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Mi suegra Lucía

El relato que les voy a contar es completamente cierto. Mi nombre es Luis, tengo 33 años de edad y soy de Santiago de Chile.

Hace 4 años que estoy pololeando con Alejandra quien tiene 30 años y realmente somos muy felices juntos. Realmente hemos disfrutado mucho el estar juntos. En la parte sexual, con Alejandra ha sido un poco complicado ya que ella no es muy dada a nuevas experiencias. Yo la verdad que he tenido una vida sexual bastante abierta y he hecho de todo excepto la homosexualidad. He pasado desde estar con una sola mujer a orgías de 30 personas. Lo que más me gusta es estar con varias mujeres al mismo tiempo. Pero bueno el relato que quería que conocieran no era precisamente con Alejandra sino que con su mamá.

Todo comenzó desde el momento en que me empecé a quedar en casa de la familia de Alejandra. En realidad en ella viven un hermano de 25 y una hermana de 20 la cual tiene problemas mentales y su madre.
Los hermanos siempre estaban fuera de la casa los fines de semana por lo que nos quedábamos los tres (Ale, mamá y yo). Lucía (el nombre de la mamá) es una mujer de unos 54 años, delgada, con unos labios carnosos, sus pechos son pequeños y caídos, su culo también pequeño pero paradito. Es separada desde hace 9 años.
Del día en que la conocí comencé a pasarme rollos con ella. La verdad que siempre he querido tener sexo con mujeres maduras y ella había calzado justo. Al mes de estar quedándome en su casa, decidí empezar a insinuar mis intenciones por lo cual cada vez que la saludaba de beso, le ponía mis labios lo más cerca de los suyos. Me llamó la atención que nunca me corrió la cara, más aún cuando una vez le di el beso casi con medio labio en los suyos. Imagínense lo caliente que me ponía.
Ya más caliente comencé a verla en las noches ya que Alejandra se quedaba dormida muy temprano y yo me quedaba viendo televisión hasta tarde. Mis incursiones comenzaron colocándome al lado de su cama mientras ella dormía y lo mejor era que estábamos en verano así que dormía casi sin ropa de cama y con una blusa de dormir que con los movimientos en la cama, se le subía más arriba de las caderas. Comenzaba suavemente a correrle mano por sobre la ropa de cama hasta que decidí correrle la ropa con sumo cuidado y me encontré con la maravilla en vida. Su culo lo tenía hacia arriba y su calzón completamente metido en su raja. Pasé suavemente los dedos por sus cachetitos sintiendo la tersura de su piel. Ella tenía un poco abiertas las piernas por lo que podía ver algunos pelitos de su zorra saliendo del calzón.
Esto lo hacía todas las noches hasta que un día se me ocurrió mirar en el momento de que se iba a acostar, por el costado de la puerta la cual siempre mantenía abierta. Imagínense como estaba de caliente en ese momento porque podría verla en pelotas. Pero justo me llama Alejandra que me andaba buscando y fui para allá.

– “¡Donde andabas Luis?”, me pregunta Alejandra.
– “Ehhh. En la cocina mi amor.”
– “Estas súper acalorado y parece que caliente también.” De dice eso mientras me agarra el paquete que se notaba que estaba duro.
– “Mejor que nos acostemos ya que hay muchas tareas por hacer.” me dice esas palabras y sabía de inmediato que tendríamos mucho sexo esa noche.

Pusimos una de las películas que siempre mantengo en la casa; era de sexo grupal con predilección a las lesbianas las que no acepta de buena gana Alejandra.
Me puse a mil imaginándome que estaba con su madre. Apagamos la luz y tuvimos el mejor sexo. Una vez que acabamos, Alejandra fue al baño a lavarse, yo aproveché de ir en pelotas hasta la habitación de Lucía para verla. Estaba completamente destapada con la blusa de dormir nuevamente sobre las caderas pero esta vez estaba con su rica concha hacia el cielo.

Rápidamente me devolví a la habitación antes de que Alejandra se diese cuenta. No pasaron ni 30 minutos cuando mi novia dormía plácidamente. En ese momento yo seguía caliente por estar junto a Lucía así es que volví a su habitación nuevamente sin ropa y con mi verga completamente dura. Lucía seguía durmiendo boca arriba. Me puse a su lado y comencé a rozar mis dedos por sobre su calzón. Se podía sentir su mata de pelo acolchado. En eso se movió de improviso y no alcancé a sacar del todo la mano despertándola.

– “Luis, ¿qué haces aquí?”, me pregunta aún durmiendo.
– “Sentí ruidos y quería ver si estaba usted bien” le contesté casi botado en el piso ya que andaba completamente desnudo.
– “No te preocupes que todo está bien, puede pasarme un camión por encima y no lo sentiría” me contesta. (“Un camión no pero mi puchula, ya la va a sentir”, me decía a mí mismo.

Pasaron varios día en que le iba a correr mano a mi suegrita. Un día Alejandra me dice que porque no nos vamos a la playa ya que estaríamos luego de vacaciones. Buena idea. No, mejor dicho, excelente idea ya que habíamos sacado las cuentas de nuestras vacaciones y a mí me quedaba una semana más que a ella.

– “¿Porqué no invitamos a tu mamá con tu hermana? Creo que les haría muy bien a las dos.” Le propuse.
– Buena idea, pero yo me tendría que venir una semana antes que ustedes al trabajo.
– No te preocupes nosotros nos la arreglamos. Le contesto.

Llegado el día, nos fuimos a la playa. A lucía le pasamos la pieza matrimonial para que durmiera junto a la hermana menor de Alejandra. Nosotros nos fuimos a otra habitación en donde instalamos el televisor y el video.
Durante el tiempo que estuvo Alejandra, solamente me corría soberanas pajas pensando en Lucía. Me la imaginaba en la playa cuando íbamos a refrescarnos y la observaba a cada instante con su traje de baño. Realmente no tenía buen cuerpo pero había algo que me calentaba.
Cuando Alejandra se fue, Lucía me dice que hay una amiga suya de vacaciones cerca de donde estábamos. Así es que la invitamos un día en la noche a tomarnos unos tragos. En un momento de descuido de Lucía, en su trago le puse un raspadito de Yumbina que me dio un amigo. Y durante toda la noche le di harto trago a las dos.
Dentro de las conversaciones, salió el tema de las películas subidas de tono que daban en la televisión. Ellas decían que eran pornográficas a lo que yo les contesté:

