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En la cima

Os voy a contar una historia que me paso el verano pasado. No tenía mucho dinero para marcharme de vacaciones porque la empresa en la que trabajo estaba pasando una mala racha y andaban algo retrasados con el pago de los sueldos. Un amigo me dio la idea y me fui de camping a un pueblecito de montaña no lejos de donde vivo. Allí podría pasar unos días tranquilo y disfrutar de la naturaleza haciendo algo de montaña. Pensé pasar allí dos semanas. Cogí mi coche, mi mochila y mi tienda de campaña y antes del mediodía estaba acampado preparando la comida.Los dos primeros días los pasé muy tranquilo, leyendo y paseando por los alrededores. Había llevado un par de novelas eróticas con lo que las siestas en la tienda de campaña me resultaron bastante placenteras.

Al tercer día una pareja llegó al camping y pusieron su tienda en la parcela contigua a la mía. Como confirmé después eran recién casados y esas eran sus primeras vacaciones después de la luna de miel. El era un tipo atlético y ella una rubia muy mona que se presentó con unos pantalones cortos que dejaban enseñar unas piernas muy sujerentes. Nos saludamos muy amablemente y después de montar la tienda se marcharon. Yo me quedé en el camping tomando el sol.

A la noche volvieron bastante tarde. Yo ya estaba dormido y me despertaron con la cremallera de la tienda. Debieron de estar cenando y bebiendo algo, porque no paraban con las risitas. Esperé un rato a que se hiciera silencio para poder dormir. Al día siguiente tenía previsto hacer una larga caminata y necesitaba descansar. Pero qué va. Las risitas continuaban, así que decidí salir de la tienda para fumar un cigarro.

El cielo estaba estrellado, anunciando un día siguiente estupendo. Los vecinos tenían la luz de la tienda encendída. Me alejé un poco y pasé con curiosidad por delante de la puerta de la tienda: la tenían abierta de par en par y estaban medio desnudos. Ella ya tenía las tetas al aire pero llevaba las bragas puestas; el también tenía puestos los calzoncillos. Se estaban besando apasionadamente. Yo apagué el cigarro y seguí mirando.

Después de un largo besuqueo, el chico la tumbo boca arriba y le empezó a mamar las tetas y luego todo el cuerpo hasta llegar al pubis. Luego le bajó las bragas y mientras le lamía el vientre con la lengua con una mano le acariciaba las piernas, cada vez más arriba. Ella no paraba de hacer risitas.

El chico fue acercando su boca hacia el pubis de ella, hasta, poco a poco meter toda la cabeza entre sus piernas. Las risita dieron paso a pequeños gemidos. Aquello me estaba poniendo a mil. Desde mi posición veía a la chica, acariciándose las tetas, completamente abierta de piernas y el tío de espaldas, con la cabeza lamiéndole el coño a su mujer.

El tío se quitó los calzoncillos y se empezó a masturbar mientras seguía mamando el coño. Ella cada vez gamía con más sentimiento y prontó alcanzó un orgasmo. Entonces se incorporaron los dos y se pusieron de perfil, de rodillas. La polla del marido se veía perfectamente erecta. Ella le empezó a hacer una mamada. Se la llevó a la boca y empezó a succionar lentamente mientras con las manos acariciaba el culo y los cojones de su marido.

Yo me había quitado el patalón corto que llevaba y me estaba masturbando placenteramente. El tío no quería correrse y saco la polla de la boca de su mujer y la volvió a tumbar, pero esa vez para metérsela por el coño. Desde donde yo estaba se podía ver el musculoso culo del tío subiendo y bajando. Era una escena muy sugerente. La tía volvía a gemir, era un polvo excelente. Al cabo de un rato el tío también empezó a gemir y se corrió. Yo derramé toda mi leche sobre la hierba y me aparté rápidamente del campo de visión.

A la mañana siguiente mientras estaba preparando mi café, la tienda de los vecinos se abrió y salio la mujer toda risueña. Llevaba el pelo revuelto y una camiseta larga, ajustada que dejaba adivinar unos pezones sabrosos y un culo sin bragas debajo. Nos dimos los buenos días y comenzamos a charlar. Nos presentamos (se llamaba Ana) y me preguntó si iba a hacer alguna excursión. Yo le dije cuáles eran mis planes y me dijo que tal vez ellos se animaran también a acercarse a la zona que le dije.

Después salió el marido (Angel) en calzoncillos, con una media erección que trató de disimular poniéndose una camiseta (son una pareja caliente, pensé). Mientras preparaban el café les ofrecí fruta y ellos me ofrecieron galletas. Después cogí mi mochila y me despedí. Cogí mi coche y recorrí pronto los diez km. que había desde el campìng al puerto de montaña desde donde partía mi caminata. Dejé el coche apartado de la carretera, al abrigo de unos árboles que le darían sombra durante la mañana.

Caminé unas tres horas hasta la cima. Me acomodé al abrigo del aire, en un rellanito de hierba que había tras una roca. Me desnudé para tomar un poco el sol. El calor y el recuerdo de la escena nocturna me volvieron a poner cachondo. Estaba sólo así que podía hacerme una paja lentamente, en plena naturaleza con las rapaces sobrevolando mis cabezas. Estoy bastante bien dotado (18 cm.) así que me entretuve con mi polla, subiendo y bajando lentamente mis dedos por el tronco, primero secos y después un poco mojados con saliva.

Pero no pude terminar la operación. Oí ruido, me incorporé y vi que eran Ana y Angel que llegaban a la cima. Rápidamente me incorporé y me puse el pantalón. No vieron mi erección pero si mi culo peludo.

“Hola!” Dijo Ana “¿Aprovechando para que el sol no te deje marca?”

“Sí, me gusta tomar el sol desnudo y el camping no es nudista así que aprovecho estos ratos”.

Me dijeron que, al final se habían animado a siguirme y que no se arrepentían porque el paisaje era precioso. Comimos algo. Angel comentó: “Parece que por aquí no viene mucha gente ¿no? Parece un sitio tranquilo.”

“Así es, las veces que he venido no me he coincidido con nadie. Es la primera vez que me encuentro con alguien en la cima”, respondí.
“Así podremos tomar el sol tranquilos” dijo Angel. Dicho y hecho se quitó el pantalón y el calzoncillo y se quedó desnudo. No tenía un pelo en el cuerpo. Le pregunté si se depilaba y me dijo que sí, que el vello le molestaba para hacer atletismo. El también estaba bastante bien dotado y me atrevería a decir que su polla no estaba del todo relajada. Se puso crema protectora en los brazos, las piernas y en los genitales y le pidió a Ana que le pusiera en el culo y en la espalda.

Luego Ana se quitó la camiseta y el sujetador y el pantalón corto que llevaba. Se quedó con una braguita y también se puso crema. “Vamos, puedes quitarte el pantalón tranquilamente, ahora que no hay nadie podemos tomar el sol desnudos.”Yo no me atrevía ni a moverme porque tenía una erección de caballo y me daba vergüenza, pero al final Ana insistió tanto que me quité el pantalón tumbado de espaldas a ellos y me tumbé boca abajo. Angél dio crema a su mujer y se ofreció a darme también a mí. Pensé que era mas prudente estar protegido y le dije que me diera. Tenía unas manos grandes y calientes. Me masajeó la espalda y luego los gluteos, lentamente. Luego se tumbó a mi lado boca arriba y Ana en el otro extremo.

Yo intenté relajarme para que se me pasara aquella erección y cerré los ojos. Pronto noté que a mi lado Angel se movía y se acercaba a Ana. Mire y vi que se estaban besando. Me seguí haciendo el dormido, pero no podía evitar abrir los ojos y mirar. Angel estaba completamente empalmado y Ana se había tumbado encima suyo.

“No te importa que nos besemos un poco, ¿verdad?” dijo Ana. “Estamos recien casados y nos encanta besarnos”.

“No, bueno”, balbucée. “Somos personas adultas así que tranquilos”

Se siguieron besando tórridamente. Ana se sentó a horcajadas sobre Angel y empezó a masajearle el torso, los pectorales, sentada con sus braguitas sobre la polla erecta de su marido. Angel le acariciaba el culo y terminó bajándole las bragas. El juego continuó con el coño húmedo de ella sobre el tizón ardiende de Angel. Ella empezó a hacer un movimiento de vaivén con sus caderas, hasta que, poco a poco, la polla de Angel se intrudujo en su vagina.
Estaba claro que aquello era más que unas simples caricias y que no podían pretender que yo me chupara el dedo.

“¿Puedo participar?”, pregunté.

“Por supuesto, como tú prefieras”, respondió Angel en un tono sugerente.

Me inporpore y me arrodillé al lado de Angel para lamerle las tetas a Ana. Aquel contacto me hizo temblar. Le acaricié el culo lentamente y le ofrecí darle crema. Ella asintió. Cogí el bote y puse bastante cantidad. A dos manos le masajeé bien el culo con la crema y le introduje lentamente un dedo. Ella gimió mientras movía el culo rítmicamente. Después le metí otro dedo y después otro, parecía acostumbrada a aquello.

