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La excelente amiga de mi mamá

Martes, enero 24th, 2012

Mi nombre es Fernando, tengo 23 años, vivo en Veracruz, México, que es una zona residencial mi familia y yo, somos originarios de México DF, pero desde hacer 4 años vivimos aquí.

El relato que les voy a contar sucedió el año pasado, durante las vacaciones de Verano.

Todo comenzó el año pasado, yo tenía una novia de nombre Cintia, con quien desde 4 meses atrás había planeado salir de vacaciones con sus padres a Monterrey.

Pero unas semanas antes de que comenzaran las vacaciones, tuvimos un mal entendido y terminamos nuestra relación, así que el viaje a Monterrey se suspendió para mí, en ese momento lo que menos me importo fue el viaje, sino el hecho de haber terminado mi relación.

Yo vivo solo con mi mama y mi hermano menor, por que mis papas son divorciados. Un día mientras, comíamos, mi mama nos platico que iba a venir a visitarla una amiga de ella de México DF…

Y nos pregunto, si podía contar con nosotros… por que mi mama trabaja de 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Y no iba a poder estar con ella durante ese tiempo y necesitaba que nosotros la lleváramos a pasear y a que conociera la cuidad.

A Mi no me gusto mucha la idea, por que, el estar con una amiga de mi mama hasta las 6 de la tarde… iba a estropear todas mis vacaciones.

Y antes de que yo pudiera decir algo, mi hermano se adelanto.

Y dijo: Yo no puedo, me voy a ir a Guanajuato con mis amigos, así que no cuentes conmigo.

Yo no tenía mucho que hacer en esos días y mi mama lo sabia, por eso no dije nada. Así que mi mama me pregunto: ¿Y tu Fer? ¿Puedes ayudarme?

Le respondí un poco molesto: Pues si, ya que… Y mi mama me dijo: no te preocupes, te voy a dar dinero, para que salgan y te voy a prestar el coche.

Mi mama estaba muy emocionada con la visita de su amiga, por que limpio muy bien toda la casa, me pidió que limpiara la alberca que tenemos en la casa e incluso arreglo y hasta pinto el cuarto de visitas, que era donde su amiga se iba a quedar.

Unos días antes de que su amiga llegara, le pregunte a mi Mama: ¿Que amiga es la que va a venir? ¿La conozco?

Y me contesto: No… se llama Daphne, es una amiga que trabajaba conmigo en México.

Y le pregunte: ¿Y viene sola… o con su familia?

Mi mama me contesto: No, viene ella sola.

Y después me platico; Que Daphne, era la amante de un político de México y que hace 2 meses el señor la había dejado, por que ya no quería tener problemas con su familia.

Yo le pregunte: ¿Y ella que edad tiene?

Me dijo: Como 32 o 33 años. Era mi mejor Amiga en México.

Unos días antes que Daphne llegara lleve a mi hermano al aeropuerto para que se fuera a Guanajuato y me dijo, en un tono de broma: Luego me cuentas como te fue en tus vacaciones con la amiga de mi Mama.

Yo tampoco estaba muy convencido que fueran a ser unas buenas vacaciones, pero valdría la pena por el dinero y el coche.

Por fin llego el tan esperado día para mi mama, habíamos quedado que ella iría por Daphne al aeropuerto y yo me quedaría en la casa.

Más o menos alas 4 de la tarde llegaron ala casa. Yo estaba en mi cuarto cuando ellas llegaron, escuche cuando se abrió la puerta, y mi mama me hablo y me dijo: Fer… ya llegamos, ven a ayudarnos con las maletas. Baje las escaleras y salí a ayudarlas.

Y cuando baje y la mire, me quede con la boca abierta… me quede inmóvil durante unos segundos, no podía creer la mujer que estaba frene a mi, era una mujerzota con toda la extensión de la palabra.

Era de piel blanca y tenia una cara preciosa, unos ojos café y unos labios carnosos y muy sexys, su cabello era negro largo y lacio y su cuerpo… ¡Guau! Era perfecta… una mujer muy voluptuosa, y muy sexy.

Tenía unas caderas y un trasero grande y sexy muy sexy, unas piernas largas y gruesas y unos senos enormes, eso fue lo que mas me llamo la atención, sus enormes senos. Aparte que era una mujer muy alta. Mide 1.72 cm.

Traía puesto un pantalón de mezclilla y un suéter color rosa, las 2 cosas la estaban muy ajustadas a su cuerpo, así que se veía buenísima. Inmediatamente que la vi., me emocione por la mujerzota que estaría en mi casa.

Les ayude a meter las cosas hasta su cuarto y después mí mama me dijo: Mira, ella es mi amiga Daphne. La salude y le di un beso en la mejilla.

Daphne me pregunto: ¿Tú eres el más grande?

Yo le dije: Si

Mi mama nos dijo: Bueno, los dejo un momentito, para que se conozcan mejor, yo voy al baño, mi mama se fue y Daphne me pregunto: Entonces, ¿Tú me vas a llevar a pasear?

Y yo le dije: Si.

Mi mama regreso y nos dijo: Bueno, yo ya me voy a trabajar, regreso alas 6:30.

Nos pregunto: ¿Van a salir a algún lado?

A lo que Daphne respondió: No, yo creo que hoy no, hoy quiero descansar.

Y mi mama dijo: Bueno, entonces los veo al rato, se despidió y se fue.

Así que nos quedamos solos, ella y yo.

Daphne me dijo: Oye, yo tengo mucha Hambre, ¿Tu, no?

Antes de que ellas llegaran, yo había comprado una pizza así que le dije: Yo tengo pizza, ¿Quieres? Pero esta en mi cuarto.

Ella me dijo: Si, Esta bien.

Así que fui a mi cuarto por ella. Cuando regrese, Daphne ya se había quitado es suéter, traía una blusa rosa que estaba muy escotada, yo la mire y ella me dijo: Aquí hace mucho calor… por eso me quite el suéter.

Creo que no fue una buena idea, por que yo no podía dejar de ver sus enormes senos.

Puse la pizza a calentar y ella me dijo: ¿Me llevas a mi cuarto?, por que tengo mucho calor y quiero ponerme más cómoda.

Yo le conteste: Si, claro, sígame.

A lo que ella me dijo: No quiero que hables de usted, me haces sentir vieja, háblame de tu.

Yo le dije: Bueno.

La llevé a su cuarto y le dije: Este es tu cuarto, yo te hablo cuando este la pizza.

Me dijo: Bueno, pero yo ahorita me cambio y bajo.

Me fui a la cocina a esperar que se terminara de calentar la pizza mientras pensaba en lo sabrosa que estaba la amiga de mi mama… la verdad es que yo adoro a las mujeres con senos grandes. Y Daphne tenía unos muy grandes, firmes y hermosos.

Termino de calentarse la pizza, así que fui a su cuarto y le hable.

Ella me contesto: Ya voy… no tardo.

Me fui ala cocina y la espere, poco tiempo después, ella llego, ¡Guau!, la verdad era una mujer muy sexy, traía puesto un pequeño short blanco que apenas le cubría el trasero.

Me vio y me dijo: Espero que no te incomode que salga así… pero la verdad, tengo mucho calor.

Yo dije: No, no te preocupes.

Estuvimos platicando de muchas cosas mientras ella comía, la escuela, mi vida, mi mama, etc.

Yo no podía dejar de ver sus senos, aunque trataba de no verlos, pero era imposible.

Termino de comer y seguimos platicando durante un largo rato, y fue cuando creo que tomo confianza y me confeso algo…

Primero yo le pregunte: y, ¿Cuánto tiempo te piensas quedar?

A lo que me contesto en tono de broma: ¿Ya me esta corriendo?

Yo me reí y le dije: No, para nada.

Fue cuando ella me platico: Mira, lo que pasa es que tu mama, me dijo que donde ella trabaja están solicitando a alguien y pues quiero ver si me quedo con el trabajo, pero eso lo veré luego, primero quiero conocer la cuidad y divertirme.

Le dije: Ah… OK, pues esta muy bien.

Ella me pregunto: ¿Te molestaría que yo viviera aquí?

Yo le respondí: No, para nada, mejor… así mi mama no estaría tan sola.

Y ella me dijo: Pues si.

Seguimos platicando y al poco tiempo llego mi mama, nos encontró en la cocina, nos saludo y nos dijo: Yo tengo hambre, ¿Quieren ir a cenar?

Yo le respondí: No, yo voy a mi cuarto un rato, y me fui, la verdad a masturbarme, por que estaba muy excitado con la mujer que tuve toda la tarde frente a mí.

Pero ellas si se fueron a cenar.

Cuando se fueron yo fui al cuarto de Daphne a revisar sus cosas, abrí sus maletas, y me excite mas cuando vi la clase de ropa interior que traía en su maleta.

Traía unas tangas muy sexys unos ligeros de encaje color negro y rojo, una ropa para dormir, muy sexy, pero lo que mas me impacto fue la talla de sus brasiers, era 38G.

Seguí viendo su ropa y más me calentaba, hasta que encontré en una maleta pequeña, algo que la verdad no me imaginaba encontrar… era un consolador o dildo, era de color rosa, de los de baterías que vibran…

No podía creer que una mujer así, necesitara usar ese tipo de cosas.

En ese momento, escuche que abrieron la puerta, así que acomode todo y me salí del cuarto.

Como las 11 de la noche, mi Mama entro a mi cuarto y empezó a platicar conmigo de muchas cosas y la final me dijo: Oye, mañana me llevas al trabajo y te traes el carro, para que lleves a pasear a Daphne.

Yo dije: Bueno.

Al siguiente día muy temprano lleve a mi mama a su trabajo y cuando llegamos antes de bajarse, me dijo: Oye, me pidió Daphne que cuando me fuera la despertara, pero la deje dormir más tiempo, cuando tú llegues a la casa la despierta.

Yo respondí: Si, OK

Regrese a la casa y cuando llegue fui a despertarla, toqué la puerta, pero no contesto… así que entre al cuarto, ella estaba acostada en la cama, con un camisón de seda color gris, se veía deliciosa. Me acerque y le hable, pero no me respondió. Así que me acerque un poco mas, y me di cuenta de 2 cosas.
La primera era que como la pijama era tan chica y sus senos tan grandes, uno se su pezones se había salido y como no tenia ninguna sabana o algo con que cubrirse, podía ver todo su trasero.

Y la segunda, que el dildo color rosa, estaba alado de ella, sobre la cama.

¡Guau! Con esa imagen inmediatamente tuve una erección, y al ver que estaba tan dormida toque mi pene y empecé a masturbarme… después de masturbarme, me acerque y le hable, la moví, pero no se despertó, la volví a mover un poco más fuerte y fue cuando despertó.

Me dijo: Buenos días, ¿y tu mama?

Yo le platique lo que mi mama me había dicho.

Y después le dije: Oye, tienes el sueño muy profundo, toque la puerta, pero no contestaste, por eso entre.

Ella me dijo: Si, es que anoche estaba muy cansada.

Le dije: bueno, Voy a hacer el desayuno

Pero ella me dijo: No, ahora yo te voy a hacer a ti, nada mas me arreglo y voy

Le dije: Bueno, entonces te espero, y me salí del cuarto

Minutos después bajo y me dijo: Mejor, después me arreglo, primero desayunamos…

Todavía traía puesto el camisón, solo que ya se había puesto brasiere.

Mientras hacia de desayunar, estábamos platicando y me pregunto: tu, ¿Ya te bañaste?

Y le conteste: No, me levante alas 7 de la mañana

Y me dijo: ¿Me baño yo primero, o tú?

Yo le conteste: Como quieras.

Ella me dijo: Pues, tu primero.

Terminamos de desayunar y me metí a bañar… cuando salí, fui a su cuarto a avisarle que ya se podía meter a bañar y su puerta estaba emparejada, y no toque antes mire por la rendija de la puerta, lo hice con la intención de poder ver algo y ¡Guau! Estaba ella completamente desnuda frotando su senos, yo no entendí lo que estaba haciendo, pero después tomo una crema y se la unto en sus senos y siguió frotándolos, tenia una vagina deliciosa, muy bien depilada, sin ningún bello.

Estuve un rato mirándola y mi pene se puso súper erecto, se veía muy rica, pero después toque la puerta, ella se tapo y dijo: Ya voy.

Mientras se bañaba entre a su cuarto y cheque la crema que se había untado en los senos, y fue cuando me di cuenta que sus senos eran operados y la crema era para que la piel de los senos no se desgarre.

Con razón tenia unos senos tan grandes y firmes, regrese a mi cuarto y empecé a buscar mi ropa… no cerré la puerta por que mi cuarto esta al final del pasillo y no creí que Daphne fuera a ir para halla.

Pero cuando estaba buscando mi ropa ella entro, yo estaba completamente desnudo y con una media erección por haberla visto, ella me miro.

Y muy apenada me dijo: Perdón… y se dio la vuelta, traía enrollada solo una toalla en el cuerpo. Me dijo: Oye ¿tendrás otra toalla para mi cabello?

Yo un poco apenado me tape y le dije: Si.

Ella se salio de mi cuarto y me dijo: ¿Me la puedes llevar a mi cuarto?

Yo le dije: Si, ahorita te la llevo.

Me termine de vestir, fui por la toalla y se la lleve.

Cuando íbamos en el coche ella me dijo: Oye, discúlpame… creí que ya estabas vestido por eso entre así.

Yo le respondí: No te preocupes, fue mi culpa por no cerrar la puerta

Después ella me pregunto: ¿Vamos a pasar por alguien?

Yo le dije: No, solo vamos a salir tú y yo.

Ella me pregunto: ¿Tienes novia?

Yo le platique lo que me había pasado con mi ex-novia, y pues ella también me platico lo que le había pasado con su ex-pareja, era algo que yo ya sabia.

Y al final me dijo: “Así que tú y yo sufrimos el mismo dolor”, pero no te preocupes, vamos a olvidarnos de eso y a divertirnos mucho.

La verdad yo me la estaba pasando muy bien con ella, aparte de ser la mujer de mis sueños, era muy alegre, divertida y muy sexy.

Ella me dijo: Yo pensaba que tenías novia y que íbamos a salir con ella.

Yo le dije: No, para nada…

Entonces hizo algo que no esperaba, quizá en ese momento lo hizo de broma, pero a mí me gusto muchísimo, agarro mi pierna, se acerco a mí y en un tono muy sexy y cachondo, me susurró en el oído: mmm… entonces te tengo para mi solita… y se río.

Yo solo me reí y le dije: Si, soy todo tuyo… y me reí

Ese día fuimos a una plaza comercial y me di cuenta que todos los hombres volteaban a verla, la miraban por que la verdad se veía buenísima, estuvimos ahí hasta que mi Mama salio de trabajar.

Alas 6:15. Ella se dio cuenta de la hora que era y me dijo: ¿Ya viste que hora es?

Yo le dije: Si, perdí la noción del tiempo, vamonos. Y nos fuimos por mi mama a su trabajo.

Ese día era viernes y por lo regular mi mama los viernes sale con su pareja, se llama José Luís.

Ella estaba muy nerviosa por la hora que era.

Así que para tranquilizarla le dije: No te preocupes… de seguro esta con José Luís.

Llegamos y mi mama estaba con el, se acerco al coche y nos dijo: Voy a ir a bailar con José un rato, ¿Quieren venir?

Yo no tenia ganas y le dije: Yo… no

Daphne le dijo: Yo no tengo muchas ganas, estoy muy cansada, mejor te espero en la casa.

Mi mama dijo, OK, no llego muy tarde.

Así que Daphne y yo, nos fuimos a la casa.

Llegamos y Daphne se sentó en la sala y me dijo: Estoy muerta… voy a dormir como piedra.

Yo le pregunte: ¿Quieres cenar algo?

Me respondió: Si, pero no quiero hacer nada, mejor pedimos una Pizza como ayer.

Yo le dije: OK

Llego la pizza y cenamos en la sala mientras veíamos la TV, ella se sentó a lado de mí, y yo no podía evitar el voltear a ver sus deliciosas piernas, su gran trasero y sus enormes senos. Ella se dio cuenta en algunas ocasiones y solo me volteaba a ver y sonreía. Alas 12 aproximadamente llego mi mama… y yo me fui a mi cuarto a dormir, al poco rato ellas también.

Pero antes de acostarse mi Mama entro a mi cuarto y me dijo: Gracias por ayudarme con Daphne, dice que le caíste muy bien, que se ha divertido mucho.
Yo le dije: Por nada.

Me Pregunto: ¿Y como te ha caído?

Yo le conteste: Bien, es muy buena onda.

Mi mama estaba un poco borracha, y por eso me dijo algo de Daphne.

Primero me pregunto: Oye, ¿Ya viste el tamaño de los senos de Daphne?

Le respondí: Si, son muy grandes.

Yo tengo una relación muy buena con mi mama y ella me dijo en tono de broma: Órale, para que te termines de amamantar, y se rió…

También me dijo: Cuando yo trabajaba con ella no las tenias así, Daphne me platico que el señor con el que vivía le pago una operación para que se los aumentara

Yo solo le dije: Ah… OK

Después se despidió y se fue.
Yo trataba de dormir, pero no podía sacar de mi cabeza a Daphne y al hecho de que talvez se estaba masturbando muy cerca de mi cuarto.

Hasta que en un acto de desesperación o talvez de calentura se ocurrió ir a espiarla, pensé, que si me llegaba a descubrir que la estaba espiando se podía molestar, por eso se me ocurrió que si me veía le diría que entre a buscar algo al cuarto.

Eran las 2 de la mañana, mi mama estaba completamente dormida, así que entre con mucho cuidado al cuarto de Daphne.

Abrí la puerta lenta y silenciosamente, entre y me acerque a la orilla de la cama, la luz que entraba por la ventana, me dejaba ver su delicioso cuerpo, estaba acostada de lado con una almohada entre las piernas y los 2 senos descubiertos, pensé que alo mejor fue tanto su sueño que olvido ponerse la pijama, por que solo traía una tanga y no traía brasiere.

Me quede mirándola y empecé a masturbarme, recordé que ella me había dicho que tenia un sueño muy profundo y que estaba muy cansada, por eso me anime a tocar su cuerpo.

Lo primero que toque fueron su brazos, lentamente empecé a deslizar mi mano sobre su piel, tenia una piel muy suave… después puse mi mano en su pierna ala altura de su rodilla, la deslice hasta llegar a su trasero… ella no se movió para nada, así que decidí tocar sus deliciosos senos, me fui al otro lado de la cama y los toque. Nunca en mi vida había tocado unos senos con implantes, pero la textura es muy buena, los senos estaban mas grande que mi mano… después mi calentura me llevo a besar todo su rico cuerpo, primero su trasero y piernas y al final sus senos, tenia un olor delicioso.

Ese momento fue de los más excitantes de mi vida. No resistí mas y que me arrodille delante de la cama, acerque mi cara a sus senos y empecé a chupar sus pezones. No medí el riesgo de despertarla o talvez era que estaba demasiado excitado, pero ella no se movió para nada, me levante y empecé a masturbarme, mi eyaculacion fue tan abundante que le callo en el brazo y en el abdomen.

Así la deje, y me fui a mi cuarto a dormir…
Al siguiente día me sentía un poco apenado, por que a pesar de no haberme descubierto, moralmente yo me senita mal y mientras me dirigía ala cocina, escuche sin querer una conversación entre ella y mi mama, ella le dijo a mi mama que tenia problemas para dormir, que le costaba mucho trabajo dormir desde que ese señor la había dejado, por la depresión y esas cosas, por eso usaba pastillas para dormir. Cuando escuche eso pensé… que era algo dé lo que tenia que sacar provecho.

Ese día era sábado, mi mama no trabajaba, y estarían juntas todo el día, yo me quede todo el día en casa viendo la TV y ellas salieron todo el día y yo las volví a ver hasta las 10 de la noche cuando regresaron, traían muchas cosas que habían comprado, yo estaba en la sala viendo una película y mi mama me pidió de favor que llevara sus cosas a su cuarto.

Y me dijo: También llévate las cosas de Daphne

Las agarre y las lleve a sus cuartos, en el camino, revise la ropa de Daphne, y era ropa interior y unas playeras, las deje en su cuarto y regrese ala sala.

Alas 12 de la noche me fui a dormir con la idea de ir al cuarto de Daphne mas tarde a visitarla, mi Mama y Daphne se quedaron en la sala durante mucho tiempo mas, no me di cuenta hasta que hora, por que me venció el sueño y me quede dormido por que al siguiente día tenia que ir alas 9 de la mañana a jugar fútbol.

Al siguiente día me levante muy temprano y me fui a jugar fútbol.

Cuando regrese, vi en la cochera que no estaba el coche, así que pensé que habían salido, entre directamente a mi cuarto y cuando iba para halla me encontré a Daphne en el pasillo, completamente desnuda, ella iba hacia el baño.

Me vio, se sorprendió y dijo: Ayyy… No te escuche llegar.

Yo la mire y le dije: Perdón, y me di la vuelta.

Ella me dijo: No te preocupes es culpa mía, por salir así.

Y se metió a su cuarto… al poco tiempo salio ya con ropa puesta

Me dijo: Por favor, no le vallas a decir a tu mama, no se valla a enojar.

Yo le dije: No te preocupes, como crees que le voy a decir…

Ella me dijo: Gracias, creí que estaba sola.

Yo le dije: Si, yo vengo llegando.

Y le pregunte: ¿Y mi mama?

Me dijo: Fue a comprar el desayuno

Le dije: OK.

Me dijo: Bueno, me voy a bañar

Esa mujer me tenía muy caliente, así que me empecé a masturbar cuando ella se metió al baño.

De repente escuche que ella me grito desde el baño: Fer… ¿Puedes venir?

Fui al baño y le dije: ¡Que paso!

Me dijo: Oye… me puedes pasar mi toalla… la deje en mi cuarto.

Fui por ella, regrese y toque la puerta, ella me dijo, pásale esta abierto.

Abrí la puerta y solo metí mi mano con la toalla, ella agarro mi mano y abrió toda la puerta y me dijo: Espérate, quiero hablar contigo…

Me pregunto: ¿Por que eres tan penoso? si ya me viste desnuda.

Para mi eso fue súper excitante, pero solo me reí y le dije: Si verdad…

Se termino de secar enfrente de mí y se fue a su cuarto a vestir.

Me dejo más caliente de lo que estaba, y me fui directamente a mi cuarto a masturbarme.

Al poco tiempo llego mi mama.

Desayunamos y ellas se fueron a la playa, yo me quede todo el día solo, así que tuve mucho tiempo para ver la ropa interior que se había comprado Daphne

Ellas regresaron como alas 6 de la tarde.

Yo estaba en mi cuarto, mi mama entro y me pregunto: ¿Ya comiste?

Le respondí: No

Y me dijo: Me voy a bañar y cuando salga hago algo de comer

Yo le dije: Bueno

Mientras mi mama se bañaba, Daphne entro a mi cuarto y me dijo: Oye, tengo ganas de ir al cine. ¿Me acompañas?, por que tú mama ya no quiere salir.

Yo también tenia ganas de ir al cine, así que no dude y le dije: Si, Claro, Vamos

Le dije a mi mama de mis planes con Daphne

Y me respondió: OK, pero yo no voy por que mañana tengo que trabajar.

Yo le dije: Bueno, entonces yo la llevo

Daphne se termino de bañar y nos fuimos.

Yo tenía muchas ganas de ver Spider-Man 3 que era la película del momento, así que le propuse ver esa película.

Ella me dijo: Si, esta bien, pero yo no he visto Spider-Man 2

Yo le dije: No te preocupes si tienes alguna duda me preguntas.

Y entramos al cine…

Compramos palomitas y refrescos, la sala del cine estaba un poco vacía, cerca de nosotros no había gente, Daphne traía una blusa amarilla muy escotada y un pantalón de mezclilla, ella se quedo con las palomitas en sus piernas, eso me favoreció a mi, por que cada que agarraba palomitas aprovechaba y miraba sus senos.

Vimos la película, pero como ella no vio SpiderMan 2 había cosas que me preguntaba, lo que mas me excitaba era tener sus labios carnosos y sexys cerca de mis oídos. Y escuchar las cosas que me susurraba…

Salimos del cine alas 10:30 de la noche. Y ella me dijo: Estoy muy cansada, tengo mucho sueño. Y nos fuimos a la casa.

Cuando íbamos en el carro camino ala casa, iba pensando que en la noche iría a visitarla a su cuarto.

Llegamos ala casa, mi mama ya estaba dormida y le pregunte: ¿Vas a cenar algo?

Ella me dijo: No, estoy llena, me voy a cambiar y horita regreso

Yo me prepare algo cenar, por que tenía hambre, y pocos minutos después ella regreso, traía puesto el camisón gris de seda, y sin brasiere.

Me dijo: Te voy a acompañar con un vaso de agua y vi claramente cuando se tomo una pastilla.

Y le pregunte: ¿Te sientes mal?

Ella respondió: No, son vitaminas para la piel.

Yo de antemano savia que eran sus pastillas para dormir, así que era un hecho que hoy la iría a visitar.

Termine de cenar y le dije: Si quieres ya vete a dormir, yo voy a ver la TV un rato en la sala.

Ella me dijo: Bueno, entonces nos vemos mañana, se acerco a mí, me dio las gracias por acompañarla y me dio un beso en la mejilla.

