Archivo de la etiqueta: sexo

En la carretera

Hola que tal, me llamo Luis y les voy a contar de una de las más deliciosas experiencias sexuales que me han sucedido.

Laura y yo habíamos visto una película en la cual los actores tenían sexo mientras viajaban, esto me éxito tanto que no pude disimularlo y Laura se dio cuenta de eso, yo en tono de broma le comente que a ver que día lo experimentábamos, ella que es una mujer recatada y solo comento que pasaría solo en mis sueños, lo cual solo lo tome como un simple no sin decir nada mas al respecto, yo sabia que la forma en como la educaron sus padres no le permitía hacer eso, aunque ya habíamos tenido cogido varias veces sin que sus padres se enteraran a ella siempre le repetían que el lugar para tener sexo era la cama, ningún otro lugar.

Unas semanas después se presento un viaje de negocios por 3 días a una playa de México que siempre me ha encantado visitar y decidí invitarla aún cuando sabía que sus padres no la iban a dejar ir, pero el intento le tenía que hacer. Mi sorpresa fue que ella me dijo que si me iba a acompañar pero que no comentara nada del viaje frente a sus papas ya que ella les había dicho que iba con sus amigas, cosa que me gusto un poco más y me encendió ya que estar a las escondidas es como disfrutar de algo prohibido.

El viaje iba a durar unas 5 horas en camión ya que no existían vuelos desde donde salíamos, la salida era en la noche y al día siguiente yo tenia que comenzar muy temprano por lo que no iba a ver a Laura en toda la mañana. A la hora de salida yo había llegado temprano e inmediatamente me subí al camión, no quería estar ahí cuando llegaran a dejar a Laura y sus papas me vieran en el mismo camión, me escondía cerrando las cortinas y solo asomándome por espacios pequeños para que no me fueran a cachar, eso me inquietaba y a la vez me emocionaba, sentía como la adrenalina recorría mi cuerpo y me calentaba hasta el punto de hacerme sudar, para fortuna cuando ella llego no dejaron pasar a sus papas a los andenes de salida por lo que sentí un pequeño alivio ya que no quería problemas.

Al llegar ella me comento que estaba tan nerviosa que sudaba por todos lados, inmediatamente tratando de bajar el nerviosismo le pregunte que si también estaba sudando de abajo y me contesto que si, que la tenía tan húmeda que ahorita entraría sin ningún esfuerzo cosa que hizo que mi pene se pusiera mas duro que la palanca de velocidades del camión. No pasaron más de 10 minutos cuando el chofer cerró la puerta de los pasajeros y la del camión y empezó a dar marcha. Notamos que solo estábamos cuatro personas en ese camión, nosotros dos y otra pareja que supongo iban de fin de semana a esa playa. Cómo estábamos hasta la parte de atrás, por mi mente cruzo el de recordarle la película que días atrás habíamos visto pero me acorde de la respuesta que me dio y solo comente que me iba a dormir para descansar a lo cuál ella acepto.

Estaba dormido y tras dos horas de camino ya en plena carretera empecé a sentir como sus labios rozaban los míos mientras con su mano rozaba mi pene, no podía despertar bien pero empecé a sentir como lentamente me bajaba el cierre del short, y sacaba mi pene que en ese momento ya estaba muy duro, comenzó a mamármelo recorriendo todo desde la base hasta la puntita, en ratos se lo metía todo y podía sentir como sus dientes me rozaban un poco cuando se lo metía y se lo sacaba de la boca, yo no daba crédito a lo que estaba sucediendo pero me encantaba, lentamente fui recorriendo su espalda hasta meter la mano por debajo de su pans y tocar sus ricas nalgas, se levanto y comenzó a besarme mientras yo inmediatamente le bajaba el pans, ella se puso de rodillas en el asiento y yo inmediatamente le comencé a chupar su conchita tratando de recorrerla y lamerle todo, mientras introducía un dedo dentro de su vagina que seguía húmeda por la tensión, seguí chupándola hasta que llego el momento en el que soltó un suspiro y me pidió se la metiera porque quería sentir algo más grueso que un dedo, apuntó mi verga sobre su vagina y por un movimiento que hizo el camión ella perdió el equilibrio sentándose sobre mi verga la cual entro de un solo golpe hasta el fondo sin que ella lo pudiera controlar, eso la lleno de placer ya que nunca se la había metido tan fuerte y rápido, le gusto tanto que siguió metiéndola y sacándola tan fuerte como podía además ella estaba mas apretada que nunca porque el pantalón no la dejaba abrirse lo cuál hacia que ambos sintiéramos el roce uno con el otro, era tanto el éxtasis que traíamos en ese momento que hasta se nos olvido la otra pareja que venia en el camión, ella siguió montándome cada vez mas duro hasta el momento en el que ni ella ni yo pudimos mas y terminamos corriéndonos los dos al mismo tiempo, yo sentía como su vagina se relajaba y se tensaba en el momento que se estaba corriendo y también sentía como mi leche salía de mi verga hacia su vagina.

En ese momento nos acordamos de la otra pareja pero nos tranquilizamos al ver que se habían movido de asientos y estaban también terminando de hacer lo suyo. Nos quedamos los cuatro descansando por un momento y comentando lo rico que había sido el sexo en ese momento, ellos nos comentaron que nos habían visto teniendo sexo y eso los había excitado tanto que decidieron hacerlo ellos también.

Lalo, Vero, Laura y yo nos quedamos platicando de experiencias sexuales cerca de 10 minutos lo cuál hizo que nos calentáramos otra vez, yo comencé a tocarle los pezones a mi novia mientras ella agarraba mi verga, la otra pareja ya se estaban agasajando otra vez, de pronto las mujeres se pararon y se agacharon hacia nosotros y mientras se metían a la boca las vergas ellas se rozaban las nalgas una a la otra la cual era algo espectacular, parece como si ellas se hubieran puesto de acuerdo porque se pararon las dos ya con las blusas desabrochadas y empezaron a besarse mientras se rozaban sus pechos y con una mano una a la otra se acariciaban los clítoris, nosotros nos pusimos atrás de ellas las inclinamos un poco y como ellas ya estaban húmedas se las metimos de un solo golpe y empezamos a cogerlas mientras ellas se seguían besando y acariciando sus pezones, en un momento ellas se hicieron a un lado para poder acariciar de nueva cuenta su clítoris mientras se rozaban sus pechos, yo nunca me imagine que iba a estar besando a otra mujer frente a mi novia ni a mi novia besarse con otro hombre enfrente de mi pero era excitante la escena, le saque la verga a Laura mi novia para metérsela por el culo, mientras que le pedí a Vero que le metiera los dedos por la vagina, Laura empezó a gemir como loca de placer.

Lalo al ver el placer que Laura estaba sintiendo hizo lo mismo con Vero y ahora mi Laura le estaba metiendo los dedos, y seguimos cogiéndolas por el culo mientras se metían los dedos hasta que ellas soltaron un gemido intenso de placer, yo ya no pude resistir mas y empecé a remeterla mas duro y más rápido y ella me comenzó a decir “si papi, dejame tu leche dentro de mi, dejala toda, mas duro, mas duro” y cuando me empecé a correr ella apretó su culo sacándome toda la leche que tenia almacenada y creándome una sensación de placer que nunca había experimentado, mientras terminaba de dejarle toda mi leche a Laura, Vero saco la verga de su culo y se la metió en la boca para seguirla mamando hasta que Lalo se corrió dentro de ella y se trago toda su leche, yo que todavía tenia dentro de Laura mi verga sentí como si fuera yo el que me estaba corriendo en Vero, mientras le sacaba la verga de su culo. Los cuatro quedamos completamente satisfechos.