Tomé posición a ambos lados de las piernas de Angel y le puse el glande en la entrada del ano, previamente untado con crema protectora. Empujé un poco y entró lenta pero suavemente. Sentir aquella estrechez resbaladiza y cálida abrazando mi polla estuvo a punto de hacerme correr. Angel y Ana se movían rítmicamente y yo tratataba de adaptarme a aquel ritmo con las manos apoyadas en el suelo. Angel me sujetaba las piernas y me las acariciaba.
Pero la postura no era muy cómoda para Ana y me pidió que me retirara. Luego se levantó, se puso de rodillas y le pidió a su marido que se la metiera en el coño por detras. Angel se incorporó y con las piernas flexionadas le introdujo todo el aparato en el coño. La escena era espectacular. Yo me agache ante ella y le metí en rabo en la boca para que me lo mamara.

“¿Por qué no me das crema en el culo?” pidió Anglel. Yo me quedé un poco sorprendido de que me pidiera aquello, pero asentí. Tenía un culo muy suave, sin pelo, como el de una mujer. Verle en aquel mete saca con los huevos bailando me hizo sentir ganas de penetrarle. Nunca había follado con un hombre pero me empezó a excitar la idea. Le dí mucha crema, con las dos manos. El gemía y movía el culo como ofreciéndomelo. Le metí un dedo con suavidad para ver lo que decía. Pareció gemir de placer, luego metí otro y otro. No protestó, también parecía acostumbrado.
“Vamos, metéme tu aparato por el culo”, instó.

No me lo pensé dos veces. Suavemente le ensarte mi aparato. Primero le cogí por las caderas y luego por los hombros. Al principio fui suave, pero el ritmo de Angel era cada vez más fuerte, así que aceleré. Ana chillaba como una loca:

“Sí, fóllatelo. Dale más fuerte para que me la meta hasta el fondo.”

Al cabo de unos minutos noté que el culo de Angel se contraía alrededor de mi polla y no pude resistir más. Me corrí mientras el se corría en el coño vibrante por el orgasmo de Ana.

Quedamos exhaustos. Después de descansar, volvimos tranquilamente para abajo. Esa noche no me quedé fuera mirando su tienda de campaña. Compartimos cena y lecho.

ROBERTO

Mi primer día

Os voy a relatar una fantasía que tienen muchas mujeres, incluida yo, pero como comprenderéis es difícil de llevar a la práctica.
Acababa de cumplir los 18 años cuando me fui de casa. Estaba cansada ya de tener que depender de mis padres, quería ver mundo, ya era mayorcita.
Lo primero de todo era buscar trabajo, una tarea complicadas que están las cosas últimamente para encontrar un buen empleo sin tener experiencia de nada. Así que mirando en un periódico, vi que necesitaban chicas para una casa de relax, pensé que no perdía nada por probar. Llame y me dieron cita para aquella misma tarde a las 8.
Me maquillé, me vestí, perfumé mi cuello y mi ombligo, también puse unas gotas de perfume en mis tobillos y el canalillo, quería cuidar hasta el más mínimo detalle. Me calcé mis zapatos de tacón y salí a la calle, llamé al timbre rojo una vez había llegado al portal, el corazón me palpitaba con fuerza, mis pupilas se dilataron, mi respiración se aceleraba por momentos. Por fin me abrieron la puerta. Detrás de la puerta había un hombre de pelo blanco y largo sujeto en una coleta, un pendiente y una cara amable. Me invitó a pasar.
– Hola, ¿que tal? – me dijo -¿te ha costado mucho encontrarnos?
– Pues no, ha sido fácil.
– Bueno, pues como veo que de cuerpo no estas nada mal, vamos a empezar ya. Yo soy un cliente y te voy a pedir una serie de cosas, para ver si cumples con tus deberes. Pero te lo voy a poner un pelín más complicado, porque no voy a estar yo solo, mi socio también quiere probar la nueva mercancía.
Asentí con la cabeza.
Me llevaron a una habitación con luz tenue, había una gran cama en medio, al fondo un pequeño cuarto de baño. Su socio me acompañó al baño y por el camino se presentó, se llamaba Víctor, parecía muy buena gente. Una vez en el baño me empezó a quitar la faldita y luego bajó mis braguitas con toda la naturalidad del mundo. Mis mejillas se ruborizaron. Me indicó que me sentara en el bidet. Se puso al la do mío y empezó a mojar mi vello con su mano, sus dedos se introducían entre mis labios, me estaba humedeciendo toda la zona, del clítoris al ano. Puso en su mano unas gotas de jabón líquido y se puso a frotarlo con mi vello suavemente, hasta que hizo espuma, espuma que se dedicó a distribuir por toda mi vulva. Cuando sus dedos se pasearon por la entrada de mi vagina un escalofrío recorrió todo mi cuerpo es una zona realmente delicada y sensible. Me enjuagó y me secó con delicadeza. Nunca antes me habían lavado el coño. Lo cierto que fue una experiencia super excitante.
Me puso un tanguita blanco y me llevó hacia la cama , donde ya estaba tendido Adrián, totalmente desnudo. Me tumbé a su lado solo con el tanguita blanco y el se abalanzó sobre mi, besándome en los labios, mientras posaba su mano izquierda en mi cintura. En pocos segundos Víctor se había unido a la fiesta, tenía una polla enorme que se dedico a pasar por mi culo mientras me agarraba las tetas, me las sobaba, apretaba mis pezones, mientras que Adrián seguía besándome.
Con mi mano cogí la polla de Adrián, estaba super dura y con la otra mano cogí el miembro de Víctor, casi no podía rodearlo con la mano .
Empecé a masturbarles suavemente y pronto lo agradeció Adrián lamiendo mis pezones, ya durísimos como piedras. Víctor me cogió de la cintura y me puso a cuatro patas, Adrián se puso justo enfrente de mí, de rodillas. Me vendó los ojos. La sensación de no ver nada hizo que mi vagina se dilatara aún más. Noté la punta de su polla, su capullo húmedo posarse en mis labios, me sujetó la barbilla y yo abrí un poquito la boca mientras la polla se abría paso. Entonces sentí la lengua de Víctor en una de mis nalgas, Mientras sus dedos jugueteaban a abrirse paso por debajo del tanga su lengua se acercaba a mi vagina, mientras echaba el tanga a un lado. Sus dedos toqueteaban mi clítoris, eso me volvía loca. Adrián movía su polla en círculos en el interior de mi boca, la vaciaba y la llenaba.
De pronto Víctor me quitó el tanga, me lo bajó de un tirón y me dio un par de cachetes en el culo. Se puso detrás de mí y posó su enorme polla en mi coño, empezó a pasearla por toda la rajita. Mmmmh! La calidez de su miembro me estaba poniendo malísima.
Pero paró de moverse, dejé de sentirle, hasta que noté que me indicaban que me pusiera en pie. Víctor me cogió de las nalgas y me puso sobre el. Tenía las piernas totalmente abiertas.
Entonces noté como Adrián cogía la polla de Víctor y me la introducía, mientras Víctor iba bajándome poco a poco. Sentía su enorme polla llenándome por momentos, era una mezcla de dolor y placer. Pero Adrián no quería quedarse fuera de juego, empezó a meterme la polla por detrás, nunca lo habían hecho antes pero sentí un placer indescriptible, estaba penetrada por los dos agujeros al mismo tiempo. Víctor empezó a subirme ya bajarme, y las dos pollas me llenaban y me vaciaban. La cadencia de tiempo fue disminuyendo. Estaba agarrada a los hombros de Víctor, sentía tanto placer que creía que me iba a desmayar. Hasta que sentí un calor que me empujaba desde el estómago y que se esparcía por todo el cuerpo, el orgasmo llegaba, empecé a estrangular sus pollas con los movimientos rítmicos de mis músculos, al ritmo de mis espasmos, de mis convulsiones. Empecé a gotear. Estaba agotad1sima, pero ellos no pararon, Adrian se corrió primero, note toda su lechada en mi culo. Luego Víctor me bajó y me puso de rodillas, cogí su polla y empecé a masturbarle, en pocos segundos se estaba corriendo, apreté sus huevos, quería exprimirle hasta la última gota. Su leche salió a borbotones, chocando contra mi garganta.
Recogí todo su semen, me quite la venda de los ojos y allí de rodillas mirandole a los ojos me lo tragué.
¿Que si me dieron el trabajo de puta? pues no lo sé, estoy tan cachonda ahora mismo que no puedo contestar a esa pregunta
Judith

