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La putita de mi sobrina

Hola amigos y amigas les voy a contar una historia muy cachonda y exitante mi nombre es tony y tengo 25 años y mi sobrina se llama maris y tiene 13 años, 1998 en tuxtla gutierrez, chiapas, mexico.

yo nuca me inmagine que mi sobrina era muy caliente de esa edad, cuando su mama salia de compras o a otro lugar me pedia de favor que me quedara en su casa a cuidar a su hija. Nos poniamos a jugar o a ver television pero aveces me tocaba mi peney aveces se sentaba en mi pene como siempre usa minifalda y como la carnes es debil por logica se me paraba la vergay se me ponia duro y ella se daba cuenta y se sonreia y siempre tantiabamos la hora que podria llegar mi hermano y mi cuñada y me respetaba mas como si nada pasara era bien astuta y lo sabia hacer muy bien.

Un dia viernes su mama iva a ir al imss y yo ese dia no tenia clases se fue muy temprano y llegaria hasta la tarde como siempre lo hacia, me dijo mi sobrina tio tenemos todo el dia para jugar y ver television asi es le conteste , desayunamos y despues nos puciomos a ver television y se sento a mi lado minutos mas tarde mas tarde me agarra mi verga hice como que no paso nada y despues se encarama en mi quedando su culo en mi verga parada y me beso en la boca y rapido reaccione y le dije oye niña que te pasa por que lo hiciste ni se te ocurra otra vez me entiendes enseguida se puso a llorar y me dio mucha lastima y me arepenti de averle dicho esas cosas y la abrace y le pedi que me disculpara y para que se contentara le dije que que hicieramos lo que quisiera.

¿Lo que quiera?me dijo ella muy cachonda si le conteste y me dijo que queria solo dos cosas me saque de onda lo que me propuso, me dijo dame un beso en la boca y dejame tocarte tu pene, no sabia que contestarle pero como ya se lo habia prometido no me que do mas que aceptar.

Le di un beso y me dijo que asi no, queria mas apasionado la bese como que fuera mi novia y ella me correpondia despues me deje tocar el pene y me dio un buen apreton y me dijo se esta parando tu pene a de estar rico, quisiera mamarlo y quiero que me metas tu pene en tu vaginay quiero sentirlo para saberlo como se siente y me quede sorprendido ,admirado y le pregunte como sabes todo eso si eres muy pequeña niña como sabes todo eso y me dijo lo que pasa es que mi papa y mi mama esperan que yo me duerma y aveces me hago de la dormida y voy a su cuarto y los miro todo lo
que hacen y le pregunte y que hacen tus papas mi mi mama chupa su pene de mi papa, y mi papa le chupa su vagina y sus chiches(senos), despues mi papa le mete la verga a mi mama en su vagina y mi mama grita muy fuerte y por eso
quiero sentirlo me pregunto dijo ella sera que duele o exagera mi mama.

Fuimos a su cuarto yo me acoste en la cama y ella se sento en mi pene se me paro y como estaba en minifalda me exitaba mas me dijo tocame tio y le toque el culo y ella le gusta tanto como ami. Me desnude y ella hizo lo mismo me agarro mi pene econ sus manos y me dijo:

MARIS: TIO QUE GRADE LA TIENES

TONY: SI MAMITA ES TUYO HAS CON EL LO QUE QUIERAS

me agarro con una mano impulsando hacia ariba y ahcia abajo osea para
adentro y para afuera

MARIS: SE ESTA PONIENDO MUY DURO TIO
TONY: SIGUELEEEEEEEE HAAAAAAA ESTA RICOOOOOOOOOO
MARIS: SI VERDAD, QUIERES MAS RAPIDO TIO
TONY: SI MARIS ESO ES DIVINO HAAAAAAAAAAAAAAAA MAAAAAAAAAAS
MARIS: QUE TE ESTA SALIENDO TIO QUE ES LIQUIDO LIGOSO
TONY: ES MI PRESEMINAL , NO TE DETENGAS SIGUELEEEEEEEE SI QUIERES LECHITA
MARIS: SI TIO LO QUE TU QUIERAS Y ME PIDAS LO ARE TIO
TONY: AHHHHHHHHHHHHHHHH ME VENGOOOOOOOOOOOOOO Y NO AGUANTOOOOOOOOOO
HAAAAAAAAAAAAAAAA
MARIS:QUE PASA TIO TE LASTIME
TONY: NO PARA NADA MARIS
MARIS: AY DIOS MIO QUE HICE QUE TE ESTA SALIENDO DE TU PENE
TONY: NO TENGAS CUIDADO ES EL SEMEN PRUEBA MARIS
MARIS: ESO NO TIO A DE SER ASQUEROSO
TONY: ES LO MAS RICO ES MI LECHITA
MARIS: SI ES ASI TIO LO ARE SOLO POR QUE TU ME LO PIDES

Empezo a mamar mi pene y a chupar como una verdadera putita y tragandose todo el semen y lo chupaba mi semen como si fuera una paleta has que lo dejo limpio y me dijo tio eso es lo mas sabroso que he probado es la delicia y despues me empezo a cariciar mi pene y me dijo tio eres lo maximo y le pedi que se acostara y que abriera sus piernas y su vagina estaba muy pequeña y se la empece a sobar con mi mano y eso le empeso a gustar empece a meter y sacar el dedo despacio y con cuidado para no lastimarla y me dijo que rico tio siguele metiendo mas y le lo empece a meter cada ves mas rapido mi dedo
un mete y saca rapido cada vez mas yy empezo a gritar agarrando y apretando mi pene con su mano detente tio me esta doliendo y me detuve y me dijo quisiera sentirlo tio pero se que me va a doler mucho nas que con el dedo y despues me dijo pega mi pene con mi vagina la puntita pero no lo vallas a meter solo quiero sentirla y le abri las piernas y selo tocaba con mi pene mi vagina y me me paro mucho y me exite de masiado y le acolque pa luntita en su entrada de la vagina le di un empujon y no entro y y me pega un grito y me dijo tio me dolio mucho y a pesar que quise quitarle la
virginidad me dio las gracias por lo que paso se sentio satisfecha y me dijo tio te lo juro cuando este mas preparada te entregare mi virginidad y eres el unico.y lo vamos hacer……… pero esa es otra historia que les contare en otra ocacion esta historia continiara y les contare lo que sucedio en “ LA PUTITA DE MI SOBRINA 2” Es un caso real.

Si quieren saber mas afondo y explicito lo que paso mi correo y msn es violadorcaliente@hotmail.com solo mujeres de todas parte del mundo.

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La mujer policía

Una cerveza era engullida por Mauricio Pocaterra en un bar de primera en Miami un viernes por la noche; el hecho de tener un buen salario le permitía poder darse un gusto, en un bar como ese.
Había una banda de Jazz conformada por blancos anglosajones o como se les llama “WAP”, eran buenos y sabían entretener el lugar, probablemente no les gustase que tuviesen que tocar en un lugar frecuentado por latinoamericanos mugrosos que se dedicaban a sobre poblar el país y robar sus empleos, bueno, esa fue la primera impresión de Mauricio.

El barman del lugar era su amigo, un cubano casi anciano que había logrado con éxito escapar del régimen de Castro, montado en una balsa. Se había residenciado y adquirido el bar, el negocio había prosperado y ahí estaba.
Mauricio estaba apoyado en la barra observando el lugar, hoy el bar estaba concurrido, habían muchas personas entreteniéndose, pero él se mantenía apartado de todo, había una cosa que tenía que hacer más tarde, que era muchísimo más importante que toda la gente congregada ahí. Bebía su cerveza, pero lo hacía despacio ya que esa era la única cerveza que iba a tomar, tenía que conducir.

Terminó su cerveza, le pagó al barman y salió del establecimiento, se encontraba en lo que podría llamarse “La Zona Roja” de Miami, un área llena de Discotecas y Bares, todo el lugar estaba lleno de luces de neón y anuncios, habían muchas personas que venían a divertirse, pero Mauricio tenía que ir a otro lado.
Se dirigió a su auto, un Malibú color beige, se montó y arrancó, avanzando por la avenida mientras las resplandecientes luces de neón brillaban en todas partes. Observó el colorido paisaje nocturno de la Jungla de Concreto, pasando varios semáforos, mientras pensaba en su familia, su hermosa esposa y su pequeña hija de solo tres años de edad. En ese momento la pequeña estaba siendo cuidada por su suegra, así era cuando el y su esposa tenían que trabajar hasta tarde.

Decidió llamar para ver si todo estaba en orden, sacó su celular mientras con la otra mano conducía, marcó el botón que tenía programado el número de su casa, espero unos segundos y contestó la voz de una señora mayor. Mauricio la reconoció en el acto, era su suegra:
— ¿aló? — dijo la voz.
— Sra. Mondragón, soy yo Mauricio. — respondió él.
— Ah, ¿Cuándo vas a volver? — dijo la suegra.
— Ahora tengo que ir a resolver ciertas cosas, voy a llegar tarde, ¿y Adriana?
— Como siempre en este día, haciendo su turno. — contestó al suegra.
— O.K — dijo Mauricio mientras se detenía en un semáforo.
— Disculpa, pero me gustaría que vinieses a la casa inmediatamente, no pienso permitir que me eches al bebé y te vayas a festejar por ahí. — dijo la Sra. Mondragón con tono cortante.

— Sra. Mondragón, estoy trabajando, no pretendo echarle al bebé, pero en estos días con los nuevos contratos me ha surgido trabajo de más. — eso era verdad, solo que aquella noche se dió el gusto de echar el carro. — Tengo muchas cuentas que arreglar, pero si quiere puedo pagar a una niñera para que….
— Nada de niñeras, no me parece que una adolescente desconocida ande rondando por la casa, que pasa si se roba algo, además es un gasto más.
— Eh, sí, oiga disculpe, pero tengo que irme estoy en la carretera y me dirijo un momento al almacén… — ya quería deshacerse de esa vieja fastidiosa.
—… ¿En la calle?, no se supone que tú…
— Sí señora, tengo que irme adiós, que tenga buenas noches… — cortó la comunicación y apagó el Celular.
Maldita vieja fastidiosa, lo único que hacía era ladillar, todo había sido idea de Adriana. A su madre le costaba vivir sola con una miserable pensión, Adriana amaba a su madre incondicionalmente y ella a su hija, pero lamentablemente Mauricio no entraba allí.
La Sra. Mondragón lo que hacia era fastidiar a Mauricio, siempre había una queja o una objeción con respecto a lo que él hacía y eso lo amargaba, pero amaba mucho a su esposa Adriana y por eso aguantaba todo.

