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Festejos

En mi país, Argentina, la celebración del día de la Primavera (21 de Septiembre) es coincidente con la celebración del Día del Estudiante. Ese día es feriado para las escuela y se acostumbra a realizar pic-nic o reuniones bailables o el tradicional asado para festejarlo. Y es cuando las hormonas afloran y se tejen las mejores historias.

Por circunstancias de la vida que no vienen a cuento, yo terminé mi secundaria teniendo ya 26 años en una escuela para adulto, nocturna.

Mi curso estaba integrado por 23 personas: 14 mujeres y 9 varones. El curso con mayor cantidad de varones. De mas esta decir que nuestras compañeras nos celaban como si fuéramos sus novios, aunque en el curso solo había dos parejas: un chico de 23 y una chica de 20 y dos chicas de 25 y 23 años, que habían descubierto sus tendecias lésbicas.

El menor del curso era Javier, de 18 años y la mayor Sandra de 33. Con esto quiero mostrar la variedad de edades de sus integrantes, pero entre todos había muy buena onda de compañerismo.

Al llegar la fecha del festejo de ese ultimo año que cursábamos, decidimos organizar un asado en la casa de una de las chicas que vivía con su tía en una finca algo alejada de la ciudad. Los organizadores habían pensado en cualquier cosa menos en morir de sed: el bar estaba atiborrado de cerveza, vino y algunas bebidas blancas.

El festejo comenzó a la mañana temprano, cuando disfrutamos de un partido de fútbol mixto y luego todos jugando al carnaval: nos mojábamos al principio con agua y luego con cerveza.

El asado estuvo listo a tiempo. Nos sentamos a almorzar y “regamos” la comida con abundante vino y cerveza. Luego del almuerzo algunos agarraron la guitarra y formaron una rueda cantando; otros aprovecharon una piletita familiar para refrescarse; otros jugaban a las cartas (el popular juego del Truco).
A la media tarde nos reunimos nuevamente todos en torno al consabido mate (aunque el nivel de alcohol era ya importante) y allí la conversación recorrió temas muy diversos y llegamos, por supuesto, al sexo. Lentamente fuimos profundizando en el tema: alguno contó alguna historia de “gente conocida” (las historias, al principio, nunca le pasan a uno mismo); luego, con mas confianza, comenzamos a reconocer algunos papelones propios, historias cómicas, amores desencontrados, hasta que llegamos a las preferencias sexuales de cada uno.

El morbo general apuntaba a la pareja de chicas: Ana y Lore. Casi nunca habíamos tocado este tema, y menos en forma grupal.

Ana era la más desinhibida así que abrió el fuego contándonos porque le gustaba estar con Lorena: nos contó que ella había tenido novios toda su vida, lo mismo que Lore, pero que nunca habían sido satisfechas realmente. La proximidad que les dio el estudiar juntas hizo que intimaran cada vez mas: primero contándose sus historias; luego, ante la circunstancia de quedarse a dormir una en casa de la otra, la proximidad física se hizo mas fuerte, hasta que una noche un roce llevo a otro, de allí a una caricia, un beso y por fin a la exploración del cuerpo de la otra. Nos confesaron que se habían satisfecho mutuamente como antes nunca les había pasado.

Una de las chicas mayores ( Anahí, de 30 años), dijo no entenderlo: ella no conocía mayor sensación que sentir una buena pija dentro de ella, a lo que Ana le respondió: “Es que nunca te cogió una mujer !!!”

— No — dijo Anahí — pero no me desagradaría comprobar mi teoría.

El tema quedo allí. Seguimos con otros.

Al finalizar la reunión eran como las 10 de la noche y de a poco se fueron despidiendo todos.

Anahí me pidió que la dejara en su casa ya que me quedaba de paso y se colaron Ana y Lorena.

En el camino cruzamos un albergue transitorio y Ana y Lorena venían matándose a franelas y besos.

Ana, sabiendo que yo las venia mirando por el espejo retrovisor, me desafió: “¿Querés ver como me la cojo?”

Realmente me sorprendió y maldije por dentro la idea de haberme comprometido con Anahí para llevarla a su casa.

No sé porque, pero las escenas de lesbianismo a los hombres nos calienta muchísimo y nunca había despreciado la oportunidad de ver una.

Anahí vio mi duda y redobló la apuesta: “Dale. Entra al hotel que yo también tengo curiosidad” me dijo.

No me hice de rogar. Clave los frenos. Di la vuelta en U y encare decididamente hacia el hotel.

Entramos a la pieza tratando de hacer el menor ruido ya que en estos hoteles no te permiten entrar mas de dos personas, pero una vez adentro me iban a tener que sacar con la policía.

Pedí dos botellas de cerveza como para seguir con la línea alcohólica y me despatarre en la cama predispuesto a ver el espectáculo prometido. Anahí se sentó a un lado de la cama mientras Ana y Lorena bailaban delante de nosotros. Ambas abrazadas y besándose cada vez mas apasionadamente.
Ana llevaba la batuta de todo: la acariciaba a lo largo del cuerpo, besándole el cuello. Luego la dio vuelta y Lorena quedo mirando hacia la cama pero como en trance. Le empezó a desprender la camisa que llevaba muy consciente que era un espectáculo para mí, cosa que agradecí con una sonrisa que ella correspondió, cómplice.

Al abrir la camisa dejo ver un par de pechos hermosos que muchas veces había yo adivinado bajo las ropas de Lorena. Le saco el corpiño y retuvo entre sus manos los pecho, comenzando a jugar con sus pezones. Los gemidos de Lore era de éxtasis total: había subido sus brazos y restregaba su culo con fuerza en el cuerpo de Ana, que termino de sacarle la camisa. Vi que apretaba sus tetas mientras le mordía la nuca y los hombros, jugando con el fino limite entre el gozo y el dolor.

Luego de un rato largo, comenzó a acariciarle el vientre y bajaba lentamente sus manos hasta el cierre del pantalón. Lo desprendió y comenzó a bajárselo obligándola a levantar las piernas para sacárselo totalmente. Tenia puesta una bombachita chiquita de color blanco que dejaba salir hacia los costados una mata de pelos renegridos. Aun con la bombacha puesta, Ana metió su mano hacia la concha de Lorena y comenzó a acariciarla. Luego saco su mano y me la mostró para hacerme ver como estaba de mojada.

A todo esto yo me había olvidado de Anahí. Recordé que estaba allí cuando Ana le mostró también su mano llena del flujo de Lorena. Ahí fue cuando la mire: estaba como hipnotizada, boquiabierta.

Yo ya tenia una erección importante a estas alturas y no era un lugar ni las circunstancias daban para ocultarla, así es que seguí de piernas abierta, tirado en la cama, haciendo gala de mi verga en erección.

Ana terminó por sacar totalmente la bombacha de Lore y la hizo inclinarse en la cama mientras ella bajaba por su espalda besándosela, hasta llegar a sus nalgas. La hizo abrir de pierna, le separo las nalgas y comenzó a chuparle el culo muy suavemente. Lorena apretaba las sabanas y le clavaba las uñas.
De repente siento que le pega un chirlo a las nalgas y el gritito de Lorena fue seguido por una sonrisa de placer que pocas veces le había visto.
Paso seguido Ana se desvistió sin muchas ceremonias, puso un pie en la cama y agarro del cabello a Lore y le empujo la cabeza contra su concha totalmente depilada. Sentía los chupetazos de Lorena, como sedienta, mientras Ana tiraba su cabeza hacia atrás y se dedicaba a gozar.

Fue en ese momento cuando me sobresaltó sentir la mano de Anahí que se apoyaba en mi pija ya durísima.

Sin decir palabras, me desprendió el cinturón y dejo libre mi pedazo y comenzó a chapármelo con esmero, sin dejar de mirar a las chicas que seguían allí, como si nosotros no existiéramos.

Le desprendí el corpiño a Anahí y comencé a jugar con sus tetas.

En eso estaba cuando escucho que Ana le dice a Lorena: “Ahora vamos a jugar con el Bebe”. Veo que va hasta su mochila y saca un consolador de doble cabeza y nos pide a Anahí y a mí que le hagamos lugar en la cama. Luego acuesta a Lorena boca abajo, saca también un lubricante y le lubrica bien el culo, Lorena mientras tanto estaba chupando el consolador y luego se lo pasa a Ana que lentamente se lo va metiendo en el culo, mientras que la otra parte se lo mete ella en la concha y se le sube a la espalda y se empiezan a coger literalmente; los gemidos iban en aumento lo mismo que sus movimientos hasta que ambas explotaron en un orgasmo simultaneo y allí quedo Ana tendida sobre Lorena.

Anahí y yo habíamos quedado a un costado mirando el espectáculo: yo con la pija al aire y ella en tetas.

“Ahora nos toca a nosotros” dijo Anahí y acto seguido se volvió a abocar a chupar con entusiasmo mi pija.

Yo estaba muy caliente luego del show así es que al poco tiempo le estaba acabando en la boca, sin poder contenerme.

Luego de limpiarse la boca nos dijo: “Bueno: todos acabaron menos yo”.

Yo le pedí unos minutos para recuperarme y le prometí cumplir con ella como corresponde.

Ana la beso a Lorena y le dijo: “Me dejas?” Lorena le dijo que sí (sin mucho convencimiento, debo decir)

Luego Ana miró a Anahí y le dijo: “Te animas a entregarte?” Anahí no estaba muy convencida de que la idea le gustara, pero se aflojo lentamente mientras Ana le chupaba las tetas. Mientras hacia esto, le desprendió la falda que llevaba y le saco la bombacha celeste que traía puesta.

Fue bajando con sus besos por el vientre de Anahí y al llegar a su concha levantó sus piernas hasta ponérselas en sus hombros y metió su cabeza entre ambas, besándole toda la concha. La cara de Anahí era espectacular.

Vi que Lorena se empezaba a pajear con el consolador mientras la miraba. Yo (que sabia que con Lorena no podía pasar nada porque era solo de Ana) recupere mi erección y me puse a la cabeza de Anahí he hice que me la chupara nuevamente.

Ana le pidió a Anahí que se diera vuelta cosa que, sumisa, ésta hizo, tras lo cual le comenzó a chuparle el culo con fuerza, mientras le metía por debajo dos dedos en la concha, hasta hacerle tener un orgasmo largo y duradero. Ana se tiró al lado de ella y nos dijo a Lorena y a mí: “Ahora cojannos por el culo a ambas”

Anahí estaba tan relajada que casi no opuso resistencia cuando sintió que la cabeza de mi pija se abría paso por su culo muy lubricado por la saliva de Ana. Lorena ya había metido el consolador en el culo de Ana y lo movía con claro conocimiento de cómo le gustaba a ella.

Anahi se movía con violencia y me pedía que por favor le acabara toda la leche en el culo. Vi que Ana también estaba en éxtasis pre orgásmico y eso me hizo acelerar el movimiento y acabarle toda mi leche en el culo de Anahí.

Luego quedamos los cuatro tendidos en la cama recuperándonos.

Fue el mejor día de la Primavera que pasé en mi vida. sexobseso@hotmail.com

Me iniciaron en una orgía

Quedé desilusionada con el hombre que me desfloró y fue mi primer novio hasta que descubrí que era casado. Decidí con mis padres que para olvidarme lo mejor era irme a la casa de mi prima en Villa Regina donde vivía con su madre hacía años.

Me recibieron con los brazos abiertos y me dispuse a pasar los dos meses hasta el comienzo de la facultad en marzo.

Me hice enseguida de un grupo de amigos con los que compartí mis salidas a bailar junto con Luciana, mi prima, que estaba de novia formal con un estudiante en Bahía Blanca y que me presentó a Tino, un amigo, estudiante y jugador de básquet del club local.

Luego de un par de encuentros en la confitería del club, me invitó al baile de carnaval del sábado siguiente, que por supuesto acepté encantada. Ya me había olvidado de Jorge.

Mientras bailábamos me susurró al oído lo feliz que lo hacía y la envidia de las mujeres del pueblo que me hacían una rival hermosa y peligrosa para ellas.

Tino era una presa codiciada. Media un metro noventa y casi cien kilos de músculos trabajados en el gimnasio. Se sentía seguro de si mismo y me propuso ser su pareja. Conocía el desengaño amoroso que había sufrido a través de mi prima y entre besos y caricias acepté.

Estaba eufórica y apasionada con mi nueva pareja del verano, me sentía una porteña piola que había conquistado al hombre deseado por todas.

Algunas mujeres me hicieron un vacío y otras se acercaron mucho más, creándose un círculo íntimo con dos o tres parejas que comenzaron a hurgar en mis experiencias anteriores y de paso contar las suyas.

Eran las más liberales del grupo y suponían que yo como porteña estaría evolucionada, y no tendría el remilgo de las pueblerinas. No me atreví a desmentirlas y cuando abordaban temas sexuales las seguía en la conversación. Si hubieran sabido que solo había tenido relaciones con mi novio a los veintitrés años no me lo hubiesen creído, así que opté por seguirles la corriente.

