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La venganza es un plato que se sirve frio… Muy frio

Antes de leer mi historia quiero advertirles que estas líneas incluyen violencia explícita, morbosidad e inmundicia sexual. No es recomendable para personas débiles, pero si eres un hombre que disfruta los relatos de violación y sumisión esto es para ti amigo…

Esta historia comienza hace casi diez años atrás cuando yo era un adolecente. Mi difunto padre que en paz descanse era profesor de preparatoria, daba clases de italiano para ser exactos. En este entonces éramos una familia muy unida y feliz, soy el hijo único de mis padres y ellos me consentían mucho. Pero todo esto acabo cuando mi padre cayó en tentación de enredarse con una de sus alumnas. La maldita Claudia, ella entro en mi familia para destruirla totalmente; no sé cuándo mi padre empezó a serle infiel a mi madre con esa puta que en ese tiempo tenía 17 años. Lamentablemente un día se supo esa relación y Claudia se encargó de limpiarse su reputación acusando a mi padre de violador pero nunca fue así. Esa maldita puta siempre anduvo abriendo las piernas con los profesores para pasar materias, cuando se supo se armó un escándalo muy fuerte e inevitablemente arrestaron a mi padre.

Nunca se me borrara de la mente el sufrimiento de mi padre en el juicio, mi madre me llevo y vi a esa PUTA hacer pedazos a mi padre. Todavía mi padre llorando como niño le suplico de rodillas a su familia que levantaran el cargo pero pese a que su familia teníainfluencias todo quedo impune, era la palabra de una menor contra mi padre. Ese día el juez le dictó auto de formal prisión a mi padre con una condena de 13 años de prisión. Fue el peor de día de mi vida y también para mi madre que aunque no creía nada, las pruebas en su contra eran muy fuertes. Días más tarde llego un oficial a nuestra casa para decirnos que en un intento de desesperación mi padre le robo un arma a los policías y con ella se suicidó. Desde ese día perdí por completo mi inocencia y en mi interior nació la semilla de la maldad, odio hacia Claudia y toda su maldita familia. La mía estaba totalmente destruida y como si no hubiera sido suficiente la muerte de mi padre tras eso vino un legado de deudas y caos total, mi madre enfermo y yo tuve que dejar de estudiar para trabajar.

¡No tienen idea el odio tan grande que sentía por Claudia! Después de la muerte de mi padre la mandaron a estudiar la universidad a otro estado. Yo tuve que esperar pacientemente el día para poder vengarme, sabía que llegaría el día que se las cobraría una por una a esa perra maldita. Por mi parte me aleje del camino del bien, empecé a drogarme, emborracharme y me junte a una pandilla local de la ciudad. Esto mi madre nunca lo supo, ella pensó que el dinero que traía a la casa era de un sano trabajo pero en realidad era producto de robos y asaltos. Yo me convertí en un maldito, una escoria que no sentía compasión por nadie. El tiempo siguió pasando y lamentablemente mi madre falleció. Tras su muerte me valió verga la vida, si antes era maldito ahora sería el doble y mi venganza seguiría aguardando. Compre una pistola y tenía unas balas especialmente destinadas para ella y su maldita familia, pero en realidad mi venganza sería mejor que solo matarlos, poco después se me ofreció unirme a un comando del crimen organizado, no dude en lo absoluto. Tan luego tuve el poder en mis manos empecé a rastrear a esa puta maldita, destruirla era mi única misión en la vida. Así fue como me entere que radicaba en Guadalajara, Jalisco. Con ayuda de mi gente pude localizarla… Ahora era una exitosa administradora de empresas de 27 años.

El odio, la rabia, la venganza y la impotencia envenenaron mi alma al verla. Usando todos los medios a mi alcance investigue todo lo que necesitaba saber sobre ella, supe que era amante de un ejecutivo, empecé a poner gente quien la siguiera en todo momento mientras yo trazaba mejor la más esplendida venganza para esa maldita puta.

El día que al fin sacie mi sed de venganza… Sin duda fue historia. Al estar al tanto de su vida me entere que su amante le había planeado un fin de semana a las afueras de la ciudad. Era el momento ideal. Vi a Claudia subirse al auto de su amante, ese día tenia puesto un vestido floreado con el que se le veía sus piernas de puta. Mi gente comenzó a seguirlos en una troca detrás de ellos, casi era de noche cuando di la orden del levantón. Uno de mis hombres inicio a disparar contra su auto provocando que los neumáticos explotaran, la troca les cerco el camino y mis hombres los tomaron. Yo baje encapuchado con ellos, no saben el placer tan grande que sentí al verla totalmente desesperada, gritaba como loca y su indefenso amante pedía a gritos que no lo matáramos.