Película en el sofá

Esto es lo que paso en Madrid el 20 de febrero del 2005. Mi novia no vive sola, lo que a veces es una putada, una noche, cene tranquilamente con ella y con su compañera de piso y despues nos quedamos viendo una pelicula. En el salon hay dos sofas, uno grande y otro pequeño, normalmente cuando nos vemos una pelicula alli los tres mi novia y yo nos quedamos en el grande y Silvia en el otro, pero ese dia, las dos llevaban algo corto (mi novia una minifalda y la otra unos short) asi que se quedaron en el sofa y se echaron una manta por encima para no pasar frio en las piernas. La pelicula elegida fue Mulholland Drive, yo ya la habia visto pero ellas no y no me importo porque es una obra maestra… En mitad de la pelicula, cuando las dos protagonistas se acuestan juntas… yo estaba muy metido en la pelicula, pero de repente algo me saco de ella… Mi movil vibro dentro de mi bolsillo… Lo saque, lo mire y era un mensaje de mi novia desde el otro sofa “Esas dos me han puesto muy caliente… tanto que me he echado el tanga a un lado y estoy jugando un poquito yo sola” Uff, al leer eso casi me
caigo del sofa, me extraño al a vez que me puse cachondo porque a mi novia jamas le habian gustado las tias… la mire y me sonrio, mientras Silvia parecia muy metida tambien en la pelicula. Teniendo todavia el movil en la mano volvio a vibrar… “Uff, no sabes como me gustaria que estuvieses follandome ahora…” A lo que yo rapidamente conteste “Vamonos a la habitacion…” A mi novia le encanta provocar, tanto que le estaba encantando ver como yo me moria de ganas… asi que me contesto “de eso nada… estoy cachonda aqui y ahora, asi que quiero hacerlo aqui y ahora” Uff, me tenia como loco… Le conteste en otro mensaje ” y que hacemos con Silvia?” Y ella me respondio… “creo que debajo de la manta esta igual de
caliente que yo…” Pense que cabrona es mi novia, le encanta verme caliente! me hace pensar en esas cosas que no son verdad porq Silvia estaba muy atenta a la pelicula, cuando de repente Silvia me dice “puedes pararla un segundo, me muero de sed” Estaba tan cachondo que esa pregunta me dejo cortado “Eh… claro, claro” pare el video y ella se fue a la cocina, asi
que yo aproveche y le robe el sitio, me tumbe en el sofa hice que mi novia se tumbase conmigo y nos hechamos la manta por encima… Al parar el video ni siquiera me habia dado cuenta de que lo que se quedo puesto en la tele…
volvio Silvia y justo una frase del dialogo de la pelicula fue… “Yo no tengo fantasias porque ya las he cumplido todas” de la voz de una chica… todos miramos a la pantalla y vimos que era una porno, pero como estaba en la parte del argumento ni nos habiamos dado cuenta, total que nos dio la risa, porque la escena era de coña, se suponia que era una violacion pero
tan cutre, tan cutre, que nos dio un ataque de risa… mientras, yo seguia muy caliente asi que debajo de la manta empece a hacerle un dedo a mi novia… Silvia cogio una manta para ella y volvio a darle a play a la pelicula y siguio viendola mientras yo empece a cogerle las tetas desde atras a mi novia, a humedecer mis dedos en su boca y acariciarle el clitoris… Se estaba poniendo tan cachonda que se le escapo un gemido… y al cabo d un rato otro, yo intente taparle boca pero cuanto mas dominante me ponia mas caliente estaba ella, metio su mano hacia atras y me desabrocho el pantalon… sin a penas tocarmela estaba empalmadisimo… si Silvia giraba la cabeza a la derecha nos veia de lleno, aunque la manta nos tapaba lo
justo pero esa situacion me estaba poniendo a mil… Agarro mi polla y se la empezo a meter, para no hacer ruido empezo a moder mi mano tan fuerte que casi soy yo el que grita… su coño estaba ardiendo por dentro, empece a moverme muy despacio, y ella a respirar por la nariz para no hacer ruido, pero lo hacia cada vez mas fuerte, de repente solto un gemido, intento contenerlo pero era mas fuerte que los anteriores… yo levante la cabeza para ver q Silvia seguia viendo la pelicula, pero cuando me di cuenta la pelicula ya no estaba puesta, estaba de nuevo la peli porno, gire mi cabeza a la izquierda y vi a Silvia mirando la tele con la manta por encima y sus dos manos dentro de la manta… moviendolas despacio… Esa vision me puso a mil y le susurre al oido a mi novia, “si Silvia antes no estaba haciendo lo mismo que tu, ahora estoy seguro que si” y empece a follarmela mas rapido, mi novia empezo a mirar a Silvia y se puso cada todavia mas caliente, tanto q empezo a tocar su clitori mientras yo me la follaba… Dejo de cortarse con los gemidos y empezo a respirar mas fuerte, desde mi punto de vista veia como silvia miraba a la tele y de vez en cuando no miraba de reojo… pero me parece que lo que la estaba poniendo a mil era oirnos… De repente mi novia se incorporo, se acerco al sofa de Silvia y le dijo “Silvia…” y asi como esta giro la cara le planto un besazo en la boca, como el de la pelicula… Silvia no se aparto sino que siguio besandola, yo no podia estar mas cachondo… la cogio de la mano y le dijo “ven…” y Silvia se levanto de su sofa, dejando caer la manta, entoces fue cuando vi que no llevaba nada en la parte de abajo… yo estaba sentado en el sofa con la manta encima, mi
novia agarro un extremo de la manta y diciendo “no crees que hace mucho calor?” tiro de ella y la arrojo al suelo! Me quede con los pantalones por los tobillos frente a Silvia, mi novia le dijo a su amiga, ayudame a hacer algo que siempre he querido hacer… Y se puso de rodillas, cogio mi polla y empezo a chuparmela, Silvia se quedo de pie, porque estaba, al igual que yo,
cortada pero muy cachonda, mi novia paro un segundo y tiro del brazo de Silvia haciendo que se pusiese de rodillas a su lado yo me incorpore un poco, mi novia volvio a besar a Silvia y mientras cogio su mano y la puso en mi polla… yo no me podia creer nada de lo que me estaba pasando, Silvia comenzo a mover su mano y mi novia empezo a tocarle las tetas, a comerle el cuello a Silvia y a seguir bajando por su escote… Cuando mi novia llego a las tetas de Silvia ella se doblo y empezo a chuparmela… pero mirando a mi novia! Estaban muy calientes entre ellas, yo solo era un juguete alli… mi
novia se puso tambien a chuparmela tocando su lengua con la de Sivia, enrrollandose ambas con mi polla en medio. Entonces mi novia, que ya os dije que le encanta ver como se pone muy cachonda la gente, le dijo a su amiga
“no pares” y se puso de pie, paso una pierna por encima de mi y se sento sobre mi polla dandome la espalda, Silvia empezo a chuparme las pelotas y la base de la polla mientras mi novia se metia la punta, pero estaba tan cachonda que agarro del pelo a Silvia tiro hacia arriba e hizo que le comiese el clitoris mientras mi polla entraba y salia… No aguanto mucho asi, mi novia empezo a retorcerse y a tener uno de los mayores orgasmos que yo le he visto tener nunca, cuando acabo se quedo tumbada sobre mi pecho y todavia respirando fuerte tiro de la cabeza de Silvia y la beso mientras le decia, “tienes que probarlo…” Y yo que estaba debajo de las dos, las agarre a ambas y me levante, me di la vuelta y las tumbe sobre el sofa…
quedaron la una encima de la otra besandose, yo comence a besarme tambien con Silvia por encima del hombro de mi novia, a comerle el cuello a mi novia mientras ellas se besaban, segui bajando por su escalda y acabe a la altura de sus dos coños, empeza a comerselo primero a mi novia mientras tocaba el de Silvia, no se cual de las dos estaba mas caliente porque estaban las dos muy muy humedas… mi novia se salio de encima porque estaba aplastando a Silvia y me dijo a mi “haz lo que yo haga” Cogio uno de los pies de Silvia, estiro su pierna, yo estire a otra y empezo a besarle el tobillo, y de ahi
fue bajando por la pierna, la rodilla, el muslo hasta que nuestras bocas se encontraron en el coño de su amiga, nos liabamos entre nosotros con su clitoris en medio, mi novia subia de vez en cuando a comerle las tetas y yo metia toda mi lengua dentro de su amiga, despues fui yo el que subio… uff, estaba muy caliente comence a comerle las tetas, el cuello todo, y note como
mi novia me la empeza a chupar de nuevo, y conducia mi polla hasta el coño de su amiga, empece a follarme a su Silvia y mi novia mientras estaba reclinada casi en el suelo chupandome las pelotas y lo que podia del coño de su amiga, cambio de posicion y se puso por la parte de arriba para poder chuparselo bien, su amiga estaba totalmente depilada asi que se accedia muy facil a su clitoris aunq cuando yo estaba metiendosela… Silvia llevaba un rato muy caliente, empezo a gemir cada vez mas fuerte y acabo corriendose de una manera tan espectacular que crei que se partia en dos con lo que se arqueo su espalda… Al ver esto mi novia me dijo “quiero que te corras encima de ella, la saco de dentro de su amiga con su mano, empezo a chuparmela y pajearme muy rapido, tanto que no tarde nada en correrme, mi novia se aparto, y lo eche todo sobre la barriga y las tetas de su amiga… con lo que mi novia se lanzo sobre las tetas y la barriga de ella y comenzo
a chupar mi semen, a pasarselo por la cara y a darle lametazos, para despues acercarse a la boca de su amiga y besarla suavemente… un polvo corto pero increible… esa noche dormimos los tres en la misma cama y despues de
aquello hemos repetido alguna vez mas, pero nunca tan increible como la primera noche…
Es la primera vez que me animo a escribir una de mis vivencias pero la verdad es que me han pasado cosas rarisimas y la vez super excitantes en esta vida, ya les ire contando mas. Escribanme para decirme que tal les ha parecido, sea bueno o malo, quiero saber su opinion, mi e-mail es
diegogilsua@hotmail.com

El Cumpleaños De Jaime

Soy un padre separado a cargo de dos hijos en edad adolescente, Sara, que tiene 19 años y Jaime, de 18. Julia, mi mujer, decidió tras tres años de matrimonio que no servía para la vida en familia y nos abandonó. Desde entonces hemos vivido los tres solos.

