como una puta. Se quedó temblando. Se agarró fuerte los pelos del pubis y se llevó sus dedos a la boca. Nunca había sentido la chocha tan inflamada.

Su hermano? Apenas salió Florencia de su habitación, se bajó los pantalones y olió toda la tanga que segundos antes había estado metida en la concha y en la cola de su hermana. Estaba tan caliente que enseguida acabó. Salió tanta leche. Se lleno la pija y el pubis de semen. Se lo limpió todo pasándose la tanga por la verga y los huevos, dejándola completamente llena de leche.

Al rato, ya calmada, salió de su ducha Florencia. Fue a la habitación de su hermano, envuelta en una toalla, a buscar la tanga. Él se la dio.

– Ah bueno. Cuantas pajas te hiciste? Jajaja.
– Una sola… pero salió mucho porque me dejaste muy caliente hermanita.
– Jajaja, yo tengo la culpa? En fin, no va a quedar más remedio que tocar tu semen.

Florencia agarró lo que parecía su tanga, llena de sus flujos vaginales y de semen de su hermano. Tuvo que ensuciarse los dedos con leche. Fue a su habitación a vestirse. Dejó la tanga en el piso, para después llevarla al lavarropas. Se estaba vistiendo, cuando escuchó llegar a su madre a la casa.

– Florenciaaaaaaaaa- Gritó mamá desde el living.
– Quéeeeeeeeeeeee? –Respondió ella.
– Necesito que me ayudes con algooo.

Florcha se vistió rápido y fue a ver que quería su madre. Tenía que ayudarla con unas bolsas de compras del supermercado.

Mientras ayudaba a su madre con eso, vio pasar a Agustina, que llegaba a casa y cruzaba directamente el living. Florencia se acordó de la tanga llena de leche en su cuarto.!!!!!!!!!!

Tarde. Florcha dejó una de las bolsas de verduras en el piso, y miró hacia el pasillo. Vió a su hermana entrar a su habitación.

“¿Ay no. Y ahora?”

Mamá le preguntó que le pasaba, que se quedó atontada. Ella terminó de acomodar las cosas, y se fue para su cuarto.

No sabía si entrar o no entrar. Quizás no la vió, pensó. Estaba aterrada y temblando!!!!!!!! Hacía un rato estaba temblando por el orgasmo, y ahora estaba temblando de miedo.

Finalmente, abrió la puerta. Vió lo peor. Agustina con la tanga en sus manos, tratando de descubrir que clase de asquerosidad era eso.

Agus la vio entrar, y la miró. Florencia entró y cerró la puerta.

– Florencia… esto qué es?

Florcha se quedó muda, mientras notaba como se le empezaban a humedecer los ojos, temblaba, y comenzaba a llorar como una nena.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas I

Capítulo I: Introducción

El crudo invierno amenazaba, y no se hacía esperar. La nieve caía al otro lado de la ventana, mientras del lado de adentro del salón de clases, Martín veía la nieve caer. Al mediodía, se enrolló la bufanda sobre su cuello, y junto a su mejor amigo Lucas, partieron a pie hacia su hogar.

Ambos llegaron a casa de Martín, la nieve no cesaba y el frío era congelante. Ingresaron y se sentaron en la mesa mientras aguardaban por la comida caliente. Enseguida llegó Florencia, “Florcha” como le decían todos. La hermana de Martín, también arribaba a casa. Así, Agustina, la otra hermana de Martín, terminaba de cocinar y servir unas pastas con salsa deliciosas para los cuatro. Estaban en la mesa comiendo Martín, su amigo Lucas, y las hermanas mayores de Martín, Agustina y Florcha.

El padre de los tres hermanos vivía en otro país, a causa del divorcio con su madre hacía unos años. Laura, la madre de los hermanos, estaba trabajando como cada día, de mañana a tarde. A decir verdad, los chicos nunca veían mucho a su madre, sólo un rato a la mañana en el desayuno, y a la tardecita y noche cuando llegaba de su trabajo. A la noche cocinaba mamá, y al mediodía lo hacía Agustina o Florcha.

Agustina era la hermana mayor, ya iba a la universidad, tenía 21 años. Hermosa. Es de cabello castaño, casi rubio, con ojos verdosos/marrones. Cara angelical, con algunas pecas. Es realmente hermosa de cara. Alta, de buen cuerpo, pechos relativamente grandes y robustos, finas curvas, y una cola paradita y bien formada. Cara de nena capaz de enamorar a cualquiera.

Florcha, es la hermana “del medio”. Tenía 19 años, y estaba en su último año de secundaria. Es más baja que Agustina, aunque no mucho, es morocha, ojos café. Cabello ondulado. Cachetona, linda cara aunque no como su hermana mayor, pero el fuerte de Florcha es sin duda su cuerpo. Tiene un cuerpo envidiable, caderas definidas, sus pechos son más pequeños que los de Agustina, pero igual de apetecibles, redonditos y firmes, con una ligera pancita que la hacía más bella. Un piercing en el ombligo. Pero lo mejor de Florcha son sus piernas y su cola. Tiene unas piernas excelentes, con los muslos grandes y proporcionados, la cola bien grande, redondez perfecta y gorda, una cola excelente, como la de las modelos, o quizás mejor. No pasaba desapercibida por ningún lado.

A causa de ello, Martín era muy propenso a recibir todo tipo de dichos por parte de sus amigos, de lo buenas que estaban sus hermanas, ambas. Tenía dos hermanas bellísimas, y estaba harto de que todo el mundo se “baboseara” con ellas.

Martín era el más pequeño de la casa, con 18 años recién cumplidos. Es más bien tímido, cabello corto, rubio y ojos azules. Le gusta hacer ejercicio al igual que a sus hermanas mayores. No era el más bonito de la clase, pero tenía lo suyo.

Aquel día, después de almorzar, Agustina se fue a duchar para luego ir al turno tarde de la universidad. Un rato posterior a su ida, Martín y su amigo Lucas estaban jugando como casi todos los días a la Play 3. Su juego favorito era el FIFA.

Mientras jugaban un partido, empezaron a hablar de las chicas de clases, y profesoras.

Esa mañana la profesora de Matemáticas estaba muy fuerte, maquillada y vestida con una falda a los muslos, con anteojos, ambos bromearon diciendo que la habían sacado de un video porno.

Hablando sobre chicas, Lucas llegó como tantas veces, a tocar el tema de las hermanas de Martín.

Si bien ambos eran vírgenes, y lo máximo que habían hecho con una chica eran unos besos con las vecinas que hacía tiempo se habían mudado, sabían algo de sexo por ver tantos videos en internet.