Al instante los subimos a la troca y los llevamos a una casa de seguridad donde la diversión comenzaría. Llegando al lugar los hice atar en una silla los dos. Claudia estaba destrozada y su llanto era incontrolable. En ese momento tuve la idea más retorcida que se me ocurrió en ese momento.

-¡Vaya, vaya así que llevabas a esta putita a coger verdad compa!- Pues para que veas que no te quedaras con las ganas te voy a dar permiso que se lo hagas aquí mismo plebe- ¡Viólatela cabron!, hazlo o aquí te mueres maldito-

Yo apuntando una pistola a su cabeza lo libere de su atadura y lo acerque a Claudia quien no paraba de gritar y llorar.

¡Anda maldita, llora, grita todo lo que quieras nadie te escuchara!- le dije pegándole un cachazo en su estómago. Su amante con miedo se acercó a ella y pidiéndole disculpas empezó a tocarle los senos lentamente.

¡Que, acaso eres maricon, viólatela idiota quiero verte gozando con ella, rómpele el puto vestido!-

El muerto de miedo tomo su vestido y de un golpe se lo rasgo dejando a la vista su podrido cuerpo de puta. Pude ver que solo traía un hilo dental y tampoco tenía sostén.Claudia seguía atada en la silla con los ojos vendados. Hice que la quitaran de la silla y la tiraran al piso.

¡Ahí esta compa, gózatela, sé que te la coges a diario después del trabajo, sé que es tu puta, yo sé que lo goza. Caldéatela cabron!-
El temblando se sacó la verga por la cremallera, tuvo que masturbarse para que se le parara. Le separo las piernas y vi como se la metió por la raja vaginal. Claudia lloraba como loca mientras su amante se lo hacía y yo junto con mis hombres lo disfrutábamos como no tienen idea. Mientras la penetraba me acerque a ella y le dije:

¡Anda puta, disfruta, eres una zorra sé que te gusta coger con este hombre! Y tu plebe cógetela más duro, que disfrute chinga-
Mis hombres tenia los rifles apuntando a ellos ante cualquier cosa, ahí mismo se morían.

Ese puto no pudo hacérselo más, cayó llorando al piso suplicando que los dejáramos en paz, ni siquiera logro acabar el marica. Quería retenerlo más tiempo pero a fin de cuentas la venganza no era con él. Mis hombres lo drogaron y ordene que lo dejaran libre muy lejos de ahí. Ahora era mi momento que esa Piruja de mierda. En ese momento me valió vergas, me quite el pasamontañas, le quite la venda e hice que me viera cara a cara, no podía irse al infierno sin saber que era yo quien le daría verga. Aunque Claudia no me reconoció, yo apunte mi rifle a su cabeza y le ordene

¡Baila para mi Zorra, imagina que soy tu noviecito! Claudia muerta de miedo inicio a bailar al ritmo de la música que le puse. Estaba complacido… Aquella mujer valiente que hundió a mi padre ahora estaba bajo mi control y obedeciendo mis órdenes. Yo me le acerque y le rompí el hilo dental que aun tenia. Le di una bofetada y la tire sobre una cama vieja. Acto seguido separe sus piernas y le clave la punta de mi rifle en su vagina, ella grito como loca y vi salir sangre de su vagina.

-¡Sshh tranquila putita o ahorita mismo te lleno la concha de plomo! No lo niegues sé que te gusta maldita-
Inicie a violarla con mi rifle. Luego para limpiarle la sangre le eche alcohol en su vagina, quería que sufriera intensamente.
¡Basta! ¡Detente! ¿Por qué me haces esto?

-¿En verdad ya se te olvido quien soy perra, no recuerdas aquel día en el tribunal, aquel niño inocente que viste llorar cuando tú hundías a su padre en la cárcel? Tú abrías las piernas con mi padre a la buena y dijiste que te violaba. ¿Pues adivina que Puta? Yo si te violare en verdad…

Al instante la obligue a que me chupara la verga, mientras le apuntaba el rifle en la cabeza por si intentaba morderme. Me excito mucho sentir como mi verga se perdió en su boca y su lengua recorría mi glande, toda mi pija. Yo le tome del cabello e hice presión para que le entrara hasta su garganta, ella casi se ahoga pero eso me puso más cachondo, al mismo tiempo le apretaba los pezones y le metía dedos en el ano. Yo le inyecte droga para que aflojara mejor pero no mucha pues quería que supiera perfectamente lo que iba a pasarle. Con su cuerpo sin resistencia la puse a cuatro patas y de un empujón la penetre totalmente. Mi verga entro en lo más profundo de su concha ensangrentada, a Claudia se le escurrían lágrimas de los ojos mientras sentía como la violaba a mi ancho antojo, yo tome su cuello y le mordí fuertemente mientras seguí penetrándola. Ella sabía deliciosa, ahora entendía porque mi padre se la follo en ese entonces. Mi grueso miembro entraba y salía de su raja vaginal a toda velocidad, ella solo podía murmurar en voz baja, me decía que la dejara en paz y cada que me decía esto yo le violaba más fuerte.