Se relajó y siguió conduciendo. Pronto empezó a salir de la ciudad, llegando a una carretera solitaria que pasaba por unos suburbios, se trataba de un complejo industrial el cuál a esas horas estaba cerrado, ahí había un asunto que tenía que atender.
El lugar prácticamente estaba a oscuras a excepción de los postes en la calle, luego de haber avanzado unos metros pudo notar una patrulla de Policía que venía directamente hacia él, por la calle, en sentido contrario. Siguió avanzando y la patrulla le pasó de lado y continuó con su ruta. Mauricio asomó la cabeza por la ventanilla y respiró el aire fresco, le gustaba la brisa nocturna era muy refrescante, la noche estaba llena de estrellas y la poca luminosidad del lugar resaltaba eso.

Mauricio miró el espejo retrovisor y pudo ver que el coche patrulla giraba poniéndose en el mismo carril, justo detrás de él.
En el acto la Patrulla activó sus sirenas y luces mientras se mantenía detrás de Mauricio:
— Mierda.
Mauricio se ladeó y se acercó a la acera, donde aparcó, la patrulla se detuvo justo atrás como era el procedimiento de las fuerzas del orden.
Miró por el espejo retrovisor, vió que de la Patrulla salía un oficial, que poco a poco fue avanzando, hasta su ventanilla y le iluminó el rostro, con su linterna negra de vigilancia, encandilándolo. Escuchó una voz femenina, suave pero directa:
— Good evening, please put your hands in the unsettled.
Mauricio obedeció, la oficial sin apartar la luz del rostro de Mauricio dijo:
— ¿Habla español?
— Sí.
— Muy bien permítame su licencia de conducir. — dijo la oficial mientras bajaba su linterna, Mauricio la observó y pudo comprobar que se trataba de una mujer, su piel era ligeramente bronceada y de nariz perfilada, cabello castaño oscuro ondulado, tenía como un poco de Chicano, era hermosa y por un vistazo rápido, tenía un buen cuerpo.

Mauricio obedeció en el acto, buscó en los pantalones sacó su billetera y sacó la credencial del permiso para conducir, mostrándola al oficial:
— Aquí tiene.
La oficial la tomó y comenzó a verla, revisándola detenidamente, las luces de su patrulla la iluminaron y así Mauricio pudo verla mejor, vaya, era una chica hermosa.
— ¿Puede salir un momento del auto por favor? — sonaba más a una orden que a un favor.
— ¿Qué es lo que ocurre? — dijo Mauricio.
— Por favor salga del auto. — dijo la oficial.
Mauricio salió del auto, la oficial dijo:
— Quédese ahí.
Se quedó quieto y ella siguió observando la credencial, Mauricio pudo verla mejor, en verdad era una tremenda nena, lástima que fuera la que probablemente fuese a fregarlo y no de la forma en que a Mauricio le gustaba que lo fregasen.
La oficial siguió observando la credencial y miró a Mauricio diciendo:
— Va a tener que acompañarme.
— ¿Qué?… pero ¿cuál es la causa? — dijo Mauricio completamente sorprendido.
— Hay algo extraño en esta credencial, además este auto lo tengo registrado como robado. — dijo la oficial.
— Eso es un error, por favor tiene que revisar su base de datos. — dijo Mauricio.
— Ya lo hice y esta usted arrestado. — dijo la oficial mientras en el acto agarraba a Mauricio y le colocaba la esposa en una muñeca y luego a la otra,
— Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga será usado en su contra en una corte, tiene derecho a un abogado, si no puede costear uno, se le proporcionará uno, ¿ha entendido cuales son sus derechos?
La oficial lo esposó y empezó a empujarlo hacia el auto:
— ¡espere un momento no puede hacer eso!
— ¡ha entendido sus derechos? — esta pregunta parecía casi una amenaza.
— Sí. — dijo Mauricio resignándose.
La mujer lo empujó a la patrulla esposado y lo introdujo en la parte de atrás:
— ¿Que va a pasar con mi auto? — dijo Mauricio.
— Lo remolcarán y luego podrá reclamarlo, bueno si logra salir de este embrollo. — dijo la oficial mientras se sentaba al volante.
— ¿Cómo es eso de que “si logro salir”?, escuche yo no he hecho nada, todo esto es un error.
— Si claro, eso es lo que todos dicen. — dijo la oficial.
Mauricio se recostó en el asiento y la patrulla arrancó. El vehículo dio varias vueltas y salió del distrito industrial, tomó la autopista y comenzó a dirigirse a la costa, pasando de largo el desvió que se dirigía a la estación de Policía, pero Mauricio no lo advirtió.

La patrulla continuó, hasta que finalmente llegaron a los muelles, Mauricio vió el lugar y preguntó:
— Disculpe, pero creo que aquí no está la estación de policía.
— Haga silencio. — ordenó la oficial.
Mauricio observó detenidamente el paisaje, la patrulla continuó hasta detenerse en un yate que estaba anclado en un muelle apartado y solitario, ya estaba bien entrada la noche, por lo tanto toda el área estaba casi vacía.
Mauricio no podía ver la hora porque tenía las manos esposadas, miró para todos lados, no había nadie, el lugar estaba completamente abandonado.
La oficial se bajó y le abrió la puerta, lo tomó por un brazo y lo sacó del auto, — ¿Adonde me lleva?
— Silencio. — dijo la oficial.
Ambos fueron avanzando por el muelle hasta que llegaron a un Yate lujoso. Mauricio pudo ver que el Yate tenía cinta amarilla por todas partes, lo que indicaba que había habido un operativo policial en ese lugar.
La oficial introdujo a Mauricio dentro del Yate, el lugar era verdaderamente lujoso, una vez dentro del Yate entraron al piso superior, que era como una especie de sala de estar.

La oficial prendió la luz y Mauricio pudo ver el impresionante complejo, el piso estaba forrado con una alfombra blanca, había sofás de cuero por todas partes, las paredes estaban revestidas de madera barnizada muy fina, el lugar tenía hasta un bar incluido.
La oficial llevó a Mauricio al centro de la habitación, tomó una silla y sentó a Mauricio con violencia y sacando otras esposas, le esposó los pies a las patas de la silla, dejándolo completamente inmóvil.
Ahí estaba Mauricio Pocaterra, a la 1:30 de la mañana (pudo ver la hora por un reloj que había en la pared), de un Sábado.
Estaba esposado a una silla incapaz de moverse, en un yate abandonado que fue escenario de algún crimen, por las cintas amarillas que había en todas partes y con una mujer policía que lo había llevado ahí con un propósito nada legal, por lo visto.

Luego de haberlo atado, la oficial se dispuso a dar una vuelta por el lugar, revisándolo todo. Luego de unos minutos regresó a donde estaba su prisionero.
Debido a su proximidad con el mar y al hecho de que estaban en verano, se sentía el salitre en el ambiente, esa salinidad pegajosa que se pega en la piel y que es verdaderamente incómoda. La policía se puso frente a él, se erguía con fuerza y seguridad, era una mujer joven, casi de la misma edad que Mauricio, era hermosa y mostraba fuerza con un poco de severidad. Estaba vestida con un uniforme de policía negro con mangas cortas, parecido al de la policía de los Ángeles

Se paró frente a él y empezó a estudiarlo minuciosamente, miró su rostro y examinó todo su cuerpo, caminó a su alrededor mientras seguía observándolo detenidamente, Mauricio se mantuvo callado.
Frente a él se inclinó, sacó la lengua y con la punta le acarició la mejilla. Mauricio sintió un corrientazo que le pasó por todo el cuerpo, produciéndole excitación.
Se volvió a erguir mirando a su cautivo y en el acto se quitó el cinturón donde llevaba las armas y las linternas, dejándolas en el sofá. Avanzó hacia Mauricio, solo que esta vez se acercó hasta que su entrepierna quedó frente a su rostro, se quitó el cinturón de vestir, zafó el botón del pantalón, y bajó el cierre, todo lo hizo lentamente mientras miraba a Mauricio a los ojos.
Metió su mano por la cremallera abierta, su cautivo pudo ver como su mano se deslizaba dentro de su ropa interior, la mano subía y bajaba rítmicamente en la entrepierna, Mauricio pudo ver que estaba masturbándose.
La respiración poco a poco empezó a acelerarse, la oficial cerró los ojos y comenzó a gemir ligeramente, luego sacó la mano y chupó sus dedos con la boca. Comenzó a desabotonarse la camisa y la tiró a un lado.
Estaba en sostén y con el pantalón desabotonado; moviendo los pies, se quitó los zapatos y se dio la vuelta quedando de espaldas a Mauricio, bajándose los pantalones lentamente. El cautivo pudo ver que las pantaletas en la parte de atrás formaban un hilo dental que mostraba unas nalgas hermosas, torneadas y bronceadas.

La oficial poco a poco fue bajándose los pantalones hasta que llegó a la mitad del muslo, ahí se los dejó, empezó a mover las caderas rítmicamente, con lentitud como si estuviese bailando en un cabaret, se soltó la cola que tenía y su cabello cayó suelto por la espalda.
En el acto se sentó en la pelvis del prisionero y a continuación se recostó sobre él, movió su pelvis, rozando su trasero caliente con la entrepierna de Mauricio, este comenzó a excitarse.
Pasaron unos segundos y la chica se levantó, ya Mauricio no la veía como una oficial del departamento de Policía de Miami, la sobada que le dio con sus sensuales nalgas estuvo increíble.
Se levantó y lo miró directamente, su sensual ropa interior era blanca, sus senos bien formados, Empezó a acariciarse todo el cuerpo con lentitud, mientras levantaba el pie con su media y se lo ponía en la cara, quería que le quitara la media con la boca. Mauricio mordió la punta de la media y la jaló con los dientes La oficial retiró la pierna y la media salió limpiamente. Lo mismo hizo con la otra pierna.