Lucas era bastante zarpado. No tenía problemas en decir cosas que podrían avergonzar a su amigo. Sin mala intención, pero era muy extrovertido, distinto al caso de Martín.

– Y alguna vez viste a tus hermanas desnudas? -Espetó Lucas.
– No seas idiota. -Respondió ofuscado Martín.
– En serio. Alguna vez tuviste que haberles visto aunque sea una teta.
– No, no jodas.
– Contame como las tienen, porfa. Alguna vez se las tuviste que haber visto. ¿Como tienen los pezones? -Lucas lo decía un poco en serio y un poco en broma.
– Le vi las tetas a Agustina hace mucho, una vez nomás. Contento? -Dijo a regañadientes Martín.
– A Agus? Dios! Y cómo las tiene, contame! -Lucas estaba exaltado.
– Que se yo, no me acuerdo. Fue hace mucho…
– Esa diosa debe tener unas tetas hermosas. Daría un brazo por acabarle las tetas. –Terminó Lucas.

Martín ya ni respondió. Seguían con el partido, mientras ambos tenían la cabeza en otro lado…

A la tardecita, Martín aquel día se fue a bañar, como cada anochecer. Se sacó toda la ropa, la tiró en un rincón del baño, cuando observó un par de prendas femeninas.

En ese rinconcito del baño, todos los integrantes de la familia siempre antes de ducharse la ropa sucia la tiran allí, y luego al lavadero. No era la primera vez que veía la ropa de sus hermanas ahí, pero esta vez hubo algo que le llamó la atención.

Vio un jean negro, el mismo que tenía Agustina en el almuerzo, asique asumió que era la ropa de Agus, que se había duchado a la tarde antes de irse a la universidad.

En concreto le llamó la atención un corpiño, que estaba doblado allí, junto a las demás prendas. Inmediatamente recordó lo que su amigo le había dicho esa tarde “acabarle las tetas”. Se le vino a la mente la imagen de una pija escupiendo semen sobre las grandes tetas de su hermana, y se le puso su propia pija como un mástil.

Trató de comportarse, de pensar en otra cosa, pero antes de meterse a la ducha, vio otra prenda íntima…

Una bombachita rosa abajo del jean, apenas se la podía ver.

– No es nada… (Se dijo a sí mismo en su mente)

Se agachó y agarró la prenda. Estaba toda arrugada. La desdobló bien, para verla en su forma original. Se sorprendió al ver que era bastante pequeña. Se preguntó si eso no debiera molestarle, porque a juzgar lo delgada que era la tela….

Se imaginó a su hermana mayor Agustina con esa prenda, y su pene daba saltitos de excitación. Se imaginó como la bombachita rosa se le debía de meter bien adentro de la cola, y tuvo que empezar a tocarse!

Estaba helado de frío, afuera seguía nevando y en el baño estaba frío, desnudo, pero tener aquella prenda en su mano, inexplicablemente lo estaba poniendo como un burro.

La dejó allí, doblada abajo del jean como estaba, para no levantar sospechas. Quiso olvidarse del asunto y que no volviera a suceder. Se metió rápido a la ducha antes de agarrar un resfrío, y se le fue poco a poco la excitación…

 

Capítulo II: Tentaciones

La hermana mayor, Agustina, a sus 21 años ya había tenido algunos novios, y actualmente estaba de novia. Hacía varios años que ya había experimentado el sexo por primera vez, asique tenía conocimientos en carne propia sobre el acto sexual.

Distinto al caso de Florcha, que con 19 años, si bien había tenido novio, no había llegado tan lejos con él, era un compañero de escuela de un año más alto, pero duraron poco y sólo hubo besos. A su edad era aún virgen, y casi no tenía conocimientos sexuales, sólo cosas básicas aprendidas de sus amigas.

Martín tenía una buena relación con sus hermanas, rara vez peleaban como en la mayoría de las familias. Si bien tenía buena relación con ambas, era mejor con Florcha. Agustina era la mayor, era más independiente, y pasaba menos tiempo en casa.

El sábado ya mamá estaba en casa, después del almuerzo, cuando las tres mujeres se fueron a dormir la siesta, Martín aprovechó el momento para ver sexo en Internet. No tenía muchas ocasiones sin que nadie lo pueda ver, por eso elegía éste tipo de momentos para hacerlo. Estaba en la notebook en el living de frente al pasillo donde estan las habitaciones, para que si alguien viniera, pudiera percatarse y cerrar.

Abrió varios videos de su página favorita, apenas estaba viendo el primero, ante la evidente excitación, se bajó un poco el pantalón para masturbarse.

Vió varios videos, mientras se tocaba, pensaba en ir a la cocina a buscar algun tipo de papel para acabar, cuando oyó pasos en el pasillo.

Segundos después pudo ver a su hermana Agustina caminando despertando de su siesta. El chico se maldijo y se guardó disimuladamente su pene, y cerró todas las webs indecentes.

Agustina fue a ducharse pues tenía un compromiso con su novio, sábado por la tarde seguro la pasaba con él. Su novio era unos años más grande que ella, y hacía ya bastantes meses que tenían una relación.

Martín pensó que podía ser una buena oportunidad para regresar a la notebook y terminar el asunto, pero inmediatamente se despertó su madre.

Con la desazón en su mente, y la calentura en su miembro, se dispuso a llamar a su mejor amigo Lucas para echar unos partidos al FIFA.

Mientras lo aguardaba, vio cómo su hermana Agustina se arreglaba para salir con su novio, cuando por fin se fue.

En fin, Martín estaba tirado en el sillón en una tarde aburrida de sábado, y en pocos minutos casi se duerme. Se le cerraron los ojos, entonces decidió ir al baño a ponerse agua fría en la cara para despertarse bien y recibir a su amigo.

Ingresó al baño a paso lento, abrió la canilla y con sus manos echaba agua a su cara. Tomó la toalla y se secó. Con ese movimiento, quedó mirando hacía el otro costado del baño, donde vio nuevamente la ropa de su hermana mayor que acababa de ducharse.

En ese instante se le vino a la mente la imagen del día anterior, cuando agarró esa delicada prenda femenina. En una situación normal, hubiera tratado de no darle importancia y salir de allí normalmente. Pero ese día estaba excitado por los videos que había visto y no pudo concluir, y la calentura nubla el juicio.

– Bueno Agu, vos me cortaste el momento en que iba a acabar, asique ahora me tenés que ayudar. (Martín se hablaba a sí mismo en su mente).

Se le volvió a poner dura y fue al rincón de la ropa sucia. Encontró lo que buscaba.

Debajo de una remera, junto a un corpiño, había una bombachita blanca.

