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Algo que vale la pena

Estaba pasando por un momento dificil, y la verdad que me abandone totalmente, al punto que ni salia con mis amigos.
El motivo de mi bajon era, mi separacion y senti que se me termino la vida.En la oficina, tengo una amiga, que siempre fue centro de bromas, por que ella a pesar de no ser lo que se dice una mima linda y con buen cuerpo, siempre se las arreglo,para tener sus alegrias.

Como me veia, de lo mas deprimida, me invito un cafe y hablandome me sugirio, que tenia que dar un cambio a mi vida y que ese cambio debia empezar por mi aspecto,por lo que me paso la direccion de un centro de belleza, del que me aclaro que era muy especial, y que preguntara por Carla, que era la persona que me iba a cambiar mi aspecto y humor, que dejara en manos de ella mi estancia en el centro. La verdad, que no estaba convencida, pero se venia el fin de semana y si
bien no tenia nada armado para salir, me acorde de la recomendacion y me encamine a ponerme en manos de Carla.

Carla me recibio y me dijo que me estaba esperando, asi que me invito con cafe mientras ordenaba, toda la rutina. Me hizo pasar a un gabinete privado,Carla es una mujer espectacular, con un cuerpo envidiable, piernas largas y bien torneadas, un cola que se insinuaba bajo su tunica , y hermosas tetas que para nada disimulaba, pelo corto, ojos marrones y una voz por demas encantadora. Me explico que al terminar el dia, iba a ser una nueva mujer, y que me relajara, para poder disfrutar lo que tenia por delante. Primero, un buen baño relajante con sales, belleza del cuerpo y por ultimo masajes.

Me acompaño, al jacuzzi, para indicarme todo , mientras me ayudaba a desvestirme.Al principio no me gusto la idea, pero creo que la sola mirada de Carla, que intuyo mi incomodidad, basto para que volvieran a mi cabeza las palabras, de mi amiga, para que dejara todo en manos de Carla. Lo de las manos fue,muy cierto, cada vez que me tocaba con sus manos, sentia una sensacion unica y nueva ya que nunca habia estado en una situacion asi con otra mujer y ademas tampoco se me habia pasado por la cabeza. Desnuda ya, y en el agua, Carla, dejo su tunica y se metio conmigo, haciendo que su cuerpo rozara el mio, y empezo a tocarme y acariciarme, diciendome que iba a hacer de mi una nueva mujer, sin limites y sin prejuicios. A pesar de mi incomodidad, aceptaba la situacion y ademas sentia que me gustaba. Manos por mis tetas, mi concha y mi culito, que nunca deje que fuera penetrado, su boca busco la mia y suavemente me beso y lamio mi cara,mordia
mis tetas y sus dedos empezaron a colarse en mi concha , jugando mucho en el culo que me resistia a dejar que invadiera.

Sentia que los jugos de mi concha me llenaban y que queria mas, asi que le pedi a Carla que me ayudara a acabarme,pedido que gusto mucho, e hizo que trajera un consolador bien grande que me metio bien adentro, y que me ayudo a sentir como me corria la leche que hacia tanto no conseguia disfrutar. Me intrigaba, lo que vendria, ya que no me esperaba nada de lo que me estaba pasando, pero queria seguir, y fue esa la respuesta a Carla, cuando pregunto si seguiamos.

Me ayudo a salir, me envolvio con un gran y suave toallon, y me llevo a una camilla, donde me recosto, y me anuncio que lo que seguia era depilacion,para que pudiera lucir una bikini bien cavada en el verano. Siempre muy dulce conmigo, no dejaba momento sin acariciarme y tocarme, cuando entra en el privado un tipo, que me puso los pelos de punta, por que no me lo esperaba y por que ademas estaba rebueno. Me lo presento como el estilista y me recosto a la camilla para abrirme la toalla y comenzar a trabajar, guau, mi cuerpo estaba confundido, pero no renunciaba a dejar que las cosas siguieran pasando, por que la verdad la estaba pasando muy bien, y queria pasarla mejor aun. Comenzo con mis pelos de la concha,que tocaba una
y otra vez, mientras me depilaba, yo estaba tan caliente que no pude detenerme y comence a mover mi cadera, mientras el me tocaba. Los dos se dieron cuenta que estaba muy caliente y que les estaba pidiendo que hicieran gozar todo lo mas posible.

Carla, le dijo al tipo que se pusiera junto a mi, de manera que mi boca quedara justo a la altura de la pija de el, que se veia como un buen bulto,y que como si me leyera el pensamiento, saco y comenzo a jugar con ella, recorriendo mi cara y mi boca sin dejar que pudiera chuparla, cosa que me calentaba aun mas, ademas que Carla abrio mis piernas suaves y recien
depiladas, para empezar a chuparme la concha con mucha delicadeza. Necesitaba la pija en mi boca, asi que le pedi por favor que me la diera, me dijo que era muy puta, y me la clavo en la boca, tanto que la senti en la garganta con un placer enorme, cual si me la hubiera clavado en la concha. La leche se me escapo,mi cuerpo se encorvo en la camilla,la concha bien mojada y la pija dura y a punto de darme lo mejor, de su jugo en mi boca, cuando se acabo, y la leche me corrio por la garganta y la cara, mientras el jugaba y paseaba su pija lechosa por mis tetas y cara. No salia de mi asombro, habia ido con
la idea de un cambio de look y me estaba cambiando la vida, frente a situaciones que nunca habia vivido y que no pense jamas que me iba a permitir.

Agotada por lo intenso de lo que me estaba pasando, con orgasmos bien profundos, y con intrigas, me prepare mentalmente para lo que yo me imaginaba como el postre.

Carla se acerco a mi y me dijo que ella se tenia que ir y que me dejaba con su compañero que me iba a llevar a la sala de masajes, me senti con bronca pero me calento mas que me dejara con flor de macho y alla fuimos…

Lugar comodo, con colchonetas en el piso, y luz tenue, musica muy suave y ahora no uno sino dos muchachotes, que se los veia tan buenos como el primero que por suerte para mi no se habia ido.

Me recostaron en la colchoneta y empezaron a frotarme con un aceite aromatico que me relajo todavia mas,las manos recorrian mi cuerpo de punta a punta, con mucha suavidad, llegando a todos los rincones, mis tetas estaban duras , los pezones parados,mi concha siempre mojada y cada vez mas las caricias iban para mi cola. Yo estaba boca arriba, recogieron mis piernas y pusieron un almohadon bajo mi cintura, dejando asi mi culo a merced de ellos, para poder llegar mejor a el. Tenia tres tipos,soñados alrededor mio, con sus pijas duras listas , para llenarme y yo dejarme coger por ellos sin limites…sin limites?? si ya estaba muy caliente y cuando quise acordar ya tenia a uno de ellos con sus dedos metidos en mi virgen culo, que los aceptaba aunque con dolor, con mucho placer, ahi empezo todo, entregada mi cola, mi boca se lleno con la pija de uno de ellos mientras los otros dos me aprontaban para coger como nunca antes. Se me hecho uno primero y me daba fuertes pijazos que me retumbaban en el cuerpo,yo gozaba y mas leche les daba, no paraba de acabar.

Viendo que no habia limites, se tendio a mi lado al que le chupe primero la pija y me sento en ella,mientras los otros dos me franeleaban y ponian sus pijas en mi boca, asi estuvimos hasta que me agarro del cuello, me bajo hacia el, teniendome bien sujeta mientras me mordia las orejas y el cuello, otro de ellos con la pija bien parada,la puso en mi orto y empezo a empujar
para meterla. Fue un momento de locura, ya que me dolio y queria llorar,pero era tanto el placer que sentia que yo misma me movia y pedia mas y mas pija, asi que el aceite ayudo a que me la pusiera toda y sentia los huevos que me pegaban en
la cola cada vez que me la ponia y sacaba.Yo no se cuantas veces pude acabar por que perdi la cuenta y creo que la nocion,pero entre los dos que me cogian por la concha y por mi virgen culito y el otro que me ponia su pija en la boca, me llenaron de leche como nunca antes. Agotada, y sin fuerzas, me dejaron para que descansara y me bañara. Sali, luego de una tarde nunca soñada, buscando a Carla, que me esperaba, y le agradeci, despidiendome con un hasta muy pronto.

Me olvide contarles, que mi amiga tenia razon, siempre hay algo que vale la pena para gozar, de la vida.

Julieta

La fiesta a la que fui sin mi marido

Mi relato se inicia cuando una chica ingresó a la empresa donde trabajo como secretaria, y me enseñó la forma en que ella se divertía.

Para los que aún no me conocen, empezaré este relato diciendo que mi nombre es Lili, tengo 40 años y estoy casada desde hace ocho años con un hombre que es muy arrecho do.

Cada vez que le pedía a mi marido que me lleve a algún lugar para divertirnos, me respondía que preferia quedarse en casa viendo la televisión, y que si yo quería salir lo hiciese sola. El problema era que cuando iba a una fiesta sin compañia, los hombres siempre me hacian proposiciones aprovechando que iba sin mi esposo, y ya me estaba cansando de ser la esposa fiel que salía a todos lados sin compañia.

Fue por esa época que conocí a Mabel, una chica delgada de cabello negro y bonito cuerpo. Rapidamente nos hicimos amigas y empecé a contarle cosas intimas de mi vida matrimonial. Ella tambien era casada, y de la misma forma su marido preferia quedarse en casa. La diferencia era que ella tenía un grupo de amigos que siempre la invitaban a salir.

Yo le pregunté como eran sus fiestas, y ella me dijo que si yo queria podria acompañarla a una de ellas, que casualmente harian sus amigos el sábado por la noche. Le pregunté a mi marido Carlos, si podía ir a una reunión con una amiga de la empresa donde trabajaba, y muy suelto de huesos me respondió que fuera y que me divirtiera, ya que él había alquilado unos videos para ver esa noche.

Mabel me había dicho que me vistiera muy sensual, ya que a sus amigos les gustaba mucho eso, así que esa noche antes que Mabel llegara, elegí ponerme una lenceria que recién habia comprado para lucirla con Carlos, pero como reza el dicho, “Que sabe el burro de alfajores” así que luego de bañarme, me eché agua de colonia en todo mi cuerpo. Me puse unas braguitas y sujetador color azul, los cuales eran muy pequeños y a pesar que no me quedaban ajustados, resaltaban la forma de mis senos y mi trasero. Mi busto es talla 36 y el sujetador dejaba ver la parte superior de mis senos. Me puse unas medias de nylon y elegí un vestido del mismo color que mi ropa interior, que me quedaba un poco por encima de las rodillas. Me había comprado tambien unos zapatos de taco alto y eso hacía que mi trasero se vea mas parado de lo que normalmente es. Al verme al espejo, ví que el color azul contrastaba muy bien con mi piel blanca.