Iba a ser el 18 cumpleaños de mi hijo Jaime, así que decidí alquilar una película porno, comprar unas cuantas cervezas y pasar con él una “noche para hombres”. Jaime siempre había sido un poco introvertido, siempre estudiando para sacar buenas notas y muy tímido en su relación con las chicas. Pensé que aquella fiesta le despertaría un poco, le divertiría.

Llevábamos unos diez minutos viendo la película y acabábamos de tomarnos nuestra primera cerveza cuando Sara entró en la habitación. Inmediatamente me puse nervioso porque no sabía cómo iba a reaccionar ella al ver lo que estábamos viendo en la tele. Ella era del tipo de mujeres que considera una película porno machista e inmadura.

– ¿Puedo sentarme a ver la película? -dijo, para mi sorpresa. – Claro -contesté yo y se dejó caer en el sofá al lado de Jaime.

Durante las partes lentas de la película y sin que ellos me vieran, les miraba a los dos de reojo para ver cómo reaccionaban. Jaime estaba pegado a la tele. Estaba seguro de que era virgen y de que aquella era la primera vez que era testigo de un acto sexual. Estudiaba con atención todas y cada una de las escenas. Sin embargo, Sara parecía acostumbrada a aquello. Al contrario que Jaime, yo sabía que Sara era sexualmente activa porque llevaba pidiéndome que le comprase píldoras anticonceptivas desde los 16 años.

Conforme la película llegaba al final, Sara empezó a cambiar las piernas de posición durante las escenas más calientes. Se había tomado una cerveza con nosotros y me imagino que la película había empezado a excitarla. La cara de Jaime seguía cosida a la tele. La película también había tenido un efecto sobre él… El bulto que había en el interior de su pierna izquierda estaba creciendo a marchas forzadas. Sara estaba cada vez más inquieta y finalmente posó su mano sobre la pierna de Jaime. Esto le distrajo de la película durante un instante, dándose cuenta por primera vez de que su hermana estaba sentada a su lado. Inmediatamente su atención volvió a la pantalla, no queriendo perderse ni un momento de la acción.

Resueltamente, Sara deslizó hacia arriba su mano recorriendo la pierna de su hermano y agarró con firmeza el bulto de sus pantalones. Jaime saltó del asiento y se puso completamente recto. Miró a su hermana con la expresión de sobresalto más grande que he visto en mi vida. Ella simplemente le devolvió una mirada que decía “Te necesito” y una sonrisa traviesa, como si estuviese pensando “No tienes ni idea de lo que está a punto de pasarte.”

Jaime me miró con perplejidad, sin decir nada. Estaba esperando que yo hiciese algo para detener a su hermana. Yo sólo me encogí de hombros y le eché una mirada como diciéndole “No puedo hacer nada en esto”. Sorprendentemente, Sara se estaba comportando como si yo no estuviera en la habitación. Yo estaba sentado en una hamaca, separado del sofá en el que ellos dos estaban sentados. Aquello le daba a Sara el espacio suficiente como para sentir que estaban solos y a mí la distancia necesaria como para ver todo lo que hacían.

Jaime volvió a mirar a la cara de Sara. Sin apartar su mirada de la suya, ella tomó la mano derecha de su hermano y la colocó firmemente sobre una de sus tetas. Jaime entendió la indirecta y empezó a acariciarla suavemente, intentando medir su tamaño y firmeza a través del sujetador. Mientras él seguía mimando la teta de su hermana, ella continuaba frotando suavemente su hinchada polla.

– Ponte de pie delante de mí -dijo Sara, asiéndole un brazo a su hermano y ayudándole a levantarse.

Aquellas palabras me sacaron de lo que parecía un sueño. De repente me di cuenta de que estaba viendo a mi hija seduciendo a mi hijo. Por mi cabeza fluyeron sentimientos encontrados… aquello no estaba bien. Pero la película, la cerveza y las acciones de mi hija me habían puesto un poco cachondo, quería ver más. Decidí sentarme y ver qué pasaba.

Jaime estaba de pie y Sara le había colocado justo enfrente de ella. Sentada en el borde del sofá, mi hija le desabrochó los pantalones, deslizó sus dedos bajo la goma de sus calzoncillos y le bajó toda la ropa de un tirón. La polla de Jaime saltó hacia ella, apuntando directamente a su cara. Era blanca y suave, sin experiencia en los placeres del sexo. Sus huevos estaban claramente hinchados, probablemente por la película y por las caricias de Sara.

La película acabó. En la tele sólo había nieve y ruidos. No quise apagarla por miedo a que al hacerlo pudiese romper la cadena de acontecimientos entre mis dos hijos. Sara acarició la parte interna de los muslos de Jaime, con cuidado de no tocar su polla ni sus huevos. Estaba poniéndole cachondo, haciendo que sus pasiones afloraran. Mientras le hacía esto, su mirada no se apartaba de la joven polla que estaba delante de su cara, admirando su longitud y su grosor. Finalmente, su mano subió hasta los huevos y los acogió en ella. Jaime dejó escapar un gemido. Su polla se estremeció. Sara se dio cuenta de que no faltaba mucho para que su hermano se corriese, así que no perdió el tiempo. Agarrando firmemente la polla con su mano, la acarició un par de veces y se la metió en la boca. Jaime soltó otro gemido. Mi propio miembro estaba empezando a hincharse al imaginar lo que Jaime estaría sintiendo en aquel instante en que su polla estaba deslizándose por primera vez en una cálida y húmeda boca.

Sara le comía la polla a Jaime como toda una experta. La lamía de arriba a abajo, para luego metérsela completamente en la boca unas cuantas veces. Miraba hacia arriba, con los ojos clavados en los de su hermano y con una sonrisa en la cara al tiempo que su lengua aleteaba sobre su sensible glande. Cuando vi que los huevos de Jaime se pegaban el uno al otro, supe que estaba cerca del orgasmo. Jaime empezaba a parecer ansioso.

– ¡Cre.. cre… creo que deberías parar! -dijo con una voz rota y temblorosa.

Sara ignoró el ruego de su hermano mientras su cabeza seguía subiendo y bajando sobre su polla.

– Aaaahhhh… -gritó Jaime al tiempo que descargaba su semen en la garganta de su hermana.

Sara mantuvo el palpitante miembro en su boca todo el tiempo que éste estuvo escupiendo su cálida descarga en ella. La polla de Jaime encogió rápidamente y se deslizó fuera de la boca de Sara. Ella le dio un beso en la punta y Jaime cayó rendido en el sofá, con sus brazos y piernas totalmente extendidos.

– ¡Coño! -exclamó él mientras de su cada vez más arrugado miembro salían las últimas gotas de semen. – Ahora me toca a mí -dijo sonriendo Sara, poniéndose en pie.

Empezó a desabrocharse los botones de la blusa y rápidamente se la quitó, así como los pantalones vaqueros, quedándose solo con el sujetador y las bragas. Se quedó de pie unos instantes dándole tiempo a Jaime para que contemplase su cuerpo con todo detalle. Me di cuenta de que era la primera vez que veía a mi hija desnuda desde que era muy pequeña. Sara hacía atletismo en el colegio y estaba en muy buena forma. Su cuerpo estaba bronceado y parecía muy suave. Físicamente, estaba en la época perfecta para una mujer, ya que su cuerpo estaba adoptando las curvas de una mujer adulta, pero manteniendo la firmeza y el brillo de la juventud.

Estaba enfrente de Jaime, con las manos apoyadas en sus caderas. Lentamente, cruzó los brazos y deslizó las manos por todo su vientre. Sus manos recorrieron sus costados, con los brazos aún cruzados, hasta que llegaron a sus hombros. Esto hizo que sus tetas se apretasen la una con la otra, consiguiendo que dos increíbles globos de carne salieran por la parte superior de su sujetador. Descruzó los brazos a medida que deslizaba las manos por su cuello, por encima de sus orejas y a través del pelo. Estiró los brazos por encima de su cabeza, entrelazando los dedos, y luego se puso de puntillas, inclinándose ligeramente hacia adelante y arqueando la espalda. Aquella era una visión maravillosa. Su joven cuerpo estaba completamente estirado, sus piernas eran largas y delgadas, su culo apuntaba afuera y arriba, orgulloso, sus tetas sobresalían de su cuerpo, su vientre estaba hundido y su cabeza echada hacia atrás.

Jaime sólo miraba con la boca abierta. Mi polla empezó a hincharse de nuevo. Sara se quedó en aquella pose durante un instante, pero luego volvió a descansar sobre sus pies planos. Se bajó los tirantes del sujetador y se sujetó las copas de éste a la altura de sus tetas mientras sacaba los brazos por los tirantes. Tras una corta pausa, lentamente dejó caer las copas de su sujetador, dejando a la vista sus enormes tetas. Eran puntiagudas, abundantes y, a juzgar por su forma, duras como piedras. Los pequeños triángulos blancos de su bikini y sus brillantes y rosados pezones resaltaban como rótulos de neón contra su bien bronceado cuerpo. Sus pezones eran unos pequeños garbanzos rosados en la punta de sus tetas, como dos guindas en un helado.

Tras quitarse el sujetador, Sara empezó a frotarse la entrepierna. Se apretó las bragas contra su raja y tiró ligeramente de ellas para que la forma de su coño fuese claramente visible. Dándose la vuelta para quedarse de espaldas a Jaime, Sara se inclinó ligeramente hacia adelante, posó sus manos en sus caderas y luego deslizó sus pulgares bajo la goma de sus bragas. Lentamente, se las bajó dejando a la vista el mejor culo que he visto en mi vida. Cuando sus bragas llegaron al suelo, me di cuenta de que estaban húmedas.