La agarró, dio unos pasos hacia la puerta, para saber que no estaba ni la madre ni Florcha cerca, cerró bien la puerta del baño y se sentó en el inodoro. Se bajó los pantalones hasta los tobillos y procedió a desenrollar la bombacha de su hermana.

Una vez en su forma original, notó como otra vez, igual que la anterior, parecía ser una cola-less. Como estaba de caliente en ese momento, imaginar lo chanchita que es su hermana mayor usando ese tipo de bombachas le hacía brotar líquido pre-seminal como bestia.

Mientras tenía la cola-less en una mano, con la otra se masturbaba, y pronto acabó. En su mente, la cola de Agustina entangada, en su vista la bombacha de su hermana. Y en su mano, mucho semen tibio.

– Qué bueno….

Se levantó de allí, puso la bombacha en donde estaba, y se limpió el semen de su mano en la canilla. Había sido la mejor paja en años.

Salió del baño, habiendo descargado toda su excitación, y se dijo así mismo que ya era todo. El primer día agarró la bombacha solo por curiosidad, y el segundo porque la propia Agustina había interrumpido su masturbación sin darse cuenta. No volvería a husmear esas prendas jamás.

Luego de aquellas aventuras en el baño, el chico cumplió su promesa y no volvió a tocar las prendas de sus hermanas. Cada día que iba al baño las veía allí, pero no les daba importancia por el momento.

Uno de esos días, Martín había ido un rato al gimnasio, evidentemente adentro con la calefacción era caluroso, el chico llevaba en la cinta unos 3 km cuando se detuvo a descansar un rato.

En el gimnasio había bastante gente, y había muchas chicas. Chicas más grandes que él. Veía sus cuerpos, lo que hacían, estaba en una edad en la que trataba de curiosear los cuerpos femeninos en cuanto tuviera la mínima ocasión. Veía como llevaban tops que les apretaban las tetas, las piernas largas y trabajadas, las ajustadas calzas que marcaban colas por todos lados.. incluso a una chica se le marcaban levemente los pezoncitos en su top!

Como era de esperar, la erección no se hizo esperar, y con su short de entrenamiento se le notaba largamente.

Tuvo que volver a la cinta y dejar de pensar en chicas…

Apenas acabó el entrenamiento, cuando se iba yendo del lugar miró más colas, cuantas pudiera. Se abrigó bien y caminó hasta su casa. Durante el trayecto, recordó todas las chicas y sus calientes cuerpos, ahora la erección no se notaba por el pantalón largo que se había puesto. Apenas llegara a su casa, iría directo a bañarse y de paso, como la situación lo ameritaba, hacerse una paja en la bañera pensando en lo que había visto en el gym. Era tambien común en él masturbarse en la bañera pues era de los pocos momentos del día que estaba solo. Generalmente lo hacía pensando en compañeras del cole.

Entró apurado a la casa, fue al baño y se encontró con su hermana Florcha bañándose.

– Dale Florcha que estoy todo transpirado! –Dijo Martín, ocultando su verdadero apuro para bañarse.

Tuvo que esperar varios minutos, hasta que finalmente Florcha salió del baño, envuelta en una toalla. El chico ni le prestó atención y entró al baño.

Se quitó toda la ropa, ya con la pija erecta y preparada, estimulada por las jóvenes del gimnasio. Tiró la ropa en el rincón, y le llamó la atención otra vez.

En la ropa de Florcha, que recién acababa de ducharse, arriba de toda la ropa, había dejado la pequeña bombachita que había usado.
Blanca, Martín estaba con el pene listo y muy caliente, y dijo en voz baja:
– Prometí no agarrar las de Agus… de igual manera, solo voy a agarrar esta vez la de Florcha para ver como es, y nada más…

Tratando de no tener la conciencia sucia, recogió la cola-less de su otra hermana. Era blanca, en el frente tenía detalles transparentes… igual de pequeña que las que usa Agustina.

El chico la observó mientras se acariciaba la pija, hasta que decidió dejarla donde estaba. Antes de tirarla, la tela se dobló un poco y pudo alcanzar a ver algo extraño en la parte interior de la bombacha.

Extrañado, volvió a abrir la prenda y la dobló para ver el lado interno. En la parte delantera, tenía algunos pelitos oscuros, el chico rapidamente pensó en el vello púbico de su hermana.

Pero lo que más le extrañó, fue ver más abajo, en la parte más delgada de la cola-less, toda brillosa.

Observó más de cerca, y al parecer esa parte estaba húmeda. Tocó esa parte, y notó un líquido viscoso. Y todo pegajoso. Se acercó más aún, y sintió un olor extraño.

Enseguida notó que el olor provenía de esa humedad en la bombacha, y notó que era delicioso. Apenas se dio cuenta, cuando ya estaba a punto de acabar. Qué era todo aquello?

Martín de pronto se notó aspirando la humedad de la bombachita de su hermana Florcha. No entendía muy bien que le pasaba, pero siguió con eso, viendo como en la tela se mezclaba vello púbico con esa humedad, haciendo de todo ese ritual algo extremadamente morboso y caliente.

– Diosssssssssssssss…

Suspiraba en voz baja. A su mente le vinieron imágenes de la conchita de su hermana rozando ese espacio de tela… no pudo aguantar más, se masturbó rápido pensando en su hermana Florcha, con la bombacha en la cara, sintiendo ese olor a concha que lo mataba.

Inmediatamente el semen salpicó la bañera. Otra acabada tremenda. Suspiró de placer, y dejó la cola-less donde estaba.

Era un chico muy inexperto. Todo un novato respecto al sexo. Asique después de bañarse, antes de irse a dormir fue con la notebook a su dormitorio, y buscó en Google información.

Después de varios minutos, y varias páginas visitadas, pudo entender la situación, y qué era eso en la bombacha que tanto le había gustado!.

– Lubricación y flujo vaginal… sea lo que sea, es riquísimo! (Se lo dijo en su mente)

Borró el historial y se fue a dormir.

 

Capítulo III: Avances peligrosos

A la siguiente mañana, mientras Martín estaba en la aburrida clase de historia, y la profesora hablaba y hablaba, se fue desconectando mentalmente de la clase –aunque aún estaba allí- y pensaba en sus próximos pasos.

Después de las estupendas corridas de los días anteriores, estaba dispuesto a seguir haciendo lo mismo, pero antes habría que ajustar ciertas formas.

Si bien en su interior, él pensaba que lo que hacía no era del todo correcto, o moralmente correcto, trataba de engañarse a sí mismo.

Terminada la mañana escolar, y luego de ir a casa, planificó sus siguientes movimientos.