Ala 1 de la madrugada entre a su cuarto, savia que no iba a despertar, así que me tome mi tiempo, la toque, la bese y me masturbe a mi gusto…

Al siguiente día, todo fue normal, salimos a Pasear, fuimos a la playa por que a pesar de tener una alberca en mi casa, ella quiso salir al mar.

Regresamos a la casa alas 6 y antes pasamos por mi mama, cenamos y vimos la TV un rato en la sala.

Pero alas 9 yo les dije: Voy a mi cuarto, y me fui a ver otro programa, a las 10 mi mama se fue a dormir.

Dejo a Daphne en la sala, y 30 minutos después tocaron a mí puerta

Yo dije: Adelante.

Era Daphne entro y me pregunto: ¿Que vez?

Yo le dije: Una película…

Cerró la puerta, se acerco a mi cama y me dijo: ¿La puedo ver contigo?, es que no me gusta estar sola.

Yo le dije: Claro… siéntate.

Yo tengo una cama matrimonial en mi cuarto y estaba acostado en medio, así que me hice a un lado y le dije: Acuéstate o siéntate.

Ella se sentó, pero después se acostó.

Yo veía la TV, pero volteaba a hablar con ella y a ver sus senos, ella ya tenia puesto su camisón de seda gris y no traía brassiere y eso me calentaba y veían muy bien, cuando termino la película voltee a verla y estaba completamente dormida. Pensé en despertarla, pero se me ocurrió que se quedara a dormir conmigo, yo me cambie de ropa, apague las luces y me acosté.

Ella estaba acostada boca arriba, yo no podía dormir, estaba muy emocionado con tenerla acostada en mi cama de hecho no podía dejar de verla, era muy sexy hasta cuando dormía, así que me acerque lo mas que pude a ella y le puse un brazo encima y la abrace, si llegaba a despertar me haría el dormido.

Pero no despertó, lo que paso es que al sentir mi brazo se movió y se acomodo entre mis brazos, puso su espalda en mi pecho y su trasero cerca de mi pene… me excite mucho, y con mi mano empecé a acariciar su senos y frote mi pene en su trasero, creo que sintió y le gusto, por que entre sueños susurro algo, lo cual no entendí muy bien, no supe si dijo “cómeme” o “cójeme”… pero eso me excito mas.

Saque mi pene y comencé a masturbarme, levante su camisón ala altura de su cintura y vi que traía puesta una tanga, me moví y sin querer lo frote mi pene en su trasero, mi pene estaba súper mojado por eso sentí un cosquilleo como si me estuviera masturbando, así que lo puse entre su trasero y me empecé a frotarlo mientras acariciaba sus senos. Eso se sitia muy bien y pocos minutos después eyacule en su espalada y en mi pecho… después de eyacular. Guarde mi pene y me dormí abrazándola.

Como alas 4 de la mañana sentí que se movió y me di cuenta que se despertó, yo tengo el sueño muy ligero por eso que sentí cuando ella se movió, aparte la estaba abrazando.

Ella quito mi brazo de encima, se levanto y se fue… yo pensé que se había ido a su cuarto, pero al poco tiempo regreso.

Yo seguía despierto y al escucharla entrar abrí los ojos, ella no me veía por la oscuridad de la noche pero yo vi claramente cuando se paro enfrente de mi cama, se quito la tanga, se sentó en un sillón que tengo en mi cuarto.

Abrió sus piernas y empezó a masturbarse, poco tiempo después utilizó el dildo, me di cuenta por que escuche la vibración y que ella gemía silenciosamente.

Era lo mas excitante que había visto en mi vida, ella tenia las piernas abiertas de frente hacia mi y se masturbaba con una mano y con la otra acariciaba sus senos…

Pensé en despertarme y decirle algo como: “Yo te ayudo si quieres”.

Pero creí que era justo que si yo me masturbaba viéndola ella hiciera lo mismo. Cuando termino de masturbarse… acomodo su vestido se puso su tanga y se fue, pero creo que solo fue a dejar el dildo, por que después regreso y se acostó a lado de mí. Era algo genial, no podía creer que la mujer que tanto deseaba, también me deseaba.

Era fantástico… Al día siguiente escuche que mi mama toco la puerta de mi cuarto y me dijo: Ya levántate… Yo me desperté y le conteste para que no entrara: ¡Ya voy…!

Daphne también se despertó y me dijo: ¿Que paso? Me quede dormida…

Ella se hizo la que no savia nada, así que yo le dije: Quédate aquí… voy a dejar a mi mama y regreso…

Fui a dejar a mi mama a su trabajo y en el camino me dijo: Acuérdate de despertar a Daphne…

Cuando me dijo eso me di cuenta que ella no savia que habíamos pasado la noche juntos.

Así que yo solo le dije: OK

Regrese a la casa y Daphne estaba preparando el desayuno.

Cuando entre me pregunto: ¿Se dio cuenta?

Yo le dije: No, para nada… no te preocupes…

Ella suspiro de alivio y me dijo: Que Bueno…

Y me pregunto: ¿Que crees que piense si se entera?

Yo respondí: No se, pero creo que lo mejor es que no se entere

Y Daphne me dijo: Si, eso es lo mejor… Entonces ese será nuestro secretito…

Cuando ya estábamos sentados desayunando…

Daphne me pregunto: ¿Como dormiste anoche? ¿Te deje dormir?

Le respondí: Si… dormí muy bien.

Yo le pregunte: ¿Y tu?

Ella contesto: Muy bien… no me desperté para nada… tenia mucho que no dormía así.

Yo sabia muy bien lo que había pasado y no pude dejar de pensar en ella masturbándose y en lo rico que fue tenerla en mi cama…

Después me pregunto: ¿Por que no me despertaste?

Yo le conteste: Por que te veías muy cansada…

Después le pregunte: ¿Quieres salir a algún lado?

Y ella me respondió: No… hoy no, mejor hoy nos quedamos en la casa.

Estuvimos toda la mañana viendo películas, hasta a las 2 que mi Mama llego a comer, comimos con ella. Y mientras comíamos paso algo muy excitante.

Mi mama le pregunto a Daphne: ¿Como te has sentido?

Y Daphne respondió: Muy bien… he dormido muy bien.

Yo me quede muy preocupado de que le fuera a decir algo…

Mi mama le respondió: Que bueno, ya es hora que dejes de pensar en ese hombre. Debes de buscarte alguien bueno, que te quiera…

Daphne le dijo: Si, yo no pienso estar siempre sola…

Mi mama le dijo: Pues yo te puedo presentar a alguien… o aquí esta Fer, y se rió

Yo también me reí.

Y Daphne dijo: Si verdad… imagínate que fueras mi suegra.

Yo me volví a reír, pero de emoción, por que savia lo que había hecho Daphne y me moría de ganas de estar con ella.

Esa noche, yo había planeado ir a su cuarto a tocarla y a hacer todo lo que hacia frente a ella mientras dormía.

Yo estaba en mi cuarto esperando que fuera mas tarde y que ella estuviera dormida, pero antes de que yo fuera a su cuarto… vi que se abrió la puerta y Daphne entro, se acerco a mi cama y me hablo.

Me dijo: Fer… ¿Estas despierto?

Yo le respondí: Si, ¿Que paso?

Me dijo: Es que no puedo dormir… ¿Puedo dormir contigo?

Se me hizo algo muy extraño, pero se me hacia una muy buena idea…

Así que le dije: Si, ven acuéstate…

Se acostó a mi lado y me dijo: Si quieres abrázame…

Yo le dije: OK, y la abrace.

Me quede dormido y no me di cuenta de la hora, pero mas tarde, sentí claramente cuando ella se voltio y empezó a acariciar mi pene… esa noche no hizo nada mas.

Yo me quede con las ganas de masturbarme pues ella me había dejado muy caliente y más al tenerla a mi lado, pero no pude.

Esa noche tuve un sueño sexual con ella, soñé que me la cogía

Ese día mi mama no me iba a despertar, por que se iba a llevar el coche por que tenia que hacer unas cosas de su trabajo, así que podíamos dormir mucho mas tiempo.

Y cuando me desperté Daphne no estaba en mi cama, salí a buscarla a la sala y no había nadie, busque por toda la casa y no encontré a nadie.

Yo me levante con el pene muy erecto y muy caliente por mi sueño y fui a su cuarto para ver si ella estaba ahí.

Cuando entre, vi que estaba toda su ropa interior acomodada en su cama, me gusto mucho como se veía eso, eran ligueros, tangas, brassieres, se veía genial…

Así que saque mi pene y me empecé a masturbar…

No me di cuenta que estaba atrás de mi hasta que me dijo: ¡Si quieres te las presto…!

Yo me quede frió y solo dije: Perdón…

Ella se rió y dijo: Esta bien… no te apenes, me siento muy alagada de que hagas algo así con mi ropa.

Se acerco a mí y me dijo: Esta bien, eres hombre y tienes necesidades.

Yo solo me reí y le dije: Si…

También me dijo: No te preocupes… esto solo va a quedar entre tú y yo, me dio un beso en la mejilla y se salio de su cuarto.

Yo fui a mi cuarto, no savia que decirle, así que pensé en actuar natural, pues ella me había dicho que no me preocupara.

Al poco rato ella entro y me dijo: Ya esta el desayuno. Le dije: OK, gracias. Y fuimos a desayunar.

Comenzamos a desayunar, pero yo me sentía muy apenado, así que no le dije nada, ella fue la que me dijo: Ya te dije que no hay problema… no le voy a decir a tu Mama.

Yo solo le respondí: OK, Gracias

Y después me pregunto: ¿En verdad te gusta mi ropa?

Yo estaba apenado y le respondí: Pues si… es muy sexy…

Me dijo: Que bueno que te guste…

Y volvió a insistir: Pero, actúa normal, no paso nada…

Yo le dije: OK, y empecé a actuar normal.

Terminamos de desayunar y me dijo: Oye, tengo ganas de ir al cine, quiero ver la nueva película de Harry Potter, ¿Me acompañas en la tarde?

Yo le dije: Si, Claro…

Después me dijo: oye… tengo ganas de meterme a nadar un rato en la alberca.

Yo le respondí: Bueno, si quieres en un rato nos metemos…

Pasaron un par de horas y nos metimos a la alberca, yo la estaba limpiando cuando ella salio… traía puesto un bikini color rosa, se veía espectacular. Lo recuerdo como si fuera ayer, ella camino hacia una silla de playa y traía una toalla en un hombro… me miro y me pregunto:

Como me veo?

Se veía espectacular, sus enormes senos apenas eran cubiertos por el brassiere del bikini y la parte de abajo del bikini era como una media tanga, ósea, le quedaba a la mitad de la pompa…

Yo la mire y le dije: Muy bien…

Me sonrío y me dijo: Gracias…

Y después se acostó en la silla…

Yo le dije: Esta muy bien el día, ¿No crees?

Y ella me respondió: Si… Oye, ¿Me ayudas a ponerme bronceador?

Yo le dije: Claro…

Me dio el bronceador y se puso boca abajo: le puse en la espalda

Y después me dijo: ¿Puedes ponerme en las piernas?

Le dije: Si… y le puse

Yo paraba cuando iba a llegar a las pompas, pero ella me dijo: No pares… ponme ahí también.

Así que me di gusto tocando su enorme, suave y hermoso trasero.

Después termine de limpiar la alberca mientras que ella se asoleaba un poco.

Me fui a poner traje de baño y cuando regrese ella ya estaba adentro de la alberca y me dijo:

Te estoy esperando…

Me metí y estuvimos durante un rato platicando y nadando en la alberca.

Y después me dijo: Oye… ¿Te incomodaría si me quito el brassiere?

Yo le dije: No… Para nada…

Y ella me dijo: OK. Y se lo quito…

Y me dijo: ¿Puedes ir por el bronceador?

Le dije: Claro, Salí de la alberca y fui por el bronceador y cuando entre no pude dejar de ver sus senos, me quede mirándola y ella se dio cuenta…

Y desde ese momento comenzó un jueguito muy extraño entre ella y yo.

Por que cuando sintió mi mirada me dijo: ¿Quieres ayudarme con el bronceador?

Yo me quede sin palabras y solo tartamudeaba le dije: ¡Ehh…! ¡Este…! ¡Noo…!

Ella me dijo: ¿No quieres…?

Yo le dije: Noo… Bueno si…

No sabía ni que decirle…

Hasta que ella me dijo: Ven…

Me acerque a ella y me dijo: Ponme en los senos…

Yo le dije: Es que me da un poco de pena.

Ella me dijo: Pues que no te de pena…

Yo le dije: ¿En serio, quieres que te ponga bronceador?

Me puse bronceador en las manos y se lo empecé a untar en los senos… mas bien empecé a acariciar todos sus senos… me comencé a excitar y creo que ella sintió por que me dijo: Creo que ya están bien…

Y después me dijo: Ya vez… no pasó nada malo…

Durante todo ese rato que estuvimos en la alberca, no pude dejar de ver sus senos… se me hacían geniales y muy hermosos… eran lo máximo.

Como alas 4 de la tarde nos salimos de la alberca, para que en cuanto llegara mi mama nos fuéramos al cine.

Ella me dijo: Vamos a bañamos…

Yo dije: Si, y le pregunte: ¿Te bañas tu primero o yo?

Ella me dijo: Tú, báñate primero.

Le dije: OK.

Estaba en mi cuarto buscando mi ropa de repente, escuche que se abrió la puerta y entro Daphne enrollada en una toalla y me dijo: ¿Que te parece si nos bañamos juntos?

Yo me quede extrañado: y le dije: ¿Juntos?

Ella contesto: Si, ¿O te da pena?

Le dije: Pues… si un poco.

Ella me dijo: Yo ya te vi desnudo y tú ya me viste desnuda. ¿Que te da pena? Ya hasta dormimos juntos, ¿No crees que ya deberías tener más confianza conmigo?

Yo le dije: Pues si…

Ella insistió y me dijo: Esto va a servir para que se te quite la pena… ¡Vamos! no te va a pasar nada malo.

Yo me moría de ganas por estar con ella, pero la verdad me daba mucha pena, pero le dije: Bueno, vamos…
Fuimos al Baño y Ella entro primero a la regadera, me quite mi ropa y entre con ella. Al verla desnuda me excite y de inmediato tuve una erección, ella lo vio pero no me dijo nada.

Me dijo: Ya vez, no pasa nada…

Yo dije: Si…

Seguimos bañándonos y cuando ella cerró los ojos para lavarse el cabello, yo aproveche para mirar su vagina, se veía deliciosa.

Después Daphne me dijo: Oye… perdóname, pero no puedo dejar de ver tu pene, esta muy erecto.

Y me pregunto: ¿Yo te provoco esa erección?

Yo estaba muy excitado y le conteste: Si, perdón… yo tampoco puedo dejar de verte… me gustas mucho.

Ella me pregunto: ¿Me dejas tocar tu pene?

Yo no sabia que decirle… así que titubeé…

Y ella me dijo: Yo te deje agarrar mis senos… ahora tu déjame… ¿Si?

Le dije: Bueno.

Lo agarro y me dijo: ¡Guau! Esta muy grueso.

Y comenzó a masturbarme, yo me sorprendí por lo que hizo, pero sentía riquísimo.

Ella vio mi cara de sorpresa y me dijo: ¿Te molesta?

Yo le dije: No…

Y dijo: OK. Se acerco a mi, me abrazo y comenzó a besar mi cuello mientras me masturbaba

No quería que parara… pero sentía un poco de pena al venirme

Dejo de masturbarme, agarro mi cara y me dio un beso en la boca pero solo de piquito y me dijo: Espérame tantito, quiero chuparlo.

Sin poder decirle nada.

Se arrodillo enfrente de mi y me empezó a chupar mi pene, lo hacia de una manera genial, lo hacia mucho mejor que todas las mujeres con las que había estado.

Después de un rato. Me dijo: ¿Quieres que te ayude a terminar lo que estabas haciendo en mi cuarto?

Yo le dije: Si…

Ella me dijo: OK, Pero vente en mi boca

Siguió chupándolo y pocos segundos después me estaba viniendo en su boca.

Se trago todo mi semen. Se levanto y me dijo: ¡Guau! Estuvo riquísimo.

Y me pregunto: ¿Te gusto?

Yo le dije: Si… Estuvo muy bien.

Ella dijo: Que bueno que te gusto, yo ya extrañaba este sabor.

Nos terminamos de bañar, nos vestimos, mi Mama llego y Daphne y yo nos fuimos al cine.

Cuando íbamos en el coche hacia el cine, ella me dijo: Te propongo un juego…

Yo dije: ¿Cual?

Me dijo: Pero tienes que decir, si.

Yo estaba muy agradecido por lo que había hecho en la regadera, así que cualquier cosa que me pidiera le iba a decir que, si.

Ella me dijo: ¿Que te parece, si por lo que resta del día, actuamos como si fuéramos novios?

Yo no lo dude, pero le pregunte: ¿Y delante de mi mama?

Ella dijo: No… cuando ella este no.

Yo le pregunte: Pero, Vamos a hacer de todo?

Y ella me dijo: Si, de todo…

No me incomodaba que me vieran en la calle con ella, por que a pesar de ser 10 años mayor que yo, no lo aparenta, y esta buenísima.

Así que le dije: Bueno… acepto tu propuesta.

Ella me dijo: OK, se acerco a mí y me dio un beso en la boca, solo de piquito.

Cuando llegamos al cine estacione el coche y ella abalanzo sobre mi me beso en la boca con todo y lengua, estuvimos en el coche besándonos durante un largo rato, después salimos y me agarro de la mano, cuando entramos a la sala de cine, nos sentamos comenzamos a besarnos y no dejábamos de hacerlo.

Yo la besaba y acariciaba sus piernas y su trasero y ella tocaba mi pene.

Nadie nos veía… por que estábamos sentados hasta atrás y la sala de cine estaba casi vacía, solo habían como 9 personas aproximadamente.

La película no la vimos, solo entramos a besarnos y a acariciarnos, después de un rato de acariciar sus piernas me anime y toque su vagina, ella no dijo nada…

Salimos del cine y yo estaba muy excitado, tenía una erección que ella me había provocado.

Y le dije: Quiero hacerlo contigo…

Me dijo: No, no se puede.

Le pregunte: ¿Por que? Tú eres mi novia

Y contesto: Si, pero apenas llevamos un día de noviazgo, espérate a que pase por lo menos un mes.

Un poco molesto le dije: No se vale… me calientas y ¿me dejas así?

Ella me dijo: Esto es solo un juego y si te vas a enojar, ya no jugamos…

Yo le dije: OK, perdón. Y nos fuimos a la casa…

Cuando llegamos a la casa fui al cuarto de mi mama y estaba dormida así que fui ala cocina y empecé a besarla, le acaricie todo su cuerpo, le quite la blusa y lamí sus senos, pero cuando quise quitarle el pantalón, ella no me dejo

Ella me dijo: Perdóname por no querer hacerlo, si quieres te hago sexo oral como en el baño.

Yo dije: Bueno.

Me acosté en el sillón de la sala y ella empezó a chupar mi pene, cuando estaba súper húmedo, acerco sus senos y puso mi pene entre ellos, me siguió masturbando con sus senos. Me dijo: Quiero que te vengas en mis tetas.

Eyacule en sus senos, después ella se acostó encima de mi y me empezó a besar.

Estuvimos todo el tiempo que pudimos besándonos.

Después nos fuimos a dormir, pero esta vez cada quien en su cuarto, para que mi mama no se fuera a dar cuenta de nuestro jueguito.

El día siguiente era jueves y mi mama ya no iba a trabajar, hasta el lunes de la próxima semana.

En la mañana me desperté y no vi a nadie, creí que estaban dormidas así que fui al cuarto de mi mama, pero no estaba…

Fui ala cochera y el coche tampoco estaba. Así que fui al cuarto de Daphne y ella estaba dormida, pensé en despertarla pero no lo hice, me fui ala sala a ver la TV.

Una hora después llego mi mama pero no venia sola, venia con su novio José Luís.

Resulta que el, la había invitado a salir de viaje a un pueblito que esta cerca de Puerto Vallarta pero iban a regresar hasta el sábado o domingo y nos venían a invitar, la verdad yo no tenía ganas de ir, y les dije: No gracias, yo no voy…
Al poco rato se despertó Daphne y mi mama le platico de los planes que tenia.

Y ella le dijo: Pues suena bien… pero no quiero hacer mal tercio, así que mejor me quedo.

Así que mi mama me insistió y me dijo: Vamos… para que te quedas aquí solo.

Pero yo le dije: No… es que tengo cosas que hacer.

Entonces José Luís le dijo a mi mama: Si no quiere ir, no lo obligues… déjalo.

Mi mama dijo: Bueno, pues entonces quédate

Y le pregunto a Daphne: Pero… ¿Tu si vas a ir?

Daphne le respondió: No, mejor me quedo aquí te espero, y el domingo salimos tú y yo.

Mi mama le dijo: Bueno, entonces nos regresamos el sábado…

Mi mama se fue a su cuarto a arregla sus cosas y José Luís fue con ella.

Daphne se acerco a mí y me pregunto: ¿Te querías quedar solo?

Yo le dije: No… lo que pasa es que me cae mal José Luís.

Ella me dijo: ¿Entonces no te molesta que me quede contigo?

Yo le dije: No… para nada.

Se levanto para ir al cuarto de mi mama y cuando se levanto, me acerque a ella y le acaricie su rico trasero

Daphne sonrió y se fue.

Minutos después José Luís se fue a su casa por unas cosas…

Mi mama y Daphne estuvieron en la sala esperando a José Luís y tomando unas cervezas hasta las 7 de la tarde, que fue la hora en que pasó José Luís y se fueron.

Antes de irse mi mama entro a mi cuarto a despedirse y me dijo: Ya me voy, te encargo a Daphne otra vez… si sales a algún lado le avisas o la invitas…

Yo le dije: Si… OK, no te preocupes

Y me dijo: Regreso el sábado… Se despidió y se fue.

Poco después de que mi mama se fue, Daphne entro a mi cuarto, se acostó alado de mí.

Y me dijo: Quieres continuar con nuestro Juego…

Yo le respondí: Claro… pero que sea por todo el tiempo que mi Mama no este.

Ella me dijo: Si…

Esa noche, mientras cenamos, nos besamos y nos tocamos y Alas 11 de la noche,

Daphne me dijo: Estoy cansada, me voy a dormir…

Le pregunte: ¿Nos vamos a dormir juntos?

Ella me dijo: Si, nos fuimos a mi cuarto, estuvimos besando durante toda la noche.

Aparte de besarnos, solo me hizo sexo oral, pero lo excitante de esa noche fue que estuvimos completamente desnudos en mi cama besándonos y acariciándonos.

En más de una ocasión acerque mi pene a su vagina con la intención de penetrarla.

Pero ella me decía: No… no lo metas y se alejaba de mí.

Después de tanto besarnos, nos quedamos dormidos.

Al siguiente día cuando yo desperté, ella todavía estaba dormida y yo me quede mirándola durante un buen rato.

Al mirarla me di cuenta que era una diosa, tenia un cuerpo fabuloso, un trasero grande y redondo y unos senos muy grandes… era una mujer muy hermosa.

Y no podía creer lo que estaba pasando entre nosotros…

Me quede mirándola durante mucho tiempo y cuando despertó me miro, sonrío

Y me dijo: Buenos Días… ¿En que piensas?

Yo le respondí sin pena: En que estas buenísima y me gustas mucho… y me acerque a darle un beso.

Ese día nos fuimos a pasear y estuvimos casi toda la mañana y parte de la tarde fuera de la casa.

Pero cuando regresamos a la casa ella me dijo: Tengo Hambre, ¿Tu, no?

Yo dije: Si… Mucha

Ella me dijo: ¿Que te parece si te vas por unas Hamburguesas?

Yo le dije: OK, me subí al coche y fui a comprarlas…

Cuando regrese, entre ala casa y no la vi por ningún lado, así que me puse a buscarla…

Busque en la sala, la cocina, en la alberca y cuando entre a mi cuarto la encontré…

Estaba acostada en mi cama, se veía deliciosa. Traía puesto un baby doll de encaje color rosa y unas medias rosas y liguero, aparte se había arreglado muy bien, se alacio el cabello y se maquillo de una manera que se veía mas hermosa de lo que era…

Cuando me vio, me dijo: Hola mi amor… te estaba esperando…

Yo le dije: ¡Guua! Te ves increíble…

Ella me pregunto: ¿Te gusta como me arregle?

Yo le dije: Si, mucho…

Y me dijo: Que bueno, ahora si… soy toda tuya…

Me acerque a la cama y la comencé a besar…

Después me baje y le chupe sus senos, los cuales olían delicioso.

Me acosté en la cama y ella se acostó enzima de mi, mientras la besaba, acaricie su trasero y me di cuenta que traía puesta una tanga, de esas que tienen un hilo muy delgado y entre su gran trasero se perdía.
Ella se levanto de la cama, se quito la tanga y sin dejar que yo me levantara, puso mi cabeza entre sus 2 piernas, yo empecé a lamer su rica y rasurada vagina.

Estaba riquísima, ella gemía y me preguntaba: ¿Te gusta?…

Ella quedo viendo de frete a mi pene y al poco rato se recostó enzima de mí y empezó a chuparlo. Estábamos haciendo un delicioso 69.

Daphne, tenia una deliciosa vagina, rosadita clara y me hacia un excelente sexo oral, yo estaba en la gloria. Estuvimos como 15 minutos.

