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Descubriendo El Sexo Con Mi Familia (I)

Obligado por mis padres a pasar una semana con unos tíos que apena veía, me subí en un autobús camino de un pueblo costero de Huelva donde tenían un chalet que no conocía. Llegué a media tarde, con un calor asfixiante y encima me habían dado indicaciones para ir andando ya que no me podían recoger.
Llegué sudando a la casa y toqué el timbre, y toqué y toqué… cuando ya pensaba que me había equivocado me abrió la puerta una chica sonriente a la que apenas reconocí como mi prima Marta. Había dado un estirón muy interesante, ni brackets ni coleta, tenía delante de mí a una chica con un buen tipo, según se adivinaba debajo de la toalla de baño que llevaba enrollada.
-Perdona, Miguel, estamos en la piscina y no te oía. Pasa al fondo – me dijo mientras me daba un par de besos- ¡qué sudado vienes, te vendrá bien un baño!
Fui con ella hasta la parte trasera y en vez de encontrarme a mis tíos y a mi primo, también más pequeño que yo, lo que vi fue un espectacular culo… y la chica que lo lucía, que estaba boca abajo sin sujetador. Mi sorpresa fue de campeonato cuando se dio la vuelta y vino a presentarse, mostrando unos pechos que no sabía cómo mirar disimuladamente pero que me excitaron al instante. Se trataba de una amiga, Tamara. El resto de la familia se había ido a la ciudad y volverían para cenar.
Y no acabó ahí la sorpresa, por detrás oí a mi prima decirme otra vez que me diera un baño y, al volverme, me la encontré también usando tan solo unas braguitas de baño. De repente tenía a dos chicas guapísimas a unos centímetros enseñándome sus pechos con toda naturalidad. Es verdad que ya estaba acostumbrado a ver tetas en la playa, pero ninguna amiga mía ni persona cercana había hecho topless delante de mí. De hecho, luego me explicaron que sólo se quitaban la parte alta del bikini cuando estaban solas y me pidieron que les prometiera guardar el secreto.
Marta me acompañó al cuarto de mi primo, con dos camas, y me dijo que dejara allí las cosas y me fuera a la piscina. Me desnudé y estuve a punto de pajearme ya que me habían puesto a cien, pero las ganas de seguir viéndolas hicieron que saliera con mi bañador que apenas ocultaba una erección brutal.
Pasamos la tarde de baños y charla, lo que hizo que me relajara y pudiera además observarles con todo detalle sus tetas. Las de Tamara eran pequeñas pero perfectamente redondas y con unos pezones muy oscuros, muy apetecibles. Marta, algo más rellenita, tenía unas tetas un poco más desarrolladas pero además, al ser rubia, los pezones eran claros y, sobre todo, sobresalían mucho, seguro que se le marcarían con cualquier ropa ajustada.
El golpe de suerte llegó al atardecer cuando mi tío llamó avisando que habían tenido una avería en el coche y que llegarían al día siguiente por la tarde. Con esta noticia, Marta pidió a Tamara que se quedara a dormir y así cenaríamos los tres en la casa. En aquel momento pensé que la habitación de Marta solo tenía una cama y la mía dos ¿dormiría conmigo?
Nos vestimos y nos fuimos a buscar unas pizzas. La cena fue divertida mientras seguía en estado de shock pensando el par de chicas que había podido disfrutar prácticamente desnudas. Lo mejor vino después cuando Marta apareció con una botella de licor de su padre. Aunque tomamos una sola copa, para que no se notara demasiado, a los tres nos subió a la cabeza y empezamos a decir tonterías y reír sin parar.
Con las bromas, Tamara empezó a hablar de la cara de bobo que se me había quedado cuando ví sus tetas (seguro que fue así) pero por hacerme el gallito les dije que estaba acostumbrado y más de una vez había ido con chicas a una playa nudista cerca de mi casa de la playa… es verdad que había una playa nudista pero jamás había estado. Tamara me dijo que si era así, que no me importaría bañarme desnudo y me tiré el farol de que lo haría si ellas también se desnudaban. Marta se negó pero a Tamara se le veían ganas de hacerlo, total que acabamos los dos al borde la piscina en ropa interior después de quitarnos los pantalones y camisetas que llevábamos. Sin fiarme mucho de ella empecé a bajarme los calzoncillos y ella su bragas, tanto ella como yo no estábamos depilados y verle asomar los pelos negros del vientre me excitó muchísimo. Seguimos hasta que empecé a enseñar el pene y… nos bajamos todo. Fue un subidón tremendo. Nos reímos y nos fuimos al agua.
Costó convencer a Marta que se metió al agua en bragas pero al cabo de un rato decidió quitárselas y los tres nos bañamos tranquilamente en pelotas. En realidad, sólo podía verles bien los pechos pero adivinaba las manchas de pelo que se notaban entre sus piernas lo que me hizo tener de nuevo una erección que descubrieron rápidamente. Divertidas con mi pene tieso, se metían debajo del agua para observarlo, algo aún más excitante.