Mabel llegó a las 8 y me despedí de Carlos, el cuál ni se tomó el trabajo de mirarme y me dijo que me vaya bien, y que no beba mucho. Un poco molesta porque ni siquiera se habia fijado en mi, me prometí a mi misma divertirme como nunca esa noche. Subí al coche de mi amiga y me sorprendí un poco al ver como se habia vestido. Tenía puesto una falda que a duras penas le cubria el calzón, y pude ver que tenía puesta una blusa de gasa y debajo no usaba sujetador. Le pregunté un poco sorprendida si pensaba ir vestida así. Me respondió que si y que ya me daría cuenta lo divertida que eran sus fiestas.

Llegamos en 20 minutos a una casa muy bonita, y le mencioné que esperaba que no seamos las primeras en llegar. Me dijo que no ibamos a ser las primeras, sino las unicas. No le entendí lo que quiso decir en ese momento, y asi tocamos la puerta de la casa. Nos abrió un hombre como de unos 35 años, el cuál tenía una copa en la mano y nos invitó a pasar muy sonriente. Cuando nos dirigiamos al salón gritó, ya llegaron las chicas y adentro se escuchó un alboroto. Al llegar ahí me pude dar cuenta que todos los que estaban eran solo hombres, y le pregunté a Mabel a que clase de fiesta me había traído.

Ella riendose me dijo cálmate y diviertete, ya que todos son unos chicos lindos y muy buena onda. En el salón habrian aproximadamente 10 hombres y se encontraban bebiendo y conversando. Nos sirvieron unas copas y Mabel me presentó con cada uno de ellos. Entre los invitados me pude dar cuenta que un par de ellos eran de raza negra, y además eran muy musculosos. Ellos me saludaban con un beso en la mejilla, y yo tenía a veces que voltear mi cara, para que no me estamparan un beso en plena boca.

Transcurrió la fiesta y yo no paraba de bailar, asi como mi amiga. Los tragos iban y venian, y el sonido de las voces cada vez se escuchaba más alto. Mientras bailaba con alguno, me decian que estaban contentos que Mabel me hubiese traido, ya que a veces ella quedaba agotada y la fiesta terminaba temprano. No sabía a que se refería, pero ya me estaba preocupando un poco por estar ahí.

Luego que avanzó la reunión, uno de ellos le pidió a Mabel que bailara sola, y pusieron una música que mas parecía de strip-tease que otra cosa, y ella se puso al centro del salón y empezó a contonearse de tal forma, que sus senos se movian para deleite de los presentes. Mientras yo miraba como bailaba mi amiga, uno que estaba a mi costado, me preguntó si yo bailaba tambien, y le respondí que no, dandole un sorbo a mi copa.

Mientras Mabel bailaba contoneandose, un par de ellos se le acercaron y a modo de baile, le pasaban las manos por su cuerpo desabotonando su blusa y dejando sus pechos al aire. La falda se le habia subido, y se notaba claramente el encaje de sus medias y sus braguitas. Yo la miraba sorprendida, cuando de pronto sentí en mis nalgas una mano que me apretaba por encima. Voltee a verlo y era uno de los negros, que no se en que momento se habia quitado toda la ropa. Estaba completamente desnudo ante mi, mostrándome una verga larga que parecia hecha de brea.

La visión de este pene enorme, hizo que no pudiera apartar mi vista de él y de pronto vi como todos se empezaron a despojar de sus ropas, quedandose desnudos en el salón. Yo no sabia que hacer en ese momento, pero al ver que mi amiga se dejaba tocar por un mar de manos, y de ver tantas vergas y de diferente tamaños, me dije a mi misma que iba a aprender lo que era divertirme de esa manera.

No sé de donde me salió el valor, pero dije en voz alta que yo tambien queria bailar. Todos voltearon hacia mí y comenzaron a aplaudir, y mi amiga no tuvo mas remedio que hacerse a un lado para que yo comenzara. Cuando me puse al centro nadie le prestaba atencion a Mabel, y sentía que todas las miradas estaban sobre mi en ese momento.

Comencé a bailar soltando primero mi cabello y pasando mis manos sobre mi cuerpo, que aún tenía el vestido puesto y cuando daba algun giro, éste se levantaba dejandoles ver la parte alta de mis piernas. Luego bajé el cierre de mi vestido y lo dejé caer al suelo, quedandome en ropa interior. Pude ver que las vergas de los presentes, que aún se encontraban flacidas, cobraron un vigor inusitado, que las hizo ponerse como astas para bandera. Mis senos amenazaban con salirse del sujetador por los movimientos que hacía, y en un momento ambas tetas se salieron por encima, haciendo que todos den silbidos y acompañen con palmas mi baile.

Pasé mis manos a mi espalda y solté el sujetador, dejando mis pechos blancos y redondos a la vista de mis espectadores. Varios de ellos no aguantaban mas la visión de mis tetas al aire, y los ví que empezaban a masturbarse en sus respectivos sitios. Luego puse mis manos en mis braguitas, y me incliné haciendo que mi cabeza casi tocara mis pies al momento que las bajaba. Varios podian ver mi culo desnudo y parte de mi coño con ese movimiento, y estando así inclinada parece que uno no se aguantó y vino corriendo, dandome un beso en mis nalgas.

Me incorporé sonriendo y batiendo en mi mano mis braguitas, se la lancé al negro que me tocó las nalgas en un primer momento. Me quedé solo con las medias de nylon y los zapatos puestos ante ellos, que se acercaron en grupo a besarme y tocar todo mi cuerpo. Pude sentir que sus dedos se peleaban por entrar en mis orificios y yo les agarraba sus vergas a todos.

Como casi no podía moverme por la cantidad de manos que tenia encima mio, algunos se fueron con mi amiga y así empezó la bacanal esa noche. Tenía alrededor mio como 6 hombres, y vi a mi amiga chupando las vergas de los que tenía cerca, así que yo tambien me arrodillé y empecé a mamar una por una, deteniéndome un poco mas en las vergas de los negros, las cuales me llamaban mas la atención por su color y tamaño.

Algunos no aguantaron más el placer que les daba con mi boca, y sentía como la leche que eyaculaban me caía en la cara y dentro de mi boca. Todo lo que me caia lo lamía y me lo tragaba, mandandolos a sentarse un rato a los que acababan. Los veía sentarse en un sillón pero sin dejar de masturbarse, seguramente para continuar con el manjar nuevo que tenian esa noche.

Mientras chupaba las vergas arrodillada, alguien se echó boca arriba entre mis piernas, asi que las separé un poco más para dejar que entrase su cabeza, y así pudiera chuparme la chucha. Estuvo un buen rato haciendolo, hasta que alguien lo jaló y luego me eché sobre la alfombra, pidiendole a uno muy guapo que fuera el primero en penetrarme. Le abrí mis piernas dejandole ver mi fruta colorada, y sentí que su verga entraba deliciosamente en mi concha.

El tipo que tenía dentro movía su verga en mi concha, y me daba la impresión de un pistón entrando y saliendo, por la fuerza y velocidad que ponía. Los otros hacian cola para que una vez que terminara, ellos entraran para culearme tambien. En determinado momento les tocó su turno a los dos negros musculosos que habia visto al llegar a la fiesta, y uno de ellos se puso boca arriba y me ayudó para que me sentáse en su verga, mirandolo de frente. El otro negro me lamía el ano y seguidamente pude sentir que metió su inmensa verga por mi ano, quedando ensartada por ambos lados. Las lagrimas de salían de mis ojos, por la fuerza que hacía para moverme con esas dos trancas dentro mio.

Mabel estaba sentada sobre un tipo que se encontraba en uno de los sillones y chupaba cualquier verga que se le pusiera en frente. Me alegré que mi marido me dejara salir libremente, ya que asi había tenido la oportunidad de gozar de tantos penes a la vez. Luego que los dos negros me inundaron con su leche, algunos venian y se paraban alrededor mio a masturbarse. Yo tomaba sus vergas chupandoselas alternadamente, y sentía que me chisgueteaban el cuerpo con su leche, cayendo sus descargas en mi boca, mi cara o en mis tetas.

En un momento me encontré arrodillada en medio de la sala, sobando con mis manos todo la leche que habia caido en mi cuerpo. Las gotas de sémen me chorreaban por la barbilla y caian al suelo. Luego de eso a Mabel y a mi, nos dijeron que nos hincaramos en cuatro patas, en un sillon de tres cuerpos que ahi habia, y nuestros culos quedaron a la vista. Formaron dos colas de 5 hombres cada uno, y simultaneamente nos penetraban. Una vez que terminaban, dejaban su lugar al que seguía en la fila.

Alrededor de las 3 de la mañana estabamos todos totalmente exahustos, y Mabel y yo nos fuimos a bañar para quitarnos todo el sémen que nos había caido en el cuerpo esa noche. Nos vestimos y nos despedimos quedando reunirnos otro dia para una fiesta similar. Camino a casa Mabel me felicitó por el éxito que yo habia tenido esa noche, y cuando me dejó en la puerta de mi casa, podia sentir que me ardía el ano y mi coño de tanto culear. Entré y encontré a mi marido viendo sus videos, y me preguntó que porque cojeaba. Le expliqué que habia estado bailando toda la noche, y que me dolian los pies ya que los zapatos eran nuevos.

Me fuí a dormir sintiendo el palpitar de mi ano y mis labios vaginales, los cuales parecian que estaban en carne viva de tanta verga que habían comido esa noche.

