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Los italianos

Tengo 34 años igual que mi mujer llevamos casados diez años y en cuestión de sexo nos gusta desde siempre hacer de todo.

Ella esta bien conservada a pesar de que tenemos dos hijos buenos pechos,culo y pelo moreno.Yo también me conservo bien.

Hace dos meses le dejamos los niños a mi madre y nos fuimos de fin de semana al sur de nuestra isla.Llegamos al hotel el viernes por la mañana nada mas llegar bajamos a la picina.Mi mujer hace top less y usa taparrabo después de unas horas se pusieron en la hamaca al lado de la nuestra dos chicos muy atractivos.Yo notaba como miraban a mi mujer cada vez que yo me despistaba.Uno tenia un buen paquete metido en el bañador y mi mujer lo miraba de vez en cuando.Nos pidieron fuego un par de veces hasta que nos fuimos y nos despedimos con una sonrisa.

Ya en la habitación le saque a mi mujer la conversación de lo grade que era el paquete del italiano y ella me dijo que era una pasada.Yo se que ella le gustaría probar una polla como aquella pues cuando vemos películas porno esas hermosas pollas la ponen a cien y terminamos follando como locos y es normal ya que yo tengo una polla de 16cm que es la única que ella había probado.

Al día siguiente volvimos a coincidir y me atreví a entablar conversación con ellos.Hablaban bien el español pues según nos contaron llevaban dos años viniendo a la isla de vacaciones el de la polla grande se llamaba Giovanni y el otro Gero.

Por la noche nos vimos en al discoteca después de varias copa Giovanni me dijo que tenia una mujer muy guapa no se si por las copas o por las ganas de que mi mujer probara aquella polla le dije que si le gustaría acostarse con ella.El se quedo de piedra pero me contesto que si yo no tenia problema el tampoco pues estaba muy buena.

Yo sabia que había llegado el momento que había hablado en mas de una ocasión con mi mujer y ella siempre dijo que tendría que ser algo sin esperar.Giovanni se animo y saco a mi mujer a bailar hubo un momento en que note como el le pasaba su polla bien empalmada por su cuerpo cuando se pegaban al bailar.Sobre las dos de la mañana Giovanni nos dijo que nos tomaramos una copa en su habitación yo acepte y mi mujer me dijo que pasáramos primero por la nuestra.

Cuando llegamos me dijo que Giovanni la había rozado con la polla dura y que se había excitado mucho y que no fuéramos a su habitación y que me la follara.Le comente lo que le había dicho a Giovanni después de dudar me dijo que a lo mejor había llegado el momento de que la viera follandose otra polla si era lo que yo deseaba le dije que no pasaría nada que ella no quisiera.

Llegamos a la habitación y nos tomamos unas cuantas copas mas en un momento Giovanni invito a mi mujer a bailar había puesto algo de música.

Vi como le cogió las nalgas a mi mujer apretándola para que sintiese toda su polla Gero alucinaba con lo que veía se unió al baile mirando hacia mi buscando la aprobación que le di con un si de mi cabeza.

Mi mujer se fundió en un gran beso con Giovanni mientras gero le sacaba las braguitas por de bajo de su falda este se a gacho y el empezó a comer las nalgas mientras el otro le quito la camisa el sujetador y le comía las tetas los gemidos de mi mujer creo que se pudieran oír en todo el hotel.

Ella le quito al ropa a Giovanni y una vez que libero aquella polla de 23cm y unos huevos descomunales se la empezó a comer como si lo hubiera estado esperando toda su vida.Gero se desnudo y también le dio su polla a comer era de 17cm algo gruesa.

Yo al ver todo aquello estaba con la polla en la mano haciéndome una paja como el que ve una peli porno pero con mi mujer de estrella.El primero en metersela fue Gero no le costo pues la raja de mi mujer estaba tan húmeda que se veía caer su leche por los muslos.Mientras esta seguía mamando el pollaso de Giovanni después de un rato tubo un orgasmo como nunca.

La escena era una pasada mi mujer disfrutando como una loca mientras yo me tocaba la polla que había estado a punto de correrse un par de veces.

Giovanni se sentó en el sofá ella se coloco en sima y con su mano llevo aquella hermosa polla hasta le entrada de su coño le dijo a Giovanni que ella se lo fallaría y que no la invistiera con fuerza hasta que ella se lo pidiera.Poco a poco su coño se fue tragando a aquélla polla con la que tanto había soñado cuando veíamos las pelis pornos cada vez mas rápido mientras Gero también se tocaba una paja en un sillón viendo al cabalgada que le pegaba mi mujer a su amigo ella ya había tenido otro descomunal orgasmo cuando le pidió a Giovanni que se la metiera toda con fuerza el empezó a embestirla con una fuerza increíble yo veía como entraba y salía aquellos 23cm del coño de mi mujer mientras que los golpes de aquellos hermosos huevos contra sus nalgas hicieron que me viniera en una corrida como nunca.Al momento Giovanni y mi mujer llegaron también juntos a un orgasmo genial y ella se quedo tirada sobre el. Gero se acerco por detrás pero mi mujer le dijo que su culo era solo para mi el pidió entonces una mamada cosa que ella no le negó corriéndose este en su boca.

Al rato nos despedimos hasta el día siguiente pero lo que paso ya lo contare si el relato es del agrado de todos ustedes.

Luis_bom_es@hotmail.com

Mi mujer y un pibe

Hola a todos, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina (tengo 35 años, mido 1.85, tez blanca, ojos marrones) y lo que les voy a contar me ocurrió en febrero de este año.
Estoy casado con “Clara” hace 6 años y siempre tuvimos un buen sexo. Ella tiene 34 años y es profesora de Educación Física y profesora en un gym cerca de nuestra casa. Ella tiene un cuerpo fenomenal, por lo que en la calle todos voltean a mirarle la cola (lo cual me excita mucho y una de mis fantasías siempre había sido verla coger con otro hombre). Sus pechos no son ni grandes ni chicos.
El día de nuestro aniversario me propuso que vallamos a algún lado a bailar, lo cual acepte. Mis compañeros de trabajo me recomendaron un boliche que queda a 30 cuadras de mi casa. Al llegar la noche, mi mujer (que estaba hermosa, con un jean apretado y una remera que dejaba ver su ombligo) y yo nos fuimos en mi coche hasta el boliche. Cuando entramos al boliche, mi mujer se fue a sentar y yo fui a comprar dos vasos de cerveza. Después de tomarnos los dos vasos, fuimos a bailar (yo mucho no sé bailar, pero acepté por ser nuestro aniversario). Después de bailar un tiempo, entre besos, abrazos y risas, Clara fue al baño y yo me fui a sentar. Cuando salió del baño, saludó a un chico de unos 19 años (que pensé que
tenía) y se quedó un rato hablando con él. Cuando volvió a la mesa le pregunté quién era y de dónde lo conocía y me dijo que se llamaba Gonzalo y que lo conocía del gym. En ese momento empecé a imaginarme si había pasado algo entre ellos (ya que Clara siempre va al gym con una calza y una tanga bien metida en la raya, sin dejar algo a la imaginación). Una vez le
pregunté por qué iba así vestida al gym y me dijo que nunca más le haga una escena de celos, que odiaba que haga eso y que si iba así era porque de esa forme estaba más cómoda. Por eso no quise preguntar nada más sobre ese Gonzalo.
Él estaba vestido con un joggin negro y una remera roja ajustada. Volviendo al tema, después de estar un rato sentados se acercó Gonzalo y mi mujer nos presentó:
-Gonzalo, él es mi marido Juan. Juan, él es Gonzalo, un chico del gimnasio.
-Mucho gusto- respondimos los dos.
-¿Te molesta si saco a bailar a Clara?- me preguntó él.
-No, no- le respondí.
-Clara, ¿querés bailar?- le preguntó.
Clara me miró y yo le hice una seña de que fuera. Entonces ella le dijo que sí.
Al principio, empezaron bailando un poco separados. Después de un rato de baile, Gonzalo se le fue acercando poco a poco, la agarró de la cintura y la acercaba más hacia su cuerpo. Yo esperaba una reacción de Clara pero ella no
hizo nada. Mientras bailaban, Gonzalo empezó a apoyar a mi mujer con su bulto que comenzaba a crecer. Entonces mi mujer acerca su boca hacia su oído disimuladamente y se fueron más al fondo donde desde yo estaba sentado no
los podía ver. Eso me éxito muchísimo. Cuando no los ví más, me levante y los perseguí escondiéndome entre la
gente. Una vez que los encontré, me fui a un rincón a sentarme y mirarlos desde ahí. Ella bailaba dándole la espalda y le pasaba la cola por su bulto, que mostraba una gran erección. Después, él le da vuelta y le da un beso muy
apasionado, el cual mi mujer lo aceptó. Mientras se besaban, Gonzalo bajó sus manos y empezó a tocar la cola de Clara y ella metió su mano dentro del pantalón de Gonzalo y le agarró su bulto. Estando un rato así, veo que mi mujer le saca la mano del pantalón, entonces yo me fui rápido hacia donde estuve sentado al principio. Cuando llegaron,
mi mujer me dijo que valla a comprar unas cervezas. Yo acepte, y al volver ellos estaban sentados y hablando como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Te gusta como baila?- le pregunté a Gonzalo
-Sí, baila muy bien- me respondió- tenés mucha suerte de tener una mujer tan linda como Clara.
-Gracias- le dije.
-Voy al baño y ahora vengo- dijo Gonzalo.
Cuando se fue le pregunté a mi mujer:
-¿Te gusta como baila?
-Sí, se mueve muy bien.
-¿Te gustaría seguir el festejo en casa?
Como no respondía le dije que invitara a Gonzalo. Entonces ella me dijo:
-Si a vos no te molesta, me gustaría -me respondió. -Para seguir bailando en casa- me aclaró después.
Entonces yo le dije que mi fantasía era verla con otro tipo teniendo sexo y ella no lo podía creer y me preguntó:
-¿De en serio?
-Sí, pero nunca me animé a contártelo.
En ese momento llega Gonzalo y me dice:
-¿Vos no bailás?
-No- le respondí.
-Nosotros nos vamos para mi casa, ¿querés venir?- le dijo mi mujer
-Bueno, si a ustedes no le molesta…
-No, no nos molesta… vamos- dijo mi mujer
Entonces salimos y nos subimos al auto. Clara se subió con Gonzalo atrás y yo conducía.
En la mitad del camino, miro por el retrovisor y veo que mi mujer empieza a pasar su mano por encima del bulto del chico. Él enseguida me miró y yo hice de cuenta que no lo había visto. En ese momento escucho que le dice a Clara:
-Nos va a ver tu marido.
-No importa a él no le molesta- respondió ella.
Cuando llegamos a mi casa, mi mujer puso música y se puso a bailar sola, mientras yo fui a buscar unas cervezas. Cuando volví, ella seguía bailando sola y Gonzalo estaba en el sillón frente a ella.
-Bailá con ella- le dije.
Entonces Gonzalo se levantó y empezaron a bailar. Esta vez fue Clara quien lo tomó de la cintura y lo acercó a su cuerpo. Mientras bailaban, él la rozaba constantemente. En un momento, mi mujer bajó su mano y la puso dentro de su pantalón. Gonzalo no sabía que hacer y me miró, entonces, yo le hice una seña como que no me molestaba y él se tranquilizó y empezó a tocar los pechos de Clara.
Yo estaba totalmente excitado con lo que estaba viendo. Entonces, me paré y dije:
-Tengo una idea.
-¿Cuál?- me preguntaron.
-Mi amor, ¿Por qué no le mostrás a Gonzalo tu show?
-Bueno- me respondió y se fue a la pieza a ponerce su calza y su remera ajustada que siempre usa cuando me hace su show.
-Vení, sentate- le dije a Gonzalo. –Vas a disfrutar del mejor show de streepteas de tu vida- agregué –Pero tenés que estar relajado y gozar.
Nos tomamos unas cervezas y vino Clara.
-Preparencé, empieza el show- dijo ella y puso la música. Empezó a contornear todo su hermoso cuerpo con sus manos dándonos la espalda. Cuando se dio vuelta, se sacó la remera, pero tenía puesto un corpiño rojo, y dándose vuelta nuevamente (moviendo su cola hermosa en forma sensual) se sacó la calza. Tenía puesta una microtanga roja que me puso a
mil. A Gonzalo también (me di cuenta por el tamaño de su bulto). Entonces mi mujer se nos acerca, se arrodilla delante nuestro y nos pasa la mano por el bulto a los dos. Después se paró, se sentó (dándole la espalda) sobre el bulto de Gonzalo y le pidió que le saque el corpiño. Yo pensé que él acababa en ese momento, pero no fue así. Clara empezó a mover su cola a lo largo del bulto de Gonzalo y este empezó a emitir un gemido, lo cual me excitó tremendamente. Ella se paró y dándonos la espalda, se sacó la microtanga. Se dio vuelta y nos dejó a la vista una concha toda mojada y depilada.
-Vení- le dijo a Gonzalo tomándole de la mano. Él se paró y empezó a bailar con ella apoyándole su bulto que parecía que iba a reventar. Ella le sacó la remera y le dijo:
-Veo que el gimnasio te está haciendo bién- ya que él tenía los pechos y el abdomen un poco marcados.
-Necesito que me cojas ya. Necesito chuparte la pija- le dijo mi mujer.
Él me miró con cara de asombro y yo le dije:
-Complacela.
Entonces mi mujer le bajó el pantalón, pero no el boxer blanco que tenía puesto porque a mi mujer le gusta ver los bultos (me di cuenta cuando vimos una película porno) y este era uno grande.
-¿Qué tenés acá?- le preguntó Clara masajeandole el bulto.
-Un regalote para vos por tu aniversario- le contestó.
Después de acariciar ese bulto por un rato, le bajó el boxer y se sorprendió al ver una verga de ese tamaño. Yo tampoco podía creer el tamaño de su verga.
-¿Te gusta?- preguntó Gonzalo
-Sí, es enorme- respondió mi mujer y se la empezó a chupar desesperadamente.
Él me miró y le dije:
-Quedate tranquilo y disfruta de la puta de mi mujer.
Gonzalo cerró los ojos y empezó a gozar. Yo no aguanté más, me saqué el pantalón y empecé a hacerme flor de paja. Después de estar 5 minutos así,
Clara le dijo a Gonzalo:
-Me gustaría que te pruebes algo, ¿puede ser?
-Sí, como no- le respondió.
Entonces Clara se fue a la pieza y trajo mi slip con trompa de elefante. Como fuimos a un sex shop, lo vimos, pero como no nos animamos a comprarlo, mi mujer me hizo uno a mi medida. Cuando se lo dio a Gonzalo, este se lo puso pero no le entraba en la parte donde se mete la verga y Clara le dijo:
-¿Y? ¿Te entró?
-No, es muy chico el agujero- respondió él.
Yo no lo podía creer y mi mujer se levantó y fue a buscar una regla y un hilo.
-¿Qué vas a hacer?- le pregunté.
-Quiero medirles la verga- me respondió.
Entonces se acercó a mí y me la midió. Los resultados fueron: 16cm. de largo, 4cm. de ancho y 13cm. de diámetro (alrededor de mi verga). Después se paró y fue a medírsela a Gonzalo y los resultados fueron: 18cm. de largo, 5
cm. de ancho y 16cm. de circunferencia. Yo estaba sorprendido y le pregunté a Gonzalo:
-¿Cuántos años tenés?
-16- me respondió.
Yo lo mire y le dije:
-No puede ser.
-Acá tengo mis documentos- me respondió -¿Querés verlo?
-Bueno- respondí y agarré el D.N.I.
Increiblemente era verdad.
-¿Y?- me preguntó Clara
-Tiene razón- respondí yo sin terminar de entender como él con 16 años podía tenerla más larga y más gruesa que yo que tenía 35 años.
Clara continuó chupándole la verga desesperadamente hasta que dijo:
-No aguanto más, metémela toda en la concha-
Entonces Gonzalo la levantó, la sentó en el sillón y empezó a chuparle la concha y el clítoris. Clara gemía como una puta desesperada por pija y me dijo:
-Vení mi amor metémela en la boca que quiero otra pija.
Me levanté, me acerqué a ella y me la empezó a mamar como nunca. Ver a mi mujer así me puso a mil, por lo que no aguanté más y le llené la boca de leche. Gonzalo siguió chupandole la concha hasta que ella tuvo un orgasmo
con el que se retorció toda.
-Ahora metemela, no doy más, quiero que me la metas ahora- le suplicó mi mujer.
Él se sentó en el sillón y ella se agachó apoyando la punta de esa verga en la entrada de su concha. Gonzalo la tomó de la cintura, se la metió de una y mi mujer gritó como yo nunca la pude hacer gritar.
Después de estar un rato así le dije a Gonzalo:
-Ahora quiero metérsela yo.
-Bueno – me dijo secándole la verga a mi mujer, y agregó–Vamos a la cama para estar más cómodos.
Nos fuimos al cuarto, con mi mujer agarrándole la verga. Cuando llegamos, Gonzalo me pidió que me acostara boca arriba y le dijo a Clara que se metiera mi verga en su concha mirándome de frente, ella lo hizo y él se arrodilló atrás de ella y le incrusto su gran miembro en el culo. Mi mujer pegó un grito increíble y me agradecía por esta fantasía que le estaba
cumpliendo. Como Gonzalo le había dilatado el agujero de la concha, mi miembro le producía menos excitación de lo común a Clara. Después de estar unos 10 minutos así, Clara y yo tuvimos un orgasmo increíble y ella le pedía a Gonzalo que no parara que estaba gozando como nunca la habían hecho gozar. Yo a todo esto estaba sentado en un sillón al lado de la cama mirando el gran espectáculo que me estaba dando mi mujer. Él siguió agrandándole el agujero del culo hasta que tuvo un orgasmo que le llenó el culo de leche. Clara se sacó la verga del culo y la empezó a chupar limpiándola de arriba a bajo. Cuando terminó de limpiarla, esa terrible verga estaba nuevamente al palo, por lo que Gonzalo la acostó sobre la cama
(boca arriba), le abrió las piernas y le volvió a introducir ese enorme miembro. Siguieron cogiendo así por unos 10 minutos, hasta que mi mujer tuvo otro orgasmo, después de esto, Gonzalo le dijo:
-Voy a acabar.
-Llename la concha de tu leche papi- le respondió Clara.
Entonces Gonzalo tuvo un orgasmo largándole toda la leche adentro. Ella ya tenía tanto liquido dentro que le chorreaba por las piernas.
-Muchas gracias por haber venido- le dijo mi mujer muy agitada.
-¿Cómo? ¿Ya está?- preguntó Gonzalo.
-¿Querés seguir?- preguntamos Clara y yo.
-Que, ¿Ustedes no?
-Yo no puedo más, estoy re agotado- contesté.
-Yo también estoy agotada, pero quiero que me dejes agotada del todo- dijo Clara.
-Bueno, entonces arrodillate y empezá a sobarme este vergón que tanto te gusta- dijo sacudiéndose ese terrible miembro.
Él se acostó boca arriba en la cama y le dijo:
-Empezá a cabalgar este caballo puta mía.
Clara agarró ese vergón y apoyó la punta en la entrada de su concha y él la tomó de la cintura y se la metió de una. Ella empezó a cabalgar como una loca sobre esa verga. Estuvieron 5 minutos así y los dos acabaron juntos. Gonzalo le sacó la verga del culo y le dijo que se la limpiara con la boca. Ella se metió hasta donde pudo en la boca y se la chupo con lo último que le quedaba de energía.
-¿Listo? ¿ Estás agotada del todo?- le preguntó Gonzalo.
-Sí, no doy más, me sacaste hasta la fuerza para pararme- le respondió Clara muy agotada y chorreando leche de su concha.
Después de cambiarnos, Gonzalo me dijo que lo que nos había sucedido esa noche lo publique en esta página y a mi mujer y a mi nos pareció buena idea. También me pidió que publique su casilla de correo, pero como es menor yo voy a dejar el mío y quien lo quiera me lo pide y yo se lo paso. A mi mujer y a mi nos gustaría que hombres nos escriban contándonos que le
harían a mi mujer y el tamaño de sus miembros con sus edades. El que nos quiera comentar o quien quiera saber el mail de Gonzalo escriban
a: juanmachoargentino@hotmail.com