vampiro694u@hotmail.com

La zapateria fetichista

Hola nuevamente, gracias por tus líneas, sabes? Hoy fui con mi marido a Perisur, llevaba una minifaldita como de tipo de estampado tigresa, muy sexy, y muy corta, demasiado corta, con una blusa de licra escotada pegadita de hombro desnudo, entonces en una zapatería cara mi esposo me indicó si me gustaban unos zapatos, entramos y me probé varios, pero al llegar a unos, eran de tirita, el empleado, Carlos estaba ya muy nervioso pues no podía disimular la excitación que sentía al ver mis piernas desnudas cuan largas son, sentada y parada, viendo al espejo cada par, y su cara de idiota que acariciaba mi cuerpo, y la comisura de mis nalgas cuando la microfaldita se levantaba, y bueno, cuando llegó el momento de decirle “oye manito, me abrochas los tirantitos de los zapatos”, el titubeó, y dijo “claro señorita”, hincándose frente a mi. Entonces busqué con mi mirada, ya caliente por este juego provocado por mi, y él conocedor de los juegos de la nena Elvi, accedió con la cabeza sonriente, entonces mientras abrochaba el zapato, tembloroso, le dije “oye porque tan nervioso amor, dime te ponen nerviosa mis piernas” al tiempo que yo las tocaba como si me pusiera crema, de la rodilla hacia arriba del muslo, mientras las abría un poco, para permitirle un vista perfecta de mis tanguita blanca, de hilo dental, el chico se sonrió atontado, ya para esas alturas el bulto del pantalón no lo podía disimular. Pero, casi olvidaba al otro empleado que también estaba ahí, Luis, quien no perdía detalle, y que por cierto era mas aventado, pues se acercó a mis espaldas, y oyó perfectamente lo que le decía el empleado frente a mí; Luis vio entonces a los ojos a mi marido que se mantenía distante, a la entrada del negocio, y le dijo “son swinger ¿verdad?”, mi marido asintió con la cabeza; entonces Luis le dijo a Carlos, “ella es una chica de las liberadas que te he contado hermano (¿???) les gusta exhibirse y la acción, son de mente y piernas abiertas”, el chico frente a mi se le iluminó el rostro y entonces pasó a un papel activo, pues comenzó a deslizar sus manos por mis piernas desnudas, delicadamente, y al ver mi aceptación tácita, entonces las caricias se hicieron mas audaces, y subieron esa dos manos blancas por mis muslos, hacia mis nalgas, y luego enderezaron sus caricias hacia mi entrepierna; entretanto el chico de espaldas a mi, pude ver por un espejo que se masturbaba, sobándose encima del pantalón dando un paso hacia mi; “aaahhh” dije cuando los dedos de Carlos tocaron mi sexo, y con habilidad y audacia hacían al lado con dos dedos la tanga para introducirse entre lo vellos púbicos, y sentir mi vagina empapada, y luego penetrarla con su dedo incide hasta tocar el clítoris, lo que hizo retorcerme en el sillón… estaba excitadísma, no se si por los dos chicos, de pensar que eran hermanitos, o por la excitación de que otro cliente o clienta entrara en esos momentos y nos descubriera, con el escándalo consiguiente; aunque mi marido estaba alerta en la puerta; pero yo seguía gozando aquello, entones sentí las manos del chico detrás de mi, pasando sobre mis pechos sin recato alguno, localizando mis pezones erguidos y dándoles pequeños apretones, para endurecerlos mas. Entonces el chico hincado me comprendió, pues era un fetiche de los pies, así es que sacó su mano de mi sexo y comenzó a lamer y mamar mis dedos de los pies (que bueno que los traigo siempre perfectamente pintados, limpios y bonitos) y vaya que si se prendió, pues realmente los adoraba y quería acabárselos a lamidas y succionadas, fue algo raro pero placentero, pues al mismo tiempo el otro pene, del chico a mis espaldas, me rozaba y se entremezclaba con mi cabellos a veces, sintiendo yo rico ese masaje inesperado, hasta que este chico Carlos estallo en sus ropas, gimiendo, seguido de Luis, que si se había bajado la bragueta y se inclino vencido por el orgasmo echando su semen en la alfombra, algo en mi pelo, y hasta unas gotas cayeron en mi minifaldita encogida inclusive; todo esto en cosa de 5 minutos creo yo; en eso se vio a un cliente que quería pasar!!! yo no pude evitar llevarme los dedos a la vagina para tallarla y sentir unos espasmos de placer por toda aquella morbosa situación, inesperada y caliente.

Pero mi esposo lo intercepto y no se que le dijo, (luego supe que le dijo “estan haciendo cambio de cajero, tardan 10 minutos en terminar de atender”) pero el cliente desistió, lo bueno es que no se veía para adentro fácilmente por los aparadores y los cristales; entonces me incorporé , me temblaban las piernas, y me sonreí con ambos, apurados por limpiarse; me arreglé la ropa, y me dirigí a la caja, diciéndole a Luis “me llevo estos ¿cuanto es?”, en eso entraron dos señoras copetudas de la liga de la moral, que ahí ya mi marido no pudo detenerlas, a ver unos zapatos, por mi parte saqué el dinero, y en un rápida maniobra, a un lado del mostrador hice algo mas, rápidamente me bajé la tanga y me la quite, diciéndole a los dos hermanitos, “Gracias, muy buen servicio” y poniendo la tanga en el mostrador, les dije “quédense con el cambio” y salí sonriente, sin nada “abajo”, empapada y dándole un ardiente beso a mi marido, quien vivió conmigo esos momentos de excitación al máximo. Bueno, de ahí caminamos, yo estaba muy caliente dejando que la faldita se trepara y que se me ocurre subirme por las escaleras eléctricas, así es que ya sabrá quien lea esto, lo que causé, rematado porque mi maloso marido no se paró atrás de mi como acostumbra al subir este tipo de escaleras (dizque para que no se me vea todo, aunque yo sé que se da sus mañas para hacerse un lado, permitiendo ver rápidos “flashazos” de mis nalgas) sino que se paro junto a mi y caso al llegar arriba, le metió la mano atrás. Quien sabe cuantos nos vieron, solo oí murmullos y hasta aplausos atrás, de ahí nos dirigimos al auto, a terminar de estallar en el auto, pero nos salió al paso Juanito, un chico compañero de mi oficina, pero esa es otra historia.

Bueno, que te parece esta parte de mi reciente aventura? Saludos, Elvi

elviuli@hotmail.com

La travesía II

Durante los días siguientes disfrutamos de una travesía excelente con mar calmo y prácticamente sin mayores inconvenientes laborales. Maruja resultó ser una excelente compañera y mejor amante. Disfrutábamos a pleno y prácticamente todos los días gozábamos de los placeres del sexo. Las caricias y los besos me llevaban a límites insospechados. Maruja era una perfecta hembra en celo y luego intercambiando roles un macho caliente al colocarse la prótesis de gran tamaño que me ponía alternativamente en la concha o en el culo dilatándolos de manera asombrosa. Luego era yo la que le daba placer, siendo su macho o su hembra.

Almorzábamos y cenábamos con el Capitán, el primer oficial, el radio operador y el jefe de máquinas que parecían divertidos y encantados con nuestra compañía y no dejaban pasar la oportunidad para hacer comentarios intencionados acerca del sexo y la absoluta inferioridad numérica con respecto a la dotación masculina. Con Maruja le seguíamos la conversación sin arredrarnos, y entre bromas y risas le insinuábamos que éramos capaces de mantenerlos en su lugar, y de última soportarlos a todos si fuera necesario.

Luego de doblar el Cabo de Buena Esperanza, dejando atrás el océano Atlántico para adentrarnos en el océano Indico, debimos soportar una furiosa tormenta que hizo que temiésemos por el buque, sobre todo cuando un ruido extraño nos alertó. Nos encerramos con Maruja en nuestro camarote y abrazadas y desnudas solo cubiertas por las cobijas, nos prometimos agradecer disfrutando del sexo si salíamos con vida. Nos besamos sellando el pacto, y fue en ese momento, que se abrió la puerta. El primer oficial se presentó, y luego de un instante de perplejidad, al vernos besándonos, nos explicó que no saliésemos a cubierta por ningún motivo. Me levanté sin percatarme de mi desnudez y me abracé a El llorando. Nos tranquilizo pues dijo que los reportes del tiempo hablaban de una mejoría en las próximas horas y a pesar de la rotura de un motor llegaríamos a las islas Seycheles para repararlo demorándonos algunos días más de los previstos. Antes de retirarse y cerrar la puerta, giró y a manera de despedida me dijo “Que hermoso físico doctora”, “Es un pecado no disfrutarlo”, “y seguro que Maruja también tiene lo suyo”.

Hice el amor con Maruja como si fuese la última vez tratando de no pensar en la tormenta. Estábamos eufóricas y nerviosas, y entre beso y beso me recordó la promesa que debíamos cumplir con los hombres de la tripulación si llegábamos a puerto sanas y salvas. La muy zorra quería iniciarse en una orgía como me había insinuado en alguna correspondencia y nada mejor que una experiencia con la gente curtida y necesitada de sexo como los marinos. La excusa era magnífica y yo también haría realidad mi fantasía de ser cogida por varios hombres como muchas veces soñé.

De madrugada y ya con sol y el mar en calma atracamos en la isla y luego de producirnos para desembarcar, desayunamos con el capitán que nos puso al tanto de las novedades. Estaríamos tres o cuatro días mientras reparaban el motor. Podríamos pernoctar en el barco y debíamos controlar a los marineros que por experiencia solían emborracharse y propasarse con las mujeres luego de estar embarcados durante varias semanas. “No se preocupe que nos ocuparemos de todos, y no tendrá motivos de quejas”, le dijo Maruja como respuesta.

Las playas cercanas donde estaba fondeado el barco eran paradisíacas. Las arenas blancas, las aguas casi transparentes y la vegetación de palmeras y cocoteros que solo recordaba haber visto en algunos documentales eran el marco ideal para descansar y gozar de la naturaleza en toda su belleza. Nos dispusimos a disfrutar de esa mañana maravillosa y de las aguas cálidas y rumorosas del océano. Nos despojamos de la ropa y con solo la bikini nos zambullimos y retozamos en el mar. Luego bajo las palmeras, nos dormimos echadas sobre sendas lonas arrulladas por la brisa marina.

Me desperté sobresaltada al escuchar la voz de Maruja conversando con dos jóvenes en inglés que reían mientras me observaban. Me incorporé de un salto ocultando con mis manos los senos que se hallaban desnudos. Me oculté detrás de una palmera y luego de colocarme la parte superior de la malla, retorné donde Maruja y los soldados según me enteré luego, departían amigablemente.

Me enteré a pesar de mi pobre inglés que nos invitaban a una fiesta para celebrar el fin de su estadía en la isla pues volvían a EEUU. en 10 días. Maruja me convenció de concurrir. “Podemos participar, ya que nadie nos conoce”, “y quien te dice podemos hacer realidad nuestras fantasías”.

Nos pasaron a buscar puntualmente en un jeep del ejército. Nos trasladaron al casino de oficiales, donde varios de ellos nos recibieron efusivamente, éramos las únicas mujeres de la reunión. En la recepción había bocaditos y sándwiches pero sobretodo bebidas alcohólicas a las que no estoy acostumbrada al igual que Maruja.

Luego de brindar despejaron la sala y comenzamos a bailar con los oficiales que se turnaban para sacarnos. Las bebidas comenzaron a surtir efecto y entre brindis y brindis comencé a desinhibirme y a marearme. Maruja reía y disfrutaba mostrándose locuaz y provocativa. En un momento determinado se le cayó el bretel del vestido y apareció a la vista de todos, su generoso seno ante el aplauso de los hombres. Uno más atrevido, se acercó y lo tomó entre sus manos y lo llevó a su boca, sin que Maruja se defendiese. Ese fue el inicio de una noche lujuriosa e inolvidable. Excitada y desinhibida como estaba, me apreté al que bailaba conmigo quien de un tirón me despojó del vestido, dejándome como única indumentaria la bombacha, las medias de punto y zapatos de tacos altos. Me besó en la boca mientras acercaba su pelvis a la mía. Sus manos generosas me atrajeron desde el culo y me impulsaron a sentir su verga dura y palpitante. Ya no supe más nada y dejé de defenderme. Me presté a una orgía desenfrenada. Varios hombres me cogieron por la concha y el culo al mismo tiempo que yo lamía y chupaba hermosas trancas de jóvenes calientes que explotaban en mi boca y derramaban el semen por todo mi cuerpo.