Mi primo Mario

Mi primo Mario y yo siempre hemos sido muy unidos. Nos bañamos juntos hasta que yo tenía 15 años, cuando mis pechos comenzaron a desarrollarse y el vello empezó a cubrir mi pubis. Le llevó cinco años de edad. Él acostumbraba enjabonarme y a mi me gustaba lavar sus nalgas y su pene, pero sin que en ello radicara algún afán erótico. Se trataba de dos niños. Mi madre y mi tía viven juntas, y nosotros con ellas, víctimas de padres que no quisieron hacerse responsables de sus calenturas.
Ahora tengo 20 años, casi 21, y hace un mes regresé de la escuela más temprano de lo acostumbrado. Abrí la puerta y me llamó la atención la música de Shakira a todo volumen. Me dirigí a mi cuarto, donde Mario nunca se dio cuenta de que yo había entrado. Me acerqué despacito a la recámara y alcancé a ver a mi primito, hasta entonces un niño para mí, en plena mansturbación.
En un principio me enojé, porque el cajón de mi ropa interior estaba abierto, mis pantaletas y tangas de hilo regadas por aquí y por allá, y Mario con los ojos cerrados olía mis calzoncitos, mientras con una mano subía y bajaba la piel de su miembro sobre su glande.
Mi enojo pasó cuando fijé mi mirada en su verga. Aquel pedacito de carne, suavecito y tierno que yo llamaba “palomita” cuando nos bañábamos, se había convertido en un miembro grueso y de cabeza amplia. Es cierto que no es de esos gigantes que llenan los “close ups” de una película porno y que son el sueño de toda viuda o de cualquier esposa insatisfecha, pero sí gordo y apetitoso, como un caramelito.
Mario tomó uno de mis calzones preferidos, un bikini amarillo que tiene escrito a la altura de las pompas “sólo para bebés”, cubrió con él su verga y soltó un chorro de semen sobre la tela, luego se limpió el resto de la leche con una tanga roja de encaje y se quedó tirado sobre la cama, ¡mi cama!, largo rato, hasta que su pinga se puso pequeña, en reposo.
Regresé a la puerta principal y toqué el timbre. Pasaron como cinco minutos. Mario abrió, estaba colorado. Me explicó que se había quedado dormido y salió a toda prisa, porque se había quedado de ver con un amigo y se le hacía tarde. El tonto no tuvo tiempo para esconder el tiradero, sobre todo mis dos calzones embarrados de semen, que dejó debajo de la cama.
La leche de mi primo aún estaba tibia. La olí, la probé, la unté en mis pezones y en mi cara, saqué de un cajón mi consolador preferido y pasé una tarde muy agradable imaginando que Mario me cogía, que me metía el pene por el culo, que me dejaba chuparle la polla, que soltaba el esperma en mis labios.
Durante cuatro días no dejé de pensar en la verga de mi primo. El domingo fuimos de paseo al bosque de Tlalpan y con el resto de los niños de la familia acepté jugar a las escondidillas. En una de esas, me escondí tras unos arbustos. Mario llegó por detrás y, sin aviso alguno, me tiró al pasto, me tomó con fuerza de la cintura y pegó su pene, ese delicioso pene que yo había visto eyacular días atrás, a mi trasero. Sentí la dureza de la “paloma”, parecía moverse como si tuviera vida propia, y mis nalgas respondieron cobijándola, agradeciéndole la erección.
Sin embargo, me puse de pie y le propiné a Mario una sonora bofetada. “Respétame, escuincle estúpido. Si me vuelves a tocar te corto la verga”, le grité. Mi primo no se quiso acercar a mí en las siguientes dos semanas, muerto de miedo.
Luego, un fin de semana, mi mamá y mi tía se fueron a casa de unas amigas. Mario no dudó en decir: “yo voy”, como con miedo a quedarse solo conmigo, pues me había negado a acompañarlos. “No, quédate a cuidar a Fabi”, fue la respuesta de mi tía.
“¿Me perdonas? Te juro que no te vuelvo a tocar”, me dijo Mario cuando terminamos de ver una película. “No te preocupes”, contesté, sabedora de que tenía el control de la situación y de que podía hacer de mi primito lo que yo quisiera.
“¿No tienes calor? ¿Por qué no nos metemos un rato en la regadera?”. Antes de que Mario saliera de su sorpresa, yo ya me había quitado el pantalón, las sandalias y la blusa. Él se quedó mudo al ver a su prima Fabiola semidesnuda por primera vez desde hacía casi seis años. Se quedó absorto mirándome en ropa interior.
“Te espero en el baño, mientras, se calienta el agua”, dije, ansiosa de tenerlo a mi merced.
Me encontró desnuda y enjabonada. Casi me muero de la risa cuando lo vi entrar en trusa. “¡No te la piensas quitar! ¡Oye, que calzones tan feos, ninguna chica se va a fijar en ti!”, le dije entre risas. “Son los que me compra mi mamá”, respondió muerto de la vergüenza.
Se los quité de inmediato y le pedí limpiarme el cuerpo. Descolgó la regadera al tiempo que yo le ayudaba con las manos. Me incliné para que llevara el agua de la regadera a mi trasero, luego a mis pechos y finalmente a mi coño. Noté de reojo que no se le paraba.
“¿Quieres que lave tu paloma?”, pregunte. No contestó. Tomé el pene de Mario entre mis manos, lo llené de espuma y sentí la erección en progreso, la elasticidad de su piel, la dureza de su glande, el ardor de sus testículos.
Me puse de rodillas y lo examiné sin prisas. Lo jalé, lo acaricié, pasé las yemas de mis dedos por sus venas, por la cabecita hinchada. Mario comenzó a gemir, a temblar, mientras el agua caliente recorría el resto de su cuerpo.
Y ahí estaba, la verga de mi primo dura, tiesa, suave a la vez. Con la lengua le lamí los huevos por largo rato, me los comí una y otra vez, y cuando sentí que el esperma le hervía por dentro devoré su miembro, se lo chupé con energía, mordí la base de aquel palo, de ese camote de un niño de 15 años en franco desarrollo, goce con la boca ese plátano dulce que de niña jamás pensé en desear de ese modo. Lo succioné como si se tratara de una manguera que en su interior tuviera el néctar más delicioso jamás probado.
Introduje la pinga de Mario en mi boca y ya no la deje salir, me sujeté con desesperación a sus nalgas, sentí el glande en la garganta y entonces Mario ya no pudo más. Su semen me inundó la boca. Su verga estaba tan dentro de mí que la leche de mi primo fue directo a la garganta y lo tragué con avidez, sedienta. Enseguida le limpié con la lengua las gotas que le quedaron y entonces sí me detuve en su sabor, en disfrutar del esperma espeso de Mario antes de tragarlo.
Al salir del baño le puse mis pantaletas amarillas, lo acosté y se acomodó en mi regazo como si fuera el de su madre. Así durmió largo rato, en tanto yo imaginaba cómo me iba a divertir con mi primito de ahí en adelante.

P.D. Es la primera vez que escribo una historia de este tipo. Ojalá pudieran incluirla en su página, la cual me gusta mucho. Estoy abierta a sugerencias, a críticas, porque me gustan mucho esta clase de relatos y quiero escribir más. Soy una chica muy liberal. Pueden escribirme a sexyfabiola8@hotmail.com. Saludos

La putita de mi sobrina

Hola amigos y amigas les voy a contar una historia muy cachonda y exitante mi nombre es tony y tengo 25 años y mi sobrina se llama maris y tiene 13 años, 1998 en tuxtla gutierrez, chiapas, mexico.

yo nuca me inmagine que mi sobrina era muy caliente de esa edad, cuando su mama salia de compras o a otro lugar me pedia de favor que me quedara en su casa a cuidar a su hija. Nos poniamos a jugar o a ver television pero aveces me tocaba mi peney aveces se sentaba en mi pene como siempre usa minifalda y como la carnes es debil por logica se me paraba la vergay se me ponia duro y ella se daba cuenta y se sonreia y siempre tantiabamos la hora que podria llegar mi hermano y mi cuñada y me respetaba mas como si nada pasara era bien astuta y lo sabia hacer muy bien.

Un dia viernes su mama iva a ir al imss y yo ese dia no tenia clases se fue muy temprano y llegaria hasta la tarde como siempre lo hacia, me dijo mi sobrina tio tenemos todo el dia para jugar y ver television asi es le conteste , desayunamos y despues nos puciomos a ver television y se sento a mi lado minutos mas tarde mas tarde me agarra mi verga hice como que no paso nada y despues se encarama en mi quedando su culo en mi verga parada y me beso en la boca y rapido reaccione y le dije oye niña que te pasa por que lo hiciste ni se te ocurra otra vez me entiendes enseguida se puso a llorar y me dio mucha lastima y me arepenti de averle dicho esas cosas y la abrace y le pedi que me disculpara y para que se contentara le dije que que hicieramos lo que quisiera.

¿Lo que quiera?me dijo ella muy cachonda si le conteste y me dijo que queria solo dos cosas me saque de onda lo que me propuso, me dijo dame un beso en la boca y dejame tocarte tu pene, no sabia que contestarle pero como ya se lo habia prometido no me que do mas que aceptar.

Le di un beso y me dijo que asi no, queria mas apasionado la bese como que fuera mi novia y ella me correpondia despues me deje tocar el pene y me dio un buen apreton y me dijo se esta parando tu pene a de estar rico, quisiera mamarlo y quiero que me metas tu pene en tu vaginay quiero sentirlo para saberlo como se siente y me quede sorprendido ,admirado y le pregunte como sabes todo eso si eres muy pequeña niña como sabes todo eso y me dijo lo que pasa es que mi papa y mi mama esperan que yo me duerma y aveces me hago de la dormida y voy a su cuarto y los miro todo lo
que hacen y le pregunte y que hacen tus papas mi mi mama chupa su pene de mi papa, y mi papa le chupa su vagina y sus chiches(senos), despues mi papa le mete la verga a mi mama en su vagina y mi mama grita muy fuerte y por eso
quiero sentirlo me pregunto dijo ella sera que duele o exagera mi mama.

Fuimos a su cuarto yo me acoste en la cama y ella se sento en mi pene se me paro y como estaba en minifalda me exitaba mas me dijo tocame tio y le toque el culo y ella le gusta tanto como ami. Me desnude y ella hizo lo mismo me agarro mi pene econ sus manos y me dijo:

MARIS: TIO QUE GRADE LA TIENES

TONY: SI MAMITA ES TUYO HAS CON EL LO QUE QUIERAS

me agarro con una mano impulsando hacia ariba y ahcia abajo osea para
adentro y para afuera

MARIS: SE ESTA PONIENDO MUY DURO TIO
TONY: SIGUELEEEEEEEE HAAAAAAA ESTA RICOOOOOOOOOO
MARIS: SI VERDAD, QUIERES MAS RAPIDO TIO
TONY: SI MARIS ESO ES DIVINO HAAAAAAAAAAAAAAAA MAAAAAAAAAAS
MARIS: QUE TE ESTA SALIENDO TIO QUE ES LIQUIDO LIGOSO
TONY: ES MI PRESEMINAL , NO TE DETENGAS SIGUELEEEEEEEE SI QUIERES LECHITA
MARIS: SI TIO LO QUE TU QUIERAS Y ME PIDAS LO ARE TIO
TONY: AHHHHHHHHHHHHHHHH ME VENGOOOOOOOOOOOOOO Y NO AGUANTOOOOOOOOOO
HAAAAAAAAAAAAAAAA
MARIS:QUE PASA TIO TE LASTIME
TONY: NO PARA NADA MARIS
MARIS: AY DIOS MIO QUE HICE QUE TE ESTA SALIENDO DE TU PENE
TONY: NO TENGAS CUIDADO ES EL SEMEN PRUEBA MARIS
MARIS: ESO NO TIO A DE SER ASQUEROSO
TONY: ES LO MAS RICO ES MI LECHITA
MARIS: SI ES ASI TIO LO ARE SOLO POR QUE TU ME LO PIDES

Empezo a mamar mi pene y a chupar como una verdadera putita y tragandose todo el semen y lo chupaba mi semen como si fuera una paleta has que lo dejo limpio y me dijo tio eso es lo mas sabroso que he probado es la delicia y despues me empezo a cariciar mi pene y me dijo tio eres lo maximo y le pedi que se acostara y que abriera sus piernas y su vagina estaba muy pequeña y se la empece a sobar con mi mano y eso le empeso a gustar empece a meter y sacar el dedo despacio y con cuidado para no lastimarla y me dijo que rico tio siguele metiendo mas y le lo empece a meter cada ves mas rapido mi dedo
un mete y saca rapido cada vez mas yy empezo a gritar agarrando y apretando mi pene con su mano detente tio me esta doliendo y me detuve y me dijo quisiera sentirlo tio pero se que me va a doler mucho nas que con el dedo y despues me dijo pega mi pene con mi vagina la puntita pero no lo vallas a meter solo quiero sentirla y le abri las piernas y selo tocaba con mi pene mi vagina y me me paro mucho y me exite de masiado y le acolque pa luntita en su entrada de la vagina le di un empujon y no entro y y me pega un grito y me dijo tio me dolio mucho y a pesar que quise quitarle la
virginidad me dio las gracias por lo que paso se sentio satisfecha y me dijo tio te lo juro cuando este mas preparada te entregare mi virginidad y eres el unico.y lo vamos hacer……… pero esa es otra historia que les contare en otra ocacion esta historia continiara y les contare lo que sucedio en “ LA PUTITA DE MI SOBRINA 2” Es un caso real.