Luego le puso la mano en la entrepierna y empezó a sobarle con suavidad, mientras le desabotonaba la camisa, luego le subió la camiseta y le lamió el abdomen con suavidad, mientras le miraba a los ojos directamente. Luego le quitó la correa, le zafó el botón del pantalón, y le bajó la cremallera.
Mauricio estaba demasiado excitado, tenía una erección, la policía abrió el pantalón y ahí estaba el interior blanco inflado como un bulto, la policía vió la hinchazón del interior y empezó a acariciarlo, luego bajó un poco los pantalones y los interiores y el miembro erecto se levantó con todas sus fuerzas.

La chica retrocedió un poco, sorprendida un poco por lo que veía. Con las dos manos se dispuso a acariciarlo con lentitud, Mauricio cerró los ojos mientras esas sensaciones que sentía en ese momento lo transportaban a una dimensión de placer.
La Policía se inclinó y le pasó la lengua al miembro con suavidad, éste se puso mucho más erecto. Moviendo su cabello a un lado y acercándose, se lo introdujo en su boca, chupándolo con suavidad, Mauricio empezó a gemir, eso ya era lo máximo.
Estuvo chapándolo unos segundos, luego se levantó, se bajó las pantaletas, se quito el sostén quedando completamente desnuda frente a él, volvió a arrodillarse y chupó el miembro del cautivo. Se levantó y se inclinó pegando sus senos al rostro de Mauricio, el en el acto Mauricio empezó a lamerlos y saborearlos, la policía gimió y empezó a acariciarse su vagina, con la mano. Así estuvo unos minutos, luego trajo dos sillas y poniéndolas frente a su prisionero, se montó en ellas y así quedó erguida victoriosa frente a su prisionero. Se inclinó ligeramente y acercó su vagina al rostro de Mauricio.
Haciendo uso de su lengua, Mauricio empezó a lamerla con suavidad. Usando sus dedos abría mas su sexo para que Mauricio la degustara, ella empezó a gemir, su respiración se aceleró ye su sexo empezó a humedecerse, ahora si estaba verdaderamente cachonda.
Se bajó de la silla y se acercó a él, con su mano tomó el miembro erecto y lo cuadró para que la penetrara cuando se sentase sobre él. Empezó a cabalgar sobre el prisionero con un movimiento rítmico, ambos a comenzaron a gemir con suavidad, Mauricio estaba esposado y no podía tocarla, pero Dios, como estaba gozando.

Ambos gemían, y sus cuerpos sudados estaban unidos, él sentado esposado con la camisa abierta y los pantalones abajo, ella desnuda sentada sobre él, siendo penetrada mientras saltaba vigorosamente como una vaquera montando un toro salvaje, en un rodeo. Así continuaron, acercándose al orgasmo, cada vez con más rapidez y cuando el orgasmo explotó, ella dio un gemido más y se detuvo.
Se incorporó, se fue hacia el sillón de cuero y se acostó, desnuda, con el cabello suelto y jadeando. Su hermosa y sudada humanidad reposaba en el sillón y se adormeció. Mauricio la observó desde donde estaba.
Observó su físico, su rostro hermoso, completamente relajado. El no podía moverse, estaba sudado y sus interiores estaban manchados de semen y de fluidos vaginales, estaba sudado y toda su ropa la tenía pegada al cuerpo, no podía refrescarse, tenía sed y estaba agotado.

La oficial estuvo un rato recostada, luego se levantó, observó a su cautivo, lo revisó con cuidado viendo las esposas. Se dirigió a un baño que estaba ahí, cerró la puerta y luego se escuchó como una regadera se abría, se estaba bañado.
Luego de unos minutos salió secándose con una toalla y procedió a vestirse, se puso su uniforme y se recogió el cabello, se puso su cinturón de armas y sus zapatos.
A continuación quitó las esposas de las piernas de su prisionero y procedió a levantarlo, le subió los interiores y los pantalones, con cuidado para no mancharse de semen y de fluido vaginal. Mauricio sintió un dolor en la espalda, consecuencia de estar sentado con la oficial, saltándole encima.

La oficial lo movió llevándoselo fuera del yate, lo metió en la parte de atrás en la patrulla y arrancó el vehículo, saliendo rápidamente del muelle.
Volvieron a atravesar la ciudad, las calles estaban desiertas, por lo que daba la impresión de que era muy tarde. Mauricio aprovechó que estaba sentado en el coche patrulla para recostarse un poco y descansar, además de sudado, tenía sueño y se sentía flojito, en verdad la oficial lo había exprimido por completo con su número.
— Supongo que no me dirá a donde vamos a ahora. — dijo en tono sarcástico, a lo cual la oficial no respondió a la pregunta.
Siguieron avanzando hasta que llegaron al distrito industrial donde había sido detenido, se movilizaron hasta el lugar donde estaba su auto:
— gracias a Dios que no se lo robaron. — exclamó Mauricio dando un suspiro de alivio.
La oficial frenó el auto, abrió la puerta de atrás y sacó al prisionero, le quitó las esposas y le dio su permiso de conducir.
— Su permiso de conducir no muestra defecto alguno, disculpe por la demora, que tenga buenas noches. — dijo la oficial con tono amable y cordial, a continuación se dió la vuelta, se montó en la patrulla y se fue.
Mauricio Pocaterra quedó parado al lado de su auto en un suburbio industrial de Miami, estaba sudado, cansando, con sueño, su bello púbico estaba enmarañado y pegajoso por el semen y el fluido vaginal, tenía la camisa abierta y no podía creer lo que le había pasado.
Miró su reloj y este marcaba 3:30 de la mañana, debía ir a su casa, se montó en el auto y arrancó. Mientras conducía pensaba en lo ocurrido y luego de unos minutos lanzó un chillido de victoria, había debutado muy bien esa noche y de forma muy sorpresiva.

Llegó a su hogar en solo quince minutos, entró en la casa, su suegra y su hija estaban dormidas, gracias a DIOS y lo decía por su suegra. Llegó a su cuarto se desnudó y se duchó, se puso su pijama y se metió en la cama, mañana llegaba su esposa de su turno nocturno de trabajo.
***
Abrió los ojos a las 11:00 de la mañana, se levantó, se puso su bata y salió de su cuarto, la cama matrimonial estaba intacta, por lo visto su esposa no había llegado.
Salió de la habitación y escuchó un llanto de bebé en la habitación contigua, entró en el cuarto, su bebé estaba llorando, la tomó y la cargó, cuando le llegó un olor horrible.
— ya veo que te ocurre. — dijo.
En el acto la acostó en una mesa y procedió a cambiarle el pañal; que asco, el pupú de bebé era horrible, pero el era hábil y cambió el pañal sin ningún problema. El bebé se calmó y dejó de llorar, el la meció un momento, lo puso en la cuna, fue al baño que estaba enfrente de la habitación y se lavó las manos, cuando regresó se llevó una sorpresa.

En la habitación del niño estaba una mujer de uniforme.
— Veo que ya solucionaste el problema, le dijo.
— Sí, ¿cuando llegaste? — dijo Mauricio.
— Hace una hora, pero dormías. — dijo la mujer.
Mauricio avanzó y la abrazó besándola con suavidad:
— ¿Y como te fue en tu trabajo?
— Bueno, fue mi turno nocturno, en un principio todo estuvo tranquilo y normal, hasta que tuve que detener a un sujeto que me pareció sospechoso conducía por una zona industrial. Cuando lo revisé, Dios era todo un adonis, no pude evitar excitarme y empezar a tener pensamientos morbosos, todo llegó a un punto que tuve que llevármelo para tirar con él, aaaah… fue algo increíble…
— Me he casado con una mujer de prácticas y gustos, extraños, salvajes… y excitantes, tengo que decir que anoche me sorprendiste. — dijo Mauricio, poniendo su mano en la entrepierna de su esposa.
Ella se sobresaltó y su esposo le comentó:
— Ya no hay esposas que me contengan.
La mujer se rió y dijo:
— Tu idea fue increíble, tenemos que hacerlo más seguido.
— Vale, la próxima tu serás la que queda esposada mientras yo te saboreo hasta las últimas consecuencias.
Los dos siguieron besándose, abrazados. Tocaron la puerta, y Adriana Pocaterra, oficial de Policía de Miami y esposa de Mauricio, dijo:
— Adelante.
La Sra. Mondragón entró, la fastidiosa suegra de Mauricio y la madre de su esposa, venía con sus quejas habituales:
— ¿Dónde has estado? — preguntó la suegra.
— Tuve mucho trabajo, se me complicó todo. — dijo Mauricio.
— Pues no deberías llegar tan tarde. — dijo la suegra con expresión altanera, para luego dar la vuelta e irse.
— ¿Por qué se porta así conmigo? — dijo Mauricio mientras seguía abrazado a su esposa.
— Ten paciencia con ella. — dijo Adriana consolándolo.
— Bueno, bueno. — dijo Mauricio resignándose. — ¿sabes qué?
— ¿Qué? — dijo Adriana.
— Debí haberle dicho la verdad… Sra. Mondragón anoche yo estaba con su hermosa y sensual hija en un yate, lo hicimos en todas las formas posibles y no excitamos hasta más no poder…
— ¿Y que crees que hubiese opinado de eso? — dijo Adriana pícaramente.
— No lo sé, ¿quieres que se lo diga y así lo averiguamos? — dijo Mauricio.
— No te atrevas. — dijo Adriana sonriendo.
Mauricio agarró una nalga a su esposa y empezó a acariciarla, luego le dio un beso y le dijo:
— Supongo que debes venir agotada.
— Estoy muerta.
— Desde luego, te voy a preparar la cama.
Adriana se fue y Mauricio se acercó a la cuna del bebé, ésta se había dormido de nuevo, la arropó bien y luego aseguró la radio para poderla oír, si lloraba.
Bostezó, estiró los brazos y salió del cuarto dirigiéndose a su habitación, para prepararle la cama a su esposa.

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Mi fantasía

Soy profesor, y un día llegó Gabriela, una profesora de reemplazo,

Era muy linda, morena, con los ojos achinados, una boca sensual, y grande

Un cuerpo lindo, en especial el culo.

Era de esas mujeres que transpiran feromonas…

La primera vez que la ví me sorprendí, trataba de frenarme, de controlarme, pero era mucha la atracción que sentía por ella.