Con Mario y Valeria fuimos una tarde para bañarnos en el río, y hacer un picnic bajo la arboleda frondosa que circundaba la playa. La tarde era hermosa. Nos bañamos y luego merendamos. Fuimos a caminar con Tino y al retornar en un claro del monte percibimos voces entrecortadas y observamos a Valeria y Mario haciendo el amor. Me puse a mil. Hacía meses de mi última relación con Jorge. Tino se dio cuenta y me tomó por detrás mientras me pedía silencio. Nos pusimos en cuclillas y los observamos sin interrumpirlos. Valeria montada a horcajadas abierta de piernas hacía entrar y salir la verga de Mario entre jadeos y gemidos de placer hasta que terminaron en un orgasmo prolongado y ruidoso. Se fueron riendo satisfechos y felices. Jamás había visto una pareja en semejante situación. De la calentura que me produjo busqué la boca de Tino girando mi cabeza para encontrarla. Me tomó en sus brazos y me beso con pasión

Entonces comenzó nuestro tiempo. Me quitó la bikini mientras yo le bajaba el slip. Los dos desnudos, nos abrazamos y nos besamos. Tomé su miembro erecto con mis manos, me arrodillé y le practiqué una mamada con todo, jadeaba y me pidió que me detuviese pues iba a eyacular, entonces me acosté de espaldas sobre la lona que llevaba Tino y abriéndome de piernas le ofrecí mi vulva depilada. Me cogió torpemente una y otra vez hasta que eyaculó dentro mio. Al terminar tomé nuevamente su miembro y lo limpié sin dejar una gota de semen. Quedó rendido y abrazado prodigándome palabras de amor que respondí acalorada y feliz.

Nos colocamos la malla y volvimos donde estaban Valeria y Mario que al vernos esbozaron una sonrisa cómplice preguntándonos como lo habíamos pasado. Tino respondió diciendo que había descubierto a la mujer soñada y habíamos gozado como ellos cuando los descubrimos entre los árboles.

A partir de allí cogíamos casi todos los días y Tino al conocerme mejor fue haciéndome gozar más y más. Era un semental en la cama.

El día antes de emprender el regreso a la Capital, decidimos como despedida ir a bailar a Gral. Roca con Mario, Valeria, Susana y Santiago que querían agasajarme.

Todo transcurrió con normalidad hasta que emprendimos el regreso a la medianoche. Habíamos bebido más de la cuenta. Estaba mareada y desinhibida. No me di cuenta cuando nos detuvimos en la chacra de Mario antes de llegar al pueblo, ni creo que me enteré donde estábamos. Entre risas y la música de fondo que colocó Mario, nos pusimos a bailar hasta que Valeria y Susana, me invitaron a pasar al baño. Las acompañé y quedé atónita cuando se desnudaron y me pidieron que hiciese lo mismo. Les dije que no estaba dispuesta pues jamás lo había hecho delante de otras personas. Con sorna comentaron que luego de lo vivido con Tino no me creían. Se fueron y me dejaron sola luego de beber y dejar el resto de una bebida extraña en una jarra.

Sentía las risotadas de las parejas. Traspiraba y no sabia que hacer. Tomé el líquido de la jarra hasta el último sorbo, e inmediatamente me sentí rara, estaba algo borracha o la bebida contenía algo afrodisíaco. Llegó Tino a buscarme y fue el quien me desnudó, sin que me defendiese.

Irrumpí de su mano en el living y observé a las dos parejas cogiendo en sendos sillones. Podía verlos a pesar de mi mareo. Tino me sentó a horcajadas sobre su pija que se introdujo hasta el fondo de mi vagina, y ya nada me importó. Estaba en el paraíso. Lo cabalgaba con frenesí. La bebida me había relajado y ya no tenía límites Luego me colocó de espaldas y me cogió hasta que la voz de Mario y Santiago lo llamaron y le dijeron que Valeria y Susana, estaban preparadas.

Tino se desprendió de mí y se situó por detrás de las dos que de bruces recibieron el enorme tributo de Tino que pasaba de una a otra, entrando y saliendo de sus culos generosos. Me volví loca de celos, y lo aparté pese a las protestas de todos. Entre voces sugerentes me decían que yo no era capaz de soportar lo que Susana y Valeria recibían. Recuerdo vagamente que les dije que podía eso y mucho más, entonces Tino de espaldas en el diván, me pidió que lo volviese a montar. Me enterró su verga hasta los testículos y mientras me besaba me aprisionó con sus manos las nalgas. Las abrió para dejar el orificio anal expuesto para explorarlo. Lo último de lo que tuve conciencia, fue sentir una boca y la lengua lubricándome el ano, y luego una pija dura introduciéndose en mi recto luego de atravesar el esfínter. Lancé un grito de dolor ante semejante embate y al sentir las dos pijas en mi interior me desmayé. Fueron unos segundos y al recobrar la conciencia, transportada a un mundo mágico, me encontré rodeada por todos. Mario me cogía por la concha y Tino con su enorme pija por el culo. Santiago me ofrecía la pija para que la mamara lo que hice sin hesitar. Valeria y Susana se pajeaban observando la escena. Cambiamos de roles y acabé varias veces. Me llenaron de leche, que escurrió por mis piernas y gocé cuando Susana con su lengua y su boca me chupó la concha, y limpio los restos de semen.

Fue una orgía increíble que terminó de madrugada. Estaba tan rendida y mareada que Tino tuvo que llevarme a casa, pues casi no podía mantenerme en pié. La despertó a mi prima Luciana que me introdujo a hurtadillas para no despertar a mi tía y evitar que me viera en semejante estado. Me dormí profundamente hasta el mediodía.

Me desperté, me bañé, y cuando me miré al espejo me asusté. Mis ojeras delataban la noche de lujuria y desenfreno que había tenido. Me compuse lo mejor posible y me dirigí a almorzar. Mi tía me preguntó como había sido la despedida y si la había pasado bien durante mis vacaciones. Por supuesto le agradecí por todas las atenciones y le conté por encima la despedida que me habían ofrecido mis amigos.

Estuve dolorida y con el orificio anal irritado por un tiempo, hasta que en Buenos Aires volvió todo a la normalidad.

Munjol (Marta.S.) (hjlmmo@ubbi.com

Los Encantos de Papi (Parte 6)

“¿Aló?” escuchó Anne decir a su padre, sin dejar que el teléfono sonara por tercera vez.

Amodorrada, Anne tomó su reloj de pulsera y vio la hora. Eran pasadas las 6 se la mañana. Se estiró y se giró hacia él.

“Si hija”, le oyó a su padre decir, tras unos momentos de escucharla. “No, está súpita…creo”, siguió don Tomás contestando. “No, no la voy a despertar, Estelita”

“Mmmm…, ajá…no…no”, solo escuchó a su padre decir varias veces. Finalmente lo escuchó decir “bye” y colgó.

“Tu hermana quiere que bajemos a desayunar con ellos”, dijo don Tomás, volteándose hacia Anne.

“¡Ya ni la amuelan, novio!”, contestó ella. “¡Yo creo que ni abierto está el restaurante!”.

“Creo que notó que me molestó con su imprudencia”, dijo Tomás. “Su pretexto era que están acostumbrados a levantarse a esa hora para ir a misa de 7, y que se habían puesto a buscar una iglesia pero que es hasta las doce y quien sabe que tanto más, y con el pretexto de que es boda mormona y más cosas, etcétera, etcétera, etcétera”, contó Tomás. “Y luego esa maña de soltarse hablando en cuanto contestas…. ¡qué desagradable!”.

“No la culpo. Sabe que me despierto temprano y no tiene porqué saber lo de anoche, ¿verdad amorcito?”, agregó Tomás, volteándose para besar a su hija.

“¿A poco tienes hambre, hija?”, preguntó.

Anne se estiró de nuevo bostezando y sintiéndose muy molesta por lo que le dijo su padre de su hermana Estela.

“Mmmmh…”, gimió sensualmente. “Tengo hambre de esta cosita”, contestó Anne, metiendo su mano bajo la sábana y descubriendo el semi-erecto pene de su padre. “¡Hey!”, exclamó ella, “¡si funciona la pastilla del fin de semana, novio!”, continuó al sentir que la gorda macana de Tomás comenzaba de nuevo a llenarse, preparándose para servirla.

“¿Sabes que ni me limpié tus mecos de las nalgas, novio? Tampoco fui al baño. Estoy llena de ti todavía, ahora que me acuerdo. ¡Hasta siento como que se me mueve!”, le dijo Anne sonriendo a su padre al tiempo que acercó su boca a darle otro beso. “¡Ha de ser una barbaridad lo que traigo dentro!”, dijo sonriendo sensualmente.

Era aparente que ni cuenta se había dado del conato de la madrugada.

“Ya vi”, contestó don Tomás. “Ahorita que estabas de lado se te estaba saliendo un algo cremosito de tu delicioso hoyito, ¿que sería? También ayer que te estabas bajando de la ventana se te salió un chorrito parecido”, agregó, riéndose. Anne lo miró y le sonrió.

“¡Eres un toro novio, que forma de llenarme!”, contestó, con erótica expresión, “no me vuelvas a coger sin condón, cabroncito”, advirtió, besando su boca, “me puedes embarazar”.

Tomás comenzó a acariciar suavemente su pelo, mientras Anne masturbaba delicadamente su ya acrecentado y duro pene, recostada de nuevo en su pecho.

“No, porque llegaría el momento en que no te pudiera coger”, contestó Tomás, al pensar en el problemón que sería embarazar a su propia hija.

Conforme se fueron despabilando, Anne subió de intensidad sus besos. Tomás respondió en consecuencia. Anne se trepó completamente en la enorme humanidad de Tomás, como si fuera un colchón.

Don Tomás estiró su mano y tomó un condón del buró, junto al teléfono. “Hoy si pudiera ponerse peligroso esto”, dijo, al tiempo que su bella hija bajaba besando su pecho y jugando con su lengua y dientes entre el tupido pelo abdominal de Tomás, tirando de él suavemente, pero arrancándole leves suspiros.

Con sus suaves tetas, acorraló el pene de su padre, masturbándolo, haciendo un suave movimiento circular en el glande con sus encendidos pezones.

Se deslizó rápidamente instantes después, y lo tomó en su boca, lamiéndolo y disfrutando el leve olor dejado por ella misma, mezclado con restos de semen seco. Anne levantó sus hermosas nalgas cuando Tomás se incorporó para quedar recargado en la cabecera y verla con su cabeza metida entre sus muslos, chupando ávidamente el pedazón de carne que tanto placer le daba.

“¡Ay, ay…siento como se me mueve tu carga adentro amor!”, dijo sensualmente Anne el instante que sacó el pene de su boca. ¡Uh, uh…, ahhh… estoy llenísima! ¡Siento que me voy a hacer popó! ¡Si me la metieras me vas a reventar como globo!”.

“Me imagino”, dijo Tomás,” Debo de haberte depositado unos dos litros, novia. Yo también me estoy orinando”, confesó.

“¿Qué tal si nos bañamos antes de coger?”, propuso Anne a su padre.

“¡Buena idea!” dijo Tomás con entusiasmo.

Anne se levantó y corrió al baño. Papi alcanzó a ver otra pequeña fuga de su ano caer sobre la cama cuando saltó de ésta, excitándose más con el detalle. “¡Se te salió otro poquito!”, alcanzó a decirle.

“¡Te gané, novio!”, dijo en pícaro tono, cerrando tras de sí la puerta. Casi llegando al excusado no pudo contener la evacuación y soltó de nuevo un chorro más prolongado, que cayó en el piso, temiendo defecarse.

Tomás alcanzó a escuchar claramente la ruidosa evacuación de su hija, que al principio trató de acallarla, seguramente apretando las nalgas, pero le fue imposible contenerse. “¡Ay, oh, oh, aaay… Ooohhh!”, la escuchó tras unos segundos, mientras el torrente de semen, flatulencia y excremento acumulados salían ruidosamente de su cuerpo.

Tomás abrió poco a poco la puerta y contempló a su bella hija sentada en el excusado con cara de ardor y alivio.

“¡Eres un animal”, dijo Anne al mirarlo con los ojos llorosos, “¡Ve nomas lo que me has hecho!”, dijo, respirando agitadamente por la boca, sin poder parar de defecarse. “¡Me causaste diarrea seminal, novio! ¡Eres un barbaján!”

Mientras ella seguía sentada en el excusado. Tomás abrió la regadera y dejo correr el agua, llenando el baño de denso vapor en escasos instantes.

“¡Quítate o te mearé tu hermosa carita novia!”, dijo don Tomás!”, bromeando, poniéndole el pene en la boca.

“Tengo una idea mejor”, replico Anne, ya liberada de su molestia, pero Tomás la hizo callar, metiéndoselo la boca, casi sin poder aguantar ya las ganas de orinar. Tomás jaló el excusado mientras retacaba su miembro en la boca de su novia.

“¡Mmmmgh, mgh, mgh, Mmmmgh…!”, hizo ella, al ocuparle toda la boca con su gruesa macana.

“¿No querrás que me orine en tu cara, noviecita mía?”, preguntó Tomas, sacándolo finalmente.