Poco tiempo después se quito de enzima de mí, pero siguió chupando mi pene.

Me miro y dijo: Me encanta tu pene… esta riquísimo.

Yo le dije: a mi tu vagina… esta deliciosa, ella siguió haciéndome sexo oral.

Después se acostó alado de mí, puso sus senos en mi cara y me dijo: Chúpamelos, me gusta como me los chupas…

Comencé a chupar sus senos ella se acariciaba la vagina y empezó a masturbarse.

Hasta que pocos segundos después me dijo: ¿Me quieres ayudar?

Yo dije: Si… y con mis dedos empecé a masturbarla.

Inmediatamente ella me dijo: ¡NO…! así no… Quiero que me metas tu pene…

Yo me sorprendí y le dije: ¿En serio?

Y me dijo: Si mi amor, ya lo quiero adentro…

No tarde nada… me quite la poca ropa que me quedaba.

Ella se acostó boca arriba… me acosté enzima de ella y le metí mi pene, se resbalo muy fácil debido a que su vagina estaba muy lubricada. Cuando lo metí gimió un poco.

Y dijo: ¡mmm…! que rico…

Yo le dije: Si… y empecé a cogerla

Mientras la cogía le dije: Ya te traía muchas ganas…

Ella me dijo: Si… Se nota…

Y si, mi pene estaba muy erecto y eso a ella le gustaba y a mi también.

Le di con todas las fuerzas que tenia, pues, toda la energía que tenia acumulada era precisamente para ese momento…

Después levante sus piernas las puse sobre mis hombros y la seguí cogiendo.

A Daphne le gusto mucho esa posición por que me dijo: ¡Ohhh!! Así… ¡No pares…!

Seguí dándole con muchas fuerza y pocos segundos despues ella hizo un gemido muy fuerte que por un momento me extraño y hasta me asuste un poco.

Pero después ella dijo: ¡¡¡¡Me Estoy Viniendo… No Pares!!!!

Yo no me detuve, seguí dándole con más fuerza, ella gemía de una manera que nunca había escuchado a una mujer gemir así…

Cuando paso su Orgasmo, Me dijo: ¡¡Uuuuyyyy! que rico… Ahora yo te voy a coger a ti mi amor…

Me acosté boca arriba y ella se sentó arriba de mi pene, y comenzó a moverse, lo hacia muy bien… yo solo la veía como se movía y se acariciaba sus senos…

Después me senté para poder chupar sus senos mientras ella me cogía.

Yo le besaba los senos y con mis manos acariciaba su deliciosos y suave trasero…

Era tanta mi emoción que estaba a punto de venirme y le dije: Me voy a Venir…

Y ella me contesto: No te preocupes mi amor… vente adentro de mí…

Pocos segundos después me estaba viniendo y ella sintió y me dijo: ¡¡¡Otra vez me estoy viniendo!!!!

Yo le dije: ¡¡¡Yo También!!!

Así que cuando ella gemía por segunda vez, yo no pude evitarlo y también explote adentro de ella…

Después de Coger tan rico, nos besamos y estuvimos un rato en mi cuarto besándonos y acariciándonos…

Esos días sin mi mama tuvimos muchos encuentros sexuales, de hecho, nos la pasamos cogiendo todo el tiempo y todos fueron igual de intensos que el primero.

Tiempo después ella se vino nos mudamos a México y al principio estuvo viviendo una en mi casa. Actualmente tiene un departamento en Lindavista al cual voy a visitarla todos los días. Daphne y yo tenemos una relación de noviazgo real, aunque mi mama no lo sabe… Pero algún día se enterara…

snake_mgss@yahoo.com.mx

Trabajo y diversión

Sábado, enero 14th, 2012

Con mi amiga Marta salimos una noche después del trabajo a divertirnos en un bar de la zona de Galerías. Tomamos unas cervezas, bailamos con varios hombres y en medio de la diversión y la música mi amiga me confesó que tenía ganas de sexo y que iba a llamar a un amigo. Yo le dije que ojalá su amigo estuviera acompañado para que hubiera otro hombre para mí.

Me confesó que una noche salió con un amigo que le cumplió una de sus fantasías. Ella quería sentirse prostituta y que un hombre en la calle le propusiera sexo pago. Su amigo le dijo que le podría cumplir esa fantasía esa misma noche pero después de tener sexo con ella. Ella aceptó. Una vez que ellos tuvieron sexo, su amigo llamó otro amigo. Casi a las 10 de la noche en una muy concurrida esquina de Chapinero, Marta estaba parada esperando al amigo de su amigo. Pronto llegó él y la llevó a una residencia cercana. A ella le gustó vivir la experiencia de tener sexo con un hombre desconocido y que le pagara lo que él quisiera. Le dio $20,000 para que ella se fuera en taxi a su casa.

Marta llamó a su amigo y le dijo que quería volver a repetir la experiencia pero que tenía una amiga que también estaba interesada en lo mismo. Su amigo le dijo que le podía conseguir un hombre para ella, pero que él mismo quería “comerme” a mí. Queríamos que nos recogieran pero nos citaron en la esquina de la calle 63 con avenida Caracas. Eran las 9 de la noche y creo que deliberadamente nos hicieron esperar cerca de 10 minutos allí, aguantando frio y soportando las miradas de muchos hombres. Varias veces el amigo de Marta la llamó para asegurarse que aún estábamos en esa esquina. Cuando llegaron se presentaron y nos llevaron a una residencia cercana. Quedamos en habitaciones cercanas. El amigo de Marta apenas cerró la puerta de la habitación se acercó a mí y sin mediar palabras me abrazó y empezó a besarme en la boca, las orejas y el cuello. Yo me quedé quieta y simplemente me dejé besar. Me acarició las nalgas sobre el jean y las tetas sobre la blusa. “Desnúdate”, me dijo simplemente. El se empezó a desnudar también, pero se sentó en la cama y a mí me dijo que me desnudara al frente junto a la ventana cuyas cortinas yo misma cerré. Cuando estuve totalmente desnuda me hizo caminar varias veces para mirarme mientras se masturbaba. Luego me llamó para que me acercara y manoseó mis tetas varias veces, me acarició la vagina y luego me hizo dar la vuelta para manosear mis nalgas. Me dijo que me arrodillara en medio de sus piernas y con sus manos acercó mi cabeza a su verga sin decir nada para que yo se la empezara a mamar. Me preguntó si me gustaba hacer esa clase de citas con frecuencia y le dije que era la primera vez. Me dijo que sería bueno que yo me acostumbrara a hacer esa clase de citas con bastante frecuencia junto con mi amiga Marta pues él tenía muchísimos amigos que nos podrían hacer felices. Me dijo que yo mamaba bien.

Luego tuvimos sexo vaginal sobre la cama. Me dijo que yo le gustaba y me preguntó que si yo aceptaría nuevas citas con él. Yo le respondí que sí. Marta y yo habíamos convenido en que la cita fuera de aproximadamente una hora y que los hombres se echaran un polvo nada más. Al otro día deberíamos ir a trabajar a la oficina.

Cuando el amigo de Marta eyaculó, me dijo que quería echarse otro pero yo le dije que no podía quedarme más tiempo y le prometí una nueva cita. Marta me llamó al celular y me dijo que ellos habían terminado y que ya iban a salir de la habitación. El amigo de Marta me dio $20,000 para que tomara taxi. El hombre con el que estaba Marta fue más generoso con ella y le dio 25,000. Salimos de la residencia y nos acompañaron hasta la misma esquina donde nos recorrieron. Ellos tomaron un taxi y se fueron. Nosotras entramos a la estación del transmilenio para esperar nuestra ruta. Comentamos durante el recorrido que a nosotras nos gustó la experiencia aunque no alcanzamos a sentir orgasmo, pero a mí no me importó eso y a mi amiga Marta tampoco. Yo sentía que los hombres que me miraban sabían lo que yo había hecho y el solo pensarlo me hacía excitar. Camilitarod@Live.com

Penetrada por el diablillo de mi hijo 2da parte…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Continuacion de la 1ra. parte: La madre despues de tanto acoso de su hijo, ademas del chantaje que ejerce sobre ella, resignada habia mandado a Gabriel a ver si su padre seguia durmiendo asi ellos podian tener ese encuentro intimo, que tanto buscaba su hijo Gabriel…

Desde hace tiempo me miraba el trasero y yo ni le daba importancia, debí haber recordado con anterioridad que mis hombres me contaban que desde niños habían deseado a las mujeres de su familia, de repente así me hubiera dado cuenta que mi hijo me había echado el ojo desde hacia un tiempo.
-¿Ya mama?
-Espera.
Se metió por debajo de la sábana y me comenzó a tocar la intimidad por encima del camisón.
-Bájate la tanga-Nunca me voy a olvidar de esas palabras.
-Espera, no te apures.
-De una vez.
-sabes mama, hace mucho que te observo, estas muy buena, que suerte que tiene papi, de tener un mujer como vos…
-no me hables asi, soy tu madre…
-es que estas muy fuerte y con esa lenceria, me haces poner duro, mira como estoy…

Hasta ese momento no había notado que en su familia los hombres la tienen grande desde pequeños, así me lo había contado mi esposo, claro que mi esposo no la tenía tan grande como Gabrielito. No podia creer lo que veian mis ojos, mi hijo tenia una verga enorme, mucho mas grande que la de su padre y que la de Sebastian…

-Espera, primero unos besitos.
-Ya, siempre he querido besarte en la boca.
-No te la creas que solo es para que no me sienta tan mal.
-De todas maneras siempre me has gustado mami.
Me decía cosas así y se acercó a mi boca, juntamos las nuestras y nos dimos piquitos, como estaba encima de mí noté que su bulto estaba bien hinchado y que se sentía su dureza en mi vientre. Nos seguíamos besando y le dije que lo que íbamos a hacer era cosa de mayores y que solo porque se trataba de él yo iba a dejar que pase lo que iba a pasar.
-Mami estoy enamorado de ti.
-¿En serio?
-Sí, desde hace años, solo que no sabía cómo decírtelo.
-Pero me lo hubieras dicho, de repente lo hacíamos-Le dije un poco en para relajarme.
-Ya mami, quítate la ropa.
-Primero sal un ratito-Le dije apartándolo suavemente.

Me llevé las manos a los bordes de mi ropa interior y me la bajé hasta los muslos, se quedó viéndome como si estuviera soñando, en un segundo pudo ver toda mi zona púbica llena de pelos y no dejaba de ver. Se bajó el pantalón y me confirmo lo que hasta ese momento sospechaba; la tenía bien grande, era una verga muy grande, demasiado para un chico de su edad, tendria unos 23 cm y muy hinchada y venosa, su cabezota estaba afuera y brillosa por los jugos preseminales.

-Ay, sí que me has dado una sorpresa…
-tienes el pene muy grande, Gabrielito…
-Te ves bien bonita.
-Gracias. Tú no te quedas atrás, la tienes muy grande, hijo-Dije en volumen bajo. Te gusta mi verga,mami?
No me preguntes esas cosas Gabrielito…Soy tu madre…
-es que me calientas muchisimo, mami, te veo asi casi desnuda, estas refuerte, siento que la pija y los huevos se me van a reventar…
-si pero no me hagas sentir mal, yo no hago las cosas para que a vos te suceda esto…

Me tapé con la sábana y le dije que si quería hacérmelo de una vez viniera encima de mí, no me dijo nada, solo se acercó, por debajo de las sábanas.
Estaba casi consumado el acto sexual.No era tiempo para hablar mucho, así que él mismo se me subió encima y se acomodó como si supiera todo lo que hay que hacer.

La verdad era que se sentía extraño estar con la tanga abajo y teniendo a mi hijo encima de mí, con la verga al aire. Estaba sintiéndome muy abusada y a la vez cómplice de lo que estaba pasando e iba a pasar. La señora de 39 años buena esposa y buena madre se iba a dejar penetrar por un mocoso bastante diablillo que era mi hijo.

Yo ya no me asusté y abrí un poco más las piernas para que pueda acomodarse bien. Se subió hasta mi cara y nos besamos de nuevo.
-Oye, solo porque se trata de ti me voy a dejar.
-Entonces me quieres.
-Si pero solo como a mi hijo, no le debes decir a nadie que le metiste la polla a tu madre ¿me entiendes?
-Sí mama.
-Okey, solo porque eres tú voy a dejar que me metas tu verga.
-Que bien, ¿sientes? Esta dura, así se pone de dura e hinchada siempre que pienso en ti.
-cuando pasabas delante mio con esas minifaldas que usas, y te veia las piernas y ese hermoso culo que tienes, se me paraba la pija, mami…
Esas palabras me derritieron, porque yo he sentido lo que es estar queriendo con una persona en secreto. Ahora sí le iba a dejar que me la metiera sin ponerme con quejas.
-En serio?
-Sí, desde hace años, pero no te lo podía decir.
-Entonces no te preocupes ya estamos solos.
Me acerqué a su oído y le dije con voz suave y agitada: “Cogeme”. Desde luego que sentí como se le puso más dura y tomé su verga y lo puse en la entrada de mi vagina. Pasó un rato y me estuve acomodando su enorme cabeza en la entrada de mi concha, era tan excitante estar haciéndolo en la cama de mi esposo y con él durmiendo en la sala.

-Ya está. Ahí es… empuja…le dije con voz suave al oído.
-Ya… ahh….que apretado se siente…
-Así así…que bien…
-Mami te amo…
-hijo porque no paramos, tengo miedo que se despierte tu padre y nos vea, nos mata a los dos…
-no mami quedate tranquila, esta durmiendo profundamente…
-goza mami…
-Despacito hijo que la tienes muy grande y me duele…
-mas despacito hijo, es enorme tu pene…
-despacito y mas suave, por favor, hijo…
-por favor Gabriel, mas despacito, es enorme tu polla, despacio hijo…
-asi bien, despacito, asi, otro poquito mas, cuidado, detente, espera que me acostumbre…
-asiiiiii, siiiii, dueleee…
-Así que bien…ya me estas cogiendo, que rico…
-Uf…humm….siempre he querido cogerte mami.
-Sí, sigue que vas bien….
-Que rico se siente, que caliente…
-Así es humm…
Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo tres maridos en menos de una semana, y peor aún que fuera con mi hijo con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentí muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, se sentía todo el calor de su pene y el de mi cuerpo.
Me dolia, porque este chico realmente la tiene muy grande, pero ya me estaba gustando, a pesar del dolor.

Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me la pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada.

La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.
-Toda Gabriel toda…
-Sí…
-Métemela toda…

Lo que estaba ocurriendo era que la supuesta víctima estaba gozando tanto o más que el chantajista, nos habíamos vuelto cómplices de una pendejada tremenda, estábamos cogiendo en la cama donde dormía con mi esposo. Pero eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar por el miedo a que se de cuenta mi esposo.
-Ay Gabriel, que rico lo haces… humm….
-Te gusta la pija mami.
-Si Gabriel, me gusta…hummm…no pares…

El acto era increíble y jamás en mi vida hubiera imaginado que alguna vez me podría encontrar en tremenda situación, con mi tanga abajo y siendo penetrada por Gabrielito, que la tenía bien y tan grande, con el peligro de ser descubierta por mi esposo que estaba en el primer piso de la casa.

Pero , estas cosas no se planean y como era una emergencia tuve que ceder ante los requerimientos de mi pequeño hijo, que se estaba gozando bien a su mami, su pene entraba y salía de mi concha y subía el ritmo, cada vez me la metía con más fuerza y eso me hacía disfrutar más de su pija dentro de mi concha. La fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme todita.
Gabrielito se levanto un poco y me miro las tetas, es como que tomo conciencia que se estaba cogiendo a su mama y senti como que se le agrando aun mas la verga, y me empezo a bombear con mas fuerza, jadeaba y me chupaba las tetas yo lo tome de los huevos y senti como se descargo en mis entrañas, tremenda acabada, me inundo la concha con su leche, fue hermoso…
-toma mami toda esta leche es para vos, es toda la calentura junta que tenia por vos…
-ahhh, toma te gusta como te lleno la concha con mi leche mami?…
-siiii, Gabrielitooo, ahhh, me llenaste hijoo, que placer…

Siempre me voy a acordar de esa noche, fue muy excitante, hasta ahora me da que pensar el hecho de fui yo quien disfrutó al extremo.

Al día siguiente salimos mi esposo, Gabrielito y yo al Parque Recreacional, pero recuerdo muy bien que mi esposo recibió una llamada de su trabajo y disculpandose con nosotros, se despidió para ir a atender una emergencia a su trabajo, cosas que pasan, Gabriel y yo nos quedamos solos en el auto, mientras mi esposo tomaba un taxi.
Ya estábamos llegando a la cuadra del parque, entonces Gabrielito me dijo que se me veía muy bien la minifalda que tenía puesta esa mañana, con las medias de liga y los tacones, que me hacian muy femenina.
-que bien que estas vestida hoy, mami, me encanta cuando te pones portaligas…
- Gabrielito, de veras te gusta tanto?…
Los recuerdos de nuestro encuentro anterior se hicieron presentes y ahora que estábamos solos se me insinuó acariciándome las piernas, muy despacio y excitándome por el hecho de estar en la vía pública.
-Y ahora que quieres.
-No sé, una repetición…
Giré mi rostro hacia él, con las manos puestas en el volante, y le dije que dejara de hacer eso, pero fue en vano, me tenía bajo su dominio y era poco lo que yo podía hacer. Tenía el poder de las fotos y era obvio que me iba a usar cuantas veces quisiera.
-¿Quieres ir a la casa?
-No.

-Entonces no me molestes con eso-Le dije un poco asustada.
Él olió mi miedo y ahora era dueño de la situación, me estacioné en unos arbustos que eran parte de un bosque que quedaba muy cerca del Parque. Me acarició las piernas y me dijo que no podía olvidarse de lo que había pasado ayer. Que quería repetirlo ahora.

Por supuesto que le dije que no, pues estábamos en la vía pública y que si quería acariciarme tenía que esperar a llegar a casa. Me dijo que no y me subía la minifalda hasta el punto que estaba muy cerca de verse mi ropa interior. Me puse nerviosa, pero después de un momento pensé en ir al bosque, era un sitio donde los autos no pasaban y desde ahí no se nos podía ver. Aceptó encantado y casi llevando sus manos a la parte de mi ropa interior que cubre mi vagina.

No estaba de acuerdo, pero era un medio para que nadie nos viera, conduje hasta llegar a una parte del bosque donde hay varios árboles y era difícil que nos vieran. Una vez ahí me dijo al oído:
- ¿Mama, sabes hacer la pose del perrito?
-¿Qué?…No me preguntes eso…
-La otra vez la vi en internet y quiero hacerla contigo-Me dijo mientras acercaba sus manos a mi calzón, ahora estaba excitada y enojada con él, pero no podía hacer nada. Ya estaba llegando a la parte de mi ropa interior y casi me mojó con sus deditos. No sabía qué hacer y le contesté rápido:
-No sé, si quieres me enseñas…

Me dejó idiota cuando sacó de su bolsillo una revista porno doblada. Otra vez no supe que hacer mientras veía cómo mi hijito me miraba como a su juguete sexual, al fin y al cabo eso iba a ser para él, su juguete sexual.

-De donde sacaste eso malcriado.
-De las propinas que me das, tengo más.
-¿Qué? ¿Con mi plata?
-Si pero ponte amable conmigo, sino mi papa se puede enterar de lo de las fotos.
Me tapó la boca y con eso recordé que no tenía otra opción mas que callar.
Era excitante pensar que me lo iba a hacer ahí, veía los carros pasar por entre las ramas de los árboles y me excité mucho.
-Mami… ¿Me la chupas?
-Quedé callada y solo bajé la cabeza para dirigirme hacia su pija, mientras él bajaba su cierre y la sacaba a mi vista. Se veía dura y estaba bien caliente, como se notaba que ese mocoso me quería coger.
-Eres bien pendejo, pero te vas a joder porque de aquí vas a salir moribundo-Le dije en tono desafiante.

Me dediqué a pajearlo con la mano mientras volteaba a cada momento al costado para cerciorarme que ningún carro o persona se acerque por donde estábamos nosotros. Sentía en mis manos aquella verga que la noche anterior había invadido mi vagina a costa de un vil chantaje, observaba su cara de placer y me dije a mí misma que le iba a dar sexo, pero que se iba a ir bien satisfecho para que no me molestara en mucho tiempo.
-¿Quieres verme sin ropa?
–Si, quiero que me la chupes en tanguita.
Rápidamente me quité la blusa y me subí la minifalda para darle la vista que él tanto deseaba y hacer lo que él quería.

Se quedó viéndome como si estuviera impresionado de ver por primera vez mi cuerpo sin ropa a la luz del día, me propuse hacerlo bien y pasarla al extremo.
Me arrodillé a su asiento y tomé con mis manos ese pene grueso y duro que exigía ser aliviado de sus urgencias que mi cuerpo mismo había provocado. Se me veía la ropa interior y me puse diligente, como si fuera un examen del que quisiera obtener la nota máxima.

Lo lamí y luego de un rato lo comencé a chupar como si fuera un caramelo, a él le gustaba y era la primera vez que una mujer le hacia tales cosas, la primera vez que una mujer se la mamaba y esa mujer era su madre, era yo, que estaba bien buena, como me lo han dicho siempre los hombres.
-Ahhh…. Ahhh…
-Glup…glup…glup…
-Así mami…así…
-Te encanta pendejo…te encanta…
Una vez que tenía toda su verga en mi boca la acariciaba con mi lengua y la volvía a sacar, una y otra vez, al fin y al cabo, si había estado en lo más profundo de mi ser, ya no me importaba tenerla en mi boca y mamarla desesperadamente.
Pero como todo no era solo eso, una vez que miré que estaba bien dura me levanté y le dije si quería hacer el perrito de una vez, por supuesto que me dijo que sí.

-Ya mami, siempre he soñado hacer el perrito contigo…
-bueni pero si quieres que lo hagamos vamos a casa, asi no disfruto, quiero estar tranquila…
-Ya se te cumplió tu sueño mañoso-Le dije
- mami esta bien, vamos a casa…

Como si fuera una experta en el arte del sexo me recoste en el sofa y lo mire a Gabriel era increible el bulto que tenia en el pantalon, me subi la pollera y deje al descubierto mi tanguita, dije que cuando quisiera podía bajarmela. Basto que me viera recostada en el sofa abierta de piernas que ya lo tenia encima mio, me corrio la tanga acomodo su vergota enorme y la apoyo en mis labios vaginales, yo me levante un poquito lo suficiente para que entrara, empezamos a cogernos. Me estaba taladrando la concha, era una maquinita de coger este diablillo. En eso me dice que queria el perrto. Me levante y me puse en 4. Su verga estaba bien dura y me incliné para que se le hiciera fácil metérmela. Mi culo estaba a su merced y cuando menos lo pensé él estaba viendo su revista porno.
Estaba viendo cómo penetraban a la chica de la revista y miró mi chochito, esperándolo para cumplir su deseo.
- Por fin se me hizo…
-Apúrate que alguien puede venir…

Él me acarició y con la verga al aire, se puso en posición para metérmela, sentí como sus manos nerviosas bajaban por el elástico de mi tanguita y lo bajaban, me tocaba el culo y se notaba que estaba aguantando por mí.
-Que bonita eres, que bonito culo tienes…
Sus manos recorrieron mis nalgas y se acercaron al elástico de mi ropa interior, era la primera vez que dejaba que me ivan a coger en esa posicion, y ese hombre era mi hijo, me daba una sensación de excitación y angustia mientras sus manos llevaban el elástico hacia abajo. Ya podía ver mi vagina húmeda y llena de pelos al aire libre, era la primera vez que la veía así.

Sentí cómo sus manos terminaron por bajarme el calzón a la altura de mis rodillas, que estaban dobladas en el asiento, su pija acercándose por mis dos nalgas y mi concha bien peluda ya sentía otra vez la humedad de su pene rozando mis labios vaginales y haciendo contacto, me incliné más para darle mi concha y él puso sus manos en mis caderas, con mi mano alargada hasta mi entrepierna tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi intimidad
-Ya, ahí es…
-Si mami…
-Empuja Gabriel, empuja….
-Que bonita eres…te voy a coger todos los días…
-Apúrate, no desperdicies tiempo…
-cada vez que estemos solos te voy a coger, me tienes caliente todo el tiempo, mami…

Lo sentía, estaba duro y otra vez en la entrada, con esa cabezota roja ya dentro de mí y temblando por la situación.
-Vamos, coge a esta perrita… cogeme…cogeme…
No tardó en introducirme toda su hombría y hacer el esfuerzo de meterla y sacarla, yo ya estaba disfrutando de ello y apretaba bien su miembro para disfrutar más….
Veía en dirección a la ventana que daba a la calle para estar segura que nadie llegara de improvisto y a la vez experimentaba un placer desconocido.
-Hummmmmm…
-Así…así…
-Que rico mama…
-Que pendejo habías salido…
-Sí, que lindo culo tienes….