Gabriela sentía que la quería follar, entonces me coqueteaba por que sabía que me autocontrolaba.

Un día no aguanté más, la ví que llegó elegante, con una blusa escotada, de color celeste, un pantalón apretado color crema, se le veían tan bien las tetas, pero al mismo tiempo estaba tan elegante, que daba gusto verla, entonces me abalancé y le salude con un abrazo…. Ella se quedó con satisfacción.

No sabía que hacer, entonces, al verle que salía del colegio, le pregunté si me podía dejar en el camino.

Conversábamos, hasta que ya me bajaba y me comentó de que estaba ilusionada creyendo que la iba a acompañar, le dí un beso en la mejilla y le acaricié la mano; en ese momento me sonrió tímidamente.

Entonces dije ahora es el momento, me acerqué supuestamente a despedirme, pero la fui besando de a poco, hasta que viró la cara y nos besamos en la boca.

Entonces me dijo vamos a mi casa…

En el camino íbamos en silencio, sabíamos lo que iba a pasar, pero no queríamos hablar…

En la casa de ella, le dije que no tenía protección y Gabriela me contestó no importa, por que no estaba fertil.

Empecé besándola suavemente, nuestras lenguas se chocaban y se acariciaban, nos acariciábamos el culo, y empecé apretándola hacia mi pene que estaba hecho un poste, Gabriela me excitaba tanto…

Entonces empecé a desnudarla, por fín tenía sus tetas entre mis manos, las besaba, las apretaba, y de cuando en cuando las chupaba; pasaba mi lengua por sus pezones, los rodeaba, los mordía, entonces se quitó su pantalón, y yo me desnudé también.

Nos volvimos a besar, yo la acosté en la cama, y empecé a mamarle las tetas otra vez, y de a poco me bajé hasta su vagina, tan rica, tan peluda, tan suave. Metía mi lengua en su vulva, le lamía una y otra vez, empecé a lamerle el clítoris y a penetrarle con mi lengua. Ella se retorcía y empezó a pegar su pelvis hacia mi cara hasta que sentí un líquido salado, espeso, en ese instante entendí que terminó.

Entonces me subí y empecé a pasear mi verga por en medio de sus tetas, ella me vió y se sonrío, entonces apretó sus senos entre mi pene y empezó a mamarme, , luego me dijo que me pare, y ella se arrodilló, y empezó a chuparme la punta, y luego todo el pene, al principio lento, yo con mi mano le dirigía el movimiento, y luego la apretaba para que me chupe toda la verga. Luego empezó a chuparme más rápido, y más rápido, hasta que me hizo terminar, se tragó mi semen y me dijo quiero hacerte el amor.

Me acosté, y ella se puso sobre mí, exhuberante, se cogía las tetas mientras me veía coqueta y sonriente, y cabalgaba.

Nunca me sentí tan fuerte, yo era feliz teniendo a esta mujer tan caliente sobre mí, empezó a gemir de placer y terminó nuevamente. Y me dijo quiero que me culees, culéame, culéame.

Se puso en cuatro, y yo le metía por atrás,

-“no me des por el culo, solo por la vagina…..

Yo mientras tanto ya no pensaba, le metía una y otra vez, con fuerza por que sus nalgas eran tan duras que no entraba mi pene totalmente, entonces empecé a excitarme otra vez y terminé nuevamente.

Luego le dí la vuelta y nos acostamos en nuestra clásica posición, ella con sus piernas ricas, deliciosas abiertas, y yo encima la penetraba una y otra vez, me acariciaba la cara, la espalta y el culo, y yo le chupaba las tetas, hasta que nos excitamos y terminamos juntos…

Nos dormimos, y luego, al despertarme, ella se había bañado y me trajo un jugo.

Se hace de noche me dijo, ya viene mi mamá, tienes que irte.

adultosexual@hotmail.com

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La vecina del 19 H (3)

Luego de la experiencia iniciada con mi esposa los martes por la tarde, mi relación con Mirta, se fue haciendo mucho más íntima. Parecía disfrutar con los gemidos y las expresiones que le llegaban desde nuestra habitación. Siempre que estábamos juntos me preguntaba los pormenores de cada acto sexual con Silvia. Le manifesté del extraño cambio que mi mujer había experimentado en los últimos tiempos. Estaba mucho más dispuesta a hacer el amor y se había revelado como una hembra fogosa y expresiva dando rienda suelta a sus instintos sexuales.

Mirta con una sonrisa socarrona se decía responsable de ese cambio. En realidad se lo agradecía pero en el fondo temía que le revelase lo nuestro a Silvia.

Recuerdo que en una de nuestros encuentros con Mirta en un hotel alojamiento, ante su insistencia, le compré un par de consoladores para disfrutarlos, según me dijo, durante las tardes de sexo y lujuria. Me aseguró que les daría un uso maravilloso y los llevó encantada.

Algunos meses más tarde, me correspondía guardia en el hospital, pero otro médico me pidió que se lo cambiase por otro día pues tenía un viaje imprevisto. Retorné al departamento alrededor del mediodía. En la puerta del edificio me encontré con Mirta y abordamos juntos el ascensor. Se mostró sorprendida al verme, pues me dijo que sabía que no regresaba hasta el día siguiente. Ahora fui yo el sorprendido y le pregunté como se había enterado.

“Recién acabo de acompañar a Silvia hasta la parada del colectivo, y me contó que iba a la casa de sus padres hasta mañana para no quedarse sola”. “Aprovechemos y pasemos la tarde y la noche juntos en mi departamento”, y agregó “Ella no tiene porque enterarse, y yo estoy sola pues mis hijos se fueron con el padre hasta el domingo”.

Acepté la invitación, fui a casa recogí ropa interior y decidí bañarme en el departamento de Mirta para no dejar nada que pudiera delatar mi presencia en casa cuando volviera mi esposa.

Mirta tenía el baño listo y mientras preparaba el almuerzo tomé una ducha reparadora. Luego de gozar las delicias del agua acariciando mi cuerpo, me cubrí con una salida de baño y me dirigí al dormitorio para vestirme. Me senté sobre la cama y descubrí en la mesa de luz los dos consoladores que le había regalado a Mirta tiempo atrás. Parecían haberse usado poco antes, y entonces la llamé “Los usaste hace poco?”, inquirí. Con una sonrisa misteriosa me preguntó si era un buen detective y agregó. “Adivina quien los usó?”.

Tomé el grueso consolador con mi mano y lo acerqué a mi nariz para olerlo. Cada mujer tiene un olor particular en sus flujos. No tuve dudas, lo había usado Mirta, tenía impregnado sus jugos con su aroma.

“Has tenido una sesión fenomenal”, le aseguré.

“¿El otro también lo usé yo?” me preguntó con una sonrisa.

Al acercarlo a mi nariz quedé atónito. El grueso y rugoso consolador despedía un aroma dulzón característico e inconfundible de mi mujer, a la que tantas veces había excitado con mi boca y mi lengua al acariciar su clítoris haciéndola gozar y despedir sus flujos.

“Silvia”. Le dije incrédulo. Es inconfundible.

Riendo me dijo “Veo que sos un excelente detective”, “Hace tiempo que tenemos una relación increíble y hermosa”.

“Como?”, me atreví a preguntarle. “Quiero saber toda la verdad”.

“¿No te vas a enojar si te cuento como fue todo?”, me dijo.

“Por supuesto que no”, fue mi respuesta.

“Todo se inició, cuando sospechó de nuestra relación y tocó el timbre de mi departamento para pedirme explicaciones”. Comenzó Mirta, y luego continuó.

La hice pasar y le ofrecí una taza de té. Dudó en aceptar, pero su curiosidad pudo más. Nos sentamos y le expliqué que en las largas conversaciones que había tenido contigo había llegado a la conclusión que ella era una mujer descuidada e insatisfecha y necesitaba disfrutar de relaciones sexuales intensas como debían ser. Creí descubrir en Silvia la necesidad de ser contenida, y seguidamente le comenté que yo podría ayudarla a recuperar su matrimonio. Me abrazó y lloró en mi pecho”.

Al despedirse, Mirta le sugirió que no me contase nada del encuentro, y que si estaba decidida a reconquistarme no tenía más que decírselo. Silvia le ofreció su mejilla. Pero ella ex profeso, me dijo, rozó con sus labios los de mi esposa. Notó que se ruborizaba y agregó que Silvia cerró la puerta sin mirarla. “Estoy segura que volverá”. “Sé cuando una mujer siente atracción por otra, y no me equivoqué cuando pensé que Silvia podía gozar con otra mujer, como en más de una oportunidad te insinué” me recordó.

Estaba atónito, pero paradójicamente al progresar en su relato me fui excitando. Mi miembro se fue endureciendo y Mirta advertida, dejó caer el deshabillé quedando totalmente desnuda. Nos abrazamos y nos echamos sobre la cama. Las caricias y los besos apasionados se intensificaron en la medida que en un susurro me contaba sus encuentros con mi esposa. Nunca hubiese creído gozar imaginando a Silvia revolcándose con Mirta.

Durante esa tarde, la noche e inclusive la madrugada, disfrutamos de una cogida fenomenal. Parecía que el conocimiento de la sexualidad de mi esposa y de mi amante fuese un estímulo para hacer más intensa la relación. Jugamos con los consoladores, haciendo sus delicias al abrir su vulva, el ano y acariciar el clítoris. Mi verga se encargó de visitar su vagina y el culo en varias oportunidades llenando de semen sus entrañas. Nos dormimos finalmente abrazados, exhaustos y felices.