Esa tarde había partido con los compas de la escuela, por lo tanto antes de irse de casa, recordó la ropa que llevaban sus hermanas ese día.

Agustina tenía el jean azul con la remera gris, y Florcha el jean negro con una blusa verde. Grabó eso en su mente y partió. Todo listo.

Se desenchufó 100% de su vida cotidiana durante el partido de fútbol, en donde está en juego el honor del equipo y sus compañeros. Algo que sólo un hombre puede entender.

Ya con el sol cayendo por el horizonte, y la temperatura desplomándose, al terminar la batalla en el campo regresó a casa para darse una buena ducha y descansar para empezar un nuevo día.

Arribó a casa ya de noche. Ingresó por el garaje. El auto no estaba. Mamá debía haber llevado a alguna de sus hermanas a algún lugar. Buena noticia, porque si su madre lo veía todo embarrado entrando a casa, algún reto ligaba.

Dejó sus botines en el lavadero, y entró derecho al baño. Se despojó de la ropa llena de tierra arrojándola al típico lugar. Allí estaba, como cada día, la ropa de sus hermanas.

Entre el partido, los golpes del encuentro, y la derrota sufrida, se olvidó de lo que había puesto en su mente antes de salir de casa, y en ese momento lo recordó.

No estaba para nada excitado en ese momento, y su cuerpo desnudo le pedía que se metiese ya al agua caliente porque se estaba congelando.

Esta vez había ropa de una sola de sus hermanas.

Había una remera verde, con un jean negro, medias, más un corpiño color piel y una bombachita que también parecía ser de ese color, no alcanzaba a verla bien porque estaba doblada abajo del corpiño. A juzgar por la ropa, esto es de Florcha, pensó el chico.

Se estaba enfriando y decidió meterse a la ducha, sin revisar la ropa.

– Ummm. –El agua caliente premiaba a su cuerpo casi helado ya.

Después del shampoo, puso una mano sobre su miembro y lo acarició levemente.

Sentía el agua caer en su cuerpo, mientras se recostaba sobre la bañera, acariciando su pene, que lentamente se fue poniendo duro.

Pensó en algún estímulo sexual. Virginia. La chica más bella del salón. La reina. La diosa. Nunca fallaba.

Ok, esta vez puso su mano agarrando su pene para empezar a masturbarse.

El rubio cabello de Virginia, su carita de niña buena… pensó en lo que le haría a su compañerita si la tuviera atada a una cama. La paja fue aumentando de velocidad, a medida que imaginaba lo que haría con esa hembra.

Después de unos minutos, ya estaba listo. Su joven cuerpo respondía rápidamente a los estímulos. Estaba a punto de acabar, cuando detuvo la masturbación.

Cerró la canilla, y se secó con una toalla. Se puso una remera mangas largas, un buzo y las medias. Se agachó sobre la ropa de su hermana, levantó el corpiño de allí y agarró la bombacha de su hermana.

La acomodó a su forma original, y buscó el interior. Y gualá! La misma mancha de humedad estaba allí. Esta vez parecía más pequeña, estaba húmeda pero no tanto como la anterior. Puso su mano en la pija erecta y palpitante, puso la bombacha con la parte húmeda en su nariz y empezó lo bueno de verdad.

Otra vez lo invadió ese característico olor a hembra, a vagina.

Aspiró cuanto pudo de esa droga, pensó en su compañerita de salón mientras se la jalaba despacio, no aguantaría mucho. Quería disfrutar el momento, se dispuso a terminar con aquello, cuando de repente:

Toc toc.

– Nene te falta mucho???? -Agustina.

Se desesperó, se hizo un nudo en las manos y se le cayó la prenda al piso.

– Sí, sí… no, digo, ya salgo. –Respondió mientras tiraba la bombacha al lugar donde estaba, buscando el corpiño para ponerlo encima como estaba antes.
– Qué?
– Que ya, ya estoy saliendo!

Escuchó los pasos alejándose y respiró aliviado… uff! Que poco había faltado. A saber que le diría su hermana si lo viera haciendo lo que estaba haciendo. La verga se le puso flácida más rápido que nunca antes, del susto!

Se vistió por completo y salió de ahí, mientras Agustina entraba a ducharse.

Luego de eso, trató de enterrar el suceso. Mientras Agustina se bañaba, llegaron a casa Florcha y mamá de una reunión de vaya a saber que cosa.

En fin, después de la cena fue a su notebook a navegar por Internet visitando como hacía diariamente sus sitios favoritos antes de dormir. Se acostó en su cama con la notebook, y después de visitar todas las páginas favoritas y de “informarse” de las cosas como su equipo de fútbol, carreras, etc. Cerró la pc y se quedó pensando en la oscuridad.

En su mente, volvió el suceso del baño, ocurrido hace pocas horas. Había ya aspirado dos veces la intimidad de su hermana Florcha, pero con Agustina todavía no lo había hecho. Abrió nuevamente la notebook y entró a una página erótica. Abrió el primer video que aparecía, era de lesbianas y se metió la mano en su pantalón.

El video había resultado muy bueno, corto pero bueno, ya otra vez estaba a punto del clímax, y pensó en ir al baño a buscar la bombacha de su otra hermana, Agustina. De pronto se puso muy, pero muy caliente, y su mente empezó a carburar a toda velocidad. En su cabeza pensaba en cosas como éstas:

“¿Cómo será? Seguro que es bien chiquita y apretada… ¿Estará húmeda como la de Florcha? Me muero por conocer el olorcito de tu conchita, Agus.”

Estaba realmente caliente, pensando en cosas que jamás hubiera pensado. Se estaba saliendo de control. Sentía sus dedos resbalarse con el frondoso líquido preseminal que le brotaba, y no quería manchar las sábanas.

Se destapó, dejó la notebook en su cama, se levantó de la cama, guardándose como pudo su erectísimo pene en sus pantalones que no daban cabida a su tremenda erección. Camino sigilosamente por el pasillo, hasta que topó con la puerta del baño. Escuchó la lluvia de la ducha cayendo. Maldición! Repitió en su mente.

Su madre se estaba duchando, y no podía arriesgarse a entrar a cumplir sus sucios planes. Su madre lo podría ver fácilmente. Tocó retirada, se fue a su cama a la aburrida acción de dormirse.

La madre era la última en ducharse siempre, antes de irse a dormir, por lo tanto toda la ropa sucia de la familia la recogía ella para llevarla al lavadero después de bañarse. No había otra oportunidad ese día. Si bien pensó en que podía ir al lavadero, era demasiado arriesgado, porque toda la ropa mezclada en un cesto sería dificultoso para encontrar las prendas que buscaba, y con ello haría ruido que levantaría sospechas.