Mientras me reponía observé a Maruja quien con una verga en el culo, degustaba el semen de un oficial que le producía arcadas al eyacular. Luego dos trancas enormes la penetraron por el ano y la vagina al mismo tiempo haciendo que gimiese de dolor y de placer. Éramos dos golfas lujuriosas.

Perdí la cuenta de los hombres que nos cogieron, pero como fin de fiestas nos pidieron que le ofreciéramos una demostración de una relación homosexual con Maruja que por supuesto aceptamos. Sorbí el semen que discurría de su concha generosa e irritada por tantas pijas que entraron en su cueva esa noche, y en 69 sentí la deliciosa caricia que su lengua y su boca me provocaron. Luego se ocupó de limpiar mi cuerpo lleno de semen y unimos nuestras lenguas y nuestras bocas como final de fiesta.

Nos retiramos de madrugada a nuestro camarote, luego que el oficial nos condujo al barco, y jamás los volvimos a ver. Dos mujeres pacatas y de vida social irreprochable habíamos vivido una experiencia única haciendo realidad la fantasía de muchas mujeres que jamás se atrevieron a cruzar la frontera de la trasgresión sexual.

MUNJOL En homenaje a Mar-Mar. hjlmmo@ubbi.com

Mi prima

No tenia nada mejor que hacer, asi que no me importó ir al aeropuerto a buscar a mi prima Lucía. Me habia dicho que queria buscar un hotel en Madrid, pero yo le dije que no se preocupara porque se podia quedar en mi casa.

Cuando la vi aparecer, me sorprendió, no recordaba que fuera tan atractiva, habian pasado dos años desde la ultima vez que nos habiamos visto, y ella habia pegado un cambio impresionante. Habia adelgazado y tenia el pelo suelto y largo. Al saludarnos no nos abrazamos, nos dimos dos besos, como dos desconocidos, y eso creo que nos resultó un  poco incomodo.

De vuelta a mi casa, hablamos de cosas intrascendentes y la dije que podia quedarse en mi casa. Ella pareció ponerse un  poco nerviosa, verás, he quedado con un chico. No importa, la dije, puedes traerle a casa, ya somos mayorcitos. Gracias, Pablo, eres un sol, me contestó y me dio un beso en la mejilla.

En agradecimiento, me dijo que cenaríamos juntos, yo pensé en preparar algo en casa, no queria salir, y estaba muy a gusto con ella alli.

Asi que cenamos y con las copas de vino fueron borrandose los nervios, empezamos a hablar de más cosas, me dijo que no entendia que siendo tan guapo no tuviera novia. A mi ese cumplido no me avergonzó, más bien me excito. Estaba confundido porque ella me trataba con cariño y yo volvia a pensar solo en sexo. Asi acabo la cena.

Vienen a buscarme en media hora asi que voy a irme arreglando, me dijo, si quieres nos tomamos una copa.

El vino me habia sentado demasiado bien asi que no dude en preparar dos copas.

En el sofa, sentado y con la copa empezada, la vi entrar. Estaba impresionante. Se habia recogido el pelo en una coleta, y llevaba una camiseta de tirantes apretada con una falda negra hasta las rodillas y lo mejor de todo, unas botas altas de cuero en punta con un tacón altísimo.

Me quede embobado mirándola y mientras se acercaba creo que mire sus botas dos o tres veces. Ella sonrio, se sentia halagada, y después de dar el primer sorbo a la copa se me acercó un poco. Te contaré un secreto Pablo, no he visto nunca al tio con el que hoy voy a quedar, sólo he hablado con él por telefono.

Pero estas segura de ver a alguien asi como asi? Sólo quiero conocer gente nueva, me dijo, probar sensaciones nuevas, no sé, hablar, experimentar, el sexo, esas cosas…

Cuando dijo la palabra sexo, me excite mucho más, me separé de ella en lugar de acercarme , y Lucia riéndose apoyó sus dos piernas, con sus largas botas en mis muslos.

Dime Pablo, a ti que te gusta hacer? En la cama, me refiero?

Pegué otro trago, no podia más.

Disfrutar, sí, eso. Bueno, me da morbo que las tias no os quiteis toda la ropa.

Que tonto eres, susurró, entonces ahora te estoy dando morbo, como voy vestida, no? Y empezó a reirse. Luego se puso seria y retiro sus piernas. Yo preferia quedarme contigo Pablo, estoy muy a gusto aquí.

Como?

Somos primos, no tontos, y me doy cuenta de que como me miras, veo como te has fijado en mis botas negras y sé que te gustaria follarme, quiza desnuda, solo con esas botas que te vuelven loco.
Lucia, estás diciendo que…

No me dejó terminar. Su mano empezó a subir por mi pierna hasta tocar mi polla dura y luego la sacó y empezó a chuparla.
La quite la camiseta y el sujetador, y ella se subió al sofa y en cuclillas siguió chupandomela, solo con su falda ajustada, con los tacones manchando el sofa.

Paró, y me dijo que me desnudara, que queria probar cosas conmigo, y se quitó la falda.

Apoyó sus brazos en la mesa y miró hacia atrás, quitame las bragas pero ni se te ocurra rozar mis botas. Asi lo hice, y sin poder evitarlo empece a penetrarla mientras ella gritaba y rascaba la mesa de placer.

Me empujó hasta el sofa y alli, volvio a pisar con un  pie en el sofa, y me dijo: Acaricia mi bota, primero con tu lengua, luego besándola y por ultimo con las manos. Pensaba que iba a correrme. Ella mientras me acariciaba el pelo, satisfecha.

Te voy a follar, le dije, y entre sus piernas, con su espalda contorneándose sobre el sofa, volvi a penetrarla, con mis manos agarrando los tacones, acariciendo el cuero, y luego mordisqueando sus pezones pequeños y negros, que se mantenian duros.

Me corrí justo en el momento en que sonó el timbre.

FDO: HARRY

La lujuria de mi primo

Agosto, el caluroso verano, vacaciones, ese día estaba en casa de mis tías abuelas, en la sala tratando de leer una novela, de su colección de libros antiquísimos, el aburrimiento se apoderaba de mi, hacia ya como 10 años que no visitaba esa casa la ultima ves que había ido tenia 3 años, lo mas divertido era que mi querido primo estaba ahí, el es 5 años mayor que yo,
pero para mi mala suerte ese día no estaba.

Como ya no lo había vuelto a ver, me preguntaba como era ahora que ya era grande, mientras lo imaginaba escuche una voz muy varonil que me llamo mucho la atención, mi sorpresa era el!!!! había cambiado bastante, ya no era aquel niño gordito, era un hombre muy guapo, con un cuerpo atlético y uno hermosos ojos verdes, yo quede fascinada, y el.. se sorprendió mucho de verme.

Me dijo:

—Wow!!!! muñeca estas muy muy grande y para tu edad estas muy bien—

Resulta que para mis 13 años aunque siempre he sido muy delgada ya estaba algo desarrollada. Nos saludamos y felices de vernos nos abrazamos platicamos y el chiste era pasar el mayor tiempo posible juntos.

Ese día en la noche me invito a su casa, me mostró muchas cosas y platico conmigo de lo que había hecho a lo largo de su vida, se porto súper atento y buena onda, cenamos y me llevo de nuevo a casa de mis tías, a mi me pareció genial, como después de tanto tiempo seguíamos congeniando tan bien a pesar de la diferencia de edades.

Al siguiente día, quedamos en que saldríamos a pasear en su coche por que me llevaría a conocer a su novia, cuando llego a recogerme hubo un repentino cambio de planes, me dijo que no se iba a poder por que mis tíos ósea sus papas estarían fuera esa tarde y alguien tenia que quedarse en su casa para recoger unos paquetes, así que me dijo que por que mejor no lo acompañaba que estaría solo en su casa y no le gusta quedarse solo, yo contentísima acepte.

Ya estando en su casa, me dijo que fuéramos a su cuarto, yo llegue y me tire directamente a la cama bocabajo, encendí el televisor, de repente sentí algo pesado en mis nalgas, era el que las utilizaba de almohada, le pregunte:

–que onda????

no me contestó nada, se quito de ahí, yo me acomode, ahora boca arriba y ahora lo que hizo fue suspirar y abrazarme, respondí a su abrazo, cuando lo hice comenzó a hacerme muchas cosquillas pero no solo en la cintura en ocasiones tocaba mis senos y mis nalgas a veces rozaban sus dedos en mi vagina mis movimientos por safarme de ello eran algo bruscos cuando casi lo lograba con un movimiento rápido y brusco me atrajo a su cuerpo comenzó tocarme mis senos y mi vagina, el quedo atrás de mi me tenia aprisionada entre sus fornidos brazos con una enorme fuerza que me era casi imposible
moverme, así me tuvo un buen rato hasta que me acomodo de modo que mi conchita quedara en su entrepierna, empecé asentir algo duro, que quería salirse de su pantalón, “eso” lo frotaba contra mi rajita, me provoco un sensación muy extraña, pero se sentía bien, esos movimientos cada ves eran mas intensos me dio miedo, apreté su mano y le dije que no lo hiciera, un beso en la mejilla y dijo:
–No te pasara nada princesita, no tengas miedo, te voy a enseñar a ser mujer.