Claudia era mi puta en esos momentos y yo la estaba gozando muchísimo. No demore en venirme, me vacié dentro de ella llenándole la concha de mi leche. Le di nalgadas y le saque mi verga de su coño. La muy pendeja pensó que había terminado… en realidad era el inicio. Mande que tres de mis hombres entraran y le dije ¡Violenla putos!

Ellos no esperaron nada. Se desnudaron y uno de ellos la penetró muy fuerte por el culo. Yo puse de frente una foto de mi padre y le dije que todo era en su memoria. Me quede ahí viendo como ellos se la cogían de pies a cabeza. Hicieron un sándwich con ella, me puso muy cachondo ver como la verga de uno de ellos le gozaba el culo mientras que el otro se la metía por la concha.

Y el tercero le daba a chupar su caramelo. Claudia aun drogada se resistía un poco, él le pego un puñetazo en la cara. Mi objetivo estaba logrado, al fin Claudia estaba destruida, la había rebajado a nada en esos momentos. Mis hombres se la gozaron hasta donde quisieron y le dejaron lleno el culo y la panocha de semen de todos ellos. Yo me le acerque, Claudia me miro a los ojos pidiéndome compasión. Tome mi verga y la orine todo su cuerpo y parte de su cara ocasionando que se bebiera mis meados. Claudia se quedó inconsciente a causa de la droga.

Hice que la pusieran atada de pies y manos en un corral de cerdos. A la mañana siguiente ordene que le colgaran de las manos con una soga. Claudia había despertado, al verme entro en pánico de nuevo y la calle a bofetadas. Me puse detrás de ella y de nuevo la penetre por el culo. Ahora estaba en plena conciencia mientras me la fornicaba. Otra vez ordene que uno de mis hombres la poseyera. Mientras yo le rompía el culo el empezó a cogérsela delante por la vagina. Claudia lloraba sin parar y sus gritos eran desgarradores. La verdad es que su culo era la gloria, estaba tan estrecha que mi verga casi no aguantaba por venirse. Incremente la velocidad y me vacié dentro su culo echando cada gota de mi leche en ella, el compa seguía gozándose su vagina hasta que acabo también dentro de ella.

Ese fin de semana fue nuestra por completo y quería hacerla sufrir más. Una parte de mi pensaba que su dolor todavía no era parejo con el mío y el de mi madre. Pero esa noche mis muchachos se enteraron que tras la denuncia de su amante la policía estaba muy cerca de la casa de seguridad. Ordene que limpiaran todas las evidencias, la drogamos y atada de pies y manos la fuimos a tirar a las orillas de la carretera. Inmediatamente huimos de ese lugar, las evidencia en mi contra eran muchas pero a diferencia de mi padre a mí el poder me respaldaba, nunca hubo manera de que dieran conmigo. A partir de ese día mi alma descanso…

La Ultrajada (Ficción/Real)

Soy Tatiana. Tengo menos de 25 y más de 23 años. Soy morocha, no morena. Mi piel es blanca, suave y delicada. Soy delgada, algún dicen que mucho. Tengo unas lindas y redonditas lolas. Mi cola es lo mejor que tengo gracias a tanto Hockey que hago, también tengo lindas piernas.

Hace dos años el único que me hace garcha es Mati. Pero antes que él tuve una vida, siempre fue de lo más normal. Pocos vicios, cero drogas pero mucho sexo. Mati me ha dicho hasta que cree que soy una ninfómana, obvio que a el le encanta el sexo conmigo, pero parece que a veces cogemos mas de la cuenta. Así que llegamos a un acuerdo sexual. En lugar de llegar a un punto y que nos cansemos el uno del otro como lo hace todo el mundo, decidimos comenzar a contar historias viejas que nos ocurrieron en el pasado y postearlas en Poringa!
Mi primera historia es con Julio y “El Cuervo”.

Soy ayudante/secretaria de una doctora que realiza estudios para los empleados de distintas empresas en varias ciudades de la provincia… junto con este trabajo estudio para enfermería, cosa de algún día asegurarme un puesto con “La Doc”

A los 21 años ya había trabajado durante tres años con “La Doc” y la tenia re clara así que me llevaba a todos los lugares para que la acompañe.

Un día fuimos a una empresa X donde tenían un taller en el que trabajaban dos empleados. Los empleados en total de la fábrica eran 15 contando estos dos.

Nunca supe el motivo, pero Julio y “El Cuervo” eran los últimos en realizarse los exámenes.
Para cada examen necesitábamos que cada persona se quite la ropa de trabajo y se ponga batas esterilizadas.
En fin. Julio y “El Cuervo” ingresaron juntos a la oficina, amplia por cierto, donde estábamos realizando los exámenes. Los dos tenían un aliento a alcohol insoportable. La Doc me dijo con toda la normalidad del mundo
-“Sabes? Queres hacerle los estudios a estos dos? Yo voy a arreglar lo nuestro con los jefes y nos vamos”- ella no sabia, ni yo, que los jefes querían mostrarle las instalaciones de la fábrica.