Me friccionaba la concha y me daba el placer que quería sentir desde hace tiempo, pasaba sus manos por mis nalgas.
“Que pensaría mi esposo si algún día se enterase que estoy aquí, en el living de nuestra casa, con el calzón abajo, en posición perrito, dejándome penetrar por éste tremendo diablito”-Me decía una voz en mi interior.
Pero ya no podía hacer nada y Gabriel estaba con la pija dentro de la concha caliente de su madre, que estaba disfrutando más de la cuenta.
-Ahhh…
-Ahhh…
-me clavo la verga bien al fondo de mi concha y me descargo chorros de leche, mientras todo su cuerpo temblaba, fue hermoso…

Luego de unos pocos minutos se cansó y me pidió un beso en la boca. Me limpié la zona íntima y le di un beso. Me miró, parecía enamorado y me dijo:
-Desde hace tiempo quería hacerlo. Eres la más bonita.
-Sabes, de chica participaba en concursos de belleza.
-¿De verdad?
-Sí, y he ganado varios.

Seguimos conversando y yo no terminaba de asimilar la idea de que lo había hecho en posición perrito con él, estaba un poco confundida, por tapar un pecado estaba cometiendo muchos más y la verdad por momentos me sentía incómoda, aunque muy satisfecha.
Me volví a poner la ropa en su lugar y le dije que íbamos a tomar un cafe, me dijo que ya y que le gustaba la idea, en eso sono el telefono y era mi hermana avisando que estaba con mi esposo y que habian tenido un desperfecto en la carretera y que por lo menos no podian llegar en menos de 2 horas. Le comente a Gabriel y me miro con una cara de lujuria que me decia todo. Le dije que basta por hoy, que estaba cansada, el me dice que me iva a coger todo el tiempo, y que no iva a desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta que íbamos a estar solos, y me iba a tener para él solo.
Me resigné a la idea de que me iba a pedir sexo otra vez. Como era de suponer, me acarició el culo y me dijo para ir a mi cuarto. Me negué a ir, entonces subió a su cuarto y bajó con todas las fotos que tenía de aquella vez que había estado con Sebastián, me hizo recordar mi condición.
-Pero si ya te di lo que querías, ya me tuviste..
-desde anoche que me estas cogiendo…

-Yo nunca dije que iba a ser solo una vez.
-Ya no me jodas.
-Acuérdate, no me obligues a dárselas a papa.
-Bueno, y ahora qué quieres.
-Solo quiero que subamos a tu cuarto.
Subimos, yo ya sabía que iba a pasar, aunque nerviosa y un poco molesta lo llevé de la mano. Al parecer se le había puesto dura en el camino y quería cogerme otra vez, no sé si era un martirio o un gusto pero cuando subía sentí que me empezaba a gustar ser usada. Me libraba de culpa y podía gozar de lo lindo.
Como era de suponerse, me quería tener en la cama, era un demonio ese mocoso, y yo debía ceder porque sino me delataba. Me tocaba el culo con la mano derecha, me lo acariciaba y me hacía sentir deseada.
Cerramos la puerta y otra vez estábamos ahí, en menos de 24 horas me encontraba en la misma situación.
-Quiero que te quedes desnuda.
-Pero que me estas pidiendo.
-Anda, quítate toda la ropa.
-Pero es que no puedo.

Luego de un rato me di cuenta que debía acceder, pero primero cerré todas las ventanas y me aseguré que nadie pueda darse cuenta. Entonces le hablé.
-Qué se siente estar tirándote a tu madre…-Le dije con voz temblorosa.
-Se siente bien, porque tú eres mi madre…
-y ademas estas muy fuerte, lo que muchos hombres quisieran, solo yo, sos para mi…

-Bien pendejo eras, ¿como tenías esa revista?
-Si quieres te la enseño…
-Encima me quieres hacer ver esas cosas…
-Vamos a verla, te la enseño
-No.
-Es que quiero que veas cómo te la voy a meter.

Estaba atrapada y sin salida, solo podía mostrarme en contra de lo que me estaba pidiendo pero no negarme. Me preguntaba ya, ahora que quería hacer, acaso una nueva pose o algo así.
Abrió la revista y en la página central me mostró cómo una chica que era penetrada analmente por un hombre bien proporcionado, me asusté al pensar que eso era lo que estaba pensando él, no sé cómo intuí que me lo quería hacer por ahí.
-Mami, quiero cogerte por atrás…
-Estas loco, eso nunca…
-Ya pues, no te hagas la santa, bien que te gusta…quiero penetrar ese culazo.
-No me pidas eso
-No por atrás, eso no….
-Pero si te gusta por adelante, es bien rico, siempre he querido hacértelo por atrás
-Por favor, nunca lo he hecho por atrás-le dije un poco nerviosa, mientras me agarraba el culo el muy pendejo.
-Vas a ver que no pasa nada- Me dijo
-no estas loco, nunca vamos a poder…
-lo has hecho alguna vez mami…
-nunca, tu papi es muy clasico en la cama, para el con su pensamiento eso es indigno…
- voy a ser el primero, entonces…
-no hijo no vamos a poder porque tienes un pene muy grande, es enorme y me vas a hacer doler mucho, apenas te aguanto por la concha…
-mi culito es muy estrecho, va a ser imposible…
-conformate con lo que te estoy dando…

Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Hermanas enfiestadas (2)

Domingo, octubre 30th, 2011

Dos o tres días después mi hermana me llamó por teléfono para pedirme disculpas por su comportamiento. Me pidió que la perdonara, que estaba borracha, etc. etc. Y para demostrar que no había rencores, me pidió que vaya a pasar un fin de semana a su casa.
Como ya dije, ella tiene mucho dinero, vive en una ciudad cercana, en una amplia casa con parque y piscina, es una delicia estar allí. Acepté, y le pregunté porque sentía curiosidad:
-¿Cómo quedaron las cosas con tu ex novio?
-Ya no es más ex -me contestó muy alegre.
-Ah, ¿retomaron la relación?
-Sí, y es fantástica.
Pasaron por lo menos quince días hasta que pude cumplir con visitarla. Hacía mucho calor, y mi hermana me invitó a tomar sol junto a la piscina. Nos recostamos en reposeras a disfrutar del sol, las dos en bikini, aunque enseguida ella se quitó la parte superior y me invitó divertida a que hiciera lo mismo.
Cuando éramos chicas solíamos desnudarnos cada vez que nuestros padres nos dejaban solas, disfrutábamos andar así por la casa, era nuestro secreto. Claro que en esa época no le veía ninguna connotación sexual, en cambio ahora… como sea, sentí que volvíamos a ser compinches como antes.
-¿Te agregaste más? -le pregunté (tiene las tetas operadas).
-No, ¿por qué? ¿Debería?
Ella es tan insegura…
-No, me pareció. Bueno, contame cómo va tu romance -le dije.
-Ah… es genial, genial, genial…
-Epa, ¡estás enamorada!
-Es tan dulce, tan amoroso… y tan bueno en la cama -agregó con voz lujuriosa.
-Qué bien, eso es importante.
-Muy importante -dijo ella con una carcajada.
-Me alegro mucho por vos.
-Y es incansable… no sabés la cantidad de veces que me hace acabar.
-Te sacaste el Loto. Hay cada boludos que acaban enseguida -dije, pensando en el amigo de su novio.
-Lo único es que…
Hizo una pausa, me provocó intriga.
-¿Qué, qué pasa? -pregunté.
-Nada… es que…
-Dale boluda, contame, ¿qué?
-Es que… -y bajando la voz me dijo- Me pide siempre por el culo.
Sonreí.
-¿Qué te reís boluda? -se enojó.
-Nada, es que me causa gracia. ¿Qué pasa, te sorprende? ¿Es una novedad para vos?
-No boluda, más vale que no me voy a asustar. Además viste que cuando te lo saben hacer, una lo disfruta.
-Por supuesto.
-Pero siempre por el culo, siempre por el culo… yo no siempre tengo ganas. En cambio él… estamos en lo mejor y me sale con “date vuelta”, “ponete en cuatro”… y yo a veces tengo cero ganas de que me rompa el orto.
-Los tipos son así -dije restándole importancia.
-Ya sé, pero yo no se lo entrego a cualquiera, tiene que hacer méritos. Además…
-¿Qué?
-Y… vos se la viste… no la tiene chiquita, todo lo contrario.
-Sí, ya sé.
Algo en el tono de mi voz me delató y la puse alerta. Ya dije: mi hermana es muy insegura y muy competitiva conmigo.
-A vos te gusta, ¿no? -me preguntó con tono algo agresivo.
-No, ¿qué decís?
-A vos te gusta mi novio hija de puta, a mí no me engañás.
-Cortala, no empecés.
-Ni se te ocurra robármelo.
-Dejate de hinchar las pelotas -dije.
-Vos nunca me perdonaste que te cagué con tu marido.
-Ex marido -aclaré- Y ya está, es historia vieja.
-Yo era muy pendeja, me dejé llevar.
-Tan pendeja no eras. No quiero pelear ni recordar eso, pero tan pendeja no eras.
Nos quedamos un instante en silencio, luego ella dijo:
-Ese otro también… qué enfermo de hacerlo por el culo.
-¿Quién?
-Tu ex.
Deduje que ella lo había comprobado en carne propia (nunca más apropiado el término).
-¿Cómo lo aguantabas? -me preguntó.
-Y… una es boluda cuando está enamorada. Se banca todo.
-Qué tipo enfermo… porque además es de los que le gusta hacerlo fuerte. Y tiene una herramienta… yo terminaba hecha pelota.
-¿Podemos cambiar de tema? -dije- No me agrada hablar de él.
Volvimos a quedarnos en silencio largo rato, ya me estaba entredurmiendo por el sopor del calor al sol, cuando sonó el timbre.
-Es él -dijo mi hermana incorporándose.
-¿Quién? -pregunté sobresaltada.
-Mi novio.
-No me dijiste que iba a venir.
-Viene un rato, después a la noche vuelve para cenar. ¿Te molesta?
-No, no -dije.
Busqué la parte superior de la bikini para ponérmela, pero mi hermana me detuvo.
-Quedate así nomás si querés, total ya te vio en bolas y vos a él también.
Yo dudé. Ella agregó:
-No me molesta, en serio. Es para demostrarte que confío en vos.
Fue hasta la puerta y regresó junto a la pileta con su novio. Pese a que ya nos habíamos visto desnudos me dio algo de pudor, y cubrí mis pechos con el antebrazo cuando lo saludé con un beso.
-¿Te quedás un rato a tomar sol con nosotras? -le preguntó mi hermana.
-Bueno, ya que invitan -sonrió él.
Y en un instante se quitó toda la ropa. Me dio una puntada de excitación cuando le ví la verga, grande y gruesa. No tenía una erección, pero tampoco estaba completamente en reposo. Riendo ante la evidencia, dijo:
-Disculpen, pero ante semejantes bellezas no puedo permanecer indiferente.
Mi hermana le dio una palmada.
-No te hagas el vivo -le reprochó.
Él trajo una reposera y la ubicó entre nosotras dos. Charlamos un buen rato animadamente, yo me olvidé que estaba con las tetas al aire, era todo muy natural. Eso sí, trataba de no mirar demasiado al novio de mi hermana para evitar que ella se pusiera mal. Al tipo la pija no se le bajó nunca, y también eso parecía muy natural.
Me dio sed y me ofrecí a preparar unos tragos.
Fui hasta la casa, donde mi hermana tiene un bien provisto bar. Demoré un poco en hacer la preparación y en encontrar una bandeja para llevar los vasos.
Cuando regresé al jardín, me quedé petrificada: mi hermana le estaba haciendo a su novio una mamada por el campeonato, como dicen los españoles.
Retrocedí sigilosamente hasta la casa y me quedé observando la escena. Ella estaba de rodillas, él de pie, y le comía la pija como solo una mujer apasionada sabe hacerlo. Sin sostenerla con las manos, le pasaba la lengua a lo largo, por los huevos, por la cabeza, se la metía toda en la boca (era notable cómo se le marcaba el miembro en su mejilla), la expulsaba y se la volvía a tragar.
Mi hermana estaba hambrienta. Se la chupaba sin dejar de mirarlo a los ojos, y él la sostenía por la cabeza. Por momentos le tiraba del pelo, la obligaba a comerla hasta el fondo, o le cogía la boca con un intenso vaivén de sus caderas. Verlos en esa situación me excitó terriblemente.
De pronto ella se hizo violentamente hacia atrás, y escupió un enorme gargajo blanco al césped.
-Te dije que me avisaras -le gritó a su novio.
-Pero mi amor…
-Sabés que no me gusta que me acabes en la boca sin avisarme, pelotudo.
Furiosa, se puso de pie y encaró hacia la casa. Yo me recompuse como pude y caminé en dirección al jardín con la bandeja como si no hubiera visto nada.
Me crucé con mi hermana, pero ni me miró ni me habló.
Llegué junto a su novio haciéndome la desentendida, como si no estuviera enterada de lo que había sucedido. Él tenía la verga aun dura, de la punta le colgaba un gotón de leche.
-Qué mina difícil es tu hermana -dijo.
El tipo sabía que yo había visto todo, no valía de nada simular.
-Tiene su carácter -dije.
-¿Qué diferencia hay entre que le avise o no le avise? ¿Para vos hay diferencia?
Me encogí de hombros. Él sonrió.
-Vos sos distinta.
Dio un paso hacia mí, pero lo frené.
-Ni se te ocurra.
-Eh, ¿qué pasa?
Y bajando la voz agregó:
-La otra vez nos quedamos con ganas los dos. Lástima que te fuiste. Tu hermana estaba tan en pedo que ni se hubiera enterado si te metías en la cama con nosotros.
-Ni se te ocurra -repetí. Es capaz de matarnos, a vos y a mí.
Me miró de arriba abajo, se detuvo en mis tetas, en mis pezones durísimos, y siguió sonriendo.
Me sentí incómoda. Dejé la bandeja y me senté en una reposera. Él se quedó de pie, muy cerca, tanto que cuando el gotón de leche finalmente cayó por el peso, pegó sobre mi muslo. Rápidamente me limpié con la mano. Los dedos me quedaron pegajosos.
Él se tiró a la piscina a nadar. Mi hermana apareció al rato, se había quitado también la parte de abajo de la bikini por lo que estaba completamente desnuda. Se sentó a mi lado y tomó un trago.
-Es un pelotudo. Sabe que no me gusta, y me lo hace igual.
-Bueno, ya está -traté de calmarla.
Luego giró hacia él, que se había apoyado en el borde de la pileta.
-¿Venís a cenar esta noche?
-Depende -sonrió el novio- ¿Cuál es el menú?
-¿Qué querés comer? -le preguntó mi hermana.
-Tortas -respondió con una amplia sonrisa.
Mi hermana me miró, incrédula.
-Este tipo delira -dijo- Cree que se va a enfiestar con nosotras dos.
Bajé la vista. La fantasía de que eso sucediera había crecido en mi mente, pero mi hermana no parecía dispuesta a concretarla.
Los ojitos de su novio brillaban con picardía.
-Loco, estamos en bolas porque somos gente adulta. Ubicate. No vamos a hacer una partuza.
-Vos te la perdés -dijo él.
-Querido, sos un enfermito -insistió ella.
Él salió rápidamente de la piscina, por sorpresa tomó a mi hermana por las axilas y la tiró al agua. Reímos a carcajadas. De pronto me buscó a mí y también me tiró al agua. Enseguida se arrojó él.
Jugamos como chicos, persiguiéndonos, sumergiéndonos. Se producía, inevitablemente (o porque lo buscábamos) un roce sensual de pieles y cuerpos.
En determinado momento él se las ingenió para juntarnos a nosotras dos frente a frente, sosteniéndonos con sus manos en la espalda de cada una.
Mis tetas quedaron pegadas a las de mi hermana. Mis pezones estaban furiosamente erectos, y los de ella igual.
Eso duró unos segundos que parecieron siglos. Nos miramos a los ojos. Ella parecía a punto de dar un paso, y creo que vio en mis ojos la misma decisión.
Pero con una tranquilidad que me asombró, dijo:
-No me voy a hacer tortillera, y menos con mi hermana.
El novio intervino:
-Mi amor, no es ser tortillera.
Pero mi hermana estaba decidida. Le dijo:
-Si tanto te calienta, cojeme delante de ella. Pero trío no.
Yo quedé con la boca abierta.
Mi hermana fue hasta el borde de la piscina y apoyó los codos. El agua le llegaba casi al cuello. Por sobre su hombro miró al novio y le dijo:
-Haceme el culo.
El tipo no podía creer lo que escuchaba, y confieso que yo tampoco.
Mi hermana lo desafió:
-¿No te gusta tanto? Dale, haceme el culo. Y que ella mire, y mirala vos a ella si querés, pero que no participe.
Era típico de mi hermana. Quería que yo vea lo buena que es para el sexo, pero sin darme la posibilidad de competir con ella.
El novio se le acercó por detrás. Mi hermana abrió bien las piernas, que flotaban en el agua, y quebró la espalda.
Cuando él comenzó a penetrarla, su rostro se tranformó en una muca de dolor.
-Despacio -jadeó.
Jamás olvidaré esa imagen, distorsionada por efecto del agua, del tronco entrando entre los globos perfectos de las nalgas de mi hermana hasta desaparecer por completo.
Cuando la tuvo toda metida adentro, me clavó una mirada perversa. Sí, confirmado, estaba dando ese espectáculo para mí, para que yo vea qué buena es en el sexo.
Es más: le dijo a su novio:
-Mi amor… cómo me gusta que me hagas el culo… dame más…
El tipo, por supuesto, la bombeó a placer.
Qué cínica es mi hermana. Qué mala gente. Hacía un rato nomás me había dicho que no le gustaba tener continuamente sexo anal.
Pero pese a todo es mi hermana, y la amo. Además yo tenía un grado de excitación que pocas veces he alcanzado. Porque él también me miraba mientras la sodomizaba, con los ojos cargados de deseo. Como si me estuviera cojiendo a mí.
Me moría de ganas de sumarme a ellos, pero temía a la furia de mi hermana. Así que me quedé observándolos hasta que él se vació completamente dentro de ella.

Mi mujer, mi hijo y sus amigos (2)

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola a todos, soy Fermín otra vez, en mi anterior relato les conté como, con mi ayuda, mi hijo Luismi y sus amigos: Raúl, Nacho, Juan e Israel consiguieron follarse a María, la remilgada de mi mujer, mientras yo lo grababa todo. Ninguno supo que yo fui el artífice de todo.

Desde entonces han pasado once meses. Tenemos otro hijo fruto de aquellas relaciones, yo se que no es mío, pero es un precio que he tenido que pagar por todas las experiencias excitantes que viví. Yo siempre me he hecho el tonto con lo del niño para no incomodar a mi mujer, ella piensa que creo que el hijo es mío. Se llama Alfredo y acaba de cumplir dos meses. Por lo demás nuestra relación se ha enfriado bastante, solo somos dos personas que convivimos.

Nuestra situación económica es precaria. Un nuevo hijo supone muchos gastos, además está el internado de Luismi, donde le mandamos después de los incidentes de la otra vez. Sólo con los ingresos de mi consulta veterinaria nos vemos negros para llegar a fin de mes. No he vuelto a hacer el amor con mi mujer desde entonces, le debe haber cogido tanto asco que no para de ponerme excusas absurdas, ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdo ni como era.

Bueno es hora de entrar en materia, como ya dije no habíamos vuelto a ver a los amigos de mi hijo desde entonces. Yo me había contentado con ver mis grabaciones de todo lo sucedido, pero empezaba a cansarme, necesitaba más material. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la situación, no se me ocurría nada. Fruto de mi calentura hice algo sin pararme a pensar demasiado en las consecuencias, llamé a Raúl. Quedamos en vernos esa tarde en una cafetería cercana a su colegio a la salida de las clases.

Cuando entró por la puerta yo le esperaba sentado en una mesa apartada, se le veía nervioso, era normal, pensaría que mi mujer me había contado lo sucedido. Me vio y se dirigió hacia mí.

-”Hola Sr. Jiménez ¿Quería verme?”

-”Sí, así es. No voy a andarme con rodeos, se todo lo que le hicisteis a mi mujer hace un año.”

Raúl se quedo blanco, no sabía que decir. Pensaba que le iba a matar, pero no esperaba mi siguiente frase.

-”No te preocupes, fue algo fantástico”

-”¿Cómo dice?” Preguntó Raúl incrédulo.

-”Mira sin paños calientes, por aquel entonces yo llevaba mucho tiempo sin hacer el amor con mi mujer, estaba muy caliente y se me ocurrió la idea de dejar que os la follarais. Por eso os facilite el somnífero y el líquido de las vacas.”

Raúl no salía de su asombro. No podía creer todo lo que estaba escuchando. Yo seguía hablando.

-”Compré unas minicámaras y las instalé por toda la casa para poder ver todo lo que allí ocurría. Lo tengo todo grabado.”

-”¿Qué quiere de mí?” Dijo Raúl dubitativamente.

-”Me gustó tanto lo que pasó que quiero que lo repitáis. Quiero que lo grabéis todo y luego me deis las cintas para poder verlas.”

Raúl dudó unos momentos y finalmente me contestó.

-”No se, tengo que consultarlo con mis amigos, esta noche le telefonearé”

Así quedó todo. Pasé la tarde nervioso esperando su llamada. Después de cenar sonó el teléfono. Me lancé sobre él antes de que pudiese contestar María.

-”¿Si?”

-”Sr. Jiménez soy Raúl. Lo hemos estado hablando y hemos decidido aceptar su oferta, pero con condiciones.”

-”Qué tipo de condiciones?”

-”En primer lugar queremos tener un papel firmado por usted en el que nos autoriza a follarnos a su mujer, no lo enseñaremos a menos que usted nos traicione, es por seguridad. En segundo lugar, usted nos proporcionará todo el material necesario: más líquido de vacas, otra videocámara,1000 euros para gastos y otros 1000 como pago por el trabajo. Por último, nosotros mandamos en todo, no podrá entrometerse en nada de lo que pase. Recibirá las grabaciones de lo ocurrido puntualmente. Si mañana a primera hora no tengo un sobre con su autorización y el dinero en mi casa no habrá trato.”

Dicho esto colgó sin dejarme decir nada

Me quedé pensando. 2000 euros era mucho dinero, y más en nuestra situación económica. Lo de la firma me implicaba directamente en todo, pero que podía hacer, deseaba que se la volvieran a tirar, quería verla otra vez en sus manos. Tenía una sensación indescriptible de calentura, disfrutaba infinitamente más con todo aquello que con cualquier polvo rutinario con mi mujer, además mi mujer ya no quería hacer el amor, decidí aceptar.

Al día siguiente envié el sobre. Esperé todo el día noticias de Raúl. A eso de las cinco me telefoneo al móvil.

-”Soy Raúl. Escuche dentro de media hora iremos a su casa a hablar con su mujer. Usted nos esperará en la consulta. Luego pasaremos a verle.”

Volvió a colgar. Estaba claro que quería demostrar que ellos estaban al mando y que no aceptarían ni una palabra por mi parte.

Cerré la consulta diciéndole a los pocos clientes que había que tenía que salir. Puse las minicámaras a grabar y esperé. Echaba de menos esa situación, estaba intrigado por ver lo que le dirían a María. Los chicos no tardaron en llegar. Llamaron a la puerta, María estaba dándole el pecho a Alfredo, lo dejo en su cuna y se vistió. Cuando les abrió casi se desmaya. No podía creer que hubieran vuelto. Raúl aprovechándose de su desconcierto habló.

-”Sra. Jiménez está usted preciosa. ¿Nos echaba de menos?”

-”¿Qué queréis? ¿No me habéis hecho suficiente daño ya? ¡Desgraciados!”

-”Precisamente queríamos hablarle de eso.” Dijo Juan.

-”Estamos arrepentidos y queremos entregarle la cinta de vídeo. Pero antes tendrá que hacer algo por nosotros.” Dijo Nacho.

María se quedo pensando, sabía que no podía fiarse de ellos, pero tenía que recuperar la cinta como fuera. Luego ya pensaría algo para darles un escarmiento.

-”¿Qué queréis que haga?”

Raúl se tomo su tiempo sabía que tenía que ser claro y convincente. Habló muy despacio.

-”Queremos que pase con nosotros un fin de semana. Iremos a la granja de mis padres para no ser molestados. Si cumple lo que le decimos le devolveremos la cinta y no volverá a saber nada más de nosotros.”

-”¿Un fin de semana? No puede ser, no puedo dejar a Alfredo solo. Además Fermín se extrañará si me marcho.”

Raúl volvió a insistir.

-”Inventará una excusa para marcharse y su marido cuidará de el bebe. Por cierto ¿cómo está nuestro hijo?” dijo burlonamente.

-”¡Sois unos hijos de puta! ¡No pienso hacerlo”

-”La puta es usted. No quería llegar a este extremo, pero si no acepta utilizaremos el vídeo. Ya me entiende…” Raúl sonrió mientras pronunciaba estas palabras.

María dudó unos instantes, no podía permitir que el vídeo saliera a la luz, finalmente dijo:

-”Esta bien, pero me devolveréis la cinta, y esta vez nada de cámaras. Y además esta vez no os correréis dentro de mí. Estoy ovulando y no quiero más sorpresas.”

Era increíble, María había aceptado. Por otra parte era lógico, no podía hacer otra cosa, pero me extrañaba verla aceptar que se la follasen esos adolescentes pervertidos. Quedaron al día siguiente después de comer, aprovechando que era viernes , ella llevaría nuestro coche.