Me beso en los labios, y mientras ese beso duraba sus manos bajo mi blusa, me despojo de ella y luego de mi bra, sentí como sus enormes manos pellizcaban mis pezones el lo estaba disfrutando, y yo aunque sentía una agradable sensación que nunca había sentido y me daba un poco de miedo, sin embargo me deje llevar.

De mi boca con su lengua recorrió mi cuello hasta llegar a mis senos, los lamió sin faltarle rincón alguno podía sentir su lengua tibia, provocándome un placer inigualable que comencé a perder el control, empecé a moverme y eso a el le agrado me decía:

–Te gusta mi niña? estas muy rica y vas hacer toda mía, tus tetas y tu culo están muy grandes para tu edad y ningún wey los disfrutará antes que yo.

Poco apoco desabrocho mis jeans, me los quito, bajo mis calzoncillos y poco apoco me fue abriendo las piernas con sus dedos jugaba con conchita virgen que ya estaba bastante mojada, yo ahora ya bastante excitada, le quite su playera abrí su pantalón y comencé a jugar con su verga que estaba al cien, roja y enorme, entre su lujuria y su excitación dijo:

–Eso ricurita juega con ella hazla tuya, ahorita te va hacer disfrutar mucho, te la voy a meter toda pero mámamela antes.

–Pero yo no se!!!

–Solo hazlo yo te digo como. Dale besitos chupala, muérdela

Empecé a lamerla y luego se la bese, la tenia tan caliente y roja que me enloqueció, la tome con mis dos manos y se la jale,

–Si nena así sigue, ya puedes eres una buena niña si, si, sigue…

–Ahora tomate toda mi lechita…

Eso sabia saladito me gusto.

–Ya nena, ya, ahora quietecita déjame acariciarte toda…

Sus manos recorrieron hasta la parte mas remota de mi cuerpo, junto con sus labios y su lengua, eran un juego erótico en el que yo había caído, y el en su lujuria me había llevado, acaricio y beso mis senos, lamio mi clítoris, se detuvo… me tomo de la cintura me acomodo abrió mis piernas y dijo:

–Te va a doler solo al principio te va gustar, pero no te va a pasar nada…

Aaaaaaa!!!!

Senti un leve dolor, que se fue convirtiendo en placer en un dulce placer, sus movimientos me incitaba a segur su ritmo, mis caderas se empezaron a mover siguiéndolo…

–Eso es amor, muévete así, ves como ya sabes, eres ya una mujer… y eres mía yo te hice mujer.

–Tus primeros gemidos yo los provoque…

–Déjame voltearte, si así síguete moviendo, que rica estas!!!!

Tanto placer, que aquel macho me provoco… orgasmos…

Aquello fue una experiencia genial, tenia trece años, había dejado de ser una niña en una tarde para convertirme en una mujer que le provocaba placer a un hombre.

Nos quedamos dormidos hasta el día siguiente, me llevo a casa de mis tías y solo dijo:

–Cuídate, y ahora no tengas sexo como lo tuviste conmigo, busca un hombre que te haga el amor, yo solo me deje llevar por mi lujuria, y te hice mujer…

Me dio in beso en la mejilla y se fue… han pasado ya 3 años de esto y no he vuelto a saber nada de el.

Estela su madre y yo

La convivencia entre los tres no sufrió alteraciones. Estela y yo nos amábamos y nuestros encuentros sexuales eran volcánicos. Cada día eran más sentidos y gozábamos de todas las maneras posibles explorando la sensualidad de un hombre y una mujer entregados al amor y al placer. Más de una tarde, en ausencia de Estela tuve relaciones con su madre Elsa, que en el momento de máxima lujuria me prometía que se aproximaba el día en que con su hija me iban a dar placer las dos juntas.

Una noche Estela entre besos y abrazos me preguntó si había hecho el amor con su madre. Quedé en silencio, y ella sin esperar la respuesta continuó “Mamá me contó que la habías hecho feliz el día en que se quedaron solos”. La besé y cuando iba a disculparme se adelantó. “Le debo y la quiero tanto, que lo único que me importa es verla feliz”.

ç Dudé pero me atreví sospechando que Elsa le había contado todo. “¿Puedo compartirlas mi amor?”, le pregunté. “yo te amo y haría cualquier cosa por complacerte y verte contenta”, y agregué. “Tu madre es una diosa y vos tan adorable y generosa como ella”.

“Mamá espera que la comprendamos y desea ser nuestra sumisa y darnos su amor y explorar los placeres del sexo que solo entre los tres podemos disfrutar”. “No necesitamos recurrir a otros para hacer realidad la fantasía de muchos hombres y mujeres”., reflexionó Estela

“Por supuesto y me pondré muy feliz si compartimos el sexo”, “Tu madre estuvo tanto tiempo sin gozar hasta esa noche en que no me pude negar a su provocación y sus encantos”.

En ese momento apareció en la puerta de la habitación Elsa. Casi desnuda, solo cubierta con un corpiño y portaligas rojos que sujetaban sus medias negras. Los zapatos de tacos altos realzaban su figura. Estaba impactante. Había esperado el momento en que su hija me revelara el conocimiento de la verdad y obtuviera el consentimiento de mi parte para hacer realidad lo prometido. Se acercó y nos pidió que continuásemos que ella solo quería mirar y disfrutar de ese momento mágico que desde hacía tiempo envidiaba.

Me incorporé y tomé a Estela de la mano quien besó a su madre. Luego yo la abracé y la besé en la boca sellando nuestro pacto.

“Sigan chicos y disfrutemos juntos” nos pidió.

Sentado de espaldas al respaldo del sillón de pana roja, Estela se subió a horcajadas sobre mi miembro duro y palpitante, mientras Elsa le abría los glúteos con sus manos para ampliar el orificio. Entre con mi verga hasta el fondo de su concha que encharcada por los jugos que fluían de la vagina, generaban un chapoteo ruidoso que hacían las delicias de su madre que miraba todo sin perderse detalle. La cogida era brutal y los gemidos de Estela pidiéndome más me excitaban. Tenía esa manera sensual de decir las cosas que pasaban de la delicadeza hasta la grosería.

“Papi dame tu amor y esa pija enorme que me hace tan feliz”. “Siento que me llega hasta el fondo pero quiero más”. “Asssiii, mi vida, soy tuya, aaaahhhh”.

Mi suegra, tomaba fotos registrando el momento sublime, mientras se masturbaba con su mano libre. Luego colocó la maquina para sacarnos a los tres juntos, se aproximó y beso con ternura el orificio anal, los labios de la concha y mi pija lo que quedó reflejado en una primera foto.

Yo seguía, cogiendo y gozando de las caricias que madre e hija me prodigaban. Sabían como hacer para que mi miembro se mantuviese firme. Pasaba de la concha de mi mujer a la de su madre, hasta que la muy zorra nos pidió que la preparásemos para que yo la enculara.

Me senté con mi verga endurecida por la inminente penetración y Estela que había lubricado el ano de Elsa con los flujos que escurrían de su concha, acomodó a su madre abierta de piernas y dirigió mi verga hacia el orificio pidiéndole que se relajase.

“Hija ya estoy lista”, musitó Elsa.

“Mamá déjate caer sentada de a poco pues puede dolerte cuando atraviese el esfínter”. “No hija nunca lo hice, es la primera vez que lo haré por el ano, pero como los escuché gozar cuando lo hacían, quiero sentir lo mismo”, “Estoy dispuesta a experimentar el dolor y el placer”. Me animó Elsa.

“Aaaayyy, por favor despacio que me duele, aaayyy”, “Que cabeza gordota para mi culo virgen, por Dios, aaayyy”,

Sentí como mi verga se enterraba en sus entrañas hasta los testículos. Gritó de dolor y se levantó, pero inmediatamente se dejo caer e inició una cabalgata furiosa.

Mi pija entraba y salía al compás de sus movimientos. Desde atrás yo le acariciaba las tetas y Estela le besaba y estimulaba el clítoris.

“Así sigan por favor así, por Dios me corro aaahhh, aaahhh, aaahhh, quiero toda la leche aaahhh, aaahhh, me rompieron el culo”, “Que rico por Dios”. “Estoy gozando”. “Que maravillosa experiencia y que orgasmo me produjo”. Concluyó Elsa.

Terminamos exhaustos y sudorosos, y luego de prometernos repetir otras noches de amor, placer y lujuria nos bañamos juntos iniciando una vida en común que aún hoy disfrutamos.

Munjol hjlmmo@ubbi.com

Mi nuevo papi 3

Julio había llegado y el fin de semana del día del padre había comenzado, como era de esperarse la madre de Julieta, Natalia, había partido en un viaje de negocios. Los preparativos ya venían planeados desde hace más de dos meses, una noche de suma importancia y especial les esperaba a estos amantes llenos de lujuria y pasión.

Julieta que venía ya hace tiempo planeando una noche especial, se había ocupado de hasta el más mínimo detalle para que los sentidos jueguen un papel importante en la noche del sábado, desde velas aromáticas, comidas afrodisiacas, tragos dulces pero fuertes en alcohol, hasta el postre que se serviría sobre el cuerpo de cada uno de ellos, recorriéndolo con sus lenguas hasta las zonas más erógenas de cada uno. La imaginación de Julieta volaba y se acrecentaba a medida que pasaba el tiempo, haciendo que cada momento se vuelva más ansiosa y su cuerpo temblara al pensar en todo lo que sucedería.

Por otro lado, Raúl también planeaba con entusiasmo su noche especial, después de todo él estaba a cargo del juego previo que daría lugar a la primera experiencia de Julieta en el sexo anal. Un pequeño vibrador, lubricantes, vendas, esposas…todo lo que necesitaba y que sabía que a ella le gustaba para estimularla y hacer que su vagina grite de emoción.