Y bueno, no me quedaba otra que obedecer. Mientras le realizaba los estudios de rutina ellos me decían cosas como;

“Es la primera vez que viene una pendeja y no esas gordas bigotudas”
“Estas muy linda bebe. Tenes novio?”

Esas cosas no eran algo que me fuera a preocupar porque era lo más común y yo sabia manejar, o eso creía, a tipos babosos. Pero estos no eran solo babosos sino que aparte estaban tomados. Eso era lo peligroso.
Siempre que nos dirigimos a las empresas tenemos como un consultorio móvil donde no falta ningún instrumento para los exámenes.
Para concluir con el examen, debemos ubicar al paciente boca arriba en una camilla donde vemos cuan dilatada tiene las pupilas y si es que tiene algo significativo en la garganta.
Julio fue quien se recostó en la camilla mientras “El Cuervo” estaba sentado en una silla esperando su turno.
Cuando me acerco al rostro de Julio, “El Cuervo” dice:

“Mmm mamacita, no te agaches así que te voy a entrar como al asado”

Había sido que con el movimiento de acá para allá no me di cuenta que se me subió la pollera, que ya era corta, y se me veía la tanguita cuando me agachaba mucho. Acomodo mi ropa y seguí como si nada. En eso Julio dice:
“Uff pendeja, que lindo perfume que tenes, como me calienta”
“Para un poco. Deja de molestar o lamo a tu superior y te raja.” Eso fue lo que dije para calmar sus ansias.
Hago bajar a Julio y paso a empezar los estudios con “El Cuervo”. Para finalizar lo hago subir a la camilla y que se recueste boca arriba. Pasados unos minutos me dice:

“Doctora. Acá tengo algo que me arde. Puede decirme que es?”

Y agarra mi mano derecha y la lleva por su estomago hacia su entre pierna. Al intuir su intención saco la mano pero no llego a soltarme del todo y el la agarra mas fuerte y hace que toque su paquete por debajo de la bata.
En eso Julio salta desde atrás y me agarra por el estomago con una mano y con la otra me tapa la boca. Lo muerdo pero no tengo demasiada fuerza. Me dejo llevar por el. El Cuervo se sienta en la camilla y mirándome fijamente me dice:

“Te vamos a coger. Si gritas te mato”

Yo dije que si con la cabeza. Estaba seguro que esos dos estaban muy borrachos como para estar mintiendo. Así que me calle la boca.

Julio dio dos pasos hacia atrás conmigo junto. Me levanto la pollera y me bajo la tanguita sin romperla. En ese momento El Cuervo me agarro la cabeza, se bajo la ropa interior y me puso la cara frente a su venosa pija. Tenía un olor a poronga el hijo de mil putas ese que ni se imaginan. Me agarró fuerte el cabello y dijo:
“Chupa Puta. Vos hiciste esto”

Así que bueno. Agarre su pija con la mano que me dejo Julio y comencé a chupar. Era desagradable, el olor y e sabor, pero ya estaba entregada a cualquier cosa.

Julio agarra fuerte de mis caderas y comienza con un sexo oral increíble. No me quedaba más que disfrutar de aquel momento. La lengua de Julio era gorda y larga. Me violaba con ella.
Después de un para de minutos Julio se baja a ropa interior.

“La puta madre, este me rompe toda” dije

Julio tenia una pija inmensa. Parecía la de un actor porno. Era muy grande.

“Tranquila pendeja” me dijo Julio.

En eso me llena de saliva mi conchita. Se va acercando lentamente a mí. Y de un momento para otro me penetra. Era increíble esa sensación. Me partía al medio. Parecía que me había desgarrado toda mi conchita que encima es estrechita. Bueno, llego hasta un punto y comenzó a moverse con ritmo. Lentamente para delante y para atrás hasta cada vez más rápido. Me dolía pero a la vez me encantaba. Me estaba partiendo pero me estaba dando el mayor orgasmo de mi vida hasta ese momento. Y yo debí estar callada por que sino algo me iban a hacer estos locos. Así que, entre la adrenalina por ser violada con un pene enorme y la sensación de miedo que me daban estos tipos no sabia que hacer.

Pasaron unos minutos y Julio acabo. Eso si, todo en silencio. Pero me lleno de leche. Y El Cuervo hizo lo mismo por mi boca. Y para terminar Julio me dijo:

“Si contas algo te cago a tiros puta. Estuviste de lo mejor. Gracias”

Me arregle la ropa y salí hacia el baño para limpiarme. Nunca nadie supo de esta historia hasta ahora. Ni siquiera Mati la sabe.