– “Lo que dan en la TV, son películas eróticas y está hechas para dar mejor ambiente a la pareja. Las pornográficas son totalmente diferentes. Por ejemplo, cuando usted ha visto una de las de la Tv. Ha visto alguna vez el acto sexual en pleno o sólo la insinuación del acto.” Le dije.
– “En realidad sólo la insinuación. Es que no me imagino ver una película en donde se vea todo.” Me contestó Lucía.
– “¡Has visto tú alguna?”, me preguntó su amiga.
– “La verdad que sí, y de todo tipo”
– “¿De qué tipos hay?”, me pregunta Lucía con los ojos bien abiertos como deseosa de saber.
– “Las que he visto yo han sido por ejemplo de : Lesbianas, Parejas, orgías, mujeres con distintos tipos de animales, Mujeres de edad con jóvenes (se la tiré de inmediato para que supiera que se puede), embarazadas, tetonas, travestis, Negras y tantas más” le contesté ya mucho más desinhibido por los tragos.
– “¡Pero muestran todo, todo?”. Vuelve a preguntar Lucía, a quien ya le estaban haciendo efecto los tragos y la Yumbina por que se le notaba más acalorada y con ganas de saber más.
– “Por supuesto. Haber dígame que posiciones conoce en el acto sexual”. Le pregunto.
– “Ehhh, las normales….., la posición del misionero, a lo perrito, encima del hombre” me contesta Lucía ahora un poco cohibida por lo que estaba diciendo.
– “Y a parte del sexo vaginal que es el común y corriente, ¿qué otro conoce?” vuelvo a preguntar.
– ” La verdad que sólo el vaginal he usado, ¿Qué otros hay?.
– ” Está el vaginal, el anal y el bucal”
– “¿Los has hecho todos?”, me pregunta Lucía.
– “Absolutamente todos y el que más me gusta es ……algún día se lo diré”. Le contesto dejando ese signo de interrogación.
– “Bueno creo que es hora de irme” dice la amiga de Lucía.
– “Yo la llevo” le ofrezco.
– “Gracias por llevarla, yo voy a aprovechar de acostar a mi hija y luego yo”. Dice Lucía.

Al volver de haber ido a dejar a la otra señora paso al lado de la ventana de la habitación de Lucía y escucho voces por lo que me acerco y alcanzo a mirar por entre las cortinas. En todo caso mientras miraba, se me empezó a parar mi pichula y esperé hasta que Lucía se pusiera su blusa de dormir.
Cuando se empezó a desnudar, no pude aguantar más y me saqué mi instrumento y comencé a hacerme una paja mientras la observaba.
Tenía unas tetas pequeñitas con el pezón caído, su zorra se podía ver a través de su calzón el cual era casi transparente. Tenía una mata bastante grande de pelos lo que me excitaba aún más.

Esperé hasta que estuviera acostada para entrar en la casa. Me fui a despedir con un beso y cual fue mi sorpresa que ella me lo dio en la boca y me dijo:

– “Gracias por todo, pasé una noche magnífica”
– “gracias a usted ya que me sentí en confianza al conversar tantos temas”
Al irme, me fui a acostar para lo cual me saco toda la ropa y quedo en pelotas, Estaba tan caliente que puse una película de las que llevaba. Era de lesbianas en donde después se metía un hombre. Me empecé a correr una buena paja.
Mientras la veía, me imaginaba estar viéndola con Lucía. En un momento no aguanté más y fui a verla. Menuda sorpresa me llevé, ¡¡Se estaba masturbándose la muy zorra ¡¡.

Estaba usando un pepinillo que habíamos comprado para hacer ensalada. Tenía un grosor bastante considerable y un largo que no lo hacía nada de mal.
Se lo metía y jadeaba como una condenada. Seguro que las gotitas hicieron efecto.
El verla me puso a mil y me mandé una paja descomunal la que estalló entre la puerta y la pared. Rápidamente traté de limpiar pero estaba todo oscuro lo que hacía difícil la tarea. Al terminar me fui a mi habitación a dormir.
En la mañana siguiente, como a eso de las 10:00 am, me desperté y fui a prepararme el desayuno. Al entrar a la cocina me encontré con Lucía. Llevaba puesto un camisón rosado el cual permitía verle los pezones y más abajo se le veía el calzón, el cual por detrás lo tenía completamente metido en su raja.

– “Buenos días Luis”. Me saluda con muy buen ánimo.
– “¿Cómo durmió suegrita?, le contesto con voz suspicaz.
– “Muy bien, en realidad como no lo hacía en mucho tiempo”
– “¿Qué vamos a hacer de almuerzo?, le pregunto.
– “Ve tú lo que quieras”

Obviamente yo iba a preparar una rica ensalada de pepinillos.
Al llegar la hora de preparar el almuerzo, comienzo con el tomate, lechuga hasta que le pregunto por el pepinillo.

– “Ehhhh, Ahhh, lo que pasa que anoche me di cuenta que la bolsa donde estaba el pepinillo estaba en mi habitación. Lo traigo de inmediato”. Me contesta con voz nerviosa.
– “Aquí está”. Me dice mientras deja la bolsa en la mesa.

En eso me quedo mirando la aureola de sus tetas las que se fueron poniendo cada vez más oscuras y sus pezones más duros notándose a cualquier distancia.

Abro la bolsa y tomo el pepinillo y le digo.

– “Se acuerda de las películas pornos que le contaba anoche”.
– “Ehhh, si, si me acuerdo.” Me dice.
– “Lo que pasa que también hay algunas en donde las mujeres se meten todo tipo de objetos y este es el más usado por ellas.” Le contestó mientras en mi pantalón corto que me puse se empezaba a notar un bulto el cual ella lo notó de inmediato.
– “No sabía que se podían usar también” me contesta.
– “Si quiere lo guardo para otra ocasión” le digo mientras muevo con la mano como corriéndole una paja al pepinillo.
– “No soy de ese tipo de mujer” me dice con voz enérgica mientras se va a su habitación.
– “Me voy a duchar para almorzar” me dice desde el baño.

A los minutos, escucho que Lucía me llama.

– “Dígame suegrita”.
– “Por favor me podrías traer la toalla que dejé colgada en el patio”
– “De inmediato se la traigo”.

Mi pichula ya no aguantaba más dentro del pantalón corto. Estaba totalmente tiesa.
Al tocar la puerta del baño, Lucía me dice que se la deja adentro, por lo que entré y ella me da las gracias y me pide que le pase el jabón ya que a ella se le había acabado.

– “¿Quiere que le restregué la espalda?” le pregunto.
– “¿No te molestaría hacerlo?
– “Por supuesto que no pero me voy a mojar completo.”
– “Ahhh. Entonces no te preocupes”
– “Si quiere me meto en la ducha ya que yo también tengo de ducharme y así ahorramos agua.” No alcanzo a decir eso cuando ya estaba desnudo dentro de la ducha.
– “¡¡Luis, que estás haciendo¡¡¡”
– “Le quería ayudar suegrita”. Y la hago girar para pasarle el jabón por la espalda. Ella se quedó completamente helada ante todo esto.

Comencé a restregarle la espalda y comencé a pasarle la mano por su culo.