Si quieren saber mas afondo y explicito lo que paso mi correo y msn es violadorcaliente@hotmail.com solo mujeres de todas parte del mundo.

La mujer policía

Una cerveza era engullida por Mauricio Pocaterra en un bar de primera en Miami un viernes por la noche; el hecho de tener un buen salario le permitía poder darse un gusto, en un bar como ese.
Había una banda de Jazz conformada por blancos anglosajones o como se les llama “WAP”, eran buenos y sabían entretener el lugar, probablemente no les gustase que tuviesen que tocar en un lugar frecuentado por latinoamericanos mugrosos que se dedicaban a sobre poblar el país y robar sus empleos, bueno, esa fue la primera impresión de Mauricio.

El barman del lugar era su amigo, un cubano casi anciano que había logrado con éxito escapar del régimen de Castro, montado en una balsa. Se había residenciado y adquirido el bar, el negocio había prosperado y ahí estaba.
Mauricio estaba apoyado en la barra observando el lugar, hoy el bar estaba concurrido, habían muchas personas entreteniéndose, pero él se mantenía apartado de todo, había una cosa que tenía que hacer más tarde, que era muchísimo más importante que toda la gente congregada ahí. Bebía su cerveza, pero lo hacía despacio ya que esa era la única cerveza que iba a tomar, tenía que conducir.

Terminó su cerveza, le pagó al barman y salió del establecimiento, se encontraba en lo que podría llamarse “La Zona Roja” de Miami, un área llena de Discotecas y Bares, todo el lugar estaba lleno de luces de neón y anuncios, habían muchas personas que venían a divertirse, pero Mauricio tenía que ir a otro lado.
Se dirigió a su auto, un Malibú color beige, se montó y arrancó, avanzando por la avenida mientras las resplandecientes luces de neón brillaban en todas partes. Observó el colorido paisaje nocturno de la Jungla de Concreto, pasando varios semáforos, mientras pensaba en su familia, su hermosa esposa y su pequeña hija de solo tres años de edad. En ese momento la pequeña estaba siendo cuidada por su suegra, así era cuando el y su esposa tenían que trabajar hasta tarde.

Decidió llamar para ver si todo estaba en orden, sacó su celular mientras con la otra mano conducía, marcó el botón que tenía programado el número de su casa, espero unos segundos y contestó la voz de una señora mayor. Mauricio la reconoció en el acto, era su suegra:
— ¿aló? — dijo la voz.
— Sra. Mondragón, soy yo Mauricio. — respondió él.
— Ah, ¿Cuándo vas a volver? — dijo la suegra.
— Ahora tengo que ir a resolver ciertas cosas, voy a llegar tarde, ¿y Adriana?
— Como siempre en este día, haciendo su turno. — contestó al suegra.
— O.K — dijo Mauricio mientras se detenía en un semáforo.
— Disculpa, pero me gustaría que vinieses a la casa inmediatamente, no pienso permitir que me eches al bebé y te vayas a festejar por ahí. — dijo la Sra. Mondragón con tono cortante.

— Sra. Mondragón, estoy trabajando, no pretendo echarle al bebé, pero en estos días con los nuevos contratos me ha surgido trabajo de más. — eso era verdad, solo que aquella noche se dió el gusto de echar el carro. — Tengo muchas cuentas que arreglar, pero si quiere puedo pagar a una niñera para que….
— Nada de niñeras, no me parece que una adolescente desconocida ande rondando por la casa, que pasa si se roba algo, además es un gasto más.
— Eh, sí, oiga disculpe, pero tengo que irme estoy en la carretera y me dirijo un momento al almacén… — ya quería deshacerse de esa vieja fastidiosa.
—… ¿En la calle?, no se supone que tú…
— Sí señora, tengo que irme adiós, que tenga buenas noches… — cortó la comunicación y apagó el Celular.
Maldita vieja fastidiosa, lo único que hacía era ladillar, todo había sido idea de Adriana. A su madre le costaba vivir sola con una miserable pensión, Adriana amaba a su madre incondicionalmente y ella a su hija, pero lamentablemente Mauricio no entraba allí.
La Sra. Mondragón lo que hacia era fastidiar a Mauricio, siempre había una queja o una objeción con respecto a lo que él hacía y eso lo amargaba, pero amaba mucho a su esposa Adriana y por eso aguantaba todo.

Se relajó y siguió conduciendo. Pronto empezó a salir de la ciudad, llegando a una carretera solitaria que pasaba por unos suburbios, se trataba de un complejo industrial el cuál a esas horas estaba cerrado, ahí había un asunto que tenía que atender.
El lugar prácticamente estaba a oscuras a excepción de los postes en la calle, luego de haber avanzado unos metros pudo notar una patrulla de Policía que venía directamente hacia él, por la calle, en sentido contrario. Siguió avanzando y la patrulla le pasó de lado y continuó con su ruta. Mauricio asomó la cabeza por la ventanilla y respiró el aire fresco, le gustaba la brisa nocturna era muy refrescante, la noche estaba llena de estrellas y la poca luminosidad del lugar resaltaba eso.

Mauricio miró el espejo retrovisor y pudo ver que el coche patrulla giraba poniéndose en el mismo carril, justo detrás de él.
En el acto la Patrulla activó sus sirenas y luces mientras se mantenía detrás de Mauricio:
— Mierda.
Mauricio se ladeó y se acercó a la acera, donde aparcó, la patrulla se detuvo justo atrás como era el procedimiento de las fuerzas del orden.
Miró por el espejo retrovisor, vió que de la Patrulla salía un oficial, que poco a poco fue avanzando, hasta su ventanilla y le iluminó el rostro, con su linterna negra de vigilancia, encandilándolo. Escuchó una voz femenina, suave pero directa:
— Good evening, please put your hands in the unsettled.
Mauricio obedeció, la oficial sin apartar la luz del rostro de Mauricio dijo:
— ¿Habla español?
— Sí.
— Muy bien permítame su licencia de conducir. — dijo la oficial mientras bajaba su linterna, Mauricio la observó y pudo comprobar que se trataba de una mujer, su piel era ligeramente bronceada y de nariz perfilada, cabello castaño oscuro ondulado, tenía como un poco de Chicano, era hermosa y por un vistazo rápido, tenía un buen cuerpo.

Mauricio obedeció en el acto, buscó en los pantalones sacó su billetera y sacó la credencial del permiso para conducir, mostrándola al oficial:
— Aquí tiene.
La oficial la tomó y comenzó a verla, revisándola detenidamente, las luces de su patrulla la iluminaron y así Mauricio pudo verla mejor, vaya, era una chica hermosa.
— ¿Puede salir un momento del auto por favor? — sonaba más a una orden que a un favor.
— ¿Qué es lo que ocurre? — dijo Mauricio.
— Por favor salga del auto. — dijo la oficial.
Mauricio salió del auto, la oficial dijo:
— Quédese ahí.
Se quedó quieto y ella siguió observando la credencial, Mauricio pudo verla mejor, en verdad era una tremenda nena, lástima que fuera la que probablemente fuese a fregarlo y no de la forma en que a Mauricio le gustaba que lo fregasen.
La oficial siguió observando la credencial y miró a Mauricio diciendo:
— Va a tener que acompañarme.
— ¿Qué?… pero ¿cuál es la causa? — dijo Mauricio completamente sorprendido.
— Hay algo extraño en esta credencial, además este auto lo tengo registrado como robado. — dijo la oficial.
— Eso es un error, por favor tiene que revisar su base de datos. — dijo Mauricio.
— Ya lo hice y esta usted arrestado. — dijo la oficial mientras en el acto agarraba a Mauricio y le colocaba la esposa en una muñeca y luego a la otra,
— Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga será usado en su contra en una corte, tiene derecho a un abogado, si no puede costear uno, se le proporcionará uno, ¿ha entendido cuales son sus derechos?
La oficial lo esposó y empezó a empujarlo hacia el auto:
— ¡espere un momento no puede hacer eso!
— ¡ha entendido sus derechos? — esta pregunta parecía casi una amenaza.
— Sí. — dijo Mauricio resignándose.
La mujer lo empujó a la patrulla esposado y lo introdujo en la parte de atrás:
— ¿Que va a pasar con mi auto? — dijo Mauricio.
— Lo remolcarán y luego podrá reclamarlo, bueno si logra salir de este embrollo. — dijo la oficial mientras se sentaba al volante.
— ¿Cómo es eso de que “si logro salir”?, escuche yo no he hecho nada, todo esto es un error.
— Si claro, eso es lo que todos dicen. — dijo la oficial.
Mauricio se recostó en el asiento y la patrulla arrancó. El vehículo dio varias vueltas y salió del distrito industrial, tomó la autopista y comenzó a dirigirse a la costa, pasando de largo el desvió que se dirigía a la estación de Policía, pero Mauricio no lo advirtió.

La patrulla continuó, hasta que finalmente llegaron a los muelles, Mauricio vió el lugar y preguntó:
— Disculpe, pero creo que aquí no está la estación de policía.
— Haga silencio. — ordenó la oficial.
Mauricio observó detenidamente el paisaje, la patrulla continuó hasta detenerse en un yate que estaba anclado en un muelle apartado y solitario, ya estaba bien entrada la noche, por lo tanto toda el área estaba casi vacía.
Mauricio no podía ver la hora porque tenía las manos esposadas, miró para todos lados, no había nadie, el lugar estaba completamente abandonado.
La oficial se bajó y le abrió la puerta, lo tomó por un brazo y lo sacó del auto, — ¿Adonde me lleva?
— Silencio. — dijo la oficial.
Ambos fueron avanzando por el muelle hasta que llegaron a un Yate lujoso. Mauricio pudo ver que el Yate tenía cinta amarilla por todas partes, lo que indicaba que había habido un operativo policial en ese lugar.
La oficial introdujo a Mauricio dentro del Yate, el lugar era verdaderamente lujoso, una vez dentro del Yate entraron al piso superior, que era como una especie de sala de estar.