Mucamita sometida

Hola me llamo Celina, tengo 25 años, soy morocha, delgada mido 1,65 m, hago gimnasia todos los días así que tengo un cuerpo bastante atractivo, buenas piernas, buena cola, pero lo que mas llama la atención, sobre todo de los hombres, son mis 120 cm. de lolas, hace dos veranos gané un concurso de remeras mojadas. Me encanta el sexo, fundamentalmente me gusta ser dominada, tuve una experiencia muy fuerte a los 18 años, fui violada por un grupo de policías en Córdoba, donde nací pero esto les contare en otro relato.

Viene a Buenos Aires después de lo que me sucedió en mi provincia y me case desde hace casi 1 año, antes de conocer a mí marido tuve un par de novios pero desde que empecé a salir con él le he sido fiel, solo he tenido sexo con mi esposo, él es mayor que yo tiene 43 años se llama Mario, trabaja mucho y no lo hacemos muy seguido, pero aun cuando cogemos, no quedo conforme y me siento insatisfecha, nunca me faltaron oportunidades ni propuestas para engañarlo, pero lo quiero mucho y nunca lo hice. Lo que les voy a contar me sucedió hace unos 3 meses.

Por dificultades económicas tuve que buscar trabajo para ayudar con las cuentas, lo único que conseguí fue de mucama por horas en un departamento que compartían unos cuatro estudiantes del interior, los chicos tenían ente 20 y 25 años; tenia que ir tres veces a la semana por la tarde, limpiar el departamento lavar y planchar ropa etc. No me pagaban mucho pero lo hacían por día, necesitábamos el dinero y otra cosa no había.

Desde el primer día los tipos me devoraban con la mirada y me encararon mas de una vez, de a uno cuando me quedaba sola con alguno de ellos y también me acosaron estando todos, pero yo me negué por su puesto para no meterle los cuernos a mi pobre esposo. Los chicos me veían atractiva y como trabajaba de mucama pensaban que era fácil y por eso insistían permanentemente con tener sexo conmigo. La situación me parecía divertida, los chicos eran atléticos y atractivos, me gustaban pero jamás hubiera aceptado coger con alguno de ellos, les dije que era casada pero continuaron insistiendo, no le conté nada a mi esposo para no preocuparlo. Con el correr de los días de las propuestas indecentes pasaron a las manitos en la cintura y alguna que otra palmada o pellizco en la cola. La verdad que yo me excitaba y me mojaba cuando me ponían alguna mano encima pero disimulaba, me enojaba y continuaba con mi trabajo como si nada. Ganas no me faltaban de ceder a sus requerimientos y confieso que en casa me masturbe más de una vez pensando en lo que me harían esos tipos si yo me entregaba o si me hacían una fiestita por la fuerza.

Lo pensé y había decidido no acostarme con ninguno de esos babosos, aunque los haría desearme así sufrían un poquito y yo me divertía mas. La próxima vez que fui a limpiar el departamento, fui vestida un poco provocativa, lleve una pollera un poco por encima de la rodilla y una blusa blanca ajustada que resaltaba mis voluminosos pechos, sin corpiño debajo por supuesto, me coloque un saco encima para no tener problemas en la calle. Pensaba que los tipos me acosarían, yo me negaría y ellos se quedarían con las ganas, no me imaginaba lo que iba a pasar.

Bueno, llegue al departamento, estaban los cuatro, me quite el saco y sonreí al verles la cara que pusieron. ¡Nunca me tendrán babosos!, ¡Miren el cuerpito que se pierden! Les decía yo con la mirada. Me puse a lavar platos en la cocina, mientras los escuchaba conversar en el living, sobre mí, ellos no se daban cuenta que yo los oía, bueno hacían comentarios sobre el tamaño de mis pechos, mi cola y sobre lo que podrían hacer conmigo, decían que yo era una puta como todas las mucamitas y que seguro me podrían coger, aunque yo me había negado hasta entonces, quede indignada cuando uno de ellos Martín les propuso ofrecerme dinero a cambio de que tuviera sexo con los cuatro, esta putita nos saldrá gratis le contestó otro de los tipos, con lo que todos rieron. Yo no podía creer lo que escuchaba, decidí terminar mi trabajo y no volver nunca más, entonces los cuatro entraron a la cocina y me rodearon. Yo les pregunté, asiéndome la tonta, si que pasaba, ellos me contestaron que me iban a coger entre todos, yo trate de correr hacia la puerta, pero me atraparon en el living, uno de ellos, Javier me sujeto las manos atrás de la espalda, cualquiera de ellos tenia el doble de fuerza que yo así que me dominaron fácilmente, José el mayor de ellos y quien comandaba el grupo me acaricio el cabello y mientras bajaba sus manos hacia mis tetas me dijo: bueno Celina ahora vamos a tener una fiestita, y nos vamos a divertir todos con vos. Otros me tocaron la cola, yo les dije que me soltaran, que me quería ir, pero José mientras manoseaba con sus dos manos mis pechos, me dijo: de acá te vas a ir bien cogidita nena, todos reían, noté varias manos por debajo de la pollera acariciando mis muslos y dirigiéndose a mi intimidad, antes de que la alcancen yo me incline instintivamente hacia delante, pero enseguida Javier que estaba detrás mío sujetándome las manos puso una de sus piernas entre las mías y me obligó a enderezarme, prácticamente me sostenía en el aire con las piernas abiertas, inmovilizada sentí las manos de Diego y Martín avanzar por la cara interna de mis muslos, uno de cada lado, hasta llegar a mi tesoro, varios dedos se introdujeron bajo mi bombacha y comenzaron a jugar con mi clítoris y con la entrada de mi vagina, a todo esto José me había levantado la blusa y se entretenía con mis pechos los manoseaba, estrujaba, besaba mis pezones, los mordía, me sobaban completa, por todos lados.