Anne tomó aire. “¡Me estabas asfixiando con tu vergota, novio!”

“¿Quieres orinarte en mi? ¿eh? ¿quieres marcarme como perro? ¿Te gustaría mearte en mí, papacito?”, preguntó Anne, levantándose de la tasa, sin siquiera limpiarse el culo, abriendo la puerta de la regadera. Dio por hecho que a papi le encantó la idea, mientras éste contemplaba su contaminado ojete, sentándose de nuevo en la taza.

“Veo como que te tienes ganas de hacerlo, cochino”, dijo riéndose.

Tomás sonrió; “¡guau, guau!”, dijo, soltando una sonora carcajada, separándose un poco.

Anne cerró sus ojos y abrió su boca, aguardando en chorro de su padre, pero su erección era tan fuerte que, a pesar de sus ganas, no pudo sino echarle un pequeño chorro en la cara. Tras hacer un par de veces que lo intentó, decidieron que sería mejor dentro de la regadera.

Anne entró en la regadera y ajustó la temperatura. Tomás aguardó unos segundos. El agua estaba demasiado caliente y el chorro fuerte. Dejó correr el agua entre sus nalgas, frotándose y enjabonándose, limpiándola de todo rastro del semen y excremento.

Cuando los dos estuvieron dentro, Anne se arrodilló frente a él. Tuvo que esperar unos momentos a que su erección cediera y pudiera orinar.

“Haces pipí como caballo papi”, dijo Anne, arrodillada, al comenzar a recibir en su cara la caliente orina de Tomás, cuya huella era inmediatamente borrada por el chorro de la regadera. “Oríname toda…, márcame, ¡márcame como tuya…, me encanta ser tuya!”, decía al sentir en su cuerpo el incesante flujo de su padre, mientras el la impregnaba con el pene en la mano, abriendo su boca y recibiendo en su lengua el caliente corro.

Cuando finalmente terminó, Anne se paró y dejó correr un buen rato el agua por su cuerpo, escupiendo repetidamente, y luego lo besó en la boca, pero él la arrinconó contra la esquina de la regadera, se le fue encima y le metió el tronco en la vagina, haciéndola gemir y gritar de deseo.

“¿Ves? ¿Ves la ventaja de tener una buena verga, noviecita mía?”, dijo Tomás al penetrarla de frente y de pie. “¡Te apuesto que Raúl no te hace esto!”.

“¡Ahhh…, ohh…, ahhh…, ohh!” gemía Anne, tras cada embate del gigantesco hombre.

“¡Novio, novio, espera…, espera…!, ¡me puedes embarazar!”, imploró Anne, haciendo que papi se detuviera.

“Métemela por el culo o ve por el condón, papi”, pidió Anne.

“¿Qué tal las dos cosas, princesa?”, respondió Tomás, al voltearla con facilidad y hasta algo de violencia, sin darle mucho tiempo que Anne objetara. Ella simplemente subió sus brazos por la pared en señal de rendición ante su fogoso amante.

Las gigantescas manos de papi abarcaban casi por completo las blancas nalgas de Anne. Le metió ambos pulgares en el ano al tiempo que acercó su glande y se lo comenzó a meter retirando poco a poco sus gruesos dedos.

“Por aquello de que no estés bien lubricada, novia”, le susurró al oído sin importarle si su hija sentía dolor o molestia por el intempestivo cambio. Sus manos subían de sus caderas a sus senos, mientras con gran energía la bombeaba por el culo, haciéndola gritar, mientras él ronroneaba como gato en celo.

“¡Ay papi, novio…, ay…! ¡me vas a dejar el culo todo abierto! ¡Raúl se va a dar cuenta!”, dijo Anne agitadamente, entre pasión y sonrisa.

“¡Vamos a la cama! ¡Cógeme como lo estábamos planeando!”, suplicó.

Tomás se detuvo, y comenzó lentamente a retirar el pene de su bella y exhausta novia. Volteó y lo miró con cara de cansancio y lujuria.

Anne no dejó que su padre siquiera se enjabonara. Ella se encargó de hacerlo, sentado en la repisa. Mientras enjabonaba sus enormes y colgantes testículos y masturbaba levemente su pene, sus bocas se unieron de nuevo.

Mientras le lavaba el pelo, Tomás se deleitaba lamiendo los erectos pezones de Anne.

Cuando se secaron, Tomás levantó en sus brazos a su hija y la condujo a la cama, sin separar sus bocas.

“¿Me vas a coger novio? ¿Te vas a tirar a tu novia otra vez?”, dijo Anne con melosa voz a su padre, mientras depositaba su blanca desnudez en la cama. “¡Eres un semental insaciable, amorcito!”

Tomás se dejó caer, y Anne se trepó de nuevo en él, besando su boca con la ya familiar pasión que caracterizaba su ardiente romance.

Anne bajó de nuevo a mamársela, pero esta vez, le colocó el condón con la boca, montándose en el de inmediato, gozándolo como un niño en un caballito de la feria, al compás de los empujes de su energético padre.

La erección de Tomás era impresionante. Su vigor y fogosidad superaban cualquier expectativa de su hija. Mientras gozaba, Anne pensaba en que quizá papi debiera de tirarse también a Estela, pero como terapia a ella. Estaba segura que lo de su hermana era puro morbo. No podía creer que la estuviera haciendo de cuento por su padre en su versión renovada. Siempre buscaba el lado pecaminoso de las cosas.

El teléfono sonó de nuevo cuando estaban a medio coito y tuvieron que detenerse. Esta vez, fue Anne la que contestó mientras permanecía montada sobre papi, quien le pasó el auricular antes del segundo timbrazo. Siempre alertas para no despertar sospechas.

CONTINUARÁ

Con los maduros la paso mejor

~Sentía como entraba y salía haciendo ese chasquido producto de mi gran excitación, sus manos apretaban mis tetas al ritmo de sus clavadas…. mmmmmmmmmm esa chota gruesa repercutía entre mis entrañas y mis jadeos eran tan profundos que me raspaba la garganta. Me levanto una pierna y metiéndomela hasta el fondo me hizo sacudir como nunca~
Apretando la almohada me desperté, sintiendo que picaban la pared. Mis flujos caían entre mis muslos, mientras una sonrisa se me dibujaba en la cara. Había olvidado que el albañil iba a terminar la obra en la pieza de al lado y justo ese día estaba sola. Me levante, me quede sin la tanguita y me puse un short ajustadito pero muy fácil de bajar que estaba al lado de la cama, una remerita ajustada sin el corpiño y haciéndome un rodete salí de la habitación. Me asome a la puerta:

Yo: Buen día.
Albañil: (dándose vuelta) buen día señorita como le va? Disculpe si la desperté.
Yo: No se haga problema, voy a darme una ducha si necesita algo avíseme.

Don Andrés era un hombre de aproximadamente 40 y tantos, estaba en su mejor momento rumoreaban que luego de su separación la fila de hembras que circulaban por su casa no era solo un comentario al pasar. Aunque con su ropa de trabajo y medio sucio por estar picando la pared me intrigaba saber que había debajo de ese pantalón..
Entre a la ducha, el agua caliente corría por mi piel y mis dedos rápidamente supieron posicionarse. Hace un buen tiempo que no recibía un polvito de algún macho. La última vez había sido con un viejo que me había tirado con el auto hasta mi casa y de favor yo le tire la goma y un poco más también, así que particularmente ese día mi conchita no dejaba de emanar ese flujo que me brota cuando necesito urgente una buena pija. Un día antes me había depilado y estaba justo para que la lengua habilidosa de un servidor se deleite entre mis jugos.

Mmmmmmmmmmmm tres deditos entraban en esa conchita sedienta de chota, se sumergían y salían al compás de mis caderas. Incremente el ritmo, sabía que si seguía iba acabar pero no…
Quería dejarle ese lujo a quien sepa corresponderlo, y como últimamente los pendejos estaban muy lentos y vuelteros, seguro iba a ser otro madurito el que me saque las ganas. Me detuve aunque mi concha palpitaba y explotaba, deje correr agua sobre mi cara para apagar un poco la calentura que hervía dentro de mí.

Me sequé bien el pelo y otra vez sin ponerme tanga ni corpiño me puse una remera que parecía más un top que una remera y el shorsito que demostraba a simple vista que no había nada abajo.
En segundos las aureolas de mis pezones se hicieron visible entre lo mojado de la tela. Salí del baño y fui hasta la cocina, al lado estaba la habitación donde trabajaba Andrés. Comencé a batirme una taza de café haciendo un poco de ruido con los cajones, cuando me di vuelta vi que Andrés estaba colocando unas cerámicas sin dejar de vista ese culito carnoso que se movía en la cocina.

Me agache un poco para tomar unos platitos que estaban debajo de la alacena cuando siento que se levantó de donde estaba, él ya había notado no solo que no llevaba nada sino que también yo estaba buscando algo y el como viejo zorro se dio cuenta con solo unos movimientos de mi culo. Cuando estaba por prender la hornalla siento como sus manos comenzaron a recorrer mis piernas metiendo suavemente sus dedos por adentro del short. Su aliento caliente circulaba en mi cuello, mi culito comenzó a empinarse rozando su bulto bien erguido.

Me di vuelta, pero sin poder reaccionar sentí sus manos estirándome el pelo hacia atrás.

Andrés: que pensas hacer pendeja??? Te gusta calentarme y ahora te queres ir???
Yo: mmm si me niego vas hacer algo?

Me apretó de la mandíbula e introdujo su lengua en mi boca, sentía como me lamia sin parar de un lado a otro dejándome prácticamente sin aire. Eso es lo que mas me gusta de los maduros
Intente tirarme hacia atrás pero fue en vano, me apretó la nuca dejándome sin escapatoria, sentía su saliva cayendo en mis tetas y esa lengua asquerosa penetrándome la boca.
Sin perder el tiempo me bajo el shorsito en un segundo para ver que no tenia nada y que mi culo ya estaba a su total disposición.

Andrés: ahhh bueno ahora si que te voy a hacer mierda pendeja..
Yo: a ver que me haces???
Decirle eso lo volvió loco y me alzo arriba de la mesada y separándome las piernas comenzó a colarme la mano entera.
Yo: ayyyyyyyyyyyyy noooooooooooo
Andrés: no que putita????? Ay que te duele mi vida?? Si te duele esto como te va a doler cuando te coja

Mmmmmmmmmmmmmm su mano áspera se impregnaba de flujo y sin darme respiro me manoseaba con desesperación.
Le rasguñaba toda la espalda de la calentura que tenía, era una especie lujuria y dolor. Después de unos minutos dilatándome la conchita, saco su mano y me lo paso por los labios, lamí cada gota de flujo que brillaba en su piel.

Andrés: siiiiiii asi de guaranga te quiero pendejitaaaa!!!

Me levantó de la cocina y cargándome en su cintura me llevó hasta la pieza tirándome en la cama. Separo mis piernas y largo un largo flujo de saliva dentro de mi, vi como se desprendía el cinturón ante mis ojos dejando ver una panza peluda sobre mi y su pija dura e hinchada. Comenzó a levantarme la remera mientras sentía su pija extremadamente dura rozando mi pierna, pasó su lengua por mi rayita pero sin detenerse subió hasta mis pechos. Sin siquiera usar las manos y con un solo movimiento apoyo su pija en la puerta de mi concha toda mojada, sentía su cabecita gorda expandiéndomela lentamente.

Yo: siiiiiiiiiiiiiiiiii ayyyyyyy que ricoooooooooo

En un segundo y con un clavada me hizo ver el cielo, esa chota entraba a la perfección en mi conchita!!!!! Sus labios carnosos rodeaban mis pezones y estirándolos con crueldad los saboreaba en su boca. Su cuerpo se tambaleaba sobre mi, mientras siento ese pedazo de carne desarmándome por dentro.

Yo: maaaaaaaaasssssss maaaaaaaaaassss soy toda tuyaaaaaaa
Andrés: cerra el orto pendeja y gemi bien fuerte dale!!

Levanto su mano y apretandome el cuello me obligo a que abriera la boca y largara dentro de mí su saliva. Me besaba el cuello empapándome en su transpiración pero no había nada mejor que sentir como estaba siendo dominada por ese hombreeee!!!
Me apretó de la pelvis y estirando mi cabeza hacia atrás me dijo.

Andrés: queres que te coja bien fuerte no hija de puta?? No das maaaas mmmmmm senti ese olorcito a concha mojada.. sos una perra…..
Yo: (susurrando) uuuuufffff cogemeee mmmmmmmmm cogemeeeeee cogemeeeee!!
Andrés. Uffff que trolita, al final tenían razón los que andaban diciendo que eras flor de putita
Yo: ah si? Quien dijo eso??
Andrés: cerra el orto te dije ( mientras con su dedo todo mojado me lo mete por el culo) ahhh no lo podes cerrar.. ya te lo rompieron hija de puta

A penas sintió eso me estiró la saco por completo y con fuerza y presión volvió a meterla esta vez presionando con tanta fuerza que parecía que quería meterme hasta los huevos..

