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El reencuentro

En la vieja habitación, visiones del pasado me reconfortaban. Era la tipica mañana de invierno, la ciudad trabajaba y alli estabamos nosotros, despues de mas de seis años sin vernos nos volviamos a encontrar en esta apartamento en el que tanto habiamos follado hace ya tiempo.

Ella se desnudo, su grandes pechos aun se mostraban voluptuosos, su cabello rubio, largo y lacio se junto en mi cara y me susurro “-hoy me vas a dejar hacerte lo que no me has dejado hacer nunca eh. quiero ser tan marrana contigo….”

Ya estabamos desnudos. se subio sobre mi dura berga, aun no se la metio en su coño que ya chorreaba, segun nos besamos, el primer y sonoro pedo recorrio mi polla dura, fue largo duro y aterciopelado, ella gimio me miro y sonrio. “-  ¿ Te ha gustado, mi vida? , le dije que me habia encantado. y asi fue, note su humedad saliendo de su culo, nos besamos mientras olia su maravilloso pedo.

Luego llego la penetración, se sento encima de mi polla y empezo a botar, a cada rato parabamos y ella me regalaba uno de sus pedos maravillosos. – peete en mi cara por favor, le dije excitado como estaba, ella me escupio en la cara y me sonrio, “-Claro que lo hare cariño”.

Me corri en su cara, como elle me habia pedido, se comio mi semen y luego me beso y me susuro al oido ” comeme el culo y si lo haces bien tendras premio”, abri su culo y chupe sus carrillos hasta llegar a sus ano, Ella lo abria con la mano. Yo empujaba mi lengua hacia adentro sabiendo que sus pedos estaban alli esperandome, gemia cada vez mas y mas fuerte. Se movio cada vez mas mientras me decia lo bien que chupaba su culo. “sigue asi mi amor si paras te mato”. en ese momento note como aguantaba la respiracion, note como su ano se dilataba aun mas y me regalaba un sonoro y maravilloso pedo. largo continuo y humedo, yo me puse cachondisimo y empeze a chupar su culo mas fuerte si cabe. entonces llego otro y otro mas y yo me senti maravillado ante sus pedos.

me agarro la mano y me tumbo en la cama. Mientras ella me comia la polla dura como estaba. yo le comi el coño con la boca llena de ella, miraba su ano como expectante esperando su pedo. Mientras me empapaba con sus jugos note como se dilataba su culo, Me fui a el y le chupe con gana, “-Hay va otro mi vida, otro para ti.” Un sonoro pedo aterrizo directamente en mi nariz hasta el punto de mancharla ligeramente, ella se dio la vuelta y me chupo la cara. “-te veo muy sucio cariño”. Se volvio puso su coño en mi cara y me regalo la primera meada del dia, Me meo largo y sin prisa, cuando pense que habia acabado le chupe el coño y ella me regalo otra meada mas rica si cabe. “- abre la boca mi amor que yo te vea beberme, asi muy bien, oh si, que cachonda estoy. soy una meona de primera y tu eres mio ahora. comeme el coño humedo y oloroso.

Mientras le comia el coño, y sin dejar de gemir, saco una botella de agua de un litro que se bebio en un suspiro y  un bote de vaselina y lleno mi polla de lubricante. Delante de mi se puso vaselina en su culo. “Ahora metemela por el culo amor” y asi lo hize. Mi polla entro en su culo mientras se dilataba, poco a poco. Ella gritaba mientras yo empujaba mi polla contra su culo ya dilatado. “sigue por favor, si paras me muero, sigue. Dios mi culo…..” Yo seguia y seguia hasta que nos corrimos los dos. ” Ahora un premio amor, por lo bien que lo has hecho”. Su culo dilatado se tiro un rotundo pedo que yo tome con gusto, y ahora tumbate en el suelo y bebe”. de su coño ya permenentemente humedo, me regalo de nuevo su pis, agridulce y aterciopeldo, me meo en la polla, en el torso y finalmente en la cara. Era rico, salia con fuerza, al final chupe el pis que recorria ya sus piernas. Me beso y chupo su pis que aun estaba en mi cara.

Nos pusimos de pie y nos besamos. nos besamos ardientemente. su lengua sabia a su pis. Eso me ponia cachondisimo. Me miro me sonrio y me escupio en la cara. Apoyo las manos en la cama y me dijo “¿quieres otro?. Yo le dije que si. “pues pon tu cara en mi culo”. mientras le chupaba el culo note como su ano se dilataba y un pedo largo suave y oloroso salio de su culito empapado, me quede un rato en su ano disfrutando el momento, restragando mi cara por dentro de ella, mientras ella sonreia y gemia de placer.

“Ahora te toca a ti, tumbate en la cama boca abajo”. Yo ya sabia lo que venia y estaba encantado. Se puso encima mio, “ponte la almohada en la cintura”. Esto elevo mi culo inevitablemente. mientras me agarraba las caderas nos besamos y chupabamos nuestras caras. notaba como su coño humedo me golpeaba el culo. Ella gemia tanto como yo. Asi estuvimos un buen rato. Disfrutando sus empellones contra mi culo, mientras me gemia en la oreja. “Ahora te toca a ti regalarme algo no???”