La oficial prendió la luz y Mauricio pudo ver el impresionante complejo, el piso estaba forrado con una alfombra blanca, había sofás de cuero por todas partes, las paredes estaban revestidas de madera barnizada muy fina, el lugar tenía hasta un bar incluido.
La oficial llevó a Mauricio al centro de la habitación, tomó una silla y sentó a Mauricio con violencia y sacando otras esposas, le esposó los pies a las patas de la silla, dejándolo completamente inmóvil.
Ahí estaba Mauricio Pocaterra, a la 1:30 de la mañana (pudo ver la hora por un reloj que había en la pared), de un Sábado.
Estaba esposado a una silla incapaz de moverse, en un yate abandonado que fue escenario de algún crimen, por las cintas amarillas que había en todas partes y con una mujer policía que lo había llevado ahí con un propósito nada legal, por lo visto.

Luego de haberlo atado, la oficial se dispuso a dar una vuelta por el lugar, revisándolo todo. Luego de unos minutos regresó a donde estaba su prisionero.
Debido a su proximidad con el mar y al hecho de que estaban en verano, se sentía el salitre en el ambiente, esa salinidad pegajosa que se pega en la piel y que es verdaderamente incómoda. La policía se puso frente a él, se erguía con fuerza y seguridad, era una mujer joven, casi de la misma edad que Mauricio, era hermosa y mostraba fuerza con un poco de severidad. Estaba vestida con un uniforme de policía negro con mangas cortas, parecido al de la policía de los Ángeles

Se paró frente a él y empezó a estudiarlo minuciosamente, miró su rostro y examinó todo su cuerpo, caminó a su alrededor mientras seguía observándolo detenidamente, Mauricio se mantuvo callado.
Frente a él se inclinó, sacó la lengua y con la punta le acarició la mejilla. Mauricio sintió un corrientazo que le pasó por todo el cuerpo, produciéndole excitación.
Se volvió a erguir mirando a su cautivo y en el acto se quitó el cinturón donde llevaba las armas y las linternas, dejándolas en el sofá. Avanzó hacia Mauricio, solo que esta vez se acercó hasta que su entrepierna quedó frente a su rostro, se quitó el cinturón de vestir, zafó el botón del pantalón, y bajó el cierre, todo lo hizo lentamente mientras miraba a Mauricio a los ojos.
Metió su mano por la cremallera abierta, su cautivo pudo ver como su mano se deslizaba dentro de su ropa interior, la mano subía y bajaba rítmicamente en la entrepierna, Mauricio pudo ver que estaba masturbándose.
La respiración poco a poco empezó a acelerarse, la oficial cerró los ojos y comenzó a gemir ligeramente, luego sacó la mano y chupó sus dedos con la boca. Comenzó a desabotonarse la camisa y la tiró a un lado.
Estaba en sostén y con el pantalón desabotonado; moviendo los pies, se quitó los zapatos y se dio la vuelta quedando de espaldas a Mauricio, bajándose los pantalones lentamente. El cautivo pudo ver que las pantaletas en la parte de atrás formaban un hilo dental que mostraba unas nalgas hermosas, torneadas y bronceadas.

La oficial poco a poco fue bajándose los pantalones hasta que llegó a la mitad del muslo, ahí se los dejó, empezó a mover las caderas rítmicamente, con lentitud como si estuviese bailando en un cabaret, se soltó la cola que tenía y su cabello cayó suelto por la espalda.
En el acto se sentó en la pelvis del prisionero y a continuación se recostó sobre él, movió su pelvis, rozando su trasero caliente con la entrepierna de Mauricio, este comenzó a excitarse.
Pasaron unos segundos y la chica se levantó, ya Mauricio no la veía como una oficial del departamento de Policía de Miami, la sobada que le dio con sus sensuales nalgas estuvo increíble.
Se levantó y lo miró directamente, su sensual ropa interior era blanca, sus senos bien formados, Empezó a acariciarse todo el cuerpo con lentitud, mientras levantaba el pie con su media y se lo ponía en la cara, quería que le quitara la media con la boca. Mauricio mordió la punta de la media y la jaló con los dientes La oficial retiró la pierna y la media salió limpiamente. Lo mismo hizo con la otra pierna.

Luego le puso la mano en la entrepierna y empezó a sobarle con suavidad, mientras le desabotonaba la camisa, luego le subió la camiseta y le lamió el abdomen con suavidad, mientras le miraba a los ojos directamente. Luego le quitó la correa, le zafó el botón del pantalón, y le bajó la cremallera.
Mauricio estaba demasiado excitado, tenía una erección, la policía abrió el pantalón y ahí estaba el interior blanco inflado como un bulto, la policía vió la hinchazón del interior y empezó a acariciarlo, luego bajó un poco los pantalones y los interiores y el miembro erecto se levantó con todas sus fuerzas.

La chica retrocedió un poco, sorprendida un poco por lo que veía. Con las dos manos se dispuso a acariciarlo con lentitud, Mauricio cerró los ojos mientras esas sensaciones que sentía en ese momento lo transportaban a una dimensión de placer.
La Policía se inclinó y le pasó la lengua al miembro con suavidad, éste se puso mucho más erecto. Moviendo su cabello a un lado y acercándose, se lo introdujo en su boca, chupándolo con suavidad, Mauricio empezó a gemir, eso ya era lo máximo.
Estuvo chapándolo unos segundos, luego se levantó, se bajó las pantaletas, se quito el sostén quedando completamente desnuda frente a él, volvió a arrodillarse y chupó el miembro del cautivo. Se levantó y se inclinó pegando sus senos al rostro de Mauricio, el en el acto Mauricio empezó a lamerlos y saborearlos, la policía gimió y empezó a acariciarse su vagina, con la mano. Así estuvo unos minutos, luego trajo dos sillas y poniéndolas frente a su prisionero, se montó en ellas y así quedó erguida victoriosa frente a su prisionero. Se inclinó ligeramente y acercó su vagina al rostro de Mauricio.
Haciendo uso de su lengua, Mauricio empezó a lamerla con suavidad. Usando sus dedos abría mas su sexo para que Mauricio la degustara, ella empezó a gemir, su respiración se aceleró ye su sexo empezó a humedecerse, ahora si estaba verdaderamente cachonda.
Se bajó de la silla y se acercó a él, con su mano tomó el miembro erecto y lo cuadró para que la penetrara cuando se sentase sobre él. Empezó a cabalgar sobre el prisionero con un movimiento rítmico, ambos a comenzaron a gemir con suavidad, Mauricio estaba esposado y no podía tocarla, pero Dios, como estaba gozando.

Ambos gemían, y sus cuerpos sudados estaban unidos, él sentado esposado con la camisa abierta y los pantalones abajo, ella desnuda sentada sobre él, siendo penetrada mientras saltaba vigorosamente como una vaquera montando un toro salvaje, en un rodeo. Así continuaron, acercándose al orgasmo, cada vez con más rapidez y cuando el orgasmo explotó, ella dio un gemido más y se detuvo.
Se incorporó, se fue hacia el sillón de cuero y se acostó, desnuda, con el cabello suelto y jadeando. Su hermosa y sudada humanidad reposaba en el sillón y se adormeció. Mauricio la observó desde donde estaba.
Observó su físico, su rostro hermoso, completamente relajado. El no podía moverse, estaba sudado y sus interiores estaban manchados de semen y de fluidos vaginales, estaba sudado y toda su ropa la tenía pegada al cuerpo, no podía refrescarse, tenía sed y estaba agotado.

La oficial estuvo un rato recostada, luego se levantó, observó a su cautivo, lo revisó con cuidado viendo las esposas. Se dirigió a un baño que estaba ahí, cerró la puerta y luego se escuchó como una regadera se abría, se estaba bañado.
Luego de unos minutos salió secándose con una toalla y procedió a vestirse, se puso su uniforme y se recogió el cabello, se puso su cinturón de armas y sus zapatos.
A continuación quitó las esposas de las piernas de su prisionero y procedió a levantarlo, le subió los interiores y los pantalones, con cuidado para no mancharse de semen y de fluido vaginal. Mauricio sintió un dolor en la espalda, consecuencia de estar sentado con la oficial, saltándole encima.

La oficial lo movió llevándoselo fuera del yate, lo metió en la parte de atrás en la patrulla y arrancó el vehículo, saliendo rápidamente del muelle.
Volvieron a atravesar la ciudad, las calles estaban desiertas, por lo que daba la impresión de que era muy tarde. Mauricio aprovechó que estaba sentado en el coche patrulla para recostarse un poco y descansar, además de sudado, tenía sueño y se sentía flojito, en verdad la oficial lo había exprimido por completo con su número.
— Supongo que no me dirá a donde vamos a ahora. — dijo en tono sarcástico, a lo cual la oficial no respondió a la pregunta.
Siguieron avanzando hasta que llegaron al distrito industrial donde había sido detenido, se movilizaron hasta el lugar donde estaba su auto:
— gracias a Dios que no se lo robaron. — exclamó Mauricio dando un suspiro de alivio.
La oficial frenó el auto, abrió la puerta de atrás y sacó al prisionero, le quitó las esposas y le dio su permiso de conducir.
— Su permiso de conducir no muestra defecto alguno, disculpe por la demora, que tenga buenas noches. — dijo la oficial con tono amable y cordial, a continuación se dió la vuelta, se montó en la patrulla y se fue.
Mauricio Pocaterra quedó parado al lado de su auto en un suburbio industrial de Miami, estaba sudado, cansando, con sueño, su bello púbico estaba enmarañado y pegajoso por el semen y el fluido vaginal, tenía la camisa abierta y no podía creer lo que le había pasado.
Miró su reloj y este marcaba 3:30 de la mañana, debía ir a su casa, se montó en el auto y arrancó. Mientras conducía pensaba en lo ocurrido y luego de unos minutos lanzó un chillido de victoria, había debutado muy bien esa noche y de forma muy sorpresiva.

Llegó a su hogar en solo quince minutos, entró en la casa, su suegra y su hija estaban dormidas, gracias a DIOS y lo decía por su suegra. Llegó a su cuarto se desnudó y se duchó, se puso su pijama y se metió en la cama, mañana llegaba su esposa de su turno nocturno de trabajo.
***
Abrió los ojos a las 11:00 de la mañana, se levantó, se puso su bata y salió de su cuarto, la cama matrimonial estaba intacta, por lo visto su esposa no había llegado.
Salió de la habitación y escuchó un llanto de bebé en la habitación contigua, entró en el cuarto, su bebé estaba llorando, la tomó y la cargó, cuando le llegó un olor horrible.
— ya veo que te ocurre. — dijo.
En el acto la acostó en una mesa y procedió a cambiarle el pañal; que asco, el pupú de bebé era horrible, pero el era hábil y cambió el pañal sin ningún problema. El bebé se calmó y dejó de llorar, el la meció un momento, lo puso en la cuna, fue al baño que estaba enfrente de la habitación y se lavó las manos, cuando regresó se llevó una sorpresa.