Al llegar a casa, Julieta se dirigió a su habitación como era de costumbre, al entrar se percató que una carta con una rosa a su costado estaban sobre su cama, sorprendida y llega de emoción decidió abrirla y leerla, decía:

-Querida mía, discúlpame pero no he podido con mi intriga y mi mal genio, estuve leyendo tu diario para saber qué es lo que esperabas para este día para tener una mejor idea de que te haría feliz, esta noche no llegare a casa, te espero en el Hotel Lux, dejo la llave de la habitación, todo lo que planeabas de comida y ambiente ya estarán listos, solo nos queda disfrutar de esta noche sin ataduras ni limites, a las 22:30 estaré ahí esperándote…

Julieta estaba asombrada por la carta, un tanto desconcertada porque en el año y seis meses que llevaba esta relación clandestina con Raúl, era la primera vez que hacia algo tan sutil y romántico como una carta y una rosa. Caía la noche del sábado y Julieta comenzaba con los preparativos de su propia persona, su corpiño de color rojo pero con trasparencias dejaban ver sus pequeños y rosa pezones, en esa tan llamativa copa D36 que era motivo de los más perversos pensamientos lujuriosos de los hombres; en la parte inferior un tanga del mismo color, diminuta y con un pequeño cierre en la parte delantera, dando la señal a su amante para abrirlo en el momento que él deseaba; unas medias finas negras con encaje, acompañadas de un porta ligas, realmente algo digno para una noche tan especial. Y finalmente un vestido que prenderías las más escondidas paciones de Raúl, conociendo sus gusto por lo oriental, Julieta opto por un vestido del tipo chino, corto, solo unos centímetros más debajo de sus glúteos, dejando ver el encaje de sus medias y las ligas que lo sostenían, digno de las más íntimas fantasías. Y un peinado recogido hacia ambos costados Una vez terminada su producción, la hora del encuentro había llegado al fin, se dirigió a su auto y condujo hasta el Lux.

Al entrar a la habitación del encuentro, vio como una luz tenue y cálida alumbraba todo el lugar, un camino de pétalos de rosas llevaba hasta la mesa donde comerían, y allí estaba Raúl, en un traje de color azul marino, perfectamente afeitado, con una postura de seguridad y sensualidad que hacían que Julieta temblara de solo verlo…al acercarse a él, ambos notaron el perfume de cada uno; él, un perfume seductor, suave y del tipo madera oriental; ella, un perfume dulce, penetrante del tipo frutal. Se saludaron con un beso apasionado, como si los instintos estuvieran a flor de piel invitándolos a devorarse mutuamente, ambos besaron los cuellos del otro, saboreando el manjar de sus perfumes. Se miraron a los ojos y Raúl se dirigió a la mesa tomado de la mano de Julieta.

Luego de una cena provechosa, una larga y tendida charla sobre sus vidas, como llegaron hasta ese momento y que es lo que deberían hacer en el futuro, un pequeño silencio de incertidumbre cubrió el momento…aplacando ese silencio, Julieta lo rompe diciendo sus intenciones de disfrutar de esa noche y no opacar tan bello momento con incertidumbres del futuro, sabiendo que una relación así era difícil de seguirla a largo plazo, después de todo su madre aún estaba en pareja con Raúl. De trago en trago ambos comenzaron a desinhibirse, hablar más sobre sexo, generando así un juego previo solo con palabras, de cómo cada uno recorrería el cuerpo del otro, lamiendo con suavidad cada zona erógena volviendo al otro deseoso a cada momento. Julieta se paró y comenzó a caminar hacia Raúl, lentamente se sentó sobre él y comenzó a besarlo apasionadamente, mientras de manera suave movía sus caderas para generar en el una erección. Raúl lentamente bajaba el cierre del vestido de Julieta, dejándolo al vestido a la altura de sus hombros haciendo que sus deliciosos pechos quedaran al descubierto en ese corpiño transparente, haciendo que Raúl buscara succionar sus pezones atreves del corpiño como intentando atravesarlo para poder saborear la piel sus pechos. Mientras que ella desprendía con pasión la camisa de su amante, besando el cuello de él, se paró y se arrodillo al frente de la silla, desprendió su pantalón, bajando su cierre metió su mano en el bóxer de él, buscando tan preciado pena, motivo de su lujuria y de su vagina mojada, comenzó a chuparlo con fuerza y excitación, jugando con su lengua alrededor de la cabeza, haciendo leves movimientos como si deseara morderlo, pasaba su lengua por todo el pena hasta llegar a sus testículos y subía de nuevo, ella con gran emoción esperaba ver como los jugos pre seminales salían de el para succionarlos con fervor…para darle mayor excitación al momento, a Julieta le gustaba jugar en el pene de Raúl poniendo salga de chocolate para luego saborearlo, eso a él lo volvía loco. Luego de un rato de ese excitante y dulce juego, ambos se dirigieron a la habitación, la cual tenía un ventanal gigante, haciendo que la luz de la luna iluminara todo el cuarto, la vista era realmente maravillosa, se veía toda la ciudad desde donde estaban. Raúl se para detrás de Julieta y mientras besaba su cuello lentamente termino por sacarle el vestido, le coloco la venda y suavemente la recostó en la cama, mientras él recorría el cuerpo de ella, besándolo y saboreando su piel centímetro a centímetro, lentamente se dirigía hacia su vagina, aprovechando que sus jugos habían empapado su tango, abrió el cierre lentamente y metió su lengua hasta lo las profundo que pudo, usando su boca para chupar todo esos jugos que salían sin cesar de la vagina de su pequeña amante haciendo que su primer suspiro de placer llegara de manera rotunda y placentera.

Aprovechando esos mismos jugos que habían bajado hasta su ano, procedió a lamerlo con el mismo fervor y la misma intensidad, haciendo que la nueva sensación que tenía Julieta se vuelva inesperadamente placentera y deliciosa, suavemente penetraba su culo con su lengua, entre la sensación nueva y la suavidad de su lengua, Julieta sentía cada vez más placer, haciendo que su vagina cada vez palpite más fuerte…usando un lubricante que Raúl tenía preparado procedió a usar el pequeño vibrador para ir comenzando a abrirse paso en el culo preciado y torneado de Julieta. Ella sentía un leve dolor, pero el placer que sentía era cada vez mayor, haciendo que el dolor sea casi imperceptible. Al estar con sus ojos vendados, solo se podía concentrar en lo que sentía, y su excitación ya estaba superando los límites de la cordura, a lo que no pudo más y dijo:

-Por…por favor papi, no puedo más, no aguanto las ganas, quiero que me hagas tuya, quiero que tomes mi virginidad anal, por favor, hazme sentir que soy solo tuya…

Raúl, excitado aún más por la petición de Julieta, coloco a su pequeña arrodillada, con las manos hacia el cabezal de la cama, dejando así su culo apuntándolo a él, suavemente puso su pene en su ano y con leves movimientos, mientras besaba la espalda de ella, comenzaba a penetrarla suavemente, mientras que con una mano estimulaba su clítoris para hacer que su placer sea cada vez mayor. Julieta sentía un dolor un poco más intenso, pero por algún extraño motivo, la hacía sentir cada vez más excitada y al borde del orgasmo, no sabía si era porque era su primera experiencia con el sexo anal que la hacía sentir sucia y deliciosa, si era sentir que estaba siendo sometida, si era el tener sus ojos vendados y solo sentir lo que le hacían, si era sentir su clítoris siendo estimulado simultáneamente o si simplemente era todo junto…de lo que si estaba segura, era que el placer que sentía era realmente intenso y no podía describirlo, solo quería disfrutar de eso cada noche de su vida.

El pene había penetrado por completo en Julieta, los golpes entre sus caderas se hacían cada vez más intensos, los movimientos eran más fuertes, el retiro la venda de sus ojos, la trajo hacia su pecho y mientras se besaban él apretaba con fuerza sus pechos mientras jugaba con sus pezones…la pasión y los gemidos de ambos eran sobresalientes, ambos estaban llegando al orgasmo, juntos como siempre…su diálogo caliente pero corto no se dejó esperar:

-Juli, estoy a punto de acabar…

-Por favor no te contengas, quiero sentirte dentro de mí, quiero sentir como llenas de semen mi sucio culo, yo también estoy a punto de acabar, por favor, por lo que más quieras no pares y lléname…

Un beso de pasión envolvió a estos amantes desaforados, mientras sus suspiros se unían y explotaban en una erupción de orgasmos y placer, Julieta sentía como el semen de Raúl era disparado dentro de ella, mientras que por primera vez sentía lo que es una eyaculación femenina, algo tan intenso, tan placentero que era casi increíble de que estuviera pasando…entre tanto placer, copas, sexo y comidas, ambos cayeron rendidos sobre la cama, aun estando penetrada por Raúl, Julieta sentía como a la vez que el pene de él palpitaba dentro de ella, su vagina también lo hacía mientras no dejaba de sentir lo mojada que lograba llegar.

Ambos disfrutaban de lo que había pasado sin saber que unos ojos los estaba observando con lujuria y fervor.

Julieta le dice:

-Feliz día del padre, gracias por esta noche, gracias por planear todo esto y hacerlo en este hotel como si fuéramos una pareja de verdad, la carta en mi cama con la rosa. Gracias por todo, fue perfecto!

-Gracias querida mía…pero, yo creí que tú lo planeaste, yo también recibí tu carta diciendo que venga aquí que todo iba a estar listo…

-Si no fuiste tú, ni yo….¿quién hizo esto?

Un silencio desconcertante los cubría, a lo que un sonido suave de una puerta acompaño el momento. La figura de una mujer en ropa interior entraba a la habitación…era Natalia, la madre de Julieta, pareja de Raúl…

-Yo planee esto, sabía que entre ustedes pasaba algo y la verdad, solo quería ser parte de esto, jamás vi tanta lujuria y pasión como cuando ustedes están juntos, no pude dejar de masturbarme mientras los veía haciéndolo…también quiero ser llenada!!!