 

Capítulo IV: Obsesión

Con el paso de los días, esta práctica iba siendo cada vez más cotidiana para el muchacho.

Martín siempre había mirado a sus hermanas como eso, hermanas. No le despertaban ningún tipo de interés sexual. Pero con las nuevas acciones esto iba a empezar a cambiar poco a poco.

Generalmente durante el día, recordaba la ropa que llevaban puesta sus hermanas para que al final del día, supiera de quien pertenecían esas prendas.

Una de esas tardes estaba jugando en la play con su amigo, vió como su hermana Florcha se iba de casa. Estaba con el pelo algo mojado y bien vestida, seguro iba a clase de inglés.

– Me voy!

Su amigo Lucas se quedó siguiendo la partida, mientras Martín no perdía oportunidad e iba al baño.

Buscó entre la ropa, y encontró la prenda de su hermana.

Una bombacha negra con bordes blancos, toda húmeda solo para él.

Se la llevó a su olfato.

– Mmmm qué delicia!!!

Ese aroma profundo, el aroma más íntimo de su hermana invadía sus pulmones llenándolo de placer.

Pensó en cómo se sentiría su hermana si se enterara de lo que hacía. Compartía una gran relación con ella. Se sentía mal por hacerlo, pero no podía evitarlo.

Dejó la prenda donde estaba, y regreso con su amigo. A la noche ya había material para masturbarse!

Transcurrió la tarde, y ese día quiso esperar a meterse a bañar. Quería ser el último, para descubrir la bombachita de su otra hermana, Agustina.

Pero no hubo caso. La chica no llegó a casa hasta tarde, asique el adolescente tuvo que ducharse. Obviamente utilizó la bombacha negra de Florcha para hacerse una estupenda paja.

:::

Un viernes por la tarde, ya Martín y Florcha habían llegado del colegio, y Agustina tenía día libre en la universidad. Mamá trabajaba, y ese día tocaba hacer algunos deberes hogareños.

Ese tipo de tareas muchas veces recalaba en los jóvenes, pues la madre trabajaba varias horas por día, y siempre pedía a sus hijos que colaboren.

Había que lavar el piso y limpiar muebles en el living de la casa.

Generalmente se dividían las tareas entre los hermanos. Ese día a Martín le tocaba fregar el piso y a Agustina limpiar los muebles. Florcha tenía ese día “libre” en cuanto a tareas del hogar.

Martín fue al lavadero en busca de un balde, lo llenó con agua, y el trapo de piso. Pasó por el pasillo, cruzando por el cuarto de sus hermanas –Agus y Florcha compartían habitación- y tocó la puerta para avisar a Agustina que le tocaban los muebles. Fue hasta el living para comenzar con la tarea.

Estaba remojando el trapo cuando vino rápido Agustina, pasó por delante y siguió su camino, hasta la puerta principal. Mientras cruzaba por el living, dijo:

– Perdón hermanito pero me llamó Javi, chauuu.
– Qué?

Martín no daba crédito a lo que su hermana mayor decía. La muy forra se iba porque la llamó el novio, el tarado de ‘Javi’. Le tenía bronca. No por algo en especial, pero que su hermana tenga novio no le gustaba.

Cerró la puerta y adiós.

Bueno, que más da –pensó- al fin y al cabo cuando regrese tendrá que hacerlo.

Comenzó con su tarea, cuando esta vez su otra hermana, apareció por casa.

– Hola nene. Que haces? –Florcha saludó a su hermano con un beso.
– Limpiando un poco… Agus me dejó solo jaja.
– Jaja la loca debe andar con Javi, no?
– Tal cual…
– Bueno y que hay que hacer?
– A ella le tocaban muebles hoy.
– Bueno, deja, lo hago yo por hoy. No quiero que mamá venga y vea todo sucio.

Florcha recién llegaba a casa de gimnasia. Las dos hermanas de la casa eran asiduas a una especie de gimnasio pero donde solo iban mujeres, ya que también allí enseñaban clases de baile. Florcha y Agus de pequeñas iban allí a baile y ahora de grandes concurren a hacer un poco de gimnasia “para mantener la cola” como decían ellas. Claro que tenían diferentes horarios, rara vez coincidían las dos juntas.

El chico siguió con su tarea de fregar el piso, mientras Florencia se quitaba la campera, tomaba un trapo viejo con el producto de limpieza, para comenzar a limpiar los muebles.

Martín cada tanto la miraba a su hermana –estaba de espaldas a él-. Se fijaba en el cuerpo apetecible de su hermana. Le venían a la mente los comentarios obscenos de sus compañeros sobre ellas. Florcha tenía el pelo suelto, estaba con un top ajustado, y una calza negra muy apretada. Ropa de gimnasia.

Sobretodo le miraba mucho la cola. Cada tanto reojeaba a su hermana, que ajena a los pensamientos oscuros de su hermano, se limitaba a lustrar los muebles.

El miembro del muchacho fue despertándose. Le miraba descaradamente la cola grande y redonda a su hermana. La calza se le ajustaba tanto que era imposible no mirar. Mientras seguía lavando el piso, se imaginaba como se vería su hermana desnuda. Se imaginaba bajándole la calzita para dejar al descubierto ese culo perfecto. Su pija le iba a reventar en el jean.

Florcha estaba limpiando el mueble del TV. Le pasaba el trapo a la madera. Se agachó y abrió una de las puertitas de vidrio del mueble, para limpiar todo allí abajo.

El chico no se perdía detalle de los movimientos de su hermana. La adolescente apoyó ambas rodillas en el suelo, inclinándose hacia delante para limpiar bien la parte interna del mueble.

– Se puso en cuatro, se puso en cuatrooooooo –El chico se repetía cosas en su mente.

Ante él, Florcha estuvo unos segundos en esa posición comprometedora, con la cola bien alzada lista para ser embestida.

Martín quiso sacarse la verga ahí mismo, para correrse como un loco mientras observaba el espectáculo.

Con una mano tenía el secador y con la otra se acariciaba la dura pija por encima de su pantalón. Mientras admiraba el culazo de su hermana, se imaginaba la bombachita que tendría, y con lo pequeñas que son, y lo apretada que le iba la calza, se le debía meter bien en la concha! No podía aguantar para tener en sus manos esa bombacha toda húmeda!

Finalmente, Flor terminó con aquello. Martín sacó su mano de donde la tenía, y disimulo que nada había pasado, siguió fregando.

– Bueno, ya esta esto. Me voy a dar un bañito porque estoy toda transpirada!