Juan.

Mi mujer y un pibe 2

Mi prima necesitaba un buen polvo

Me llamo Raúl y es el tercer relato que envío. Los dos anteriores tenían como protagonista a mi mujer pero esta vez quiero contaros lo que sucedió entre una prima mía y yo.

Ella se llama Bárbara. Tiene 40 años es alta pues mide cerca de 1,80. Rubia y con unos ojos azules preciosos y un tipo monisimo. Está casada y tienen 4 hijos el menor de 3 años que es mi ahijado y la mayor de 12 años. Últimamente mas o menos desde hace un año su relación matrimonial va fatal hasta el punto que su marido duerme en otra habitación por lo que no tienen ninguna relación íntima. Mi relación con ella fue siempre de mucha confianza y amistad y nos consideramos como hermanos. Hace cosa de quince días pasé por su casa a tomar un té y empezamos a hablar sobre su matrimonio. De la mala relación que tenían su marido y ella y la suerte que tenía yo al no tener problemas con mi mujer. Sobre todo de la suerte que tenía mi mujer de tenerme cuando quisiera. La conversación acabó siendo un poco picante hasta que me preguntó que era lo que le gustaba a mi mujer en relación al sexo. Yo me quedé un poco parado pues no esperaba esa pregunta, pero le contesté si quería saber lo que a mi mujer le gustaba hacer o que le hicieran. Mi prima se puso colorada y sin mirarme a los ojos contestó que quería saber que le gustaba que le hicieran. No se como, pero me di cuenta que mi prima estaba muy necesitada de sexo. Sin pensar le pregunté que cuanto tiempo hacía que no follaba. Me contestó que casi un año. Así como en broma le dije que si yo tenía a mi mujer un año sin follar lo más probable es que me echara de casa. A mi esa conversación me estaba empezando a poner cachondo y de golpe le pregunté si de verdad quería saber que le gustaba que le hicieran a mi mujer. Me contestó. Ya te dije que si. En la forma de decirlo note como que le temblaba la voz y que a ella esa conversación también empezaba a ponerla caliente. Bien. Si quieres saberlo lo sabrás. Levántate y ponte de pie aquí delante de mí. Ella así lo hizo. Ahora acércate y abre las piernas. Quiero deciros que tenía puesta una falda de cuadros escoceses de esas cruzadas que le daba un poco por encima de la rodilla. Me quedé mirando sus piernas y os digo que son largas, larguísimas y delgadas con un tobillo fino y por lo que hasta ese momento veía una pantorrilla perfecta. Eran unas piernas preciosas. Le desabroché el imperdible que tenía en el cruce de la falda y empecé a acariciárselas. Ella cerró los ojos y me dijo que era la primera vez que alguien que no fuera su marido le tocaba y acariciaba las piernas de ese modo. Con mis manos recorría sus piernas acariciándolas por la parte exterior desde los tobillos hasta sus caderas. Sentía como se le ponía la piel de gallina y que su respiración empezaba a ser más rápida. Al cabo de un ratito empecé a acariciarla por el interior de sus muslos desde la rodilla hasta tocar sus braguitas. Cada vez que las tocaba me daba cuenta que estaba ya mojadísima. Y agarrándolas con las dos manos se las fui bajando despacio hasta que quedaron a la altura de las rodillas. Al verla así con las piernas abiertas y las bragas en las rodillas siempre pienso lo mismo. Creo que no hay cosa más erótica que ver a una mujer de esa manera. Seguí bajándole las braguitas hasta que se las quité. Me las llevé a la cara y pude oler y sentir ese aroma de mujer caliente y abandonada sin voluntad para negarse a nada que quieras hacerle. Así era como estaba mi prima caliente y abandonada. Totalmente sometida a todo lo que me apeteciese hacerle. Es ese momento colocó sus manos en mis hombros y abriendo los ojos me dijo. Por favor trátame con cariño. Haz lo que quieras conmigo pero hazlo con dulzura. Quiero recordarlo de esa manera como algo bonito y no como algo sucio de lo que tenga que avergonzarme cada vez que te vea. La miré y estaba empezando a llorar. Al verla así le dije. Yo también quiero recordarlo como algo precioso que nos esta pasando a ti y a mí. No tendrás que avergonzarte al revés será algo que recordaremos, como tu dices, bonito y dulce. Seguí acariciándole las piernas y sobre todo el interior de sus muslos rozando cada vez con más frecuencia los labios de su coñito. Era tal la cantidad de flujo que salía de su interior que le corría por sus muslos mojando las palmas de mis manos. Era espeso y de un fuerte olor. Ella cada vez respiraba más fuerte y rápido y empezaba a mover muy despacio sus caderas. Viendo que su grado de calentura era ya importante le dije. Desabróchate la falda y déjala caer. Quiero ver lo que tienes entre las piernas. Así lo hizo. Se desabrochó la hebilla de su falda y esta cayó al suelo dejado al aire un coño espectacular. Propio de una mujer con cuatro hijos. Al tener los muslos delgados había una separación entre ellos de unos cuatro centímetros por lo que el coño quedaba como colgado entre ellos. Como digo era espectacular. Los labios mayores los tenía abultados y abiertos y a través de ellos salían colgando los pliegues de sus labios menores. Esos pliegues colgaban de su coño como dos centímetros eran carnosos y rosados. Y debido a lo empapados que los tenía brillaban. En la parte superior de su coñito donde se juntan sus labios menores aparecía claro y abultado el clítoris. Con mis dedos pulgar e índice le corrí la piel que lo cubría y salió libre. Era blanco casi como transparente y se le veía brillante y precioso. La verdad viendo a mi prima con lo delgada que era no me podía ni imaginar que tuviera semejante coño entre las piernas. Empecé a acariciárselo lentamente. Primero por los labios mayores de arriba hacia abajo con un dedo luego con dos después con la mano entera a continuación empecé a introducirle los dedos a través del canal que dejaban los labios menores. Iba de arriba abajo. Desde el agujerito del ano hasta el clítoris una y otra vez a veces rápido otras despacio. Había que ver a Bárbara moviendo la cabeza hacia delante hacia atrás hacia los lados con la boca abierta gimiendo en cada bocanada de aire al ritmo que yo marcaba con mis manos en su coño. Movía las caderas con fuerza como para aumentar su placer. Sabía que si seguía tocándola de esa manera se correría. Pero yo no quería que se corriera. Quería tenerla disfrutando de esa calentura más tiempo. Así que cuando notaba que le llegaba el orgasmo casi paraba de acariciarla solo la tocaba con delicadeza hasta que notaba que podía volver a acariciarla. Al cabo de un rato con lagrimas en los ojos y casi como no pudiendo ni decirlo me miró y me dijo. Raúl por favor deja que me corra. Por favor no pares de tocarme y de acariciarme cuando ves que me viene el orgasmo. Te lo suplico. Lo necesito. Necesito sentir ese orgasmo dentro de mí. Déjalo venir. No me lo cortes más o me moriré. Y así hice. Cuando me di cuenta que le venía seguí acariciándole el clítoris y tuvo ese orgasmo que quería largo, intenso. Le temblaban las piernas todo su cuerpo empezó a convulsionarse los gemidos se convirtieron en gritos. Los gritos en llanto y el llanto en placer. Era maravilloso ver a mi prima corriéndose entre mis manos. Apretando con sus manos mis hombros para no caerse y siempre mirándome. No paraba de mirarme. Pero lo que mas me marcó lo que mas me impresionó era que a cada oleada de placer que tenía me miraba aun más fijamente a los ojos y me decía. Te quiero. Te quiero. Te quiero.

