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El Nuevo Jefe del Departamento

Autor: Marita Correa

Ricardo es el nuevo jefe del departamento fiscal de una importante asesoría. Un antiguo compañero suyo de universidad,  directivo de la empresa, pensó en él, para reparar el enorme fiasco que su antecesor ha realizado en este departamento.

Es un hombre atractivo de unos 55 años, para sus empleados un hombre serio y reservado  escondiendo  para sus más allegados,  su lado más afable, extrovertido y su gran sentido del humor.

Entre todos sus subordinados que tiene a su cargo hay una mujer que lo saca de quicio, contestona, orgullosa, cuarenta y tantos, recién divorciada y queriendo recuperar todo el tiempo perdido de su matrimonio, no hay día que llegue tarde,  no la encuentre charloteando con su compañera y siempre tiene una excusa cuando no tiene su trabajo listo.  Muchas veces ha querido presentar una queja sobre ella pero hay algo en esa mujer que le impide hacerlo

Por supuesto, la antipatía es mutua. Ella ya se ha ganado varias broncas por parte de él  y la ha relegado hacer trabajos que no le corresponden, sin embargo lo que menos soporta  es su indiferencia hacia ella, ha intentado ganárselo y llamar su atención de todas las maneras posibles, sin lograr conseguirlo.

Una mañana Natalia no está especialmente de humor, su compañera y mejor amiga Marta se queda extrañada y empieza a interrogarla.

Marta- ¿Qué te pasa? No has abierto la boca en toda la mañana

Natalia- Nada

Ana se levanta y se va a la habitación de las fotocopias, Marta la sigue, no se va a quedar sin enterarse que le pasa a su amiga

M- Venga, no te hagas la interesante, si al final me lo vas a contar, ¿saliste a noche con Jesús?

N– No, lo he dejado con él. Oye Marta, déjame en serio,  Don Estirado quiere que le revise todos esos informes, dice que los datos son erróneos, estoy harta de este tipo, ¡Como echo de menos a Marcos! (antiguo jefe, todos le llamaban Señor Abascal, menos ella,  que era su empleada favorita)

M- ¿Y cómo no lo vas a echar de menos?, si lo tenías comiendo de tu mano

N-  Eso no es verdad, además ¿qué me dices ahora de la nueva?, Pero que pelota que es, no has visto como coquetea con él, y él le corresponde, el único momento del día en que sonríe es cuando habla con ella, seguro que tienen un rollo.

M- ¿Con Lucía? No me he fijado, pero ya veo que tú sí y me da a mí que lo que estás es un poco celosa.

N-  ¿¿Queeeeee?? Por favor, si no lo soporto!!

M- Si claro, por eso vienes todos los días tan arregladita y vas a tomar café justo cuando va él. Lo que te fastidia es que no te haga ni caso.

N-  ¡Oye bonita!,  que yo le doy mil vueltas a esa petarda, cursi e insípida, y si me lo propongo, a él me lo meriendo en un periquete

M- Sí, claro

N- Claro no, clarísimo ¿Qué te apuestas?

M- Lo que quieras, ¡Vas a perder!

N- Una cena en Mateos

M- ¿¿En Mateos, estás loca?? ¡¡Ese sitio cuesta una pasta!!

N- Me da igual, lo vas a pagar tú

M– Hecho

N- Hecho

Las dos mujeres sellan la apuesta con un apretón de manos

M- ¡Pero ya  sabes que quiero todos los detalles!

N-  ¡Si siempre te lo cuento todo! Sé que Don Estirado, suele quedarse en el despacho hasta tarde, así que si quiere que termine estos informes no me va a quedar otra que quedarme a mí también, verás cómo mañana esta rendido a mis pies

Sin ningún cuidado las dos comenzaron a reír a carcajadas y salieron de la sala de fotocopias, Natalia había olvidado su mal humor y empezaba a planear como conquistar al huraño de su jefe

Llegó la hora de salida,  como tenía planeado  se quedó trabajando, a los pocos minutos no pudo aguantar más y se dirigió al despacho de Ricardo, la puerta estaba abierta, él estaba absorto en unos documentos y llamó su atención con unos golpecitos en la puerta

Natalia-  ¿Puedo pasar?