El chico estaba dejando de ver a su hermana justamente como hermana, y la estaba empezando a ver como ‘chica qué está buena’.

Estaba muy caliente, y esa tarde, después de que Florencia saliera del baño, volvió a casa Agustina, que también entró a ducharse. Por lo tanto ese día finalmente sería en el que conocería el aroma de Agustina… y con lo que había visto de Florcha, se imaginó el festín que se haría en el baño.

Horas más tarde…

Luego de que las dos hermanas se duchasen, llegó mamá a casa. El chico rápidamente ingresó en el baño.

Se quitó toda la ropa, abrió la ducha para no levantar sospechas y evitar que cualquier sonido que haga se escuche.

Fue directo a la ropa tirada. Observó dos tipos de ropa claramente identificables. A un lado la “montañita” de ropa de Florcha, y al costado la de Agustina.

Comenzó a revisar y se dio cuenta que dentro de la calza de Florencia, estaba la bombachita que había usado ese día.

“Mmm.. se sacó todo junto”.

Sacó la colaless de la calza y de lo primero que se percató fue que ya la había visto.

Era idéntica a la que había usado Agustina hace unos días, que el muchacho había utilizado para masturbarse. Era imposible olvidarse de aquello.

Pensó en si tendrían dos del mismo estilo, o sea dos prendas iguales cada hermana, pero no le importó mucho en ese momento, y ya con la pija bien en alto buscó la parte interior.

Brillosa. Otra vez bien húmeda. Con pelitos negros esparcidos por allí.

Martín puso uno de sus dedos en esa parte, y sintió como se deslizaba la yema de su dedo por la tela.

“Ufff esto es demasiado”

Se la llevó a su cara para aspirar la droga que más le gustaba. Que olor tan profundo!

Iba a tocarse pero se recompuso. Aún con la bombachita de Florencia en su mano, buscó en el montoncito de ropa de su otra hermana.

Sacó de encima la remera, el suéter, el pantalón, el corpiño, hasta que identificó el objeto del deseo.

“No puede ser”

Dejó la bombacha de Flor a un lado, y juntó con ambas manos la prenda de Agustina.

La estiró bien ante su vista, para verla en su forma original. Una tanga purpura, con detalles como puntitos en blanco. El muchacho se quedó estupefacto.

Se dio cuenta que estaba tirando demasiada agua la ducha, asique se apresuró.

Observó con detenimiento la tanga de Agustina y buscó en su interior.

Vió cómo la parte inferior era delgadísima! Si bien las que veía a menudo eran pequeñas, ésta lo era aún más! La parte de la tanga que cubre la vagina era muy fina, y esto llevaba al muchacho al éxtasis de placer.

“Apostaría a que se le mete toda”

No estaba húmeda, ni nada por el estilo. Se la llevó a la cara para sentir el aroma, y sí que lo tenía. La parte de tela que tocaba la vagina de Agustina desprendía un aroma a hembra igual de fuerte que el de Florcha.

El muchacho se quedó sintiendo ese olor, hasta que las dejó donde estaban, para no levantar sospechas por si alguien entraba. Y se metió a la ducha.

Se baño lo más rápido que pudo: jabón, shampoo, y en unos minutos estaba listo.

Se secó todo el cuerpo, y antes de vestirse, volvió a buscar la bombachita de Flor y la tanga de Agustina.

Se sentó en el piso sobre la toalla que había usado para secarse, tomó las dos prendas íntimas con la mano izquierda, y se las llevó a la cara para estimularse como más le gustaba. Con la mano derecha se masturbaba.

Luego de sentir ese olor embriagante, imaginaba a sus hermanas. Recordó la pose de Flor cuando estaba limpiando el mueble, puesta como perrito, y se imaginó a Agustina con las piernas abiertas, mostrando la concha…

Apresuró los movimientos manuales y terminó llenando el borde de la bañera con espeso semen caliente.

Lo limpió con papel higiénico, tuvo que cortar varias veces para limpiar todo lo que había soltado. Ya había quedado “como nueva”. Enseguida entraría mamá a la ducha, pero por suerte no se notaba que alguien se había hecho una estupenda paja.

Ya también puso las telas femeninas en donde estaban, y termino de vestirse para salir muuucho más relajado y a dormir cómoda y placenteramente.

El hecho de ir a bañarse era más placentero que nunca.

En los ratos libres, en vez de pensar sobre las chicas de clase, pensaba en sus hermanas.

Con el correr de los días, se iba interiorizando más y más sobre ellas.

Casi siempre aguardaba a que ambas se ducharan, y luego lo hacía él para tener las prendas de las dos féminas.

Después de varios días repitiendo el ritual, se fue dando cuenta de algunas cosas.

Ambas usaban las mismas bombachas. Muchas veces se encontraba con que una de las chicas había usado una bombachita que ya había usado la otra.

Esto había sucedido varias veces, en donde el chico encontraba las prendas que había usado Flor un día, y después la encontraba en la ropa de Agustina.

Y también descubría que las bombachas y tangas que usaba Florencia estaban casi siempre más mojadas que las de Agustina.

No era una regla fija, pero era más o menos así. Además en las de Florcha casi siempre encontraba algunos pelitos oscuros, mientras que en las de Agustina casi nunca los encontraba.

Así se fue imaginando muchas cosas en sus fantasías.

Cuando pensaba en Florcha, se la imaginaba con la concha peludita, y a Agus toda depilada.

La obsesión comenzaba a hacer mella en el adolescente calenturiento.

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Eran familia, y por lo tanto muchas veces las chicas andaban con poca ropa por la casa. Momentos en donde salían de la ducha, o tenían que cambiarse, o llegaban del colegio o uni y se desvestían rápidamente para cambiarse. No les importaba que estuviera Martín viéndolas, pues nunca se hubieran imaginado como las miraba su hermanito. Hasta el momento, las chicas seguían viendo al “enano” como eso, el hermanito pequeño.

Desde siempre, toda la vida había pasado eso. En la casa eran todos familia y andar un rato con poca ropa no era nada raro.

Un día, estaban desayunando, Martín, y a su lado Agustina. Florcha todavía estaba en la cama, y mamá en el baño.

Agustina tenía puesta la ropa de dormir, una remera mangas largas estirada y vieja, desteñida, y un pantalón también largo.

Estaba muy apurada, pues para la uni tenía que caminar muchas cuadras y siempre salía de casa antes que los demás. Estaba retrasada con el tiempo y se fue apurando.

Fue hasta su habitación y trajo a la cocina la ropa que se iba a poner hoy, estaba parada al lado de Martín, quien estaba sentado tranquilamente tomando su té. La chica bebió un sorbo de café, puso la taza sobre la mesa, y se quitó la blusa de dormir, quedando en corpiño.