A todas estas mi prima solo estaba desnuda de la cintura para abajo. Aun llevaba puesto una blusa y una rebeca. Cuando terminó su orgasmo le quité la rebeca y le desabroché los botones de la blusa. Despacio. Disfrutando cada botón, cada mirada, cada segundo, hasta que solo tuvo puesto el sujetador. Entonces fui yo el que mirándola a los ojos le pedí. Quítalo. Quiero ver tus pechos. Ella con una sonrisa en los labios y una mirada limpia y encantadora me contesto. Y yo quiero enseñártelos. Quiero que me los acaricies. Quiero que me los beses. Quiero que me los chupes. Quiero lo que tú quieras. En ese momento yo estaba acojonado. No sabía que pensar. Mi prima se me estaba declarando como si tuviésemos quince años o lo que decía era producto de la calentura que tenía.

Mi prima tiene unos pechos no muy grandes son de ese tamaño que casi los cubres con las manos. Pero eran perfectos. Nada caídos. Como los de mi mujer respingones. Con los pezones apuntando hacia arriba y una aureola pequeña. Empecé a acariciárselos despacio. Los apretaba y luego los soltaba. Le agarraba los pezones y tiraba de ellos con los dedos. Se los apretaba. Acercando mi boca se los chupaba, lamía, mordía. Era una delicia. Mientras yo le hacía todo eso ella me miraba. De vez en cuando cerraba los ojos y me decía. Dios que feliz tiene que ser tu mujer si le haces sentir sola la mitad de lo que me estas haciendo sentir a mí. Nunca en mis años de matrimonio mi marido me hizo sentir lo que me estas dando tu. Yo ya no aguantaba más. Mi poya estaba apunto de reventar. Mientras le chupaba los pechos empecé a desnudarme hasta quedar desnudo igual que ella. Entonces apartó mi cara de sus pechos y se quedó mirándome la poya. No os lo creeréis. Pero empezó a llorar otra vez y decía. Lo sabía. Sabía que sería así. Siempre que te veía pensaba como la tendrías. Y deseaba que fuese así. Grande, gorda. Pensarás que soy una puta o una mala esposa por pensar como sería tu poya. Pero no puedo evitarlo. Son cosas que no se pueden evitar cuando se desea a alguien y yo te deseo. Te he deseado desde que era niña. Ya con quince años me masturbaba pensando en ti y ahora estas conmigo. Aquí estoy. Desnuda para ti. Quiéreme vida mía. Quiero sentirte dentro de mí. Necesito disfrutar de ti.
Nada más decir esto se acercó más a mí. De pie como estaba se coloco de manera que mi poya quedase debajo de su coñito. Me la agarró con una mano y guiándola se colocó la punta en la entrada de su cuevita. Empezó a bajarse lentamente sobre mi poya. Mientras se la metía, la cara le iba cambiando. Cada centímetro que entraba era un gemido y una bocanada de aire que entraba por su boca abierta. Cuando tenía dentro de ella más o menos la mitad de mi poya se inclinó hacia delante. Me abrazó y se la metió de golpe. El grito que dio me estalló en el oído y pensé. Dios que estoy haciendo en que lío me estoy metiendo. Pero no me importaba. Quería hacerlo. Quería follarme a mi prima Bárbara. Lo estaba deseando. Una vez que la tuvo toda dentro empezó lentamente a subir y bajar sus caderas haciendo que mi poya entrase y saliese de ella. Primero despacio. Pero a cada golpe se la metía y se la sacaba más rápido. Hasta que no había transcurrido ni un minuto con mi poya dentro. Volvió a mirarme a los ojos y llorando o gimiendo ya no lo se me dijo. Me viene otra vez vida mía. Me viene otra vez. Y le vino otro orgasmo aun mas largo y violento que el que tuvo en mis manos. Temblaba, gritaba, todo su cuerpo se estremecía, se agarraba con sus manos los pechos y mirándome decía. Así. Así es como siempre pensé e imaginé que sería follar contigo. Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Cuando acabó de correrse y con mi poya a punto de reventar aun dentro de ella. Agarró mi cara con sus manos y me dio un beso no precisamente un beso entre primos y mirándome con esos ojos azules maravillosos me dijo. Ya se, lo que le gusta que le hagan a tu mujer. Ahora vas tú a saber, que es lo que me gusta hacer a mí.

Se fue desclavando lentamente mi poya de dentro de ella. Se puso de pie y en ese momento la vi. Por primera vez totalmente desnuda delante de mí. Era como una diosa rubia, alta, con unas piernas preciosas. De anuncio de medias le dije. Unas caderas y unos pechos que no me cansaría nunca de mirarlos. Como digo se puso de pie. Me separó las piernas. Se arrodilló entre ellas y mientras que con una mano me agarraba los huevos con la otra empezó un sube y baja en mi poya. Creí volverme loco. Ver a mi prima Bárbara así arrodillada era demasiado. Al momento sin dejar de mirarme abrió la boca y se tragó mi poya. Subía y bajaba la cabeza haciendo que mi poya entrase y saliese de dentro de ella. A la vez movía su lengua alrededor de la punta. Yo estaba en la gloria. Quería que durase. Ver a Bárbara chupándome la poya. Haciéndome la mejor mamada de mi vida y sin dejar de mirarme a la cara era algo que no puedo explicar. Cuando yo ya no podía mas se sacó mi poya de su boca y me dijo. Dámelo. Quiero sentirlo dentro de mi boca. Quiero tragarme todo tu amor. Quiero hacerte feliz como tu me has hecho a mí. Y diciendo esto se la volvió a meter en la boca y ya no aguanté mas me corrí dentro de su boca. Mientras me corría ella seguía chupando y chupando sin dejar de mirarme. Esos ojos me volvían loco. Por la comisura de sus labios salía un hilo de mi leche que ella dejaba que corriese por su mentón. Cuando terminé de corrérme ella abrió la boca y pude ver todo lo que le había dado. La cerró y empezó a tragársela hasta que no le quedó nada dentro. Se levantó. Me abrazó y me dijo. Toda mi vida he estado esperando este momento. Toda mi vida me estuve imaginando como sería tu expresión cuando estuvieses corriéndote dentro de mi boca. Ya la he visto. Y no me lo digas pero se que me quieres no de la manera que te quiero yo. Pero me quieres. Eso me basta.

Hice el amor una vez mas con ella. Fijaros que digo hacer el amor no follar. Hacer el amor es una cosa y follar es otra.
No se como acabará esto que nos pasó a Bárbara y a mí pero lo que sentimos los dos el uno por el otro es algo muy especial. Algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora.

La lujuria de mi primo

Agosto, el caluroso verano, vacaciones, ese día estaba en casa de mis tías abuelas, en la sala tratando de leer una novela, de su colección de libros antiquísimos, el aburrimiento se apoderaba de mi, hacia ya como 10 años que no visitaba esa casa la ultima ves que había ido tenia 3 años, lo mas divertido era que mi querido primo estaba ahí, el es 5 años mayor que yo,
pero para mi mala suerte ese día no estaba.

Como ya no lo había vuelto a ver, me preguntaba como era ahora que ya era grande, mientras lo imaginaba escuche una voz muy varonil que me llamo mucho la atención, mi sorpresa era el!!!! había cambiado bastante, ya no era aquel niño gordito, era un hombre muy guapo, con un cuerpo atlético y uno hermosos ojos verdes, yo quede fascinada, y el.. se sorprendió mucho de verme.

Me dijo:

—Wow!!!! muñeca estas muy muy grande y para tu edad estas muy bien—

Resulta que para mis 13 años aunque siempre he sido muy delgada ya estaba algo desarrollada. Nos saludamos y felices de vernos nos abrazamos platicamos y el chiste era pasar el mayor tiempo posible juntos.

Ese día en la noche me invito a su casa, me mostró muchas cosas y platico conmigo de lo que había hecho a lo largo de su vida, se porto súper atento y buena onda, cenamos y me llevo de nuevo a casa de mis tías, a mi me pareció genial, como después de tanto tiempo seguíamos congeniando tan bien a pesar de la diferencia de edades.

Al siguiente día, quedamos en que saldríamos a pasear en su coche por que me llevaría a conocer a su novia, cuando llego a recogerme hubo un repentino cambio de planes, me dijo que no se iba a poder por que mis tíos ósea sus papas estarían fuera esa tarde y alguien tenia que quedarse en su casa para recoger unos paquetes, así que me dijo que por que mejor no lo acompañaba que estaría solo en su casa y no le gusta quedarse solo, yo contentísima acepte.

Ya estando en su casa, me dijo que fuéramos a su cuarto, yo llegue y me tire directamente a la cama bocabajo, encendí el televisor, de repente sentí algo pesado en mis nalgas, era el que las utilizaba de almohada, le pregunte:

–que onda????

no me contestó nada, se quito de ahí, yo me acomode, ahora boca arriba y ahora lo que hizo fue suspirar y abrazarme, respondí a su abrazo, cuando lo hice comenzó a hacerme muchas cosquillas pero no solo en la cintura en ocasiones tocaba mis senos y mis nalgas a veces rozaban sus dedos en mi vagina mis movimientos por safarme de ello eran algo bruscos cuando casi lo lograba con un movimiento rápido y brusco me atrajo a su cuerpo comenzó tocarme mis senos y mi vagina, el quedo atrás de mi me tenia aprisionada entre sus fornidos brazos con una enorme fuerza que me era casi imposible
moverme, así me tuvo un buen rato hasta que me acomodo de modo que mi conchita quedara en su entrepierna, empecé asentir algo duro, que quería salirse de su pantalón, “eso” lo frotaba contra mi rajita, me provoco un sensación muy extraña, pero se sentía bien, esos movimientos cada ves eran mas intensos me dio miedo, apreté su mano y le dije que no lo hiciera, un beso en la mejilla y dijo:
–No te pasara nada princesita, no tengas miedo, te voy a enseñar a ser mujer.

Me beso en los labios, y mientras ese beso duraba sus manos bajo mi blusa, me despojo de ella y luego de mi bra, sentí como sus enormes manos pellizcaban mis pezones el lo estaba disfrutando, y yo aunque sentía una agradable sensación que nunca había sentido y me daba un poco de miedo, sin embargo me deje llevar.

De mi boca con su lengua recorrió mi cuello hasta llegar a mis senos, los lamió sin faltarle rincón alguno podía sentir su lengua tibia, provocándome un placer inigualable que comencé a perder el control, empecé a moverme y eso a el le agrado me decía:

–Te gusta mi niña? estas muy rica y vas hacer toda mía, tus tetas y tu culo están muy grandes para tu edad y ningún wey los disfrutará antes que yo.

Poco apoco desabrocho mis jeans, me los quito, bajo mis calzoncillos y poco apoco me fue abriendo las piernas con sus dedos jugaba con conchita virgen que ya estaba bastante mojada, yo ahora ya bastante excitada, le quite su playera abrí su pantalón y comencé a jugar con su verga que estaba al cien, roja y enorme, entre su lujuria y su excitación dijo:

–Eso ricurita juega con ella hazla tuya, ahorita te va hacer disfrutar mucho, te la voy a meter toda pero mámamela antes.