Ricardo-  ¿Qué haces tú aquí todavía? Le preguntó con tono de sorpresa

N- Tengo un poco de trabajo atrasado

R-  ¿Sólo un poco?,  Sonrió  y siguió ojeando sus papeles

A ella le fastidió el tono sarcástico de su jefe, pero hizo ver que no le importaba y siguió a lo suyo.

N-  Verás Ricardo,  hay unos datos de unos clientes que no aparecen  en mi ordenador, me preguntaba si a lo mejor tú los tienes archivados.

R-  Ahora no puedo ocuparme de eso, estoy muy liado, déjalo ahí y ya lo mirare mañana

N-  Lo entiendo, yo también estoy muy liada, Qué  estrés ¿verdad?

Él ni siquiera le contestó

Aunque Ricardo no la miraba,  la mujer se fue acercando de forma coquetona hacia la mesa, se apoyó en el lateral de esta y mirando a su jefe le dijo:

Oye Ricardo, se me ocurre una idea, ¿no te parece que nos merecemos un descanso? Podemos pedir al bar de enfrente que nos suba una botellita de vino, algo de picar, conversamos un ratito, nos conocemos un poco mejor, y bueno… si nos apetece seguimos con el papeleo o no.

Ricardo contemplaba con asombro, el descaro y la insolencia de su empleada, sonrió y levantándose de la silla se fue hacia ella, que lo seguía mirando de una forma atrevida

Yo tengo una idea mejor, dijo él, sus cuerpos estaban casi pegados uno frente a otro y ella notaba como se le cortaba la respiración, le costaba reconocer que ese hombre la ponía a 100, pero por supuesto no iba a dejar que lo notara

N-  Ah sí ¿Qué idea?

R-  He oído hablar de un nuevo restaurante, ¿Cómo se llama? … ah sí,  Mateos, creo que es excelente ¿Lo conoces?

A Natalia se le borro de inmediato la sonrisita de la cara, y notó como se ruborizaba de repente, bajó la cabeza,  intentando que no se notara su sonrojo y  con un hilito de voz contestó que no lo conocía

Él tomó la libertad de coger su barbilla para obligarla a mirarle  a los ojos

Por primera vez ella se quedaba sin palabras y sin saber cómo manejar la situación

R- ¿¿No lo conoces??

N- No

R- ¿¿No es ahí donde vas a ir con Marta, cuando logres seducirme??

Ella lo miraba con los ojos muy abiertos intentando buscar una respuesta ingeniosa, que no encontró

F- Tu amiga y tú, deberíais tener más cuidado con lo que habláis en la sala de fotocopias, nunca sabes si el jefe estará tomando café en la sala de al lado

Ella empezó a balbucear algunas palabras, al final consiguió decir:

Ricardo,  ¿no te lo habrás creído verdad?  Sólo bromeábamos

R-  Me gustaría saber quién te ha dado permiso para tutearme. ¿Crees que tu antigüedad en la empresa te permite reírte de todos nosotros? ¿Sabes porque me tengo que quedar cada noche hasta las tantas?

Natalia lo miro a los ojos y le dijo:

No señor, no lo se

R-  Porque tengo que corregir todos tus errores, esos que nos han hecho perder varios clientes (eso no era verdad, pero claro, ella no lo sabía) En dirección empiezan a estar muy hartos de ti,  así que me han solicitado que haga un informe sobre tu trabajo y todas tus meteduras de pata, para rebajar tu liquidación.

N-  ¿¿Queeee??  ¿Quieren despedirme?  Dijo Natalia con asombro, ¡No pueden hacer eso!, dijo totalmente indignada, no podía creer lo que estaba escuchando. Había olvidado todo su bochorno anterior.

N-  Llevo 20 años en esta empresa, he regalado mucho de mi tiempo, he conseguido muchos clientes, mi trabajo ha sido excelente y en cuanto mi vida personal se complica un poco y afecta mínimamente a mi trabajo, me quieren dar la patada, increíble!!