Un corpiño muy lindo, por cierto. Color piel, aunque a Martín le importó poco, porque espiaba de reojo a su hermana mientras se cambiaba a su lado.

Le veía las tetas de costado, como se movían en ese corpiño ajustado, mientras el pelo casi rubio caía sobre su cuerpo.

Esas tetas grandes y redondas querían zafarse del corpiño a cada movimiento… qué espectáculo le estaba brindando su hermana mayor sin siquiera darse cuenta.

Se colocó una blusa, seguido de otra, y una campera. Bebió otros sorbos de café y ahora se quitaba el pantalón.

Con ambas manos a los costados de sus caderas, tomando el elástico del pantalón, se lo bajó rápido hasta llegar a los tobillos, y con ayuda de sus pies, se los quitó.

Martín aprovechó para mirar de nuevo a su costado, y Agus se agachó para agarrar el pantalón del piso, cuando fue hacia abajo con sus manos para tomarlo.

Durante esos pocos segundos, su hermana había quedado con las piernas estiradas pero con el torso hacia abajo para juntar la prenda de dormir, y había quedado en franca posición sexual.

Martín observó todo aquello casi moviendo levemente la cabeza al costado, y vio como durante unos pocos segundos Agustina estaba con la bombacha blanca toda metidita en la cola y agachada, por lo cual durante unas décimas de segundo pudo verle más abajo, como con la presión de estar agachada, se le marcaba levemente la chocha en la tela!

Fue durante milésimas, pero esa imagen iba a quedar grabada en su mente. Le pudo ver la parte donde la bombachita le cubría la concha y encima estaba marcadita!

Se le veía bien la rajita marcada en el medio y a ambos costados los labios abultaditos.

Obviamente el muchacho no reaccionó, y siguió con la taza de té como si nada hubiera pasado. Enseguida Agustina se puso el jean, se acomodó el pelo, y se puso las zapatillas para marcharse mientras se terminaba el café…

Poco que decir sobre lo que sucedió apenas Agus se fue. Martín se fue al baño a cepillarse los dientes y… hacerse otra tremenda paja recordando lo que había visto.

Pues ese mismo día, tras la escuela y todo el transcurso de la tarde, llegó a casa al anochecer y se metió a bañar como cada día.

Buscó en el rincón de la ropa y encontró solo ropa de una de sus hermanas.

Se acercó más y se dio cuenta que era de Agustina.

No le fue difícil encontrar la bombacha. La que había visto esa mañana cubriendo como podía tanta carne que tenía Agustina…

Además miró el corpiño, y recordó la visión sublime de esas tremendas tetas moviendose!

El pene le aprisionaba en el pantalón, asique se los quitó y fue abriendo la bombachita para ver el interior.

Estaba muy húmeda, ese clásico brillo cubría toda la zona de tela que rozaba la conchita. Se la llevó a su nariz y sentir el olor penetrante a concha era supremo! Y el morbo de que sea de su hermana mayor mucho más.

“Uffff esta empapada. Estuviste calentita? Me encanta que hayas estado toda excitada hoy.”

Puso la parte mojada de la bombachita sobre su pija y se masturbaba. Embardunaba el liquido vaginal sobre el tronco de su miembro, mientras se pajeaba a ritmo frenético.

Imaginaba como la conchita de su hermana desprendía toda esa humedad pegajosa en la bombacha y se moría de placer.

Ya tenía toda la pija dura llena de la humedad de la chochita de su hermana mayor. Volvió a llevarse la tela a la cara para olerla, mientras su mano se deslizaba a lo largo de su joven pene con todo el líquido viscoso de su hermana.

Empezaron a salir los brotes de leche para todos lados… cayeron sobre sus piernas, el piso, algunos llegaron a la pared… puf!

Todo ese ritual de instinto animal era algo de otro mundo. Después de semejantes pajas se quedaba muy relajado… era terriblemente satisfactorio hacerlo con las bombachas de sus hermanas.!

Obviamente ya la moral la había perdido… todo pasaba por sus hermanas y su ropa interior.

Cada vez que entraba a bañarse conocía de cual de sus hermanas eran las tangas, sabía que ambas usaban las mismas, y se masturbaba a consciencia.

:::

En una ocasión, estaba la tarde bien fresca cuando Martín estaba haciendo la tarea de la escuela.

Florcha pasaba por allí, con su ondulado pelo negro, una campera y su calza ajustada negra resaltándole ese tremendo culo…

– ¿Cómo va eso enano?
– Complicado Flor…¿vas para gimnasia?
– Sí!
– Yo en un rato también voy.

Se despidió del chico con un beso, siempre tan amable con él.

El muchacho se cansó de tanta tarea y fue también al gimnasio para despejarse un rato.

Ya una vez en el lugar, comenzó con su rutina.

Se detuvo para descansar unos momentos, observando todo el movimiento allí.

Saludó a los conocidos que estaban entrenando.

Y las chicas también haciendo ejercicio. Terminó con su programa en el gimnasio ese día, se puso la campera y se quedó a un costado observando a las chicas disimuladamente.

Las veía como siempre, pero ahora en vez de esas, se imaginaba que eran sus hermanas. Regresó a casa.

– Buenas.. ya llegué

Flor estaba en su cuarto, mamá no había llegado aún a casa y Agustina estaba en la cocina.

– Me baño yo o vas vos Agu?
– Andá vos enano..
– Ok

Se metió en el baño, abrió la ducha y por supuesto fue directo a la ropa de Florcha.

Arriba de la calza se posaba la tanga púrpura! Esta vez la había usado Florencia.

El chico hizo lo de siempre, y se percató de que la tanguita estaba mojadísima.

“Estuvo duro el entrenamiento? Parece que transpiraste toda la concha, Flor…”

Ni que hablar del olor a vagina tan morboso que desprendía esa tanga!

Estaba sentado en el piso, con la campera aún puesta, con los pantalones y bóxer bajados, haciéndose una paja con la tanguita recién usada de su hermana Florencia en la cara.

Estaba en eso, cuando…

– ¡Qué estás….?! – Florcha había entrado al baño y descubierto todo!

Florencia creyó que como la ducha ya estaba abierta, el muchacho estaba dentro… ahora estaba parada en la puerta como de piedra observando como su hermanito tenía una mano en su pija parada y la otra en su propia tanga.

Continuará…

Si les agrada, si quieren que siga la historia, haganmelo saber.

Muchas Gracias.