– Haber suegrita, por favor abra un poco las piernas para poder bañarla mejor”
Pensé que se negaría pero al segundo tenía las piernas abiertas en unos 45°. Le lavé muy bien el hoyo y la zorra. No podía imaginarme que estaba junto a una mujer madura y que más encima era mi suegrita. Le comencé a acariciar todo el cuerpo. Le tocaba las tetas, su zorra peluda y mojada en donde poco a poco comencé a tocarle el clítoris a lo que ella movió su mano hacia atrás y tomó mi pichula. Nos comenzamos a mover como condenados. En eso ella se da vuelta y se agacha a chupármelo.
Me lo metía completamente todo dentro de su garganta mientras se metía los dedos dentro de su sapo.
Luego cambiamos de lugar y me tocó el turno a mí de saborear los jugos de su vagina. Eran realmente abundantes.
Ya no aguantamos más y ella se puso en 90° para que la penetrara . Fue una sensación extraordinaria. Por primera vez me estaba culiando a una mujer de edad y la sensación de introducírselo completamente era inexplicable. Tenía su zorra no muy apretadita ya que en la noche se había comido enterito un pepinillo, pero sus paredes estaban complacientes de tener a tan distinguida visita.
Ella jadeaba de gusto y se tocaba sus tetas con ambas manos. Luego se chupaba un pezón el cual estaba lo tenía completamente dentro de su boca.
Al ver semejante espectáculo, mis cocos estaban listos para estallar.

– “Lucía, no aguanto más”
– “Acaba adentro por favor. Quiero sentirlo todo adentro”. Me decía con voz entrecortada.
– “Ahhhhhhhhh” me corrí como nunca.
– “Te gustó Luis”
– “Se pasó suegrita”
– “Espero que no sea la última vez”
– “Que le parece a la noche. Nos preparamos unos traguitos y luego una buena película”
– “¿De las tuyas?
– “La que usted quiera”

El día pasó rapidísimo. Fuimos a la playa y ella se puso su bañador y cuando estábamos allá tendidos, en un momento me miró y con su mano se empezó a tocar la zorra.

– “Parece que no llega a la noche” le dije.
– “No aguanto el momento para darte algo muy especial para mí”
– “Dígame que es”
– “En su debido tiempo”

Obviamente debía ser su culo pensé.
Llegada la noche, Lucía se puso un vestido escotado (no sé para que ya que las tetas no se le marcaban) con medias.
Preparamos unos tragos y nos pusimos a conversar sobre las películas que podríamos ver.

– “Que le parece de orgías”
– “¿Salen lesbianas?
– “Por supuesto, ¿le gustaría ver a mujeres chupándose enteras?
– “Es algo que me ha excitado toda mi vida”
– “Le gustaría estar con otra mujer”
– “La verdad que sí”
– “no se preocupe que yo le soluciono el problema”

En eso agarro mi libreta de direcciones en donde tengo algunas perritas que les gusta la jarana. Llamo a una de ellas y le cuento la idea.

– “¿Qué te parece? Le pregunto a Soledad.
– “No sé es que nunca he estado con una mujer de edad”
– “Pero sí con otras mujeres así es que no es mucha la diferencia. Por favor te lo pido de todo corazón y te prometo que haremos otro día lo que tu quieres”
– “¿Prometido?”
– “Prometido”

No pasaron ni 30 minutos cuando Soledad llegó. Ella tiene 34 años y un cuerpo normal pero con unas tetas de miedo.

– “¡¡Hola Sole, pasa. ¿Cómo has estado?” la saludo como si no supiera que pasa.
– “¿Cómo has estado Luis?. Ohhh ¿estabas ocupado?”
– “No como se te ocurre. Te presento a Lucía, mi suegra”

Después de las respectivas presentaciones nos pusimos los tres a beber. En eso Soledad le pregunta a Lucía si llegó en mal momento o si estábamos conversando algún tema privado. A lo que Lucía le contestó, ya con unos tragos en el cuerpo:

– “Qué va. Estábamos conversando sobre películas porno”
– “¿Le gustan Lucía?” le pregunta Soledad.
– “La verdad que no he visto ninguna aún”
– “Lo que pasa es que le contaba a Lucía que yo tengo una colección bastante grande” le digo.
– “Y de que tipo le gustaría ver”
– “De lesbianas. Me llaman la atención”
– “Podríamos ver una. ¿Qué te parece Luis?” me pregunta Soledad
– “Vamos a mi habitación y la vemos”

Mientras llevábamos nuestros tragos a la pieza, Lucía estaba muy nerviosa y le pregunto si realmente quiere hacerlo. “Sí” me responde.
Coloco la película y me acuesto entre Soledad y Lucía.
El video comienza inmediatamente con relaciones lésbicas y me pongo a ver como reaccionaba Lucía.
Al principio no demostraba mucho pero transcurrida la película la noto más entusiasmada. Se empieza a morder los labios y con su mano derecha comienza a acariciarme la pierna.

No pasó mucho cuando Soledad me baja los pantalones y se pone a chupar mi verga. Lucía mientras tanto, mucho más osada que antes, se levanta el vestido y se suelta el sostén para que yo procediera a chuparle sus tetas. Soledad se da cuenta de eso y se acerca para tomar la teta que sobraba. Lucía soltó un suspiro gigantesco.
Después me pongo a comer la zorra de Soledad. Ésta, tira a Lucía para atrás y le come la zorra también.
Era realmente una orgía como lo había soñado por mucho tiempo.
Todo transcurrió perfecto. Me culiaba a Soledad, después a Lucía, me chupaban la pichula las dos, se besaban se comían sus zorras en un magnífico 69, hasta que Lucía me dice, ” aquí está su regalo. Nadie lo ha probado” dándose vuelta y mostrándome su culo.
Ni tonto ni perezoso me puse a lamerle el hoyo mientras que Soledad se dedicaba a degustar los líquidos vaginales de Lucía.

La enculada fue fantástica. El hoyito realmente no había sido pavimentado y entró con dolor pero un dolor que tanto Lucía como yo disfrutamos al máximo.

– “Muévete Luis, quiero sentirlo atravesándome entera” me decía Lucía mientras le chupaba las tetas a Soledad.
– “No se preocupe suegrita que se lo voy a dejar llenito” no alcanzo a decir eso cuando le mando un chorro de moco en su raja que casi se le salió por la garganta.
– “Fue fantástico Luis. Quiero que me lo hagas más seguido, necesito sentirte dentro de mí”
– “Soy todo suyo suegrita”

Luego las dos se pusieron en cuatro patas y querían un mete y saca, es decir, metérselo y sacárselo a una y metérselo y sacárselo a la otra.
Y así pasamos la noche y los días siguientes.
Pronto les contaré lo que vaya a suceder con una nueva orgía que está preparando Soledad en donde habrán como 16 personas invitadas y muchos de ellos serán viejas como Lucía.

Ahhh nunca supo mi novia.

Saludos.