Después pasaron por mi despacho, les di más liquido para vacas, y acordamos que me enviarían las grabaciones la semana que viene. Aunque María ya se lo había dicho, les hice prometer que esta vez se la follarían con condón, no quería que se volviera a quedar embarazada. Al día siguiente le daría a Raúl mi videocámara. Llevarían dos, la suya y la mía.

Esa tarde mi mujer me dijo que había muerto una tía suya y que debía marcharse el fin de semana, que era mejor que yo no fuese para ocuparme de Alfredo. Ella esperaba más preguntas por mi parte, le dije que sí enseguida y no le pregunté ni el nombre de su tía. Me dejó una lista con todo lo que tenía que hacer y se puso a hacer la cena. Se la veía nerviosísima, yo por mi parte estaba que me subía por las paredes de excitación.

Por la mañana me encontré con Raúl como teníamos hablado para darle la cámara. Me dijo que me iban a proporcionar un espectáculo mucho mejor que la otra vez. Por la tarde me despedí de María, estaba temblando, me dio un poco de pena.

Todo el fin de semana lo pase inquieto. Pensaba en lo que podría estar pasando en esos mismos momentos, en las situaciones que estaría viviendo María. Me masturbé innumerables veces con mis antiguas grabaciones.

El domingo a las diez de la noche llegó María, se la veía triste y agotada. Prácticamente no me dirigió palabra. Se fue a ver al niño y luego se metió en la ducha y se acostó. Ese día no pude dormir, esperaba el momento de ver lo sucedido. Me preguntaba si al día siguiente me entregarían las cintas. Acerté.

El lunes me levante temprano y me fui a la consulta antes de que María se despertara, a media mañana llegó a mi consulta un paquete. Antes de abrirlo despaché rápidamente a una señora mayor que venía con su caniche. Anulé el resto de citas del día y me encerré en mi despacho a cal y canto. Abrí el paquete y encontré un montón de cintas de vídeo numeradas de tres horas cada una, definitivamente habían hecho sus deberes.

Les relataré los hechos acaecidos cronológicamente:

VIERNES TARDE

Al meter la primera de las cintas de vídeo se veía a los cuatro chicos esperando en el portal de Israel. Raúl hablaba a la cámara:

-”Bueno cornudín, cuando veas esto supongo que ya le habremos hecho a la puritana de tu mujer lo que hayamos querido. Tú disfruta pajeándote que de follárnosla ya nos ocupamos nosotros. Vaya pringado estas hecho, no entiendo como puedes tener una tía semejante en casa y en lugar de follártela nos la entregas a nosotros.”

Luego se veía aparecer nuestro coche con María al volante. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta bastante holgada. Cuando ella paró el coche los chicos cargaron sus maletas y subieron a él. Raúl se montó delante y los otros detrás. Cuando María vio la cámara empezó a protestar.

-”Acordamos que nada de cámaras. Si no las dejáis me marcho a casa.”

-”No se preocupe Sra. Jiménez, sólo es un juego. Cuando terminemos le daremos también estas cintas, se lo prometo.” Dijo tranquilizadoramente Juan.

-”No se si creeros….”

-”¡Pare el coche! Si no quiere colaborar puede irse a casa. A mi me da igual, enseñaremos la grabación que tenemos a todo el mundo.” Gritó Raúl.

María se dio cuenta de que no podía hacer nada, eran ellos los que mandaban. Pensó que estaba obligada a seguirles el juego.

-”Esta bien. Acepto lo de la cámara. Pero luego me daréis todas las cintas.” Dijo a regañadientes María.

Llegaron a la granja . Era un lugar bastante bonito, tenía una casa principal de dos plantas con piscina, toda ella rodeada por un seto, una casa pequeña para los caseros y unos establos. La finca era bastante grande, no había nadie en varios kilómetros a la redonda. Esos cabrones lo habían planeado bien.

Mientras descargaban las cosas apareció un chaval joven, era el casero, se llamaba Manolo y tendría veinticuatro años más o menos. El pobre era el tonto del pueblo, los padres de Raúl lo habían contratado para ocuparse de la granja. Por lo visto, aunque no era muy listo, sabía mucho de animales. Cuando María lo vio dio un grito, no esperaba que allí hubiese nadie, además tenía un aspecto horroroso. Era muy alto y feo, le faltaban casi todos los dientes, además estaba sucísimo. Raúl la tranquilizó, dijo que no les molestaría y que no se enteraba de nada ya que era medio retrasado.

Una vez descargado todo decidieron darse un baño en la piscina, pero no un baño cualquiera, lo harían desnudos. Pusieron las cámaras sobre dos trípodes enfocando desde diferentes ángulos. A mi mujer no le hizo gracia, pero tenía que obedecerles. Se notaba que le daba vergüenza todo aquello. Yo me imaginaba lo que estaría pensando, pensaría que la otra vez estaba borracha y extrañamente excitada, pero que ahora le era muy complicado colaborar.

Los chicos la rodearon, mientras ella estaba inmersa en sus pensamientos ellos se habían desnudado, tenían sus pollas totalmente erectas. Raúl se acercó por delante e intentó darle un beso en la boca, María le giró la cara. Por detrás Juan le levantaba su camiseta. Israel y Nacho intentaban bajarle los vaqueros.

La situación me estaba poniendo a mil, me di cuenta que yo no era el único que observaba, una de las cámaras captaba al fondo la ventana de la casa del tal Manolo, se le veía agazapado mirándolo todo. Por el movimiento que veía pensé que se estaba masturbando, ya éramos dos los que lo hacíamos.

Por fin Juan le había conseguido quitar la camiseta, los otros habían hecho lo propio con el vaquero. Raúl seguía intentando besuquearla pero María se resistía. Juan le desabrochó el sujetador y dejo al aire sus tetas. Estaban enormes, normalmente eran grandísimas, pero ahora parecían dos montañas, sus pezones se encontraban hinchadísimos. María todavía estaba en época lactante y sus pechos habían aumentado de tamaño considerablemente. Israel bajó lentamente sus bragas, su coño seguía igual de peludo que siempre. Ya la tenían desnuda, era una estampa maravillosa.

María estaba como inerte, no colaboraba nada, era natural pues no tenía casi experiencia, pero a los chicos no les gustó. Sabían que podían follársela ahora mismo, ella tendría que ceder para recuperar la cinta, pero no les gustaba la idea de tirarse a una muñeca de trapo. Raúl decidió hacer algo al respecto.

-”Sra. Jiménez, échese en la tumbona que nosotros preparemos la merienda.”

María obedeció, no estaba resultando tan mal como pensaba.

-”Vosotros quedaos aquí, tú Juan acompáñame.” Ordenó Raúl.

Se llevaron una de las cámaras con ellos. Fueron a la entrada donde habían dejado las maletas, una de ellas estaba llena de botellas de alcohol de todo tipo. Prepararon unas copas. Raúl cogió el bote de líquido para las vacas y mirando a la cámara dijo:

-”Como tu mujercita es una frígida vamos a calentarla un poquito.”

-”Sí, que comience el show. Vas a ver maricón de mierda como tu mujer disfruta con hombres de verdad.” Dijo riéndose Juan.

Fueron a la piscina con las copas, todos seguían desnudos incluida mi mujer. María pensó que un trago le ayudaría a soportar mejor lo que tenía que pasar. Se tomaron dos botellas entre los cinco. Cada copa de María llevaba su correspondiente ración de afrodisíaco. Los chicos le decían todo tipo de groserías, al principio a ella le molestaban, pero luego empezaron a excitarla. Era evidente que el líquido estaba haciendo su efecto, además unido al carácter desinhibidor del alcohol, hacía que María además de estar muy caliente dejara de estar tan incomoda con la situación. Ese era el punto que estaban esperando por lo que decidieron pasar a la acción.

Nacho cogió una de las cámaras, se acercó a María y le ordenó que abriera las piernas. Ella no le hizo caso, intentaba mostrar algo de dignidad, pero que dignidad iba a mostrar una señora de 40 años, católica y madre de dos hijos, tumbada desnuda rodeada de cuatro adolescentes de 15 años amigos de su hijo. Juan se acercó a ella y le fue separando poco a poco las piernas. Nacho aprovechó para tomar un primer plano de su coño, estaba muy húmedo. Juan se arrodilló delante de ella hundió su cara entre sus piernas, mi mujer respondió con un pequeño gemido. Raúl e Israel se lanzaron sobre sus tetas, el primero en descubrir que estaban llenas de leche fue Raúl:

-”¡Mirad, tiene leche en las tetas!”

-”¡Siiii…, es verdad!” Confirmó Israel cuando descubrió el manjar.

-”Esto hay que grabarlo bien.” decía Nacho emocionado.

Ni que decir tienen que yo me había corrido ya viendo la escena. María no me dejaba que viera como amamantaba a Alfredo y ahora la estaba viendo amamantar a unos degenerados. Raúl e Israel la devoraban con locura, le mordisqueaban los pezones y estrujaban fuertemente sus tetas, querían sacarle hasta la última gota de leche. Mi mujer empezaba a respirar agitadamente, tenía los pezones muy sensibles ahora que había dado a luz, además Juan seguía haciéndole un buen trabajo en su encharcado coño, el orgasmo era inminente.

-”¡Me corroooooooooooooo……!” Gritó repentinamente María.

Un mar de líquido salió de su interior. Sabía que había mujeres que se meaban cuando llegaban al orgasmo, pero lo de María era excesivo.

-”¡Mirad como se mea de gusto!” Dijo Juan con su cara empapada por los efluvios de María.

-”¡He sacado un primer plano! ¡He sacado un primer plano!” Nacho estaba eufórico

-”Vaya cerdita que esta usted hecha Sra. Jiménez.”

Todos rieron con este último comentario sarcástico de Raúl. Éste volvió a tomar la palabra:

-”Los que no hayan probado la leche de esta putita que lo hagan, el otro que me acompañe a por los condones.”

María respiró aliviada cuando escuchó lo de los condones, no quería volver a quedarse embarazada. Tenía gracia, la muy puritana no quería que yo los usase porque era pecado y ahora lo que más deseaba era que esos niñatos se los pusieran para follársela.

La cámara fija quedó grabando como Nacho y Juan degustaban la leche de mi mujer y la otra se la llevó Israel, acompañando a Raúl.

Volvieron a la piscina, Juan y Nacho seguían bebiendo la leche de mi señora, la habían dejado seca. Manolo seguía observándolo todo desde su escondite. María, por su parte, continuaba muy sofocada, involuntariamente su cuerpo le pedía más guerra.

Raúl volvió a tomar la iniciativa. Bajo a María de la tumbona y la puso a cuatro patas sobre una toalla. Pensé que le iba a dar por el culo, pero me equivoqué, en lugar de eso le metió un dedo en su encharcadísimo coño. Lo movía en círculos, luego lo metía y lo sacaba con mucha delicadeza. Estuvo así un rato hasta que María empezó a jadear, cuando notó que se iba a correr paró. Una protesta casi imperceptible salió de la boca de mi mujer, no quería que parara.

-”¿Qué has dicho? ¿Quieres que siga? ” Le preguntó Raúl.

María no contestó, no quería admitir que todo eso empezaba a gustarle.

-” Esta bien si no quieres que siga lo dejare.” Insistió Raúl

-”¡Por favor no pares!¡No me dejes así!” Suplicó María.

Raúl la tenía donde quería, mi mujer estaba cachondísima, Raúl continuó humillándola.

-”¿Quieres que te follemos putita?”

-”Sí, folladme.”

-”Habéis oído chicos? La muy guarra va de señora y ahora quiere que nos la follemos. ” Los comentarios de Raúl eran cada vez más hirientes. Volvió a tomar la palabra.

-”Grita que eres una cerda y que quieres nuestro rabo.”

María no entendía como esos cabrones conseguían excitarla tanto. En su interior luchaba por mantenerse firme, si se la tenían que follar que lo hicieran, pero no les daría la satisfacción de verla suplicarles que lo hicieran, era una mujer decente, era….

-”¡Soy una cerda y quiero vuestro rabo!” María se quedó más sorprendida que los chicos al oír sus propias palabras, su cuerpo había podido más que su mente.

Todos se rieron.

-”Muy bien, abre la boquita.” Dijo Juan mientras colocaba su polla delante de la boca de María.

-”¡Obedece si quieres que te follemos guarra!” Le ordenó Raúl.

Estaba claro que la mentalidad de mi mujer había cambiado respecto a la otra vez. La primera vez ella no se esperaba lo que iba a pasar ni sabía cuanto tiempo duraría, además estaba nuestro hijo presente, pero ahora era diferente, había venido a la granja por un fin de semana sabiendo lo que pensaban hacerle y no estaba Luismi por medio. Tenía dos opciones, pasarse el fin de semana sufriendo o disfrutando. Además estaba tan excitada que era inútil resistirse, decidió abandonarse al placer.

No me lo podía creer cuando vi que María abrió su boca y le empezó a chupar la polla a Juan. La otra vez sólo Nacho había conseguido metérsela en la boca y contra su voluntad, ahora se la estaba chupando a Juan voluntariamente, ella que siempre lo había considerado una aberración le estaba mamando la polla a un crío de 15 años para conseguir sexo.

-”¡Ahhh….siiiii….” Gemía Juan.

-”Ahora te voy a follar, te lo has ganado.” Dijo Raúl.

-”Ponte condón, por favor….” Juan cortó la frase de mi mujer volviéndole a meter su polla en la boca.

-”Claro, hemos hecho un trato, te puedes fiar de nosotros.” Mientras decía esto Raúl se puso uno de los condones.

Raúl se la fue metiendo poco a poco, quería disfrutar el momento, cuando llegó a la mitad paro y se quedó quieto esperando que fuese María la que hiciera el trabajo. Ella desesperada echó su cuerpo hacia atrás buscando el resto de la polla del chico, ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, luego en círculos, intentaba meterse la polla de Raúl lo más hondo posible.

María estaba como poseída, acababa de apartar de su mente todas sus convicciones morales y estaba empezando a disfrutar de verdad. Gemía de placer, ya no intentaba ocultar sus sensaciones. Juan le sacó la polla de la boca para correrse en su cara y su pelo, a ella le dio asco, sentía resbalar los goterones de semen por sus mejillas, pero no dijo nada ya que la inminencia de otro orgasmo la tenía fuera de si, aceleró sus movimientos hasta que se corrió otra vez.

-”¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………!” Gritó María.

-”¡Eso puta córrete otra vez!” Jaleaba Juan.

Raúl seguía bombeando con fuerza. Cuando por fin se corrió permaneció quieto por unos instantes con la polla en el interior de María saboreando el momento. Continuaron así el resto de la tarde. Ella les chupaba la polla a cambio de que se la follasen. María alcanzó varios orgasmos más. Todos se la follaron y a todos se la chupó, Raúl y Nacho le hicieron tragar su leche, mientras que Israel prefirió descargar sobre las gigantescas tetas de mi esposa.

Cuando terminaron María seguía pidiendo más. Yo sabía que lo hacía por el efecto del líquido y porque estaba muy borracha, pero eso era demasiado, mi respetable mujer estaba suplicando más sexo a la gente que la estaba chantajeando, y esa gente eran los amigos de su hijo que se dedicaban a humillarla.

Ellos querían dejarla con las ganas, la levantaron del suelo y la ayudaron a llegar a una de las habitaciones, ya que a María le costaba caminar, era lógico después de la borrachera que llevaba y la ración de falo que había recibido. La acostaron desnuda sobre una cama y ella se quedó dormida al instante.

Cuando salieron de la habitación Raúl habló a la cámara:

-”¿Te ha gustado cornudín? ¿Has visto como la guarra de tu mujer nos suplicaba que nos la tirásemos? Pues esto es sólo el principio, te garantizo que lo que viene después no te lo esperas.”

Esas últimas palabras me dejaron intranquilo. La verdad es que había disfrutado viendo el vídeo, me había hecho unas pajas espectaculares. En eso estaba cuando me di cuenta de que era la hora de comer y me marché a casa.

Cuando entré en mi casa la comida estaba sobre la mesa. María me dijo que ella no tenía hambre y que iba a dar de comer a Alfredo. Le pregunte morbosamente si le pasaba algo, pero ella me dijo que sólo estaba un poco triste por lo de su tía. Cogió un biberón y se metió a nuestro cuarto con el niño. “Con la cantidad de leche que tiene en sus tetas, esos hijos de puta tienen que haberla dejado seca para que tenga que alimentar a nuestro hijo con un biberón” pensé. Inmediatamente después de comer me fui a mi consulta para continuar viendo las grabaciones.

VIERNES NOCHE

Después de dejar a mi mujer en la habitación la grabación se cortó. Cuando se reinició otra vez se notaba que habían pasado varias horas pues estaba anocheciendo. Ahora era Juan quién hablaba a la cámara:

-” Te preguntaras en que hemos gastado el dinero que nos diste, pues bien te lo iremos diciendo poco a poco.”

-”Si hemos gastado algo para vestir a tu mujercita, nos la vamos a llevar de marcha.” dijo Nacho a continuación.

Acto seguido la cámara apuntaba hacia una cama, sobre ella había un vestido de autentica puta, consistía en una minifalda de cuero que más bien parecía un cinturón, un top, también de cuero con cordones en el escote que permitían mostrar más o menos carne, y unas botas negras con grandes tacones,de las que llegan hasta las rodillas. Además había una bolsita que contenía cocaína.

Al no ver bragas y sujetador me temí lo peor, además estaba la cocaína, pero lo peor estaba por llegar.

Se dirigieron a la habitación de mi mujer para despertarla, ella estaba como inerte desnuda encima de la cama. La intentaron reanimar pero no reaccionaba, estaba muy cansada. Prácticamente tuvieron que arrastrarla hasta la ducha. La ducharon con agua fría y María reaccionó algo, miraba desconcertada hacia todos los lados, estaba desorientada.

La secaron un poco y le pusieron un raya, María no sabía lo que era, nunca había visto cocaína y menos pensaba que los amigos de su hijo pudieran tomarla, ella pensaba que eso sólo lo hacían los yonkis. Ellos le dijeron que era una medicina para despejar la cabeza, y que había que tomarla por la nariz para que hiciese antes efecto. Mi mujer, que todavía no sabía bien donde estaba, se la tomó sin protestar.

A los pocos minutos se encontraba como nueva. Le dijeron que bajase a cenar, María intentó ponerse algo de ropa pero ellos dijeron que no, que bajase tal y como iba. A ella no le importó bajar desnuda, pensaba que los chicos se estaban portando bastante bien para lo que ella esperaba y además estaba eufórica por el efecto de la coca.

Le dieron de cenar una plato de sopa, condimentado lógicamente con líquido para vacas, y un filete con patatas. Supuse que le dieron bien de cenar para que María siguiera confiando en ellos. Después de cenar comenzó el ritual de siempre, empezaron a tomar copas y a mezclar las de María con el líquido. Pero esta vez había una variante, alternaban las copas con más “medicina para la cabeza”

A María le gustaba la situación, tomaba las copas para desinhibirse, acallaba de esa manera la voz de su conciencia. Se fue calentando poco a poco. Cuando no podía más invitó a los chicos a que se la follasen, no les habló, sólo fue abriendo despacio sus piernas. La muy zorra había perdido por completo la dignidad. Raúl se acercó a ella y le habló:

-”Ahora vamos a salir de copas al pueblo de al lado.”

-”Pero…. yo creía…” La muy puta deseaba que se la follasen.

Raúl sonrió al ver que estaba entregada y volvió a hablarle:

-”Si te portas bien, tendrás lo que quieres. Ya has visto que te puedes fiar de nosotros.”

Israel fue a por el vestido y le ordenó que se lo pusiese. María dudó al verlo, no llevaría ni bragas ni sujetador, además era un vestido digno de cualquier puta. Le dijeron que si se lo ponía a la vuelta se la follarían y que además en ese pueblo no la conocía nadie. Una vez convencida de eso no fue difícil hacerlo de que se pintara la cara como una autentica zorra.

Una vez lista se montaron en el coche. Raúl se puso en el asiento del piloto. Sabía conducir desde muy pequeño y el pueblo estaba a pocos kilómetros de la granja. Cuando llegaron se dirigieron a una discoteca para menores. El portero al ver la cámara y a mi mujer no quería dejarlos entrar, pero Raúl le dio 100 euros que le hicieron cambiar de opinión, le dijo que le daría otros 100 a la salida si todo salía bien. Le dio otros 100 al único camarero que había en el bar para que hiciera la vista gorda.

Ya estaban dentro, era una sala bastante grande. Junto a la las paredes había algunas mesas bajas rodeadas por sofás. Habría unos cincuenta adolescentes de entre catorce y dieciséis años en su interior, de los cuales la mayoría eran chicos, era lo que se llama vulgarmente “un campo de nabos”. Al ver a María se quedaron absortos. Las chicas por el contrario la miraron con desprecio.

Raúl se acercó a mi esposa y la ordenó ponerse a bailar en medio de la sala. Ella le obedeció, se notaba que no sabía bailar pero daba igual, Raúl y los demás se apartaron un poco de ella, de esta forma estaban dándole vía libre a la gente del pueblo para actuar. La muchedumbre no tardó en rodearla. Las pocas chicas que había en el local se marcharon ofendidas porque ninguno les hacía caso.

María no sabía que hacer, estaba empezando a sentir manos indiscretas por todo su cuerpo y estaba muy caliente. Intentaba permanecer serena, no quería abandonarse a ese placer, era degradarse aún más, con Raúl y los otros tenía la excusa moral de que le estaban chantajeando pero si ahora se dejaba hacer ya no tendría excusa. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué estaba tan excitada, no podía ser sólo el alcohol…

En esas dudas estaba María cuando se dio cuenta de que le habían desabrochado los cordones del top y tenía a la vista de todos sus enormes tetas. También le habían subido la minifalda dejando al aire su espesa pelambrera. Los adolescentes estaban empezando a meterle mano por todos los sitios, se peleaban por chupar sus tetas, que estaban llenas de leche otra vez. Le manoseaban el culo con desesperación y los más atrevidos pugnaban por introducir sus dedos en el coño de mi mujer que empezaba a estar muy húmedo.

Raúl y los otros disfrutaban con la escena, María se había abandonado definitivamente a las caricias que recibía y estaba apunto de correrse. Cuando lo hizo todos sus acosadores se sorprendieron al ver la cantidad de jugos que resbalaban entre sus piernas. Este fue el momento que Raúl aprovechó para acercarse a mi mujer y hablar a los que la rodeaban:

-”Bueno ya esta bien de diversión, el que quiera follarse a esta puta tendrá que pagar.”

Los del pueblo se enfadaron, querían pegar a Raúl, decían que la zorra era de todos y que no pensaban pagar un duro. Raúl con una jugada maestra les hizo cambiar de opinión.

-”Podéis pegarme si queréis, pero el portero de la disco está a sueldo mío, vendrá y os echará a todos y nadie podrá tirarse a este bombón.”

Los ánimos se calmaron un poco, nadie quería enfrentarse con el portero. Raúl remató la jugada.

-”Mirad, pensaba cobrar 20 euros por cabeza a quien se la quisiera follar, pero como me habéis caído simpáticos por 10 euritos de nada cada uno será vuestra. Es una ganga, es una mujer casada que sólo ha follado con su marido y con nosotros cuatro, una autentica puta de lujo.”

Finalmente aceptaron, tenían una ocasión única para follarse a una tía que ni en sus mejores sueños podrían rozar, y menos en un pueblo como ese. Era increíble, los muy cabrones iban a prostituir a mi mujer como a una puta barata. Pensaba que se habían pasado de la raya, pero no podía dejar de mirar la grabación. Cuanto más humillante era para ella, más excitante era para mi.

Raúl y Juan llevaron a María a un rincón y la tumbaron sobre una de las mesas. Nacho e Israel formaron una cola con todos los que se la querían follar, unos 35, y les dieron un condón a cada uno.

María seguía muy borracha y colocada y, aunque estaba muy caliente, cuando percibió lo que iba a pasar intentó evitarlo.

-”Por favor Raúl, no me hagáis esto, te lo suplico.”

Raúl se acerco a ella y tocando su coño con la mano dijo:

-”Serás perra, si lo estás deseando, estás súper mojada.”

María volvió a suplicarle:

-”No se lo que me pasa, no se porqué estoy tan mojada, pero no dejes que me follen, folladme vosotros, ese era el trato.”

Raúl no le contestó, sólo se rió. Se dio la vuelta, tomo los 10 euros del primer afortunado y dijo:

-”¡Ponte el condón y tíratela!”

María intentó incorporarse, lo hizo sin convicción, intentando mostrar algo de dignidad, intentando ocultar que lo que más deseaba en ese momento era ser follada, pero Juan la volvió a tumbar sobre la mesa.

El primer chaval tendría unos catorce años y estaba temblando, seguro que era virgen. Se acercó a ella y se la metió con mucha delicadeza, dio tres o cuatro empujones y se corrió. Luego uno por uno fueron pasándose por la piedra a mi mujer el resto de chicos, unos tardaban más y otros menos, unos se la follaban delicadamente y otros violentamente. A la hora de correrse la mayoría de los chicos decidieron quitarse el condón y hacerlo sobre la cara o las tetas de mi mujer, ella acabó totalmente cubierta de semen. Además María también se corrió, pero varias veces, era inevitable después de 35 polvos seguidos.

Raúl no les dejó ni beber de sus tetas ni darle por el culo. No entendía que todavía no hubieran sodomizado a mi mujer. Cuando el último terminó levantaron a María de la mesa e intentaron arreglarle las ropas y limpiarla lo mejor posible. No podía tenerse en pie ni articular una palabra.