Munjol, (Les recomiendo leer los relatos siguientes que completan esta historia)

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Placer con los ojos vendados

hola! mi nombre es adi, y quisiera compartir con ustedes una experiencia que tube hace poco con mi novio. despues de llevar mas de tres anos de noviasgo, nunca habia disfrutado un orgasmo tan placentero como este.

un dia dicidimos mi novio y yo salir por un par de dias a un lugar lejos de la ciudad. por internet encontramos un lugar que quedaba en las montanas y que tenia un lago enorme. decidimos rentar una cabana para poder tener nuestra privacidad. esa noche estando en la cabana decidimos ver una pelicula mientras estabamos en el jacuzzi. nos metimos al jacuzzi desnudos,
lo que hacia que el momento fuera mas ecxitante. despues de un rato, el empezo acercarse mas a mi, juntando su pene junto a mi trasero, lo que hacia que me calentara y que me empezara a mojar. le dije que si queria salirse del jacuzzi y continuar esto en la cama, me dijo que si. estando en la cama desnudos me pregunto que si me podia vendar los ojos, yo le dije que si, por que eso me hacia que me calentara demaciado, ya vendados mis ojos, me empezo a tocar mi pechos y poco a poco fue bajando a mi vagina, empezo a mastubarme despacito mientras tocaba todo mi cuerpo. empezo a besarme y morderme los pechos y cada vez que lo hacia me mojaba mas. cuando el hacia eso yo me mastubaba, imaginandome lo que me estaba
haciendo. despues de un rato besandome y chupandome los pechos, se bajo de la cama y empezo a rozarme su verga entre mis pechos, mojandolos de sus jugos, tocaba todo mi cuerpo mientras se masturbaba viendome como yo me masturbaba. de repente senti como ponia su verga en mi boca, introduciendola poco a poco mientras yo la mojaba con mi saliva, eso hacia que me ecxitara mas y cada segundo que pasaba me mojara mas, metia su verga en mi boca cada vez mas rapido mientras se masturbaba a la misma vez, cuando sentia que me la queria comer la sacaba y la rozaba en mis pechos, poco a poco fue bajando hasta que empezo a rozar su verga en mi vagina, y cada vez se sentia mas rico, cada segundo que pasaba sentia que iba a terminar, pero me detenia. despues de aver mojado su verga con mis jubos me metio su verga en mi boca
nuevamente, sintiendo una sensacion esquisita mientras saboreaba sus jugos con los mios.
me metia su dedo en mi vagiana y lo sacaba para saborear mis jugos. me volvio a meter la verga en mi boca para que se la mamara pero esta vez tambien le chupe los huevos eso hiso que se calentara mas y empezo a meterme su verga mas rapido y yo se la mamaba como si me la fuera a comer, el me decia asi….. asi….. sigue….. no pares…… mientras yo gemia
mmmmmm…….y sentia que el orgasmo venia, cuando el me dijo ahi viene…… ya voy a terminar……. senti lo caliente de su semen que caia en mis pechos y en mis labios junto con el placer de haber llegado juntos al orgasmo.

esa noche fue inolvidable, espero y les haya gustado mi experiencia, si quieren comentar algo sobre mi relato mi correo es:
sugarbrunette@hotmail.com

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Amorzoo

Hola, que tal amigos, primeramente me presento, tengo ahora 23 años, soy de alguna parte de Bolivia, soy soltero, mido 1.75, peso 75 kls. Este es mi primer relato que hago conocer a todo el mundo entero, mi primera experiencia que tuve con la zoofilia fue hace 8 años .

Bien, la historia es la siguiente: cuando tenía 15 años fui a visitar a unos tíos que se encuentran en el campo, allí todo es valle y maizales. Mi tío vive en una casa de 600 mts2, tiene una casa tremenda, vive junto con mi tía, no tiene hijos pero si tienen bastantes animales, entre ellos una bella perrita llamada blanca, el nombre venia por que era realmente blanca como la nieve. No era de raza pero era una perra muy grande. Estuve ahí por dos semanas, unos días antes de mi viaje estuve viendo unas páginas de zoofilia por Internet, a los dos días que estuve ahí ya se me vino la idea de todo, lo que había visto por Internet me calentaba bastante. Pasaron los dos días y me di cuenta que la perrita estaba en celo, cosa que me excitaba mucho. El sexo de la perita se veía muy grande de lo normal y muy rosado. La perrita era mansita, cuando me di cuenta que la perrita estaba en celo quise ver mas de cerca su partecita rosada, la llevé detrás de la casa y ahí me incline, le levanté su cola, era grande y muy rosadita. Me atreví a tocarla, la primera vez se inquietó, la acaricié de su cabeza y la volví a tocar su parte cosa que no hizo nada es mas se quedó quietita y empezó a levanta su cola hacia arriba, yo estaba temblando de miedo y de excitación de miedo por que podía aparecer mi tío y pescarme y otra por que era mi primera vez que tocaba el sexo de una perrita. Esa tarde la deje ahí no mas, yo estaba muy excitado pero tuve que parar, estaba inquieto.

Toda esa tarde esperé la noche, espere que mis tíos se durmieran, ya casi eran las 10:30 de la noche cuando vi que mis tíos apagaban la luz de su cuarto. Esperé casi hasta las 11 para poder salir de mi cuarto y fui a buscar a blanca que esta en su casita, la lleve detrás de la casa donde existía sembrado de maíz nos metimos dentro el maizal donde nadie nos pudiera ver. Primero la perrita estaba tranquila, yo estaba temblando, pero no era de frio. Me arrodillé al lado de la perrita y la fui tocando desde su pancita, fui recorriendo hacia atrás y le empecé a tocar su partecita. Blanca se quedo quietita mirándome, cuando le empecé a tocar su parte empezó a levantar su cola ofreciéndome todo su sexo, mi pene empezó a crecer, tenía puesto un corto y una bolera. La noche no era fría, me saqué el corto, mi pene quedó al aire libre, apenas vio mi pené blanca vino hacia mi y lo empezó a lamer, uy se sentía muy rico, me lo lamía desde abajo, desde mis testículos y la parte del glande. Esta mi pene a mil y blanquita me lamía con esa lengua un poco áspera, me lamió hasta que no pude mas y terminé en su boca. Me eche ahí, me quedé por lo menos unos treinta minutos, Blanca se quedó a mi lado, esperaba algo mas. A la media hora blanca empezó a lamerme nuevamente hasta que mi pene empezó a pararse, me di cuenta que la perrita quería que la metiera. Me puse de rodillas, toqué su vulva, esta rosado de excitación supongo, la acaricié y empecé a meterle un dedo. Sentí que por dentro apretaba o succionaba algo no estaba seguro de meterle mi pene pero al final me decidí a metérselo. Estaba muy excitado, empecé a meterle mi pene grueso.

Al principio era un poco difícil, apenas introduje mi glande blanca se dio la vuelta, se la sacó, se empezó a lamer su vulva pero yo de nuevo me puse detrás de la perrita y empecé nuevamente a introducirlo, esta vez era mas suave y rico con lo que se lamió, lo dejo lubricado. Empezó a entrar, Blanca no hizo nada se quedo quietita yo iba metiendo suavemente ya cuando introduje como 8 cm de mi pene sentí como si fuera el tope no entraba mas se sentía muy rico, era su primera vez que le estaba entrando un pene, la perrita era primeriza. Seguí tratando de meter mas adentro sentía un tope, saque mi pene, Blanca me lo lamió y se lamió su vulva. Nuevamente le introduje pero siempre entraba unos 8 cm de mi pene, ahí empecé a sacar y meter estuve así unas dos minutos metiendo y sacando de repente hice solo un movimiento hacia arriba y mi pene se desplazó entrando todo. Blanca empezó a levantar una pata, yo sentía que me iba a venir se sentía muy rico como nunca había sentido en mi vida sentía que me lo succionaba y apretaba a la vez. Empecé a sacar y meter pero no sacaba totalmente por que algo ahí dentro me apresaba. Mi pene entró todito, chocaba mis testículos con su vulva, sentía que me lo estaba exprimiendo todo. Blanca se quedó quietita empujando un poco hacia atrás, me quedé un momento quieto, con todo mi pene dentro de la perrita. Sentí como me succionaba y aprisionaba, no pude aguantar mas y empecé a soltar mucho semen, no se cuanto pero era mucho, es como si la vulva de una perra tuviera un succionador, era tan tremendo mi orgasmo que me quede quieto ahí sin sacarlo siquiera, después de un rato mi pené empezó a ponerse en su estado normal y fue saliendo. Ahí quede súper agotado, era mi primera vez que tuve relación con una perrita, era inolvidable. Después me puse mi corto, Blanca aun se lamía su vulva que le salía gotas de semen. Me fui a descansar, me quede súper dormido hasta el día siguiente .

Esa fue mi primera experiencia zoofilica que tuve ya posteriormente les contare mas de lo que empezó mi vida de zoofilico.
Espero que les haya gustado, esperaré sus comentarios, escríbanme para poder intercambiar algún material de zoofilia. A ver si me escriben chicas y chicos que tuvieron alguna experiencia similar escríbanme chauuuu…

PD: la historia que escribi es 100 % real

amorzoo@hotmail.com

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La culiona

Cierto día me encontraba algo aburrida en mi casa , ya que estoy acostumbrada a que todos los fines de semanas tengo programa con uno o varios chicos en la noche y culeo hasta que mi culo , mi cuca y mi boca se sacian de vergas. Hoy ninguno de mis amigos me había llamado, y aunque decidí llamar yo a varios amigos ninguno me contestó. Entonces me vestí de una forma que mi cuerpo provocara ganas de culiar a primera vista : me coloqué una minifalda blanca súper pegada tan diminuta que se podía ver la punta de mis nalgas, llevaba puesta una mini tanga blanca que se podía ver a través de la falda, la blusa también era blanca trasparente anudada en mis senos dejando al descubierto todo mi estómago, los zapatos eran una sandalias plateadas con un tacón puntilla súper altas, me pinté la cara muy provocativa y alboroté mi pelo ; decidí salir a la calle caminando sensualmente para que se notara el movimiento de mis nalgas para ver qué programa conseguía.

Al fin se me acercó un hombre de color y me dijo : para dónde va semejante culo arrecho y se tocó por encima del pantalón su verga y además me dijo que si tenía algún programa yo le contesté que no y si él tenía alguno me gustaría que me invitara, él se sonrió y me dijo espera, hago unas llamaditas y solucionamos el problema, y así lo hizo, habló con un amigo y luego me dijo “ya tengo el programa, vamos a la casa de un amigo y allí la vamos a pasar muy bien”. Yo estaba emocionada pues quería tener acción aquella noche, cuando llegamos a la casa del amigo habían cinco hombres más dos negros y tres hombres blancos, todos con unas figuras atléticas, altos y bien parecidos, de sólo verlos mi cuca se empezó a mojar de imaginar que estos seis hombres me iban a comer en muy poco tiempo. El hombre negro con quien llegué me presentó como una amiga que estaba buscando diversión, los hombres me dijeron “llegaste al sitio correcto, pasa y te vas poniendo en calor”.