Sueños felices

Sigo años soñando con ver a mi pareja disfrutar de muchas pollas a la vez. Ella tiene 30 años, es bajita y gordita, pero tiene unos ojos preciosos y una sonrisa que conquista a todos. Fisicamente lo que mas destaca en ella son sus enormes tetas. Y gracias a ellas el pasado sábado al fin me dio el mejor regalo de mi vida: una buena orgía con unos amigos suyos.

Estuvimos en Madrid de visita celebrando su cumple. Por la noche la lleve a cenar. Ella por primera vez en su vida se atrevió a vestirse super sexy; un vestido semitransparente y debajo solo un tanga negro. Al verla en la puerta de nuestra habitación me entraron ganas de tomarla allí mismo. Sus tetas (95E) a la vista y su culo grande con el hilo negro del tanga…y nada a cenar!

Llegamos a un restaurante en el centro de Madrid y encontramos una mesa libre. Nos sentamos y pedimos a la camarera un aperitivo. Ella se quita el abrigo y yo otra encendido! En ese momento llego un chaval joven (tenia tb 30) y le dijo a ella:’’Paula, cuanto tiempo!Qué tal? Era un amigo de la Universidad. Habian estudiado juntos durante los 5 años. Pues nada, ella me presentó y le invite a sentarse con nosotros. El acepto la invitación diciendo que esta esperando a un par de amigos. Y todo el tiempo mirando las tetas de mi chica y yo a el y a las tetas. Mi mente no paraba; a ver si puedo convencerla?Qué quiero verla con otro tio!

Tras un rato llegaron los amigos de Dani; Paco y Angel. Los tres eran jóvenes de complexión normal y muy simpaticos. Durante la cena ellos hablaron de que como cuando cada uno y yo estaba como fuera de juego. Ya con las copas delante de repente Dani dice que guapa estas chiqui!Ella sonriente le dio las gracias y a continuación Angel muy valiente le dice y ¡qué tetas! Todos quedamos callados hasta que yo le conteste: ’’a mi tb me encantan. Que tengo unas ganas de comerlas ahora mismo de postre.’’  Los tres a la vez murmuraron que a ellos les encantarían comerlas cuando ella quisiera! Paula tan tranquila me sorprende diciendo que como es su cumple y no puedo comer tarta para no engordar más podríamos los cuatro comerla a ella esa noche. Luego me pregunto que si estoy de acuerdo. Me quede sin palabras por los nervios y solo pude asentir con la cabeza. Pedimos la cuenta y salimos hacia el hotel.

Ya en la habitación nos mando a ducharnos, y yo con la polla más dura que una piedra le dije que si ella se ducharía con cada uno de nosotros? Qué experiencia!casi me corro esperando mi turno y sin tocarme ni yo ni nadie. Solo viendo como ellos la tocaron y como ella les lavo las vergas. Me gustaría disfrutar de eso todos los días! Al final me toco a mi y ella empezó a lavarme contándome mientras como se había disfrutado tocando esas pollas! Qué zorra! me encanta! Así que yo como un chiquillo me corro allí mismo en sus manos! Y le digo: pues si te gustaba lavarlos ¿qué tal si las pruebas dentro de tu coño? Y claro ella sin decirme nada de salió del baño y se salto la cama (de matrimonio) y nos llamo: ¿alguien quiere la tarta? Quiero que me folleis toda la noche. Me teneis que llenar el coño con vuestra leche y tu Andres (yo) seras mi esclavo! Yo me quede de piedra. No sabia que decir o que es lo que ella quería realmente decir? Pero a pesar de haberme corrido segui con la polla dura. Ella al verme asi inmóvil me dijo: primero tienes que comerme el coño para que ellos me pueden follar bien. Y mientras me follan me comes el clítoris! Yo casi en cielo y a la vez en pánico. No sabia que hacer. Paula me cogió de la polla y me tiro hacia la cama diciendo que ya no hay salida!que si quiero participar ella pone las normas y si no yo podría salir de la habitación y no volver antes de que amanezca!

Y ahora que hago? Siempre he querido verla con otros. Celebrar una orgia asi:mi Paula y los cuatro! Pero pensando en que le tendría que comer mientras los otros la follen me hacia dudar. Como evitar tocar sus pollas?!

Pues claro, me quedo cari le dije . No podía hacer otra cosa. Empeze a comerle el coño y ellos le tocaron y chuparon las tetas le besaron la boca y ella acariciaba sus pollas con las manos. La vi feliz y muy guapa! De repente ella se gira. Se puso de lado estando yo delante de ella con la voca entre sus piernas y uno de ellos se puso detrás de ella y metió su pene entre sus piernas directo a mi boca! Que asco! Pensé primero pero ella solo me toco la polla diciendo: te pone mucho eso cari! Y es verdad a pesar de sentir el asco estaba mas cachondo que nunca. Poco a poco empeze a chupársela! Luego la cogi en mi mano para meterla en ese coño tan bonito. Que placer! Cuando el se corrió dentro de ella se retiro el y Paula me dijo: comeme bien! Y yo a tragar leche! La segunda verga era una preciosidad, un símbolo de masculinidad! Grande;largo y gruesa y muy dura. Pues lo mismo: a chupar y a disfrutar luego de ver como ese pollon la penetra!

No se cuanto tiempo estuvieron follandola, ni me importa. Era lo mejor que me ha pasado en mi vida hasta ahora. Bueno lo 2º ya que lo mejor es tenerle a ella a mi lado.

Cuando ellos terminaron de disfrutar de la ‘tarta’ me sente a su lado y la vi por primera vez; tenia las tetas llenas de semen, la cara también. Y el pelo. Alguna manchita en la barriga. Me gusto la vista. Y ella me dice que le limpie las tetas y la cara con mi boca! Asi que a tomar más leche! Seguramente soy el hombre hetero (¿) que más leche ha comido en el mundo! Y llego mi turno. Hicimos el amor como nunca;salvaje y los dos corriéndonos a la vez. Mientras los amigos se habían vestido y al terminar nosotros el primer acto nos dieron las gracias y se fueron. Y ella me dijo que me quería mucho y me entrego su culo. Lo había deseado desde el primer dia que la conoci y hasta ahora nada…Cogi con mis dos dedos liquido de su coño y empeze a acaricarlo con los dedos y con mi lengua para luego penetrarla lentamente. Ella se quejaba un poco pero dijo que siguiera metiéndola. Qué noche! Ojalá pudiéramos repetirla pronto!

Ahora de vuelta en casa (Santa Pola/Alicante) felices planificando nuestra boda y antes de eso una buena despedida-orgia en una casa rural. Solo tengo que buscarle unas 5 pollas con unos tios simpaticos,sanos y limpios. Y si son muy dotados mejor. erizochorizo@hotmail.com