Yo: Ayyyyyyyyy siiiiiiii!!!!!

Sus movimientos eran muy bruscos, pero se notaba que sabia como tratar a una puta como yo. Mmmmmmmmmmmm era un hijo de mil puta!!!!!! La puntita estaba a punto de estallar de lo gruesa que la tenia me la metia y empujaba mis labios hacia adentro dificultando que volviera a salir. Sus huevos rebotaban contra mis piernas erizándome la piel!!!
Mi orto carnoso parecía quererse tragar sus huevos, se envolvían en flujo y cada clavada intentando ser mas profunda me arremetía contra el colchón, y mientras yo me resbalada y me movía el volvía a traerme hacia el con toda bestialidad.
Metió su mano por medio de mis piernas y comenzó a pajearme el clítoris uuuufffff, tenía el dedo tan largo que me pajeaba de todas las formas que podiaa!!!!! Lo estiraba lo presionaba volvía a estirarlo y presionarlo en círculos, con la otra mano separaba mi culo para abrirme aún más la concha y ver su pija presionada en ese torrente de flujo.

Andrés: (susurrando) Uuuufffffff mmmmmmmmmm como me calentaaaassss!!!!!!! Ayyyyyy que ricoooo es cogeerteeeeeeee!!!!!! Que edad tenes pendeja??
Yo: 19 añitos…
Andrés: uffff sos una nena.. y que buena que estas!!

Saltaba sobre mi para que las clavadas repercutan en todo mi cuerpo. Sobaba mis nalgas más y más, parecía desarmarse sobre mi cuerpo, sus gotas de sudor me bañaban entera, gemía como desquiciada no aguantaba maaaaaas!!!!!!! Su pija latía dentro de mí y mi concha no podía más de lo hinchada y caliente que estaba. Cada vez costaba mas que entre estábamos sudados y envueltos en lujuria, por diooooooooosssssssssss me quemaba por dentro, su chota salía y entraba como poseída y mi concha no tardo en hincharse haciendo más difícil su salida pero más gustosa cuando lo intentaba.
En un momento se sintió que no aguantó mas..

Andrés: Mmmmmmm tomaaaaaa aaayyyyyy tomaaaaaaaa pendeja de mierdaaaaaaaaa
Yo: Uuuuffff siiiiiii mmmmmmmmmmmmmmmm como me cogeeeeeeeesssss

Apretó mis hombros, se puso de cuclillas sobre mi y levantando mis rodillas me la clavo como nunca nadie lo habia hechoo aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy senti que me desgarraba por dentro. La presion de sus manos en mis rodillas y sus huevos agolpándose en mi concha me hacia enloquecer.
No aguante mas y lo empuje hacia un costado, necesitaba estar sobre él, que vea el orto de la puta que se estaba comiendo.

Me subí arriba de él quedando de espalda y empecé a montarlo una tras otra, sentía mi cuerpo temblar sobre el.
Saltaba, me abría las nalgas y me inclinaba más adelante para que viera el orto que se estaba comiendo y que tantas veces se habrá querido comer, ahora la tenía en bolas y comiéndole la pija, chupe su dedo gordo y sin preámbulos lo lleve para que me lo me lo meta entero en el orto, me quebré hacia adelante entregándoselo por completo. Masajeaba sus huevos con mi clítoris ..estaba excitadísima!!! Mi orto estaba siendo culeado por su dedo, y sentía como me lo estaba rompiendo.
No aguante mas y acabe con todo sobre su pija, mmmmmmmm sentía como se deslizaba el flujo sobre su tronco y caía hasta sus huevos. Me corrí mas para atrás y le lamí los huevos mientras se los succionaba. El se levantó y quedando de rodillas, empezó a bombearme en cuatro. Mi conchita contraída succionaba su pija como haciéndolo parte de mis entrañas.

Andrés: que delicia sentir ese culo!!!!!!!! Te cogería todo el dia..

Bombeaba al máximo que podía, su pija aumentando mas su grosor parecia ya no caber dentro de mi, pero no me importaba.. me hundia mas y mas sobre el obligando que permaneciera ahi, queria que ese momento sea eterno no veia el momento de sentir ese chorro de leche golpeandome las entrañas.
Sentir toda su pija dentro de mí penetrándome, invadiéndome, me fascinabaaaaa, miraba hacia atras y veia como me culeaba con su dedo mientras ya se lo veía cansado pero con muchas ganas de seguir garchando..
Cuando me miró le dije..

Yo: me acabas adentro???

Su cara se transformó y me apreto fuerte las nalgas, clavando sus uñas en mi piel, como si nunca se hubiera pensado que le iba a decir eso.
Con un grito ahogado senti como se desprendio el semen de su chota directo dentro de mi. Uuuuuuuffffffffffffff de tanta friccion quemaba dentro de mi, y en segundos el olor a sexo invadio la habitación. Cansado y sin decir nada se sentó unos segundos en la cama, mientras yo aun en cuatro dejaba que permaneciera en mi su potente leche que de a poco empeza a escaparse de mi concha..
Me acerque a su boca, mordi sus labios y sacando un poco de leche de mi conchita me la meti en el orto para que viera hasta que punto llegaba con mi calentura.
Puta cogida si, satisfecha solo por un rato

Una iniciación impensada 2

Habían pasado 5 días desde la noche en que sorpresivamente había terminado tragandome el semen de mi amigo Hernán, en ese tiempo no había dejado de pensar en eso y sentía una mezcla de preocupación por que alguien más se enterara y calentura por lo excitante que había sido para mi. Ese día lunes debía volver a la facultad y cursar junto con mi amigo, nos volveríamos a ver después de lo que había pasado y yo estaba muy nervioso. La clase empezó, me encontraba junto a mis compañeros y todo parecía normal, Hernán llegó mas tarde y me saludó como siempre, yo también, como si nada hubiera pasado. Me preguntaba si acaso no lo recordaría, pero lo descarté enseguida, solo estábamos ligeramente tomados y nuestra lucidez si bien no era del 100% en ese momento era la suficiente para saber bien que era lo que estábamos haciendo.
Cuando salíamos de clase solíamos volver con Hernán, que nos llevaba en su auto a mí y a otros dos compañeros mas, cerca de nuestras casas que quedaban de camino a la suya. No pude inventar una excusa para no ir, acepté volver con ellos como siempre, como era el que vivía mas cerca de Hernán, finalmente quedamos solos en el auto. Entonces en un arranque por aclarar todo le dije que pare el auto y empecé a hablarle. “Mirá, no se explicar lo del otro día, yo no se bien que me pasa, pero quedó ahí, no te voy a volver a molestar ni nada parecido, pero por favor no se lo cuentes a nadie.” Hernán parecía entender lo que le decía y me tranquilizó. “No te disculpes, pasó por que los dos quisimos, ya está hecho y no hace falta preocuparte, va a quedar entre nosotros, podemos poner un punto final y no hablar mas de esto si te parece.” Asentí y me quede tranquilo, le creía por que lo conocía desde hacia mucho tiempo. Habíamos estacionado para poder hablar y ya eran casi las doce de la noche y por esa calle no solía haber nadie.
Antes de arrancar Hernán me dijo si solo podía hacerme una pregunta, le respondí nervioso que sí. “¿Te gustó?”. No tenía sentido mentir, era obvio que si recordaba como había sido, notaría que lo había hecho con mucho placer, además en esos días rememore lo que pasó una y otra vez masturbándome más que nunca, así que le dije toda la verdad.
“Si, antes había tenido alguna fantasía homosexual, pero pensé que si la realizaba me sentiría mal, avergonzado con migo o algo así. La verdad es que me gustó mucho, espero que no te moleste.” Mi confesión me excitó y también a Hernán que dijo “¿Querés hacerlo de nuevo?”
No lo podía creer, estaba todo bien, mi secreto a salvo y además tenía una nueva chance de hacer lo que tanto había deseado esos días. Mi expresión tradujo mis pensamientos y Hernán pasó su brazo por detrás de mi nuca, yo mi incline hacia su pene y lo dejé al descubierto, empecé a chupársela esta vez pensando en que estábamos sobrios y que a el le gustaba tanto como a mi, que lo podía hacer sin preocuparme por nada, así que lo disfrute aun más. Hernán estaba muy caliente, su pija estaba más hinchada que la primera vez y segregaba mucho líquido, yo tragaba todo su salado néctar con avidez, me excitaba tragar lo que saliera de su pito, me hacía sentir mas puto. En un momento me detuvo y retiró su pene de mi boca, “Espera, quiero tocarte el culo” me dijo, yo lo obedecí y me gire en el asiento dándole la espalda, mirando hacia al ventanilla con las piernas recogidas sobre la butaca. Empezó a recorrer mi culo, nunca me lo habían tocado y todas esas sensaciones nuevas me enloquecían. Por encima del pantalón su mano busco mi raya y luego con su anular mi agujerito, sobre mi hombro vi como se masturbaba con la mano libre, sentí tanto placer que un gemido salió de mi boca, Hernán me metió su mano dentro del pantalón y yo le facilite la tarea bajándomelo, mi cola quedó desnuda y su anular empezó a jugar directamente en mi ano. “Si, por favor, si” murmure entre gemidos. Hernán metió su dedo despacio, “Ah, ah” no podía contener mis gemidos, y le pedía que lo introduzca todo. Estaba por terminar pero quité su mano de mi culo. “Tengo plata, vayamos a un hotel” le dije. Hernán arrancó en seguida y en unos minutos estábamos pidiendo habitación. La situación me excitaba mucho, me gustaba mostrarme con un hombre en un albergue transitorio, Hernán pidió el turno con naturalidad, y al darme la espalda yo hice un ademán explícitamente femenino delante de un espejo acomodándome el pelo detrás de la oreja y moviendo la cadera ligeramente mire mi culo pasándole la mano, quería que el conserje supiera claramente que papel jugaría yo en unos segundos, creo que me gustaba pensar que me imaginaría siendo la novia de Hernán. Ese día era especial, me iba a iniciar y quería hacerlo plenamente, que alguien más lo supiera era un ingrediente que le agregaba adrenalina a la perdida de mi virginidad con un hombre.
Ya en la habitación nos despojamos totalmente de la ropa. Desnudos y con nuestros penes erectos, los comparé, el de Hernán era de unos 20 centímetros, 6 centímetros más grande que el mío más o menos, me gustó que el mío fuera mas chico y angosto. Lo miré a los ojos y le dije “quiero hacerlo, quiero hacerlo sin ningún complejo. ¿Entendés?” Rodee su cuello con mis brazos y lo besé, me correspondió con su lengua y sus manos recorriendo mi cintura y mis nalgas, habían quedado claro que yo deseaba el rol pasivo, me apoyó contra la pared y mientras nos besábamos profundamente sus caderas empezaron a moverse como si me penetrara, humedeció mi ano con mi propia saliva y luego me introdujo su anular, mucho mas cómodamente que en el auto, esta vez pudo llegar hasta el fondo y moverlo rítmicamente en mi culo que se lo agradecía abriéndose cada vez más.
Me arrodillé en el rincón de la habitación donde estábamos y trague su pija por tercera vez. Hernán sujetó mi cabeza y empezó a bombear con un fuerte ritmo, cogiéndome por la boca como en la primera ocasión. En un descanso de sus movimientos y mientras me fregaba su pito en la cara le dije “Hablame como a una puta” y volví a llevarme su miembro a la boca. Hernán empezó a moverse aun rápidamente y me decía “Así, chupala así, sos una putita chupa pija, que bien lo haces, así puta, así”
Después de chupársela largo rato fuimos a la cama y Hernán su acostó sobre mi, lo rodee con mis piernas como si fuera una chica y mientras nos besábamos se movía rítmicamente como si ya estuviéramos cogiendo. Me indicó que me diera vuelta, lo obedecí deseoso de que por fin me la pusiera. Bajó besándome la espalda hasta mi culo y empezó a lamer furiosamente mi agujerito, no me lo esperaba pero me encantó, yo levantaba mi cola y con ambas manos me separaba los cachetes para que su lengua alcanzara bien mi ano caliente, fueron unos segundos de placer tan intenso que casi rompo a llorar. Metió su anular y empezó a dilatar mi culo moviéndolo en círculos, luego fueron dos dedos, yo no podía estar quieto y movía mis caderas rápidamente intentando que me penetraran más. “Fuerte, así fuerte… mas rápido, así, por favor más, ah, ah, ah, ah”
Sus dedos salieron de mi, y sentí algo frío en mi cola, era gel lubricante, cada vez faltaba menos para ser suyo y no podía estar más caliente, me lubricó bien con sus dedos, metiéndome la pomada adentro de mi agujero que ya estaba listo para recibir su paquete al que también había untado con lubricante. Puse dos almohadas debajo de mi cadera para que mi cola quedara bien paradita y acomodé mis brazos junto a mi pecho, Hernán se ubicó sobre mí y frotó su pene en mi raya repetidas veces.
Su pene estaba enorme, su glande estaba a punto de estallar y yo quería sentirlo metiéndose en mi culo, “¿Queres que te coja? Mira que una vez que te dejes coger ya no vas a ser más un hombre” me decía Hernán, mientras apoyaba su cabeza en mi ano abierto.
“Quiero que me cojas, soy un puto, cogeme por favor” Hernán se acercó a mi oído y me dijo “Decílo más fuerte”. Empujando con mis caderas hacia atrás todo lo que podía, mientras lloraba le dije muy alto, casi gritando “¡Hernán cogeme por favor, cogeme, cogeme!
Hernán empujó con fuerza y su pito que ya estaba con la cabeza adentro se introdujo casi completamente.
“¡Aahhhhy!” grité, sentí un dolor intenso, mi culo no era virgen por que hacía tiempo que usaba un consolador de tamaño similar al pene de Hernán, pero el me la había enterrado de golpe. Me quedé muy quieto y llorando, mezcla de placer, emoción y dolor. Hernán se movió despacio y terminó de metérmela toda. Nunca me había penetrado tanto yo mismo con mi vibrador. “Deja que tu culo se acostumbre” dijo Hernán, nos quedamos moviéndonos apenas durante unos segundos y yo gemía “ah… me duele… hay… mmmm….ah… ay… mmmm”. No tardó mucho en desaparecer el dolor y empecé e moverme despacio y muy sensualmente, con mis manitos juntas debajo de mi mentón. Me gustaba mucho dejarme coger, lo estaba disfrutando y no quería que termine nunca.
Hernán me pidió que me abriera más la cola con las manos y le hice caso, empujo y descubrí que aun quedaba algo de su pene fuera de mí, me penetró por completo y me arrancó un gemido. “¿Te gusta?” me preguntó, entonces además de movernos empezó a meterla y sacarla. Ahora si me estaba cogiendo, nunca había gozado tanto y no quería masturbarme para no terminar, si solo me dejaba coger mi placer duraría más y el orgasmo que alcanzaría seria el más intenso de mi vida.
“Ahora si sos una puta con todas las letras, ya entregaste el culo, te dejaste coger”
Las palabras de Hernán me ponían cada vez más caliente, apenas le podía responder, “Si, así, cogeme Hernán, cogeme bien el culo que me gusta, no pares, cogeme más”
Entonces Hernán me la sacó. “¡No por favor, seguí, dame más!” le supliqué.
“Ni loco te dejo de coger ahora, date vuelta”. Entendí lo que quería y me gustó, me puse boca arriba y Hernán puso mis piernas sobre sus hombros, su pija estaba gigante y colorada, yo abrí mi cola y la puse a su disposición, me penetró despacio pero sin esfuerzo y esta vez sentí que me cogía todavía mas profundo, la posición le permitía moverse mas cómodo y el recorrido de su pito era mayor, me lo ponía hasta el fondo y sentía sus bolas golpear mis nalgas, veía en el espejo como me cogía y lo dispuesto que yo estaba a recibir su garcha en mi culo y volaba de placer. Me sujetaba a la cabecera con ambas manos para no pajearme y gritaba” ¡mmm… mmm… ah… ah, así, ah., aaaahhhh! ¡Soy tu mujer, Ah, Ah, Ah, cogeme Hernán, mmm, haceme el culo así toda la noche!!!”
Ya no aguantaba mas, me iba a acabar, entonces le pedí lo que siempre había querido, “Por favor, cogeme tipo perrito”, Hernán sonrió y nos ubicamos para cumplir mi sueño, ponerme en cuatro para un hombre. Separé las piernas y arquee bien mi espalda parando bien mi culo abierto para Hernán, sentí como apoyó su glande en mi ano y me penetró mientras yo miraba en el espejo de al lado de la cama como me movía tomándome de las caderas y sintiendo su pito entrar y salir de mi culo, sentía como su pene llenaba mi culo una y otra vez, sentía su textura y sentía como se hinchaba palpitante dentro de las paredes de mi ano, estaba a punto de estallar, el orgasmo era inminente, estaba por acabar solo siendo penetrado por el culo. “¿Te gusta así, tipo perrito puta? ¿Te gusta que te coja así? Putito, sos un puto” “¡Sí soy un puto, cogeme así, así, así, cogeme, cogeme! ¡Cogeme! ¡Aaahhhhhh!
Acabé y mi semen salía con fuerza de mi pene que se movía descontrolado al ritmo de los empellones de Hernán, que también estaba llegando ya que su ritmo era mas fuerte que nunca y no me soltaba, la sensación era increíble y parecía que mi orgasmo duraría horas, todo al ritmo de Hernán que me cogía bien fuerte. De repente sentí que sacaba su pene de mi cola, me di vuelta, quedé frente a el con las piernas abiertas, mientras se pajeaba acercó mi cara a su mástil a punto de explotar y eyaculó con terrible potencia dentro de mi boca, sin correr mi cara de su pito me puse en cuatro pero de frente a Hernán que me llevó con sus manos hacia su miembro todavía eyaculando, me lo metió en la boca y terminó ahí dentro, llenándomela por completo de su esperma. Mantuvo su pija adentro hasta que termino de eyacular, yo había tragado gran parte, pero aun conservaba algo de semen en mi boca. Me incorporé y se lo mostré poniendo cara de nena. El me atrajo hacia sí y sujetándome por el culo me beso compartiendo mi saliva y la leche de mi boca. Nos besamos largo rato mientras me metía fuertemente en el culo su dedo anular.
Esto me pasó hace dos meses y necesitaba contarlo, ya que no he asumido públicamente mi homosexualidad, aun es un secreto mi relación con Hernán, y de momento creo que permanecerá así. Espero que les haya gustado mi relato de cómo me deje coger por primera vez y en otras oportunidades les contaré mas.
Un beso.