Me senté en un sillón grande que había cerca de la chimenea, el negro con quien llegué me ofreció un trago y se sentó a mi lado, empezó a acariciarme y a besarme, caricias y besos que yo correspondía. De pronto sentí cómo con una de sus grandes manos desató el nudo de mi blusa quedando al descubierto mis grandes senos y empezó a chuparme los senos y acariciarme el clítoris. Uno de ellos me dijo “por qué no nos bailas y nos muestras todos tus atributos”.

Como ya me había tomado varios tragos esta un poco encendida, acepté sin más reparos. Uno de ellos colocó una música muy sensual y parada en la mitad de la sala inicié un baile muy arrecho, ellos me decían “a ver perra, queremos que nos enseñes tus tetas”. Con mi blusa me las levantaba pues ya las tenía afuera. ellos gritaban “qué tetas tan ricas” “miren esos teterotes tan parados que tiene esta putica” y esto empezó a excitarlos. Se fueron quitando la ropa y sus vergas ya estaban erectas y no había ni una sola pequeña, todas eran grandísimas y gordas y comenzaron a pajearse, lo que me hizo animarme más para seguir desvistiéndome. De pronto me gritaban que querían ver mi culo, y con movimientos sensuales me fui quitando la falda y mis nalgas gordas y grandes quedaron al descubierto, solo quedé con mi diminuta tanga blanca y moviéndoles el culo, y con mis manos abría mis nalgas para que pudieran ver mi huequito. Esto los puso más arrechos de lo que ya estaban y me decían “zorra qué ano tan lindo tienes” y “se ve riquísimo”. Después les mostré mi cuca y con mis dedos me acariciaba y les dije “¿cuál me va a coger primero?” y con mis dedos me acariciaba el ano para provocarlos aún más. Un hombre que estaba al lado mío —era de unos cuarenta y cinco años aproximadamente su pelo era ya canoso pero tenía una verga riquísima— me dijo “ven puta, siéntate en mi tranca, quiero probar qué tal esta tu culo” y no me hice esperar, abriendo mis nalgas me enterré de una sola, su verga era tan gruesa que apenas si cabía en mi culo, yo empecé a brincar encima del hombre y él me decía “seguí culiando así, perra, mira que te estas tragando toda mi verga” los demás muchachos se tiraban con más fuerzas sus trancas al ver cómo brincaba yo encima de aquel hombre.

Le dije a uno de ellos que se acercara a mí para chuparle la verga pues tenía unas ganas tremendas de mamar una, se me acercó, yo cogí su verga con mis manos y la acaricié un momento. Después poco a poco me la fui tragando toda hasta las güevas, él me decía “mamita rica, cómo mama de rico” después de un buen rato de estar mamando le dije que se diera vuelta que quería lamerle el culo, y colocándose en posición le metí la lengua por el culo, a él pareció gustarle. Después de un buen rato otro chico se tendió en el suelo y me dijo “ven, zorra, quiero abrirte el coño” y me paré y acomodando la verga en mi cuca me movía como loca, estaba en esto cuando de pronto sentí otro chico encima mío clavándome por el culo “uy, esto me encanta” les dije “sentirme clavada por todas partes” otro chico se paró frente a mí y sin pensarlo me tragué su verga de un solo bocado, mientras acariciaba sus güevas grandes e hinchadas. Los otros dos me seguían clavando, los tres chicos mientras tanto se pajeaban de ver tan hermoso espectáculo, de pronto uno de ellos dijo chicos por qué no bañamos a esta perra con nuestra leche, “sí, sí” les dije yo y me arrodillé en la mitad de la sala, y todos los chicos hicieron un círculo y apuntando sus vergas a mí se empezaron a venir con sendos chorros de semen, mientras como loca no sabía cuál verga chupar y sacarle la leche. Uno de los negros me puso su enorme y gorda verga negra en mi boca, yo la chupaba como si fuera el más rico helado, tomándola con mis dos manos, acariciándola, y también las güevas , de pronto uno de ellos dijo esta perra todavía tiene ganas de más y colocándome en cuatro sobre el sofá grande les dije “mi culo puede con dos vergas al mismo tiempo” estaba tan emocionada de ver tanta leche regada en mi cuerpo que quería seguir con más acción.

Sentí dos enormes cabezas de vergas entrando en mi culo, yo mordía mis dedos para no gritar de pacer y dolor, después de un rato uno de ellos dijo “yo creo que este culo tiene un poco de sed, ¿por qué no le damos un poco de vino?” y trajeron una botella de la nevera y batiéndola fuertemente la introdujeron en mi culo, y el vino espumoso y frío empezó a entrar. Yo les dije que lamieran mi culo para que me limpiaran el vino, y uno a uno fueron pasando a lamerme. Nuevamente me vi clavada por dos vergas y con otra en la boca, cuando llegaron me dijeron que si quería tragarme la leche, yo les contesté que sí quería, y por todas esas vergas empezó a salir esa deliciosa y caliente leche, y yo a tragar la que más podía. “Ahora vamos a mear a esta perra” y todos empezaron a bañarme en orines apuntándome a la boca mi culo y mis tetas… cuando terminaron me dijeron “queremos que nos acompañes a un sitio muy especial donde te espera algo que es precisamente lo que calmaran tus ganas” y sin más me llevaron a un establo donde había un hermoso caballo negro, uno de ellos me dijo “¿te gusta el caballo? Es todo tuyo, pero antes queremos medir que tanto te puede entrar la enorme verga del caballo” como tengo un culo tan arrecho me encantó la idea, les dije cuál va a probar y me puse en posición.

Un negro se me acercó y me dijo “yo quiero probar qué tan profundo es ese culo” y acariciándome con su mano muy suavemente me fue introduciendo dos dedos y los movía como si quisiera abrir aun más mi culo, y así poco a poco fue metiendo toda su mano hasta la muñeca, y allí la movía. Yo sentía que me tocaba el ombligo… esto me puso más arrecha de lo que ya estaba y el negro después les dijo a los demás “chicos, esta puta ya tiene listo el culo”.

“Ahora queremos que te metas tu solita esta belleza” y me pasaron un bate. Lo miré un poco sorprendida y les dije “¿ustedes creen que esto me cabe en el culo?”, “claro que si, zorra” asi que poco a poco fui metiéndomelo en el culo, pero antes me lo tuve que aceitar, al igual que el bate, para facilitar la cosa. El bate entró casi hasta la mitad y los hombres parecieron enloquecer con esto, y cada uno jalaba con mucha fuerza sus trancas y me gritaban “métetela más perra, te ves deliciosa con ese bate entre el culo” yo con la cabeza afirmaba pues no tenía ni aliento de hablar, otro me decía “muévelo más, muéstranos cómo estas de arrecha, zorra”. Empecé a hacer movimientos sensuales con el bate metido en mi culo, cuando ellos me dijeron que me lo sacara que ya estaba listo para recibir la verga del caballo, pero tenía que masturbar al caballo para poder comérmelo los hombres llegaron en ese momento y yo les dije báñenme el culo para que el caballo se excite y abriendo mis nalgas mojaron mi culo con semen, después me acerqué al caballo y arrodillada debajo de él puse el hocico en mi culo, para que oliera el semen que los chicos habían derramado en mí, con su lengua pegajosa lamía mi culo mientras su verga empezaba a crecer. Yo empecé a mamar esa verga larga y delgada de aquel caballo, cuando ya la tenía lo suficientemente larga me la empecé a meter en el culo, yo disfrutaba de esto y les decía “esta verga esta deliciosa, me voy a venir, qué verga tan rica, me encanta así de larga” de pronto uno de ellos me dijo “sácatela del culo que el caballo ya va a llegar” yo me la saqué y con mis manos me la metí a la boca para mamársela… sentí que casi me ahogaba, nunca había visto tanta leche, ni aun cuando todos aquellos chicos me bañaron al tiempo con su semen, de pronto oí que me decían “eso perra trágate toda esa leche, así queríamos verte putica arrecha inundada de leche”.

Cuando terminamos decidí regresar a mi casa… tenía todo mi cuerpo pegajoso de toda la leche que había recibido, tanto de los chicos como del caballo, y mi culo ya no resistía más pues me habían metido más vergas de lo que yo estaba acostumbrada. Fue una noche inolvidable.

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Vacaciones en el campo

Acepté la invitación de mi cuñado para pasar el verano en su estancia de La Pampa. Estaba cansada del trajín de la ciudad. Quería disfrutar de la naturaleza y la vida al aire libre.

Emprendí el viaje entusiasmada y con el deseo de aprovechar los días y cambiar la rutina. Quería experiencias distintas, novedosas y fuertes. Andar a caballo, gozar galopando al viento. Bañarme en la laguna. Escuchar el trino de los pájaros y el ruido nocturno de los animales y el viento meciendo las hojas de los árboles. Ese incomparable e inconfundible olor de la tierra húmeda, que tantos recuerdos me traían de la niñez.

Me esperaban mi hermana y mi cuñado en la estación, felices con mi decisión, y de allí nos dirigimos al campo donde arribamos al mediodía.

Me instalé en un dormitorio amplio que poseía un baño en suite con un jacusi enorme que invitaba a disfrutarlo en cualquier momento. Un ropero antiguo, una cama de dos plazas, dos mesas de luz, todo de estilo rústico, que hacían del aposento un ámbito distinguido y acogedor. Un amplio ventanal me permitía ver desde allí la grandiosidad de la pampa y la belleza del campo florecido en el verano, y la libertad de los animales pastando, sobretodo los caballos que siempre me atrajeron por su porte y su nobleza de los que guardaba el mejor de los recuerdos.

Alejado del casco principal, estaba la casa del capataz y su mujer, y al costado de la misma un galpón, y el establo donde los caballos pernoctaban para iniciar temprano las tareas rurales.

Mi cuñado me presentó al capataz y a los peones y les instó a darme un par de caballos de montar mansos y dóciles, para pasear y recorrer la estancia durante mi permanencia.