Luis

La veterana

me llamo julian siempre que quiero masturbarme leo estos relatos o se los leo a las mujeres con las que tengo relaciones esto me gusta mucho
quiero contarles una experiencia.

fuy a na fiesta de unos amigos en laureles alla avia muchos jovenes y muchas niñas buenas pero ninguna como monica una mujer de unos 40 años senos grandes caderas anchas un culo muy delisioso y unos labios carnosos ella estaba sentada en unamesa con dos amigas que no me llamaron la atencion fuy me sente a su lado y le encendi un cigarrillo , hols soy julian soy monica como te va mal hasta que te vi ella se sonrrojo y me dijo eres muy encantador despues de hablar un rato en esa misma mesa nos separamos a el balcon hay pedimos una media de ron que nos tomamos muy rapidamente ella se encontraba un poco borracha yo estaba de pie en la puerta y ella se dirigio a mi cunado de pronto se cayo yo la agarrerapidamente de las caderas cuando se estaba colocando de pie alcanze a tocarle un seno ella se dio cuenta y me dijo eres muy atrevido yo le dije que me perdonara pero que no pude resistirme a la tentacion ella se acerco a mi y me beso en la boca apacionadamente me dijo te espero arriba subi rapidamente cuando llege estaaba echada en la cama me abalence ensima de ella y la bese ella me tomo muy fuertemente el trasero y lo apreto me quito la camisa mientras y le besaba los senos que ya se encontraban al aire se lamia sus pezones muy delicadamente mientras ella gemia de placer baje besando la por su ombligo y le quite su pantalon y sus bragitas y lami su vagina que la tenia rasuradita olia delicioso ella me dijo mientras lo hacia esto es injusto yo tambien quiero practicarte sexo oral asi que me voltie acia arriba quedamos en 69 ella me introdujo su lengua muy lentamente mientras yo le metia y sacaba la mia de su sexo luego ella me puso el condon con su boca y se abrio de pirnas yo la penetre y ella gritaba haaa dame dame duro yo gemi de placer me parecia exelente darle por ese coñito haaa mas haa haaaa me disponia a corresmecuando ellla tuvo su primer orgasmo se sentian como sus jugos se deslisaban por su pierna le pregunte si podia correme en sus senos me dijo que no que preferia que lo hiciera en suboca as ique me puse de pie en un costado de la cama me quite el condon y le tire mi leche en su boca en sus cachetes, me gusta se siente rico me limpiaba el semen con su lengua mientras me agarraba mis bolas yo desidi lamerla otra vez hay llego un segundo orgasmo de ella muy riduoso por cierto.

escribanme a juliancalle123@hotmail.com

Cogiendo con la amiga de mi madre

Era el primer verano que salía fuera de mi casa, y sólo conseguí permiso para pasarlo con una amiga de mi madre en la ciudad. Fue un viaje con muchas expectativas, yo tenía 18 años y había vivido en un pueblo relativamente pequeño, salvo esporádicas visitas a la casa de esta amiga.
Ella era mucho más joven que mi madre y realmente hermosa: bajita, de pelo ensortijado negro, parecía muy delgada pero tenia unas curvas exquisitamente proporcionadas y un par de nalgas redondas y firmes que nunca se preocupaba de esconder vistiendo falditas cortas y pegadas o vaqueros ajustadísimos. Su esposo era un ejecutivo alto y mas bien grueso, también moreno y de buen porte.
Cuando llegué fui muy bien recibido, me asignaron un dormitorio cómodo muy cerca del de ellos. La casa era cómoda y fresca y estaba en las afueras. Durante la cena bebimos vino, conversamos y finalmente me retiré a descansar… Era de noche cuando unos jadeos me despertaron. No tardé en entender algunas palabras… “Asssi… essso tócame ahí… vamos… oohhh… aahhh… más… vamos… métemela… métemela…”
Yo no podía creerlo pero era evidente que ellos estaban haciendo el amor con la puerta abierta. Como los jadeos continuaban, me acerquá silenciosamente al pasillo pude ver la puerta del otro dormitorio abierta y la luz encendida… mi corazón latía aceleradamente, pero seguí acercándome… Y los vi.
Poly estaba arrodillada en la cama con unos deliciosos calzoncitos rosados transparentes y un babydoll que no ocultaba nada sus pechos. Eran pequeños pero erguidos y redondos. Horacio parecía un gigante a su lado… gordo, peludo… la acariciaba con sus manos ávidas y le lamía el cuello. Como estaba totalmente desnudo pude verle el miembro… ¡Era gigantesco!… oscuro, grueso, debía medir unos dieciséis centímetros… y un diámetro como mi muñeca. Poly se restregaba como una puta. De pronto, se separó y se sacó el calzoncito. “El culo… dámela por el culo… Los ojos de Horacio brillaron. Se untó el enorme pene con una vaselina mientras ella se agachaba en la cama y se abría los cachetes. Sus nalgas se veían pequeñas y blancas, tersas, delicadas, en contraste con la enorme verga de su marido.
Atónito vi como él la tomaba por la cintura y empezaba a empujar aquella monstruosidad en su cuerpo. Los gritos de Poly eran un ronquido animal mientras el miembro se iba enterrando en su ano. Pronto estuvo clavada totalmente. Momentos después acababan entre gemidos.
Yo me retiré en silencio. Una vez en mi cuarto, me masturbé furiosamente.
Al día siguiente, desayuné sólo con Poly, ya que su marido trabajaba desde temprano. Hablamos. Tomamos café. Ella estaba con una bata semitransparente y en un momento que se entreabrió pude ver que era lo único que llevaba.
Después de acomodar las cosas, me invitó a su cuarto a que le ayudara a escoger unas prendas. Casi me desmayo cuando vi que sus prendas eran ropa interior de la más exquisita calidad. Braguitas de encaje, medias caladas, portaligas… Ella hablaba desenfadadamente. “Esto es lo que mas le gusta a mi Horacio. Le pone caliente…” decía… “pero este… este creo que es el mejor. “, dijo mostrándome una braguita pequeña, negra, de algo como satén o lycra. ” ¿Cómo se verá puesto?, me gustaría saberlo…” de pronto volvió la vista hacia mi, “¿Sabes…? Creo que tenemos las mismas medidas, tú también eres menudito… no… no me harías un favor?”
Aunque adivinaba la propuesta vacilé un momento…” ¿Por qué no te lo pones par que yo vea como queda? ¡¡Vamos!!, no tengas vergüenza… si yo te cambiaba los pañales cuando eras en bebé… ¡anda!… ve al baño y póntelo” Obedecí como autómata. Me desnudé y me puse el calzón. Caminé hacia el cuarto tapando la erección de mi pene. Ella no se dió por aludida. Me hizo girar como en un desfile de modas, opinando del ajuste, del corte, luego me hizo sentar a su lado en la cama. “Ven cuéntame, si hasta ayer eras un niño, ¿tienes novia? “No – dije” ¿Nunca… nunca lo has hecho?” Yo me sonrojé y no respondí “¿Te gusta el calzón?” preguntó cambiando de tema… “Si…” “Bueno, te lo regalo. A tu edad, bueno… sabes… aún los gustos sexuales… no están del todo definidos…Tal vez puedas usarlo en la intimidad, mirarte al espejo, imaginarte cosas, en fin… “Con sorpresa noté que tenia la mano en la entrepierna y se masturbaba. Luego me tomó por la nuca y ¡¡¡me dio un beso largo y húmedo en la boca!!! Mi cabeza zumbaba ¡¡¡Ella era la amiga de mi madre!!! Pero seguía acariciándome…
Se quitó la bata, era hermosa, menuda, proporcionada…
– No temas… Horacio viene tarde… esto es entre tu y yo… pero quiero que hagas… todo lo que te diga ¿de acuerdo? – dijo.
Yo asentí. Entonces ella saco mas ropa interior y me vistió de mujer ¡¡Medias, portaligas, corpiño. Me hizo caminar y menearme delante de ella mientras se masturbaba.
– ¿Me obedecerás… en todo? – insistió…
Me echó boca abajo en la cama y me empezó a pegar palmazos en los glúteos, luego me sacó el calzón y me enterró un dedo en el culo. Finalmente me hizo girar y me ordenó masturbarme. Cuando acabé entre grititos, ella tenia tres dedos dentro de su vulva y también había tenido un orgasmo.
Bueno, anda a bajarte a tu cuarto, haremos algo especial para ti esta noche… – agregó con una sonrisa.