–Pero yo no se!!!

–Solo hazlo yo te digo como. Dale besitos chupala, muérdela

Empecé a lamerla y luego se la bese, la tenia tan caliente y roja que me enloqueció, la tome con mis dos manos y se la jale,

–Si nena así sigue, ya puedes eres una buena niña si, si, sigue…

–Ahora tomate toda mi lechita…

Eso sabia saladito me gusto.

–Ya nena, ya, ahora quietecita déjame acariciarte toda…

Sus manos recorrieron hasta la parte mas remota de mi cuerpo, junto con sus labios y su lengua, eran un juego erótico en el que yo había caído, y el en su lujuria me había llevado, acaricio y beso mis senos, lamio mi clítoris, se detuvo… me tomo de la cintura me acomodo abrió mis piernas y dijo:

–Te va a doler solo al principio te va gustar, pero no te va a pasar nada…

Aaaaaaa!!!!

Senti un leve dolor, que se fue convirtiendo en placer en un dulce placer, sus movimientos me incitaba a segur su ritmo, mis caderas se empezaron a mover siguiéndolo…

–Eso es amor, muévete así, ves como ya sabes, eres ya una mujer… y eres mía yo te hice mujer.

–Tus primeros gemidos yo los provoque…

–Déjame voltearte, si así síguete moviendo, que rica estas!!!!

Tanto placer, que aquel macho me provoco… orgasmos…

Aquello fue una experiencia genial, tenia trece años, había dejado de ser una niña en una tarde para convertirme en una mujer que le provocaba placer a un hombre.

Nos quedamos dormidos hasta el día siguiente, me llevo a casa de mis tías y solo dijo:

–Cuídate, y ahora no tengas sexo como lo tuviste conmigo, busca un hombre que te haga el amor, yo solo me deje llevar por mi lujuria, y te hice mujer…

Me dio in beso en la mejilla y se fue… han pasado ya 3 años de esto y no he vuelto a saber nada de el.

Voy a visitar a mi hija a la universidad. 2ª parte

Han pasado varios meses desde la primera vez que lo hicimos mi hija y yo. He alternado acostarme con mi hija y con Lorena.

Con mi hija lo hago una vez a la semana, y luego voy a ver a Lorena. Lo de acostarme con Lorena imagino que lo hago inconscientemente, para llenar un vacío que no consigo llenar, la verdad.

Después de follar con Lorena, nos tumbamos en la cama y apenas hablamos. Miro al techo y casi no hablo, pero no dejo de pensar en mi hija.

Cada semana, después de hacerlo en el parking, veo como mi hija se va y me quedo sin decirle nada. Limpio la ventanilla cada vez, de las marcas de sus manos.

Esa tarde he quedado con mi hija en el parking como siempre. Lo hacemos en la misma postura, a cuatro patas. ¿Será que no quiero ver la cara de mi hija mientras lo hacemos? ¿Me siento culpable o que me esta pasando?

Estoy empujando, cuando mi hija me dice:

-Papá, ¿porque nunca te veo la cara?

-Ah, ah, ah, estoy gimiendo y casi no puedo hablar. Hija, no se, siempre, ah, ah, siempre lo hacemos así. ¿No te, ah, ah, ah, gustaaaaaaa?

-Si, papá, pero quiero verte la cara. Y no hacerlo aquí a escondidas e incomodos. Quiero hacerlo contigo en una cama.

-Espera, que me corro. Ah, ah, ¡aaaaaaaah! Me derramo dentro de ella una vez mas.

-No me he enterado de nada, papá.

-Tranquila. Me salgo de ella y le como su sexo, hasta que se corre con placer. Me dice que ha pensado en algo cuando termino y me limpio la boca. ¿Y que has pensado, eh?

-El próximo fin de semana podemos quedar en un hotel. Hacerlo en plan romántico y tal. En una cama cómoda y verte la cara y no en tu coche, sin verte, solo mirando al cristal.

-¿Un hotel? Nos verán, y sabrán que somos padre e hija.

-No, no lo sabrán. Voy a comprarme un vestido y pareceré una escort, una puta de esas de lujo que te has pagado, joven y guapa para pasar el fin de semana.

Me quedo pensando y le digo que esta bien, que si quiere hacerlo así, estoy de acuerdo. A fin de cuentas la deseo y me gustaría ver su cara mientras se corre.

Esa noche llamo a Lorena y le digo que no me apetece hacerlo, que me duele la espalda y eso. Quedamos para otro día. No se si se ha creído mi excusa.

El viernes me llama mi hija. Ha reservado una habitación con cama de matrimonio en un hotel a las afueras de la ciudad. Con nombre falso evidentemente. Me ha dicho que paguemos en metálico para  que así no comprueben el nombre en la tarjeta.

Hemos quedado lejos del campus para que nadie se entere de nuestra cita.

Llego a buscarla en el coche y no la encuentro. Hay una mujer con un vestido morado, lleva tacones altos y maquillaje. En un principio no la reconozco. Me fijo mejor y veo que es mi hija. Esta preciosa y como me dijo, parece una escort de esas.

-Hola papá, me dice subiendo al coche.

-No te había conocido al principio.

-Ya te lo dije, parecemos cliente y acompañante.

Llegamos al hotel y mi hija me coge del brazo para entrar. En el mostrador da el nombre falso y el recepcionista confirma la reserva y nos da la llave.

-La 323, habitación con cama de matrimonio como habían reservado. Que disfruten.

Subimos a la 3ª planta. No es exactamente un hotel para parejas, tiene 4 estrellas y es elegante, pero esta claro que el recepcionista sabe a que venimos. Lo mejor es que no sabe que somos padre e hija.

-Me apetece ducharme papá. Estoy un poco sudorosa.

-De acuerdo, le digo.

Mientras mi hija se ducha, oigo algo. Se nota un movimiento. Es la cama de la habitación de abajo que se mueve. Una pareja lo está haciendo en ese momento. Ella empieza a gemir mas alto y él no se queda atrás.

-Papá, ¿puedes venir?

-Claro hija.

Mi hija esta desnuda frente a mi y me invita a entrar en la ducha. Me quito la ropa y entro con ella.

Nos besamos bajo el agua que moja nuestros cuerpos. Me inclino un poco y beso sus pechos. Esos pechos tan preciosos de adolescente. Sus pezones y areolas sonrosadas no se quedan tampoco sin mis labios.

Bajo a la humedad de su sexo, que aparte del agua de la ducha, está húmedo por mi excitación. Se lo como de arriba a abajo. Mi lengua lo recorre todo y finalmente llego a su clítoris, donde estalla en un orgasmo que la hace gemir como una loca. El agua tapa sus gemidos.

Yo estoy a punto. Mi pene es como un mástil de carne y sin mas dilación, la penetro con suavidad.

Comienzo a moverme dentro de ella. Entrando y saliendo despacio, saboreando su sexo húmedo y joven, que me brinda sensaciones que no había sentido cuando lo hacíamos en el coche.

Mi hija me agarra las nalgas fuerte y me empuja hacia ella para que la penetre con mas intensidad.

Por supuesto que lo hago y empujo mas y mas fuerte.

-Ah, ah, ah, papá, que bien me follas.

Hasta ahora no había dicho ninguna palabrota.

-Sigue, sigue, mas fuerte. La siento muy dura, mucho. Pero dame mas fuerte, mas, mas.

No puedo evitar gemir con ella.

-¿Te gusta follar con tu niña? Si, ¿a que si? eres un pervertido, un follahijas, pero me encanta, papá. Me gusta que me folles así, como un pervertido, un incestuoso, un….¡aaaaaah!, ¡me corrooooooo! ¡papá, no te pares ahora! ¡no se te ocurra parar! ¡me corro! ¡me voy! ¡no puedo mas! ¡aaaaaah, que gusto, jodeeerrrr!

Termino de bombearla hasta que se corre. Yo aguanto y cuando termina de convulsionarse, la saco. No me he corrido.

-Joder papá, que bien follas. ¿A mamá se lo hacías así? Pues si era como a mi, no se como os divorciasteis. No me deja contestarla y me besa.

Salimos de la ducha y nos secamos mutuamente. Seco los pechos de mi hija, recorriéndolos de arriba a abajo y me paro en sus pezones. Ella seca los míos y baja por mi estomago. Había perdido un poco la erección, pero enseguida la recupero. Bajo a su coño y me recreo en su clítoris. Enseguida estamos los dos excitados de nuevo y nos vamos a la cama, donde volvemos a hacerlo.

Penetro de nuevo a mi hija con pasión, con deseo. Me quedo quieto dentro de ella mientras la miro a la cara. La deseo y ella me desea. Por fin le he dado lo que quería.

Nos movemos acompasados en nuestros movimientos. El sexo con ella es lo mejor que he tenido.

-Papá, que bien me follas.

-¿Te gusta cariño?

-Si papá. Mucho. Sigue así, así, me gustaaaaaaaa.

-Mi niña, mi niña, me corro, me corro, ah, ah, ¡aaaaaaaaaah!

Con la excitación al máximo y sin haberme corrido, no duro mucho y eyaculo dentro de ella.

No me importa que nos oigan hacerlo. Nadie sabe que somos padre e hija.

Pero mi niñita aun no se ha ido (por segunda vez) y no puedo dejarla sin su orgasmo. Aunque mi pene se está quedando flácido, se la vuelvo a meter. Su coño vuelve a recibirme y mojado aun, se acopla perfectamente. La presión de su vagina me la pone dura otra vez. Es mejor que la viagra y eso que a mi años aun no la he necesitado.

Solo me hacen falta unas pocas embestidas mas para que acabe corriéndose. Me clava las uñas en la espalda y no le sale nada de la garganta. Solo pone los ojos en blanco y se corre una vez mas.

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Después, tumbados en la cama, recuperamos la respiración. Me dice que necesita otra ducha. Yo estoy hambriento y le digo que me adelanto bajando al restaurante a comer. Contesta que perfecto.

Me visto bien, me peino y me echo perfume del bueno que llevaba en mi neceser y bajo al restaurante.

El camarero me deja la carta. Le digo que seremos dos. Me dice que bien y se marcha.

Estoy mirando la carta, cuando veo una cara que conozco a lo lejos.

No puedo creerlo. ¡Es mi ex-mujer! Intento taparme la cara con la carta, pero es inútil, me ha visto.

Se levanta y se acerca a mi. Se sienta en mi mesa.

-Hola, ¿que tal?

-Hola Nuria, le digo, mi ex se llama Nuria, no os lo había dicho hasta ahora.

-¿Como tu por aquí?

-Necesitaba respirar un poco de aire fresco y salir de la ciudad. Así que decidí concederme este finde para mi solo.

-Pero tu ya estas solo, ¿no? me dice y se ríe.

-Si, solo, sin gente. Pero veo que no he tenido suerte.

No se que hace aquí mi ex. Y mi hija debe estar a punto de bajar. Cojo el móvil y por debajo de la mesa, le escribo un mensaje para decirla que no se la ocurra bajar. Que su madre está aquí.

Al poco veo como se abren las puertas del ascensor y mi hija sale de el. Afortunadamente, el ascensor está a espaldas de donde se ha sentando Nuria.

Hago un gesto con las manos para decirle a mi hija que se vaya.

-¿Que te pasa? ¿espantas a una mosca? Me dice Nuria.

-Pues si, una mosca pesada de esas.

Mi hija no ha visto mi señal, es mas, ni nos ha visto, porque veo como mueve la cabeza buscándome por el restaurante.

Justo se para delante nuestro, cuando ya es demasiado tarde.

-Hola, dice sin mas.

Nuria se gira y dice: ¡que casualidad! tu también por aquí.

-Toda la familia, digo yo en voz baja.

-¿Y que haces por aquí, hija?

-He venido con mi novio, dice mirándome seria. Pero ahora hemos discutido y se ha marchado.

Una excusa perfecta, pienso.

-Bueno, pues ya que estamos toda la familia aquí, podíamos comer juntos ¿no? propone Nuria.

Aceptamos y comemos juntos.

Luego nos separamos, mi hija disimula y se va a nuestra habitación. Yo me quedo sin sitio a donde ir. ¿Que hago?

Mi ex-mujer me coge del brazo.

-Oye, te he echado de menos y ahora te he visto muy guapo. ¿Quieres tomar algo en mi habitación?

No se que decir. Estamos andando por el pasillo y veo que mi hija esta abriendo la puerta, y que nuestra habitación está al lado de la de mi ex.

Mi hija nos mira antes de entrar. Su cara es un poema.

En su habitación Nuria y yo hablamos de todo. Recordamos viejos tiempos y nos ponemos alegres con el champán que bebemos.

Me cuenta que está en el hotel por un congreso del trabajo, pero que mañana por la mañana vuelve a la ciudad.

Acaba diciéndome que me ve mas guapo que antes y que me echa de menos.