Pero la noche de sexo no había ni comenzado, anochecía y al no tener las toallas a mano Tamara dijo que podíamos usar la ducha que había al borde de la piscina y Marta entraría y nos pasaría las toallas. Primero se duchó Marta y justo después salimos Tamara y yo para ducharnos a la vez. Yo seguía empalmado y mientras estábamos bajo el chorro de agua, ella sonrió, miró hacia abajo, me cogió el pene y ¡me hizo una paja!. En realidad fue notar su mano que me la agarraba y me la meneaba y correrme al momento. Nunca me la habían tocado directamente y ¡ahora me la sacudía una chica totalmente desnuda! Fue tan rápido que cuando vino Marta ya me había limpiado, nos dio las toallas y no se dio cuenta de nada.
Asumido ya que nos habíamos visto desnudos fue curioso ver como entramos los tres secándonos con las toallas pero sin hacer esfuerzo por taparnos nada. Subimos a los dormitorios y Tamara se fue al cuarto de Marta para que le dejase un camisón. Yo me fui al mío y tan solo me puse el pantalón corto del pijama, hacía mucho calor en la casa. Poco después entró Marta a decirme que, como yo había intuido, iba a dormir conmigo en la otra cama de la habitación. Tan sólo llevaba puestas unas braguitas, en vista del calor también había decidido quedarse con lo mínimo.
En estas, fuimos pasando por el baño a lavarnos los dientes y al aseo final. En unas horas habíamos pasado a asumir de tal forma nuestros desnudos que mientras me enjuagaba la boca Marta entró, se bajó las bragas y empezó a hacer pis delante de mí como si tal cosa. Cuando ella acabó, yo también lo hice en su presencia, aunque con dificultad porque de nuevo la tenía bien morcillona y me costaba apuntar dentro…
Por fin, nos fuimos a nuestros cuartos y me quedé a solas con Marta, que debía estar tan a mil por hora como yo porque tras apagar la luz empezó a preguntarme por la paja, que qué había sentido y tras dar varios rodeos me preguntó que si sabría yo hacerle una a ella. Nunca había tocado un coño pero le aseguré que claro que sabía y me metí en su cama. Justo nos habíamos quitado la ropa cuando se asomó Marta, que había oído ruido. Asombrada de vernos en la misma cama desnudos, se sentó con nosotros y Tamara la animó a participar contándole que me había pajeado en la ducha y que ahora le tocaba a ella. No se animó pero se quedó sentada en la casa mirándonos mientras yo empezaba a tocar a Marta sin saber muy bien qué hacer. Le pasaba la mano por sus labios pero no atrevía a hacer nada más.
Se me notaba tanto que era novato que se rió y me dijo que me iba a enseñar. Fue una lección que aún sigo recordando al cabo de los años como si fuera ayer. Guiado por su mano, me pasó mis dedos por el exterior de su vagina, me explicó lo qué sentía y me llevó hacia el clítoris haciéndome masajeárselo tras mojarlo con un poco de saliva como lubricante. Después me pasó los dedos hacia su húmedo interior y cogió dos para que se los introdujera lo más a fondo posible, diciéndome cómo le gustaba más sentirlos. Por último, con los dedos empapados en ella, me volvió a llevar al clítoris y me dejó acariciándoselo mientras se concentraba en correrse, algo que ocurrió muy poco después. No sabía muy bien qué les pasaba a las chicas cuando llegaban al orgasmo y me chocó que apenas se notaba como unos espasmos que finalizaron cuando ella me apartó la mano y se quedó tirada con cara de placer infinito.
Para entonces mi pene había vuelto a estar tieso como una roca. Satisfecha Tamara, nos animó a Marta y a mí a corrernos juntos. Sin duda teníamos el reparo de ser primos pero el deseo nos superaba. Marta resultó ser también novata y esta vez fui yo quien le enseñé a pajearme. Le mostré como bajaba el capullo y cómo mover el brazo y con qué fuerza me la tenía que agarrar. Esta vez pude aguantar la eyaculación un poco más mientras aprovechaba para sumergir mis dedos en su coño estimulándola según acababa de aprender. Pero ambos estábamos hiperexcitados y explotamos. Empecé a correrme con un buen chorro que no solo mojó su mano sino que saltó en la cama, para sorpresa de Marta y risas de Tamara. A Marta le llegó unos segundos después cuando apretó las piernas y noté que tenía un orgasmo de los buenos. Notarlas excitarse y correrse con mi mano dentro fue una experiencia bestial.
Como era una cama pequeña, decidimos que cada uno volviera a la suya y yo me tumbé sin poder pegar ojo pensando en todo lo que había visto y sentido en una sola tarde. Tamara también estuvo inquieta y al amanecer se vino a mi cama y volvimos a masturbarnos y, esta vez, pude recorrer todo su cuerpo, besar y lamer sus pechos y sentir su culo a placer. Ella también me metió mano y noté que además de tocarme mis partes y el culo, parecían excitarle mucho mis pezones, que chupó mientras me miraba con una cara que también se me quedó grabada.