Mi madre paso a ser mi mujer (3)

Después de saber todo aquello sobre mi madre, tuve un tiempo unos días un poco con la cabeza en ebullición, había escuchado cosas increíbles pero también había cosas que aún no sabía. Así que me dediqué a ordenar un poco las ideas. ¿Cómo me sentía? Rabioso, me sentía engañado, era casi de conocimiento público que mi madre era una golfa caliente. ¡Y yo que pensaba que se había pervertido conmigo! Pero por otro lado, cachondo, que mi adorada mamá fuera putilla, me daba mucho morbo, y pensándolo bien no era raro, ahora que la miraba sin el velo del amor filial, o sea, ahora que la veía como Catalina, lo extraño sería que no se la hubiera tirado nadie antes que yo. Su manera de vestir, sexy y un tanto provocadora, lo sensual de sus movimientos, lo coqueta que siempre ha sido (algunos dirían que calientapollas),….en fin, toda ella es de las mujeres que se nota que van sueltas, sin prejuicios, que les va la marcha, vaya, que les gusta follar y que si la pescas en buen momento, te la haces seguro, vaya, que si no eres muy torpe, te la follas. Un morbo añadido al que me daba que fuera mi madre. Eso me hacía sentirme animado, por encima de lo negativo, podría disfrutar de mi madre mucho más de lo que imaginaba. El resumen era:

– Probablemente, muchos de los padres de mis amigos, y de los que no eran mis amigos pero estaban en mi curso, y hasta los de alguna de las chicas, se habían cepillado a mi madre y también sabían lo que era una mamada de Catalina, hace años, sí, pero lo sabían. Y sobre todo el padre de mi amigo Sebas que había estado follándosela al menos un año, hasta el punto que algunos cabrones habían hecho comentarios sobre la paternidad de mi hermano. Pensaba en todo este tiempo, creciendo con mis compañer@s y amigos, yendo a sus casas y ellos a la mía, y en las reuniones de padres, y en todas esas ocasiones ellos pensando en lo bien que Catalina les había comido la polla o en el polvo que le metieron. Ufff, si fuera un marido celoso me volvería loco, pero no era ni marido nii celoso y, en verdad, me descubrí con la polla dura de pensar en mi madre así. Me daba mucho morbo.

– Tenía que averiguar más, saber todos los que habían estado con ella, saber si mi padre lo supo, si hubo algún intercambio, no lo creía probable pero tenía que intentar saberlo.

– Tenía que follarme a Sara, su padre había dicho que tenia ganas de follarse a mi madre, y había dicho que era muy puta, así que a ver quien de los dos folla primero, él a mi madre o yo a su hija. Y se lo diría después,” te has tirado a la puta de mi casa y yo a la puta de tu casa”. A ver qué tal le sentaba.

– Me propuse que quería ver a mi madre follar, convencerla que era mi putita y que debía follar con mi amigo Sebas. Así sabría cómo son el padre y el hijo, y quien de los dos folla mejor. Y además Sebas me estaría agradecido siempre, tal como babea con mi madre. pero tenía que trabajarme más a mi madre, tenerla más dispuesta y eso quería decir follarla y hacerla gozar más veces hasta que estuviera entregada.

– Y también me apunté que me gustaría follarme yo a la madre del Sebas, no estaba tan buena como mi madre pero era muy follable, rubia y delgada, buenas piernas y buen tipo, ojos verdes, vaya que no tendría problemas para ponermela tiesa, y ponerle cuernos a su padre, el cabrón que se los había puesto al mio. No me caía nada mal, ni mucho menos, pero me parecía de justicia. Y me daba morbazo.

– Me apunté que también podría hacer que otros de mis amigos también follaran con ella o al menos, que les hiciera una mamada

Paré aquí, porque pensaba que después ya veríamos, podría ser aún mejor. Y todo eso sin que mi padre se enterara y que ella siguiera satisfaciéndole como su mujer, no le veo especialmente ardiente y pasional pero sus polvos se echan y la oigo a mi madre correrse.

El mismo día de la fiesta donde me enteré de todo eso, iba super caliente y excitado, y al volver a casa solo pensaba en que no podia pasar sin follarla, estaba loco por meterla en ese coño medio público que tenía, y se lo dije, en un aparte en la cocina:

– Mama, necesito follarte. Te necesito ahora mismo, tengo esta polla que te gusta tanto a reventar.

– Por favor, hijo, que está tu padre y tu hermano, hay que ser prudentes, de ninguna manera – me dijo, frunciendo el ceño.

– Ok, mama, te espero en mi cuarto cuando el papa duerma – le dije, mientras le tocaba suavemente el culo, por supuesto solo cubierto por la tela suave de su vestido, como siempre con tanga, – si le echas un polvo, se dormirá antes, y después vienes conmigo, así podrás saber quién de los dos te folla mejor.

– Pero ¿qué manera de hablarme es ésta, hijo? por qué tan descarado, tan….guarro – pero no hizo nada por apartarme la mano de su culo

Le aprete la mano en el culo, le di una palmadita suave y le metí la otra mano por el escote hasta encontrar su pezón duro y se lo agarré y le susurré al oído:

– Porque es lo que te gusta, mama, tú misma me has dicho que te gusta ser mi puta, mama, así que vendrás a follar con tu querido hijo – le puse la mano que tenia en el culo en el coño por encima del vestido, le acaricié suavemente el coño y la otra pellizcaba su pezón, no hizo nada por apartar mis manos – sabes que te correrás como una guarra, te gusta demasiado – aumenté la presión sobre su chocho, gimió – ¿ves cómo disfrutas? Tengo muchas ganas de tener mujer hoy y tu te pierdes por ser mía.

– Hijo… – susurraba – de acuerdo, no debo…. pero iré.

– Buena putita -le dije y me fui. Antes de salir de la cocina me volví- Ah, mama, acuérdate de echarle un polvo al papa, me da morbo que estés recién follada. – me fui definitivamente dejándola con los ojos como platos, sin poder creerse que su hijo le hablara así. Y yo encantado.