Eso ya me lo has dicho antes, pensé.

Nuria me quita la corbata y la chaqueta y me tumba en el sofá. Ya se lo que pretende. Me besa en la boca y yo intento rechazarla, pero ella vuelve a besarme. Ahora pasa a sobarme y me acaricia el paquete. Intento no pensar en mi hija.

-Que guapo estas.

Otra vez con lo de guapo, pienso.

Pero mi pene reacciona y se empina. Nuria nota el bulto en mi pantalón. Me desabrocha la bragueta y me la saca.

Sonríe y me la agarra y empieza a subir y bajar por mi polla masturbándome. No soy capaz de decirle que pare.

Cuando estoy a punto, la aviso. Unas gotas de liquido preseminal salen de mi glande. Nuria coge una y se la lleva a lengua y la traga.

Yo no puedo mas y la llevo a la cama. Pero ella se sube encima mío, se quita el pantalón y la braguita y así sin mas, se la mete.

Imagino a mi hija en la habitación de al lado que estará suponiendo que esta pasando.

Nuria comienza a cabalgarme. Yo estoy vestido y ella se ha dejado la blusa puesta y así lo hacemos.

-Gerardo, me dice. Que gusto me das. Había olvidado lo que era follar contigo.

-No hagas ruido, le digo. Aquí las paredes son de papel.

-No me importa. Quiero follarte. Follarte bien, que hace tiempo que no lo hacemos.

-Sigue, sigue, le digo, me está follando tan bien como cuando éramos novios.

-Ah, ah, ah, mi mariditoooo. ¡Aaaaaah! Seguro que te has pajeado pensando en mi todo este tiempo, ¿eh?

-Si, le miento. Si, si, aaaaaah.

Si tu supieras que me he estado follando a nuestra hija….

Nuria dura mucho, yo no tanto y al poco siento que me voy a correr.

-Nuria me corro, me corro….la aviso.

-Tu tranquilo, no me quedaré embarazada.

Ella sube y baja un poco mas y noto como un primer chorro se semen sale de mi polla e inunda su coño.

-¡Aaaaaah! Ahora si, ¡me corroooooooooooo!

Sonríe y sigue botando mas. Noto como después de correrme, el semen se revuelve con mi polla y los fluidos del coño de mi mujer.

Nuria no dura mucho mas y se corre al poco tiempo.

-¡Gonzalo! ¡Ah, ah, ah! ¡Siiiiii! ¡Aaaaaaah!

Terminamos de follar y Nuria se va al baño a lavarse. Yo entro después. Afortunadamente, no hemos manchado las sabanas.

Se empeña en que me quede con ella a pasar el resto del día en la habitación y cenemos juntos.

Cuando puedo le mando un mensaje a mi hija pidiéndola perdón, pero ella no contesta.

Al día siguiente nos despedimos. Nuria se va y yo hago como voy a otra planta, donde supuestamente está mi habitación.

Vuelvo a bajar a la tercera planta y llamo a la puerta de la 323. Al principio mi hija no me abre, pero acaba abriendo la puerta al cabo de un rato.

Nos vamos en el coche, pero no dice nada en todo el camino.

Cuando llegamos cerca del campus, aparco en un zona solitaria.

-Siento mucho lo que ha pasado, le digo.

Ella sigue sin decir nada.

-Tu madre quiere volver conmigo. ¿que hago? Estoy confuso. Ayúdame.

-Haz lo que creas mejor, papá. Te perdono. Al fin y al cabo fue tu mujer.

-Te lo compensaré mi niña.

Se cambia de ropa en al asiento de atrás, y se pone vaqueros y una camiseta como una estudiante normal.

Me da dos besos y una vez mas, la veo marchar.

Mi madre y yo V

Como os contaba tarde mucho en dormirme, estaba super-exitado, y deseaba que llegara el domingo para poder continuar el juego particular con mi madre. Me levante a eso de las 8.30, no tenia sueño y estaba nervioso por que llegara el momento de despertar a mi madre para llevarle el desayuno completamente desnudo, y de paso pedirle que pagara su prenda, es decir que lla tambien estuviera desnuda todo el dia.

Mama se puede, pregunte cuando llame a la puerta del cuarto:

-Depende raul. Como vas?.

– Como me dijistes mami, desnudo para ti.

– Pasa hijo.

– Buenos dias mami, que vas a querer para desayunar?.-estaba preciosa, recien despierta, con unos pantaloncitos cortos por pijama y con los pechos al aire.-

– Cafe con leche, zumo de naranja y tostadas con aceite. Podras hacerlo solo?.

– Si por supuesto. Por cierto ya se que te voy a pedir de prenda por retirarte del juego.

– Vamos ha ver que ha pensado este pillin?, que es lo que quieres raul?.

– Nada del otro mundo mama, que estes como yo todo el dia, desnuda.- dije esto y me fui a la cocina para preparar el
desayuno, confieso que tarde mas de lo que yo hubiera deseado pero entre los nervios , la exitacion y que no estaba aconstumbrado se me fue cerca de media hora.

– Mama puedo pasar?, te traigo el desayuno.

– Pasa hijo pasa. -cuando entre me quede de puedra al ver a mi madre en la cama completamente desnuda, no pensaba que se lo tomara tan a pecho, y que se desnudara en cuanto yo se lo dijera, mi polla noto el cambio y mi madre tambien.

– Gracias raul, que buena pinta tiene todo, pero todo todo, por cierto se te ha olvidado las servilletas.

– Voy a por ellas mama.- fui a la cocina y en ves de llevarlas en la mano, ose a ponermelas en la polla, la cual ya estaba muy tiesa, con las servilletas hay fui hasta su cuarto.

– Toma mami, cogelas tu misma.

– Jajajajaja, pero donde las traes, en la picha raul?, vaya vaya. Creo que anoche no te desahogastes lo suficiente.

– Las coges o te limpias con ellas aqui?.

– Esperate hijo, que tengo las manos ocupadas, un momento. -cuando las cogio no pudo hacerlo de otra forma y tuvo que abarcar mi polla, o no pudo o no quiso, el caso es que la cogio bien cogida.

– Voy para el salon mama, te espero. Y ya sabes, nada de ropa eh?-

Sali del dormitorio y me dirigi al salon, puse la tele y sin ver nada me sente a mirarla, esperando que por el pasillo apareciera mi madre como DIOS la trajo al mundo. Pasaron como 30 minutos y por fin hizo su aparicion en el salon, desde luego cumplio su palabra y entro sin ropa, se sento a mi lado y me pregunto que que podriamos hacer para pasar el domingo:

– Tengo unos dados muy graciosos mami, suelo jugar con ellos cuando tengo novia, juegan dos y si quieres podemos jugar, pero te advierto que son picantes, que hay muchos momentos en que debemos olvidar que somos madre he hijo.

– Me asustas raul. Como son esos dados?

– Son dos mama, en uno pone lo que debemos hacer y en el otro la parte del cuerpo donde hay que hacerlo, mira los tengo aqui. Ves?, aqui pone tetas y si sale en el otro dado acariciar hay que acariciarlas, o besarlas o lamerlas o chuparlas, tambien pone chochete y polla, espalda. Te animas?

– Todos tus juegos son iguales hijo?.

– Con mujeres bonitas como tu si.

– Que soy tu madre raul.

– Te dije que habia que olvidarlo. Juegas si o no?.

– Bueno vale, pero que sea un secreto entre nosotros. Ok?

– Ok mama.Prepara la mesa y juegamos, o prefieres hacerlo despues, yo ahora creo que me voy a duchar.

– Mejor luego mas tarde, vamos a estar asi un rato y sobre las doce jugamos.

Eran alrededor de las 11.00 de la mañana, quedaba una hora todavia para el juego, el cual daba por echo que seria el desenlace de nuestros deseos. Fui a la ducha y me di una rapida, me seque un poco y me fui a la cocina, alli estaba mi madre, desnuda, con el culito respingon mirandome y fregando los trastos del desayuno, me acerque a ella y le dije que si queria ayuda, al hacerlo confieso que lo hice mas de lo norma, hasta que mi polla rozo su culito, dio un respingo, pero no se separo:

– Ya te has duchado?.

– Si, mas bien ha sido refrescarme, creo que lo necesito,jajajajaja.

– Si, creo que si, mira ve secando y colocando los vasos mientras yo los friego, vale?.

Raudo fui secando los vasos y al colocarlos en el mueble tuve que hacerlo por detras de ella, con lo que le pedi que se arrimara un poco al mueble, me entretuve mas por que al hacerlo cada vez que ponia uno le daba un embite con la polla en el culo, ha esto mi madre no decia nada, segui en su tarea y creo que le gustaba tanto como a mi. No hubiesemos llegado al juego si ella hubiese movido su culito un poco hacia atras, pero no lo hizo, solo se dejaba llevar, estaba claro que era yo quien debia de dar el primer paso hacia la follada. Cuando acabamos la tarea fuimos al salon, mi madre estaba raiante y en su cara se adivinaba una pizca de lujuria, como deseando lo que en poco rato sucederia.

En el salon, antes de empezar a jugar deje claro que no se podia pagar prenda por retirarse- no queria que se saliera por la
tangente-,que una vez empezado debiamos de acabarlo, su respuesta no se hizo esperar:

– Raul hijo, vamos los dos desnudos desde ayer, cuando se supone que acaba la partida?

– Tienes razon mami, pongamos 30 minutos de juego, vale?

– pongamos mejor una hora, es temprano, acabariamos a las 13.30, o acaso tienes hambre- esto ultimo lo dijo con una sonrisa en la boca y acariciandose su pecho el cual estaba sudoroso.

– mejor no te contesto de lo que tengo ganas de comer,jajajajajaj.

– jajajajajaja, empezamos? quiero ver hasta donde es capaz de llegar mi chiquitin, aunque de chiquitin veo que tienes poco.

– empecemos mama, lanzare primero yo, te parece bien ,o lo haces tu?.

No me esperaba su reaccion y cogiendo los dados los tiro en un primer lugar, el azar estaba de mi lado, en un dado
salio una polla dibujado y en el otro una mano. Se levanto de la silla mirandome a los ojos, se sento a mi lado y me tomo la polla con las suyas, empezo un sube baja que casi me hace correrme de gusto, estipulamos un minuto cada vez que le tocase a alguno hacer la prueba, ese minuto se me paso en segundos, intente tocarle un pecho mientras me masturbaba, tenia los
pezones erectos, pero me quito la mano y me dijo que cuando me tocase a mi lo haria, mientras que estuviera quietesito.En su cara se dibujaba la lujuria y la exitacion, a igual que en la mia. Pasado el tiempo estimado, mi madre volvio a su lado de la mesa para seguir con la partida. Era mi turno y pedia por favor que el destino me diera una buena jugada,el primer dado
salio una espalda y el segundo una lengua, es decir, lamer la espalda, no era lo que yo esperaba pero a mi madre le debio de gustar por que corriendo se tumbo en el sofa y dijo……..un minuto hijo, un minuto.Me coloque encima de mi madre y empece a lamerle la espalda, procuraba que la lengua estuviera bien ensalivada,recorria su cuerpo desde el mismo acimiento de la raja del culo hasta el cuello, cuando me encontraba en lo mas alto mi polla quedaba a la altura de su culo y hacia lo imposible por que le presionara el ojete, ella no se quejaba, bueno si se quejaba, pero eran gemidos de placer, entre lo que yo hacia y oir a mi madre jadear estaba en el septimo cielo, cuando de pronto oigo a mi madre decir con la voz entre cortada:

– raul hijo, llevas mas de 1 minuto, por mi sigue, pero lo digo por el juego.

– tienes razon mama, mejor que sigamos jugando que ahora te toca a ti.

Lanzo los dados, tenia los ojos cerrados, no queria ver lo que salia, cuando oigo a mi madre decir:

– seguro que esta jugada te hubiese gustado a ti raul.

– tetas, boca, guauuuuuu, pues si, pero creo que a ti tambien te va ha gustar aunque si no quieres dejame que la juegue yo,jajajajajajaj.

– nada, nada, al sofa hijo, el juego es el juego,jajajajaja.

Me tumbe en el sofa, pero mi madre insistio en que me quedara sentado. Se sento en mis piernas evitando que su chochete tocara mi polla y comenzo a lamer primero los pezones y despues a chuparmelos, su respiracion cada vez se unia mas a la mia y mas que repirar lo que haciamos era gemir, cuando paso el tiempo se levanto y dando saltitos de niña traviesa dijo que le habia gustado mucho y que siguieramos tirando. Esta vez me tocaba a mi, y mirandola a las tetas le dije que ojala me saliera la misma, que me comeria esas tetas, ella cogiendolas las dos y juntandolas me dijo que cuando era pequeño ya me las habia comido y que si seguia queriendo mas, cuando las cogio, y me miro,creia que me moria de gusto, el caso es que al lanzar los dados:

– joder, que suerte tiens tu mama, no digo que no me guste, pero lo mejor es siempre para ti.