R- Descontando el tiempo que te pasas en cafetería, el llegar tarde constantemente,  el hacer que tus compañeros hagan tu trabajo, los motes y las burlas para todos nosotros. Este departamento está pagando tu poca profesionalidad

N- ¿¿Me  estas llamando poco profesional?? Natalia volvió a lo del tuteo,  esto sí que no lo aguanto, no merezco este trato, así que sabes lo que te digo: “Que te den a ti y a tu informe” ¡Me largo!

 Como quieras, gritó Ricardo, no hace falta que vengas mañana,  te avisaran cuando tu finiquito esté listo,  además,  Lucia merece un ascenso, ha hecho un excelente trabajo desde que está aquí, se alegrará mucho cuando se entere de que tu puesto está libre

Ella se paró en seco, lentamente se giró hacia su jefe, no podía estar hablando en serio, esa arpía, rastrera y pelota no podía quedarse con su puesto, pero la mirada de él le decía lo contrario.

Se quedó pensativa durante unos instantes, y contestó:

De acuerdo,  tú ganas, le dijo, intentando tragarse su orgullo. Si estoy aquí supongo que todavía no has entregado ese estúpido informe y sabes que necesito el empleo, así que suelta ya tus condiciones

R- Condiciones, esa es la palabra exacta. Para empezar tendrás que demostrar que te lo tomas en serio, hacer muchas horas extras, por supuesto no retribuidas y conseguir que los clientes que hemos perdido vuelvan de nuevo.

N- No tengo elección ¿verdad?

R- Sí que la tienes, pero con tus referencias te será difícil encontrar un empleo de esta categoría

Ella estaba de pie frente a él, con los brazos cruzados, y su cara reflejaba todo la rabia que la comía por dentro. Ricardo la observaba detenidamente

N- Bueno, no querrás que empiece ahora ¿no? Aunque cuanto antes empecemos antes acabaremos con esta mierda.

Ricardo se convencía por momentos,  que era lo que esta mujer  necesitaba  con urgencia y le preguntó:

A ti nunca nadie te ha dado unos buenos azotes ¿¿verdad??

Ella lo miró con cara de espanto

N-  ¿¿Cómo?? Pero ¿de qué coño vas?

R- Mira, lo primero que vas hacer es aprender modales y a tratar a tus superiores y subordinados con el respeto que se merecen

Ricardo se dirigió al aseo de su despacho, saliendo al instante con algo en sus manos

R-  Vamos a comenzar  por tu vocabulario, no pienso consentirte ni una sola grosería más, desenvolvió una pastilla de jabón y le ordeno que abriese la boca

Ella lo miraba con asombro y soltó una carcajada

N- Es broma ¿verdad? No voy hacer eso

R- Metete el jabón en la boca AHORA

Natalia no pudo evitar asustarse ante la orden de su jefe, esto iba en serio, empezó a dudar si quedarse o echarse a correr, pero las piernas le temblaban así que no le  quedaba otra que quedarse,  todo aquello le pareciera surrealista. Tomó la pastilla y se la colocó con suavidad entre los labios

R-  Así no, quiero que la muerdas con fuerza y más vale que no se te caiga

Ella lo hizo, demostrando con el gesto de su cara, lo que le desagradaba el sabor del jabón

R- Ahora te colocaras sobre mis rodillas y recibirás una buena zurra. No pongas esa cara, sabes que te la mereces y que te hará mucho bien.

Sin más la cogió del brazo y la arrastró hacia una silla, se sentó e inmediatamente la colocó sobre su regazo. Subió su falda y cuando ella sintió sus dedos tirando del elástico de sus braguitas, se revolvió de inmediato tirándose al suelo y gritando:

N- ¡¡No puedes hacer esto, no puedes!! Pero ¿en qué época te crees que vives?

Él se levantó muy enfadado de la silla, la levantó del suelo y zarandeándola le gritó:

R- ¡¡Mas te vale obedecerme si quieres volver a sentarte!!