Ante el manoseo tan intenso yo me comencé a excitar, obviamente que no quería, pero no podía evitarlo mi cuerpo respondía a las caricias, para mi vergúenza me moje. Al notarme húmeda varios dedos se turnaron para introducirse en mi vagina. Yo me resistía pero no podía zafar y estaba muy pero muy mojada, cosa que festejaron. Les grite nuevamente que me soltaran pero la cosa siguió, me continuaron metiedo mano por todas partes, me quitaron la blusa con lo que quedé en tetas, después me bajaron la bombacha y me quitaron la pollera. Quedé completamente desnuda ante ellos.

Me llevaron en andas a una habitación. Me acostaron en la cama. Martín sujetaba mis manos por detrás de mi cabeza, Diego y Javier me sostenían cada tobillo, obligándome a estar con las piernas bien abiertas ofreciendo mi sexo. Estaba completamente desnuda en la cama y sujeta para recibir al primero, José, se quitó el pantalón y el slip su pene me pareció enorme, completamente erecto como de 25 cm, mucho mas grande que el de mi marido, me puso una mano sobre mi concha, jugó con mi clítoris, metió dos dedos en mi vagina, al notarme bien mojada dijo: miren como le gusta la fiesta a la putita, es igual que todas las mucamas. ¡Hijos de puta no quiero que me violen! grite, sacudí mis piernas, patalee, traté de cerrarlas pero era inútil, José se echó encima mío y me penetró de una puesto que yo estaba bien dispuesta, completamente mojada, me cabalgó a un ritmo normal. Yo continué gritando, suplicando que me soltaran, les dije que me estaban violando, pero ellos estaban muy calientes conmigo siguieron adelante, alentaban a José y me insultaban a mi, me decían todo tipo de groserías, que estaba mojada, que sabían que me gustaba y por supuesto me continuaban manoseando toda.

Yo intentaba zafarme, pero al no poder hacerlo eso me excitaba mas, el miembro violador enorme, duro ocupaba toda mi vagina rozaba mis paredes, me penetraba hasta el fondo, juro que no quería gozar, si me forzaban no era mi culpa pero sentía que si llegaba al orgasmo estaría engañando a Mario mi marido, mi cuerpo no me obedecía, obedecía a José, habitualmente cuando me cogen llego fácil al orgasmo, y esta no iba a ser la excepción, si bien era por la fuerza estimulaban todos mis puntos erógenos, por un momento paré de resistirme y me concentré en evitar el orgasmo, involuntariamente mis gritos se habían convertido en gemidos y berridos cerré los ojos y me mordí los labios, no podía mas, trataba de pensar en mi marido, pero el estimulo a mi sometido cuerpo continuaba ¡basta por favor! Supliqué inútilmente a mis atacantes me arquee y retorcí y tuve el orgasmo mas grande de mi vida. Mis violadores festejaron, ahora estaba totalmente dominada, sometida.

Tuve tres orgasmos seguidos con el primero, luego José se corrió dentro de mí y fue reemplazado por Diego, este por Martín y luego Javier hasta que los cuatro probaron mi concha todos estaban muy bien dotados, yo acababa sin poder controlarme, trataba de disimular para que no me consideraran una puta, claro que no convencí a nadie. Con los otros ya no opuse resistencia, comprendí que era inútil debatirse y me resigné a mi suerte, aguante callada todo lo que me hacían, solo cuando cambiaban intentaba cerrar mis piernas, como para dejar en claro que me estaban obligando.