La llevaron casi arrastrando al coche, pagaron otros 100 euros al portero y se marcharon, no sin antes ofrecerle a este último cambiar los 100 euros por un polvo con mi señora, él al ver el estado en el que se encontraba María optó por el dinero.

Les había salido la noche redonda, y con lo que habían cobrado por María habían podido pagar al portero y al camarero, sobrándoles 50 euritos. Al llegar le dieron una ducha y la dejaron descansar.

Ya era la hora de cenar, decidí dejar para el día siguiente el resto de los vídeos, de todas formas no podía hacerme ni una paja más. Cuando llegué a mi casa la cena estaba en el microondas y María se había acostado, estaba claro que me evitaba. Al día siguiente fui temprano a mi despacho, no podía esperar más, me moría de ganas de ver lo que ocurrió el sábado.

SÁBADO MAÑANA

Cuando llegue a mi despacho estaba súper excitado, me preguntaba qué tipo de sorpresas me depararía el vídeo, conociendo lo hijos de puta que eran sabía que el sábado sería aún más fuerte que el viernes. No me equivoqué.

Se despertaron a media mañana, sabían que María lo haría con cargo de conciencia una vez disipados los efectos de todo lo que había tomado el día anterior, por lo que decidieron prepararle el desayuno y llevárselo a la cama. Además cortaron unas rosas del jardín, a todas las mujeres les vuelven locas las flores y mi mujer no iba a ser menos.

Cuando María los vio entrar intentó cubrirse con las sabanas, ya que la habían acostado desnuda, no podía mirarles a la cara, recordaba lo ocurrido el día anterior y no se lo creía, no sabía como había llegado a ese extremo, como habría llegado a abandonarse de esa manera y, lo que es peor, como podía haber disfrutado tanto con todo eso.

Cuando vio las flores se derritió, pensó que había sido ella la que les había suplicado que se la follasen y luego por la noche también había sido ella la que había disfrutado con todos esos desconocidos, los chicos habían cumplido su parte, se la habían follado con condón y la estaban tratando bastante bien.

Yo me preguntaba por qué harían todas esas cosas y pronto me di cuenta de la respuesta. La habían llevado a donde querían, habían conseguido despertar en ella tal sentimiento de culpabilidad y vergüenza que parecía que la mala de la película era mi mujer.

Una vez María terminó de desayunar, retiraron su bandeja, pusieron las cámaras sobre dos trípodes y los cuatro se metieron en la cama con ella. Era una cama de matrimonio antigua, de esas que son inmensas. Nacho se fue directamente al coño, Juan e Israel prefirieron desayunar a costa de la leche de mi mujer, mientras que Raúl empezó a comerle la boca.

El día anterior, al llegar a la piscina, María no había dejado que Raúl la besase, ya que ella siempre decía que eso se hacía sólo por amor. Pero hoy era diferente, con el sentimiento de culpa que tenía sentía que ya no se podía negar a nada, pensaba que ella se lo había buscado. Los chicos por su parte habían jugado bien sus cartas, ahora era cuando la humillarían de verdad, ahora se iban a follar a mi mujer estando totalmente lúcida, sin liquido ni alcohol.

María se dejaba hacer, dejaba que Raúl le metiera la lengua hasta la campanilla mientras Juan e Israel como aves de rapiña estrujaban sus senos y mordisqueaban sus pezones para extraer toda la leche posible. Nacho por su parte se había puesto un condón y se disponía a penetrarla.

Raúl se levantó y se dirigió a una televisión con vídeo que tenían en la habitación y puso la cinta del día anterior, puso la parte de la piscina donde María les suplicaba por sexo y se la chupaba a todos para conseguir su objetivo. De esta forma conseguía degradarla aún más, María no entendía como había podido comportarse de esa manera.

Nacho colocó a María encima suyo y le ordenó que cabalgase sobre él. Mi mujer estaba muerta de vergüenza, en la pantalla del televisor se la veía teniendo un orgasmo. Ella empezó a moverse, no tenía práctica en esa postura y, lo que es peor no estaba excitada. Israel le puso la polla en la boca, María muerta de asco se la empezó a chupar. La cara de mi mujer era totalmente diferente al día anterior, había pasado de la lujuria más absoluta a la resignación. Raúl se situó detrás de ella, la empujó sobre el pecho de Nacho, cogió un poco de mantequilla que había sobrado del desayuno de María y fue untándole con ella el ojete a mi mujer. María liberándose de la polla de Juan y mientras seguía botando sobre Nacho intentó hacerle cambiar de opinión.

-”¡Por el culo noooooooooooooo….!

Mientras decía estas palabras Raúl se la había metido de un solo golpe.

-”Cállate, eres una zorra, no lo puedes negar, mírate en la televisión.”

María intentaba aguantar el dolor y la humillación de ser sodomizada, pero le era muy difícil.

-”¡Ahhhhhhhh…!¡Me duele!¡Me duele!”

-”¡Dale duro Raúl!” Juan le animaba a su amigo para darle más fuerte.

Era increíble mi mujer tenía tres pollas en su interior a la vez, cada uno de los chicos intentaba meterle su polla más profundamente. María sufría con las fuertes acometidas de Raúl. Israel le sujetó la cabeza descargó toda su leche en su garganta. Nacho se corrió después, lo hizo mientras exprimía una de los pezones de mi mujer que en ese momento sentía como Raúl le inundaba sus intestinos con su caliente semen.

Todos querían ser el siguiente en darle por el culo, pero fue Juan el que se adelanto ya que hasta ahora se había mantenido al margen. Raúl por su parte quería que María se corriera, deseaba que ella disfrutase sin necesidad del líquido, esa sería su verdadera victoria. Se puso debajo de mi mujer y le ordenó que le chupase la polla, comenzaron un 69. María ya no podía negarse a nada, y menos a cosas con las que había disfrutado el día anterior. Estando en esa postura Juan se la fue metiendo poco a poco por el culo, lo hizo con delicadeza por lo que a María apenas le dolió. Juan aguanto poco, apenas unos cuantos empujones, y Nacho ocupó su lugar. María chupaba la polla de Raúl sin mucha convicción pero a este no le importaba, seguía inmerso en su tarea de hacer que ella se corriera. Cuando Nacho terminó fue Israel el que tomó su puesto. Raúl sentía que mi mujer empezaba a excitarse con sus caricias y centró sus lengüetazos en su clítoris. María movía su culo acompasadamente, ya se había acostumbrando a ser penetrada por detrás, mientras Israel seguía empujando y Raúl metía un par de dedos en su coño.

Era alucinante, nunca pensé que María pudiera disfrutar con todo aquello sin estar bajo los efectos de ninguna droga, pero los cabrones de los amigos de mi hijo lo estaban consiguiendo. María se estremeció cuando le llego el orgasmo, momento en el cual Raúl aprovechó para vaciar el contenido de sus pelotas en la boca de mi mujer mientras lamía los abundantes jugos que manaban de su coño. Israel tardo algo más en descargar, cuando lo hizo se quedó un rato quieto dentro de María, la cual seguía conmocionada por el orgasmo que acaba de tener.

Cuando miré el reloj me di cuenta de que era la hora de comer, recapacité sobre todo lo que había visto. Había sido fantástico, había disfrutado tremendamente con la sesión de sexo que me habían ofrecido. Por ahora la cosa había ido bastante bien, pero había ciertas cuestiones que me rondaban la cabeza: ¿Por qué estaba tan triste María desde que volvió? ¿Por qué me evitaba desde entonces? ¿Por qué no había vuelto a darle el pecho a Alfredo?

Cierto que podía tener remordimientos de todo lo sucedido, pero ella había disfrutado bastante con los chicos. También era verdad que ellos le habían bebido todo lo que habían querido de sus tetas, pero ella generaba mucha leche y no tendría problemas para alimentar a Alfredo. Algo más tendría que haber pasado ese fin de semana. No podía esperar para comprobarlo, pero tenía que hacerlo porque era la hora de comer.

El don (segunda parte)

Viernes, octubre 7th, 2011

Por: Amadeo Pellegrini

La ansiedad me poseía. Padecía un desasosiego inexplicable y poco frecuente en mi, que -no sin esfuerzo- he logrado controlar bastante bien las emociones. Sin embargo en esa oportunidad el contenido del paquete que llevaba conmigo me urgía a volver cuanto antes.

En otras circunstancias, para regresar a casa, hubiera optado por el ómnibus o el subterráneo, en la ocasión la prisa me impulsó a ocupar el primer taxi libre que se cruzó en mi camino.

No bien dejé el paquete sobre el escritorio,  tomé los acostumbrados recaudos, que pueden parecer nimiedades, sin embargo son los que convienen para alcanzar el punto óptimo de concentración mental.

Ante todo relajamiento corporal, para lo cual, lo más apropiado es tomar una ducha tibia,  después vestir ropas livianas y holgadas.

Luego del baño me ocupé de cerrar las ventanas, bajar las persianas y  correr las cortinas para amortiguar los ruidos exteriores y filtrar el paso de la luz, encendí también el equipo de audio que inundó la habitación con el suave arrullo de los clásicos.

Cumplidos todos esos pasos rituales previos, me arrellané en el sillón y procedí a desatar el envoltorio…

Cerré los ojos, extendí las manos y palpé la fusta… Un cúmulo de sensaciones se agolpó en mi cerebro…

Debo explicar qué es lo que ordinariamente sucede cuando entramos en contacto con un transmisor, se trate de una persona o  de un objeto inanimado. En cualquiera de los dos casos la mente se abre como la pantalla de un televisor y las imágenes se suceden sin orden ni concierto.

Ocasionalmente, se adhieren a las imágenes voces, sonidos, olores o sabores porque, si bien la percepción en sí misma tiene lugar fuera de los sentidos o por sobre ellos, estos contribuyen a racionalizarlas después, porque se recibe una especie de puzzle, algo así como un rompecabezas de figuras que luego hay que ordenar y recomponer valiéndose de los sentidos.

La primera y más contundente de las representaciones que percibí al instante de entrar en contacto con la pulida superficie de cuero fue el rostro de una mujer bellísima que expresaba un profundo sufrimiento, a ésta le siguieron una multitud de flashes mentales, que me sumieron en profundo estado de estupor.

No pecaré de reiterativo, diré solamente que, por primera vez en mucho tiempo, me costó sobreponerme al pasmo que el experimento me causó. Tampoco aburriré con el relato acerca del método con que fui recomponiendo las sensaciones hasta completar el cuadro emitido por la fusta. Para conocimiento de los lectores a continuación transcribiré los primeros apuntes que fui tomando:

Imagen recurrente: Mujer joven, no más de veintinueve o treinta años de edad, cabellos negros, tez blanca, ojos celestes, posiblemente miope, usa anteojos, rostro ovalado, boca regular.

Señas particulares visibles ninguna. Expresión de sufrimiento moral, no físico.

Lugar: Habitación de paredes color crema, dos retratos  enmarcados, dormitorio, cama y mesas de noche estilo provenzal, cobertor azul claro. Ventana y postigos abiertos, cortinas al tono.  Sugiere espera. Sensación: desconsuelo

Imágenes difusas: Mismo lugar, cuerpo femenino desnudo tendido en la cama decúbito ventral, sábanas en desorden, rostro invisible oculto en la almohada ropa de vestir sobre una silla. Ventana cerrada, cortinas corridas. Una silueta masculina fuera del campo visual. Sensación:  abandono, amenaza, entrega…

Imágenes disgregadas: Colillas de cigarrillos en el cenicero de cristal sobre la mesa de noche. Un libro abierto y encima un par de anteojos. Ropa interior femenina en el suelo junto al calzado. Sin presencia humana. Sensación: angustia, perturbación.

La copia precedente es apenas un resumen incompleto, sólo para mostrar la manera como se presentan las percepciones extrasensoriales.

Desde luego, las sensaciones anotadas corresponden a las experimentadas a medida que las distintas imágenes desfilan por el cerebro, también cabe señalar que la memoria las guarda y pueden evocarse después a voluntad, pero no así las sensaciones y emociones que son irrepetibles, porque se experimentan por única vez.

Las vibraciones que emanaban de la fusta, a medida que recorría lentamente su superficie con la yema de mis dedos, me iban revelando el gran  sufrimiento padecido por esa enigmática mujer.

Un sufrimiento de naturaleza moral por la pérdida de un bien muy valioso, vinculado a un extinguido dolor corporal, porque las vibraciones delataban también que su cuerpo había recibido azotes con ese mismo instrumento.

Su figura tendida de bruces en la cama deshecha, desnuda así como la presentida silueta masculina en la habitación no dejaban  margen posible de error. El esfuerzo por desentrañar aquellas incógnitas me dejó exhausto. Caí en un estado de agotamiento tal que perdí la conciencia por espacio de varias horas.

Junto con el conocimiento, recobré la lucidez; tuve entonces la certeza que no había sido la casualidad la que había puesto en mis manos aquella fusta, sino que ella había atraído mis pasos hasta el anticuario de San Telmo donde se hallaba expuesta.

De inmediato vinieron a mi mente algunas ideas relativas a las funciones del dolor. Una de las principales es que constituye una señal de advertencia sobre la presencia, inmediata o potencial, del mal. De acuerdo a ella, el dolor se transforma en un medio de comunicación.

Comunicación que puede ser de carácter sensible, sea visual, auditiva o táctil, pero también de naturaleza suprasensible, es decir intuitiva.

Cuando el dolor adquiere una intensidad mayor se transforma de simple comunicador en activo demandante de auxilio.

Estaba claro. ¡Un pedido de socorro me llegaba por conducto de la fusta!

Desde algún ignoto lugar, una mujer, de extraordinaria belleza, reclamaba mi ayuda.

Por cierto, ella no sabía de mi existencia, como tampoco había grabado su pedido de manera consciente. Pero la fusta que tenía en mis manos equivalía al mensaje en la botella que el náufrago en un último y desesperado gesto arroja al mar con la ilusión que alguien la encuentre y acuda a rescatarlo.

Podía renunciar a esa empresa, porque en una ciudad como Buenos Aires, que unida al conurbano, forma un conglomerado humano de once millones de personas, dar con una mujer de la que sólo se conoce el rostro. resulta una tarea para anormales.

El sentido común me decía que dejara las cosas como estaban. Después de todo. ¿Quién podría reprocharme que colgara la fusta como adorno en una de las paredes y me olvidara de todo lo demás? Últimamente ya era mía, la había adquirido legítimamente, no tenía por lo tanto ninguna obligación de ocuparme de nada más.

Con esfuerzo abandoné mi sillón favorito, para cambiar de ropa y bajar a cenar. Aunque, más que apetito sentía la necesidad de abandonar esa atmósfera opresiva que yo mismo había provocado.

En la calle, decidí ir a un restaurant más alejado para obligarme a caminar. Andar por las calles un poco al azar es la actividad que me permite ventilarme y tomarle el pulso a la ciudad.

Para mi las caminatas constituyen una sana costumbre que, además de oxigenarme los pulmones me ayudan a descomprimir la mente al inducirme a mirar y pensar cosas distintas.

Sin embargo esa noche sólo me sirvió para henchirme los pulmones porque la dueña de la fusta mantuvo permanentemente ocupado mi cerebro, a punto tal que ni siquiera la comida, que eligió por mi el mesero, consiguió alejar de mi su imagen.

Cada vez que la puerta se abría para dar paso a nuevos comensales, levantaba yo la vista impulsado por el pensamiento mágico de verla entrar y acercarse hasta mi.

Al regreso, en uno de los kioscos de Corrientes que cierran pasada la medianoche compré una revista, con la intención de leer algo antes de apagar la luz.

Ni siquiera la abrí, tampoco apagué la luz, me quedé tendido en la cama mirando el cielorraso, hasta que dejé de sentirme confundido e indeciso al pensar que pocas veces en mi vida había sido desdichado, pero  si no daba con aquella mujer, estaba seguro que lo sería por el resto de mi vida… Esa convicción me hizo sentir afligido e impotente.

Las posibilidades de dar con ella eran prácticamente nulas, lo sabía muy bien, no obstante emprender una tarea aun de resultados inciertos sirve para alimentar las esperanzas y éstas para amortiguar la aflicción, por ese motivo, la aflicción se transforma en estos casos en fuerte estímulo.

De modo que tomé la decisión de encontrarla. Recién entonces apagué la luz.

(Continuará)

La esclava del bukanero

Jueves, octubre 6th, 2011

La nota era tan sencilla como autoritaria. Esa misma tarde debía dejar al niño en casa de los abuelos y acudir, a las siete en punto, a la dirección indicada. Un sencillo te quiero despedía esa hoja de papel, cuidadosamente doblada, junto a un pequeño ramito de flores.

Como cada mañana ella se levanto un poco después de que él marchara al trabajo. Se despidieron como de costumbre en la cama con unos dulces besos de buenos días. De vez en cuando, al acercarse a la mesa de la cocina, encontraba alguna nota sobre la mesa, eran notas en las que él acostumbraba a decirle lo bonita que era, o cualquier otra cosa que se le ocurría, sin
embargo esta era distinta. Durante un instante pensó en llamarlo por teléfono, pero en seguida recordó que no podía hacerlo, él se lo había dejado claro en la nota, no volverían a verse ni hablarían hasta la noche.

Ella no paraba de pensar, no sabia de que se trataba, el no era muy dado a este tipo de sorpresas, así que estaba un tanto desorientada. Su impaciencia hizo que el día le resultara interminable. A la hora prevista acudió a la dirección indicada, era un sencillo y discreto hotel. En recepción le entregaron las llaves de una habitación. No se había arreglado excesivamente, la nota también era clara en ese aspecto. No era necesario que llevara nada ni se vistiera de ningún modo especial, sencillamente tenia que acudir.

Se dirigió hacia la habitación, estaba nerviosa, no sabia lo que se iba a encontrar. Se tranquilizaba diciéndose para si misma…me habrá preparado una noche romántica, el día a día , el niño, el trabajo… merman mucho la relación de pareja y de vez en cuando hay que dedicarle un poco de atención. Ya estaba ante la puerta, abrió sin llamar. No había nadie. La habitación era amplia pero al mismo tiempo acogedora, sobre el sofá había otra nota.

“Gatita…Recuerdas cuando jugábamos con la idea de que tu eras mi esclava y podía disponer de ti para lo que quisiera. Recuerdas cuando me entregaste aquella carta en la que te entregabas sin reservas a mí. Hoy ha llegado el día. Hoy tienes la oportunidad de ofrecerte sin límites a mí y disfrutar de ello. Llegare a las nueve. Te quiero.

Debes prepararte para mí. En el lavabo encontraras maquillaje y perfume, y en armario de la habitación la ropa que debes llevar”.

Lejos de tranquilizarla, la nota aun había puesto más tensión en ella. Sin embargo estaba excitada. Es cierto, hacia algún tiempo que habían hablado sobre la posibilidad de adoptar una relación de sumisión, sin embargo nunca llevaron a la practica esas ideas. Y ahora que lo pensaba no sabia el porque, en el fondo siempre le habían seducido sentirse dominada por él, pero quizás por falta de comunicación la idea se fue diluyendo hasta acabar olvidada.

Pero no quería pensar en nada, tenia que vaciar su mente y prepararse, aunque no le resultaba sencillo, no sabía que iba a ocurrir, pero confiaba en él. Se dirigió al lavabo y allí se desnudo. Se miro en el espejo y se sintió hermosa. El siempre se lo decía. No era muy alta pero su cuerpo era proporcionado y sus pechos aunque pequeños eran muy lindos. Abrió el grifo
de la ducha y dejo salir el agua hasta sentirla calida, se coloco bajo el chorro de agua y se enjabono. Después cogió el mango de la ducha y empezó a aclararse, llego a su sexo y se concentro en el, quería dejarlo realmente limpio. El solo pensar en que pronto iba a ofrecérselo la excito, el chorro de agua calida sobre su clítoris hizo el resto. Hacia tiempo que no se
masturbaba así, aunque le gustaba hacerlo y le resultaba fácil llegar al orgasmo de ese modo. No fue sencillo, deseaba seguir hasta correrse, pero decidió parar. Quería estar muy caliente para el.

No podía entretenerse demasiado, el llegaría a las nueve y tenia un montón de cosas por hacer. Menos mal que se le había ocurrido depilarse en casa, sin embargo tenía el sexo con demasiado vello. Recordó que a el le gustaba depilado, rebusco entre las cosas que había en el lavabo y encontró una cuchilla. Se sentó en la taza del lavabo, abrió sus piernas y empezó a
depilarse. Sin el vello se veía mucho mejor, ardía por dentro, deseo de nuevo acariciarse pero no lo hizo. Se levanto, se aclaro y se envolvió en un suave albornoz.

Se seco un poco el pelo, pero no mucho, así le quedaba de un modo más natural, como le gustaba a él. Se maquillo, mucho mas de lo que era habitual en ella, sobretodo los ojos con un color bastante oscuro lo que le daba un aire mas racial, y para acabar el perfume. Había un frasquito de esencia de vainilla, el mismo perfume que ella utilizo la primera vez que se vieron.

Abrió el albornoz y lo dejo caer al suelo, desnuda se miro en el espejo del baño…

Recogió un poco las cosas y fue hacia el armario de la habitación. Cuidadosamente colocada estaba la ropa que debía ponerse. Una fina malla para todo el cuerpo y unos zapatos de piel con un tacón altísimo, todo era de color negro. Abrió una pequeña caja esperando encontrar algo mas de ropa, pero solo había un collar de cuero, unos brazaletes y unas tobilleras,
también había un par de pendientes. Al verlo se sintió… feliz, poco a poco se iban disipando las dudas sobre las intenciones del encuentro.

Empezó a vestirse, busco de nuevo unas braguitas, pero no las encontró, así que supuso que no debía llevarlas. Se vistió la malla, era de media fina y no le cubría en absoluto, además en la entrepierna tenia una abertura que dejaba su sexo completamente expuesto, sin embargo se sentía a gusto con ella, se calzo los zapatos y junto a ellos sobre la malla las muñequeras y las tobilleras. Se acerco al espejo para colocarse el collar y al verse en el no pudo evitar sonreír…Estaba realmente preciosa, se sentía esplendida.

Miro la hora en la pantallita del móvil, eran las 9…en ese mismo instante recibió un mensaje “Hola gatita, supongo que has seguido mis instrucciones. Ahora debes apagar las luces y colocarte sobre la cama a cuatro patas, las piernas no debes juntarlas. Cierra los ojos y espérame” Justo leyó el mensaje antes de obedecer.

Estaba prácticamente desnuda sobre la cama de un hotel y a expensas de los caprichos de su pareja, sin embargo se sentía muy feliz. Obedecía ciegamente, y esa entrega la llenaba de un modo que jamás había imaginado. Los minutos pasaban y el no llegaba, comenzaba a impacientase, pero no se movía lo mas mínimo de la posición que había adoptado. De repente oyó la llave girar la cerradura y un escalofrío recorrió su cuerpo, por un momento imagino que cualquiera podría estar acercándose a ella…pero enseguida lo reconoció, era su olor, su colonia, eso la tranquilizo. Se acerco a ella y le acaricio la mejilla, después su mano recorrió su espalda hasta llegar a sus nalgas, la acaricio varias veces antes de comprobar a través de la abertura de la malla la humedad de su sexo.-Puta, estas verdaderamente mojada.

Solo con oír esas palabras sintió como todavía se humedecía más. El nunca la había tratado así, pero le gustaba, le gustaba sentirse su puta…sentía que estaba pediendo los papeles ¿Cómo podía sentirse tan a gusto oyendo eso? No, eso no esta bien se decía a si misma…pero no le contesto

Noto como le colocaba una correa en el colar y encendía una pequeña luz en la cabecera de la cama. Todavía estaba con los ojos cerrados y oía como él estaba preparando algo. Le dio permiso para abrir los ojos. Cuando lo hizo encontró sobre la misma cama una bandeja con un poco de comida y un cuenco con agua. El estaba allí, a su lado, y con voz tierna le dijo:

-debes comer, la noche será larga, pero no debes usar tus manos, comerás y beberás directamente de los cuencos como la perra que eres.

Esto ya era demasiado, no alcanzaba a saber que pretendía exactamente con todo eso, pero decidió dejar de pensar, en realidad se sentía bien. Lo miro tiernamente a sus ojos justo para escuchar

-Antes de continuar, amada, debes contestarme ¿Estas dispuesta a aceptar todo lo que voy a pedirte esta noche?

Transcurrieron dos segundos que se sintieron horas.

-Si, vida mía, te quiero.

-Yo también te quiero, pero además deseo poseerte como nunca lo hice, quiero que te entregues a mí sin límites. Quizás vas a sentirte humillada, ultrajada, sentirás dolor, pero cuando terminemos me habrás ofrecido aquello que nunca tuviste el modo de darme, aunque hubieras deseado hacerlo. No servirán de nada tus llantos o tus suplicas, solo si ves que estas llegando
a tu limite deberás decir con decisión la palabra “rojo”, solo en ese caso daremos por acabado lo que ahora vamos a empezar.

-Desde este momento me llamaras señor y tu mirada será baja, a no ser que te pida ver tus ojos.

-Si señor, respondió con voz dubitativa.

-¡No te he escuchado bien!

-Si mi señor, respondió de nuevo alzando la voz.