Natalia comenzó a darse cuenta que esto iba muy en serio

Ricardo recogió la pastilla de jabón, se fue al baño de nuevo y regresó con la pastilla enjuagada y llena de espuma, ella seguía en mitad del despacho observando cómo su jefe con el ceño muy fruncido se aproximaba hacia ella, le metió de nuevo la pastilla de jabón en la boca, aghhhh, ahora sí que notaba el repugnante sabor del jabón, y en una fracción de segundo, se encontraba  de nuevo sobre las rodillas de su jefe, con la falda arriba y las bragas abajo.

R-  Creo que no me comprendiste cuando te pedí que no me tutearas, te lo voy a explicar de otra manera a ver si así lo entiendes.

Sin más miramientos el comenzó a azotarla, Natalia tenía la cabeza casi a la altura del suelo,  por lo que su trasero quedaba muy empinado, subiendo y bajando al compás de las nalgadas, rápidas y enérgicas, ella no dejaba de patalear  y se quejaba como podía, ya que el jabón le impedía gritar.

10 minutos después el jefe de Natalia estaba más calmado y bajó el ritmo de los azotes, observando como la palidez del culo de la empleada se había transformado en un rojo intenso y penetrante,  y que su  rabieta se había convertido en llanto. Se compadeció de ella y pensó que ya era hora de pasar a la segunda parte. La ayudo a ponerse en pie, la falda recuperó su posición original y observo la cara de Natalia, llena de lágrimas, rímel corrido y la pastilla de jabón en la boca, todo esto le daba una imagen muy graciosa, el evitó sonreír porque aunque ella se había ganado con creces ese castigo, en cierto modo le daba un poco de pena.

R- Ve al baño, enjuágate la boca y lávate la cara, le ordenó

N- Si señor, contestó ella y se dirigió al baño

Al fin Natalia había aprendido la manera correcta de dirigirse a su jefe. Ella salió del baño y pensando que todo había terminado se dirigió hacia la puerta

R- ¿Te he dicho yo, que puedes marcharte?

No señor, contestó ella en tono bajito

R- Pues vuelve  aquí, casi hemos terminado

¿Cómo que casi? Preguntó ella entre sollozos

R- Quiero asegurarme que has aprendido la lección

N- Por favor señor Ramos, no podré aguantar más y le aseguro que ya he aprendido.

Él se dio cuenta de que era sincera, pero su comportamiento había sido tan lamentable que no la podía dejar marchar con tanta facilidad.

R- Natalia no voy a discutir, ya sabes cómo funciona esto, quiero que te apoyes sobre la mesa, serán 20 azotes con el cinturón, si te tapas con las manos o te levantas, serán 10 más.

La mujer se dio cuenta de que sus suplicas no funcionarían, así que secó sus lágrimas se llenó de dignidad y se dirigió hacia la mesa, apoyando su tripa en la mesa

Él le ordenó que estirara los brazos,  se agarrara al borde de la mesa y que separara las piernas, ella obedeció a la primera, no pensaba volver a suplicarle a pesar de lo humillante de la situación.  No tardó en sentir el primer lengüetazo del cinturón sobre su ya magullado trasero, lo que le hizo dar un respingo y un leve lamento.

Ricardo sabia como repartir los azotes, abarcando todo el trasero de la mujer y centrándose en la parte inferior de sus nalgas, quería que los recordase durante unos días a la hora de sentarse, y aunque no eran suaves, tampoco eran excesivamente fuertes, ya que con la zurra anterior, ella no resistiría sin perder la postura y no quería castigarla con 10 extras más.

Ella los soportó sin cubrirse, moverse y sin apenas quejarse, su jefe la observaba agarrada al borde de la mesa, contemplando como el cinturón había marcado su piel, en ese momento,  deseaba abrazarla y consolarla, pero no se podía permitir hacerlo, así que le bajo la falda y le dijo que se levantara, así lo hizo ella.

R- Ahora vete a casa, pero mañana te quiero aquí a primera hora, más vale que te pongas al día  con los balances, y no me hagas enfadar de nuevo o ya sabes que te pasará.