Así fue que me ensillaron un alazán y un zaino para distintos días que resultaron hermosos, porque así como yo aprendí a quererlos, sentí que ellos me comprendían y nos llevábamos de maravillas. Eran briosos, pero a la semana se dejaban ensillar y acariciar por mis manos y recibían su ración de comida y golosinas por su fajina diaria que me encargaba personalmente de ofrecerles. Parecían esperarlas cuando los desensillaba y los llevaba al establo.

A partir de allí me encargué de lavarlos y prepararlos para el día siguiente prescindiendo de los peones.

Una de las razones de mi estadía era la de permanecer en la finca mientras mi hermana y mi cuñado se iban de vacaciones a Mar del Plata cuidando sus bienes y por ello a la semana quedé sola en la casa principal. Estaba feliz. Disfrutaba de la naturaleza en soledad. Los caballos eran mi compañía. No me faltaba nada o sí. Hacía tiempo que no disfrutaba de relaciones sexuales. Mis últimas experiencias me habían frustrado y renegaba de las mujeres y los hombres.

Una mañana me desperté con el relincho de un padrillo que iba a servir a una yegua en celo. Me levanté presurosa para observar el acto de procreación entre dos animales que respondían a sus instintos. Nunca lo había visto.

Me apoyé en el aljibe a unos diez metros del potrero donde el padrillo comenzó a cortejar a la yegua que finalmente se paró y abrió sus patas traseras abriendo las ancas. Observé como el padrillo desplegaba su verga que debía medir como 50 centímetros, y luego de montarla por detrás, la penetró después de dos intentos infructuosos. La yegua emitió un relincho, pero no se apartó hasta pasado un tiempo, en que el padrillo derramó todo el semen en su matriz. Era una visión fantástica y yo instintivamente llevé mi mano a mi pelvis tocando la vulva llevada por la calentura de ver semejante verga irrumpiendo en la matriz de la yegua, que luego se retiró satisfecha.

Me alejé confundida y busqué en el jacusi aliviar mis tensiones. Llené de agua la bañera, y mientras cerraba los ojos comencé a masturbarme suave y profundamente introduciendo en mi vagina un consolador enorme que previsoramente había traído con mi equipaje. El jabón facilitaba el vaivén aunque no era necesario, la visión y la fantasía del semental cogiéndome fueron más que suficientes para gozar de un orgasmo prolongado, Me bañé y cené para luego acostarme e idear como hacer realidad mi fantasía. Alguna vez lo había visto en revistas y porque yo, no podía consumarla. Sería capaz mi concha de albergar tamaña verga. Solo probando podría comprobarlo.

Al día siguiente mientras ensillaba al zaino que me parecía más manso comencé a acariciar los testículos y ante mi sorpresa observé como aparecía y se desplegaba la verga. No se molestó Titán, que así se llamaba, y sabiéndome sola en el establo tomé la verga con mis manos y apresuré el movimiento. Era suave la piel y la cabeza enorme y apenas me cupo cuando la llevé a mi boca. Comencé a lamerlo y de pronto derramó torrentes de semen que me atragantaron e hicieron que retirara la verga para contemplar la leche caer sobre el fardo de heno. Eso no sería todo, quería más, podía introducirme la verga en mi concha y gozar, pues me di cuenta que sería capaz de soportarla a pesar de sus dimensiones.

Estuve pensando como sería la mejor forma para sentir esa experiencia única. Dos días después acomodé un fardo de pasto bien mullido pero firme. Noté a Titán inquieto cuando me aproximé y volví a repetir las caricias en sus testículos, parecía presentir lo que yo necesitaba. Desplegó rápida y totalmente la verga, la refregué entre mis senos y ya caliente, ansiosa y desbordada por el deseo, la besé y la coloqué a la entrada de la vagina entre abriendo la vulva húmeda y pegajosa. Lo ayudé abriendo el orificio y el animal instintivamente, me la metió dilatando las paredes y provocando un grito de dolor que no pude contener. Me agité e hice que se moviese causándome un inmenso placer. La leche cálida y abundante llenó mis entrañas. Era una cogida bestial en toda su expresión. Parecía no terminar nunca, entonces en el paroxismo de la calentura, la saqué de la concha y coloqué su verga en el ano e hice que me penetrara. También se mezclaron el dolor y el placer hasta que exhausta y satisfecha me retiré luego de vestirme. Fui a la casona donde tomé un baño de inmersión y comprobé la dilatación del orificio anal y la vulva irritada por la enorme verga del semental. Quedé satisfecha y feliz de haber consumado en los hechos mi fantasía, aunque de ahí en más no me conformaría con un miembro común.

Munjol hjlmmo@ubbi.com. .

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Pamela

Creo haber puesto verdaderamente cara de idiota pues ella se sonrío con una sonora carcajada y me dijo –si las quieres son tuyas…

Hola a todos los lecto-escritores de este sitio, le voy a contar una de algunas andanzas que he tenido a través de mi no larga vida sexual pero llena de momentos bastante calientes, le voy a contar de Pamela ella era una vecina mía mas jovencita que yo, Pam para llamarle de cariño era una niña de 16 bien cumpliditos años ya descollaba desde mas chica la bomba que seria cuando mas grande por que siempre tuvo unas piernas y un culito muy bonitos yo tenia ya 23 cuando ella cumplía esos lindos 16.

Yo soy amigo de su hermano Jorge de la misma edad que yo, por ende tenia libre acceso a su casa a cualquier hora (decente) que se me ocurriera apersonarme con el pretexto de hacer cualquier cosa con mi amigo, tareas (estábamos en ultimo grado de la universidad), ver tele, oír música o simplemente tomar una chela en el jardín de su casa.

Pam a sus 16 era un tiro, con sus 1.65 de estatura unos 56 o 57 kilitos pues era delgada unas tetas del tamaño de una toronja mediana duras y desafiantes pues en su menudo talle lucían grandes, una cinturita que muchas estrellitas de tv realmente envidiarían, y como les he contado un culito y unas piernas de locura que sin pena dentro de su casa lucia al andar en short, nikers o falditas muy cortas, tenia mucha confianza conmigo pues éramos casi como hermanos pues yo la conocía desde que era bebe.

Para no hacerles el cuento largo, habrá que decir que un día que yo sabia que Jorge no estaría en casa pues tenía clases de recuperación del ultimo grado de la universidad me presente en la casa y Pam me dijo que mi cuate no estaba a lo cual puse cara de decepción y frustración haciéndome guey pues yo sabia que no estaba a lo cual me dijo con su cara toda tierna –Pero pasa, mi mamá no esta y Jorge no creo que tarde, ya tiene rato que salio-, Jorge no regresaría a casa antes de las dos y eran cerca de las once de la mañana y sabiendo de Jorge seguro tendría algún plan con alguna de su clase, entre y me acomode en la sala, al sentir un poco de sed me dirigí al refrigerador y busque una cerveza, no la encontré le pregunte a Pam por las cervezas y me dijo que esperara, ella estaba haciendo quehaceres vestía muy niña con un short chiquito donde a penas y cabía su gran culito y se enta! llaba todo delante una franelita muy fresca que apenas y le llegaba al ombligo y tenis sin calcetas, era un monumento, regreso del traspatio y me dio cinco cervezas, me dijo –toma la tuya y las demás mételas al congelador, hice lo que me pidió y me quede recargado en el refri viéndola mientras sorbía mi cerveza, ella volteo su carita y me dijo –Que ves?-, a lo que le conteste –Nada, solo te observo lavar la vajilla- ella no creyendo lo que había dicho me tiro una directa –Y que lavo los trastes con el trasero???-, me sonreí y me sonroje un poco pues me había pillado con los ojos clavados en su trasero, no me pude hacer de lado y simplemente le conteste –bueno es que con semejante trasero quien se puede concentrar en otra cosa- ella se sonrío y me tiro agua y jabón que tenia en sus manos mientras me decía – ¡eres un cabrón depravado!, ya te pareces a mi hermano, amigos tenían que ser-, se la revire de inmediato –pues te ha de gustar mucho que te estemos viendo porque te vale como ! andes vestida te pavoneas delante nuestro-, Pam con una sonrisa picara me volteo a ver y me dijo –me encanta ver la cara de idiotas que ponen cuando me ven-, -eres una cabrona- acerté a decir.