Asi fue / Parte 2

Por un tiempo las cosas se normalizaron. La vida transcurrio mas o menos normalmente hasta que misteriosamente mi ropa interior empezo a desaparecer. Cada vez que me bañaba e intentaba cambiarme de ropa tenia menos y menos calzones hasta que me di cuenta que solo me quedaban dos. El que traia puesto y uno mas. Yo no atinaba entender que era lo que sucedia. Muy a pesar me tuve que ver en la necesidad de decirle a mi padrino que necesitaba ropa. El me hizo preguntas y la verdad no sabia que decirle asi que le menti y le dije que me habia traido muy poquita ropa y que ya se me habia acabado. El me respondio de mala gana que luego se haria cargo y ahí quedo todo. Pasaron varios dias y yo seguia en la misma situación hasta que un dia llego Daniel y me avento una bolsa con ropa y me dijo que su papa le habia mandado a comprarme lo que me hacia falta. Me acerque a la bolsa para ver que tenia y no pude evitar ver la cara de burla que el tenia y me dijo:

-A ver si te gusta lo que te compre- y riendose me dejo solo.

Empeze a sacar la ropa y eran varios calzones. Un par de truzas nada mas y los demas eran calzones que yo jamas habia visto. A diferencia de los que yo usaba, estos no tenian agujero al frente y tenian colores como rosita, anaranjado, amarillo, etc. En es tiempo no lo comprendi, muchos años después me di cuenta que Daniel en su locura se habia encargado de comprarme pantaletas de niña con la intencion de humillarme mas. No conforme con eso, y pienso que lo hizo adrede, las truzas que me compro eran de una talla mas chica asi que cuando me las ponia me quedaban demasiado ajustadas y entalladas por todos lados causandome cierta incomodidad al principio. Esto no seria tan importante a no ser por el hecho de que mas ropa mia siguió desapareciendo y termine durmiendo en calzones y playera pues todos mis shorts y mis pijamas las “perdi”. Pocos dias después me di cuenta que Daniel no perdia ocasión para acecharme y en un par de ocasiones en que yo ya estaba acostado, el pasaba por el pasillo y caminaba mas lentamente y me volteaba a ver muy raro, de una forma que yo no comprendia en aquel momento. Otro dia en la mañana medio desperte y pude ver que el se me quedaba viendo el trasero pues por la posición en la que estaba acostado en el sofa no me podia acostar bien y tenia que hacerlo de lado y ahí estaba el viendome supongo que las nalgas que en ese momento tenia descubiertas. Yo lo notaba y tenia sentimientos de confusion pues no entendia la razon de sus miradas pero en aquel tiempo era yo muy inocente y la verdad no sabia nada de nada.

En una de esas mañanas estaba yo sirviendoles el desayuno. Ellos ya habian acabado y estaba yo recogiendo la mesa cuando por un descuido se me cayo una salcera y la sarten desparramandose por el suelo la salsa y los frijoles que habian quedado. Afortunadamente, no estaba cerca de ninguno de ellos y no se mancharon ni ensuciaron la ropa. Mi padrino empezo a vociferar ya decirme cosas como siempre, cosa a la que no puse atención pues ya me estaba acostumbrando a ello, Lalo y Daniel como siempre se burlaron y se rieron de mi.

-¡Me limpias bien este cochinero!- me grito mi padrino ya saliendo y para mi desgracia le grito a Daniel.

-Y ahí te encargo que te asegures que lo haga y bien hecho. Sino tu lo limpias tambien-

Lalo se levanto y se fue detrás de su papa aun riendose y Daniel me grito:

– Muevete cabron que no tengo todo el dia para estarte cuidando.

Empeze a recoger los pedazos de traste que habia en el suelo y después me puse a limpiar el piso. Daniel agarro una silla y se sento según esto a vigilarme. Como pude recogi toda la comida y según yo limpie el piso. Ya habia terminado cuando Daniel se acerco y me pregunto sarcasticamente:

-¿Según tu ya acabaste?- y señalandome el piso me empezo a gritar que estaba todo puerco y que en castigo iba a limpiar todo el piso porque el no pensaba limpiar nada si a su papa no le gustaba. Me ordeno traer una cubeta con agua y ya cuando la traje me avento un cepillo y jabon. Se paro delante de mi.

-Hincate me ordeno- y poniendome la mano en el hombro me empujo hasta que quede hincado delante de el.

-Asi me vas a limpiar este píso pendejito- me ordeno- asi como las pinches viejas y no me voy a ir de aquí hasta que termines.

Rapidamente entendi que era lo que el queria asi que empeze a mojar el piso y a tallarlo con la esperanza de que el se fuera lo mas pronto posible. El agarro una silla y se sento detrás mio. De reojo pude ver que ahí seguia mientras yo limpiaba el suelo en esa posición tan humillante pero de lo que no me habia dado cuenta es de que el se habia sentado estratégicamente para verme el trasero. Solo me di cuenta de esto cuando el me dijo:

-¡Que bien lo mueves!- con una voz diferente.

Como yo ya estaba acostumbrado se me habia olvidado por completo que no traia pantalones. Generalmente en la mañana apenas si me daba tiempo de levantarme para atender la cocina y muchas veces me ponia a trabajar asi con la playera y en calzones. Nadie me habia dicho nada y la verdad a mi no se me habia ocurrido que pasara nada pero en ese momento todo mi trasero estaba expuesto y para colmo de males la playera que use esa noche estaba algo corta y ahí culimpineado se me subia y no me tapaba nada. Trate de levantarme pero Daniel me amenazo diciendome que si lo hacia antes de terminar ya sabia la que me esperaba asi que no tuve mas remedio que seguir ahí con el rabo al aire enseñandole mis encantos al muy cabron. De reojo lo vigilaba y pude ver que se puso una mano en la entrepierna y se estaba tocando ahí y empezo a hacer gemido y ruidos raros y me decia cosas que jamas habia oido antes como “Estas bien buena”, “Como se me antoja ese culito” y demas pero la verdad pense que solo lo hacia por molestarme aunque esa noche descubriria lo que eso significaba. Cuando finalmente estaba por terminar y estaba ya apunto de pararme. El se acerco a mi y agachandose me dijo al oido:

-Asi me gusta que seas obediente porque sino obedeces te puede ir MUY mal-y me dio una sonora nalgada MUY fuerte y me dio un medio apretón en el trasero y levantandose me dejo ahí solo.

Todo el dia anduve nervioso. En mi inocencia no alcanzaba a vislumbrar lo que me habia querido decir pero por dentro me sentia mal y sentia que algo malo estaba por sucederme mas no atinaba a saber que era exactamente aquello. Por fin llego la noche y todo transcurrio normalmente. Todos ellos se fueron a sus cuartos y yo me fui a mi lugar de siempre. Ya habia pasado un buen rato y estaba por quedarme dormido cuando medio escuche un ruido. Apenas si me estaba volteando cuando un gran peso me cayo encima. Si, era Daniel, estaba en camiseta y en calzones como yo.