– raul, es el cuello, que sepas que la parte mas sensible de una mujer es esta, y que seguro que me lo comeras muy bien, jajajajajaja.

– vale, pero esta vez se hara como yo diga, me siento yo en el sofa y tu encima, asi podre comertelo bien.

– muy bien, pero como yo acepto tu condicion tu debes de aceptar la mia, en vez de 1 minuto que sean 4. Vale?
– por mi encantado, venga, vamos al sofa.
Me sente en el sofa y mi madre se sento encima de mi, su pelado chochete y fruto de mis pajas estaba en contacto con mi pollla, note su humedad en mi polla y comence a lamer el cuello, le pedi que se levantara el pelo, que lo recogiera, y al hacerlo sus pechos quedaron a la altura de mi boca, me costo trabajo no comermelos pero segui lamiendo su cuello, ella ya no disimulaba su exitacion y suspiraba de vez en cuando, con una mano vi como se pellizcaba un pezon, le dije que se estuviera quieta………………………..

CONTINUARA.
SI OS GUSTA ME AGRADARIA RECIBIR
VUESTRAS OPINIONES EN fortunaes2@hotmail.com.

El chantajista hijo de puta, Cap 1

Mi nombre es Ignacio, vivo en Buenos Aires, en el barrio porteño de Las Cañitas. Tengo 16 años y la verdad es que me masturbo todos los dias, a veces una sola vez, a veces dos, tres, pero todos los dias seguro. Me encantan los videos y los relatos porno, y otras veces me pajeo recordando las cosas que vi en el día.

Hace unos meses mi madre entró a mi cuarto y me encontró, tirado en la cama, pantalón y calzoncillo por las rodillas, y yo masturbándome con la pija bien pero bien dura, justo me estaba apretando un poco para que la cabeza se ponga bien lustrosa y colorada, y ella justo abre la puerta y entra de una, me mira, se queda quieta, parada, mirando, yo claro tratando de taparme pero ella en vez de irse se me queda sermoneando

-MÁMA NO MIRES, COMO ENTRÁS ASÍ
-Ignacio, que te creés que es esta casa? Sos loco, vos?
-MAMÁA SALI DESPUÉS HABLAMOS PERO… – y era re dificil porque mientras ella me hablaba pavadas yo no sabía que hacer, para poder subirme los pantalones le tenia que mostrar de nuevo la verga que la seguia teniendo re parada, y taparme con las piernas tampoco tapaba del todo, asi que ella sermoneándome me estaba mirando igual y yo me mería de vergüenza

-Mirá Ignacio, en esta casa te contenés. Esto lo voy a hablar con tu padre
-NOOO Maa por favorr…

Y se fue.

Al final, mi padre habló en privado conmigo. Me dijo que me pajeara en el baño, y que si mi mamá me preguntaba, me había hablado de mal que hice y me habia castigado. El asunto pasó pero yo me quedé resentido con mi madre, humillado…

y empecé a fantasear con darle un castigo a la hija de puta.

A partir de entonces empecé a fantasear con mi vieja. A pajearme todos los dias, tres veces al día, pensando en ella. A veces, cuando ni mi papá ni mi mamá estaban, y encontraba en el lavadero unas bombachas o unos corpiños usados, me pajeaba oliendolos, adivinando el olor de las tetas de mi madre, y el olor de su concha y de su culo en los bombachas.

En fin, todavía uds no saben lo buena que está mi vieja.

No es joven, se llama Clara, todos le dicen Clarita, tiene 52 años, pero se mantiene muy linda de cara, es una morocha con unas tetas muy grandes, y un poco de pancita. Y que culo. Bien grande. No saben como fantaseo con abrirle los cachetes del culo a mi madre, quiero verle el agujero del ano que yo no sé, no creo que mi padre le entre por el culo, no creo que ni se la coja ya ese viejo de mierda, pero bueno, en fin, el caso es que es una señora que se mantiene muy bien, ni muy alta ni muy baja y de carnes generosas, digamos.

Bueno, cuestión que van pasando los meses, a mi en el colegio me iba cada vez peor, la verdad es que estaba todo el día pensando en pajearme, imaginando historias, todas masomenos calientes, calculando eso si que no se me pare la pija en el aula, y si llegaba a pasar, que sea lejos de los recreos, no sea cosa de tener que levantarse y quedar expuesto.

Un día me tuve que agarrar a piñas con un compañero. Por nada, porque no se que le dijeron que dije y bueno, hubo que pelear, no tuve opción, y ese día me castigaron, y como estaba realmente furioso, en una que pude me escapé por la ventana, y me fui a mi casa.

Ni bien entro, llamo a mi madre, sabiendo que a media mañana es la que está en mi casa ya que mi padre está fuera trabajando.

-¿Má, estás en casa? – Y como escucho un ruido en la cocina entro y veo a mi vieja desnuda vistiéndose, y a un tipo subioendose los pantalones.

-¿¿¿!!MAMÁ QUE HACÉS??!!!

El tipo casi sin vestirse se fue yendo hacia la puerta – Hablamos Clarita, chau – Se rajó de una.

Mi madre se puso el vestido y me dice

-Sentate Nachito, vamos a hablar

-¿Vamos a hablar de que? ¡Te lo estabas cogiendo!

-Bueno, eso es algo que no es para vos, no es cosa tuya. Vos no sabés como es mi relación con tu padre, así que te digo, de esto ni una palabra.

-Na, ¿que ni una palabra? ¿Vos no te acordás el día que entraste a MI cuarto? ¿Y que fuiste y le contaste a papá? YO VOY A HACER LO MISMO, TE JURO.

-NO! IGNACIO POR FAVOR… TE PIDO… POR FAVOR…

-Bueno. Vamos a hacer algo, te acordás de ese día? ¿Que vos me sermoneabas y yo estaba desnudo y vos me hablabas pero tambien me mirabas? Bueno, sacate el vestido, quiero que sientas lo que yo sentí ese día.

Mi vieja me miró, incrédula de lo que le pedía, estuvo a punto de decirme algo, pero se calló. Miró al piso y se sacó el vestido. No llevaba copiño. sus grandes tetas quedaron desnudas.

-La bombacha también

Y se sacó la bombacha.

Yo me acerque y saque la verga, bien dura, y tomándole la mano le dije

-Agarrala y pajeame.

Y se dejó llevar la mano, yo le ayudaba, apretandole la mano para que agarre mi verga, y pajeandome con su mano, y con la mano que tenía libre le amasaba las tetas.

Escriban comentarios de como quieren que siga el relato, y lo continuaré. Saludos

Ignacio, El chantajista hijo de puta

La pasión de Josito Maura

Toda mi historia empezó a finales de 2004, cuando conocí a Josito Maura. La primera que le vi estaba tomando café con un conocido mío que me lo presentó y me quedé a tomar café al final con ellos.

Mi amigo se fue al trabajo (eran las 5 de la tarde), yo me tenía que ir a la biblioteca a seguir estudiando la oposición que me estoy preparando pero Josito insistió en que me quedase a tomar otro café y seguir charlando, el trabajaba, en una tienda de zapatos propiedad suya por lo que no tenía hora de abrir, parecía simpático por lo que me quedé un rato más con él.

A los 15 minutos ya me había contado toda su vida, al parecer había sido una persona de mucho dinero que lo había perdido todo y que solo mantenía la tienda de zapatos y mucha labia, que tenía que vivir en el piso de su novia Lourdes a la cual detestaba (esto me lo confesó cuando pasamos del café a las cañas) por ser demasiado barriobajera y no tener su clase social, pero lo que al le gustaban eran las chicas con clase como yo.

Yo me divertía mucho con lo que me contaba, no sabia si iba en serio o en broma, pero me sentía halagada porque notaba como me miraba, y él también me empezaba a gustar sobre todo físicamente, aunque no era fuerte si tenía unos ojos verdes penetrantes y vestía muy bien, pero no quise seguir adelante sabiendo que tenía novia.

El hecho es que los siguientes días no me lo quitaba de la cabeza, me enteré por gente (y es que Cáceres donde vivo es muy pequeño y a Josito lo conocían demasiadas personas) que ya había puesto los cuernos a su novia varias veces, no muchas, pero si algunas, y eso me animó a dar el paso.

Me presenté una mañana en su zapatería vestida muy elegante con una chaqueta oscura, blusa blanca y vaqueros, mi mejor baza siempre ha sido mi elegancia, mi altura y mi pelo, y supe que en cuanto me vio quiso desnudarme, pero quería hacerle sufrir y dejé que me invitara a un café.

Al cabo de un rato viendo que no se animaba le invité yo a un par de cañas, y entonces confesó estar mal por una discusión con su novia Lourdes porque le dio mucha caña porque al parecer ella es muy histérica, nerviosa e insegura, por lo que se encontraba de capa caída, esa aptitud de niño pequeño hundido le enterneció ante mis ojos y me insinué un poco acariciándole el brazo.

No hizo falta más, estaba necesitado de amor y de sentirse deseado, todo fue muy frenético, unos besos apasionados y porque le paré diciendo sutilmente: “deja un poco para otro día”, y es que desde el primer día el no dejaba de jactarse una y otra vez de “la famosa pasión sexual de Josito Maura”, era un bocazas y un niñato pero yo me sentía muy atraída por él.

Me estuvo llamando varias veces al móvil los siguientes días, y al final no alargué más su agobia, y quede con él, no quiso quedar en la zapatería sino en un bar (evidentemente para que la gente no le viera), yo me puse mis mejores vaqueros, jersey de cuello abierto y camisa, fue pija, como él me había comentado que le gustaba.

Desde un primer momento me soltó muy prepotente: “Yo quiero a mi novia osea que no busques más que amistad conmigo, lo del otro día fue un error, y yo no pienso dejar a mi novia ni por ti ni por nadie”, indudablemente era el dinero de su novia el que hablaba por él y la necesidad de tener un techo donde dormir.

Es gracioso en que quedaron esas palabras, pues en menos de un par de horas su pasión por querer tocarme y desnudarme no había quien le parara, sobre todo en cuanto se tomó unas cañas y una copa que le invité, de él no salía nada por lo que le invité a mi casa que estaba sola, y ya allí todo fue imparable, yo di el primer pasó pero el resto fue todo suyo.

Me sobó por todo el cuerpo antes de desnudarme, le encantaba el tacto de mi ropa hasta que finalmente me quitó violentamente el vaquero y las bragas y me penetró, fue increíble, la erección no era excesivamente grande pero el ímpetu y las ganas fueron arrolladoras, no exagero si digo que estuvo 15 minutos sin coger aliento venga a follarme y a penetrarme, ni siquiera pudo desnudarme del todo, lo tuve que hacer yo.

Según pasaban los minutos más se aceleraba, y más fuerte empujaba, tenía que levantarle la cabeza de mis tetas para que recobrara el aliento, era todo un toro, un animal en celo, con unas ansias locas de follar y de comerme todo. Ese primer día me estuvo follando ininterrumpidamente 40 minutos, y luego me echo otro polvo de 10 minutos, fue apoteósico.

Me quedé totalmente prendada de él y con ganas de más y ahí si que me cortó pues los siguientes días volvió con el arrepentimiento venga a decirme que lo que había pasado había sido un desliz y que él quería a su novia y que no cortaría con ella, me quedé flipada, menudo golfo y sinvergüenza, aunque claro, esa era la tónica habitual de Josito Maura.

Le dejé en paz unos días, y aparecí de nuevo en la zapatería, como siempre vestida como a él le gustaba, tardo poco en volver a caer, y esos ojitos verdes estuvieron de nuevo entre mis tetas venga a follar y follar como ningún otro mortal puede haber follado nunca, no duró tanto como los primeros días pero desde luego compensaba por el tremendo derroche de energía sexual que desprendía cada vez que follaba. No me extraña que su novia, la desgraciada Lourdes, no le dejase pues si follaba así en todas las situaciones era para tenerlo a su lado aunque le pusiera los cuernos constantemente.

Me encantaba por una parte ese aparente genio y carácter que tenía pero también como contrarrestaba con ese crío niñato que no paraba de hablar, y es que desprendía tal magnetismo que era adictivo.

Nuestros encuentros siguieron durantes los siguientes días, incluso un día al entrar en la tienda me encontré a la famosa novia y tuve que hacer el tonto de que iba a comprarme unos zapatos para disimular.

El caso es que al cabo de unos meses me cansé de ser la otra, no me importaba, de hecho me gustaba la clandestinidad de nuestra relación, le daba más morbo a nuestras cada vez más brutales relaciones sexuales, pues con él descubrí el placer en todos los rincones de mi cuerpo, y esa mezcla de entusiasmo infantil al follar (como si llevase años sin follar) hacían de Josito una tentación suprema.