La flácida polla de Jaime comenzó a moverse. Mi corazón latía a mil por hora. Sara se dio la vuelta, se inclinó sobre Jaime y apoyó sus manos en la espalda del sofá. Este movimiento dejó una de sus tetas justo en la cara de su hermano. Jaime no perdió el tiempo. Se metió en la boca aquella deliciosa teta y empezó a chuparla con locura, mientras masajeaba con vigor la otra. Aún de pie, Sara se abrió de piernas, haciendo que formasen una V vuelta del revés. Al ponerse en aquella posición, tuve la vista más asombrosa de su coño. Lo tenía depilado alrededor de la raja, dejando a la vista un suave y ligeramente coloreado monte de Venus. Sus labios, rosados y mojados, sobresalían de la raja.

Sara tomó la mano que estaba masajeando su teta y la guió hacia abajo, en dirección a su coño. Jaime tanteaba torpemente con la mano, sin saber exactamente qué hacer. Sara cogió uno de los dedos de su hermano y separó los labios de su coño con él. Luego lo acompaño hasta su clítoris y lo frotó durante un rato. Mientras hacía esto, sus caderas se balanceaban adelante y atrás, proporcionándome un maravilloso espectáculo. Soltó la mano de Jaime, dejando que fuera él el que siguiese, y cerró los ojos. Un dolor llenó mi polla al ver el dedo de Jaime abriendo la raja de su hermana y exponiendo así todo su agujero a mis ojos. Deseaba con todas mis fuerzas clavar mi larga y dura polla hasta lo más profundo de aquel dulce y joven coño y tuve que hacer uso de toda mi capacidad de autocontrol para poder seguir sentado.

Para entonces, Jaime ya tenía una erección completa de nuevo. Sara se arrodilló delante del sofá y se metió aquella palpitante polla en la boca. Una vez consiguió ponerla bien húmeda se levantó, se dio la vuelta y descendió sobre la verga de su hermano.

– Veamos qué es lo que has aprendido de la película -dijo Sara mientras empezaba a subir y bajar sobre la polla de Jaime.

Sus tetas saltaban juguetonamente y rebotaban arriba y abajo. Las manos de Jaime estaban sobre las caderas de su hermana, pero enseguida empezó a deslizarlas hacia arriba por sus costados hasta que cubrió sus tetas con ellas. Se sujetó a ellas como si fueran asideros. Mientras tanto, yo estaba embobado mirando el coño de Sara. Era hipnótico ver sus suaves y rosados labios deslizarse arriba y abajo por la virgen y blanca polla de Jaime. En seguida aquella polla estuvo brillante por los orgasmos de Sara. Ver aquello me puso realmente cachondo. Mi propio miembro latía aceleradamente y pugnaba por salir de mis pantalones. Estaba seguro de que iba a explotar de un momento a otro.

Por primera vez desde que todo aquello empezase, Sara me miró. Observando el enorme bulto de mis pantalones y la expresión de dolor en mi cara me hizo una seña para que me acercase a ella. Salté de mi silla y atravesé la habitación. En cuanto llegué a su lado, sacó una mano y empezó a acariciarme el bulto. A diferencia de Jaime, a mí no me hacía falta esperar a que nadie me desnudase. Rápidamente dejé caer mis pantalones liberando mi hinchada y palpitante polla. Los ojos de Sara se abrieron de asombro. Mi polla es mucho más grande que la de Jaime y mis huevos estaban hinchados tras ver todo aquel espectáculo.

Jaime me miró brevemente y me dedicó una extraña expresión. No tenía ni idea de lo que estaba pensando. De todas formas, no importó ya que rápidamente volvió a mirar el culo de su hermana rebotando arriba y abajo delante de él. Sara empezó a acariciar mi polla mientras seguía follándose a su hermano. Estaba ya a punto de soltar toda mi leche por encima de ella cuando, de repente, se detuvo. Jadeando por el esfuerzo, soltó mi polla y se echó hacia adelante. Se levantó hasta casi dejar salir la polla de Jaime de su coño, y entonces empezó a deslizarse arriba y abajo con pequeños movimientos sin dejar que le entrase del todo en la raja. Me imaginé qué era lo que estaba haciendo. Quería que Jaime pudiese ver su polla deslizándose dentro y fuera de su coño. Jaime se la estaba metiendo entera. Al ver aquello me convencí de algo que hacía rato que me rondaba por la cabeza. Mi hija era un gran polvo.

Sara se levantó y se puso a cuatro patas en el suelo con el culo hacia nosotros dos. Tras arquear la espalda para que su culo quedase apuntando hacia arriba, se separó los labios del coño dejando a la vista aquel agujero que pedía a gritos ser llenado. Mi frustrada polla se sacudió al ver aquello.

– ¡Acércate y métemela! -dijo Sara a Jaime.

Mi hijo caminó hacia ella con su joven y dura polla oscilando de un lado a otro. Se arrodilló detrás de su culo, se cogió la polla con una mano y la condujo al suave, cálido y húmedo agujero de su hermana. Al ver aquello, noté que mi leche estaba de nuevo a punto de salir disparada. ¡Cómo me gustaría que fuese mi polla la que estuviese metiéndose en aquel coño!

Jaime empezó a bombear con largas pero lentas embestidas al principio, pero eso fue hasta que cogió el ritmo. Sara me buscó con la vista y me hizo señas para que me pusiese delante de ella. Así lo hice y al llegar allí levantó la mirada y dio unas palmaditas al suelo que había justo debajo de ella.

– Túmbate aquí -me dijo.

Me senté delante de ella, pasando mis piernas por entre sus brazos para que quedasen justo debajo de su cuerpo. Me eché hacia atrás y me apoyé en los codos. Mi polla había quedado justo debajo de la cara de Sara. Empezó a chupar mi hinchado miembro mientras yo observaba a Jaime follándosela por detrás. Tenía los ojos cerrados y una expresión de intensidad en la cara. Estaba disfrutando de aquella cabalgada. Sara se sacó mi polla de la boca.

– ¡Fóllame con más fuerza! -le gritó a Jaime.

Jaime aumentó el ritmo de sus movimientos un poco más. Me moví un poco a la izquierda para poder ver más del cuerpo de Sara. Ella por su parte, seguía trabajando con mi polla.

– ¡Clávamela! -gritó Sara de nuevo- ¡Clava tu polla en mi coño!

Jaime se la metía con todas sus fuerzas. El culo de Sara temblaba a causa de los impactos y sus tetas oscilaban salvajemente.

Aquello era más de lo que yo podía aguantar. Los últimos años sin nada de sexo, la película porno, dos adolescentes follando… Mis huevos estaban a punto de soltar la mayor corrida de toda mi vida. No iba a poder soportarlo más. Me senté y cogí la cabeza de Sara entre mis manos al tiempo que sentía una increíble calidez brotando de mi interior.

– Aaahhh -gemí cuando mi polla explotó en su boca. – Mmmmph -fue el único y ahogado sonido que Sara pudo emitir mientras trataba de contener los chorros de semen que estaba lanzando mi polla en su garganta.

Vi cómo mi verga latía mientras seguía enviando su largamente esperado cargamento al interior de la ansiosa boca de mi hija. Me eché hacia atrás y cerré los ojos, saboreando la tranquilidad con que me había quedado tras aquella liberación. Pensé durante un instante en lo que había pasado en aquella habitación. ¿De veras Sara entendía mis necesidades? ¿Dónde había aprendido a hacer todo aquello?

Oí a Jaime soltar un grito mientras llevaba a cabo sus últimos movimientos. Su ritmo decayó rápidamente hasta que por fin se detuvo y cayó rendido sobre la espalda de Sara. Pensé en su caliente semen saliendo disparado en lo más profundo del dulce y joven coño de su hermana. Vaya un chaval con suerte. Aunque yo no me podía quejar, también había quedado satisfecho. Sara levantó la vista mirándome a los ojos y me dedicó una sonrisa traviesa.

– Feliz cumpleaños, hermanito -dijo pero sin dejar de mirarme.

En los meses que siguieron a nuestro pequeño episodio, no dijimos nada sobre él. Fue como si todos nosotros supiésemos interiormente que aquello había sido algo para una sola vez, algo que no íbamos a repetir jamás. Nuestras vidas han seguido prácticamente igual que antes excepto por una cosa… Jaime ya no es tan introvertido.

Extraña atracción

Esto es veridico. Hace unos años tuve un accidente y me rompi una vertebra. Estoy en una silla de ruedas, no tengo sensibilidad ni movilidad. Soy independiente y no necesita ayuda del terceros. Tengo una discapacidad y eso no me acompleja en absoluto.

Pero me sigue gustando el sexo, y cómo no me corro, duro un montón de tiempo, dale que te pego, en la lesión medular es muy corriente la espasticidad, qué es un daño en el sistema nervioso central, esos son los síntomas, las pierna se mueven como si tuvieras un ataque epiléptico de cintura para abajo, con convulsiones y la polla en cuánto la toco un poco, se pone dura como una piedra. A todo esto.

Tuve una relación con una mujer de lo mas flipante. Parecia una mosquita muerta y agüita.