-¡Asi te queria tener!- me dijo y dejando caer todo su peso sobre mi senti como sus manos me empezaban a tocar por todos lados. Se deslizaron debajo de mi ropa y con insistencia buscaron mi trasero. Por instinto empeze a moverme y a tratar de escabullirme. Le decia que me soltara, que que traia, y trataba de despegarme de el pero el peso de su cuerpo era mayor. El seguia tratando de tocarme y sus manos me apretaban las nalgas seguimos forcejeando y en un momento no supe como pero al alzar mi rodilla le pegue en los bajos muy fuerte. El cayo al suelo revolcandose de dolor y yo me levante y me fui a una esquina del cuarto. Estaba aterrado, pense que cuando se levantara me iba a golpear pero estupidamente en lugar de huir de ahí me quede como siempre paralizado por la sorpresa viendo lo que sucedia. Como pudo se levanto después de un rato y con la poca luz de la ventana alcanze a ver su mirada de enojo. Creo que ni siquiera podia hablar pero si alcanzo a hacerme un ademan amenazante con su mano y salio del corredor lentamente y se fue su cuarto. Yo estaba petrificado y no sabia que hacer. Me acoste finalmente y tarde mucho en dormirme. Por mi mente se repetia una y otra vez la escena y en mis oidos resonaban sus palabras. Una y otra vez escuchaba lo de: “¡Asi te queria tener!”, y por mi mente pasaban sus miradas de en la mañana y tambien de todo lo que me habia dicho en la mañana cuando me estaba viendo el culo. No me pregunten como pero empeze a entender que mi culo le gustaba y aunque desconocia que era exactamente lo que me queria hacer sentia que estaba mal y que algo no estaba bien. Después de tanto pensar y pensar me quede dormido.

asifuegdl@yahoo.com.mx

Deseo insaciable

Para Alex…

Este hombre despertó en mí una pasión sexual difícil de controlar, luego de decidir escribirle e incluso haber logrado vernos y echar una rica culiada, pues este deseo por el aumentó.

No había probado ni sentido una verga tan rica como esa, de muy buen tamaño, hermosa en apariencia, rica muy rica, caliente, provocaba chuparla y chuparla hasta que dejara esa rica leche calientica en mi boca.

Con tan solo cerrar mis ojos puedo imaginármelo conmigo, el recostado en la cama deliciosamente desnudo, con su espalda sobre algunas almohadas, ligeramente inclinado, yo con mi cabello suelto me voy acercando a él desde el extremo inferior de la cama, muy sensualmente voy acariciando su cuerpo con mi cuerpo y mi cabello, sus piernas, sus caderas, al tener su verga rica frente a mi cara no puedo evitar lamerla, darle una probada y metérmela completa, pero me retiro y sigo subiendo, quiero probar su boca, pero antes beso su abdomen, su pecho, llego al cuello, chupo, beso, mordisqueo suavemente, voy a sus orejas, que me encantan por que le da un cosquilleo cuando me acerco a ellas y les doy una rica y sutil chupadita, me dirijo a su boca, en mi abdomen sentía su verga clavándoseme, paradísima, dura, caliente, al llegar a su boca surgió aquel beso tan excitante que hacía que todo se mojara mas, que todo se endureciera mas, aquella lengua que se enlazaba con la mía, comunicándose ellas entre sí, haciéndose saber que el placer aumentaba. No pude mas y tuve que bajar a metérmela en la boca, quería chupársela, quería que él me agarrara el cabello dirigiéndome el movimiento según su gusto, que rico sentir esa dominación, la chupo completa, le paso la lengua, le chupo la cabecita, sigo lamiendo todo, completa, el agarrándome del cabello me guía el movimiento, rápido, arriba, abajo, más lento, completa, que sintiera que me llagaba mas allá de la garganta. Qué rica verga tienes mi amor, le digo, quiero comérmela toda, es que toda todita te la vas a comer, me dijo… pasado los minutos le dije, quiero que me la metas, cógeme, pero cógeme duro, el toma acción y me agarra y me baja rápido la ropa y antes de metérmelo me da aquella rica mamada, chupándose toda la humedad que ya mi cuerpo había dejado salir, que rico, sigue, no pares, le decía… El seguía haciendo maravillas con esa lengua, su verga estaba parada, caliente, métemela le dije, el lo hizo, embistiéndome con toda aquella fuerza y pasión que el también acumulaba, al cabo de unos minutos dándome duro le dije “quiero cabalgarte” se me quedo mirando con aquellos ojos libidinosos, me lo saca, pero sin soltar mis caderas se acuesta montando mi cuerpo encima de su verga ¡Que rico! Le dije, de verdad, que rica verga, con ese tamaño, haciéndome sentir dolor, pero dolor de placer, ya que me llena completa, moviendo mis piernas y caderas podía sentir como entraba y salía, su cara era demasiado excitante, provocaba moverme más rápido solo de ver su cara de placer. “Te quiero poner en cuatro” me dijo, “ponte, así como una perra en celo, pidiendo verga” bien abierta y en cuatro sentí como su verga me seguía penetrando, “que ricura” era todo lo que yo pensaba, me jalaba el cabello con aquella bestialidad mezclada con sensualidad. “dame rico, no pares” le decía, el introdujo un dedo en mi boca, chupándoselo me sentía más aún como una perra, una puta, toda una puta para mi amante, dándome una que otra nalgada, dolor que se volvía placer, sintiendo como su verga entraba y salía, que placer el que yo sentía… “quiero que me des por el culo” le dije, eso aumentó más el placer, me lo sacó, me volteó, me besó metiéndome la lengua a más no poder, su respiración estaba aceleradísima, chupando mi cuello, mordiendo suavemente las tetas, lamiéndome la vagina por unos segundos, todo rápido, el necesitaba metérmelo rápido por el culo, yo estaba muy excitada, acostados de lado, solo hizo falta aplicar el lubricante, mas nada, “métemela”… Uyyy que rico, dame mi amor, soy tu puta, de nuevo jalándome el cabello, “méteme dos dedos por delante” le dije “así que me sienta bien puta”, que rico era sentir mis dos zonas totalmente llenas, sentirme cogida por todos lados, a los minutos sacó los dedos y me hizo chuparlos me agarraba las tetas, apretándomelas, me mordía la espalda, “ponte en cuatro me dijo” lo hice, obedecía a cada una de sus ordenes, metiéndomela de nuevo, haciéndose notar con una rica nalgada, “vamos, muévete bien rico, bien culiona” me dijo, “no pares” le dije, “quiero que me llenes el culo de leche”, el me seguía dando, rico, muy rico, aquella rica verga entraba y salía, yo no podía mas de placer, las piernas me temblaban, gemía de placer, “vamos, sigue, como a una puta” le dije, siguió dándome, hasta que dejo mi culo todo lleno de leche, mas besos, aun las respiraciones aceleradas y yo, con más ganas de seguirle dando culo, menos mal, que este, mi amante, Alexander, es todo un macho alfa y su tenacidad da para seguir y seguir.

Que rico imaginar estas cosas y de solo imaginarlas y escribirlas, mi cuerpo se despierte todito.

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María

Levanté la sábana con mucho cuidado y metí mi mano lentamente hasta que rocé aquel montículo cubierto apenas por una diminuta pantaleta, me aventuré a tocar con mayor firmeza; María separó sus piernas y comenzó a gemir profundamente por lo que supe que estaba disfrutando mi caricia. De pronto su mano aferró la mía y la apretó fuerte contra su sexo; yo me quedé petrificado, hacía tres noches que había estado haciendo lo mismo, pero apenas la tocaba me iba directo al baño y me masturbaba furiosamente; yo apenas tenía once años y no me atrevía a ir mas lejos, incluso creo que lo hacía por el constante bombardeo que me tenían mi hermano mayor y un primo que estaba de vacaciones en mi casa. Que si yo no era capaz de cogerme a la cachifa, que si su cuarto quedaba al lado de mi cama y no tenía puerta, en fin, que al final terminé gateando hasta la cama de María y esa noche me capturó…

“Esta noche no te vas de aquí hasta que no me cojas bien cogida carajito, llevo tres noches haciéndome la paja porque tu llegas, me tocas, y me dejas con la cuca ardiendo, entonces me tengo que coger con los dedos y eso no es igual a un güevo ven, mámame las tetas gran carajo que esta noche te desvirgo!!”

Me hizo mamarle las tetas hasta que se sintió bien excitada, entonces me colocó sobre ella entre sus macizos muslos y tomando mi verga con una de sus manos la guió hasta su húmeda y caliente cueva, me agarró con ambas manos por la cintura y halándome hacia ella dejó que mi lanza se clavara hasta el final de aquel rugoso, estrecho y caliente pasaje; fue la sensación mas deliciosa que jamás he experimentado en mi vida, era la primera vez que mi verga se abría paso entre los pliegues de una vagina y como es lógico, es una experiencia que jamás se olvida; lo malo fue que apenas me moví dentro de ella y acabé como lo que era, un carajito sin experiencia que no sabía controlarse.

María río bajito y me dijo en un susurro: “esta vez te la paso porque es tu primera vez, pero hoy mismo vas a aprender a controlarte para que sepas como hacer gozar a una mujer; así como tu acabaste bien rico, las mujeres acabamos igual, no lo olvides nunca, cuando te cojas una mujer, deja que acabe cuantas veces quiera antes de acabar tú; y si esperas que ella te lo pida es mejor, así querrá repetirlo contigo. Al principio es difícil, yo lo sé, pero ya verás que antes que yo me vaya de esta casa te habrás convertido en un amante perfecto…”Acarició nuevamente mi miembro que enseguida se puso rígido… “coño carajito!!, no solo lo tienes grande para tu edad, lo mejor es que se te para con solo tocártelo, que arrecho eres!!”; me guió nuevamente hasta su vagina y me recibió entusiasmada; “no te muevas!, deja que yo te goce hasta que acabe y luego tu podrás acabar de nuevo…”; se movió con fuerza hasta que sentí que se puso rígida y comenzó a temblar mientras su respiración se agitaba y sentía como su rugosa vagina me apretaba una y otra vez; descansó un rato inmóvil hasta que su respiración volvió a la normalidad y comenzó a moverse de nuevo hasta que me dijo… “muévete ahora que yo sé que estás desesperado por acabar de nuevo!!”; lo hice tal como ella me dijo y casi enseguida descargué una nueva porción de semen en su ardiente vagina que me recibió con un segundo orgasmo mas intenso que el anterior.

Aquellas excursiones nocturnas se volvieron algo cotidiano; todas las noches gateaba hasta la cama de María que me esperaba ansiosa y hacíamos el amor siguiendo sus instrucciones; tan pronto me mamaba sin dejarme acabar, como me hacía mamarle la cuca hasta que ella acababa en mi boca; aprendí como estimular su clítoris mediante suaves mordiscos o chupones intensos o lamidas muy suaves y rápidas. También me enseñó a usar manos y dedos en todo su cuerpo; amasaba y besaba sus duras tetas o aplicaba labios, lengua y dientes en sus pezones o en sus nalgas y aún en su trasero. Igual se me ofrecía en la posición tradicional, como se colocaba en cuatro para que yo la cogiera desde atrás o me cabalgaba de frente o de espaldas mientras me decía como amasar sus tetas o meterle un dedo en el culo mientras me la cogía. Lo cierto es que al cabo de un mes, yo era capaz de aguantar hasta que ella me pedía que le diera mi orgasmo y ella agradecida me felicitaba haciendo que yo me sintiera mas seguro cada vez.

Un sábado nos quedamos solos en casa pues todos habían salido; María estaba planchando ropa en el lavadero, yo pasé por detrás de ella a dejar una ropa sucia en el canasto y al hacerlo no pude resistir la tentación de rozar sus hermosas nalgas con mi verga; “si vuelves a hacer eso me vas a tener que coger aquí mismo desgraciado…!!”; aquellas palabras me provocaron una erección inmediata, al pasar de regreso la tomé desde atrás por las tetas y le dejé sentir mi dureza entre sus nalgas. Debo decir que María tenía una carne muy firme; tanto que era difícil hundir los dedos en sus tetas o nalgas cuando la manipulaba. Además su temperamento era muy ardiente, apenas la rozaba y ya estaba excitada y dispuesta a ofrecérseme. Empinó el culo hacia arriba y lo restregó con fuerza contra mi verga… “eres ocioso carajito, pero me encanta; hoy vas a saber lo que es un culo estrecho y gozón, vente, vamos a la cama!!…”.

No sé cuantas veces acabé ese día; nos hicimos de todo, nos mamamos mutuamente aunque ella nunca me dejaba acabarle en la boca, asumimos cualquier cantidad de posiciones y en cada una María logró un orgasmo; yo mismo logré cuatro. Estábamos fumando mientras descansábamos del último encuentro cuando María comenzó a excitarme con su boca; no usaba sus manos, solo tomó mi dormido miembro entre sus labios y comenzó a succionar con fuerza hasta que mi erección tocó su garganta; hizo arcadas pero no me soltó, me azotaba con la lengua mientras sus ojos buscaban los míos. Al rato me soltó y se puso boca abajo apoyada en sus rodillas con el trasero empinado… “llegó el momento!, usa un poco de vaselina, pon un poco en mi culo y comienza a meter tu dedo lentamente y hacia abajo hasta que Aaaaahhh!, así coño!, suavecito papi!!, métemelo hasta el fondo mi amor y luego gíralo despacio mientras me das hacia atrás y hacia delante mi vida, ay coño que rápido aprendes coño de madre!!, eres lo máximo David!!, me vas a hacer acabar papito!!, méteme un dedo en la cuca y sigue dándome así hasta que acabe que estoy al borde!!; ay coño!, ssssss! Assssíiiiiiii coooñooooooooo!, que rico mi viidaaaaaa!!, dame seguido mi amor que estoy acabando hijo de puta! Ay mi madre que vaina tan riicaaaa nojoodaaaaaa!!!, sssssssss!!!! Ya!, ya! Ya! Ya!!!, ahora saca tus dedos muy suavemente para que no me duela!, ajá!, ahora si David! Cógeme por el culo con ese güevote rico que te gastas mi macho!!, métemelo despacio para que me acople a tu tamaño y cuando me tengas bien clavada entonces me das con fuerza mi cielo que quiero sentir que me rompes el culo con esa vaina!!!”.