Por lo que un día quise pegarle un susto y le dije estar embaraza, a lo que el cabrón al principió se puso tristón aparentando que le afectaba para ir dejando ver poco a poco su incomodidad ante el tema diciéndome en un momento dado: “ese no es mi problema, yo no asumo nada, si quieres dinero no tengo nada”

Eso me cabreó mucho pero planee mi venganza (como buena mujer vengativa muy lentamente), le mande un sms desde una cabina a su novia diciendo algo así como “Tu novio te pone los cuernos, síguele el jueves por la tarde y verás”, solo que no pude llevarlo a cabo pues ese jueves no pillé a Josito, pero sabía que a partir de entonces iba a ser esto una tremenda relación de sexo bestial con maquiavélicas consecuencias.

Él astutamente me esquivó durante semanas, incluso me llegaron a decir que se estaba liando con otra tía que conocía a su madre y se aprovechaba de esa conexión para tirarse a Josito, pues él hacía siempre lo que decía su madre.

Yo dejé que pasaran los meses y no volví a aparecer por la zapatería, rehice mi vida y aunque siempre me quedaba en el subconsciente el tremendo morbo de follar salvajemente otra vez con él y me carcomía un poco los celos que se estuviese tirando en esos meses a su “novia oficial” o a cualquier otra que me hubiera sustituido.

Finalmente fue él que atacó, estaba tomándome un café con una amiga, y apareció él junto a su novia en el bar, me saludo muy tímida e indiferentemente, casi como avergonzado y supongo que temeroso de que Lourdes (su novia) se diese cuenta de que había algo entre los dos. Estuve tentada de ponerle en un compromiso pero sabía muy bien que Josito a pesar de ser un débil ante todo jamás me perdonaría haber interferido en su vida y entonces ya si que se acabaría todo. Por lo que pasé de todo y seguí de charla con mi amiga.

Pero gran sorpresa que en menos de una hora recibí una llamada suya simplemente para charlar, y así fue, incluso me convenció de que solo quería eso, pero como siempre su debilidad se hizo patente, y fui muy franca diciendo: “¿a quien quieres engañar con esa aptitud de persona honesta, integra y fiel a tu novia?, si te derrumbas siempre en cuanto ella no está”, él callo como queriendo que siguiera hablándole así, le eché una bronca pero lo cierto es que esos ojos verdes pseudo llorosos me enternecieron bastante y le di de todo corazón un beso en los labios que él agradeció.

Ese día me di cuenta que Josito a pesar de tener más de 30 años es y siempre será un niño necesitado de amor que lo buscaba tanto en otras chicas desesperadamente, y era ese niño dentro de cuerpo de hombre el que le hacía follar siempre tan intensamente como si la vida le fuese en ello, una mezcla de amor/sexo sea con quien fuese, su tremenda carencia afectiva le hacía vulnerable ante cualquier mujer, y eso me atraía más todavía, y ese día desembocó todo bestialmente.

Fuimos a mi casa, y ya dentro nos empezamos a besar lentamente al principio pero luego más pasionalmente, llevaba yo una camiseta de tirantas y unos vaqueros y me besó las tetas por encima de la camiseta con una dulzura y ternura que jamás le había visto nunca antes, era como si un niño de 14 años besará por primera vez unas tetas a través de la ropa, con mucho tacto, ternura, curiosidad y deseo, todo un cúmulo de placer por lo lento que fue todo, tremendamente lento.

Yo ya notaba la erección en su pantalón pero no fue directamente al grano, al contrario, siguió acariciándome por encima de la ropa, primero mis pechos, luego mi culo, mi entrepierna y mi cuello, me encantó, no tengo otras palabras que decir como me encantó, era la ternura personificada, como si su vida dependiese de eso. Jugueteo con todo mi cuerpo durante más de 10 minutos.

Ya todo fue un manantial de pasión, me desnudo con mucha suavidad pero con ferviente deseo en su mirada, sabía que había estado con muchas chicas y que con otras muchas chicas le quedaría por estar, pero ese día notaba que yo para él era la persona más especial y deseada del mundo. Me folló como siempre con fuerza, con mucha energía, con ese aire de ingenuidad de que estaba descubriendo que grande es follar, y duró, duró, incluso le llamaron al móvil y no se dio cuenta, fue un torrente de deseo puro, duro y muy natural, acrecentándose según pasaban los minutos, no se ni cuanto duro, solo se que tuve un orgasmo que duró muchísimo, más de 20 segundos, yo que se, fue como llegar al cielo y quedarme en él, no quedan palabras en el mundo para describirlo, una pasión sexual pseudo infantil repleta de energía, ilusión y entusiasmo por follar como nunca.

El se vistió y me dijo lacónica y muy seriamente: “Esta es la última vez que nos vemos” y se fue. Y desde entonces lo ha cumplido a rajatabla. En el fondo intenta ser fiel a su novia pero le es imposible, y en cierta manera es justo que sea así, pues un hombre tan dulce, tierno y sexualmente impecable está predestinado a satisfacer a muchas chicas, y eso él no lo sabe, pero por eso cada cierto tiempo cae contra toda su voluntad en las redes de una nueva chica, y es que la pasión de Josito Maura es una de las cosas que nunca se olvidan y que compensan de haber sido mujer.