Su aspecto era normalito, no era fea, ni guapa tampoco. Pero tenía un buen culo y un buen par de tetas, tenía un cuerpo para comérsello. De comploxion delgada

Al principio normal, un buen polvo, pero segun la fui conociendo y en especial sus puntos erógenos. La cosa ya fue a mayores, descubrí que le gustaban los juguetitos caseros, en especial los calabacineses. no solo eso, también tenía orgasmos vaginales y clitorianos, ademas, cuando le comía el cuello se corría como una loca, multiorgasmica y cada vez que se corría le daban convulsiones (Hay que ver, voy a omitir mas detalles que no vienen al caso e ir al grano).

Recuerdo una noche que no olvidaré jamás, empezamos charlando y bebiendo una botellita de vino, al rato entre una cosa y otra, terminemos hiper-cachondos. Y empecemos con el ritual, yo me fui a la cama, y ella a la nevera a por el juguete, lo peló y lo calento en el microondas y vino conmigo. Empece comiendole la boca, y cuando llegue al cuello se fue como una loca, yo aún disfrutaba acariciándole y viendo como convulsionaba de lo sensible que tenía el cuerpo reaccionaba aún más cuando la tocaba jejjejej.

Luego me metí entre sus piernas, .le comía la cara interior de los muslos y la hacía sufrir pasando mi lengua cerca de donde ella quería jajajaj al final le daba lo suyo, la recompensa óooooooooooh My God!!! ( así suena mejor ).

Seguíamos echando un polvito, yo abajo y ella cabalgando, y segun se corría, la convencía para que volviese, una y otra vez, para que no parará, terminó esplotando de placern. Hasta cinco lo conté una vez.

Terminemos con el calabacín, pero en esta primera ocasión, todo cambio. Ya había notado que le gustaba el sexo anal y como estaba como estaba, la convencdiciéndole que se metiera el calabacín en el coño y que se metiera mi polla poco a poco en el culo, cuando la tuvo dentro y bien encajada empezamos el trote, fue como estar en el cielo.aAntes de acabar le dije que me cogiera la pierna y la echara fuera de la cama, que la dejara en el aire vamos, claro la pierna empezó a moverse arriba y abajo, de un lado a otro y a temblar de tal manera que eramos los dos dando botes sobre la cama. Claro no duró mucho la cosa y plaff, tanto fue el gusto que tuvo que arquearse bastante, para salir del temblequeo y de mi polla en su culo. De tal manera que mostró al amiguito olvidado y salió disparado hacia mi cara con tanta fuerza que me dejo un chichón en la frente.
Alguna pensará que me lo he inventado. Me da igual pero mucha imaginación tendría que tener para inventarme algo así, el caso es que nos seguimos viendo y las cosas fueron fueron a mayores, pero para bien, aún sigo pensando en ese día. Donde el sexo se convirtió en culto y ella en mi altar. Con el tiempo, no sé porque dejó de verme sin mediar palabra, pero creo que llego a un límite, en el que cogió miedo.
Después de eso no he encontrado nada, solo sexo tradicional. Y aun sigo buscando algo que me saque de esta rutina sexual . No dudéis en mandarme un correo electrónico, acompañada de una foto si me queréis conocer en persona, claro.
Pues estaría muy agradecido si queréis hacer un comentario Gracias a todos.

Perrita de Luis

Bueno me llamo Cristina y soy aficionada a leer relatos eróticos. Me gusta mucho el sexo y probar todo tipo de experiencias. Intentaré relataros la última de la manera más excitante y buena posible.

Iba yo a casa de un amigo para hacer unos deberes juntos. Siempre me había parecido muy atractivo pero solo le veía como un buen amigo aunque muchas veces me sorprendía a mi misma fantaseando con él.

Me puse un vestido ajustadito de los que más me favorecían. Resaltando especialmente mis piernas y mi trasero pues siempre me han dicho que eso y la cara son las partes más bonitas de mi cuerpo.

Al llegar a su casa me abrió su hermana diciéndome que me pasara a su habitación. Había llegado un poco antes de lo previsto con la idea de tener tiempo libre después. Llamé a la puerta pero no contestó así que entré de sopetón.

Cual fue mi sorpresa al pillarle delante del ordenador viendo una película porno y acariciándose suavemente la polla que había sacado de sus pantalones. Solo con vérsela,notarle tan excitado me sentí húmeda y con ganas de sentirme penetrada por esa maravilla de polla que tiene. Unos 20 cm. mínimo tal vez alguno más.

Al oírme se sobresaltó. Su cara mostró por un momento vergüenza e intentó vestirse a toda prisa y apagarlo todo. Pero en cuanto le vi las intenciones me coloqué cerca de él y le dije.

No te preocupes continúa. No quiero aguarte la fiesta. Y así de paso me dejas ver la peli que en casa no puedo hacerlo.

Sorprendido se quedó un poco sin saber como reaccionar y por un momento yo también me sentí extraña. No suelo lanzarme pero sabía que esta vez si quería cumplir mis perversos deseos tenía que dar el paso.

Encendí el monitor. La película mostraba una escena en la que una chica era penetrada a 4 patas por un hombre mayor que ella.

Sentí mi deseo crecer, mi tanga más húmeda, mis pezones se endurecieron.

Él debió de notarlo pues me los miro de reojo. En su mirada pude advertir la lujuria.

Sin pensarlo más llevé mi mano hasta su polla y comencé a masturbarle.

Se dejaba hacer. Le notaba disfrutar mogollón y eso a mí me ponía muy cachonda.

Cuando sentí que estaba a punto de venirse me arrodillé entre sus piernas y se la lamí. Pasando mi lengua lentamente por todos los rincones, poniendo especial atención a la punta pues noté que en esa zona él era muy sensible y no podía apenas contenerse.

Me la metí en la boca se la chupé un buen rato pero sin dejarle tener un orgasmo.

Después me giré y me puse a 4 patas sobre el suelo con las piernas bien abiertas para que pudiera vérmelo todo.

Ya sabía que eras una puta. Tarde o temprano iba a follarte. (Me dijo).

Diciendo esto se acerco a mí y arrancó mi tanga. Levantándome el vestido hacia arriba llevo su polla hasta mis nalgas y se empezó a rozar contra ellas.

Dios que excitada estaba y más con sus palabras. Me empecé a mover contra él y a gemir como una loca sin poder controlarme.

Calla zorrita. No estamos solos. Si no guardas silencio no te follaré y te callaré con mi polla.

Me sorprendía ver el lado oculto de mi amigo. Me encantaba su manera de excitarme. Mordiendo mis labios para no gemir le dejé que continuara. Metió sus dedos en mi coñito húmedo y me paso la lengua por el ano para después chupar mi clítoris hasta el punto de volverme loca. Me hizo correrme.

Aún no hemos terminado. Zorrita vas a ver como te follo.

Diciendo esto abrió mis nalgas y me penetró con fuerza. Sentí el dolor, creía que no iba a soportarlo pero al cabo de unos minutos se transformó en placer. Me penetraba salvajemente con su polla por detrás mientras sus dedos lo hacían en mi coño. Una doble penetración que me hizo venirme en un orgasmo como nunca había sentido.

Ahora seguimos follando de vez en cuando y sin reparos.

Espero os haya gustado.

Si queréis que os relate más experiencias me decís.

Podéis contactar conmigo en:

kristel_cristina@latinmail.com

Hermes el romano

La otra tarde estaba hojeando un número atrasado de la Cosmopolitan cuando me fijé en la sección de anuncios que aparecen en las últimas páginas. Ya sabéis, esos que ofrecen masajes corporales, compañía, y todas esas cosas. Nunca antes había llamado a uno de esos, y como me gustan las nuevas experiencias, y además como tampoco tenía nada que perder –en un apuro siempre podía colgar- , pues me decidí por uno y marqué el número de teléfono. Solo quería divertirme un poco y saber de qué iba aquello, hacer unas cuantas preguntas y ya está. Al otro lado del hilo telefónico se oyó una voz masculina:

– “El Templo de los Dioses”, ¿puedo ayudarle en algo.?”

Tratando de controlar mi temblorosa voz le pedí que me explicara cómo funcionaba el servicio. Él me informó de los diversos precios, me comentó un poco de qué iba la cosa y después me pregunto que qué era lo que estaba buscando exactamente. Me pilló tan de sorpresa que no supe qué decir…pero me envalentonó la protección del teléfono, así que dejé volar mi imaginación, convencida de la dificultad de mi petición (¡¡¡¡¡inocente de mi!!!!!!!!), y le espeté:

– “ Quiero a un hombre negro. Con unos rasgos hermosos y grandes músculos. Cuanto más grande mejor: de más de 20 centímetros, desde luego. Que le vaya el sexo oral y no le haga ascos al sadomasoquismo. Yo encima, por supuesto. Ah, y vestido de romano, con una toga y todo eso. ¿Es posible? De lo contrario…”

– “Comprendido. Déjeme ver…”

Durante unos segundo solo pude oír el seco sonido de las teclas de un ordenador al ser presionadas…

– “Creo que el hombre que busca es Hermes. Un negro jamaicano. 1,95. Musculoso. 27 centímetros en erección, ¿Les preparo una cita?”
– Eh…si.- contesté. De pronto quise conocer al bien – dotado jamaicano – ¿Cuánto tardará?
– En una media hora estará en su casa.

Le di mi dirección y colgué sin más. Me empezó a entrar el miedo. En un primer momento decidí no abrirle la puerta, como si no estuviera en casa, y así olvidarme del asunto, de aquella broma que se me había ido de las manos.