En la habitación del niño estaba una mujer de uniforme.
— Veo que ya solucionaste el problema, le dijo.
— Sí, ¿cuando llegaste? — dijo Mauricio.
— Hace una hora, pero dormías. — dijo la mujer.
Mauricio avanzó y la abrazó besándola con suavidad:
— ¿Y como te fue en tu trabajo?
— Bueno, fue mi turno nocturno, en un principio todo estuvo tranquilo y normal, hasta que tuve que detener a un sujeto que me pareció sospechoso conducía por una zona industrial. Cuando lo revisé, Dios era todo un adonis, no pude evitar excitarme y empezar a tener pensamientos morbosos, todo llegó a un punto que tuve que llevármelo para tirar con él, aaaah… fue algo increíble…
— Me he casado con una mujer de prácticas y gustos, extraños, salvajes… y excitantes, tengo que decir que anoche me sorprendiste. — dijo Mauricio, poniendo su mano en la entrepierna de su esposa.
Ella se sobresaltó y su esposo le comentó:
— Ya no hay esposas que me contengan.
La mujer se rió y dijo:
— Tu idea fue increíble, tenemos que hacerlo más seguido.
— Vale, la próxima tu serás la que queda esposada mientras yo te saboreo hasta las últimas consecuencias.
Los dos siguieron besándose, abrazados. Tocaron la puerta, y Adriana Pocaterra, oficial de Policía de Miami y esposa de Mauricio, dijo:
— Adelante.
La Sra. Mondragón entró, la fastidiosa suegra de Mauricio y la madre de su esposa, venía con sus quejas habituales:
— ¿Dónde has estado? — preguntó la suegra.
— Tuve mucho trabajo, se me complicó todo. — dijo Mauricio.
— Pues no deberías llegar tan tarde. — dijo la suegra con expresión altanera, para luego dar la vuelta e irse.
— ¿Por qué se porta así conmigo? — dijo Mauricio mientras seguía abrazado a su esposa.
— Ten paciencia con ella. — dijo Adriana consolándolo.
— Bueno, bueno. — dijo Mauricio resignándose. — ¿sabes qué?
— ¿Qué? — dijo Adriana.
— Debí haberle dicho la verdad… Sra. Mondragón anoche yo estaba con su hermosa y sensual hija en un yate, lo hicimos en todas las formas posibles y no excitamos hasta más no poder…
— ¿Y que crees que hubiese opinado de eso? — dijo Adriana pícaramente.
— No lo sé, ¿quieres que se lo diga y así lo averiguamos? — dijo Mauricio.
— No te atrevas. — dijo Adriana sonriendo.
Mauricio agarró una nalga a su esposa y empezó a acariciarla, luego le dio un beso y le dijo:
— Supongo que debes venir agotada.
— Estoy muerta.
— Desde luego, te voy a preparar la cama.
Adriana se fue y Mauricio se acercó a la cuna del bebé, ésta se había dormido de nuevo, la arropó bien y luego aseguró la radio para poderla oír, si lloraba.
Bostezó, estiró los brazos y salió del cuarto dirigiéndose a su habitación, para prepararle la cama a su esposa.

Mi fantasía

Soy profesor, y un día llegó Gabriela, una profesora de reemplazo,

Era muy linda, morena, con los ojos achinados, una boca sensual, y grande

Un cuerpo lindo, en especial el culo.

Era de esas mujeres que transpiran feromonas…

La primera vez que la ví me sorprendí, trataba de frenarme, de controlarme, pero era mucha la atracción que sentía por ella.

Gabriela sentía que la quería follar, entonces me coqueteaba por que sabía que me autocontrolaba.

Un día no aguanté más, la ví que llegó elegante, con una blusa escotada, de color celeste, un pantalón apretado color crema, se le veían tan bien las tetas, pero al mismo tiempo estaba tan elegante, que daba gusto verla, entonces me abalancé y le salude con un abrazo…. Ella se quedó con satisfacción.

No sabía que hacer, entonces, al verle que salía del colegio, le pregunté si me podía dejar en el camino.

Conversábamos, hasta que ya me bajaba y me comentó de que estaba ilusionada creyendo que la iba a acompañar, le dí un beso en la mejilla y le acaricié la mano; en ese momento me sonrió tímidamente.

Entonces dije ahora es el momento, me acerqué supuestamente a despedirme, pero la fui besando de a poco, hasta que viró la cara y nos besamos en la boca.

Entonces me dijo vamos a mi casa…

En el camino íbamos en silencio, sabíamos lo que iba a pasar, pero no queríamos hablar…

En la casa de ella, le dije que no tenía protección y Gabriela me contestó no importa, por que no estaba fertil.

Empecé besándola suavemente, nuestras lenguas se chocaban y se acariciaban, nos acariciábamos el culo, y empecé apretándola hacia mi pene que estaba hecho un poste, Gabriela me excitaba tanto…

Entonces empecé a desnudarla, por fín tenía sus tetas entre mis manos, las besaba, las apretaba, y de cuando en cuando las chupaba; pasaba mi lengua por sus pezones, los rodeaba, los mordía, entonces se quitó su pantalón, y yo me desnudé también.

Nos volvimos a besar, yo la acosté en la cama, y empecé a mamarle las tetas otra vez, y de a poco me bajé hasta su vagina, tan rica, tan peluda, tan suave. Metía mi lengua en su vulva, le lamía una y otra vez, empecé a lamerle el clítoris y a penetrarle con mi lengua. Ella se retorcía y empezó a pegar su pelvis hacia mi cara hasta que sentí un líquido salado, espeso, en ese instante entendí que terminó.

Entonces me subí y empecé a pasear mi verga por en medio de sus tetas, ella me vió y se sonrío, entonces apretó sus senos entre mi pene y empezó a mamarme, , luego me dijo que me pare, y ella se arrodilló, y empezó a chuparme la punta, y luego todo el pene, al principio lento, yo con mi mano le dirigía el movimiento, y luego la apretaba para que me chupe toda la verga. Luego empezó a chuparme más rápido, y más rápido, hasta que me hizo terminar, se tragó mi semen y me dijo quiero hacerte el amor.

Me acosté, y ella se puso sobre mí, exhuberante, se cogía las tetas mientras me veía coqueta y sonriente, y cabalgaba.

Nunca me sentí tan fuerte, yo era feliz teniendo a esta mujer tan caliente sobre mí, empezó a gemir de placer y terminó nuevamente. Y me dijo quiero que me culees, culéame, culéame.

Se puso en cuatro, y yo le metía por atrás,

-“no me des por el culo, solo por la vagina…..

Yo mientras tanto ya no pensaba, le metía una y otra vez, con fuerza por que sus nalgas eran tan duras que no entraba mi pene totalmente, entonces empecé a excitarme otra vez y terminé nuevamente.

Luego le dí la vuelta y nos acostamos en nuestra clásica posición, ella con sus piernas ricas, deliciosas abiertas, y yo encima la penetraba una y otra vez, me acariciaba la cara, la espalta y el culo, y yo le chupaba las tetas, hasta que nos excitamos y terminamos juntos…

Nos dormimos, y luego, al despertarme, ella se había bañado y me trajo un jugo.

Se hace de noche me dijo, ya viene mi mamá, tienes que irte.

adultosexual@hotmail.com

La vecina del 19 H (3)

Luego de la experiencia iniciada con mi esposa los martes por la tarde, mi relación con Mirta, se fue haciendo mucho más íntima. Parecía disfrutar con los gemidos y las expresiones que le llegaban desde nuestra habitación. Siempre que estábamos juntos me preguntaba los pormenores de cada acto sexual con Silvia. Le manifesté del extraño cambio que mi mujer había experimentado en los últimos tiempos. Estaba mucho más dispuesta a hacer el amor y se había revelado como una hembra fogosa y expresiva dando rienda suelta a sus instintos sexuales.

Mirta con una sonrisa socarrona se decía responsable de ese cambio. En realidad se lo agradecía pero en el fondo temía que le revelase lo nuestro a Silvia.

Recuerdo que en una de nuestros encuentros con Mirta en un hotel alojamiento, ante su insistencia, le compré un par de consoladores para disfrutarlos, según me dijo, durante las tardes de sexo y lujuria. Me aseguró que les daría un uso maravilloso y los llevó encantada.

Algunos meses más tarde, me correspondía guardia en el hospital, pero otro médico me pidió que se lo cambiase por otro día pues tenía un viaje imprevisto. Retorné al departamento alrededor del mediodía. En la puerta del edificio me encontré con Mirta y abordamos juntos el ascensor. Se mostró sorprendida al verme, pues me dijo que sabía que no regresaba hasta el día siguiente. Ahora fui yo el sorprendido y le pregunté como se había enterado.

“Recién acabo de acompañar a Silvia hasta la parada del colectivo, y me contó que iba a la casa de sus padres hasta mañana para no quedarse sola”. “Aprovechemos y pasemos la tarde y la noche juntos en mi departamento”, y agregó “Ella no tiene porque enterarse, y yo estoy sola pues mis hijos se fueron con el padre hasta el domingo”.

Acepté la invitación, fui a casa recogí ropa interior y decidí bañarme en el departamento de Mirta para no dejar nada que pudiera delatar mi presencia en casa cuando volviera mi esposa.

Mirta tenía el baño listo y mientras preparaba el almuerzo tomé una ducha reparadora. Luego de gozar las delicias del agua acariciando mi cuerpo, me cubrí con una salida de baño y me dirigí al dormitorio para vestirme. Me senté sobre la cama y descubrí en la mesa de luz los dos consoladores que le había regalado a Mirta tiempo atrás. Parecían haberse usado poco antes, y entonces la llamé “Los usaste hace poco?”, inquirí. Con una sonrisa misteriosa me preguntó si era un buen detective y agregó. “Adivina quien los usó?”.

Tomé el grueso consolador con mi mano y lo acerqué a mi nariz para olerlo. Cada mujer tiene un olor particular en sus flujos. No tuve dudas, lo había usado Mirta, tenía impregnado sus jugos con su aroma.

“Has tenido una sesión fenomenal”, le aseguré.

“¿El otro también lo usé yo?” me preguntó con una sonrisa.

Al acercarlo a mi nariz quedé atónito. El grueso y rugoso consolador despedía un aroma dulzón característico e inconfundible de mi mujer, a la que tantas veces había excitado con mi boca y mi lengua al acariciar su clítoris haciéndola gozar y despedir sus flujos.

“Silvia”. Le dije incrédulo. Es inconfundible.