Por supuesto que vino, un poco antes de las dos de la madrugada. Antes les habia oido follar, mi madre era obediente, vino como una diosa, con su camisoncito corto y transparente y entró contoneándose. Yo estaba sentado en mi silla leyendo en la mesa, me giré. Me la imaginé así en la escena de la casa de convivencias, provocando a los cinco tipos. Y ahora provocándome a mi, a pesar de lo que me protesta, si es que era una hembra caliente como ninguna, no me extraña que se la follaran todos, si es que iba así, iba pidiendo rabo a gritos. Me encantaba mi puta madre. Se plantó allí mirándome nada más cerrar la puerta de mi cuarto, las manos en las caderas y provocadora, sin decir nada.

– Uauuu, mama, estás para levantársela a un muerto – le solté – Eres preciosa, vaya polvo que voy a echarte.

– Necesitas mujer y aqui la tienes ¿estás preparado para follar con la mama? – me miraba con una leve sonrisa.

– Déjame que te vea bien mama, – ella fue haciendo lo que le decía – levantate el camisón enséñame el chocho – una pasada que tu madre obedezca asi – date la vuelta, ahorea por detrás, vaya culazo, mama! – Dame un capricho, desnúdate y ven a comerme la polla.

Vi que dudaba un instante pero lo hizo, deslizó el camison por su cuerpo, quedando desnuda ante mi, mirándome provocona, las tetas que me habían alimentado de pequeño, ahora desafiantes con los pezones duros ofreciendome otro tipo de placer y el coño rasurado, ese coño que había tragado tanta polla y que me había parido, ahora ofrecido.

– Una diosa, mama, ven a comerme la polla – se acercó contoneándose y se arrodilló entre mis piernas.

– Me nene quiere que mamá le chupe la polla – yo no hacía nada, ella me bajó el pantaloncito, y apareció me polla erecta, ella, experta, la cogió y comezó a lamerme los huevos, diosss, se los metía en la boca, sabía como poner fuera de sí a un tío. Sus tetazas me rozaban los muslos.

– Cómemela – le dije. Ella obedeció y se metió mi glande en la boca, la cogí del pelo y la fui acompañando en el mete saca, me estaba excitando demasiado, – te he oído follar con el papa, te he oído correrte, buena puta, mamá. Hoy te vas a hacer dos hombres. – no le dejé levantar la cabeza – Sigue chupandomela, mama, no hables. Seguro que puedes hacerte más de dos, por lo menos cinco – noté que me apretaba más la polla – Seguro que te has cepillado a cinco seguidos, mama. – le dejé levantar la cabeza y mi polla quedó libre.

– Eres un demonio, hijo, ¿por qué me hablas así? – fruncía el ceño.

– Mama, no puedes regañarme arrodillada entre mis piernas, desnuda y con mi polla en la mano – le dije, ella sonrió ampliamente – y te hablo así porque te excita y porque eres mi puta. Y porque estas deseando que te folle con esta estaca que me has puesto de tanto chuparmela.

– ufff hijo, eres un diablo, ¿cómo es que me excitas tanto? Dame un beso- nos levantamos y nos abrazamos desnudos, mi polla entre sus muslos y la morreé con ganas. Ella se frotaba el coño contra mi polla y besaba gimiendo, de calentura. Dejé de besarla:

– Di que eres mi puta

– Nunca pensé que diría esto….y menos a mi propio hijo -hizo una pausa, aprisionado mi rabo cotra su coño – quiero ser tuya, cariño, me excita tanto que me desees y me folles, me excita ser mujer para ti, que me trates como tu puta, hoy me he corrido con tu padre pensando que después estaría contigo y que me llamarías puta, mientras me matas de placer con tu polla enorme.

Me volvía loco de gusto oir eso de mi madre, la besé y la giré, inclinándola y apoyando sus manos en la cama:

– Ofréceme tu chocho, mama, siéntete muy puta.

– Ummmm si si, cariño – separó las piernas y echó para atrás el coño, bien pronunciado, carnoso – tómame, jódeme , fóllame…deseo ser tu puta.

– Estás muy guarra así, mama, me pones, vaya pedazo de chocho que se acaba de follar mi padre – le sobé el coño con la mano, mojado – aún tienes leche dentro, putita.

– Ummmmm, sí, hijo, llevo leche de tu padre en la vagina, uffffffff me excita tanta guarrada, aaaaaaa qué gustoo- le metí dos dedos -AAAAAAhhhh, fóllame, ummm – tenía el coño muy caliente y mojado, los dedos entraban tan fácil que decidí meterle tres -AAAAAhhhhh – se quejó pero le entraron bien y seguía gimiendo – uuuuuuuaaa, fóllame por dios fóllame…….

– ¿Así como una perra, mama? – le urgaba con los dedos y la dilataba –

– uuuufff hijo siiiii, como una perra, siiiii, quiero ser tu perrita, mmmmmm siiiiii – le saqué los dedos y le di una palmada en el culo, tambien se excitó, decididamente una guarra caliente, preciosa y ansiosa. le di otra palmada – aaaahhhh siiiiiii, diooosss qué placer…..

– MI PERRA QUIERE RABO DEL BUENO y me lo va a pedir – le di otra palmada, me fascinaba como mevía el culo y el bamboleo de sus tetazas, le agarré la teta que estaba de mi lado – mmmmmm qué buenas tetas! – le tiré suave del pezón, estaba disfrutando como nunca con ninguna tía, todo lo que le hacía le daba placer y la ponía más guarra.

– Uummmmm siiii, dame rabo del bueno, del tuyo, dame tu polla, uuuuuuuu cariño, métemela – la tenía rendida, pero quería prolongar el momento, le tiraba del pezón y le magreaba el coño – por diosss, niño, ¡¡jódeme!!, ¡¡folla la mama!!

– PUTA – le empujé hacia la cama, se subió de rodillas, y le forcé el cuerpo hacia abajo, apoyando la cabeza y las tetas, una postura obscena, su coño expuesto – vaya postura de zorra caliente, mama – le puse la polla en el coño y se la metí de golpe – ¡PUTA!

– AAAAAAAAAHHHHHgg – boqueba de placer, gemía, y yo empecé a bombearla duro

– Toma tu ración de rabo, mama. Seguro que te han jodido mucho tios – le di palmada en el culo – dimelo

– AAAhhhg sssiiii, me han jodido muchos – mordia la almohada para que no se oyeran sus gemidos, yo veia mi polla entrar y salir de mi madre – ninguno como tú……diosssss niño…..qué prodigio de pollaaaaaaa….uufff mucho mejor que la de tu padre, siiii – se la metí hasta los huevos y la empecé a mover dentro en circulos – AAAAAAAAh aaaa por diossss hijo, qué bien me follaaaaaasss…..

– Seguro que te has tirado a varios tios a la vez, guarra – le dije sin parar de darle – ¿con cuantos has podido, putita?