Una inesperada llamada a primera hora de la mañana nos avisó de que mis tíos estaban ya llegando por lo que apenas tuvimos tiempo de vestirnos y despedirnos de Tamara. Una semana más estuve allí con mis tíos, sin apenas novedad, salvo el episodio final de sexo descontrolado que pude, por fin, tener con Marta y… otra parienta y que contaré en la próxima entrega.

Mi segunda oportunidad de vivir

Desde mi infancia siempre envidié a mis primas y amigas. Siempre me atrajo el estilo de vida de las chicas, nunca me gusto jugar con carros o al futbol; por lo contrario, siempre aprovechaba cuando estaba sola para jugar con Barbies. Poco a poco fue atrayéndome la vestimenta de las chicas y me di cuenta que utilizando sus prendas podía simular ser una niña como ellas. Obviamente esto siempre se mantuvo en secreto, una familia totalmente conservadora nunca hubiese aceptado que su hijo era una mariquita.

En mi vida personal nadie nunca sospecho de mis gustos hacia lo femenino, todos pensaban que era un verdadero Casanova y envidiaban mi habilidad con las mujeres. Dicha habilidad la había ganado pensando como chica y diciendo a las mujeres lo que la mujer que llevo dentro de mi hubiese deseado que le dijeran.

Cuando cumplí 27 empecé a salir con una chica de 16 años llamada Tamara en una relación totalmente platónica por lo menos al principio. Con ella adquirí una confianza tan plena, que no tardé mucho en contarle mi secreto. Ella me dijo que ella lo supo desde el comienzo y que quería ser la encargada de mi transformación. Ella era muy guapa, era alta 1,70m de estatura aproximadamente, flaquita aunque con unas curvas muy bien definidas. Su cabello era castaño obscuro un rostro muy dulce pero al mismo tiempo muy sexy. Me dijo que si quería su ayuda debía hacer todo lo posible para lucir cada vez más femenina. Yo era un chico simpático pero con rasgos muy masculinos de 1 85m de estatura, espalda ancha, bellos en todo mi cuerpo, cabello corto y sin ningún arete o algo por el estilo. Empezamos con una dieta estricta que duró 3 meses en la cual bajé de 85 Kg a 60 Kg logrando aplanar completamente mi estomago y haciendo que mi espalda se vea mas delgada. No me corte el cabello durante ese tiempo y aunque no era del todo largo me permitía arreglarlo de una forma muy femenina cuando deseaba vestirme. Por último, decidí dedicarme a nadar y como escusa para obtener una mayor velocidad me depilé todo el cuerpo.