Ella con mucha dignidad recogió sus bragas del suelo, se sentía tan avergonzada y humillada… Pero también sentía la humedad de entre sus piernas y rogaba que él no se diera cuenta de ello, o podría pensar que le había gustado ¿o es que le había gustado?

Dedicó una fría mirada a su jefe, le deseó buenas noches y abandonó la habitación.

A él, sin saber muy bien porque, esa mirada de hielo le dolió, no quería que lo odiara, y se quedó largo rato en su despacho pensando en todo lo sucedido

A la mañana siguiente cuando Marta llegó a la oficina, Natalia ya estaba sentada a su mesa pegada al ordenador y tecleando sin parar.

M- ¿Pero qué haces tú aquí a estas horas? Te has caído de la cama, o ¿es que no has dormido en casa? Bromeó Marta.

M- Te dije que mandases un mensaje fuese la hora que fuese,

N- Ahora no puedo hablar Marta, tengo que tener estos balances listos para mañana

M- Madre mía pero que mala cara que tienes, oye vamos a tomar un café ahora mismo y me lo cuentas y ya sabes, ¡quiero todos los  detalles!

En ese momento el señor Ramos entraba en la oficina y después de dar los buenos  días a todos se dirigió a Natalia y le pidió que pasase a su oficina.

Ella saltó de la silla, olvidando que debía levantarse con mucho cuidado, y por un instante llevo sus manos para frotar sus nalgas maltrechas, cuando se dio cuenta de su gesto, en seguida paró y se encaminó al despacho de su jefe.

Marta con cara de asombro, miraba la escena, sin lograr entender nada.

Ricardo estaba apoyado en la parte delantera de su mesa esperando que ella entrara, cuando lo hizo,  él le preguntó ¿Cómo vas?

N-  Bueno acabo de revisar los balances de marzo del año pasado, pero  para mañana estarán todos listos.

R- Me refiero a ti

Por un momento se sintió bloqueada, pero reaccionó y con el mismo aire arrogante con el que se había despedido la noche anterior le contestó que estaba perfectamente.

R- Me alegro por ti, vamos a comprobarlo. Cierra la puerta y ponte sobre la mesa, ya conoces la postura

N- ¿Cómo?

R- Ya me has oído

No es posible que me vaya azotar de nuevo, aquí,  con toda la oficina llena de gente, pensaba para sí, y dudaba si hacerlo o no, por un lado detestaba que el controlase la situación pero por otro,  sentía una irresistible atracción por él, y no podía olvidar como ese hombre,  la había doblegado la noche anterior, y el cúmulo de maravillosas y desconocidas sensaciones que había experimentado, así que se dirigió a la mesa, ella misma se quitó la ropa y se situó de nuevo sobre el escritorio, sin saber cómo a él le fastidiaba su orgullosa actitud.

Sus nalgas presentaban un colorido entre violáceo y azulado que estimuló todos los sentidos de su jefe.

Ella esperaba sentir el calor inmediato del cinturón, sin embargo se sobresaltó al sentir algo frio sobre su delicado trasero.

R– Es crema, he pensado que te sentará bien, ya que te quedan muchas horas que estar sentada.

El extendió  la crema por el trasero de la mujer, suavemente, muy despacio, no tenía ninguna prisa.  Ella empezó a relajarse,  a dejarse llevar por el frescor de la loción y el tacto de la mano de su jefe, que ahora bajaban por el interior de sus muslos,  aproximándose a su zona privada, él sonrió cuando observó que su empleada abría un poco más las piernas para facilitarle su labor.

En ese momento él se detuvo,  agarró las caderas de la mujer, reclinándose  sobre ella,  lo que a Natalia le permitió sentir la bestial erección de su jefe, ella giró su cabeza buscando la boca de Ricardo,  que se aproximaba a la suya, cuando sus labios estaban a punto de tocarse, él le dijo:

Vístete, aún te queda una larga jornada de trabajo

En ese momento  una intensa ira se apoderó de ella, y tuvo que aferrarse aún con más fuerza al borde de la mesa para no saltar en ese momento sobre él, solo le apetecía pegarle, arañarlo, insultarlo, ya ni siquiera le importaba su empleo, pero si le importaba que sus compañeros se enterasen de lo sucedido, por lo que tenía que controlarse, así que se vistió rápidamente, ¡como odiaba a ese hombre!, estaba furiosa y solo quería salir de esa habitación y perderlo de vista.