Sin embargo me puse a ordenar el cuarto como una loca, me metí en la ducha, salí, me sequé y me estaba echando perfume cuando tocaron a la puerta. Me quedé paralizada. Volvieron a tocar no una, ni dos, sino hasta tres veces seguidas. Grité que ya iba y me coloqué lo mejor que pude mi mejor sujetador negro, un liguero y unas medias de encaje del mismo color. Sin braguitas ni tanga. Me encaramé en unos taconazos de aguja, muy finos, negros, que había comprado especialmente para la comunión de mi sobrina para dentro de pasado mañana y salí al salón.

Recordé que no me había lavado los dientes, y ya iba a girarme de nuevo hacia el cuarto de baño cuando volvieron a llamar a la puerta. ¡Menuda estúpida, ahora que recuerdo esos momentos! Parecía una colegiala que no había follado en su vida.

Respiré hondo, abrí y allí estaba mi deseo hecho carne, materializado, tangible. ¡Y lo mejor de todo es que iba vestido de romano!. Un negro de casi dos metros con una túnica a la altura de las rodillas, blanca, qué digo blanca, ¡in-ma-cu-la-da!, sujeta a la cintura con un hermosos cinturón broncíneo y unas sandalias cuyas tiras se entrelazaban a lo largo del tobillo y las pantorillas.

“Hola”, me saludó mirándome de arriba abajo, “me llamo Hermes y estoy a tu entera disposición”.

Le invité a que entrara, claro, y le ofrecí una copa. Me temblaban tanto las manos cuando se la ofrecí que él me abrazó y me susurró al oído que me relajara:

“No tienes por qué esta nerviosa, Helena – yo le había dado un nombre falso, tampoco creo que Hermes fuera su verdadero nombre, desde luego -, tú eres la que manda, no vamos a hacer nada que tú no quieras”.

No me veo capacitada para describir lo que se siente cuando un hombre así te dice eso. Dios bendiga a Jamaica. Hermes no pronunciaba muy bien el español, tenía un ligero toque afrancesado. Me pregunté qué clase de vida habría llevado mi dios menor. Pensé en cómo decirle aquello me iba a costar mucho, que quizás en otra ocasión…cuando se sentó en el sillón de cuero y se miró la entrepierna, estirándose la toga sobre la erección más impresionante que he visto en toda mi vida.
Él se dio cuenta de que yo no podía apartar la vista de aquel prodigio, así que se sujetó con ambas manos (una a cada lado) las costuras de la corta túnica, a la altura de las caderas, y tiró de ellas haca arriba, permitiendo que la tela se deslizara suave y lentamente por sus muslos, por su enorme erección… Dios, lo que era ver aquella tela deslizarse por su pene de ébano hasta dejarlo al descubierto. La visión del falo de Hermes me envolvió completamente. Jamás había visto una polla tan grande, tan perfecta, maravillosa verga jamaicana.

El falo de Hermes merecía ser inmortalizado.

Una visión tan magnánima produjo la magia. Mi nerviosismo desapareció, sintiéndome la dueña del universo. Su inmenso pene me hacía sentir así.

Me acerqué y le acaricié levemente, con respeto, temerosa de que solo fuera un espejismo. Inmediatamente me saludó. Me encanta cuando los hombres hacen que su polla salude. Siempre me hace reír. “El Comandante le presenta sus respetos, mi general”, me dijo un sonriente Hermes, que no dejaba de mirarme penetrantemente.

Me senté en sus rodillas, de cara a él. Cogí su mano y la coloqué sobre mi sexo y me libré del sujetador, sosteniéndole la mirada, mientras él inspeccionaba mis bajos fondos. Sostuve entonces en la mano a su guerrero del amor con casco morado y despacio, muy muy despacio, fui bajando la cabeza. Una minúscula y brillante gotita de semen le asomó en la punta, como una perla perfecta. Se la limpié con la lengua y su enorme cuerpo se estremeció.

– “Y ahora – dije siguiéndole su broma anterior – , romano, te voy a dar las órdenes que tú, como soldado, has de cumplir con riguroso detalle. Me vas a quitar el liguero y las medias con los dientes. Vas a rendirle culto a mi coño como si fuera el primero y el último que ves en toda tu vida. Me vas a follar como sólo puede hacerlo un jamaicano con esa enorme polla que Dios o tu madre te han dado, y me la vas a meter hasta que me salga por la boca”.

Y bueno, qué más puedo decir, el resto ya lo imagináis, ¿no?. Por 240 tuve el mejor polvo de toda mi vida. Desde luego mereció la pena cada céntimo que me gasté.
Intereses incluidos.
ALIENA DEL VALLE.

La historia de Lucita

Hola, me llamo Lucita, tengo 19 añitos, soy muy linda, tengo un bonito cuerpo, sobre todo mis tetas son grandes y muy firmes, pues hago ejercicio constante, piel bronceada, cabello largo y negro, ojos verdes, y quiero que conozcan mi historia.

Cuando tenia 10 años fui a vivir a la casa de mi tía, ella cuidaba de mí, pero tenía un hijo, mi primo Andrés, él tenía 18 años, cuando yo llegue él me recibió muy bien, y empezó a hacerse mi amigo y a ganarse mi confianza, como yo era muy inocente, creía y hacia todo lo que él me decía.

Un día me dijo que yo era su primita preferida, que iba a demostrarme cuanto me quería, entonces me levanto el vestido y empezó a acariciarme la vagina por encima de mis panties, a mi me incomodó mucho, pero él me convenció de que así era como se demostraban cariño los amigos, no perdía la oportunidad de hacerlo, el día de mi cumpleaños me dijo que me iba a regalar algo muy especial, mientras me cantaban el Happy Birthday, se sentó a la mesa y me sentó en sus piernas, como era una mesa grande y tenía un mantel largo, nadie se daba cuenta de lo que estaba sucediendo, me corrió el vestido y abrió mis piernas y metió la mano, movió mis panties para un lado y me metió el dedo en la vagina, yo salte y me queje, pues me dolió, entonces él lo saco rápido, nadie lo notó, me pidió que no dijera nada, me dijo que iba a ser nuestro secreto, que ese había sido su regalo, pues significaba que éramos los mejores amigos del mundo y que así era como se demostraban cariño.

Después de eso, cuando mi tía salía de la casa, él aprovechaba, uno de esos días cuando ella ya se había ido, Andrés me sentó en su cama, levanto mi vestido y me bajo los panties, yo me asuste, pues se abrió la cremallera de su pantalón y se saco su polla, yo trate de correr, pero el me agarro de un brazo y me sentó en la cama, me dijo que si yo quería demostrarle cuanto lo quería, yo le dije que sí, entonces él me dijo que me iba a enseñar, me pidió que abriera la boca y me metió su polla entre ella, entonces me dijo que se la chupara, yo no quería, pero me obligo a hacerlo, mientras tanto hizo que me pusiera en cuatro y me metió los dedos en mi vagina, me di cuenta que su polla se le puso grande y dura, y que metía los dedos en mi vagina cada vez más rápido, empezó a dolerme, y cuando me queje me amenazo con contarle a mi tía lo que sucedía entre los dos, yo continué haciendo lo que él dijo y dejándome hacer lo que quería, estábamos en esas cuando llegó mi tía, Andrés se asusto, me dijo que me subiera mis panties y que me fuera para mi habitación, así lo hice.

Paso esa semana y mi tía no había tenido ninguna vuelta que salir a hacer, yo veía que Andrés estaba muy inquieto, cuando estaba por ahí en cualquier momento me tocaba, trataba de meter la mano en mis panties, pero de repente aparecía mi tía y no podía hacer nada.

Una noche, me coloque mi pijama y me acosté, ya era bastante tarde, todos estaban durmiendo, cuando de repente Andrés entró en mi habitación, me desperté y vi que traía puesta su pijama, cerro la puerta con seguro y se acercó a mi cama, me dijo que me iba a acompañar un rato para que no sintiera miedo, levanto las cobijas y se acostó a mi lado, de pronto empezó a tocarme, yo le pedí que no lo hiciera, me dijo que quería demostrarme como nunca antes cuanto me quería, yo estaba de espaldas a él, subió mi pijama hasta la cintura, metió sus manos y empezó a acariciar mis tetas que apenas estaban creciendo, eran muy pequeñas, luego empezó a tocarme la vagina y metió la mano entre mis panties, me sobaba el clítoris y se dio cuenta que estaba humedeciendo mi vagina, me decía que estaba muy bien, que así me iba a doler menos y que eso lo excitaba más, Andrés empezó a meterme los dedos por detrás, yo estaba muy asustada, se recostó contra mi, yo sentí su polla que estaba grande y dura, se bajo la pijama, abrió mis piernas, levanto una de ellas y por detrás trato de penetrarme, eso me dolía mucho y empecé a quejarme y trate de llorar, pero me amenazo y me dijo que si alguien se daba cuenta me echarían de la casa, entonces empujo duro y no logro meterla toda, eso dolía, entonces me dio la vuelta, quedó encima de mí, abrió mis piernas, subió una a su hombro y volvió a poner su polla en mi vagina, la sobaba contra ella, entonces empezó a meterla poco a poco y de pronto empujo durísimo, yo sentí que me rompía por dentro, todavía era virgen hasta esa noche, me la metía cada vez mas rápido y empujaba muy fuerte, yo apenas sollozaba, hizo que me pusiera en cuatro y me la metió por detrás, me apretaba las tetas con una mano y con la otra me tocaba el clítoris, entonces saco su polla de mi vagina, yo descanse, pensé que todo había terminado, pero no, metió sus dedos en mi vagina varias veces y los paso por mi culo, luego fue metiéndolos uno a uno, no tenía ni idea de lo que iba a hacer, entonces se cogio su polla y la apunto a mi culo, la coloco ahí y empezó a empujar, dolía como un demonio, yo le pedí que no siguiera, pero él estaba como loco, siguió empujándola, hasta que la metió por completo, yo solté un gemido de dolor, pues también me desvirgo el culo, la metía y la sacaba sin piedad.