Al tiempo ella tuvo una oportunidad de hacer sus estudios de verano en Europa como todos los años y decidimos que aprovecharíamos para ir a visitarla y al mismo tiempo aprovechar mi nueva figura y el hecho de que nadie me conocía en Europa para pasar esos 3 meses como una chica. Así que tomé mis ahorros me despedí de mi familia y les dije que me iba a dar una gira por Europa por un tiempo. Al llegar ella me recibió muy bien y me dijo que tenía algunas sorpresas para mí. Tal como estuvo planeado ella decidió mentir a su familia y se fue a un mini departamento sola donde obviamente yo le ayude a pagar el arriendo. Al llegar al departamento la sorpresa me esperaba sobre la cama un ajuar completo con encaje de flores color rosa acompañados por un par de prótesis de silicona para dar forma a mis senos, un lindo conjunto de una falda negra muy ajustada un bvd. del mismo color junto a una cartera, una correa y zapatos de color rosa. Cuando estaba dispuesta a ponérmelos me pidió un poco de paciencia que tenía preparada otra sorpresa para mi. Me dio una pastilla que hizo que evitaba que mi pene se ponga erecto y su efecto lo dejo muy pequeño tal como se suele poner al mojarlo con agua helada. Tomo la ropa, la puso en una maleta y nos dirigimos hacia un salón de belleza. En el salón de belleza ya todo estaba preparado. Me llevaron a una habitación sin espejos y empezaron ha hacer los cambios sin preguntarme nada. Primero a mi cabello de tres meses sin cortar le hicieron un corte que a pesar de no ser largo quedo muy femenino, lo pintaron y luego me hicieron un peinado. Luego me pusieron crema depilatoria en la cara para que desaparezca cualquier rastro de barba. Continuaron con una depilación de mis cejas dejándolas muy finas y delicadas. Tomaron cera y la empezaron a untar en todo mi cuerpo para irlo depilando completamente. La depilación me hizo notar lo pequeño que se veía mi pene en ese momento. Tomaron un pegamento muy fuerte y con el lograron pegar mi pene hacia atrás subieron mis testículos hacia unas cavidades que tenemos en nuestro cuerpo y con su pellejito lograron dar la forma de una vagina. Era algo impresionante el trabajo que estaban logrando, al tocarme sentí lo mismo que se sentía al tocar la vagina de las mujeres con las que había estado aunque lastimosamente no era útil para ser penetrada. Al mismo tiempo había una persona encargada de arreglarme las uñas de las manos y de los pies dándoles un lindo color con dibujitos muy femeninos. Por último antes de vestirme discutieron sobre los lugares en los que colocarían aretes. Decidieron ponerme dos argollas una grande y una pequeña en mi oído izquierdo, una grande en el derecho, un brillito muy pequeño en mi nariz y el último en mi ombligo aprovechando la bella cintura que había dejado la dieta. Me maquillaron y me pidieron que me vista. Al salir de la habitación choque con una bella mujer a quien le dije que me perdone sin notar que el choque había sido contra un espejo haciendo que Tamara y las chicas se rían a carcajadas. Tamara se acerco a mi y me pregunto cual quería que sea mi nuevo nombre a lo cual respondí que siempre quise llamarme Sabrina.

Salimos a pasear por las calles para lucir mi nueva figura, al comienzo estuve nerviosa de que la gente se diese cuenta de que soy un travesti, miedo que desapareció rápidamente al notar en mi la vista de muchos chicos galantes. Esa sensación de caminar por la calle y ser la mujer que siempre desee ser fue muy excitante y me dejo a mil por hora. Tamara me llevó un momento al departamento para descansar o al menos eso es lo que dijo. Al llegar a la casa Tamara me dio un beso en la boca al cual respondí complacida. Me dijo que siempre se había sentido atraída a las mujeres pero que no sabia por qué conmigo fue diferente y que el verme así respondió sus inquietudes.