Una vez que todos me cogieron por la concha, ingenuamente pensé que todo había terminado, faltaban cosas peores. Me dieron vuelta boca abajo comprendí que me lo iban a hacer por atrás, reaccioné de golpe, me incorporé y trate de huir, pero rápidamente me sujetaron de nuevo y me pusieron boca abajo, ahora te vamos a hacer el orto me dijeron, yo volví a gritar y tratar de escapar. ¡No, por el orto no! Les suplicaba y no paraba de luchar. No era virgen por atrás, ya me lo habían hecho una vez, pero no fue voluntariamente, fui cogida por detrás cuando fui violada a los 18 años, nunca acepte que me penetraran por ahí, ni a mi marido se lo entregué, no porque tuviera miedo a que me doliera sino porque lo considero algo sumamente humillante. Como yo no paraba de resistirme y de gritar me amordazaron con mi bombacha, trajeron unas cuerdas y me ataron a la cama con los brazos y las piernas en cruz, boca a bajo, me colocaron un almohadón bajo mi cintura para obligarme a mantener la cola parada. Mordí mi mordaza y sacudí la cabeza en señal de desaprobación a lo que me iban a hacer sentí un par de manos separarme las nalgas y unos dedos que me colocaban un lubricante en el ano. Levante y gire la cabeza para ver quien iba a sodomizarme, José tendría de nuevo el honor de ser el primero, vi su miembro completamente erecto, enorme mientras se lo lubricaba suplique piedad a mi verdugo pero la mordaza ahogo mis ruegos, los ojos se me llenaron de lagrimas baje la cabeza y la hundí en el colchón esperando la violación anal, ¡que hermoso culo voy a coger! Dijo y entró en mí lentamente,

Mi orificio se fue dilatando para recibirlo, debo reconocer que no me dolió demasiado, agradecí que me lo hayan lubricado, además al darme cuenta que el ultraje era inevitable me relaje lo mas que pude para evitar que me lastimen. El maldito me bombeaba, entraba y salía de mi gozando de mi humillación, los otros chicos me sobaban toda, toqueteaban mi clítoris, me metían dedos en la vagina querían asegurarse que disfrute la violación, humillarme al máximo, por supuesto lograron que yo continuara acabando como una perra. Tenia los ojos cerrados, note que se fueron turnando pero ya todo me daba vueltas, no me preocupaba en saber quien me cogia estoy segura que me lo hicieron por atrás los cuatro, no creo que alguno se haya perdido la oportunidad.

Luego me desataron, yo ya estaba entregada a todo lo que quisieran hacerme, José se acostó en la cama boca arriba su pene continuaba erecto, me ubicaron sobre el, José acomodó su pene en mi vagina, los otros chicos me tomaron de la cintura y me hicieron subir y bajar con lo que yo tenia que cogerlo. Me hicieron inclinar hacia delante, con lo que yo tenia que ofrecer nuevamente mi ya violado orto, enseguida uno se ellos me lo volvió a coger. Me hicieron un sándwich, uno por delante y otro por detrás, normalmente no permitiría algo así, pero no tenia fuerzas para defenderme, además contra esos cuatro tipos es poco lo que una chica como yo podría hacer, por otra parte mi sometido cuerpo disfrutaba como nunca la doble penetración. Se volvieron a turnar para cogerme por atrás, también fueron cambiando quien me lo hacia por la vagina.

Finalmente me hicieron arrodillar en el piso, me salía semen de mi concha y mi culo y bajaba por mis muslos, estaba muy mareada pero comprendí lo que querían, los cuatro se pusieron de pie alrededor mío con sus penes erectos. ¡Ahora nos vas a chupar la pija putita! ¡Vas a tragar nuestro semen! Me decían, y yo sometida, totalmente sumisa acepte tener sexo oral, chupe las pijas de mis violadores, mamaba una, la dejaba y tomaba otra, y hasta me colocaba dos pijas en la boca a la vez, mientras mamaba ellos no paraban de toquetearme, sobaban mis pechos, mi trasero. Yo dominada los pajeaba y chupaba, les besaba y lamía sus testículos. Nunca me habían dejado tan satisfecha sexualmente, creo que tuve como veinte orgasmos por un momento me olvide de mi marido, de que me habían forzado entre todos y chupe lo mejor que sabia, como agradeciendo a esas cuatro vergas que tanto placer me habían dado, aunque haya sido contra mi voluntad.

¡Miren que dulce y cariñosa resultó la mucamita! ¡Muy buena mamona! Todos, uno a uno me acabaron en la boca o en la cara, cuando lo hacían en la boca me ordenaban que tragara, ¿te gusta el semen Celina? Me preguntó José, yo baje la mirada y no respondí, entonces me agarró del pelo y me obligó a levantar la cabeza, contesta o te vas así desnuda a tu casa, me amenazó; estaba hecha un desastre, tenia semen en el pelo, en toda la cara, me caía el semen sobre las tetas. Si, me encanta chupar pija y tragar el semen le dije y agarré una a una sus pijas para limpiarles los últimos restos de semen.