Cuando estaba a punto de marcharse él le dijo:

R- Por cierto, Natalia

Ella respiró hondo y sin ni siquiera girarse con un tonó repelente y sarcástico contestó:

N- ¿Si señorrr?

R-  Recuérdale a Marta que te debe una cena, pero no esta noche, tú y yo, tenemos que acabar algo que hemos empezado. Si tú quieres, claro

Ella siguió sin girarse, estaba perpleja, ¿había escuchado lo que había escuchado? Se asombró como en solo unos segundos toda su ira desaparecía, y un escalofrío de placer le recorría todo el cuerpo, entonces se volvió hacia él. Pudo comprobar el ahora amable gesto de Ricardo y una mirada picarona, que lo hacían aún más irresistible. Ella le contestó con la enorme sonrisa que ahora se dibujaba en su cara.

Cuando salió del despacho y Marta la vio sonreír de esa forma, supo que su amiga se había salido con la suya, sólo que esta vez, Marta no iba a conocer todos los detalles”

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Natalia Oreiro

Era viernes a la tarde y Natalia Oreiro estaba viajando sola por una carretera de montaña para ir a un desfile el domingo a la noche, y de pronto se le avería el auto, ella asustada ve a lo lejos una pequeña casa, Natalia se dirige a ella para ver si alguien la puede ayudar , justo en ese momento se genera una tormenta enorme, Natalia corre hasta llegar a la pequeña cabaña y golpea la puerta.