– uuuuuuuu siiii ….. me excitas…..he jodido con cinco tíos seguidos – confirmado, pensé – mmmmmm oooooooohhhh qué gusto, hijo

– Me excita tener una madre puta, te voy a poner a joder con mas de cinco, putón – le dije, – ¿quieres? y luego te follaré yo – le di dos palmadas en el culo

– uuuuuffff siiiiiiii…… joderé con todos….. siiiiiiii, pégame, dame rabo, dame más fuerte aaaaaaaaaaaaahhh – no sabría describir el placerazo que me daba tener a mi madre así, empalada y caliente

– ¡PUTA GUARRA! – sus gemidos de orgasmo empezaban, noté en la polla que se corría, le di más movimoento a la polla y le di dos palmadas – PERRA, ZORRON, TOMAAAA MI LECHE MAMAAAAAAA

Me vacié entero, le metí una lechada impresionante mientras ella temblaba de placer de su orgasmo, que se prolongaba y no acababa, suspirando, gimiendo. De pronto cayó sobre la cama, incapaz de sostenerse, respirando muy fuerte.

– Hijo mío, qué polvazo, qué orgasmo, qué maravilla – me dejé acer agotado a su lado, ella se acomodó y me agarró la polla, ya bastante floja, brillante y aun con gotas de leche en la punta. Mi madre se la amorró y me la empezó a chupar con deleite – me gusta tu leche, jo, te has quedado a gusto, lo menos me has dejado medio litro. ¿Has gozado mucho?

La acaricié la cabeza con cariño.

– Mama, en mi vida me he corrido como hoy, y lo mejor es lo que nos espera.

-Pero hay que tener cuidado hijo, no sé si hemos hecho mucho follón y tu padre y tu hermano nos pueden descubrir – Miré el reloj, joder, sólo había pasado algo más de media hora, yo pensaba que habíamos estado más tiempo.

– Espera mama, voy a ver – salí del cuarto y la casa estab totalmente en silencio, y a oscuras, me relajé, mi padre seguro que estaba como un bendito y mi hermano dormía en una habitación al otr lado del pasillo. Volví – no hay cuidado mama, ni se han enterado.

Se levantó y vino hacia mi, recogió su camisón y se lo puso, de puntillas me dio un beso suave.

– Uffff hijo, me cae tu leche rodillas abajo, voy al lavabo y a la cama, hasta mañana machote, eres el mejor follador de mi vida – me guiñó el ojo y se fue. Me quedé como en un sueño, no cabía en mi de placer y satisfacción, ya tenía a mi madre totalmente seducida, ahora, a demás de follármela, el siguiente paso era conseguir que se entregara a mi amigo Sebas.

Al día siguiente tuve un sobresalto, mi hermano me dijo: “Ayer te oí follar, cabrón, ¿quién era? Vaya cómo gemía la tía” Improvisé, “Joder , tío, no se lo digas a los papas, vino una tia del instituto, que me quiere de novio, y yo me aprovecho” “Pues no la oí llegar ni salir” “Joder, porque hay que ser muy discretos, gilipollas, imagina que se entera la mama o el papa” “Qué cabrón eres, a ti te vienen las tias a casa y yo sin jalarme un rosco, a ver si me pasas alguna” “Tienes que crecer un poco, los de tu edad aún sois medio gilis, ya te llegará” Y reaccioné “Por cierto si oyes algo alguna otra vez, te cierras en tu cuarto y no salgas” “Sí, los cojones” “Como me asustes a la tia, te forro a hostias, así que me haces ese favor, joder” “Vale, coño, no te pongas así” “Ya sabes que te devolveré el favor, tío, la próxima vez que quieras salir de noche, convenceré a la mama”. Fiuuu, menos mal que tengo recursos

No sé por qué me excitaba tanto la idea de ver a mi madre follando con Sebas, supongo que por ser mi mejor amigo, porque siempre ha estado enamorado de mi madre, siempre me ha dicho que sueña con mi madre desnuda, su sola proximidad se la pone dura, porque tiene una polla muy gruesa y me da morbo ver como entra en el coño de mi madre, porque me excita hacer realmente que mi madre haga de mi puta, uff todo ello me aguza el ingenio.

Como no me costaría nada convencer a Sebas, lo importante es conseguir que mi madre acepte, tal como vamos, no es nada imposible, sólo cuestión de un poco de trabajo sutil. Al cabo de dos días de aquel polvazo memorable, antes no habíamos tenido ocasión, estábamos en casa mi hermano, mi madre y yo. Decidí atacarla, le di 10 pavos a mi hermano por si quería ir a tomarse algo, en plan hermano mayor. No tardó ni 10 minutos en largarse. Mi madre estaba leyendo en el sofá, preciosa, una faldita blanca ligerita hasta la rodilla y una blusa amplia, sin sujetador. Me senté a su lado, la atraje sin decir nada, y la besé en la boca. Me encantó su sumisión, le metí la lengua y ella me respondió, le empecé a desabrochar la blusa, sin ninguna oposición, cuando acabé le descubrí las tetas, le metí mano y vi que le gustaba, y mucho.

– Tienes las mejores tetas del mundo, mama, todos lo dicen.

– Ummmm me encanta que me las toquen….¿todos lo dicen? -reaccionó.

-Todos en el Instituto, sobre todo mi amigo Sebas, está loco por ti. Se le pone dura solo de verte el escote y se muere por tocartelas.

– Uff sí, me desnuda con la mirada. Es muy halagador para mi. mmmmmmmm cómo me gusta que me toques hijo, soy una pervertida.

– Sí mama, y además eres mi putita – saqué un pañuelo de seda que le había cogido de su ropa – pon las manos detrás, te las voy a atar – me miró un momento y obedeció sumisa – buena puta. Ummm cómo estás de sexy así con las tetas al aire, me gustaria que Sebas te viera así – le cogí las dos tetas y se las amasé – mama…..

– Ummmmm dime, pero qué cosas tan morbosas se te ocurren – le tiré suave de los dos pezonazos – aaaaaaaaahhhhh uff – para mi inaudito que todo lo que le hacía le excitara, le dejé caer las tetas, soltándole los pezones, se bambolearon, qué morbo me dio, volví a tirarle de los pezones esta vez más – aaaaaaaaaahhhh …..por favor hijo….. me matas…

– Mama …-repetí, mientras tiraba mas de los pezones – ¿te gusta tragar la leche? Quiero correrme en tu boca y que te tragues mi leche.

– Hijo mío, por diosss – le solté los pezones – aaaaaaaaaaahh uuuffff…. he tragado leche y me gusta, la tuya me gustará más.

Me puse de pie en el sofa con ella entre mis piernas y me saqué la polla de la bragueta, me acerqué a su cara y le di dos pollazos

– ¿Has tragado mucha leche, mama? ¿De muchas pollas?

– ufff hijo eres perverso….sí, mucha leche de muchas pollas, tu madre se ha comido muchas pollas en la vida – le di dos pollazos mas en la cara.