Cuando terminó todo me llevaron al baño y me permitieron ducharme, me sentía mareada, nauseosa y dolorida. Me quité todo el semen que tenia encima, sentía un ardor en el culo, mi concha estaba bastante inflamada, me parecía increíble lo que había sucedido. La ducha me hizo sentir un poco mejor, salí del baño envuelta en una toalla, busqué mis ropas, me vestí para irme y no volver nunca más. Entonces me dijeron que me sentara para ver un video, horrorizada vi que yo era la protagonista ¡me habían filmado! Me veía en la pantalla cubierta de semen chupando varias pijas, me puse roja de vergúenza. Me dijeron que de ahora en más debía ser “muy buenita” con todos ellos sino le llegaría el video a mi marido. Pretendían chantajearme, tenia que seguir viniendo al departamento cuando ellos quisieran y además de hacer mi tarea de mucama debía dejar que me hicieran todo lo que ellos quisieran, vencida, humillada, acepté lo que me proponían. Estaba en manos de esos cuatro tipos.

Seguí yendo al departamento, además de limpiar, lavar y plancharles la ropa tenia que “atender” a los chicos, ahora me tenían de puta, estaba a disposición de ellos, cosa que yo no quería que sucediera, me hacían de todo, debía ir a trabajar sin ropa interior y con la concha completamente afeitada, cosa que controlaban rigurosamente cada vez que iba. Cuando me cogian practicaban diferentes posiciones conmigo, me cogian terriblemente entre los cuatro, por todos lados, uno, dos, tres a la vez, soportaba dobles penetraciones y todo tipo de humillaciones, chupaba pijas todos los días, hasta acababan en un vaso y me obligaban a beber; a veces tenia que estar totalmente desnuda mientras limpiaba. Se estaban vengando de mi por haberme negado a tener relaciones con ellos. No podía contarle nada a mi marido, me iba a abandonar, además si bien fue por la fuerza, yo los provoque queriendo burlarme de ellos, y en el video se notaba que yo disfrutaba lo que me hacían. Mi marido no iba a entender que aunque sea por la fuerza si me tocan por todos lados y me cogen yo termino perdiendo el control, y no puedo evitar gozar. Estaba perdida. La situación se mantuvo así durante varias semanas, me sentía culpable por lo que me sucedía y por un lado quería que me dejaran en paz, pero por otro gozaba como loca cuando me cogian

Otros tipos amigos de los chicos cuando venían al departamento, también me acosaban, ellos nunca me habían hecho nada delante de otros, pero tenia miedo que les cuenten a sus amigos lo que me hacían o que les mostraran el video, me moría de vergúenza cada vez que alguien venia al departamento, no era para menos, siempre estaba vestida con una minifalda y un top o una blusa ajustada que transparentaba mis pechos, ni siquiera me permitían ponerme una bombacha, así tenia que estar siempre dispuesta como una puta.

Temía que alguna vez los chicos me “regalen” al resto de sus amigos. Cosa que sucedió un día. Fue terrible, fui una tarde a trabajar al departamento, estaban los cuatro chicos, después de limpiar, barrer, lavar platos, ropa y planchar, les dije que me iba, me dijeron que antes se las chupara. Yo resignada los atendí a los cuatro, uno por uno, me hicieron beber su semen mientras me manoseaban, no me cogieron así que quede bastante excitada aunque trataba de disimularlo. Al terminar todo les dije que me iba, pero en eso llegaron sus amigotes, tres tipos del edificio que vivían en el primer piso y dos más que no conocía. José me abrazo desde atrás por la cintura, me levanto la blusa y me apretó las tetas delante de los otros tipos, era la primera vez que me exponían así ante otros, quede paralizada sin saber como reaccionar, ¿les gusta la mercadería? dijo y enseguida me levantó la pollera mostrándoles mi concha bien afeitadita. Me dijo que tenia que acompañar a sus amigos abajo y que me convenía “portarme bien”, yo me negué, pero entre los cinco tipos me metieron en el ascensor y me llevaron al otro departamento. Los chicos no fueron (parece que ya estaban conformes) y bueno ya se imaginan lo que me pasó, me cogieron entre todos, entre los cinco, por todos lados, uno, dos, tres a la vez. Me sentí violada. Termine agotada, me dejaron libre como a las doce de la noche, me vestí como pude, me limpie el semen de la cara y de donde podía con una toalla, salí corriendo del edificio y me subí a un taxi y fui a casa.

Al día siguiente terminó mi odisea, al llegar a mi “trabajo” me encontré con solo uno de los chicos, Martín, me pidió disculpas por lo que pasó el día anterior y me devolvió el video, se dieron cuenta que se les fue la mano. No volví nunca más, y mi marido nunca se enteró de lo que me había pasado, mi único temor es que los chicos, o sus amigotes se hayan quedado con una copia del video y algún día me chantajeen nuevamente.