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Yo concurrí a un colegio del estado

Yo concurría a un colegio del estado. Iba a 4° de secundaria, y tenía una profesora de unos treinta años de edad, que tenía unas tetas y un culo como para verlo todo el día sin cansarse; que a su vez iba siempre vestida en forma muy provocativa, en la materia Biología.

Por una razón que no viene al caso, tuve que faltar a un examen, por lo que la profesora me citó un día después de clase para rendirlo. Ese día, ella había ido con un conjunto de traje y minifalda de color negro, y una remerita que dejaba ver su ombligo. Hacía mucho calor. Lo extraño fue que sólo yo estaba ahí.

Comenzó el examen (que realmente era muy fácil). A los veinte minutos, exclamó que tenía calor y se sacó el traje. Se vio una remerita color blanca, que le hacía notar sus inmensos pechos, que para mi sorpresa, no estaban atrapados en un corpiño. Esto me provocó una erección, ya que me imaginaba a la profe haciendo cosas con esos pechos. En un momento, le pregunté algo y ella se acercó hasta mi lugar. Se agachó y bajó la mano hasta tocar mi pene, con una cara de picardía, lo que tuvo como mi reacción, tocarle su curvo y perfecto trasero. Ella arqueó las cejas, a lo que yo le pedí disculpas. Pero quería más, ya que desabrochó el pantalón y comenzó a masturbarme. Era tal el placer que sentía que la toqué por debajo de sus ropas y como noté que no llevaba ropa interior alguna, me la monté sobre mis piernas de modo que la pudiera penetrar por su vagina. Ella se sorprendió, pero igual tomó la posta y se metió mi pene en su concha. Comencé a metersela y luego de un rato de gemidos de placer de ella, se sacó mi pija, para metersela en la boca y hacerme eyacular dentro de su boca. Me mamó todo y me dijo que continuaríamos en su casa, más tranquilos.

Y así fue, me llevó a su casa y me dijo que como su amiga no estaba, podría hacerme sentir el sexo como nunca jamás.

Fuimos a su cuarto y ahí se puso en cuatro y dijo que se la diera por el orto. Me le monté y le dí muy fuerte sin importarme que no la tuviera lubricada. Ella gritaba y pedía más.

Cuando le iba a acabar, miré hacia la puerta, y allí se encontraba su amiga. La amiga era una rubia, perra, y estaba tan buena como mi profe.
Me sentía muy avergonzado por esta situación, a lo que tuve como sorpresa que las dos querían hacer un trío conmigo.

Me querían chupar ambas mi pija, por lo que se me pusieron a cada uno de los lados y comenzaron a pasarme sus lenguas, como si mi pene se tratara de un helado. Luego de un rato, ellas comenzaron a chuparse la concha y a meterse los dedos mutuamente en un espectacular 69; mi profe arriba y la otra abajo. Como el orto de la profe estaba apuntando hacia mi, me la monté de nuevo introduciéndole mi pija con todas mis fuerzas. Ellas gritaban y gemían, produciéndome más calentura. Al rato de culear a la profe, cambiaron de posición de modo que me le monté a la amiga y se la metí hasta acabar en su culo. Mi leche le llenó su agujero, y le cayó hasta la concha, donde se pasaba los dedos y se los mandaba a su boca para chupar mi acabada.
Luego de esto, quedamos los tres exhaustos luego de tanta acción, aunque yo seguía tocándole los pechos y el culo a mi profe.

Miré mi reloj y me di cuenta que era muy tarde, por lo que pregunté donde podía bañarme, ya que se me había impregnado el perfume de las minas y en casa iban a preguntar donde había estado. Me indicaron el baño y hacia allí me dirigí.

Al salir, vi que ellas se estaban tocando (ya con la ropa puesta) y la profe le mandó los dedos por debajo de la pollera. La amiga comenzó a gemir hasta que desfalleció en un orgasmo. Yo sin darme cuenta había comenzado a masturbarme, y al verme me dijeron si quería mas, a lo que respondí inmediatamente que si.

Entonces, se apoyaron en el respaldo del sillón en donde estaban dejándome sus culos a mi vista y me decían: “rompeme toda”, “haceme sentir una puta barata”, y cosas por el estilo, a lo que no me hice esperar y comence a penetrarlas. Ellas ya gritaban y además se metían los dedos en la concha para sentir mas placer. Cuando iba a acabar les avisé y ellas se pusieron abajo mío para que mi acabada les llenara la cara y así fue, a lo que ellas comenzaron a chuparse para tomar mi acabada.

Yo me dije: “esto ya fue mucho, seguro ya me dirán que me vaya”. Pero no, la amiga me dijo que para terminar, me iba a hacer una paja que no iba a olvidar nunca. Me hizo acostar en el sillón y ella se sentó sobre mi, tomó sus tetas, las encerró sobre mi pene y comenzó a masturbarme. Era tal el placer que yo sentía que al acabar le manché todas sus tetas y parte del mentón. La profe, no quería perdérselo y al terminar de chupar a su amiga mi acabada, me izo otra paja pero con sus tetas, a lo que me izo acabar de la misma forma que la vez anterior.

Finalizado esto, las dos me dijeron que si quería repetir la experiencia, podía ir cuando yo quisiera, cuantas veces quisiera; cosa que sigo haciendo, ya que voy tres o cuatro veces al mes para poder experimentar lo mejor del sexo.

Si la historia les gustó, o si tienen alguna pregunta, por favor envíenme un mail. Si lo que quieren es realizar la historia (solo mujeres), avísenme también a esta dirección de correo: ux119@yahoo.com.ar