El beso se convirtió en caricias, nos tocamos todo el cuerpo era una sensación muy linda le besé su cuello y fui sacándole la ropa poco a poco hasta dejarla en ropa interior. Ella hizo lo mismo que yo y fue ahí cuando note el gran trabajo que hicieron en la peluquería al ver la forma de mi cuerpo como el de una verdadera chica. Ella saco mis pantaletas y se dirigió a mi recién construida vagina. Eran impresionantes las sensaciones que sentía cuando pasaba la mano por la cabeza de mi nuevo clítoris. Se puso en una posición en la que formamos un 69 y empecé a besar su mojada y virgen conchita y jugando empecé a meter un dedito por su agujero posterior. Luego de esto decidimos juntar nuestras entrepiernas dejando que nuestras conchitas se den un beso, saco un arnés que hizo que me lo ponga y me pidió que se lo meta en el culito ya que no quería perder su virginidad todavía. Se lo introduje hasta el fondo y fuimos aumentando el ritmo poco a poco mientras con mi mano seguía sintiendo como se iba mojando su vagina cada vez más. Seguimos así por un tiempo hasta que sentí un chorro de sus jugos vaginales en mi mano acompañados por un grito de ella al llegar al éxtasis. Tome sus jugos y unimos nuestras bocas para saborear juntas mi mano y sentir el gran sabor de su sexo. Me pidió que le entregue el arnés para ponérselo y pagarme por los servicios prestados anteriormente, puso su mano en mi entrepierna frotándola hasta hacerme terminar. Tomo los jugos en sus manos y me los puso en la boca acompañándome con un beso que paso mi semen de boca a boca repetidas veces hasta que poco a poco lo fuimos tragando completo.

Al terminar eso me dio una copa de champagne y me explico su próximo plan. Empezó contándome que en un laboratorio estaban haciendo unos experimentos con genética que permitía hacer modificaciones genéticas en adultos, muchos de estos experimentos se habían realizado previamente pero solo con detalles como el color de ojos, variaciones en la estatura, disminuir un poco la edad biológica del cuerpo pero que hoy querían probar haciendo un cambio radical. Yo asumí que me estaba contando para ver si me animaba pero decidí no interrumpirla hasta el final. Luego me comento que estaban buscando una persona dispuesta a probar con su cuerpo en un tratamiento que ponga todos estos cambios a prueba incluyendo un cambio de sexo y que había comprobado que ese era mi deseo. Me dijo también que sabía que no iba a tomar la decisión tan fácilmente y que por esa razón ya había introducido un somnífero en mi bebida que iba a hacer efecto en pocos segundos. Por último me dijo que era un tratamiento de un año completo y que vendría a ver los resultados el próximo verano. Traté de hacer algo para detenerla pero los efectos del somnífero hicieron efecto y caí dormida.

Abrí los ojos, estaba acostada y pensando que todo había sido una broma hasta llegó un medico con un espejo en la mano. Le pregunté cuanto tiempo llevo dormido a lo cual el respondió –querrás decir dormida, has estado dormida por un año y estábamos esperando que te levantes para que veas los resultados. Me explicó que a diferencia de los cambios de sexo hechos previamente este no tuvo nada que ver con una cirugía, que todo fue realizado con ingeniería genética y que por lo tanto tenía todos los órganos de una mujer. También me explico que mi edad genética había sido modificada y que ahora tenía 17 años, la edad que tenía Tamara en ese momento. Por último, sacó un papel y me hizo firmar un acuerdo de confidencialidad ya que ese procedimiento no era muy legal que se diga y quería protegerse.