Natalia se acercó a Julieta y comenzó a besarla, la pequeña no sabía cómo reaccionar, pero de algo estaba segura, se estaba excitando nuevamente, mientras ambas mujeres se fundían en un beso de pasión y lenguas, Raúl disfrutaba de ambas lamiendo y succionando sus vaginas…

Esa noche comenzó algo más que un triángulo amoroso…comenzó un nivel más profundo del morbo en la pequeña familia…

Continuara…

Revisación médica????

Era el 2010, me habia recibido de Tripulante de Cabina de pasajeros, mas comunmente de Azafata de Avion. Era el turno de pasar el psicofísico para obtener la licencia para volar… Me dirijo a la Fuerza Aérea de mi provincia… Ver a todos los hombres con el uniforme camuflado me hacia sentir un aire de atraccion increible…
Pasé varios exámenes, psiquiátrico, psicológico,vista,audiometría, electro etc etc… Llegué a las 7 am y eran las 13 hs y seguía con la revisación, el último control era con el médico clínico que te hacía un chequeo general….
Entré al consultorio al escuchar mi nombre y apellido, me saluda muy amablemente el médico y cierra la puerta con llave, afuera en la puerta decía bien grande “NO GOLPEE ESPERE A SER LLAMADO”…
Tenia puesta una chaqueta blanca, tendría unos 38 años, canoso ,eso le daba un aire de maduro espectacular, ojos verdes y estatura mas bien bajo que alto, esa altura justa que me gustaba…
Me pregunta edad, estado civil, si tuve operaciones etc etc… Me miraba con esos ojitos picarones mientras dejaba escapar una sonrisita a cada respuesta….
Me hace sentar en la camilla, me revisa los ojos, los oidos, y me pide que me saque la camisa… Yo iba con una camisa medianamente holgada de animal print, calzas negras ajustadas y zapatos altos, era la revisacipon de mi vida y había que ir bien vestidos…
Me empiezo a desabrochar la camisa y vi como me sonreía, queria descubrir lo que llevaba oculto el muy putito…Tenía puesto un conjunto de encaje negro que realzaba aun mis tetas con un moñito rosa en el medio…
Apoya el estetoscopio en mi espalda y hace que respire hondo,muy bien me dice… Ahora rescostate boca arriba en la camilla, se inclina y me lo pone en mi pecho, “te tengo que correr el corpiño un poco para escuchar mejor”… A esa altura ya tenia el ritmo cardiaco a 200 ppm…
Era exitante ver con qué picardía exploraba las partes de mi cuerpo, me dice excelente,…
“Ahora parate y sacate las calzas, tengo que ver si tenes cicatrices”… Así lo hice… Me quedé en mi conjunto de ropa interior sexy y zapatos altos, era un culotte de encaje que se traslucía parte de mi conchita, me ruboricé entera, nunca pensé que me tenia que desnudar toda…
Me rodeó mirando cada parte, mi colita grande pero siempre parada, derechita como para marchar… “PERFECTO” exclamo…
SentÍ que me agarro por detrás mis tetas y me apoyó con una erección increíble en mi colita, no me lo esperaba… Asi deje salir un suspiro de sorpresa y placer a la vez… El sabia con quien si y con quien no, llevar la revisacion a comun a una mas profunda…
Me bajó el culotte lentamente y me dijo que no me sacara los zapatos, yo parada y con las piernas abiertas me dijo que me quedara asi que me tenia que examinar la conchita…
Arrodillado en el piso empezó a lamer mi conchita depilada, lentamente ,saborándome, me separó los labios con una mano y encontró mi clítoris, le dió movimientos circulares rápidos llenandolo de saliva… Aunque a esa altura mi lubricación vaginal era óptima, su saliva y mis jugos se mezclaron… Mientras se agarraba de mis firmes piernas…
Empezó a meter los dedos por la colita, siempre me dolió esa zona pero como buen médico sabía como hacerlo…Me exitó tanto su lengua que estaba a punto de acabar arriba de ese doctor que ni siquiera sabía el nombre…
Empecé a temblar y gemir y él muy putito sabia que me iba a correr, “me dijo dale azafata putita correte para mi” quiero saber si todo está bien con tu acabada… Me recorrio un calor impresionante en todo el cuerpo, era una sensacion de ardor, calor, placer, agitacion, en todo el cuerpo…Acabé tanto que no pudo tragarse todo,el doctorcito putito… Me dijo delicioso estas perfecta, pero tengo ahora tengo que ver tu colita …
Me puso en cuatro en la camilla, aún con los zapatos puestos, tenía una vista espectacular de mi concha y mi colita…
Se puso un forro y antes de envestirme ,me lamió el culo, entre que teminaba de correrme y me savoreaba el culo mi cuerpo era puro temblores… Me metió su pija despacito por mi cola, ya que era lógico que no la había entregado varias veces por su tamaño…
“Que cerradita estas putita!” pero me encanta, empezó los movimentos suaves , a medida que me cojia fue aumentando el ritmo, mas y mas, yo gemía de placer, y el muy putito también, difrutaba de mi orto grande redondo y blanco…
Como me gustás trolita desde que pasaste esa puerta! Mi cabeza iba mil mientras me cojia, me folló tanto el culo que ya me dolía, sacó rápido la pija y el preservativo, me giró y acabó en todas mis tetas…
Esa lechita calentita de un doctor en mis tetas mmmm me volvió loca…
Quedate en la camilla boca arriba, tomó un rollo de papel que tenía y empezó a limpiar todo mi cuerpo, “las azafatas siempre tienen que estar impecables no importa las circunstancias”

Una vez vestida y sentada como una señorita vi como ponia “APROVADO” en mi legajo…

Espero que les haya gustado!
Espero puntos comentarios

Curvilinea86

Semen en ayunas

Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.

Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.

Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario…bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.

Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario.

Así pasé un rato, hasta que me dio la sensación de que el calor de mi bajo vientre no se aplacaría nunca, por lo que me incorporé para darme un baño. Se lo comenté a Mario, pero éste, imbuido en la dichosa revista, solo me lanzó un gruñido como de haberse dado por enterado. Eso me reveló. Me cabreó bastante, vaya. Así que cogí, me levanté, y me acerqué a la orilla, y allí me quedé quieta un rato, notando cómo la espuma de las olas me acariciaban los pies y los tobillos. Me fui metiendo poco a poco en el mar, medio enceguecida por el oblicuo sol de la mañana, admirando la claridad del agua, el olor a yodo, la fina arena el fondo. No comprendo el porqué, pero todo esto contribuyó a que me excitara más. Tenía los pezones tan duros que casi me dolían. Cuando el agua me llegó a la altura de las caderas me zambullí, pensando que quizás, si Mario me estaba mirando, se animara a seguirme, porque al meterme de cabeza le di una buena panorámica de mi trasero. Pero al emerger a la superficie y girarme hacia él, vi que mi táctica había fallado. Ni siquiera levantó la vista cuando le grité que el agua estaba “buenísima”.

¡¡Me sentí despechada!! Así que decidí pasar de él. Cerré los ojos y me concentré en el líquido elemento, en cómo el agua rozaba mi piel, en mi larga melena flotando en el agua. Yo llevaba un bikini blanco de triángulo que me lo había comprado años atrás, cuando aún mis tetas no habían alcanzado toda su extensión, y la verdad es que me estaba un poco pequeño. Y la parte de la braguita también me estaba un poco ajustada, se me iba remetiendo la tela por la rajita el culo. Tenia que estar casi continuamente cuidando de que no se viera más de lo normal, pero como era septiembre y apenas hay gente en la playa en esta época, y solo me iba a ver mi novio, que ya me tiene bien vista…pues total , qué mas me daba. Además aquel bikini le volvía loco a Mario. Menos aquel día, claro. Supongo que estaba un poco cortado por la pareja de ancianos, no sé.

El caso es que la parte de arriba me molestaba. Era de esas que se atan al cuello y a la cintura. Y… además me apetecía sentir el agua entre mis senos, así que me lo desaté del cuello y me lo bajé hasta la cintura. Miré haca los ancianos y vi que no estaban mirando , de hecho estaban medio ocultos por su enorme sombrilla, inclinada hacia el sol, como una gigantesca flor que va buscando la luz. Bajé la vista y observé mi pecho. Se veía refulgente bajo el agua y con los rayos el sol que penetraban en ella. No pude evitar tocármelos y sentirlos en mis manos… tan redondos y tan duros, con mis punzantes pezones entre los dedos, y la suavidad del agua a su alrededor, como acariciándomelos, habiendo que se elevasen, como si quisieran salir a la superficie. Qué placer. Me puse a nadar lentamente a lo largo de la orilla, en sentido contrario a donde estaban los ancianos, totalmente desnuda de cintura para arriba. Los hombros y el cuello supongo que se veían demasiado liberados de cualquier carga de tirantes.. porque Mario no tardó en acercarse a la orilla y mirarme con picardía. Yo le sonreí y le hice un gesto para que se acercara. Él se zambulló en el agua y a los pocos segundos ya me estaba magreando los pechos.

“Eres una descarada, Patricia… una descarada zorrita. ¿Y si el viejo te descubre?”.

“Pues se pondrá contento, Mario, yo qué quieres que le haga, estamos en un país libre, no?”

Mi chico sonrió complacido ante mi natural descaro. Deslizó la mano por mi vientre hasta llegar al elástico de las braguitas y metió la mano por ellas hasta rozarme el vello púbico, con el que se entretuvo un rato enrrollandolo y desenrrollánolo.

“Estoy como un toro, Patri” – y pegó su entrepierna justo en la raja de mi culo – “no te haces una idea…”.

“Me la hago, si…no te separes, por favor…”- dije mientras dejaba escapar un gemido.