Me arrodillé colocando mi verga justo frente a su orificio posterior; lo presenté contra su entrada ayudándome con la mano y lenta pero firmemente lo fui enterrando en su estrecho pasaje hasta que su esfínter se cerró alrededor de mi glande… “ay coño que riiicooo!!, no te muevas papi!, no te muevas David!, deja que mi culito se adapte a tu tamañote mi macho!! Luego sigues cuando yo te avise!, sssss! Que grueso lo tienes papi!!, Ay coño!, ahora si!, mételo despacito mi rey hasta la pata muchachito divino!!, déjame sentir esa verga rica en mi culito papiiitooooo!!; ay coño!, que rápido aprendes carajito!, vas a ser una maravilla con las mujeres mi cielo!!!; dame despacio hasta que te avise y entonces me das bien duro ricura, hasta que me destroces!!!, quiero que me hagas acabar bien rico por detrás!!!.

María acabó tres veces por el culo mientras yo amasaba sus nalgas y apretaba sus tetas con furia o halaba sus cabellos según lo que ella me pidiera. Yo estaba al borde y ella debió notarlo pues cuando se aproximaba el cuarto orgasmo me pidió que le acabara en el culo…, “dame duro mi amor!!, dame tu leche David!!, lléname el culo con esa leche caliente mi cielo!!, ay si!, ay si!, ay coooññoooo siiiiiiii!!.

Todavía lo hicimos una vez mas en la cual María se sentó sobre mí y se clavó ella misma por el culo mientras se amasaba las tetas y gritaba como una endemoniada aprovechando la soledad en la que nos encontrábamos.

A los tres meses de estar en casa, ella me decía que estaba listo para complacer a cualquier mujer; me agarró una noche y me hizo acabar en su boca como jamás me había permitido; tres veces me recibió en su boca y tres veces acabó mientras se acariciaba con los dedos; al final de esa noche me ofreció su trasero pidiéndome que se lo metiera seco hasta que la hiciera llorar de dolor. Tuvo que morder la almohada para no gritar pues mis padres se hubieran dado cuenta; al día siguiente se marchó y nunca mas supe de ella. Debo confesar que a esa edad ella fue quien me cogió a mí, pero igual le doy gracias por todo lo que me enseñó pues luego me fue muy útil con otras mujeres. Gracias María!, donde quiera que estés…

Fantasía cumplida con mi autor

¿Querían sexo con sentimientos?, ¿querían descripción de personajes?: pues ahora lo tienen, porque dejé a la mitad una historia inspirada en “La autoestopista” de Danielito y en mis propias experiencias y otra de cómo me cogí a dos gemelos en Cancún, para contarles esta. Y se chingan.

Cuando publiqué en internet los tres relatos que he escrito, llovieron a mi buzón (creado ex profeso) docenas de mensajes de guarros, calentureitors y necesitados de toda especie que querían cogerme a la de ya, sin más ni más… y que creían (supongo) que yo, presta y entusiasta, les contestaría ipso facto citándolos en los rápidos de Tlalpan… pare prestarles mis nalguitas.

Pero me calentaba un poco. No le iba a decir que si a ninguno de esos cabroncitos, porque no me hacía falta, pero pensé que alguno de mis autores, de los que con tanto gusto aquí he leído… vaya, ¿también los autores recibirían tanto pinche mensaje… o solo las autoras?

De todos los autores que me gustaban, a mano solo tenía… digamos un par. Eso tras leerlos y suponer que vivían donde vivían, aquí cerca, pues. Le escribí un mp a uno de ellos, el que mas me gustaba, preguntándole, con inocencia inicial y falsa, si a él, como autor, también le llovían mensajes por el estilo de esperpentos necesitados de verga y putos que se hicieran pasar por viejas.

Me contestó pronto. Me dijo que le escribían chicas, aunque pocas, y que solo había accedido a conocer a tres, de las cuales, solo con una había pasado a mayores. Me contestó que también le escribían chicos a los que ni siquiera les contestaba.

Le envié mi foto, una foto sugerente que me tomé a mi misma, con disparador automático, en mi casa. Reclinada en el sofá, con la mano derecha tapaba mis ojos y buena parte de mi cara, apenas vestida con un breve tanga blanca y una camiseta de tirantes a juego que, mas que esconder, realza mis turgentes pechos. La morena línea de mis muslos y mis pantorrillas, flexionadas sobre el sofá, fueron, me dijo, lo que lo decidió a aceptar la cita.

Pero no me envió foto. Me dijo exactamente donde iba a estar, leyendo qué libro, vestido de qué manera, y me dio una hora entera para abordarlo. “Si no te gusto –escribió-, no me abordas”.

Aunque hubiese sido jorobado: quería conocerlo. Lo otro, ya veríamos, así que me puse mi disfraz de pecadora, del que solo les platicaré la chamarra de cuero, las botas de mosquetera y la minifalda tableada. Un día escribiré el elogio de las minis y como permiten coger en parques y cines… y otras cositas, pero eso otro día, hoy, a mi autor.

Lo abordé y nos fuimos a un bar de la zona rosa. Hablaba de todo con una voz armoniosa y pausada. Sus ojos ardían en santo fuego; y me encantaron, tanto como sus labios cuyos besos anticipé; su pelo largo, su bigote rebelde, su barba de tres días; pero sobre todo sus manos, de largos dedos, de movimientos expresivos que acompañaban la suavidad de su charla.

Decidí cogérmelo, esa misma tarde, luego de mi cuarto martini, su tercer tequila (me estaba fichando, el cabrón), la quinta historia apasionante que me contaba, la sexta vez que sentía perderme en sus ojos. Puta, que me gustaba.
Pero el cabrón iba lento. Me seguía la plática, me preguntaba por mis andanzas, me contaba historias. Sus ojos, clavados en los míos, también me hablaban, pero no daba un paso. Bebía sosegadamente un tequila, sobre cuyos orígenes y virtudes dictó una cátedra, me hablaba con los ojos y las manos, miraba mi escote de reojo, liaba –como dice Anita Belén- sus miradas a mi falda, por debajo de mi espalda cuando me paraba al servicio, pero no decía nada que nos llevara al tema que empezaba a urgirme.

Recordaba sus relatos y veía sus manos y sus ojos. Imaginaba su lengua en los lugares que describe, en los movimientos que cuenta en sus relatos; casi sentía sus finos dedos sobre mi piel desnuda, su aliento en mi cuello, sus dientes mordiendo sus pezones, pero él dale que dale, hablando y hablando mientras mi panty se mojaba con mis flujos y mi piel entera se erizaba.

Había que pasar al ataque. Mi mano alcanzó la suya y la acarició suavemente. Dejó de hablar y me miró a los ojos. Acerqué mis labios a los suyos y respondió. Me dio uno de los mejores besos que me han dado, o quizás sería que ya estaba yo como un boiler, tanto, que sentí que lo necesitaba ya. Me levanté del banco en que estaba y me acerqué lentamente a él, mirándolo a los ojos, y puse su mano en su cachete, acariciando luego el cuello, los hombros y el pecho. Tocarlo me excitó aún mas.

Él seguía mirándome, sin moverse, mientras yo bajaba delpecho al estómago y de ahí a su vergota, por encima de los levi´s, que acaricié con calma. Mi autor, entonces, me agarró de la cintura y me jaló a su pecho, haciendome sentir su erección en mi vientre.

-Quiere cogerte –susurré en su oído.

Cerró mi boca con la suya y me acarició el muslo y el inicio de la nalga bajo la falda mientras con la otra mana sacaba el varo para pagar la cuenta y me arrastró a la calle.

-¿De verdad coges como en tus cuentos? –le pregunté.

-Te la voy a meter hasta tocarte el alma –me contestó, con la mano entre mis nalgas, sobando mi culo bajo la falda, llevándome al hotel de la esquina.

-Eso está por verse –dije, feliz de haberle sacado el macho que llevaba dentro.

Nada mas cerrar la puerta, lo ataqué con prisa, como en las películas. Le quité la camisa y mordí y chupe su pecho y su duro estómago, bajando palmo a palmo hasta su verga, casi blanca y dura como una piedra. Lo fui empujando hasta la cama, le bajé el pantalón y los chones y hundí mi cabeza entre sus piernas. Yo no nesecitaba mas preparación porque estaba mas caliente que una olla express. El tampoco, pero quería probar su verga, sentirla en mi boca, descubrir con mi lengua sus pliegues y su forma.

El gemía, gemía y me acariciaba los hombros, la cara, el cuello. Gemía y me dejaba hacer, me dejaba chuparlo y lamerlo, hasta que me paré, dispuesta a cabalgarlo: entonces retomó el papel de macho dominante: me quitó mi estrecha camiseta (la chamarra estaba en el suelo rato ha) dejando en libertad a mis chichis, entre las que hundió su cabeza para chuparlas y morderlas.

Se interrumpió para, levantándome en vilo, arrojarme sobre la cama y quitándome el calzón. Yo me abrí de piernas y empecé a gemir, diciéndole:

-Cógeme papi, métemela ya, la quiero enterita, párteme… –cosas así.

Su mano abierta se posó en mi sexo, la palma y el pulgar sobre el clítoris y el monte de venus, los dedos sobre la raja de mi panocha que, como si tuviera voluntad y movimientos propios, se tragó dos dedos.

-Te corre más agua que una noche de tormenta, chula –me dijo.

-Y tu estás mas duro que un fierro… y te quiere dentro ahora –contesté agarrándole la verga, mientras sus dedos jugaban dentro de mi panocha.

-Si… ya es tiempo…

Y me la ensartó sin miramientos. Primero la puntita, que acarició mis labios, pero luego la ensartó entera y comenzó a entrar y salir de mi hoyito sin dificultad ninguna, ¡tan húmeda y caliente me tenía! Yo no sabía de donde agarrarme ni qué hacer, quería morderlo, sentía explotar (¡y exploté, una, dos, casi tres veces!) hasta que me llenó con su ardiente leche.

Tendidos uno al lado del otro nos acariciamos. Nos quitamos la ropa que aún teníamos y nos abrazamos como si fuéramos novios, hasta que noté que su verga empezaba a reaccionar. Me di vuelta entonces sobre mi eje y de un bocado, sin avisarle, me metí su vergota en la boca, su vergota sucia de mi, sabrosa a mi. La succioné con fuerza, la lamí luego en toda su longitud haciendo girar mis labios sobre su verga, cada vez mas dura, durísima que la quise dentro otra vez.

-¡Métemelo por el culo, papito –le dije, sin haberlo planeada antes, se los juro-, rómpeme toda!

No se hizo repetir la invitación. Se volvió a parar y dándome vuelta, me agarró de la cadera. Vi como llenaba su verga de saliva mientras recargaba la caliente cabecita en la entrada de mi ano. Lo sentí luchar contra las apretadas paredes y pujé para recibirlo. Su resbalosa cabeza entro por fin, la sentí dentro de mi con el dolorcillo que eso siempre causa y el placer que es su acompañante. Me eché para atrás para comérmela completita y luego él comenzó a embestirme tan fuerte que no pude contenerme y empecé a gritar de dolor y placer.

Cuando finalmente me llenó el culo con su leche y saco su verga de mi agujerito yo estaba agotada y satisfecha. Le pedí que se diera un regaderazo rápido y yo me estiré sola en la cama, con las piernas temblorosas y estremeciéndome de placer.

Empecé a vestirme, fatigada, sucia como estaba, satisfecha. Contenta con la fantasía cumplida.

-Quédate –dijo él, saliendo del baño, desnudo.

Volteé a mirarlo. Me fijé en la sonrosada cabeza de su verga en reposo, en su marcado estómago, en sus piernas de duros y delgados músculos…

-Si me quedo, me enamoro –y sin darle tiempo a decir nada, a ponerse algo que cubriera su varonil desnudez, abrí la puerta y me fui.

aboguarra77@yahoo.com.mx

Lost weekend

El laser atreviesa e ilumina los cuerpos en la pista de baile, los mejores djs se turnan en los platos y mi amigo Miguel, el promotor de la fiesta esta contento, ha sido un absoluto exito, en el reservado vip las bailarinas descansan y algunas chicas se han colado dispuestas a todo, en la mesa botellas de Moet en cubiteras de hielo y una bandeja repleta de interminables rayas de cocaina, una chica esplendida, con el pelo de colores y una mini y un top imposibles se acerca y me dice que si la invito a algo.