– Así que una más no te importará – le daba con la polla en la cara, ella abría la boca para que se la metiera, pero aun no.

– UMMM si que me importa, eres mi hijo – respondio – la tienes mejor que ninguno.

– Y te pone cachonda, dime

– Me pone muy cachonda comerte la polla, que me eyacules en la boca y saborear tu leche.

– Cuando decía que una más no te importaría, me refería a la polla de Sebas.

– ¿Qué? ¿quieres que se la chupe a tu amigo? – Me miró con los ojos abiertos, aproveché y le metí la polla en la boca, le agarré del pelo y se la encasté hasta que toqué la campanilla.

– Come polla, mama, no hables, tengo ganas que una mujer se trague mi leche, y ¿quien mejor que mi puta? ¿quién mejor que mi madre? – le basculaba la cabeza metiendo y sacando mi polla – joder, mama, que bien la chupas….mi amigo Sebas estará encantado….mi puta le va a comer la polla…. te gustará mama, tiene una polla muy gorda, hasta te gustaría follartelo, segurísimo , ummmmmm mama y para ti solo será una polla más, serás buena putita y lo harás…..ummmm – la dejé descansar y se la saqué, le di pollazos suaves en la cara

– Pero hijo…. -hizo una pausa y me miró – no creo que tenga alternativa….siempre te sales con la tuya….- le seguía dando pollazos en la cara y no veais lo que me gustaba.

– Y te dejarás follar, mama, porque tu misma has dicho que eres mi puta…..y quiero que disfrute de ti , mama, eres la mejor.

– Ufff hijo, no tienes límite…..

– No mama, ni tú tampoco, abre al boca – obedeció y le metí el rabo, excitadísimo con la idea, se daba mete-saca y ella me la tragaba entera – come polla , mama, ummm que gusto….mmmmm allá va mi leche , mama – la miraba a los ojos mientras le dejaba ir mi carga de leche, uffff otra corrida de muerte, joder que gusto sentía, mi adorada mama recibiendo mi semen en su boca, con als tetas al aire y las manos atadas -uffff mama que corrida, abre la boca que quero ver mi leche – la abrió, no se puede describir la sensación que sentí de ver a mi madre con la boca llena de mi leche, dios que morbazo, una buena lechada blanca y su delicada lengua saboreandolo – Tragátela, mama -cerró la boca, la saboreó y se la tragó.

– Sabe bien tu leche, hijo, uff como me excitas….

Sin decir nada más me bajé del sofá y me coloqué en cuclillas entre sus muslos, y le subí la falda hasta la cintura. Tenía las braguitas mojadas.

– ¡Qué buenorra estás , mama!, me encantas, ¿Te gusta que te hable así, eh? ¿Te pone que te haga ser la más guarraza de todas las mujeres? -Sin duda le excitaba, la expresión de su cara y el brillo de sus ojos la delataban – vamos a jugar mucho, hasta sacarte toda la guarrería que llevas. mama. Vamos a ver ese chocho – le bajé las braguitas y se las quité – abre la piernas, zorra, ábrete toda – lo hizo – más, despatárrate. Ummmm qué buen coño rasurado – me retiré y la miré, con la blusa abierta y los pechos al aire, la falda subida hasta la cintura, las manos detrás y despatarrada – ¡Vaya pinta de putón que tienes así, mama! ¿No te da vergüenza?

– Ummmmmmm, sí, sí, mucha vergüenza hijo, pero nunca había sentido tanta excitación, tanto deseo…lascivo.

– Ganas de polla, mama, tu hijo te va a llevar a donde nadie – me acuclillé entre sus muslos – voy a comerte ese chocho por el que me pariste. – empecé a lamerle todo el chocho con lenguetazos largos, empezó a gemir de gusto – ¡qué bien sabe! – le apliqué la boca y le empecé a meter la lengua, moviendola, sus gemidos aumentaban, le lamí el clítoris, lo tenía gordo, inflado. Paré – ¿sigo, mama?

-Siiiiiii, sigue, sigue, cariño, soy una guarra y mi hijo me está comiendo el chocho.

– Tu chochazo de puta

– MI CHOCHAZO DE PUTA, SIIIIIII, MI HIJO ME COME MI CHOCHAZO DE PUTA….. – se movía para apretarse mas contra mi boca – UUuauuu que gusto me das hijo…..sigue siiii

– Qué suerte tener una madre tan puta. – le trabajaba con la lengua el clitoris y se la metía en el coño, ella se retorcía de placer – voy a entregarte a mi amigo Sebas. Quiero ver como te folla – le metía la lengua todo lo que podia y la movia – te gustará, tiene una polla muy gruesa, las chicas se quejan que les hace daño y no se la dejan meter – seguia dandole, ahora el clítoris – pero a ti te la meterá entera, necesita una mujer de verdad y quien mejor que mi madre…. mi puta – ella seguía gimiendo fuerte con los ojos cerrados, concentrada en mis comida. Paré un momento.

– AAAAAAAA, hijo, sigue, sigue….chúpame el clítoris ….cariño—-

– ¿Te follaras a Sebas para mi, mama, serás mi puta?

– SSIIII, me follaré a Sebas, siiii, para ti, seré buena puta…….. – ya la tenía. me apliqué y le succioné el clítoris, jugando con la lengua -AAAAAAAA joderrrrr hijo siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHgggg – me puso los muslos alrededor de mi por encima de los hombros y me apretó contra ella, le vino un orgasmo que la convulsionaba entera, llenandome la cara y la boca de flujo exquisito.

Quedó derrotada, exhausta, desmadejada, despatarrada. Yo tenía la polla erecta pero decidí no follármela, había conseguido lo que quería y preferí que disfrutara del momento. Le desaté las manos, la acaricié suave los pechos y la cara y le di un beso en la boca, sabiamos a semen y a flujo.

– Eres la mejor mamá del mundo. Hablaré con Sebas para ver qué dia viene a joder contigo. Me da mucho morbo que se tire a mi madre.

– Eres un demonio….. me matas. ¿Estas seguro de lo de Sebas? Mira que puede ser que me guste…..

– Me encantará ver cómo te corres con él, mama. Y después te follaré yo, quiero encontrarme su leche en tu coño.

Se levantó y se fue al lavabo, se metió a la bañera a hacerse un bañito reconfortante y yo entré también. Me lavé la cara mientras ella estaba estirada en la bañera.

– Qué bien sabe tu coño, mama.

– Y tu polla, hijo, me encanta tu leche.

– Te gusta más que la de….” tu marido”.

– Jeje, hijo, qué malo eres. Sí, me das más placer que “mi marido”.

– ¡Cómo me gusta tener una madre puta!

– Pues entonces, ¿sabes lo que tú eres? – nos miramos sonriendo.

– ¡UN HIJO DE PUTA! – dijimos casi a la vez riendo.

Salí encantado de casa. Definitivamente, mi madre ya era mi puta. A tomar unas birras con la peña, tendría que empezar a hablar con Sebas…..

( CONTINUARA… )