Para ese entonces su mano ya había alcanzado la plenitud e mi sexo, y me acariciaba el clítoris con un dedo mientras que con otro hacía a magos de querer metérmelo hasta la médula, del énfasis que le ponía. Le dije que no fuera tan descarado, que nuestros vecinos podrían descubrirnos. Entonces él, separándose de mi, me agarró de la muñeca y me guió fuera del agua. Estábamos tan calientes que ni me di cuenta de que yo aún llevaba la parte superior del bikini por la cintura hasta que nos sentamos en las toallas. Rápidamente me puse boca abajo y traté de volver a anudármelo al cuello, pero Mario me lo impidió sujetándome las dos manos. Yo me dejé hacer. Luego se incorporó y colocó la sombrilla de tal forma que nos tapara un poco de la vista de los dos viejos. Se tumbó boca arriba y se bajó el bañador lo suficiente como para dejar a la vista su flamante polla… yo no necesité más pistas. Coloqué mi cabeza sobre su bajo vientre y comencé a darle pequeños lametones por debajo del glande, en esa zona tan rugosa. Su pinga estaba totalmente enhiesta y muy dura, bastante humedecida en la punta debido al líquido preseminal que no tardé en lamer también. Me encanta ese sabor. Más incluso que el propio semen.

Coloqué mi mano alrededor de la base el pene, apretando bien, para ver toda aquella polla en su esplendor, pero no pude aguantar demasiado esa visión, necesitaba comerme aquella polla ya, así que no tardé en dale lentos y húmedos lengüetazos, notando el sabor de su piel, desde la base hasta la punta del capullo, chupando siempre un poco la puntita en busca de más liquido preseminal. Luego pasé la lengua alrededor de la base del glande y me metí la punta en la boca, aprentando todo lo que pude mis labios y haciendo fuerza para que pareciera que me lo metía en una abertura muy estrecha. Mario entonces posó su mano sobre mi nuca y suspirando me dijo, “suave, Patricia, suave, por faaaaavor”… me encanta cuando me dice eso.

Lo hice más lentamente, hasta que vi que él ya no podía más. Entonces empecé a hacerlo paulatinamente más rápido, haciéndole una paja con mi boca, un rápido mete saca. Lo hacía tan deprisa que pronto me empezó a doler el cuello. Iba a decírselo a Mario cuando me gritó que se corría… y se corrió. Si, señor. En toda mi boca. O mejor sería decir en toda mi garganta, porque noté cómo un chorro caliente y espeso de semen se me colaba por la garganta y descendía hasta mi estómago vacío (aquella mañana no había desayunado…nada mejor que semen en ayunas).

Cuando levanté la cabeza para mirarle, descubrí al hombre mayor en la orilla, justo enfrente de nosotros, con las manos unidas a la espalda y observándonos directamente. Yo me miré unos instantes y creo que me puse roja como un tomate.

“Ayyyy, hijos míos….qué envidia me dáis…”.

Mario y yo nos reímos con ganas.

“Lo siento, señor, pero no se la presto…”

“Lástima, hijo, lástima…mi pobre Herminia ya no está para esos trotes…”.