A pesar de ser yo un invitado, hago de anfitrion, le lleno una copa y le ofrezco la bandeja y un billete enrollado, ella acepta la bandeja pero pasa del billete, saca un tubito de plata y se mete una raya, comenzamos a charlar, se sienta junto a mi, mientras hablamos noto que lleva un piercin en la lengua, bromeo:

-Joder¡¡ levas un piercin en la lengua- ella sonrie, me tiro a la piscina- dicen que las mamadas con el piercing son un punto, el contraste de la boquita caliente y el frio del metal.

-Es que no lo has probado nunca?

-No preciosa, soy un cuaenton pasado de moda

-Pues ya es hora de que espabiles- me dice mientras coge una botella de Moet y con la otra me agarra y me lleva a la parte mas apartada del reservado, con una cara de vicio y de travesura total desata mi cinturon y mi pantalon, me los baja y tambien baja mis slips, comienza a acariciar mis pelotas y se mete mi polla en la boca, lame la punta y chupa mi capullo con fuerza, en cuestion de segundos la tengo como una roca de dura, es verdad que la bolita delpiercin da puntito guapo, la chica esta sentada a mi lado e inclinada, acaricio su cabello mientras disfruto de la mamada, una amiga suya que estaba pediente de nosotros toma la bandeja de cocaina y nos la acerca, me ofrece una raya y otra a la chica (joder¡¡¡ no se ni su nombre) su amiga me mira como pidiendo permiso para participar, le sonrio, se quita el top y me ofrece sus pechos, son pequeñitos y blancos, los chupo, que gustazo, ahora la otra chica esta de rodillas entre mis piernas mientras me morreo con su amiga, mis manos han bajado sus braguitas y urganen su coñito mojado, Miguel se acerca a nosotros y sin decir nada saca su estaca empalmada, se pone detras de la chica que me la esta mamando, le baja las bragas y le clava la polla sin contemplaciones, cada vez que empuja su polla en el coño de la chica mi polla le llega a esta hasta la garganta, la chica que me esta morreando aparta a la que me la esta chupando, se sube sobre mi y se deja caer sobre mi polla clavandosela hasta la raiz, ha llegado otra chica mas, esta es delgadisima pero con unas tetas tremendas que resaltan mas con su delgadez, se sienta junto a mi y se quita el sueter, comienza a morrearse y besarse conmigo y con la chica que me esta montando, ofreciendome sus tetas grandes pero duras como piedras, le estamos chupando las tetas y amasandoselas mientras el coño de la chica se desliza en mi polla, miro a Miguel que esta culeandose a la chica del piercing que tiene los ojos en blanco, siento mis pelotas empapadas por los jugos de la chica y sus movimientos espasmodicos, se esta corriendo, me dejo ir y le lleno el coño de leche caliente, seguimos morreando mientras mi polla se ablanda dentro del coño de la chica, ha sido muy divertido, breve e intenso, ahora llega el turno de las presentaciones, que cosas, primero follas y luego te presentas, esta bien esto:

-Bueno yo soy Marta dice la del piercing y estas son mis amigas Luna (la de las tetas inmensas) y esta es Noelia.

-Yo me llamo Carlos y este es Miguel.

-Ya lo sabemos

-Y eso?

-No nos perdemos ni una de vuestras fiestas pero hasta hoy no nos hemos podido colar en la zona vip, teniamos muchas ganas de pillaros, ya estamos hartas de tios babosos en la pista de baile, queremos hacernoslo con los que parten el bacalao.

Sonrio, Luna esta a mi lado agarra mi cuello y acerca su labios, me besa y nuestras lenguas se enroscan, siento algo amargo en mi boca, es un trozo de pastilla, extasis, me la trago y bebo un poco mas de champan, Luna me dice:

-Me estoy poniendo triste-

-Por que- le pregunto

-Porque mis amigas ya llevan leche en el coñito y el mio solo esta mojado por mi zumito

la atraigo hacia mi y la beso, acaricio sus pezones (jamas habia amasado unas tetas de este tamaño y tamaña dureza, mientras lo hago mi polla reacciona y Luna se esta quitando el tanguita, de un salto se incorpora sobre mi y se sienta sobre mi polla clavandosela entera, se nota que esta es la especialidad de las chicas, Noelia me ha follado antes asi, sus tetas se babolean ante mi cara, son maravillosas, blancas,contrastan con el pezon marroncito y sobresaliente pero pequeñito que estoy degustando como un gourmet, la musica breakbeat suena de fondo y Luna me folla a su ritmo, un ritmo acelerado, es ella la que manda, la que cabalga, la que me folla, acarcio y pellizco sus nalgas mientras chupo sus tetas, estoy en la gloria, sus nalgas son duras y tersas, el baile le sienta bien a esta chica, esta acelerada y es de coño agradecido (multirogasmica le llaman los mas finos) noto como esta encadenando sus corridas y estoy encantado de la vida, aumenta la velocidad de sus movimientos y sus gemidos y jadeos, levanto mi culo y me arqueo en el sofa, me corro mientras ella se aprieta contra mi con todas su fuerzas, fundiendo sus tetas con mi pecho, siento como contrae su coñito apresando mi polla, el gustazo que me da correrme asi es tremendo. esta chica sabe latin.

Miguel que se estaba sobando con Noelia y Marta da por acabado el dia de trabajo, su jefe de produccion se hara cargo de lo que queda de fiesta y propone que nos larguemos.

-A donde vamos? -pregunto

-A mi casa- contesta Noelia- mis viejos estan de finde.

Salimos de la macrodiscoteca, insisten en llevar su coche, Miguel acepta a regañadientes, es un escarabajo de ultima generacion nuevecito y que huele a cuero, Marta conduce y Miguel va junto a ella, atras Luna y Noelia conmigo, llevamos varias botellas de champan, reimos, esnifamos farlopa y nos metemos mano en plan coña viciosa, salimos a las afueras de la ciudad, una urbanizacion donde un vigilante abre la verja cuando ve llegar el coche, aparcamos en el interior de un chalet de altisimo nivel, piedra y madera, lo mejor, nos acomodamos en el salon y las chicas en un plis plas se desnudan y comienzan a desnudarnos a Miguel y a mi, nos sentamos, Miguel se hace las rayas mas gordas que he visto en mi vida y yo me peleo con una botella de Moet que se pone dura para abrirse mientras las chicas de pie, se morrean acarcian y ponen cara de viciosas y obscenas para provocar, nos vamos pasando las rayas y la escena es sublime:las tres hembras poniendose unas rayas gigantescas y doblando sus cuerpos desnudos. Miguel les da una palmada en el culo y hace un cigarro con los restos de farlopa, que nos fumamos en un santiamen, junto con las copas que nos habiamos servido, bastante cargadas por cierto. Ya con la nueva ronda de farlopa hecha y con unas nuevas copas llenas nos metemos en una habitacion (joder con los padres de la nena) la cama es redonda y tiene un espejo frontal muy bien colocado, las sabanas son de raso negro, Noelia ha traido velas que coloca por cualquier parte y enciende, es la unica iluminacion:

Marta me dice:

-Mi coñito todavia no ha probado tu leche- y se lanza hacia mi como un felino, me tumba en la cama y se monta sobre mi, me gusta el papel activo de estas chicas cuando follan, a mis cuarentayuno se agradece un huevo, sus tetitas son pequeñas, en forma de pera y con el pezon puntiagudo del volumen de una canica, su cintura estrecha y su culo duro y levantado, mis manos en sus nalgas acompañan sus movimientos mientras las otras chicas le hacen a Miguel una mamada a dos bocas, meto uno de mis dedos en el culo de Marta que se retuerce de gusto y aprieta su esfinter, noto la presion en mi dedo mojado que ha entrado sin complicaciones ante la humedad de su entrepierna, ahora Miguel esta follando a Noelia a cuatro patas mientras Luna le ofrece el coño a su boca, Marta me descabalga y guiando mi polla con su mano la situa a la entrada de su culo, empujo y da un brinco, tiene el capullo encajado y comienza a bajar sobre mi polla clavandosela poco a poco mientras se toca el clitoris y se mete los dedos en el coño, la banda sonora de la habitacion es un mar de gemidos y jadeos, ahora se la tengo hincada hasta las pelotas y ella esta cabalgandome a tope, rapido y duro, clavandosela en el culo entera, siento como el esfinter de Marta se contrae y se abre ante los movimientos de mi polla, Miguel el chupa el coño a Luna que aprieta la cabeza de este entre sus piernas mientras y Noelia se abre las nalgas para recibir su polla, Marta bebe un sorbo de champan y me lo da a beber de su boca mientras me besa desesperadamente y se abraza a mi, apretando su culo a tope contra mis pelotas, se esta corriendo, doy dos embestidas fuertes mas y me corro con ella, a tope, que gusto mas rico.

Miguel le ha sacado la polla a Noelia y ahora encula a Luna mientras que Noelia le acaricia las pelotas y toca las tetas y el coño de Luna alternativamente. Con un apreton de nalgas mi polla sale del culo de Marta haciendo flop, se da la vuelta y comienza a limpiar mi polla, puedo ver su culo abierto y dilatado todavia rebosando mi leche caliente, se incorpora y dice:

-Chicas mi culo esta lleno de leche rica-

Noelia acerca su cara y comienza a lamerselo mientras Marta sigue chupandome la polla recien corrida, siento los gemidos de Miguel, el culo de Luna tambien esta lleno de leche, Marta deja mi polla y comienza a lamerselo, Miguel y yo nos miramos, sonrientes y satisfechos, la fiesta va a ser sonada.

Miguel saca su pastillero y nos ofrece una capsula de MDMA puro a cada uno, el y yo la complementamos con viagra, en pelotas y con un ciego guapisimo nos vamos a la cocina y nos preparamos algo de comer, mientras bromeamos y las chicas nos cuentan algo de su vida, todas estudian y trabajan para una empresa de modelos que lleva la madre de Noelia, son chicas bien en todos los sentidos, bien traviesas vaya, tambien nos cuentan su fascinacion por tener semen en sus orificios, de hecho ninguna de ellas se lava despues de nuestras corridas, al principio me da un poco de cosa pero que coño, al carajo los prejuicios y los miedos, el potente alucinogeno comienza a subirme, estoy en orbita y la viagra ya ha dicho aqui estoy yo y tengo la polla tiesa de nuevo, volvemos a la habitacion, nos tumbamos en la cama, yo a la izquierda, Noelia a mi lado y de lado ofreciendome su culito, al que le voy clavando la polla lentamente mientras beso y mordisqueo su nuca, Marta en medio recibiendo las caricias de Noelia y de Luna que esta al otro lado, Miguel en el otro extremo follando el coño de Luna desde atras, ahora la cosa es tranquila, lujuriosa y morbosa, follamos y nos acariciamos ritmicamente, a tope, con un punto de vicio y excitacion tremendo, ellas con dos golfos maduritos follando en la casa de papi y nosotros con tres bomboncitos pasaos de rosca que nos estaban quitando un puñado de años de encima, era la primera vez que tomaba viagra y prometo que no sera la unica, mi polla estaba a punto y sabia que podia estar asi durante bastante tiempo, esta vez el numerito fue superior, follamos el culo y el coño de las tres sucesivamente, ellas incansables y activas entregandose a tope y utilizandonos como objetos de placer (la utilizacion era mutua y consentida como debe de ser), los rayos de sol se colaban entre las cortinas, despues de la viagra estuvimos follando mas de dos horas y ni Miguel ni yo nos habiamos corrido, era mediodia cuando desperte con un escozor en la polla, Luna me la estaba chupando, los demas todavia dormian, era la tipica ereccion matinal (y creo que todavia duraba el efecto de la viagra).

Me dejo tumbado y se subio sobre mi a follarme con el personal y activo estilo de las tres amigas, puso una almohada en mi espalda de forma que yo estaba semiincorporado y chupando sus tetas, me gustaban las tetas de Luna, quizas sean de las mas ricas que he probado, su peso, su tersura, su dureza, eran perfectas, ella se habia estado pajeando mientras me la chupaba porque el caso es que apenas se la clavo hasta los huevos comienza a jadear y a correrse como una perra, en un momento dado se la saca y se la mete por el culo de una forma que casi me hace daño, a pesar de estar dilatado, se dejo caer con todo su peso sobre mi polla y se la hinco de un solo golpe, estaba fuera de si (y yo tambien), mis manos en sus tetas apretandolas y sus manos sobre mis manos exigiendo que la pellizque y sobe sin contemplaciones, cada vez que levanta sus nalgas y las deja caer sobre mi polla siento como su culito se abre mas y mas llevandome al paraiso, ya no hay ningun tipo de obstaculo para clavarla bien clavada, sus jadeos han despertado a Miguel y a las chicas y el festival continua por donde lo dejamos cuando nos quedamos dormidos, fue un largo e intenso fin de semana, repleto de sexo, vicio y las mejores drogas del mercado, me tire una semana en la cama recuperandome, han pasado dos meses y no he vuelto a su ciudad por lo que no se nada de ellas, quizas sea lo mejor para mi salud.

(Continuara…)

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