.- toc toc . hola hay alguien casa

sale un señor y dice:
si, que desea
Natalia dice:
rin hola señor se me rompió el auto puedo usar su teléfono
el señor dice:
siii (el pensó es Natalia Oreiro, pero no se animo a decirle) pase puede usarlo, pongase cómoda
Natalia dice:
gracias señor donde esta el teléfono
el señor dice:
ahí al frente de la recamara
(natalia)gracias, señor, levanta el tubo y dice el teléfono no funciona ¿será por la tormenta?
(señor)bueno tendrá q quedarse aquí hasta q pase la tormenta
(natalia)no pero no lo quiero molestar
(señor) no se preocupe no me molesta, al contrario me encanta q este aquí
(Natalia)gracias es muy amable
(señor)esta toda mojada, se puede enfermar por q no se da un baño caliente?
(Natalia) no gracias no lo quiero molestar la tormenta puede parar en cualquier momento
(señor): no este tipo de tormenta durara mucho, saquese ka ropa mojada no quiero q se enferme, vaya a darse el baño caliente , ahí hay unas toallas
(natalia) no muy convencida accede, bueno muchas gracias señor, y va para el baño , entra y cierra la puerta con llave
(lo que no sabe que el señor tiene una llave extra), natalia Orebro se va desvistiéndose lentamente, se despoja de la ropa mojada que ya le estaba molestando lo que no sabe que el señor la estaba espiando por la cerradura, cuando queda completamente desnuda se mete en la ducha caliente, a lo que el señor se desnuda rápidamente y abre la puerta lentamente sin hacer ruido y se dirige hacia la ducha donde esta natalia desnuda, ella no escucha por el ruido de la ducha, el entra en la ducha y esta justo parado atrás de natalia que todavía no sabia de su presencia, el señor no podía creer que justo delante de el desnuda estaba natalia Oreiro su idola
no podía parar de mirarle la hermosa cola que tiene natalia, en un momento el señor la agarra y rápidamente sin que ella pudiera reaccionar la da vuelta y le comienza a sobar los senos
natalia se sorprende y grita y lo empuja EH QUE HACE SEÑOR DEJEME, esta loco señorrrr
(señor) cállate estoy muy caliente con vos sos mi idola y también te voy a poner caliente a vos hermosa
(natalia) no dejemeee auxilioooo empieza a gritarr, y lo empuja para tratar de escapar
el señor la agarra fuertemente del brazo y dice quédate quieta
(natalia)no déjeme señorrr por favorrrrrr
el señor ya estaba muy caliente y dijo quédate quieta te golpeo puta, no se podía controlar y la mira completamente y dice q rica vagina , mm esta depilada.
Natalia aprovechando la distracción de el forcejea con las manos, grita ( déjeme) y lo empuja y escapa para la puerta del baño
El señor la empuja desde atrás y la tumba al suelo, y le da la vuelta y le abra las piernas
PREPARATE Q T VOY A COGER
(natalia)ahyy no dejemeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
(señor) te lo voy a meter mmmmm q rico sientelo adentro te lo meteré todo
(natalia)nooooooooooooooooooooooooooooo déjeme soy natalia oreiro señorrrr
(señor)No me importa para mi eres una ramera
(natalia)nooooo basta señooorr no me haga daño
(señor) siempre pensé en estar con vos estoy recaliente te voy a romper la vagina
(natalia) ahhhyyy nooo por favor no me haga dañoo dejemeeee
(señor) el se pone encima de natalia y apunta su pene a la vagina de natalia y se mete y se deja caer sobre natalia ahhhh toma natalia toma sientes mi verga, natalia grita dl dolor toma natalia hasta el fondo toma te la clavo duro mamita
(natalia)aaahhyyyyy señorrr nooo dejemee ahyyyy me dueleeee
(señor)se q te duele disfruta, tómala toda el empezó a sacarla y meterla cada vez mas rapido ahhy natalia estoy a punto d venirme
(natalia)aaahyyyyyyyyy noooooo
(señor) me vengo, me vengo me vengoooooooooooooooo , aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhç natalia casi no podía gritar hasta que el señor llego y le largo toda la leche en su interior , toma natalia hermosa sientes mi semen, ella sentía algo bien caliente en su interior y decía ahhhy noooo
, el señor saca su pene y veía como le salía su semen de la vagina y le dice ¿te gusto Natalia?
(natalia) ahhy ella llorando dice ahh señorr por que lo hizoooo, déjeme ya no me haga mas dañooo. A lo que señor que todavía seguí caliente le dice callate por q ahora voy por tu culo
(natalia) nooo por ahí no señor soy muy estrecha y trata de levantarse y escaparrr
el señor la tira de nuevo al piso y le abre las piernas, y la da vuelta esta vez natalia queda boca abajo, ella sigue tratando de escapar pero el la tiene bien sujeta, agarra una toalla y se la pone bajo su vientre y con una voz de calentura le dice natalia no lo puedo creer mi pene te lo meteré en el culo, (natalia)ahhhy dejemeee por favorrrr por ahi no me va a doler mucho, no me lo meta por ahí hare lo que me pida pero por favor déjeme, el señor no se podía controlar por la calentura y dice, cállate sucia prepárate que voy, no lo puedo creer te voy a desvirgar ese culo precioso que tenes natalia, no te vas a poder sentar por 6 meses natalia, voy a gozar mucho de tu hermoso culo. Prepárate que voy, natalia no podía saber el dolor que iba a sentir solo trataba de safarse pero no lo podia conseguir, (señor) voy mmm y apoya se pene en la entra del culo de natalia y empieza a empujar , su ene que era enorme no entraba en la cola de natalia la cual al sentir el enorme pene en la entra de su culo se asusto mucho por que sabia que si se lo metía en su culo iba a sufrir mucho y trato de escapar moviéndose , pero el señor la agarro fuertemente de las hermosas caderas y apoyando su pene en el agujerito (todavía era chiquito) anal de Natalia empezó a a empujar cada vez mas fuerte y también atraía las caderas de Natalia, la presion que hacia la cabeza del pene sobre su agujerito era enorme, y Natalia trataba de zafarse pero en esos intentos movía sus caderas, y con las presión que tenia en un momento calzo justo y entro toda la cabeza del pene en el culo de natalia
(natalia) aaaahyyyyyyyy pega un gritooooooo largo y profundoooy llora sin para y dice por favorr dejemeee me esta doliendo muchoo señorrr aHYYYY me siento llenaaa, me va a desgarrar toda, el señor la tenia agarrada fuertemente de las caderas y la cabeza de su pene en el interior de culo de natalia y dijo natalia
voy a dar el empujón y empujo fuertemente y mmmmmmmm ahyyyy nataliaaaa que hermoso culooo, nati sabes que ya esta todo adentro (natalia) ahhhhhhhhy natalia oreiro casi se desmaya del dolor casi no puede gritar (señor ) mmm natii la sientes toda adentro, mmm que rico culo tienes (natalia llora del dolor por tener enterado en su culo semejante pedazoo y se siente completamente llena, entonces el señor ahora la saca y la mete rápidamente (natalia)ahhhhyyyyyyyyyyyyy AHYYYYYY señor me esta matando y pensaba de cómo se iba a recuperar después de que el señor la partió en dos, después de estar cabalgándole el agujero anal a natalia, ya estaba mas abierto y era hermoso estar penetrándole el culo a natalia y el señor le dice, natalia prepárate q t llenare los intestinos d leche, me vendré en tu culo
(natalia) ahy no por favorrrrrrrrr noooo lo hagaaaaa, si natii decía el señor me vengo
:me vengooooooooooooooooooo, aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh (natalia) nooooooahtyyyyyyyyyy ahyyyyyy aaaaaaahmmmmm
el señor se la manda hasta el fondo y le empieza a largar y descargar litros de semen dentro del culo de Natalia y la seguía cogiendo mientras se venia dentro de su culo
ahhhy natalia no podía hacer nada, estaba 100% sometida, solo llora y grita,
su culo nunca había sigo penetrado y menos por una pija tan grande le dolía todo el culo y sentía como se llena su culo de leche caliente, el señor saca la verga y del agujero que ahora era enorme salía la leche del señor, a todo esto ala tormenta ya había pasado y natalia esta en el piso tratando de recuperarse, toma su ropa y se empieza a cambiar despacio como puede.