-Bien, ahora quiero que comas.

Nunca había comido de unos cuencos, le resultaba difícil. El la observaba y ella lo sabía, sentía una vergüenza terrible porque debía sacar la lengua y además se estaba manchando la cara.

-Ahora iremos al lavabo para que puedas lavarte y repasarte el maquillaje, pero recuerda que debes ir a cuatro patas, perra.

La agarro de la correa que le había puesto en el collar y la llevo hasta el lavabo. Andaba tras de él por la moqueta con la cabeza gacha, cuando llego al lavabo le dijo:

-Bien, ahora puedes levantarte, cuando estés lista vendrás hacia mí de nuevo a cuatro patas.
El se dirigió hacia una silla de la habitación, se sentó en ella mirando hacia la puerta del lavabo.

Transcurrieron unos minutos cuando la vio aparecer, no necesito demasiado tiempo para arreglarse un poco y sonreír de nuevo al mirarse en el espejo, no sabia que le ocurría, pero era feliz en su nueva condición. Se acercaba a él andando por el suelo llevaba la mirada baja y arrastraba la correa que había dejado enganchada en su collar. Estaba preciosa. La malla que cubría su cuerpo le confería un aspecto de animal de lujo. El movimiento de sus muslos al gatear era tremendamente excitante. Cuando llego hasta él se detuvo.

-Bien, ahora te sentaras en esta silla.

Antes de que se sentara la orientó hacia la puerta de entrada. Ella seguía con la mirada baja. Abrió una pequeña maleta que ella de reojo intento averiguar que contenía. Saco una mordaza de bola que le coloco en la boca. Le resultaba incomoda pero la acepto. El, pausadamente cogió el móvil, parecía que estaba enviando un mensaje. Ella al darse cuenta de lo que
estaba haciendo alzo la vista e intento hablar con el, no entendía que pretendía hacer con el teléfono, pero la mordaza le impidió expresarse con claridad.

-¿Quien te ha dado permiso para hablar?

-¿Quien te ha autorizado levantar la mirada? Recuerda, eres mi perra y debes ser disciplinada, las desobediencias se corrigen con castigos. Esta es la última que te acepto.

Rápidamente bajo la mirada y callo, sentía como poco a poco se iba abandonando a las órdenes que recibía.

El acabo de utilizar el móvil, seguro que había enviado un mensaje…pero ¿Qué mensaje? ¿A quien iba dirigido?, y de repente sintió tanta excitación como preocupación. Si esa era la palabra, preocupación. Miedo no, lo conocía desde hacia mucho tiempo, convivía con el y sabia que era incapaz de hacerle ningún daño…pero…estaba tan cambiado.

Seguía sentada en la silla, la mordaza en la boca no le permitía tragar la saliva y empezó a babear.

-Bien, amada mía, ahora te cubriré los ojos.

No contesto, seguía con la cabeza agachada. Cogió una ancha venda de seda y le cubrió delicadamente la vista.

-Ahora voy a atarte, Quiero que abras las piernas.

¿Como podía ser? tanto tiempo juntos y se sintió mas desnuda que nunca. Notaba como la iba sujetando a la silla. Unas cuerdas la amarraban por los tobillos, otra la mantenía oprimida contra el respaldo. Esta última le presionaba los pechos y se los realzaba, la cuerda blanca sobre la fina malla negra aun lo resaltaba más. El roce de las cuerdas y de sus manos
anudándolas la excitaron tremendamente, empezó a sentirse mojada. Sus pensamientos se difuminaban…De repente sonó el timbre.

Se sobresalto, una ola de calor recorrió todo su cuerpo, recordó que estaba desnuda, abierta y atada justo en frente de la puerta. Intento hablar de nuevo, quería decirle que no abriera la puerta, pero no pudo, la mordaza se lo impedía, forcejeo para zafarse de las cuerdas pero era imposible.

-¡Un momento por favor!

Se dirigió a ella.

-Veo que no entiendes las cosas. Te advertí sobre tu comportamiento.

Con rudeza le cojió el pezón del pecho y se lo pellizco. Le dolió muchísimo y gimió.

-Recuerda, eres MI puta, MI perra. La próxima vez será mucho peor.

Con dulce voz le dijo:

-Te lo volveré a repetir ¿deseas seguir con esto?

Estaba completamente loca, pensó ella, pero asintió con la cabeza.

Oyó como le decía:

Bien…gatita.

Antes de escuchar sus pasos dirigiéndose hacia la puerta sintió como acariciaba su pelo. Estaba abriendo la puerta…se sintió tan acalorada que por un momento pensó que iba a desmayarse.

No podía moverse, además no veía nada. La maldita mordaza la estaba haciendo babear tanto que notaba como su saliva ya había llegado hasta su sexo. Estaba tan excitada como angustiada…no sabia que le iba a deparar el resto de la noche ¿quien demonios estaba entrando en la habitación?
Oyó voces, era una mujer que con una agradable voz saludo.

-Hola, ¿Qué tal?

-Estupendamente, respondió el. Pasa por favor.
Si, recordó, “rojo”, esa es la salvación, pero…en realidad no quería acabar con la situación, solo que no podía controlarla… Escucho como la puerta se cerraba y se dirigían hacia donde estaba ella.
-Aquí esta mi perra, preparada para su adiestramiento.

-Hermoso animal, contesto ella mientras la acariciaba levemente. Amablemente pidió que le retirara la venda de los ojos.

Sintió como le descubrían la vista, casi no se atrevía a abrir los ojos. Mantuvo la vista baja, pero fue suficiente para poder ver delante suyo el cuerpo de la mujer. Era alta, y aun mas con los tacones de sus botas. Llevaba un abrigo largo, y un agradable perfume.

-Mi nombre es Diana, y por indicación de tu señor voy a iniciar tu entrenamiento como sumisa. A partir de ahora tu nombre será florete, ha sido escogido especialmente por él y solo por eso debes estar orgullosa. Retirándole la mordaza de la boca le dijo.

-Ahora quiero que me mires a los ojos y me digas si accedes a ser adiestrada por mí.

Ya empezaba a dudar si estaba inmersa en un sueño, lo que le estaba pasando era algo impensable solo unas horas antes…pero se sentía sumisa, su entrega la llenaba de una dulce placidez. Alzo la vista y vio a Diana. Era una guapa
mujer. Debía tener treinta y bastantes años, estaba perfectamente maquillada y una lisa y peinada melena de color caoba.

Miro a su amado buscando la respuesta, el asintió reflejando en su gesto la satisfacción del momento.

-Si, contesto en voz baja.

-¿Cómo has dicho?

El tono en la voz de Diana hizo que rápidamente bajara la mirada y replicara.

-Si mi señora.

-Bien, desátala por favor, voy a prepararme.

Mientras florete iba siendo liberada de sus ataduras Diana se despojo de su abrigo. Iba totalmente vestida de negro, las botas eran altísimas, por encima de la rodilla, llevaba un corsé anudado que estilizaba su silueta alzando sus pechos. Lucia un tanga de un material brillante, al igual que el corsé, y unas medias también negras llegaban hasta lo alto de sus muslos
quedando sujetas al corsé por unos ligueros. Del bolsillo de su abrigo saco una especie de látigo con muchas tiras y una empuñadura que asemejaba un pene. Lo deposito sobre la cama. Mientras, florete había sido liberada de las cuerdas.

-Levántate y ven aquí, ordeno Diana.

Florete se acerco mientras su amado se sentaba cómodamente en un butacón.

-Vamos a ver que podemos esperar de esta zorra. Date la vuelta y abre las piernas.

Ella obedeció, aunque con la mirada intentaba esperar un gesto de aprobación por parte de su Señor. Quería entregarse a el, pero a nadie mas, pero el estaba consintiendo de buen grado que Diana tomara las riendas de la situación. Era evidente que la situación estaba planeada por ambos… debía obedecer.

Sintió como Diana empezaba a manosear sus pechos, jugaba pellizcando sus pezones que se pusieron duros, después una de sus manos bajo hasta su sexo y hurgo en el, florete quería reprimir el placer que sentía, pero no le era posible.

-Zorra, te estas poniendo cachonda. Ni se te ocurra córrete hasta que te tu amo o yo te lo permitamos.

Florete estaba incomoda, estaba gozando en manos de otra mujer mientras él las observaba, se sentía indigna por ello.

De pronto Diana ordeno:

-flexiónate hacia abajo y expón con tus manos tu sexo y tu ano.

Florete obedeció.

-Bonito y apretado ano, ¿es virgen? Pregunto dirigiéndose hacia él.

-No, pero es utilizado en muy pocas ocasiones.

-Esto no puede ser, toda sumisa debe ofrecer habitualmente a su señor sus tres orificios. Acércame el plug anal que te pedí, por favor.

El se dirigió a la bolsa de donde había sacado la mordaza y saco un consolador, era corto pero grueso, en la parte final tenia una escotadura para que una vez introducido no se saliera por si solo. Su forma cónica facilitaba su introducción en anos poco acostumbrados. Se lo dio a Diana y esta a florete que seguía flexionada abriendo sus nalgas con sus manos.

-Toma, quiero que lo lamas bien para poder metértelo en tu culo. No te levantes.

Florete no soporto más la tensión y empezó a llorar. El la consoló diciéndole:

-Lo estas haciendo muy bien…te quiero.

Lo tomo de sus manos y empezó a lamerlo.

-Métetelo todo en la boca, puta, le increpo Diana y después me lo das

Así lo hizo florete, después cerró los ojos esperando ser penetrada. Sintió como el consolador se abría paso en su trasero…se sintió humillada como nunca, pero sabia que estaba haciendo lo que él deseaba, y eso le daba fuerzas para seguir adelante.

-Bien, ahora te arrodillaras y andarás hacia tu amo. Florete obedeció hasta llegar al sofá donde él se había vuelto a sentar.

Florete llego hasta los pies de su amo, estaba abatida, pero aun le quedaban fuerzas para continuar. Quedo a cuatro patas con la cabeza mirando al suelo entre las piernas de él. Con delicadeza su amado le levanto la vista y le dijo.

-Ahora quiero que me mires a los ojos. Florete sabes lo mucho que te quiero…Esto es una prueba, es un paso que debemos dar para llegar a un nivel superior en nuestra relación. Seguro que te preguntas porque ha venido Diana. Ella es una buena amiga, y muy amablemente se ha ofrecido ha colaborar conmigo para iniciarte en tu nueva singladura como sumisa mía.

Las lagrimas le habían estropeado un poco el maquillaje, y el con ternura, con sus manos le seco los ojos.

-Sabes…uno solo puede ceder algo cuando es su dueño. Tu serás cedida a otros para de ese modo sentirte realmente mía, y aunque ese día llegara no es hoy. Hoy no te cedo a Diana porque aun no eres mía, pero su presencia aquí es un primer paso. Se que te cuesta aceptarla en nuestro mismo espacio, y precisamente por ello esta aquí.

Nuevas lagrimas brotaron de sus ojos, lejos de reconfortarla estas palabras aun la hundieron mas, pero…era inexplicable, era como si su alma se vaciara para dar cabida a nuevas y desconocidas sensaciones…y ansiaba llenarse de ellas.

-Bien, Diana puedes proseguir.

Florete bajo su mirada de nuevo

-El objetivo máximo de cualquier perra es dar placer a su amo. Quiero que me muestres como chupas su polla. Espero lo hagas mejor de lo que me has demostrado antes con el consolador.

Florete se incorporo un poco y empezó a abrirle los pantalones, estaba nerviosa y sus manos temblaban.

-Espera perra. Primero los pies. Quítale los zapatos y los calcetines a tu amo

Con delicadeza retiro los zapatos y los calcetines de los pies de el.

-Ahora lámeselos

Florete empezó ha hacerlo. Era algo nuevo para ella, recorría con su lengua desde la punta de los dedos hasta la pantorrilla. Para conseguirlo debía agacharse mucho, así que dejaba su sexo expuesto.

-Sigue así florete, abre más tus piernas. Diana si te parece podrías empezar tú por probar su sexo.

Diana fue al lavabo y apareció con un guante de látex en su mano derecha, se lo embadurno de lubricante y se coloco tras florete, empezó a acariciar su sexo…era hábil y en pocos instantes florete empezó a tener problemas…estaba mojada, muy mojada y Diana ya introducía sin ningún esfuerzo cuatro dedos en el interior de su coño. Sus cuatro dedos entraban y salían rítmicamente y con el pulgar rozaba su clítoris. Ya casi no podía lamer los pies de su amo, estaba retorciéndose, no quería gozar en manos de Diana, pero no podía evitarlo, el orgasmo era inminente, pero recordaba que le habían prohibido
correrse, así que instintivamente aparto la mano de Diana con la suya.

-Maldita perra…quien te has creído que eres.

-Florete, has enojado a Diana, ahora recibirás tu primer castigo.

Florete quedo postrada sobre el suelo, él se levanto y fue a buscar el látigo que había sobre la cama.

-Toma Diana quiero que seas tu la que la azotes.

¡Azotes! La palabra retumbo en la cabeza de florete. Nunca había sido azotada.

El se coloco delante de ella, se bajo los pantalones liberando su erecto pene. Después se sentó de nuevo en el sofá y reclamo a florete.

-Quiero que empieces a chupar mi polla

Florete se extrañaba del lenguaje tan burdo, pero a la vez tan concreto. En los años que se conocían nunca habían hablado de este modo, nunca lo hubiera pensado, pero oído de su boca le gustaba, se excitaba, se sentía puta, muy puta de su señor.

Se incorporo un poco y empezó a chupar. Diana pregunto:

-¿Cuántos azotes damos a esta perra?

-Quiero que le des 10 azotes. Florete yo los contare, deberás tener toda mi polla en tu boca, no quiero que tus gritos y sollozos espanten a los clientes del hotel.

Diana rasgo la malla que cubría el cuerpo de florete dejando sus nalgas al aire. Su trasero era redondeado, su piel muy suave. Se situó detrás de florete, coloco las puntas del látigo sobre su culo

-Estoy preparada señor.

-Bien cuando quieras.

Silbo en el aire, instantes después restallaba sobre la blanca piel. El le apretó la cara contra su miembro…intento gritar pero no pudo, le quemo…le quemo mucho, después escucho:

-uno.

Dios mío no lo voy a soportar, pensó florete. Tenía sus manos apoyadas en el suelo…no, no debo moverlas

Después se escucho dos, tres, cuatro, cinco…Diana manejaba bien el látigo, sus golpes eran precisos y la intensidad perfectamente dosificada. Le dolían, pero le gustaba, ¡le gustaba el dolor! le gustaba sentirse a prueba y salir airosa…le gustaba abandonarse y saberse manejada por su amo. Si, ¡estaba pensando en él como su amo! Y ella era el centro de sus atenciones, aunque esas atenciones fueran unos latigazos.

Perdió la cuenta…aunque supuso que habían acabado al no recibir el azote que esperaba. La voz de Diana la rescato de su abstracción…

-Así es como esperas que tu señor se acuerde de ti cuando este caliente…Debes chupar como la puta que eres. O acaso quieres que te humille obligándote a ver como puedo hacerle gozar yo.

No, eso no, pensó florete…y empezó a introducir el pene hasta el fondo de su garganta. El pene no era excesivamente grande, pero lo suficiente como para que no le entrara todo en su boca. Diana estaba también cada vez mas en su
papel, cogio la cabeza de florete y la empujaba con fuerza provocándole arcadas…Babeaba como una autentica perra pensó él…también pensó lo afortunado que era por poseerla.

-Bien es suficiente, Ahora es el turno de Diana…Seguro que también esta caliente, dijo él levantándose del sofá.

-Dime amiga, ¿deseas que mi perrita te lama el coño?

-Si, hace rato que lo estoy esperando.

-Ocupa mi lugar por favor, siéntate en el sofá.

Diana se despojo de tanga delante de florete, el vello de su sexo estaba perfectamente perfilado formando un pequeño triangulo sobre el pubis, el resto de su sexo estaba depilado. Se sentó sobre el sofá levantando una pierna sobre el apoyabrazos de manera que ofrecía su raja justo delante de la cara de florete

-Florete esclava mía quiero que te comas el coño de Diana.

La entrega de florete era total. No dijo nada, empezó a lamer…El disfrutaba viendo como su perra estaba haciendo gemir a Diana.

-Bien, muy bien…seguir así.

Estaba también muy caliente, su pene estaba duro y se lo acaricio viéndolas. Se acerco por detrás a florete extrajo el plug que hacia rato llevaba colocado. Florete gimió…Sabia que iba a ser penetrada por detrás…lo deseaba…deseaba a su señor, estaba dilatada y caliente. Diana empezaba a retorcerse mientras dirigía con sus manos la cabeza de florete acomodándola a sus gustos.

-Sigue perra, méteme un dedo en el culo le increpo.

. Florete noto frío en su sexo, era el lubricante, que él jugando con sus dedos lo esparció por toda su raja, desde el clítoris hasta el ano… Con la misma mano el embadurno su verga. La apunto en su culo y de un solo golpe la entro toda dentro de ella. Florete se estremeció, gimió, y por fin llego su recompensa.

-Esclava mía quiero que te acaricies el coño, pronto podrás córrete.

-Todos nos vamos a correr ahora, grito Diana.

Diana fue la primera, se convulsiono como una posesa gritando frases entrecortadas para después acabar desfallecida sobre el mismo sofá. El cogio a florete por la correa saco su verga del culo de ella y tirando de ella tajo su cara hacia él…se corrió sobre su cara. Que hermosa visión…el mejor maquillaje para una bonita cara. Florete seguía acariciándose con la cara
desencajada por el placer.

-Ahora límpiamela, chúpamela toda.

Florete lo hacia, pero con muchas dificultades, estaba al borde de su orgasmo.

-Bien, amada mía es tu turno.

La cogio con rudeza y la lanzo sobre la moqueta de espaldas, le abrió las piernas y le dijo:

-¡Córrete perra!

Hundió su cara, su lengua en el sexo de florete, Ella empezó a gemir, ahogaba los espasmos de placer que fueron llegando uno tras otro hasta perder el sentido…no sin antes escuchar…Te quiero florete.
Lejano, en la madrugada suena un despertador, florete despierta y lo apaga. Abre sus ojos, esta en su casa, en su cama, su compañero aun duerme, el despertador no ha podido con el.

Se lleva la mano al cuello buscando el collar, no esta, al igual que sus muñequeras, lleva el pijama puesto. Buffffffffff todo ha sido un sueño. Se entristece…desea ser esclava, desea ser sometida…incluso ser cedida…nunca había sentido nada igual. En silencio se dirige al lavabo. Daría tanto por que su sueño fuera realidad, abre el grifo de la ducha y se despoja del
pijama…se estremece…sobre la blanca piel de sus nalgas…las finas marcas del látigo….