Al terminar la conversación llegamos al espejo. No lo podía creer no existía ningún rasgo de quien yo solía ser. En el espejo vi una chica preciosa con rasgos muy similares a Charlize Theron, de una estatura de 1 70m aproximadamente cabello negro lacio hasta los hombros y por lo visto habían mantenido los aretes tal como los deje antes. Me hizo sacar la bata donde pude ver un cuerpo espectacular, mis senos eran talla B muy bien parados y femeninos, unos pezones muy paraditos y delicados no muy grandes, una cintura delgadita con marcas de pequeños cuadrados. Mi vagina no tenía ningún rasgo de pelitos. Era simplemente perfecta mis ojos verdes demostraron que mis genes habían sido modificados totalmente dejando solamente los recuerdos de quien fui antiguamente. Me entregaron mis documentos nuevos y cuando pensé que nada podía ser mejor me explicaron que al experimentar conmigo debían devolverme asegurarse de que no pase ningún problema en mi vida así que me entregaron un departamento en la zona más cara de Milán, una cuenta con 500 000 Euros un lindo Porche color rosa y un trabajo en la mejor academia de modelaje de Milán. Me contaron que Tamara estaba próxima a llegar y que a ella le consiguieron el mismo trabajo que a mí, que también le hicieron un tratamiento para perfeccionarla aun más y que tenía un auto igual al mío. Tamara llego un momento después cuando yo aun estaba desnuda, ella estaba irreconocible, le habían dejado rasgos parecidos a Katie Holmes. Me dio un beso en la boca y nos abrazamos mientras me salían las lagrimas de por la sorpresa y la emoción de haber logrado mi sueño. Me volvió a besar y aprovecho mi desnudez para tocar mi flamante conchita, lo cual me hizo sentir lo que yo siempre desee. Me llevó a una habitación para vestirme. Me tenían preparada una linda tanguita negra, un brasier que hacia juego, un pantalón pescador talla 0 de color negro, un bvd muy ajustado que dejaba a la vista mi ombligo, mi bien definido abdomen y obviamente el aretito, unos zapatos color roza con taco número 8 muy cómodos, una correa también rosa que hacía conjunto con la cartera y un cintillo en la cabeza. Por último, me contó que había hablado con mis papás y que a pesar de que ellos no podían saber quien soy por el acuerdo de confidencialidad y que no estaban muy alegres con la decisión que había tomado (ellos pensaron que fue planeado por mi), me enviaron un lindo juego de joyas para que me los pusiera y los recordara. Salimos del hospital tome mi nuevo auto y lleve a Tamara a mi departamento aunque obviamente viviríamos juntas en el.

Llegamos al departamento con una gran excitación y el deseo de probar mi cuerpo, nos dimos un gran beso en la boca nos besamos nuestros cuellos y mientras tanto seguíamos sacándonos la ropa para ir besando poco a poco las partes que quedaban al descubierto. Me saco el brasier y empezó a besarme los pezones chupándolos como una niña que deseaba su leche mientras me bajaba mi lindo pantalón. Me besó mis muslos interiores sin querer acercarse muy rápido a mi vagina para dejarla que se moje y me excite aun más. Yo aprovechaba jugando con mis pezones sin creer todavía que eran míos mientras ella puso sus manos sobre las mías para acariciarlas mientras se acercaba más y más a mi virgen vagina. Al llegar a mi vagina pasó su lengua y empezó a saborear mis jugos mientras yo gritaba de placer. Fue tal mi excitación que no pasó mucho tiempo hasta que solté un gran gemido que marco mi primer orgasmo.

Al terminar le pregunte si tenia un consolador que deseaba ser penetrada por primera vez a lo cual ella se negó diciendo que a pesar de que somos un par de lesbianas y que somos pareja debíamos perder la virginidad con penes reales. Me contó que estaba saliendo con uno de los modelos más lindos de la academia y que quería presentarme a su hermano gemelo. Me dijo también que estaban por llegar en un par de horas a visitarnos.