El señor la ve y se empieza a masturbar natalia no lo mira solo se viste mirando el piso, se pone la bombachita, el corpiño, luego se pone de pie y se pone el pantalón y la remerita y con la cabeza baja y caminando con mucha dificultad, por el dolor que sentía en su culo empezó a caminar para la puerta del baño, el señor como se estaba masturbando la hace caer nuevamente al suelo y empieza a acabar sobre natalia, le llena la ropa toda de leche y (natalia)ahy no ya basta señor, déjeme ir por favor, se pone de pie de nuevo y va caminando para la puerta de salida, el la cruza en living y la tira sobre el sofá, forcejean pero natalia no tiene mas fuerzas, entonces el se pone sobre ella y le mete el pene en la boca (natalia) ahhhhgggggggg nooogglu, el señor la agarra del cabello y la empieza a coger por la boca y luego de un rato comienza a descargar mas semen, natalia trata de sacársela de la boca
pero el la tenia bien sujeta y le empuja la cabeza mientras ella traga semen, ella empieza a tener arcas por que casi o puede respirar pero el semen le llegar hasta el fondo de la garganta, el señor saca el pene de su boca y la acompaña hacia el auto y natalia dice si aquel es mi auto señorr, el señor lo mira y lo repara, ya lo repare, ya te puedes ir (natalia asustada dice gracias y intenta subir al auto pero el señor la agarra del brazo y dice recien pagaste una parte de la reparación, todavía falta una parte de la paga, y asi natalia estuvo pagando los arreglos del auto todo el fin de semana, cuando se fue en su auto y llego a su destino, justo el mismo día que tenia un desfile, solo dijo que tubo un inconveniente con el auto y por el tema de la tormenta se había atrasado y habia esperado hasta que la tormenta terminara para poder continuar su viaje y que no podía caminar bien por que se había torcido el tobillo, a la noche el señor vio el desfile por la tele y veía como natalia caminaba con mucha dificultad, y solo el y natalia sabían la verdad, luego natalia volvió por la misma ruta y el auto se le habrá averiado nuevamente?……

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