Amigos del club

De todo el grupo de amigos que frecuentábamos el club, Mario era el que menos exteriorizaba sus comentarios sobre las mujeres que todos conocíamos y que eran motivo frecuentes de nuestras charlas en la confitería, y mucho menos de comentar sobre sus encuentros con amigas.
Buen mozo, y con una buen altura y figura, su práctica del básquet ball, le había desarrollado un cuerpo atlético, pero su forma de ser, no hacia de el demasiado comunicativo y de dar opiniones como si lo hacíamos nosotros.
Por eso, ese domingo después del almuerzo, los que compartíamos un café, nos quedamos sorprendidos al escucharlo decir, al ver pasar a una de nuestras amigas hacia las canchas del club, “Han notado ustedes, como se ha puesto Fernanda, luego de su separación…?, se fijaron que ahora más que nunca práctica distintos deportes, casi todos los días y ha mejorado muy mucho su figura…..?”
Todos los miramos y nos quedamos sorprendidos por su afirmación, y procedimos a mirar a la dama que se alejaba, y realmente ahora que Mario nos lo había echo notar, nos dimos cuenta en verdad del cambio producido en ella.
Fernanda, era una amiga del grupo que se había divorciado haría alrededor de un año atrás.
Mario continuo diciendo, “ luego de elaborar su luto personal por el divorcio, había reiniciado sus actividades deportivas y era ahora la admiración de los hombres del club, por lo buena que esta, fruto de sus sesiones de gimnasia y las distintas actividades deportivas que practica, en especial el básquet”.
Con estos dichos, pudimos observar algo a lo que no habíamos prestado demasiada atención anteriormente, y era que tanto despliegue deportivo le permitía tener una físico esplendoroso, rematado por una cola firme y parada, como así un par de tetas de película.
Por tratarse de la esposa de un amigo nuestro, antes de su separación nunca habíamos destacado el aspecto sensual que Fernanda transmitía, pero producida esta, y por tal motivo habiendo dejado de concurrir al club Juan Carlos, su marido, el comentario de Mario nos hizo mirarla con otros ojos.
Seguimos conversando de otros temas y pasado un rato, vemos que viene de regreso hacia nosotros Fernanda, la que acercándose a nuestra mesa y luego de saludarnos con un beso en la mejilla a cada uno, se acerco a Mario y con un sonrisa en sus labios le dijo, “Mario no quieres venir a jugar un partido, vamos a jugar un mixto y nos falta un varón para completar los dos equipos?…”
No, puedo decir si realmente se desprendía de ella un aroma especial que correspondía al perfume que ella usaba o se trataba de su olor a hembra o tal vez que estábamos condicionados por lo que habláramos antes, pero la cercanía con Fernanda, nos produjo a todos los presentes una sensación y un sentimiento de sensualidad y erotismo increíble
A todo esto, Mario procedió a aceptar y disculpándose con nosotros, se dirigió al vestuario para ponerse su equipo deportivo, quedando en encontrarse con el resto del equipo, en pocos minutos en la cancha.
Intrigados por esta invitación, ya que Mario no era un habitual compañero de básquet de Fernanda, todos los que nos encontrábamos en la confitería decidimos dirigirnos a presenciar el partido y ver como se desarrollaba el mismo.
Llegamos cuando ya Mario se encontraba en la misma y allí pudimos observar que el jugaría en el equipo contrario al de Fernanda, estando cada uno conformado por dos hombres y tres mujeres.
Comenzado el juego, pudimos comprobar que a poco de su inicio, Mario se dedicaba más que nada de marcar a Fernanda, no dejando pasar la oportunidad al hacerlo, de rozar con sus manos su trasero o sus tetas, llegando en un momento, en que la cruzo bien pegado a ella, a apretarle una de sus tetas con su mano, pudiendo ver que a ella me miro, pero no dijo nada.
Terminado el partido, el grupo se disgrego para distintos lados del club, y Mario se ocupo de llevar el balón a la utilería del club, observando al dirigirse allí, que Fernanda, se le acercaba, y al alcanzarlo, le dijo: “ así que te interesaba más mi anatomía que el partido, no es cierto”
Con una sonrisa entre tímida y pícara en su cara, le respondió haciéndose el tonto “ porque lo decís, Fernanda…?”
Por lo bien que me manoteaste durante todo el partido, y hasta llegaste a apretarme una teta, no te hagas el distraído”, le dijo demostrando un enojo que no era tal.
“ La verdad, es que tenés razón, lo que pasa es que estas muy buena, y mis manos no se podían contener”, le respondió, justo cuando llegaron a la utilería, la que por ser domingo no contaba con el personal que la atendía.
Así que ingresó para guardar el balón en un estante, viendo al hacerlo que Fernanda, también lo había echo y estaba mirando lo que contenía una vitrina que allí se hallaba, un poco inclinada hacia delante, consiguiendo de esa forma que se le destacara aún más su maravilloso culo.
Sin pensarlo demasiado, se acerco a ella por detrás, y tomándola por la cintura, la apretó contra su cuerpo, haciendo que ella al sentir el abrazo se levantara, y mientras la abrazaba, le daba besos en su cuello.
Al sentirlos, se dio vuelta y Mario nuevamente la apretó contra su pecho, y como ambos tenían los shorts con que jugaron, y que son de una tela muy delgadita, los sexos de ambos se aproximaron y pudieron sentir el calor de cada uno, mientras que ella pudo sentir la erección que él tenía.
Este apoyo los labios sobre los suyos, y noto como Fernanda, los abría y recibía su lengua dentro de la boca, a la vez que su lengua se entretenía en jugar con ella.
Se besaron dulce pero apasionadamente, por un buen rato, y pudo comprobar que el calor de su entrepierna aumentaba, por lo que tomándola de la cintura, la condujo hasta la puerta de la utilería, la que cerro, y poniéndola de espaldas a el, contra la pared, la volvió a abrazar, mientras comenzaba a bajarle su short hasta debajo de su rodilla, comprobando al hacerlo que al igual que el, no tenía nada debajo del mismo.
A continuación, y luego de hacerle abrir un poco sus piernas, procedió a refregar su pene bien duro, entre los cachetes de su culo, y a meterle de un solo envión, el mismo en la concha, la que ya estaba lo suficientemente húmeda, como para hacer que se deslizara suavemente hasta el fondo de su vagina.
“ Ahhhhhhhhh, que delicia sentirla así….”, le dijo al sentirse empalada, “por favor déjala un momento así que la quiero sentir con todo su calor……, que lindo se siente, cuanto hace que no tenía una buena pija dentro mío”.
Y a continuación, ella comenzó a moverse circularmente, como para que toda su vagina sufriera el roce de ese pene que estaba ya por reventar, por lo que acompañó sus movimientos y con cada uno de ellos sentía oleadas de placer que le recorrían desde los pies a la cabeza.
“ No te vayas todavía esperame que te quiero gozar mucho y acabar los dos juntos, seguiiiii, dale, no te detengas, más fuerte, cariño, dale, dame más que estoy por acabarte, que ricooooooo….., como me gusta, amor, seguiiiii, ahhhhhhhh.. cojéeme bien esa concha, que es tuya, amor….”
Dicho esto y como ya no podía aguantar más su eyaculación, Mario, la apretó fuertemente, y mientras le decía “ te gusta como te estoy cogiendo, no?, te gusta sentir bien adentro mi pija?, toma, aquí la tenés, toda esta leche es para vos”, mientras le largaba dentro de su concha, todo el fruto de su contención.
Se quedaron un momento los dos quietos, disfrutando todavía del hermoso polvo que se habían echado, y Fernanda, dándose vuelta, le estampó un tremendo beso que lo dejo casi mareado, y al separarse le dijo: “ cuanto tiempo hacia que quería te animaras sonso, yo también te tenía ganas, y por eso hoy te puse en el otro equipo, para que si vos no me apretabas, lo iba a hacer yo…”, mientras se sonreía.
Mario se quedó perplejo por esta confesión, y lo único que atinó a hacer, fue ayudarla a secarse los muslos y su concha, ya que estaba toda mojada por ambas leches.
Al reaccionar, le comentó: “ pero Fernanda, yo te quiero disfrutar y que me disfrutes, no como dos noviecitos apurados, sino con todos los chiches…”
Respondiendo Fernanda, le dijo: “ entonces ven esta noche a cenar a casa y allí podremos disfrutar sin apuro, te espero a las 8,30 así me das tiempo de preparar algo rico para cenar.”
Cada uno tomo rumbo a su vestuario y Mario mientras se duchaba todavía no salía de su asombro, de haberse podido comer semejante caramelito.
A las 8,29 estaba tocando el timbre en el departamento de Fernanda, con la mano libre, ya que llevaba dos botellas de champagne que compró frías en un Open 24 y una bandeja de masas para festejar el encuentro.
Al abrirle la puerta, pudo observar que Fernanda tenía puesto una camisola casi transparente que le llegaba hasta un poquito debajo de sus rodillas, dejando traslucir a la altura de sus pechos, que no llevaba sostén, donde se marcaba le presión de sus pezones sobre la tela.
Se dieron un beso en la mejilla y la acompañó hasta la cocina para dejar las botellas en el refrigerador, comprobando que en la misma sobrevolaba un aroma exquisito de algo que ella estaba cocinando.
Tomándola por su cintura, se fueron a la sala, donde ella le sirvió un whisky con hielo y otro para ella, sentándose a continuación a su lado en el sillón de tres cuerpos que había allí.
Mario dejó de lado su bebida y acercándose la abrasó y le dic un beso en sus labios, los que se abrieron y le chuparon los suyos con pasión, mientras que con la otra mano, procedió a acariciarle las tetas por sobre la camisola.
Fernanda alargó su mano y comenzó a tocarle la pija por encima del pantalón, llevando su mano de adelante hacia atrás, haciéndole experimentar sensaciones diversas con cada caricia.
En eso estaban cuando ella desprendiéndose y mirándolo con una sonrisa picara, le dijo: “ es mejor que vaya a ver la comida, ya tendremos tiempo Mario para jugar con nuestras manos y con algo más…..”
En el poco tiempo de que dispuso, había preparado una comida exquisita, pero pensando en lo que vendría después, para nada pesada, así que dieron cuenta de la misma, acompañada con una botella de buen vino, y entre cada porción que comían, se fueron besando, que los puso más calientes de lo que ya estaban.
Finalizada la cena y ya tomado el café, se volvieron a sentar en la sala, pero esta vez, Fernanda se sentó sobre su falda , lo que le permitió meter mano debajo de su camisola, comprobando allí, que su tanga era un minúsculo triangulito que le cubría apenas el sexo, y por detrás se introducía totalmente entre los cachetes de su hermoso culo.
Metió dos dedos por debajo de la tanga y comenzó a hacerle una paja en su concha, la que estaba depilada y totalmente mojada, abriendo Fernanda sus piernas para permitirle accionar libremente.
Mientras tanto, ella le daba besos en el cuello, detrás de las orejas y en la boca, y el seguía metiendo y sacando dos de sus dedos de su sexo, mientras que con el pulgar le hacia caricias en el clítoris, lo que le producía sensaciones de placer que se traducían en unos grititos y le hacían exclamar, “ Hay cariño, como me calentás, seguí así, vida, me haces ver las estrellas de placer, amoooooooooor…….., que rico me haces la pajaaaaaaa……, pero quiero pronto tu pija dentro mío, te quiero sentir bien adentro…….”
Mientras decía esto, su cuerpo fue recorrido por un movimiento que le hizo arquear su cuerpo, a la vez que levantaba su pelvis, anunciando que estaba a punto de acabar, lo que hizo en medio de exclamaciones de placer, “hijo de puta, que lindo me haces acabar, me estoy corriendo un mar de leche, papitooooooo, cuanto hace que no gozaba así, mi amooooooooooor, suerte que te espere a voossssss, te deseaba muchoooooooo…….”
Se fundieron en un largo beso y mientras se recuperaban los dos, el le acariciaba esos dos hermosos globos que tenía por senos, y le daba pellizquitos en sus pezones.
Ella se levanto de donde estaba y se dirigió a higienizarse, llamándolo al salir del baño, con una mirada pícara en sus ojos, para que la acompañara a su dormitorio.
Mario que con todos los juegos que habían tenido, estaba con su pija bien dura, se dirigió al dormitorio, encontrando a Fernanda, que habiéndose quitado la camisola que llevaba, estaba en todo su esplendor aguardándolo junto al lecho, habiéndose cambiado de tanga, pero sin su corpiño.
Se acerco a ella y se brindaron otro ardiente beso, en donde sus lenguas se enroscaban buscando cada una penetrar en la boca del otro, y los cuerpos parecían querer fundirse en uno solo, mientras que los sexos calientes por el deseo, se pegaban como queriendo romper la barrera de la ropa que ambos llevaban puesta.
Despacio pero torpemente, se fueron quitando la ropa, hasta quedar los dos desnudos completamente y en ese momento, Fernanda, haciéndolo girar sobre si mismo, lo impulsó sobre su cama, haciendo que quedara de espaldas en la misma, procediendo ella a continuación a sentarse sobre su cuerpo, haciendo que la pija, se refregara contra su sexo por unos instantes, pero a continuación se levanto levemente y tomando con una de sus manos la verga bien parada, la deslizo por su canal entre sus nalgas, y procedió a presentarla en la puerta de su culo, al momento que le decía, “ ya se como me mirabas mi culo en el club, y ahora quiero que lo disfrutes y me hagas disfrutar a mi, con esa hermosa verga que tienes……”, y dicho esto se dejo caer sobre la misma, haciendo que entrara en ese nidito caliente que tanto había el admirado y deseado cuando la veía, de un solo envión.
Comenzó en forma lenta a efectuar unos movimientos con su pelvis, haciendo que la pija se introdujera bien adentro y brindándole unas sensaciones increíbles al sentir como todo su ano se dilataba al recibir ese miembro, que se encontraba en todo su vigor.
Cuando comprobó que se lo había introducido todo, comenzó a moverse de arriba hacia abajo, sin permitir que la pija se saliera de su angelical agujerito, y Mario que de tan caliente que estaba tenía el temor de irse rápido, sin disfrutar a pleno ese monumento de mujer, le decía, “ sentís como te entra toda mi pija en tu hermoso culo…….?, movete despacito así podemos gozar mucho mas……, siiiiiiiii……., que lindo lo haces Fernanda, seguí así que me volvés loco, siiiiii……. vida, que rico que cojeeeeeeees………..”
A su vez, con una de sus manos, le acariciaba ese botón durito que era su clítoris, lo que le producía mas placer y con uno de sus dedos, bien metido dentro de su concha, le acariciaba el interior de la misma, la que se encontraba otra vez muy mojada., y ardiente.
Cuando Fernanda reconoció que se estaba por venir, acelero sus movimientos, y mientras como si fuera una danza frenética, exclamaba, “ cojéeme mi culo, amor, seguí moviendo esa pija dura que tienes, así me lo llenas con tu leche, que lindo me estas cogiendo, como gozo, seguí asiiiiiiiií………….., no pares ahora mi macho adorado, quiero sentirte bien dentro mío, cuanto placer que me das, desgraciado, siento que te acabo, que ricoooooooo, lléname mi culo con tu leche……”
Dicho lo cual, y sintiendo que ella experimentaba una serie de descargas que hacían que su esfínter se contrajera y se abriera, apretándole la pija en esos movimientos, Mario, levantando su pelvis, con un último empellón le mandó su pija hasta el fondo, sintiendo que sus huevos golpeaban contra la entrada del culo, al momento que Fernanda, ya alcanzado su segundo orgasmo, se dejaba caer sobre su pecho, y se puso a morderle el pezón, con tantas ansias que pensó se lo iba a cortar.
“ Cuanto hacia que no gozaba como ahora, amor, no sabes lo que deseaba tener una noche de sexo como esta, ya que desde que me separé no había estado con ningún hombre, y solo me complacía con mis deditos o con un consolador que me compre, pero nada de eso es igual a lo que me has hecho hasta ahora, cariño …..”, le dijo mientras trataba de recuperar el ritmo de su respiración.
Ni que decir, que esa noche Mario se quedo a dormir en la casa de Fernanda, haciendo al amor hasta que casi salió el sol, demostrando ella, que estaba ávida de tener sexo, y que esa noche intentaba recuperar todo el tiempo en que no lo había tenido.
Este encuentro fue el comienzo de una relación que se mantuvo por bastante tiempo, pero que ya en otra oportunidad le relatare, ya que ambos utilizaron muy bien su fantasía, para disfrutar del sexo en distintos lugares.
Rian_319@hotmail.com