Volvió a sacarla y me hizo dar la vuelta, otra vez quedo encima de mí, coloco las almohadas debajo de mi culo, hizo que abriera y doblara las piernas lo mas que podía y me metió su polla por la vagina otra vez, yo la sentí casi en el estomago, la empujo lo mas adentro que pudo, se removía dentro de mí, la saco y me levanto de las piernas, las coloco en sus hombros y me lo metió en el culo otra vez y al mismo tiempo metía sus dedos en mi vagina, la empujaba duro y rápido, ahí duro un buen rato, hasta que sentí algo caliente dentro de mi culo, Andrés se detuvo, se quedo un rato en esa posición, hasta que saco su polla de mi culo y se acostó, yo me deje caer en la cama, cansada y adolorida, me arrope con una sabana, me toque y cuando vi mi mano estaba con sangre pero él no contento con lo que había hecho, siguió acariciándome, besándome las tetas y metiéndome los dedos por donde se le ocurría, finalmente se quedó dormido.

Una era rubia y la otra morena

El otro día estuve en un bar de copas, sólo como muchas veces, y de repente se acercaron como tres mujeres bastante impresionantes por sus formas y su belleza que pensé que no iban a entablar ninguna conversación conmigo, pero no fue así, y mientras tomábamos una copa, me propuso una de ellas ir afuera. Yo pensé que se trataba de otra cosa, pero cuando estuvimos fuera me dijo que se sentía muy excitada y que deseaba hacer el amor conmigo. Me quedé algo perplejo, pues no me había ocurrido nunca nada igual. Accedí y cuando estabamos en el coche empezamos a tocarnos y a besarnos. Al principio fue algo tranquilo, pero llegó un momento de tal excitación que hasta los cristales se empañaron, yo la tenía en mis brazos acariciándola sus tetas y ella a mí el paquete.

Al cabo de unos diez minutos de tal frenesí me dijo que en vez de hacerlo en el coche, podíamos ir a su piso que no quedaba muy lejos, yo lo pensé durante un momento y al final accedí. En el camino no paró de magrearme y de besarme.

Cuando llegamos a su piso me encontré con la sorpresa que estaba una de las amigas suyas que estaban en el bar y al entrar en él me empezaron a acosar las dos sin mediar ninguna palabra, para mí era algo nuevo, una de mis fantasias de siempre. Empezamos a desnudarnos entre los tres, yo tenía dos mujeres a los cuales no podía dejar de acariciar, empecé besándole las tetas a una y a otra cuando de repente me encontré totalmente desnudo besando a una las tetas y la otra chupándome el miembro, !qué gozada!, la retiré la boca para dedicarme a acariciarla su lindo sexo mientras besaba y magreaba a la otra. Así estuvimos unos minutos cuando empezamos lo fuerte.

Me cogieron entre las dos y me dedicaron unas caricias en mi miembro de lo más placenteras, luego se pusieron a cuatro patas las dos y empecé a lamer su coño y su culo, con lo cual se desacían, y después fuí penetrándolas una y después otra, hasta que al final me ofrecieron un lubricante para penetrarlas por detrás.

Empecé con Alba que así me dijo que se llamaba la rubia y luego la emprendí con Rosana que era la morena, conseguí que Alba se corriese de placer y entonces me dediqué por entero a mi morena, yo estaba tan excitado que conseguí aguantar un poco más pero al final el placer de hacérmelo con las dos pudo conmigo y cuando la llené el culo casi tenemos el orgasmo al mismo tiempo.

Ni que decir tiene que fue estupendo, nos tomamos una copa, hablamos un rato y de repente me encontré con las manos de Alba en mi polla, lo cual me produjo otra vez placer y continuamos así hasta el amanecer.

¡Qué dos mujeres más insaciables! Lo hicimos otra vez, yo solo sé que llegué a mi casa a eso de las doce y muy cansado, pero esas dos mujeres se merecían ese esfuerzo.

Una tarde en el chat

Era una aburrida tarde de domingo, estaba sola en casa, en la calle hacía frío, me agobiaba pensar que el día siguiente sería lunes y otra vez vuelta a la rutina, pasé un ratito mirando la tele, pero la misma basura de siempre, me puse a mirar por la ventana y sorpresa!!! Estaba abierto el cybercafé, cogí un poco de dinero y bajé volando. Estaba repleto de gente jugando, humo, ruido y todo eso, el encargado se acercó a mi y me dijo:
– ¿Que deseas?
– Quisiera navegar una horita o más a mis anchas.
– Esta la cosa un poco jodida, ya ves como tengo el local de gente, pero espera, al fondo hay un ordenador vacío no lo utilizamos porque no esta preparado para jugar, pero si dices que solo es para navegar… te lo preparo en un momento.
Le hice un gesto indicándole que si.
Ya estaba sentada en el ordenador, sola y empecé a navegar por los grandes portales y decidí meterme en un chat, uno en el que hablaban de sexo, me pareció curioso. Entre a la sala y estaba toda llena de tíos todos salidos, me acosaban, era super molesto, que si como te llamas, que si donde eres, que si nos podemos conocer, etc etc etc, era una conversación de tontos, nadie escuchaba a nadie, todo el mundo escribía a la vez, decidí salir de ese horrible lugar. Y entre en un chat que pensé que sería más ameno: amistad. Por lo menos allí se podía hablar un poquito más y conoci a Lucas, un chico la mar de simpático, poco a poco, fue captando mi atención, solo le enviaba privados a él, hablamos de lo tipico, trabajo, estudios, experiencias, vivencias, y empezamos a intimar. Me dijo que hacía tiempo que no sentía el calor de una mujer y que se moría de ganas. Nos hechamos a reír.
Pero paré la risa en seco:
– ¿Donde estas? – le pregunté.
– En mi casa.
– ¿Te has masturbado alguna vez con otra chica?
– No, nunca.
– Yo tampoco. Pero hoy estoy un poco juguetona.
Se hizo el siencio, parecía que se había sentido incómodo. Mi respiración se aceleraba a segundos.
– Frota tus pezones con el borde de la mesa – me dijo – imagina que son mis dientes mordisqueandote.
Empecé a frotarme, con el riesgo que corría de ser descubierta, pero eso me excitaba aún más, me estaba mojando por momentos.
– Sácate la polla y empieza a acariciarla – le dije.
– Estoy rodeando la polla con mi mano, acaricio el capullo, esta super suave, te encantaría verla Judith.
– Me encantaría chuparla Lucas. Imagina que tu mano es mi boca, lamiendo cada rincón, lamiéndote desde el perineo, subiendo por los huevos, por debajo del tronco y acabar metiendo la lengua en el agujerito.
Mientras iba diciendo esas palabras, empecé a deslizar mi mano por debajo de la mesa y la pose en el interior del muslo.
– Lucas, me encataría meterme tus huevos en mi boca y chuparlos, imaginate que lo hago.
– Si, Judith.
– Ahora te estoy chupando la polla Lucas, te la chupo con cara de viciosa ¿te gusta?
– Me encanta. Separa un poco tus braguitas y tócate Judith.
La idea de estar en un sitio público me excitaba aún más, y eso hice, apoyé mi pierna donde pude y separé la otra, mientras iba deslizando mis braguitas a un lado. Sentí el airé fresco acariciandome, eso me puso malísima, empecé a acariciarme el clítoris.
– ¿Que haces?
– Me toco el clítoris, me imagino que es tu polla desnuda rozándolo suavemente.
– Uuuuuuhhhmmmm. Metete mi polla.
Deslicé mis dedos hacia dentro, tenía todo el coño mojado, no me costó nada metérmelos, sentí un gran placer, como si me quemara y mis dedos me hubieran refrescado, aliviado.
Empecé a mover mi mano con mis dedos dentro, fui subiendo el ritmo, miraba a todos lados, no quería que me pillaran.
– Me encanta meterte la polla Judith, ¿te gusta como te follo?
– Si, Lucas, si!!
Moví mis dedos con más rapidez, mi respiración se aceleraba, movía mi pelvis casi involuntariamente, si en ese momento hubiera llegado el encargado, me hubiera dado igual, no había marcha atrás, mi boca semiabierta, mis pechos botaban, mi respiración agitada, cuando empecé a arañar la mesa, con fuerza, me estaba corriendo, apreté los dientes, no sé porque pero sabía que Lucas también estaba llegando al orgasmo y eso hizo que la sensación fuera más intensa!! Mi cuerpo se convulsionaba involuntariamente y termino la tormenta, me quedé exhausta, sin respiración.
– ¿Lucas?
– Judith, estoy todo perdido.
– Jajaja, Lucas, se me acaba la hora, apunta mi teléfono: 600 000 000
– Te llamaré Judith.
– Te esperaré.

Judith