Me salí de la cocina y no tarde en acomodarme en un sillón cuando ella aparece en la sala y me dice –¿¿Te gustan??- y sin mas se levanta la franelita y me enseña sus lindas tetas, yo creo haber puesto verdaderamente cara de idiota pues ella se sonrío con una sonora carcajada y me dijo –si las quieres son tuyas, con una condición- a lo que respondí –¿¿Cual??-, ella sin pena acoto –que sea yo quien lleve la situación y tu no metas las manos- me lleno de morbo imaginar como podría ser aquello, ¡¡¡dominado por una niña de 16 años!!!, acepte y me tomo de la mano y subimos a su habitación, cerro la puerta con llave y me dijo con autoridad, -desnúdate y acuéstate en mi cama-, obedecí pronto y ya acostado ella me volvió a hacer la aclaración –nada de manos, ok??- asentí con la cabeza. Acto seguido ella se paro en la cama con una pierna a cada de mis costados y lentamente se quito la franela dejando ver su precioso busto y se quito el shortcito dejando ver unos lindos calzoncitos de puntitos blanco y rojo con un corazón en el medio que decía “I love you”, se sentó sobre mi estomago y poco a poco se empezó a mover sobre mi, se estaba masturbando con mi piel se agacho un poco y me puso sus tetas al alcance de mi boca, acerque mi boca y las bese, ella dejo escapar un pequeño gemido, las lamí con la punta de la lengua alrededor de su pezón y respondieron de inmediato poniéndose rígidos y erectos, los mordí suavemente jalándolos un poquito, note que le dolió pero habia cerrado los ojos para sentir absolutamente todo dejando escapar un gritito lleno de placer y dolor aun tiempo, me pegue a esas tetas tan lindas por algunos minutos empece sentir como se mojaba su calzoncito en mi estomago, ella se retiro un poco y recorriendose hacia ! atrás se monto sobre mi pene que ya estaba totalmente erecto y se empezó a mover atrás y adelante sobre el sin quitarse su braguita, era verdaderamente un poema, verla con los ojos cerrados, gimiendo y abriendo la boca cuando sentía las oleadas de placer recorrer su cuerpo, a mi me estaba poniendo al borde de la eyaculación, sin mas ella se agacho recorriendose hacia atrás y me empezó a hacer una linda mamada como podía, lamiendo, besando, chupando mi glande, a veces introduciéndolo todo dentro de su boca, cuando yo ya no aguantaba la tome de la cabeza y la apreté contra mi, ella tenia mi polla dentro de la boca y eyacule dentro de ella, fue hermoso sentir vaciarme dentro de ella, ella se resistió de momento pero después sentí como empezaba a chupar todo lo que habia corrido por mi pene, se estaba comiendo todo mi semen, me limpio y se acostó sobre mi y con una cara de puta que no podía con ella, me recrimino como lo haría una mama a un bebe – eres un niño malo, te he dicho que sin ! manos y veme ahora me he tenido que tomar toda tu leche, te voy a dar un castigo- y sin darme tiempo a reaccionar se sentó sobre mi cara y me dijo, -hazme correr y entre mas rápido mejor, si no te vas a ahogar- y empecé a chupar su coñito y su culito con gran avidez estaba totalmente húmeda su vagina, sabia simplemente deliciosa, no tardo mucho en correrse y vaciar sobre mi cara gran cantidad de sus jugos que tome lo que pude a lenguetazos, se dejo caer a un lado en la cama y con una gran sonrisa en sus labios me dijo – Que bueno eres para esto, jamas pensé que se sintiera así de rico- me recosté a su lado y la empecé a acariciar, ella solo respondía con gemidos y sus ojos cerrados, sonriendo cada vez que algo le ocasionaba cosquillas, no tarde ni cinco minutos mi verga quería mas de esta niña, Pam estaba recostada de lado dándome la espalda, y ni tardo ni perezoso empecé a recorrer con mi glande la rayita de su culo, ella se sorprendió un poco y quiso incorporarse pero la sujete d! el hombro y la hice acostarse nuevamente, seguí haciendo esto un rato mas y ella empezó a hacer su colita hacia a tras par sentirme mas dentro de sus nalgas varias veces mi glande choco contra sus labios superiores y su ano, con mi mano sujete la pierna que estaba sin apoyar en cama y se la levante, mis piernas arrimaron la pierna apoyada en la cama hacia delante y sin mas preámbulos puse mi verga en la entrada de su vagina, ella arqueo su espalda para hacerme mas accesible la entrada a su sexo y lentamente empece a penetrarla, poco a poco sintiendo las paredes de la vagina de esta niña que se me hacia deliciosa, estrecha, caliente y la empece a bombear, suave y rítmica, después mas y mas rápido estaba como ido, solo pensaba en cogermela y ella gemía, gritaba, me decía cosas que no entendía, me salí de ella y la puse en cuatro y la volví a penetrar por el coñito, era delicioso ver ese culo al aire y penetrando esa conchita que destilaba jugos como loca no aguante mas y me vine dentro de ella, le avise pero ella no me dijo nada solo se apretó contra mi, no quería que se la sacara, antes de que ella reaccionara, me agache y empece a lamer su ano ella empezó a decir – por ahí no, no quiero por ahí, me da asco-, en mi calentura le dije – no te preocupes lo voy a hacer con mucho cuidado, lo vas a disfrutar -, ella no hizo mas, seguí lamiendo su culito, la empecé a penetrar con un dedo, seguía lamiendo y mordiendo sus nalgas, con otra mano acariciaba su clítoris para que no se enfriara la situación, cuando pude meter tres de mis dedos me puse detrás de ella y empece a penetrarle poco a poco, al principio ella quería evitar que lo hiciera, pero segundos después se dejo hacer, mi verga fue despareciendo poco a poco en su colita, hasta que estuvo totalmente dentro de ella, se la saque y escupiendo dentro de su culo y poniendo mas saliva en mi verga se la ensarte de una vez, ella grito de dolor, pero no se movió, y empece a moverme dentro de ella, poco a poco, hasta que m! is movimientos se hacían por demás alocados y fuertes muy fuertes, ella gimoteaba y lloraba, pero me decía – me duele cabron!!!!!!!!!, me estas haciendo daño hijo de puta!!!!!!!!!, pero no la saques que te mato hijo de la chingada!!!!!!!!!!!!- eso me arrechaba aun mas, y mas duro le daba, cuando sentía que me venia otra vez la tumbe en la cama y yo dentro de ella sobre ella, se la clave hasta donde sus nalgas me lo permitían y me vine dentro de su cola, me quede en shock sobre ella, ninguno de los dos nos movíamos, cuando mi verga estaba ya casi totalmente flácida se la saque del culo (me encanta ese sonido como de descorchador) y me acosté junto a ella, dormimos un rato, después nos metimos a bañar e hicimos algunas cosas mas, Jorge mi amigo llego ya tarde casi al mismo tiempo que su madre, Pam y yo estábamos viendo televisión en la sala, ella sentada en el suelo y yo en el sillón tomando una chela, esa tarde termino como cualquier otra cotorreando con mi cuate y su hermana, pero de vez en cuando los tallones y las agarradas de verga, cola y ducha no faltaron, fue el comienzo de una buena relación con mi vecinita, que dicho sea de paso aunque tiene novio sigue regresando a que le de lo suyo, pues como dice ella “mi Guey solo calienta el agua pero no se baña, ven mi vida a darte un buen regaderazo”

soddom69@yahoo.com.mx

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Cuando me desvirgaron

Hola, me llamo Marcelina, soy venezolana, 25 años, está mal que yo misma me describa pero segun mis amigos tengo buen cuerpo, tetas grandotes y bien formadas y un culo bien parado, mido 1.68 pero lo mas importante soy una adicta al sexo, me gusta mucho que me den bien rico, por el culo y por la concha (bueno eso gracias a mi primo que me desvirgó y eso es lo que les contaré)

Fue cuando yo tenía 14 años, y moría por uno de mis primos, se llama Chris, él ahora debe tener unos 32 o 33 años, hace muchos años que no lo veo, en ese entonces él tenía unos 22 mas o menos.

Siempre iba a mi casa y con algun pretexto subia a mi cuarto para jugar super nintendo, yo soy hija unica y no salia mucho con mis amigas en aquel entonces, por lo que las visitas de mi primo me gustaban mucho pues me divertia muchisimo jugando con él y en casa nadie tenia sospechas de lo que pasaba… bueno al principio yo tampoco las tenia.

Un dia, jugabamos en mi cuarto, cuando de pronto dijo que ya no tenia ganas de jugar, estaba deprimido, me hizo poner en la radio musica de Luis Miguel y se echó en mi cama, yo me acerqué a él y me contó que estaba triste porque su novia había roto con él. Yo me conmoví mucho por él, nunca lo había visto así, asi que solo atiné a decirle que ella se lo perdía y se sentó me sonrió y me pidió que lo abrace muy fuerte.

Así abrazados empezó a respirar muy fuerte en mi cuello, cosa que me pareció rara, pero me gustó, como yo me dejé hacer, él siguió pero ahora dandome besos en la oreja, y jugaba con su lengua en mi oreja, supongo que ahi se dio cuenta de cuánto me gustaba ya que era verano, yo llevaba una blusa con escote, y mi piel me delató. Dejo de hacerlo me miro a los ojos, y me dijo: Te gusta? A lo que yo no respondi, solo me puse roja, y lo volvi a abrazar. Me dijo: Quieres que siga? y yo solo asentí con la cabeza. Me volvió a mirar a los ojos y me besó…. Era la primera vez que me besaba un chico, y me hizo estremecer… mientras me besaba me rozaba las tetas con la yema de sus dedos y eso me hacía enloquecer mas… yo solo cerré los ojos, y me tumbé en la cama con los brazos extendidos, dandole a entender que podia hacer lo que quisiese, y fue exactamente lo que hizo

Empezó a besarme desde el cuello e iba bajando, no dejaba ni un milimetro de mi cuerpo sin besar. Ero lo más delicioso que pude sentir en mi vida, yo sentía algo raro en mi conchita, era la primera vez que me mojaba y sentía que me latía muy fuerte. El solo decia: yo se que te está gustando, y ahora te gustará mas”… yo solo cerraba los ojos, y emitía pequeños y timidos gemiditos… El me decia que le gustaba ver mis rostro angelical mezclado con placer…

Siguió bajando hasta que llegó a mi conchita… Dios mio que iba a pasar, sentía una mezcla de miedo y placer… Abri los ojos, lo vi entre mis piernas, me sonrio y me dijo: Esto te va a encantar… y soplaba en mi conchita. Esa sensación era demasiado para mi, me hizo estremecer y fue en ese momento que sentí su lengua recorriendo mi raja… Que placer !!! Aun lo recuerdo y me mojo… Jugaba con su lengua en mi humeda conchita… y en ese momentó sentí que me metía uno dedo primero y luego dos, supongo que para que me vaya acostumbrando a la idea de tener algo metido… Me encantó que lo haga y mas jugos bajaban por mi conchita… hasta que me dijo: Ahora si niña, dejaras de serlo, desde ahora serás mi mujer…. Con esas palabras empezó a meter su pene en mi vagina… muy lentamente, yo ya no podía mas, sentí un pequeño dolorcito pero todo se me fue por la enorme satisfaccion que estaba sintiendo, era un mete y saca de lo mas suave y delicado, podía sentir el grosor de! su pinga que rozaban con mis paredes vaginales…. Solo me decia: te gusta? te gusta? y yo le respondía gimiendo… de pronto, sentí por dentro que me contraia, lo abrace muy fuerte, casi le araño la espalda y tuve mi primer orgasmo, que lo acompañé con un fuerte AAAAAHhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! que a él le encantó…. Me dijo: Ahora me toca a mi… y empezó a bombearme muy fuerte, yo sentía que se me salían los ojos,en ese se detuvo, lo sacó, se masturbó por un par de segundos y botó todo su semen en mi vientre…… ese liquido tan caliente me encantó, nunca en mi vida había sentido algo así, estaba fascinada….

Fui al baño a lavarme, cuando regresé él había arreglado la cama, que la habíamos destendido.. me abrazó y me dijo: Esto es el principio de lo que serán unas extensas clases de sexo….. yo solo lo abracé, estaba muy feliz………

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