Nos arreglamos para esperarlos con un babydoll muy sexy de color negro y rojo nos pusimos nuestros vestidos que dejaban nuestras espaldas al descubierto, nos maquillamos y nos pusimos las joyas. Luego de un momento llegaron una personas enviadas por ellos que se iban a encargar de la cena arreglaron el comedor con velas, champagne en hielo y los arreglos florales. No pasó mucho tiempo cuando llegaron dos muñecos con un cuerpo que envidiaría cualquier hombre, delgados aunque con musculatura bien definida, cabello castaño ojos de color miel y un rostro muy masculino pero perfecto. Tuve una gran excitación al verlos mientras no podía creer que las hormonas me hagan sentirme atraída a un chico por primera vez en mi vida. Fuimos a cenar y mientras comíamos Gino me hacia sentir cada vez más excitada con sus bellas palabras. Tamara mientras tanto conversaba con su hermano gemelo Giuliano. Terminando la cena pusieron música y nos sacaron a bailar y sin que yo me diese cuenta mientras lo abrazaba me dio un beso en la boca. Tamara se encontraba en las mismas con su chico. Poco a poco las cosas se fueron excitando aun más. Tamara me pidió que la acompañase al baño, al entrar me dio un beso muy rico, me pregunto si estaba excitada y si estaba dispuesta a perder mi virginidad esa noche. Le dije que si que estaba totalmente loca por hacerlo, a lo cual ella respondió que no me preocupase por el preservativo que eran chicos de confianza y que las dos estábamos con anticonceptivos pero que intentemos perder la virginidad exactamente al mismo tiempo. Al salir del baño me dio otro beso para desearme suerte. Las cosas al salir se pusieron muy calientes. Poco a poco nos fueron sacando la ropa mientras nos dirigíamos a mi cuarto, ya solo en ropa interior. Se sacaron la ropa para quedarse solo con un bóxer muy ajustado por el cual se notaban sus vergas totalmente erectas. Ya en el dormitorio nos acostaron juntas a mí y a Tamara sobre la cama. Se pusieron sobre nosotras y poco a poco nos fueron llenando de besos por todo nuestro cuerpo pasando por la boca, las orejas, el cuello, mis senos que a pesar de ser firmes y bien parados, tenían mucho más duros los pezones por la excitación. Tamara y yo mientras tanto nos agarrábamos de la mano mientras con mi otra mano aproveche para sentir la verga de Gino. Poco a poco nos seguían sacando la ropa interior a medida que seguían bajando con sus besos. Después de un gran momento de calentura Gino llegó hacia mí vagina y la lamio por toda su extensión mientras con su dedo seguía buscando el camino por donde estaba a punto de ser penetrada. Tamara se acercó a mi oreja me dio un beso y me dijo si quería darles un show para calentarlos aun más antes de que nos penetren. Así les pedimos que se acuesten y empezamos con un beso y toqueteos entre nosotras. Decidimos hacerlos sentir muy bien así que fuimos entre las dos primero donde Giuliano y luego donde Gino. Empezamos las dos besando su boca haciendo lo posible para que entren en contacto las tres lenguas. Bajamos hasta llegar hasta su verga y decidimos que el debía probar lo que se siente tener 2 lenguas sobre su verga al mismo tiempo volviéndose su verga el centro de nuestros besos entre Tamara y yo. Obviamente Gino recibió un trato de la misma calidad. Después de eso volvieron a acostarnos sobre la cama para empezar a cumplir la meta de desaparecer nuestra virginidad. Gino se montó sobre mí y mientras me daba besos empezó a buscar la mejor posición para penetrarme. Con toda la delicadeza del mundo empezó a penetrar su verga dentro de mí mientras yo sentía como se iba desgarrando mi virginidad. Una vez que logró penetrarme completamente se acercó a mi oído, lo mordió y me empezó a decir cosas muy lindas y tiernas mientras seguía aumentando el ritmo con el que me iba penetrando.

No paso mucho tiempo hasta que empecé a sentir como se acercaba mi orgasmo y al ver a Tamara me di cuenta de que estaba tan cerca como yo. Los gritos fueron aumentando de ritmo poco a poco mientras mi cama parecía no soportar los fuertes movimientos causados por nuestros machos. Le di la mano a Tamara y sin darme cuenta empecé a gemir como una loca por la llegada de mi orgasmo en parte por la penetración y en parte por la leche caliente que dejo Gino en mis entrañas. Fue tal la sincronización que no solo que perdimos la virginidad al mismo tiempo con Tamara sino que nuestros orgasmos y los de los chicos fueron al mismo tiempo. Instantes después empezó el sangrado por la ruptura de mi himen que dejo una enorme mancha sobre mi sabana. Finalmente, le di un gran beso a Tamara para agradecerle lo que había hecho por mí. Nos acostamos a dormir desnudas abrazadas de nuestros chicos para ver que deparaba el próximo amanecer.

El lunes siguiente empezó ya por completo una nueva vida con nuevas rutinas y sobre todo con la felicidad de ser una chica. No se todavía si voy a ser una lesbiana y pareja de Tamara y esporádicamente buscar chicos o esperar que mi relación con Gino se vaya de largo. Lo que si puedo decirles es que mi vida como modelo y las ventajas que acompañaron este cambio han logrado que sea una chica muy feliz.

Espero que les haya gustado mi historia.

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sabrinatraviesa@hotmail.com