Dedicado a florete{JB}

http://laesclavadelbukanero.blogspot.com

Perdí el invicto

Jueves, octubre 6th, 2011
Mi matrimonio fue durante casi 20 años un oasis de paz y felicidad. Mi hombre durante ese tiempo no me hizo faltar las dos cosas más importantes para mantener un buen matrimonio: dinero y sexo. Durante todo este tiempo sostuvimos una relación sexual asidua 4 veces por semana como mínimo con un par de peleas tan solo. Esas peleas fueron producto de su interés en penetrarme analmente, situación esta que no le permití en ningún momento, dejándole en cambio que “jugara” con sus dedos por mi agujerito pero no con su miembro. Pero de repente eso empezó a disminuir hasta convertirse en una vez por semana y esa vez como si fuera por compromiso. Tal cambio de actitud me llevó a sospechar la existencia de “otra” motivo por el cual me dedique a investigar.
Esa investigación da origen a este relato.
Estacioné el coche a una cuadra de la oficina de mi marido. Entré en el coqueto bar que se encuentra en el lugar y que permite vigilar disimuladamente la entrada. A la puerta de la misma se hallaba estacionado el coche de mi marido. Pedí un café doble, lo aboné y me dispuse a esperar “cámara fotográfica” en mano la salida de mi esposo.
19.25horas Apareció la figura de mi marido en la puerta junto a la de su secretaria, una morocha muy bien puesta y 10 años más joven que yo, por ende 15 más joven que mi esposo. No bien salieron a la calle se dirigieron a auto de él. El abrió el celular y marcó.
Mi celular sonó estruendosamente sobresaltándome. Atendí.
-         Hola, mi amor…¿Cómo estás?
-         Hola cielo…bien gracias y vos…
-         Bien…mirá te llamaba para avisarte que no me esperes temprano…surgió una reunión de última hora con unos ejecutivos y vos sabés como es esto…
-         Si querido..quedate tranquilo…
-         Chau mi amorcito…besos
-         Gracias igual…
Mientras hablaba salí a la calle y llamé un taxi. El taxista esperaba a que terminara la conversación para que le indicara la dirección.
-         Vamos a seguir aquel coche negro…
-         ¿El toyota?
-         Ese…
-         Señora no va a haber tiros ¿no?..
-         No quedese tranquilo…voy a seguir a mi marido a ver si es cierto que va a una reunión…
-         Comprendo..
-         Por favor con mucha discreción ¿puede ser?
-         Señora usted contrató al mejor detective taxista…
Traté de esbozar una sonrisa pero imagino que solo logré una mueca…El coche mi marido enfiló hacia una avenida y por ella desembocó en la autopista del oeste, luego de media hora por la misma encaró una salida a la colectora y por ella a la entrada de un hotel alojamiento…
Al pasar mi máquina de fotos hizo un bello trabajo… Pero mi estomago se revolvió y mi mente se llenó de furia…
-         El muy cretino me mete los cuernos con la secretaria…Cerdo machista… – y estallé en una crisis de nervios.
El joven taxista, un muchacho de unos 24 años, trató de consolarme. Hablaba suavemente tratando de hacerme ver que no tenía que hacerme tanta problema… que eso era normal… que los hombres esto o aquello…
Por un momento logró que me tranquilizara y lo escuché decirme…
-         Hagamos algo…¡La invito a tomar un café! Se calma y la llevo a donde usted me indique una vez que este tranquila…
-         Tengo que regresar adonde me recogió, dejé allí mi coche estacionado…pero antes acepto el café…necesito calmarme y pensar claramente…me está empezando a doler la cabeza de la bronca.
-         No es para menos… pero ya va a pasar, tranquilícese y todo va a estar mejor..
-         Si..tiene razón…pero el muy cretino me las va a pagar… justo con esa mosquita muerta me engaña…si fuera otro tipo de mujer…maldito sea…mil veces maldito.
La bronca obnubilaba mi entendimiento. Estaba ciega de furia. No lograba contener mi enojo.
El chofer del taxi muy amablemente me condujo hasta un barcito donde bajamos a tomar el café.
Cuando el mozo llegó con la infusión el muchacho muy amablemente me dio una pastilla diciéndome
-         Tome esta aspirina así se tranquiliza…
-         Gracias es usted muy amable… discúlpeme la situación…
-         No señora por favor faltaba más…es un placer poder darle una mano…
Tomé la aspirina. Mientras hablábamos de cómo se habían desarrollado los hechos que me llevaron a sospechar y le conté todo… Me sentía liberada hablando…estaba como en una nube…hablaba…hablaba y hablaba sin ningún control y lo peor le contaba todo a un desconocido…
-         No te das una idea como cogíamos con ese cretino… las “chanchadas” que nos hacíamos…
-         No se pero me estoy haciendo una idea…- me contestaba el muchacho.
Y yo cada vez más excitada relataba con lujos de detalle nuestra relación sexual. Mi sexo había comenzado a mojarse por la rememoración de estos hechos pero no paraba de contarle mis historias…
-         Creo que estás mejor – me dijo suavemente
-         Si…ya me siento casi del todo bien…
-         Vení, vamos al auto..
Me levanté a duras penas del asiento. Mi cuerpo me pesaba una tonelada producto del relax tras la bronca… El muy solicito me ayudo a llegar al vehículo pero en vez de hacerme sentar en el lugar de la pasajera me hizo sentar al lado suyo. Acomodó el asiento reclinándolo un tanto hacia atrás y me dijo..
-         Entrá… ponete cómoda y relajate vas a estar bien…
-         Si gracias.. – mi cabeza estaba como nublada y actuaba con bastante retraso…como abotargada…
El subió al coche y lo puso en marcha alejándonos del lugar. Solté un sollozo de impotencia ante lo que me estaba ocurriendo. El apoyó su mano sobre mi rodilla mientras me decía..
-         Anda otra vez la congojita…tranquila…
Sin percatarme de lo que ocurría, envuelta en lágrimas, el aparcó junto a la acera. Su mano subió a lo largo de mi muslo mientras que con la otra mano levantaba mi rostro y apretaba mis labios con los suyos. Por un instante no pude reaccionar. Para cuando pude tener un esbozo de reacción su mano se había hundido debajo de mi ropa interior y acariciaba sin reparo alguno mi sexo provocándome unas terribles ondas de placer y la otra estrujaba mis senos por debajo del sostén, pellizcando y apretándome los pezones… Su lengua y había vulnerado las defensas de mi boca y jugaba a enredarse con mi lengua en un dialogo infernalmente apasionado.
-         ¡Vamos a otro lado!
-         Si – contesté en un suspiro
Sin dejar de acariciar mi sexo con su mano derecha el condujo el móvil durante un breve espacio de tiempo. Con los ojos cerrados gozando de la caricia no vi donde estábamos.
Detuvo el coche. Dejó de acariciarme por unos minutos. Abrió la puerta de mi lado y me condujo hasta la habitación. En la penumbra de la pieza me arrimó hasta la cama donde mi cuerpo cayó totalmente desnudo. El hundió su rostro entre mis piernas y sus caricias, chupones, lengüetazos y dedos, unidos a la urgente necesidad de sexo y a la excitación que me dominaba hicieron que llegara mi primer orgasmo…
-         Acabooo…me voy….uuuhhhhhh…aaahhh…
El dominando la situación subió lentamente hacia mi rostro levantando mis piernas sobre sus hombros… Esa posición puso todo mi sexo totalmente entregado.
Sus labios se apoderaron de los míos y sentí llegar su miembro a la entrada de mi vagina. Enorme, fuerte, cabezón y poderoso pugno por abrirse paso hacia mi interior frotando con fuerza las paredes internas.
-         Hhuuummm… Es gran..de.. bebé…
-         Si mamita es muy grande…y te lo vas a comer todo…
-         ¿Si?…¿Todo?..
-         ¡Siii mamita! ¡Todo!…
-         Uuuuyyyy…bebé.. despa…ci..to  esmuy…grandote…
En efecto el tamaño de lo que estaba entrando a mi argolla era descomunal, me estaba “partiendo” en dos la concha provocándome unas enormes ondas de placer que rebotaban a lo largo y ancho de todo el cuerpo haciéndome flotar y volar sin control. Involuntariamente mi cuerpo se arqueaba, mis piernas se abrían aún más y el “pedazo” de enterraba dentro mío provocando nuevas y más pronunciadas reacciones de placer…
-         No aguanto más…me voy..me… vooooyyyyyy…zzzzaaaaaaaaahhhhhhhuuuuaaauuu..
-         ¡gozá!¡Gozá, putita! ¡Tomá pija…! ¡Putarrona!
-         Siii…dame…dame….
Sus insultos en vez de enojarme me elevaban e incitaban más… Su verga entraba y salía llevando mi cuerpo y mi mente a la cima del gozo… Lo sentía entrar y salir de mi cuerpo y todo mi ser vibraba enloquecido, sin control…
No se cuanto duró todo ese momento, ni cuantas veces mi cuerpo estalló de placer. El flujo vaginal corría a lo largo de toda la raya del culo y mojaba la sábana. Estaba hecha sopa. Aprovechando mi entrega total me hizo girar colocándome boca abajo.
-         Te la voy a dar desde atrás…
-         Siii mi amorcito
Mi marido me solía acomodar igual. Le encantaba penetrarme la argolla por atrás mientras sus dedos jugaban con mi ano… y demás esta decir que a mi me recalentaba ser cogida de esa manera. Por eso no me opuse sino que por el contrario, acomodé la almohada de tal forma que por más duro que fuese su empuje mi cuerpo no cedería un centímetro. El me tomó por la cintura, apoyo el cabezón en la puerta y lo fue enterrando lentamente…
Su entrada en la vagina me hacía temblar. Todo mi cuerpo vibraba por las enormes dimensiones del pedazo que estaba frotando sus paredes internas… y yo entregada totalmente levantaba mi culito echando mi “chochito” hacia atrás para que fuera totalmente perforado…
-         Uuuuhhhhh…que…grandota…que la tenés… bebé
-         Si mamita muy grandota…
-         Dame…la  todaaaaa…yyyyyy
Su pedazo se enterró profundamente en mi cuerpo, pero me di cuenta que no era “toda”. El sabía hasta donde podía entrar sin provocar dolor y lo había enterrado hasta ahí.
Comenzó un lento y firme bombeo que prontamente me llevó nuevamente a las nubes. Vibrando sin control mi cuerpo saltaba de un orgasmo a otro en forma rápida, violenta y aplastante… Mientras su miembro provocaba estas reacciones sus dedos no dejaban de “jugar” con el agujero de mi ano. Entraban, salían, se movían en mi interior, primero fue uno mas luego eran dos. Totalmente empapada en mis propios jugos estaba totalmente entregada gozando y gozando sin parar…
-         ¡Bebé!… me voooy….aaaahhhhhh……que placeeeerrrrr…hhuuuummmmmm
Terminaba de gozar ese orgasmo cuando él retiró su enorme pedazo de mi interior y sin mediar palabra lo llevó a la puerta de mi ano, sacó sus dedos y apretó con fuerzas sobre mi agujerito.
El hecho de estar totalmente entregada, relajada ante el orgasmo reciente, lubricada y ablandada por sus dedos hicieron que en un instante fugaz el glande, rompiendo totalmente el orificio anal, se precipitara en mi interior.
Mi alarido, no fue un grito de dolor sino un alarido, fue ahogado por la almohada que él inteligentemente me apretara contra el rostro en el momento de producir la penetración.
Mi cuerpo tembló ante la brutal agresión a la que estaba siendo sometido. Intenté cerrarle el paso apretando el culo pero fue en vano. En un mar de llanto y envuelta en un terrible dolor sentí como lentamente y sin pausa el enorme miembro que me sodomizaba  se internaba en las profundidades de mi cuerpo rompiendo empujando y abriendo todo a su paso.
-         yyyyiiiiiiii….uuuuuuaaaaaaaaaaayyyyyyy….hhiii..jjoooo deeeee….pppppuuuuuttaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy….meeeee…partiiiissssssttteeeeeee ellll oooorrrtttttttoooooo……aaaaaaaahhhhhhh….ssssaaaacccccaaaaammmmeeeeelllllaaaaa….  me  dduueuueuueueuuuullllleeeeeee……uuuuuaaaaaaaggaagaggaghhhhhhh
Sin hacer caso a mis expresiones, lamentos, llanto y gritos el siguió entrando, luego inició el consabido mete y saca arrancándome nueva muestras de dolor. El tiempo se prolongó y él sin parar seguía entrando y saliendo lenta pero firmemente de mi interior. El dolor si bien aún persistía ya no era tan grande como al principio de la penetración.
-         uuuuuhhhh….aahhhhhh…..uuuuhhhh…aaaahhhh…
Gemía cuando entraba o salía. De repente él comenzó a tomar un ritmo más acelerado. Me di cuenta que estaba por volvarse en mi interior y en un supremo esfuerzo “total todo estaba hecho” me relajé y tirando mi cuerpo hacia atrás y hacia arriba le entregue totalmente mi culo permitiendo que los últimos centímetros que estaban fuera al acabar y apretarse fuertemente contra mi entrasen en mi interior. Un nuevo ramalazo de dolor me sacudió cuando ese pedazo entró ayudando a que el líquido caliente se desparramara dentro inundándome por completo…
-         Tommmaaaa la leeecheeee…
-         Siiii… daaaaayyyymmeeeeee…aaayyyy…te…sientoooo….uuuuhhhhhmmmmm
Fue como si un rayo nos hubiese traspasado. Caímos en un estado de relax y nos quedamos quietos. Ese momento no se cuanto duró pero fue largo. Nos despertamos y él aún permanecía dentro de mi culo. Lentamente fue saliendo. Una extraña sensación de frío, vacío, ausencia…invadió ese lugar recientemente ocupado.
-         huuuummmmmm –gemí
-         Hermoso culo mamita… – dijo dándome una palmada en las nalgas
Giré mi cabeza y lo miré. No sabía siquiera su nombre, lo duplicaba en edad y sin embargo me había destrozado el orto. Durante todo mi matrimonio había evitado ser “ajusticiada”, lo había mezquinado, cuidado y mantenido intacto. Todo para que este desconocido me lo partiera sin mayores inconvenientes…  No terminaba de entender que había pasado…
Aún hoy sigo sin comprender que me pasó.
Solo se que no le hice ningún reclamo a mi marido por los cuernos. Aproveché cada “junta” con ejecutivos que él tenía para tener mi propia “junta”. Al principio me costó mucho pero ahora que mi agujero anal está agrandado gozo como loca. Emiliano, tal el nombre del taxista en cuestión, es un amante del sexo anal y dos o tres veces por semana como el manifiesta “me mide el aceite”.

Comentarios a: miskaspullos@hotmail.com

La primera vez

Domingo, septiembre 25th, 2011

Teníamos 6 Meses cuando tuvimos nuestra primera Relación Sexual. Toda la Relación había sido con Mucho Respeto, habían de vez en cuando Grandes Calenturas en las que Comenzaba a Tocarle sus Pechos y su Colita y Casi todas las Noches había una Conversación sobre Sexo, lo cual despertaba mas las Ganas de Hacerlo!

Cuando cumplimos los 6 Meses, decidimos ir a un Hotel y era la Ocasión Perfecta ya que su Madre se iba de Viaje y No había Mucho Peligro, y aparte que teníamos Mas Ganas que Nunca… Asi que Llegado el dia, por la tarde salimos y fuimos al hotel. Los 2 estabamos Nerviosos, esa era Su Primera Vezy queríamos disfrutarlo Mucho, pero solo teníamos Un Par de Horas para Saciar Nuestro Deseo…

Entramos, comenzamos a besarnos, acariciarnos, nos amamos tratando de Calmar los nervios; comenzamos a quitarnos la ropa, muy despacio dando espacio al placer pero con muchas ganas. Le quite su blusa, su pantalón, la tenia ahí casi desnuda, excitada, entregada completamente a mí… Queria comérmela todita, saborear su cuerpo, cada parte con mi lengua… pero respete su temor por ser la primera vez y fui mas despacio.

Bese sus labios, su cuello con mi lengua y fui bajando mientras ella cerraba sus ojos, llegue a su pecho y quite su Brasier y salieron frente a mi sus Senos Muy Bonitos, Redondos con sus Pezones Paraditos y Claros… Los Bese, Chupe, Jugue con ellos… Eran Ricos. Volvi a besarla para que se tranquilizara un poquito.

Ambos estábamos llenos de ganas de seguir, ya no habían nervios solo deseo. Ella ahora se subió sobre mi, me desvistió, me beso con mas ganas que nunca y me termino de quitar todo lo que tenia… Senti su mano en mi Verga, la cogió para metérsela y comenzamos a intentar la penetración con ella arriba, a los 2 nos dolia pero seguíamos porque el deseo y las ganas eran mayores! Pero esta primera vez no se pudo, asi que yo me puse arriba y lo volvimos a intentar, con mucho esfuerzo se la fui metiendo mientras la besaba tratando de callar sus gemidos de dolor y de placer a la vez. Segui entrando en su Cosita y cuando llegue a la mitad me devolví y comencé a moverme suavemente… estando ya mas lubricada segui mas adentro y poco a poco entro todita mi verga en su cosita…

Se la deje ahí un rato y después comencé otra vez a moverme pero mas rápido, ella abrió todo lo que pudo sus piernas y me abrazo, nos besamos mientras yo le daba gusto mas rápido y ella gemia y gemia, decía que le dolia un poco pero era rico y asi le segui dando…

Luego ella quizo estar arriba de nuevo y le deje, se me monto y de la meto suavecito y entro Uff todita a su conchita calientica y comenzo a moverse como tanto me gusta mientras nos mirábamos y yo tocaba sus senos, me estaba dando mucho gusto!

Mi Novia, Mi Mujer a partir de Hoy, la que sabe como darme placer… La Primera vez No sangro y fue muy rico aunque Yo estaba deseando mas, quería saborear esa Cosita que tenia…

La fantasia de maria

Viernes, septiembre 23rd, 2011

A  mi regreso de Perú todo me parecía diferente al incorporarme nuevamente al trabajo. La historia vivida con Walter durante mi estancia en Lima, me hizo tener una visión de la vida y más concretamente de la sexualidad totalmente contraria a la que podría tener quince días atrás. Ahora mis temores y mis dudas con respecto a una sexualidad compartida con una persona de mi mismo sexo, se habían disipado. Sin embargo el recuerdo de “mi hombre”, aun permanecía latente. Los primeros días, por no decir semanas, se me hacía difícil olvidarlo, por lo que los pasaba viviendo del pasado, recluido en los recuerdos de aquellos momentos de intenso placer y amor que compartimos juntos. Fue mi primer amor masculino, con el que me inicié en las relaciones gays y quien me enseñó a amar y a valorar el alma de la persona sin distinción de sexo y menos aún sin tener en cuenta un físico.
Como digo, sólo vivía anclado en el pasado, rechazando cualquier mano amiga como la de María, dispuesta ayudarme en cualquier momento. Ella era una compañera que trabajaba conmigo en la redacción A pesar de hacer todo lo imposible por agradarme. No obstante mi actitud hacia ella era de total indiferencia. Sin embargo, mi propia soledad y la necesidad de hablar con alguien hicieron que mi actitud hacia mi compañera adoptarse un giro diferente.
Pronto comprendí que mi relación con Walter ya había terminado y que mi vida debía de buscar un nuevo horizonte, por lo que paulatinamente fui aceptando la mano que en un principio me tendió María, estrechando mis lazos afectivos con ella y definitivamente aceptando esa ayuda tan necesaria y que desde el primer momento rechacé. A medida que pasaban las semanas nuestra confianza iba en aumento. Empezamos  a ser inseparables y a confesarnos nuestros secretos más ocultos. Así una tarde mientras almorzábamos me preguntó:
-¿Cuánto hace que no estás con una mujer?
-Verás -le contesté- mi última relación fue con un chico.
Se sorprendió permaneciendo en silencio.
-¿Eres gay? me volvió a preguntar.
-Verás – le contesté- no me gustan las etiquetas. Me es indiferente estar con un hombre o una mujer si en realidad hay buenos sentimientos y una atracción.-¿Entonces eres bisexual? bueno, si lo quieres llamar así…-¿Y tú? le pregunté.

-Mi vida sexual es aburrida, y triste. Estoy casada hace varios años, qué más da cuantos. Y sexualmente tengo muchas carencias, con suerte mi marido me toca una vez al mes y ni siento nada con él. Él sólo vive para su trabajo, no tenemos una calidad de vida. De hecho estamos planteándonos darnos un tiempo. ¿Sabes? A veces y digo a veces tengo ganas sexo y digo a veces, porque ya ni eso me apetece. Es como si tuviese asumido que mi sexualidad estuviese adormecida…
Sentí tristeza por mi amiga. No era excesivamente bella, pero si atractiva y aún conservaba el encanto de la madurez. Me dolía como mi amiga estaba sumida en ese estado de frustración.
- Tú lo que necesitas – le respondí- es una persona, no importa el sexo, que te haga sentir nuevamente mujer y que con pasión te despierte esa sexualidad aletargada, que te mojes con sus caricias, que tu autoestima aumente haciendo gozar a ese hombre o a esa mujer…
contestó con una mirada triste. Y tras una breve pausa me dijo:
-Una vez hablamos de hacer un trío con un chico, mi marido me comentó que le gustaría llevar a cabo nuevas experiencias. Ayer lo volvimos a hablar, de las pocas veces que dedicamos a tener un rato para nosotros. Y quisiéramos que fueras tú el que lo hiciera. yo le he hablado de ti y él está dispuesto a arriesgarse. Además yo tengo una fantasía sexual, que es hacerlo con dos hombres…
- Pero María, me parece un poco precipitado. Y no sé si me sentiré atraído por tu marido.
– ¿Y por mí? -me preguntó de una forma sensual y provocativa.- Sí, por ti sí.
- Ah… te siguen gustando todavía las mujeres, ¿no es cierto? De todas formas si no te atrae mi marido, los dos podéis ser activos conmigo.
La verdad, es que no demoré mucho en darle una contestación satisfactoria. Fue la necesidad  de entrar en un mundo de misterios y placeres ocultos, los cuales me condujeron a un mundo mágico donde se mezclarían el deseo por querer despertar esa nueva sexualidad adormecida de María y su marido y el hecho de quererla compartir con otros personas de igual o distinto sexo. Pasiones y deseos reprimidos que se exteriorizarían para dejar de permanecer en el más oscuro silencio.
Los tres nos entregaríamos ofreciendo lo mejor de nosotros mismos, convirtiendo el placer como un fruto nacido del intercambio de múltiples caricias. Para nosotros ese momento tan deseado y al mismo tiempo necesario, fue como una liberación urgente y necesaria para nuestras vidas. En mí porque me ayudaría olvidar una relación pasada demostrándome a mí mismo, que estoy vivo y que mi capacidad para proporcionar placer a otras personas aún permanecía latente. Y a mis amigos, porque iban a iniciar una experiencia nueva, la cual, en cierta manera, le podía servir para mantener un poco más avivado el rescoldo de su rutinaria relación.
Yo había mantenido relaciones con mujeres y recientemente con un chico. El marido de María sería el segundo hombre con quien tendría sexo. Yo quería experimentar nuevas vivencias destapando así mi bisexualidad, como decía María, demostrándome a mí mismo, que en el sexo vale todo, siempre que prevalezca el respeto mutuo. En esa mezcla de deseo carnal e incertidumbre por lo que iba a suceder, queríamos saltarnos las normas de lo moralmente preestablecido y transmitirnos así nuestra lujuria reprimida ¡ser libres! proclamar los tres nuestra libertad sexual sin ningún gesto o acto falto de ternura y olvidar esa frustración que se nos produciría si no llevábamos a la práctica aquello que nuestros corazones nos dictaba y que nos enriquecería interiormente.

El momento más esperado.

Todo quedó planificado. Acordamos reunirnos en una casita que ellos tenían en la playa. Fue ese día cuando conocí al marido de María, Remi. No me desagradó, a pesar de su madurez conservaba un aspecto juvenil y atlético.
Cuando al fin llegamos, después de descansar un poco y ducharnos, lo primero que hicimos fue acomodarnos y hablar a cerca de nuestro encuentro. Los tres estábamos algo cohibidos. Mientras hablábamos, para desinhibirnos un poco y crear un clima de mayor confianza, propuse que nos desnudáramos. Desprovistos de nuestra escasa indumentaria comenzamos a hablar a cerca de nuestras apetencias sexuales. Sin decir nada, María se acercó a mí y agachándose empezó a chupar mi verga, deslizando sus labios hasta la base de mi sexo, deslizando su lengua a lo largo de ella y volviéndosela a meter reteniéndola dentro de su boca durante unos segundos. Cuando se la sacó un hilo de líquido preseminal mezclado con saliva era el lazo de unión de mi verga con sus labios.
- Esto no se lo hago a cualquier hombre, sólo a los que significan algo para mí.
Los tres nos dirigimos a una habitación, yo diría que previamente preparada para el sexo, Porque las paredes estaban cubiertas de espejos al igual que el techo, y el suelo estaba tapizado por alfombras y cojines, el centro de la habitación estaba ocupado por una enorme cama de agua a cuyo lado había una mesita donde se guardaba, según pude descubrir después, multitud de consoladores, preservativos, lubricantes y toda clase de objetos para el sexo.
María desnuda conservaba el encanto de una mujer otoñal, gracias al ejercicio físico y un cuidado esmerado de su cuerpo hacía que se demorase el envejecimiento, sus senos grandes estaban adornados por unas rosadas aureolas y unos erectos pezones debido a la excitación, mientras que su vientre desembocaba en un sexo totalmente depilado.
Los tres nos acomodamos en la inmensa cama. Tome ubiqué entre ellos, era la primera vez que practicaba el sexo en grupo, no pude evitar excitarme al ver la enorme polla de Remi, así que empecé a acariciarla escupiéndome en la mano para que se pudiera deslizar a lo largo de esta con mayor facilidad. María se apartó para dejarme junto a su hombre, y para ver cómo éste entraba por primera vez en un mundo desconocido, hasta entonces para él, como era las relaciones con una persona de su mismo sexo.
Me abracé a él e intenté de la forma más tierna que pude transmitirle confianza, pues estaba algo tenso:
-Déjate llevar, cielo, imagínate que estás con una chica…
Empecé a besarle la boca y ambos nos intercambiamos ricos besos de lengua, chupándomela con sus finos labios, me deslicé suavemente para morderle sus diminutos pezones, un gesto de dolor y gozo empezó a provocarle mi caricia:
- Házmelo otra vez, muérdeme duro.
Mientras les mordía reiteradamente sus pezones, ese gesto de gozo se intensificaba a medida que le masajeaba su verga, sintiendo cada vez más rico. Él ponía el cuello al recibir mis besos y sentir el cálido tacto de mi lengua al introducirse en sus oídos…
Bajé hasta su miembro erecto grande, grueso y babeando y con deseo de proporcionarle un placer más intenso empecé a mamárselo. Sabía cómo hacerlo, pues como hombre conozco los puntos más sensibles de nuestro órgano. Me lo introduje todo, chupándolo con deseo, mordiéndole y lamiéndole sus testículos. Un ansia desenfrenada me invadió por completo. Me centré finalmente en su glande, el cual succioné hasta que eyaculó dentro de mi boca. En esos momentos ambos nos besamos compartiendo su cálido semen.
Mientras, María había presenciado la escena masturbándose con un consolador. En esta ocasión la receptora de todas nuestras caricias iba a ser ella. Mientras que su marido le chupaba sus grandes tetas, yo le comía su concha mojada, metiéndole y sacando mi lengua dentro del orificio vaginal, me encantaba chupar su clítoris y saborear sus jugos. En ese momento le levanté las piernas y empecé a pasar mi lengua por su ano deslizaba mi lengua desde allá hasta su concha, así durante un rato en el que las prisas no eran ningún obstáculo.
Sus gritos de placer se escuchaban en toda la habitación como consecuencia de las infinitas caricias que le estábamos proporcionando:
-Fóllame ya, Necesito una verga dentro de mi concha.
Empecé a penetrarla con fuertes embestidas, mientras lo hacía, Remi, se a cercó a mí para agarrar mi verga y sacarla del interior de su mujer y hacerme tremendas mamadas, volviéndola e introducir en su esposa:
- No lo vuelvas a hacer cielo. -Le dije- vas a hacer que me corra y aún es pronto para mí.
No obstante amablemente me pidió que me apartarse de ella para ser él quien la penetrara ahora. Me dio la impresión de que quería disfrutarla como hacía tiempo que no lo hacía. cómo si a través de ésta experiencia los reconciliase para recuperar el tiempo perdido. Tal vez, quería proporcionarle todo el gozo unido a una ternura olvidada por él y demandada por ella durante tanto tiempo. A pesar de eso ella las aceptaba como si fuera una mujer que descubre por primera vez los placeres secretos del sexo.
Era una entrega como la que llevan a cabo dos jóvenes amantes por primera vez. Aunque más que una penetración, María demandaba de su compañero la ternura y calidez humana que éste había olvidado, sn embargo aceptó con gozo la penetración de su marido, agarrándose a sus nalgas y gritando de placer. No tardó en eyacular. Remi se corrió derramando su semen sobre los grandes senos de su esposa. Éste culminó su orgasmo abrazado a María.
-Hacía tiempo que no me besabas ni me abrazabas de ésta forma. No me he llegado a correr, pero me ha gustado mucho.
Aunque María no tuvo un orgasmo no le importó, porque en ese momento disfrutó la penetración de su esposo, ella era feliz viéndolo disfrutar, prefirió ese momento de ternura el cual hacía tiempo que lo tenía desterrado, prefirió ese abrazo de su marido después del orgasmo, prefirió esa mirada, esa sonrisa final mientras se miraban permaneciendo abrazados y que les hacía cómplices de semejante encuentro. Disfrutó de su hombre, sintió nuevamente su sexo dentro de ella, sus embestidas y sus gemidos al correrse. Lo gozó sintiéndose más mujer.
Yo estaba enormemente excitado, al mismo tiempo que me emocionó verlos nuevamente unidos. María sacó del la mesita un consolador con arnés, yo me coloqué boca arriba y mientras que Remi empezó a hacerme una mamada ella empezó a lubricar el consolador para penetrarme.
¡Ahhhh…! que ricura, me encanta el sexo anal bien hecho, me penetraba despacito, al mismo tiempo que las mamadas de Remi me proporcionaban un inmenso gozo. No tardé en correrme. Fue riquísimo eyacular mientras me enculan.
ga de Remi aún estaba erecta, así que volví a metérmela en la boca, tenía un sabor a semen y jugo vaginal, lo cual me excitó. Me gusta hacer el sexo oral tanto a un hombre como a una mujer, creo que es maravilloso y una caricia muy personal, muy especial.
Llegó el momento de penetrar a Remi. Se colocó a cuatro patas. Yo debajo de él continuaba haciéndole una mamada. Mientras María le pasaba la lengua por su orificio anal recorriéndolo y escupiendo dentro de el.
Posiblemente Remi nunca vivió semejante experiencia. Pronto María le introdujo un dedo y después dos. Los introducía y los sacaba hasta que su ano se dilató. A continuación me lubriqué mi sexo y empecé a penetrarlo, con calma, con cuidado. Le dolía, su orificio anal estaba muy cerrado, no obstante el dolor se fue disipando para dar paso a un poco de placer, entre otras cosas porque María le practicaba el sexo oral a su marido y eso lo calmaba. Me quité y dejé que su esposa lo penetrara con el consolador de arnés.
Esta vez Remi cambió de posición colocándose boca arriba, María y yo nos turnábamos en la penetración. Hasta que no pude más y me corrí en la boca de Remi. Los tres saboreamos mi jugo. Permaneciendo después los tres abrazados y super contentos de la experiencia.
Fue una experiencia muy enriquecedora. Por mi parte fue también el encuentro con el sexo opuesto y una vuelta a reencontrarme con el sexo.
Autor: encuentroeneltropico