Amigos del club

De todo el grupo de amigos que frecuentábamos el club, Mario era el que menos exteriorizaba sus comentarios sobre las mujeres que todos conocíamos y que eran motivo frecuentes de nuestras charlas en la confitería, y mucho menos de comentar sobre sus encuentros con amigas.
Buen mozo, y con una buen altura y figura, su práctica del básquet ball, le había desarrollado un cuerpo atlético, pero su forma de ser, no hacia de el demasiado comunicativo y de dar opiniones como si lo hacíamos nosotros.
Por eso, ese domingo después del almuerzo, los que compartíamos un café, nos quedamos sorprendidos al escucharlo decir, al ver pasar a una de nuestras amigas hacia las canchas del club, “Han notado ustedes, como se ha puesto Fernanda, luego de su separación…?, se fijaron que ahora más que nunca práctica distintos deportes, casi todos los días y ha mejorado muy mucho su figura…..?”
Todos los miramos y nos quedamos sorprendidos por su afirmación, y procedimos a mirar a la dama que se alejaba, y realmente ahora que Mario nos lo había echo notar, nos dimos cuenta en verdad del cambio producido en ella.
Fernanda, era una amiga del grupo que se había divorciado haría alrededor de un año atrás.
Mario continuo diciendo, “ luego de elaborar su luto personal por el divorcio, había reiniciado sus actividades deportivas y era ahora la admiración de los hombres del club, por lo buena que esta, fruto de sus sesiones de gimnasia y las distintas actividades deportivas que practica, en especial el básquet”.
Con estos dichos, pudimos observar algo a lo que no habíamos prestado demasiada atención anteriormente, y era que tanto despliegue deportivo le permitía tener una físico esplendoroso, rematado por una cola firme y parada, como así un par de tetas de película.
Por tratarse de la esposa de un amigo nuestro, antes de su separación nunca habíamos destacado el aspecto sensual que Fernanda transmitía, pero producida esta, y por tal motivo habiendo dejado de concurrir al club Juan Carlos, su marido, el comentario de Mario nos hizo mirarla con otros ojos.
Seguimos conversando de otros temas y pasado un rato, vemos que viene de regreso hacia nosotros Fernanda, la que acercándose a nuestra mesa y luego de saludarnos con un beso en la mejilla a cada uno, se acerco a Mario y con un sonrisa en sus labios le dijo, “Mario no quieres venir a jugar un partido, vamos a jugar un mixto y nos falta un varón para completar los dos equipos?…”
No, puedo decir si realmente se desprendía de ella un aroma especial que correspondía al perfume que ella usaba o se trataba de su olor a hembra o tal vez que estábamos condicionados por lo que habláramos antes, pero la cercanía con Fernanda, nos produjo a todos los presentes una sensación y un sentimiento de sensualidad y erotismo increíble
A todo esto, Mario procedió a aceptar y disculpándose con nosotros, se dirigió al vestuario para ponerse su equipo deportivo, quedando en encontrarse con el resto del equipo, en pocos minutos en la cancha.
Intrigados por esta invitación, ya que Mario no era un habitual compañero de básquet de Fernanda, todos los que nos encontrábamos en la confitería decidimos dirigirnos a presenciar el partido y ver como se desarrollaba el mismo.
Llegamos cuando ya Mario se encontraba en la misma y allí pudimos observar que el jugaría en el equipo contrario al de Fernanda, estando cada uno conformado por dos hombres y tres mujeres.
Comenzado el juego, pudimos comprobar que a poco de su inicio, Mario se dedicaba más que nada de marcar a Fernanda, no dejando pasar la oportunidad al hacerlo, de rozar con sus manos su trasero o sus tetas, llegando en un momento, en que la cruzo bien pegado a ella, a apretarle una de sus tetas con su mano, pudiendo ver que a ella me miro, pero no dijo nada.
Terminado el partido, el grupo se disgrego para distintos lados del club, y Mario se ocupo de llevar el balón a la utilería del club, observando al dirigirse allí, que Fernanda, se le acercaba, y al alcanzarlo, le dijo: “ así que te interesaba más mi anatomía que el partido, no es cierto”
Con una sonrisa entre tímida y pícara en su cara, le respondió haciéndose el tonto “ porque lo decís, Fernanda…?”
Por lo bien que me manoteaste durante todo el partido, y hasta llegaste a apretarme una teta, no te hagas el distraído”, le dijo demostrando un enojo que no era tal.
“ La verdad, es que tenés razón, lo que pasa es que estas muy buena, y mis manos no se podían contener”, le respondió, justo cuando llegaron a la utilería, la que por ser domingo no contaba con el personal que la atendía.
Así que ingresó para guardar el balón en un estante, viendo al hacerlo que Fernanda, también lo había echo y estaba mirando lo que contenía una vitrina que allí se hallaba, un poco inclinada hacia delante, consiguiendo de esa forma que se le destacara aún más su maravilloso culo.
Sin pensarlo demasiado, se acerco a ella por detrás, y tomándola por la cintura, la apretó contra su cuerpo, haciendo que ella al sentir el abrazo se levantara, y mientras la abrazaba, le daba besos en su cuello.
Al sentirlos, se dio vuelta y Mario nuevamente la apretó contra su pecho, y como ambos tenían los shorts con que jugaron, y que son de una tela muy delgadita, los sexos de ambos se aproximaron y pudieron sentir el calor de cada uno, mientras que ella pudo sentir la erección que él tenía.
Este apoyo los labios sobre los suyos, y noto como Fernanda, los abría y recibía su lengua dentro de la boca, a la vez que su lengua se entretenía en jugar con ella.
Se besaron dulce pero apasionadamente, por un buen rato, y pudo comprobar que el calor de su entrepierna aumentaba, por lo que tomándola de la cintura, la condujo hasta la puerta de la utilería, la que cerro, y poniéndola de espaldas a el, contra la pared, la volvió a abrazar, mientras comenzaba a bajarle su short hasta debajo de su rodilla, comprobando al hacerlo que al igual que el, no tenía nada debajo del mismo.
A continuación, y luego de hacerle abrir un poco sus piernas, procedió a refregar su pene bien duro, entre los cachetes de su culo, y a meterle de un solo envión, el mismo en la concha, la que ya estaba lo suficientemente húmeda, como para hacer que se deslizara suavemente hasta el fondo de su vagina.
“ Ahhhhhhhhh, que delicia sentirla así….”, le dijo al sentirse empalada, “por favor déjala un momento así que la quiero sentir con todo su calor……, que lindo se siente, cuanto hace que no tenía una buena pija dentro mío”.
Y a continuación, ella comenzó a moverse circularmente, como para que toda su vagina sufriera el roce de ese pene que estaba ya por reventar, por lo que acompañó sus movimientos y con cada uno de ellos sentía oleadas de placer que le recorrían desde los pies a la cabeza.
“ No te vayas todavía esperame que te quiero gozar mucho y acabar los dos juntos, seguiiiii, dale, no te detengas, más fuerte, cariño, dale, dame más que estoy por acabarte, que ricooooooo….., como me gusta, amor, seguiiiii, ahhhhhhhh.. cojéeme bien esa concha, que es tuya, amor….”
Dicho esto y como ya no podía aguantar más su eyaculación, Mario, la apretó fuertemente, y mientras le decía “ te gusta como te estoy cogiendo, no?, te gusta sentir bien adentro mi pija?, toma, aquí la tenés, toda esta leche es para vos”, mientras le largaba dentro de su concha, todo el fruto de su contención.
Se quedaron un momento los dos quietos, disfrutando todavía del hermoso polvo que se habían echado, y Fernanda, dándose vuelta, le estampó un tremendo beso que lo dejo casi mareado, y al separarse le dijo: “ cuanto tiempo hacia que quería te animaras sonso, yo también te tenía ganas, y por eso hoy te puse en el otro equipo, para que si vos no me apretabas, lo iba a hacer yo…”, mientras se sonreía.
Mario se quedó perplejo por esta confesión, y lo único que atinó a hacer, fue ayudarla a secarse los muslos y su concha, ya que estaba toda mojada por ambas leches.
Al reaccionar, le comentó: “ pero Fernanda, yo te quiero disfrutar y que me disfrutes, no como dos noviecitos apurados, sino con todos los chiches…”
Respondiendo Fernanda, le dijo: “ entonces ven esta noche a cenar a casa y allí podremos disfrutar sin apuro, te espero a las 8,30 así me das tiempo de preparar algo rico para cenar.”
Cada uno tomo rumbo a su vestuario y Mario mientras se duchaba todavía no salía de su asombro, de haberse podido comer semejante caramelito.
A las 8,29 estaba tocando el timbre en el departamento de Fernanda, con la mano libre, ya que llevaba dos botellas de champagne que compró frías en un Open 24 y una bandeja de masas para festejar el encuentro.
Al abrirle la puerta, pudo observar que Fernanda tenía puesto una camisola casi transparente que le llegaba hasta un poquito debajo de sus rodillas, dejando traslucir a la altura de sus pechos, que no llevaba sostén, donde se marcaba le presión de sus pezones sobre la tela.
Se dieron un beso en la mejilla y la acompañó hasta la cocina para dejar las botellas en el refrigerador, comprobando que en la misma sobrevolaba un aroma exquisito de algo que ella estaba cocinando.
Tomándola por su cintura, se fueron a la sala, donde ella le sirvió un whisky con hielo y otro para ella, sentándose a continuación a su lado en el sillón de tres cuerpos que había allí.
Mario dejó de lado su bebida y acercándose la abrasó y le dic un beso en sus labios, los que se abrieron y le chuparon los suyos con pasión, mientras que con la otra mano, procedió a acariciarle las tetas por sobre la camisola.
Fernanda alargó su mano y comenzó a tocarle la pija por encima del pantalón, llevando su mano de adelante hacia atrás, haciéndole experimentar sensaciones diversas con cada caricia.
En eso estaban cuando ella desprendiéndose y mirándolo con una sonrisa picara, le dijo: “ es mejor que vaya a ver la comida, ya tendremos tiempo Mario para jugar con nuestras manos y con algo más…..”
En el poco tiempo de que dispuso, había preparado una comida exquisita, pero pensando en lo que vendría después, para nada pesada, así que dieron cuenta de la misma, acompañada con una botella de buen vino, y entre cada porción que comían, se fueron besando, que los puso más calientes de lo que ya estaban.
Finalizada la cena y ya tomado el café, se volvieron a sentar en la sala, pero esta vez, Fernanda se sentó sobre su falda , lo que le permitió meter mano debajo de su camisola, comprobando allí, que su tanga era un minúsculo triangulito que le cubría apenas el sexo, y por detrás se introducía totalmente entre los cachetes de su hermoso culo.
Metió dos dedos por debajo de la tanga y comenzó a hacerle una paja en su concha, la que estaba depilada y totalmente mojada, abriendo Fernanda sus piernas para permitirle accionar libremente.
Mientras tanto, ella le daba besos en el cuello, detrás de las orejas y en la boca, y el seguía metiendo y sacando dos de sus dedos de su sexo, mientras que con el pulgar le hacia caricias en el clítoris, lo que le producía sensaciones de placer que se traducían en unos grititos y le hacían exclamar, “ Hay cariño, como me calentás, seguí así, vida, me haces ver las estrellas de placer, amoooooooooor…….., que rico me haces la pajaaaaaaa……, pero quiero pronto tu pija dentro mío, te quiero sentir bien adentro…….”
Mientras decía esto, su cuerpo fue recorrido por un movimiento que le hizo arquear su cuerpo, a la vez que levantaba su pelvis, anunciando que estaba a punto de acabar, lo que hizo en medio de exclamaciones de placer, “hijo de puta, que lindo me haces acabar, me estoy corriendo un mar de leche, papitooooooo, cuanto hace que no gozaba así, mi amooooooooooor, suerte que te espere a voossssss, te deseaba muchoooooooo…….”
Se fundieron en un largo beso y mientras se recuperaban los dos, el le acariciaba esos dos hermosos globos que tenía por senos, y le daba pellizquitos en sus pezones.
Ella se levanto de donde estaba y se dirigió a higienizarse, llamándolo al salir del baño, con una mirada pícara en sus ojos, para que la acompañara a su dormitorio.
Mario que con todos los juegos que habían tenido, estaba con su pija bien dura, se dirigió al dormitorio, encontrando a Fernanda, que habiéndose quitado la camisola que llevaba, estaba en todo su esplendor aguardándolo junto al lecho, habiéndose cambiado de tanga, pero sin su corpiño.
Se acerco a ella y se brindaron otro ardiente beso, en donde sus lenguas se enroscaban buscando cada una penetrar en la boca del otro, y los cuerpos parecían querer fundirse en uno solo, mientras que los sexos calientes por el deseo, se pegaban como queriendo romper la barrera de la ropa que ambos llevaban puesta.
Despacio pero torpemente, se fueron quitando la ropa, hasta quedar los dos desnudos completamente y en ese momento, Fernanda, haciéndolo girar sobre si mismo, lo impulsó sobre su cama, haciendo que quedara de espaldas en la misma, procediendo ella a continuación a sentarse sobre su cuerpo, haciendo que la pija, se refregara contra su sexo por unos instantes, pero a continuación se levanto levemente y tomando con una de sus manos la verga bien parada, la deslizo por su canal entre sus nalgas, y procedió a presentarla en la puerta de su culo, al momento que le decía, “ ya se como me mirabas mi culo en el club, y ahora quiero que lo disfrutes y me hagas disfrutar a mi, con esa hermosa verga que tienes……”, y dicho esto se dejo caer sobre la misma, haciendo que entrara en ese nidito caliente que tanto había el admirado y deseado cuando la veía, de un solo envión.
Comenzó en forma lenta a efectuar unos movimientos con su pelvis, haciendo que la pija se introdujera bien adentro y brindándole unas sensaciones increíbles al sentir como todo su ano se dilataba al recibir ese miembro, que se encontraba en todo su vigor.
Cuando comprobó que se lo había introducido todo, comenzó a moverse de arriba hacia abajo, sin permitir que la pija se saliera de su angelical agujerito, y Mario que de tan caliente que estaba tenía el temor de irse rápido, sin disfrutar a pleno ese monumento de mujer, le decía, “ sentís como te entra toda mi pija en tu hermoso culo…….?, movete despacito así podemos gozar mucho mas……, siiiiiiiii……., que lindo lo haces Fernanda, seguí así que me volvés loco, siiiiii……. vida, que rico que cojeeeeeeees………..”
A su vez, con una de sus manos, le acariciaba ese botón durito que era su clítoris, lo que le producía mas placer y con uno de sus dedos, bien metido dentro de su concha, le acariciaba el interior de la misma, la que se encontraba otra vez muy mojada., y ardiente.
Cuando Fernanda reconoció que se estaba por venir, acelero sus movimientos, y mientras como si fuera una danza frenética, exclamaba, “ cojéeme mi culo, amor, seguí moviendo esa pija dura que tienes, así me lo llenas con tu leche, que lindo me estas cogiendo, como gozo, seguí asiiiiiiiií………….., no pares ahora mi macho adorado, quiero sentirte bien dentro mío, cuanto placer que me das, desgraciado, siento que te acabo, que ricoooooooo, lléname mi culo con tu leche……”
Dicho lo cual, y sintiendo que ella experimentaba una serie de descargas que hacían que su esfínter se contrajera y se abriera, apretándole la pija en esos movimientos, Mario, levantando su pelvis, con un último empellón le mandó su pija hasta el fondo, sintiendo que sus huevos golpeaban contra la entrada del culo, al momento que Fernanda, ya alcanzado su segundo orgasmo, se dejaba caer sobre su pecho, y se puso a morderle el pezón, con tantas ansias que pensó se lo iba a cortar.
“ Cuanto hacia que no gozaba como ahora, amor, no sabes lo que deseaba tener una noche de sexo como esta, ya que desde que me separé no había estado con ningún hombre, y solo me complacía con mis deditos o con un consolador que me compre, pero nada de eso es igual a lo que me has hecho hasta ahora, cariño …..”, le dijo mientras trataba de recuperar el ritmo de su respiración.
Ni que decir, que esa noche Mario se quedo a dormir en la casa de Fernanda, haciendo al amor hasta que casi salió el sol, demostrando ella, que estaba ávida de tener sexo, y que esa noche intentaba recuperar todo el tiempo en que no lo había tenido.
Este encuentro fue el comienzo de una relación que se mantuvo por bastante tiempo, pero que ya en otra oportunidad le relatare, ya que ambos utilizaron muy bien su fantasía, para disfrutar del sexo en distintos lugares.
Rian_319@hotmail.com

Acabame en la boca

Hola que tal, bueno la historia que le voy a contar primero es totalmente sierta y luego muchos la ubieran querido vivir por suerte se me dio a mi, todo comenzo un dia navengando por internet, conoci a alguien de otro pais, mpezamos a chatear, y como todo eso de mandar fotos y vernos en camara, cada vez que nos veiamos yo queria descubrir algo de aquella hermosa mujerde cabellos rojisos, pelo largo, con un buen par de senos nunca visto y una figura hermosa , que ni yo podia creer lo que estaba pasando, asi pasaron los dias un dia pude ver parte de su ropa interor, partes de esos senos hermosos, y imaginaba lo que seria poseer tan bello cuerpo entre mis manos,parecian solo sueños, hasta que un dia me dijo quiero conocerte personalmente yo no sabia que decir no entendia nada la distancia entre miles de kilometros y otro, dijo ire yo puedo ir,asi sucedio llego el gran dia me moria de nrevios pero al imaginar que podia tenre aquella mujer solo para mi, era unico, al vernos por primera vez solo un beso suave y tierno, llegamos al lugar donde nos quedariamos por varios diaz, era la primera noche,entramos en aquel cuerto que sigilosamiente estaba guardando tantos deseos para nosotros, nos besamos por largo rato, comenzando a acariciar aquel cuerpo suave tierno, su frangacia ya te hacia desear aquel ser, su lengua jugaba a cada beso pequeños gemidos se escapaban en cada beso, llebe mis manos suavemente a sus pechos tocando sus pezones por ensima de su bluza, ella sin tituvear llebo su mano a mi entre pierna comenzando a acariciar mi pene que ya estaba totalmente duro, quite su bluza, besando aquellos duros pezonez pasando mi lengua por ellos,ella se retorsia apenas comenzaba a sentir placer,segui besandola hasta llegar a su hingle baje su falta quedando al descubierto tan grande belleza, una pequeñisima biquini,que dejaba escapar los labios que una casi mojada bajina,recorri los bordes de al pequeño biquini con mi lengua miestra ella acariciaba mi pene con pasion, sus respiracion se ajitaba sus gemidos brotanabn solos, quite tan diminuta ropa lamiendo aquella hermosura de concha nunca vista suave dilisiosa mi lenguna jugo por ratos cuando comenzaba a fluir un jugo ermos de dentro de ella, ella tocaba sus pechos con sus manos apretando sus pezones,sin darme casi cuenta me dio vuelta sacandome el pantalon de un tiron junto a mi boxer,quedando mi pene a sus dispocision lo tomo entre sus manos y comenzo a lamerlo, su lengua su forma de hacerlo era casi inresistible parecia que acabaria en un instante pero ella no lo dejaba como con una esperiencia unica, mis manos no daban a basto a tocar sus pechos su concha, que fluia dejando caer su miel ,hasta que se paro ensima mio yo acostado en la cama bajo lentamente penetrandose todo mi pene esclamando un genido de placer, sus movimientos eran unicos , mi pene ya casi no aguantaba queria acabar en aquel hermoso cuerpo, la tome de la sintura entrelaze mis piernas a sus espalda con movimientos suaves, dandola buelta quedando ella de espaldas en la cama, levante sus piernas hacia sus pechos quedando aquella humeda concha totalmente habierta y despejadapara mi duro pene, pase mi lengua por toda su concha llegando a su culito , penetrandola nuevamente genia se quejaba, hasta esclamar un grito de sastifacion habia llegado a otro orgasmos, me quito rapidamente de ensima de ella y comenzo a chuparmi pene, con mas fuerzas que hantes, pronunciandome acabame ya acabame quiero tragar toda tu leche,aquello nunca oido por mi,era unico hasta que no pude aguantar mas, entre gemidos acaba en su boca, viendo como disfrutaba ella tragar mi leche, sacandoselo de su boca poniendose de espalda,para que asi la penetrara asi lo hize, hasta que saco mi pene de su contra y con sus manos lo intrudujo en su culito, habriendo paso mi pene por aquel hermoso lugar,y asi mientras mi pene penetraba su culo sus propias manos lo hacian en su concha llegando asi a nuevos orgasmos, y haciendome llegar a uno mas ami.
Asi acabo aquella noche, y asi y con mas deseo fueron los dias siguientes, nunca antes habia visto una mujer asi.- Luego regreso a su pais, aun nos hablamos, claro hasta el dia que regrese,cuando lo haga les cuento la otra