Riendo me dijo “Veo que sos un excelente detective”, “Hace tiempo que tenemos una relación increíble y hermosa”.

“Como?”, me atreví a preguntarle. “Quiero saber toda la verdad”.

“¿No te vas a enojar si te cuento como fue todo?”, me dijo.

“Por supuesto que no”, fue mi respuesta.

“Todo se inició, cuando sospechó de nuestra relación y tocó el timbre de mi departamento para pedirme explicaciones”. Comenzó Mirta, y luego continuó.

La hice pasar y le ofrecí una taza de té. Dudó en aceptar, pero su curiosidad pudo más. Nos sentamos y le expliqué que en las largas conversaciones que había tenido contigo había llegado a la conclusión que ella era una mujer descuidada e insatisfecha y necesitaba disfrutar de relaciones sexuales intensas como debían ser. Creí descubrir en Silvia la necesidad de ser contenida, y seguidamente le comenté que yo podría ayudarla a recuperar su matrimonio. Me abrazó y lloró en mi pecho”.

Al despedirse, Mirta le sugirió que no me contase nada del encuentro, y que si estaba decidida a reconquistarme no tenía más que decírselo. Silvia le ofreció su mejilla. Pero ella ex profeso, me dijo, rozó con sus labios los de mi esposa. Notó que se ruborizaba y agregó que Silvia cerró la puerta sin mirarla. “Estoy segura que volverá”. “Sé cuando una mujer siente atracción por otra, y no me equivoqué cuando pensé que Silvia podía gozar con otra mujer, como en más de una oportunidad te insinué” me recordó.

Estaba atónito, pero paradójicamente al progresar en su relato me fui excitando. Mi miembro se fue endureciendo y Mirta advertida, dejó caer el deshabillé quedando totalmente desnuda. Nos abrazamos y nos echamos sobre la cama. Las caricias y los besos apasionados se intensificaron en la medida que en un susurro me contaba sus encuentros con mi esposa. Nunca hubiese creído gozar imaginando a Silvia revolcándose con Mirta.

Durante esa tarde, la noche e inclusive la madrugada, disfrutamos de una cogida fenomenal. Parecía que el conocimiento de la sexualidad de mi esposa y de mi amante fuese un estímulo para hacer más intensa la relación. Jugamos con los consoladores, haciendo sus delicias al abrir su vulva, el ano y acariciar el clítoris. Mi verga se encargó de visitar su vagina y el culo en varias oportunidades llenando de semen sus entrañas. Nos dormimos finalmente abrazados, exhaustos y felices.

Munjol, (Les recomiendo leer los relatos siguientes que completan esta historia)

Placer con los ojos vendados

hola! mi nombre es adi, y quisiera compartir con ustedes una experiencia que tube hace poco con mi novio. despues de llevar mas de tres anos de noviasgo, nunca habia disfrutado un orgasmo tan placentero como este.

un dia dicidimos mi novio y yo salir por un par de dias a un lugar lejos de la ciudad. por internet encontramos un lugar que quedaba en las montanas y que tenia un lago enorme. decidimos rentar una cabana para poder tener nuestra privacidad. esa noche estando en la cabana decidimos ver una pelicula mientras estabamos en el jacuzzi. nos metimos al jacuzzi desnudos,
lo que hacia que el momento fuera mas ecxitante. despues de un rato, el empezo acercarse mas a mi, juntando su pene junto a mi trasero, lo que hacia que me calentara y que me empezara a mojar. le dije que si queria salirse del jacuzzi y continuar esto en la cama, me dijo que si. estando en la cama desnudos me pregunto que si me podia vendar los ojos, yo le dije que si, por que eso me hacia que me calentara demaciado, ya vendados mis ojos, me empezo a tocar mi pechos y poco a poco fue bajando a mi vagina, empezo a mastubarme despacito mientras tocaba todo mi cuerpo. empezo a besarme y morderme los pechos y cada vez que lo hacia me mojaba mas. cuando el hacia eso yo me mastubaba, imaginandome lo que me estaba
haciendo. despues de un rato besandome y chupandome los pechos, se bajo de la cama y empezo a rozarme su verga entre mis pechos, mojandolos de sus jugos, tocaba todo mi cuerpo mientras se masturbaba viendome como yo me masturbaba. de repente senti como ponia su verga en mi boca, introduciendola poco a poco mientras yo la mojaba con mi saliva, eso hacia que me ecxitara mas y cada segundo que pasaba me mojara mas, metia su verga en mi boca cada vez mas rapido mientras se masturbaba a la misma vez, cuando sentia que me la queria comer la sacaba y la rozaba en mis pechos, poco a poco fue bajando hasta que empezo a rozar su verga en mi vagina, y cada vez se sentia mas rico, cada segundo que pasaba sentia que iba a terminar, pero me detenia. despues de aver mojado su verga con mis jubos me metio su verga en mi boca
nuevamente, sintiendo una sensacion esquisita mientras saboreaba sus jugos con los mios.
me metia su dedo en mi vagiana y lo sacaba para saborear mis jugos. me volvio a meter la verga en mi boca para que se la mamara pero esta vez tambien le chupe los huevos eso hiso que se calentara mas y empezo a meterme su verga mas rapido y yo se la mamaba como si me la fuera a comer, el me decia asi….. asi….. sigue….. no pares…… mientras yo gemia
mmmmmm…….y sentia que el orgasmo venia, cuando el me dijo ahi viene…… ya voy a terminar……. senti lo caliente de su semen que caia en mis pechos y en mis labios junto con el placer de haber llegado juntos al orgasmo.

esa noche fue inolvidable, espero y les haya gustado mi experiencia, si quieren comentar algo sobre mi relato mi correo es:
sugarbrunette@hotmail.com

Amorzoo

Hola, que tal amigos, primeramente me presento, tengo ahora 23 años, soy de alguna parte de Bolivia, soy soltero, mido 1.75, peso 75 kls. Este es mi primer relato que hago conocer a todo el mundo entero, mi primera experiencia que tuve con la zoofilia fue hace 8 años .

Bien, la historia es la siguiente: cuando tenía 15 años fui a visitar a unos tíos que se encuentran en el campo, allí todo es valle y maizales. Mi tío vive en una casa de 600 mts2, tiene una casa tremenda, vive junto con mi tía, no tiene hijos pero si tienen bastantes animales, entre ellos una bella perrita llamada blanca, el nombre venia por que era realmente blanca como la nieve. No era de raza pero era una perra muy grande. Estuve ahí por dos semanas, unos días antes de mi viaje estuve viendo unas páginas de zoofilia por Internet, a los dos días que estuve ahí ya se me vino la idea de todo, lo que había visto por Internet me calentaba bastante. Pasaron los dos días y me di cuenta que la perrita estaba en celo, cosa que me excitaba mucho. El sexo de la perita se veía muy grande de lo normal y muy rosado. La perrita era mansita, cuando me di cuenta que la perrita estaba en celo quise ver mas de cerca su partecita rosada, la llevé detrás de la casa y ahí me incline, le levanté su cola, era grande y muy rosadita. Me atreví a tocarla, la primera vez se inquietó, la acaricié de su cabeza y la volví a tocar su parte cosa que no hizo nada es mas se quedó quietita y empezó a levanta su cola hacia arriba, yo estaba temblando de miedo y de excitación de miedo por que podía aparecer mi tío y pescarme y otra por que era mi primera vez que tocaba el sexo de una perrita. Esa tarde la deje ahí no mas, yo estaba muy excitado pero tuve que parar, estaba inquieto.

Toda esa tarde esperé la noche, espere que mis tíos se durmieran, ya casi eran las 10:30 de la noche cuando vi que mis tíos apagaban la luz de su cuarto. Esperé casi hasta las 11 para poder salir de mi cuarto y fui a buscar a blanca que esta en su casita, la lleve detrás de la casa donde existía sembrado de maíz nos metimos dentro el maizal donde nadie nos pudiera ver. Primero la perrita estaba tranquila, yo estaba temblando, pero no era de frio. Me arrodillé al lado de la perrita y la fui tocando desde su pancita, fui recorriendo hacia atrás y le empecé a tocar su partecita. Blanca se quedo quietita mirándome, cuando le empecé a tocar su parte empezó a levantar su cola ofreciéndome todo su sexo, mi pene empezó a crecer, tenía puesto un corto y una bolera. La noche no era fría, me saqué el corto, mi pene quedó al aire libre, apenas vio mi pené blanca vino hacia mi y lo empezó a lamer, uy se sentía muy rico, me lo lamía desde abajo, desde mis testículos y la parte del glande. Esta mi pene a mil y blanquita me lamía con esa lengua un poco áspera, me lamió hasta que no pude mas y terminé en su boca. Me eche ahí, me quedé por lo menos unos treinta minutos, Blanca se quedó a mi lado, esperaba algo mas. A la media hora blanca empezó a lamerme nuevamente hasta que mi pene empezó a pararse, me di cuenta que la perrita quería que la metiera. Me puse de rodillas, toqué su vulva, esta rosado de excitación supongo, la acaricié y empecé a meterle un dedo. Sentí que por dentro apretaba o succionaba algo no estaba seguro de meterle mi pene pero al final me decidí a metérselo. Estaba muy excitado, empecé a meterle mi pene grueso.

Al principio era un poco difícil, apenas introduje mi glande blanca se dio la vuelta, se la sacó, se empezó a lamer su vulva pero yo de nuevo me puse detrás de la perrita y empecé nuevamente a introducirlo, esta vez era mas suave y rico con lo que se lamió, lo dejo lubricado. Empezó a entrar, Blanca no hizo nada se quedo quietita yo iba metiendo suavemente ya cuando introduje como 8 cm de mi pene sentí como si fuera el tope no entraba mas se sentía muy rico, era su primera vez que le estaba entrando un pene, la perrita era primeriza. Seguí tratando de meter mas adentro sentía un tope, saque mi pene, Blanca me lo lamió y se lamió su vulva. Nuevamente le introduje pero siempre entraba unos 8 cm de mi pene, ahí empecé a sacar y meter estuve así unas dos minutos metiendo y sacando de repente hice solo un movimiento hacia arriba y mi pene se desplazó entrando todo. Blanca empezó a levantar una pata, yo sentía que me iba a venir se sentía muy rico como nunca había sentido en mi vida sentía que me lo succionaba y apretaba a la vez. Empecé a sacar y meter pero no sacaba totalmente por que algo ahí dentro me apresaba. Mi pene entró todito, chocaba mis testículos con su vulva, sentía que me lo estaba exprimiendo todo. Blanca se quedó quietita empujando un poco hacia atrás, me quedé un momento quieto, con todo mi pene dentro de la perrita. Sentí como me succionaba y aprisionaba, no pude aguantar mas y empecé a soltar mucho semen, no se cuanto pero era mucho, es como si la vulva de una perra tuviera un succionador, era tan tremendo mi orgasmo que me quede quieto ahí sin sacarlo siquiera, después de un rato mi pené empezó a ponerse en su estado normal y fue saliendo. Ahí quede súper agotado, era mi primera vez que tuve relación con una perrita, era inolvidable. Después me puse mi corto, Blanca aun se lamía su vulva que le salía gotas de semen. Me fui a descansar, me quede súper dormido hasta el día siguiente .

