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La chica de los pechos pequeños

Está historia sucedió hace ya muchísimos años (hace 20 para ser precisos), pero aún hoy la recuerdo como si fuera ayer. Son esas cosas, que por más que pase el tiempo, no te vas a olvidar, porque te marcaron de alguna forma o porque pasaron cosas, que en ese momento nunca te hubieses imaginado. En fin, en esa época yo estaba saliendo con una chica hacía ya más de dos meses y aún no había pasado nada (nos tocábamos y esas cosas, pero no habíamos tenido sexo aún). No se si, porque yo era un poco lerdo o porque en esa época las cosas iban más lento. También es cierto, que no la teníamos fácil, ya que los dos vivíamos con nuestros padres, así que era difícil tener un momento de intimidad. Pero un día, cuando llegó a su casa, ella me recibe con una cara pícara y me dice que estábamos solos, porque los padres habían salido y no volverían por lo menos de acá a unas dos horas. Yo tampoco podía creerlo! De inmediato, comenzamos a abrazarnos y besarnos y fuimos así, caminado hasta el sofá del living de la casa y nos tiramos ahí. Comencé a tocar sus pechos por sobre su ropa y su cola (la mejor cola que he visto y tocado en mi vida). De a poco empiezo a meter mi mano por debajo de su remera y empiezo a sentir su suave piel. Mientras tanto ella me tocaba también por sobre mi pantalón la pija que ya la tenía durísima. Empiezo a sacarle la remera, y ella me ayuda quedándose en la parte de arriba, solo con el corpiño. Voy tocando sus pechos, por sobre el sostén y de a poco llevo mis manos hacía atrás para soltárselo, pero ella me las agarra y me detiene. Ahí yo pensé, sonamos no va a pasar nada!. Pero, para mi total sorpresa, me dice: “no me saques el corpiño, yo también tengo muchas ganas de hacerlo, pero me dan mucha vergüenza mis pechos, así que por favor no me lo saques”. Yo no entendía nada!. Si bien había notado cierta incomodidad cada vez que le tocaba los pechos, pensé que era porque quizás le parecía que estaba yendo muy rápido, pero nunca se me pasó por la cabeza, que pueda ser porque le avergonzaran. Si bien tenía unos pechos pequeños, nunca pensé que pudiera estar acomplejada por eso. Aparte siempre se mostró como una chica super alegre, que no se hacia problema por nada, con lo cuál esto realmente me sorprendió. Por otro lado, a mí siempre me parecieron muy sexys los pechos pequeños (no es que no me gusten los pechos grandes, pero los chicos siempre me llamaron más la atención). Me llevó un tiempo, poder salir del asombro pero apenas pude articular alguna palabra, le dije que no entendía el porque de su vergüenza y que a mi me encantaban su pechos. Ella no me creyó y me dijo que yo se lo decía para hacerla sentir bien, a lo cual yo le explique que tenía la pija que me explotaba y que era por sus tetas y que no había nada más en el mundo que deseara más, que verlas y tocarlas. Pero ella seguía incrédula y además me dijo: “es que aparte mis pechos son raros y me muero de la vergüenza”. Ahí yo ya no podía entender que era lo que pasaba, a que le llamará ella “raro”? y ya me había entrado la curiosidad por saber que era la cuestión esa que ella decía que convertía a sus tetas en raras. Yo le insistí que me moría de ganar por ver sus pechos y que no tuviera vergüenza que sean como sean, a mi me iban a gustar. Y bueno, después de tantas vueltas y sin estar muy convencida, por fin accedió y se desabrochó el sostén. En el momento que se lo sacó, me miró, con los ojos llenos de lágrimas y se quedó mirando atenta a las caras o gestos que yo hacía. Yo cuando los vi, no lo podía creer. En realidad eran raros como ella decía… o por lo menos yo nunca había visto unos pechos así. Eran bien pequeños, pero bien cónicos y el pezón empezaba desde la mitad del pecho. Es difícil de explicar con palabras, pero la verdad que eran extraños (o distinto a lo que había visto antes por lo menos). Pero me encantaron y se lo dije. Y se los empecé a acariciar, diciéndole que tenía unos pechos hermosos, es mas, que eran los pechos más lindos que había visto. Se le puso la piel de gallina, y se le erizaron aún más los pechos. Comencé a pasar mi lengua por todo el pezón y sentía como se le empezaba a entrecortar la respiración. Abrí mi boca bien grande dejando que entrara todo el pezón adentro y le succionaba suavemente uno y después el otro. Yo estaba con la pija dentro del pantalón, queriendo salir inmediatamente!. Y no aguanté más y me bajé los pantalones, dejando mi pija al descubierto, muy dura a punto de explotar y comencé a masturbarme, tocando sus pechos desesperadamente. Creo que no duré más de 10 segundos antes de estallar y llenar sus pechos de semen. Ella arqueaba su espalda, como para exponerlos lo más posible y yo le seguía acariciando sus senos, todos mojados. Después de un rato, sonriéndome, me dijo me parece que tengo que ir al baño a limpiarme un poco, y se fue para allá. Yo me subí los pantalones, y fui a buscar algo para limpiar, porque no solo había terminado en sus senos, sino que también había varias salpicaduras por el sofá. Cuándo ella vuelve del baño ya se había puesto nuevamente su remera. Yo la miré sorprendido, pues pensé que íbamos a continuar. Ella se dio cuenta de mis intenciones y me dijo que mejor no sigamos, porque ya había pasado más de una hora y sus padres podían volver y encontrarnos en una situación complicada. Y así fue, nos quedamos besándonos y acariciándonos hasta que llegaron sus padres. Al rato yo me volví a mi casa, sin poder creer, ni entender bien lo que había pasado. Por dentro me sentía un poco incómodo, imaginándome que podría estar pensando ella de lo que había pasado, ya que me había masturbado frente de ella, y la verdad es que me daba un poco de miedo que podría pensar ella respecto de eso. Debe estar pensando que soy un pajero! me decía a mis adentros. La verdad, las veces anteriores que había tenido sexo con otras chicas, había sido todo muy convencional y está vez es como si hubiera perdido el control y me había dejado llevar por lo que sentía en el momento. Así que me fue a dormir, pensando como lo habría tomado. Al día siguiente, a las diez de la mañana, me llama a mi casa y me saluda muy cariñosamente y me dice que estaba muy feliz y que quería verme… ufff y ahí me tranquilice un poco, ya que parecía que no le había parecido tan mal lo del día anterior. Es mas, días después me confesó que le encantó lo que había sucedido ese día, ya que no podía creer que yo estuviera tan excitado con sus pechos y que esa noche se había masturbado tres veces recordándome a mí acabando en sus senos. Así que este es solo el comienzo, de una de las mejores historias de sexo que tuve. Continuará…