Esa fue mi primera experiencia zoofilica que tuve ya posteriormente les contare mas de lo que empezó mi vida de zoofilico.
Espero que les haya gustado, esperaré sus comentarios, escríbanme para poder intercambiar algún material de zoofilia. A ver si me escriben chicas y chicos que tuvieron alguna experiencia similar escríbanme chauuuu…

PD: la historia que escribi es 100 % real

amorzoo@hotmail.com

La culiona

Cierto día me encontraba algo aburrida en mi casa , ya que estoy acostumbrada a que todos los fines de semanas tengo programa con uno o varios chicos en la noche y culeo hasta que mi culo , mi cuca y mi boca se sacian de vergas. Hoy ninguno de mis amigos me había llamado, y aunque decidí llamar yo a varios amigos ninguno me contestó. Entonces me vestí de una forma que mi cuerpo provocara ganas de culiar a primera vista : me coloqué una minifalda blanca súper pegada tan diminuta que se podía ver la punta de mis nalgas, llevaba puesta una mini tanga blanca que se podía ver a través de la falda, la blusa también era blanca trasparente anudada en mis senos dejando al descubierto todo mi estómago, los zapatos eran una sandalias plateadas con un tacón puntilla súper altas, me pinté la cara muy provocativa y alboroté mi pelo ; decidí salir a la calle caminando sensualmente para que se notara el movimiento de mis nalgas para ver qué programa conseguía.

Al fin se me acercó un hombre de color y me dijo : para dónde va semejante culo arrecho y se tocó por encima del pantalón su verga y además me dijo que si tenía algún programa yo le contesté que no y si él tenía alguno me gustaría que me invitara, él se sonrió y me dijo espera, hago unas llamaditas y solucionamos el problema, y así lo hizo, habló con un amigo y luego me dijo “ya tengo el programa, vamos a la casa de un amigo y allí la vamos a pasar muy bien”. Yo estaba emocionada pues quería tener acción aquella noche, cuando llegamos a la casa del amigo habían cinco hombres más dos negros y tres hombres blancos, todos con unas figuras atléticas, altos y bien parecidos, de sólo verlos mi cuca se empezó a mojar de imaginar que estos seis hombres me iban a comer en muy poco tiempo. El hombre negro con quien llegué me presentó como una amiga que estaba buscando diversión, los hombres me dijeron “llegaste al sitio correcto, pasa y te vas poniendo en calor”.

Me senté en un sillón grande que había cerca de la chimenea, el negro con quien llegué me ofreció un trago y se sentó a mi lado, empezó a acariciarme y a besarme, caricias y besos que yo correspondía. De pronto sentí cómo con una de sus grandes manos desató el nudo de mi blusa quedando al descubierto mis grandes senos y empezó a chuparme los senos y acariciarme el clítoris. Uno de ellos me dijo “por qué no nos bailas y nos muestras todos tus atributos”.

Como ya me había tomado varios tragos esta un poco encendida, acepté sin más reparos. Uno de ellos colocó una música muy sensual y parada en la mitad de la sala inicié un baile muy arrecho, ellos me decían “a ver perra, queremos que nos enseñes tus tetas”. Con mi blusa me las levantaba pues ya las tenía afuera. ellos gritaban “qué tetas tan ricas” “miren esos teterotes tan parados que tiene esta putica” y esto empezó a excitarlos. Se fueron quitando la ropa y sus vergas ya estaban erectas y no había ni una sola pequeña, todas eran grandísimas y gordas y comenzaron a pajearse, lo que me hizo animarme más para seguir desvistiéndome. De pronto me gritaban que querían ver mi culo, y con movimientos sensuales me fui quitando la falda y mis nalgas gordas y grandes quedaron al descubierto, solo quedé con mi diminuta tanga blanca y moviéndoles el culo, y con mis manos abría mis nalgas para que pudieran ver mi huequito. Esto los puso más arrechos de lo que ya estaban y me decían “zorra qué ano tan lindo tienes” y “se ve riquísimo”. Después les mostré mi cuca y con mis dedos me acariciaba y les dije “¿cuál me va a coger primero?” y con mis dedos me acariciaba el ano para provocarlos aún más. Un hombre que estaba al lado mío —era de unos cuarenta y cinco años aproximadamente su pelo era ya canoso pero tenía una verga riquísima— me dijo “ven puta, siéntate en mi tranca, quiero probar qué tal esta tu culo” y no me hice esperar, abriendo mis nalgas me enterré de una sola, su verga era tan gruesa que apenas si cabía en mi culo, yo empecé a brincar encima del hombre y él me decía “seguí culiando así, perra, mira que te estas tragando toda mi verga” los demás muchachos se tiraban con más fuerzas sus trancas al ver cómo brincaba yo encima de aquel hombre.

Le dije a uno de ellos que se acercara a mí para chuparle la verga pues tenía unas ganas tremendas de mamar una, se me acercó, yo cogí su verga con mis manos y la acaricié un momento. Después poco a poco me la fui tragando toda hasta las güevas, él me decía “mamita rica, cómo mama de rico” después de un buen rato de estar mamando le dije que se diera vuelta que quería lamerle el culo, y colocándose en posición le metí la lengua por el culo, a él pareció gustarle. Después de un buen rato otro chico se tendió en el suelo y me dijo “ven, zorra, quiero abrirte el coño” y me paré y acomodando la verga en mi cuca me movía como loca, estaba en esto cuando de pronto sentí otro chico encima mío clavándome por el culo “uy, esto me encanta” les dije “sentirme clavada por todas partes” otro chico se paró frente a mí y sin pensarlo me tragué su verga de un solo bocado, mientras acariciaba sus güevas grandes e hinchadas. Los otros dos me seguían clavando, los tres chicos mientras tanto se pajeaban de ver tan hermoso espectáculo, de pronto uno de ellos dijo chicos por qué no bañamos a esta perra con nuestra leche, “sí, sí” les dije yo y me arrodillé en la mitad de la sala, y todos los chicos hicieron un círculo y apuntando sus vergas a mí se empezaron a venir con sendos chorros de semen, mientras como loca no sabía cuál verga chupar y sacarle la leche. Uno de los negros me puso su enorme y gorda verga negra en mi boca, yo la chupaba como si fuera el más rico helado, tomándola con mis dos manos, acariciándola, y también las güevas , de pronto uno de ellos dijo esta perra todavía tiene ganas de más y colocándome en cuatro sobre el sofá grande les dije “mi culo puede con dos vergas al mismo tiempo” estaba tan emocionada de ver tanta leche regada en mi cuerpo que quería seguir con más acción.

Sentí dos enormes cabezas de vergas entrando en mi culo, yo mordía mis dedos para no gritar de pacer y dolor, después de un rato uno de ellos dijo “yo creo que este culo tiene un poco de sed, ¿por qué no le damos un poco de vino?” y trajeron una botella de la nevera y batiéndola fuertemente la introdujeron en mi culo, y el vino espumoso y frío empezó a entrar. Yo les dije que lamieran mi culo para que me limpiaran el vino, y uno a uno fueron pasando a lamerme. Nuevamente me vi clavada por dos vergas y con otra en la boca, cuando llegaron me dijeron que si quería tragarme la leche, yo les contesté que sí quería, y por todas esas vergas empezó a salir esa deliciosa y caliente leche, y yo a tragar la que más podía. “Ahora vamos a mear a esta perra” y todos empezaron a bañarme en orines apuntándome a la boca mi culo y mis tetas… cuando terminaron me dijeron “queremos que nos acompañes a un sitio muy especial donde te espera algo que es precisamente lo que calmaran tus ganas” y sin más me llevaron a un establo donde había un hermoso caballo negro, uno de ellos me dijo “¿te gusta el caballo? Es todo tuyo, pero antes queremos medir que tanto te puede entrar la enorme verga del caballo” como tengo un culo tan arrecho me encantó la idea, les dije cuál va a probar y me puse en posición.

Un negro se me acercó y me dijo “yo quiero probar qué tan profundo es ese culo” y acariciándome con su mano muy suavemente me fue introduciendo dos dedos y los movía como si quisiera abrir aun más mi culo, y así poco a poco fue metiendo toda su mano hasta la muñeca, y allí la movía. Yo sentía que me tocaba el ombligo… esto me puso más arrecha de lo que ya estaba y el negro después les dijo a los demás “chicos, esta puta ya tiene listo el culo”.

“Ahora queremos que te metas tu solita esta belleza” y me pasaron un bate. Lo miré un poco sorprendida y les dije “¿ustedes creen que esto me cabe en el culo?”, “claro que si, zorra” asi que poco a poco fui metiéndomelo en el culo, pero antes me lo tuve que aceitar, al igual que el bate, para facilitar la cosa. El bate entró casi hasta la mitad y los hombres parecieron enloquecer con esto, y cada uno jalaba con mucha fuerza sus trancas y me gritaban “métetela más perra, te ves deliciosa con ese bate entre el culo” yo con la cabeza afirmaba pues no tenía ni aliento de hablar, otro me decía “muévelo más, muéstranos cómo estas de arrecha, zorra”. Empecé a hacer movimientos sensuales con el bate metido en mi culo, cuando ellos me dijeron que me lo sacara que ya estaba listo para recibir la verga del caballo, pero tenía que masturbar al caballo para poder comérmelo los hombres llegaron en ese momento y yo les dije báñenme el culo para que el caballo se excite y abriendo mis nalgas mojaron mi culo con semen, después me acerqué al caballo y arrodillada debajo de él puse el hocico en mi culo, para que oliera el semen que los chicos habían derramado en mí, con su lengua pegajosa lamía mi culo mientras su verga empezaba a crecer. Yo empecé a mamar esa verga larga y delgada de aquel caballo, cuando ya la tenía lo suficientemente larga me la empecé a meter en el culo, yo disfrutaba de esto y les decía “esta verga esta deliciosa, me voy a venir, qué verga tan rica, me encanta así de larga” de pronto uno de ellos me dijo “sácatela del culo que el caballo ya va a llegar” yo me la saqué y con mis manos me la metí a la boca para mamársela… sentí que casi me ahogaba, nunca había visto tanta leche, ni aun cuando todos aquellos chicos me bañaron al tiempo con su semen, de pronto oí que me decían “eso perra trágate toda esa leche, así queríamos verte putica arrecha inundada de leche”.

Cuando terminamos decidí regresar a mi casa… tenía todo mi cuerpo pegajoso de toda la leche que había recibido, tanto de los chicos como del caballo, y mi culo ya no resistía más pues me habían metido más vergas de lo que yo estaba acostumbrada. Fue una noche inolvidable.