Empezo a chuparme el culo con toda la tranquilidad del mundo. yo me masturbaba mientras ella me chupaba ya el ano, notaba su lengua cada vez mas adentro y eso me ponia cachondisimo, mientras me tumbaba me regalaba cachetes en las nalgas. Mientras me chupaba me metio un dedo por el culo, luego dos y hasta tres, mi ano se empezaba a dilatar y eso me encantaba, y mas cachondo me ponia al ver como ella gozaba y lo daba todo en mi culo. “vamos amor, regalame uno de esos pedos que tanto me gusta”. No lo dude y le pedi que sacara sus dedos de mi culo. Ella instintivamente metio su bonita cara  todo lo dentro que pudo y yo hice esfuerzas para regalarle un sonoro pedo. no tardo en llegar, primero fue uno corto y sonoro. Ella  me abrio el ano con sus manos y cuando estaba haciendo diabluras con su lengua aparecio uno y luego otro y otro mas. “que ricos amor, que ricos, sigue sigue, dame mas”. estaba en estado de extasis y yo tambien. Medi la vuelta, ella ya sabia lo que venia. “pensaba que hoy ya no tocaba” me dijo mientras sonreia. Me corri en su cara con mucha fuerza y sin casi respiro la mee por todo su cuerpo.”que rico amor, cuanto echaba de menos tus meadas” la mee en el coño, en las tetas, luego apunte a su cara y bebio con fruicion y finalmante en su culo mientras sus pedos me devolvia mi pis.

“Aun no hemos acabado….. queda algo por hacer, amor ponte como estabas antes” puse la almohada en mi cintura y mi culo de nuevo volvio a estar en pompa. esta vez cerre los ojos como me pidio ella. Me chupo el culo y yo la regale un pedo.  ” no te vayas amor, y no te muevas” yo sonrei y me deje envolver por el humedo colchon. enseguida note la vaselina en mi culo, ella se empleo a fondo en lenarme el culo de lubricante. la mire de reojo y vi que llevaba puesto el arnes con la polla de goma que le regale por su cumpleaños. “ahora te voy a follar por el culo, como a ti te gusta”. note como mi culo se dilataba poco a poco. con suaviadad y amor me metio la polla de goma, mi culo se dilataba mientras ambos gemiamos de placer. el dolor placentero me erizo todos los pelos del cuerpo. a ratos ella paraba y se tiraba un o dos pedos. Nos besabamos apasionadamente. cambiamos de postura, mientras ella me la metia yo le comia las tetas. en ese momento volvi a mearla, ella se corrio de nuevo.

se desabrocho el dildo, y lo dejo dentro  de mi mientras acercaba su coño empapado en mi boca, se lo comi con ganas, mientras ella me meaba yo no pare de comerselo. Ella gritaba de placer y se volvio a correr, entonces se dio la vuelta y de nuevo en la posicion del 69 fue sacando el dildo lentamente de mi culo mientras le comia su trasero oliendo los pedos que me ragalo . tres sonoros y ricos.

seguimos besandonos en el colchon empapado por sus meadas. nos reimos y volvimos a pensar en el reecuentro, tres horas de sexo salvaje sin tabues, antes de acabar y ya de camino a la ducha nos regalamos unos pedos y unas meadas cortas que ambos bebimos con pasion.

pd: Espero amigos y amigas que les haya gustado el relato y que lo disfruten tanto como yo lo he hecho mientras lo escribia, no se si me entienden.

FDO: Maxstar.

Maravillas en el país de la delicia / Capítulo 2

12 de abril de 2002

Ameno intermezzo, algo extraño y con cierta reminiscencia cinematográfica

En el camino de búsqueda de su prima por la casa, por las manos de Maravillas fueron pasando gran cantidad y variedad de vasos y bebidas. Ya que estaba en una fiesta donde todas parecían pasárselo bien, al menos debía beber todo lo que le pidiera el cuerpo. Aunque sólo fuera eso. Ya había tenido bastante ración de emociones con Pony Girl y su paseo.

Sin embargo no podía engañarse a sí misma. El encuentro la había dejado muy excitada. Ahora todo su cuerpo estaba a una temperatura superior a la que tenía cuando había llegado. Había dado placer, había satisfecho la fantasía de una chica, muy hermosa, por cierto, pero ella no había sido satisfecha. ¿Qué pasaba con ella? ¿Debía seguir así toda la vida, siendo tan educada, manteniéndose en esa impecable actitud de princesa tímida y llena de secretos, mirando cómo los demás disfrutaban abiertamente del sexo simple y sincero?

En esos pensamientos estaba cuando se bebió de un sólo trago un cubata que alguien le ofreció al pasar por un corredor lleno de chicas bailando. Ni siquiera vio la cara de quién la invitaba. De pronto decidió que un cubata de un sólo trago y sin miramientos era algo alarmante, y que debía calmarse un poco. Su cerebro mareado decía lo mismo. También decía “¡Que paren el barco, que me bajo!”.

Debía buscar a su prima. No quería estar sola allí. Todo era muy agradable, una casa llena de mujeres dispuestas a cualquier cosa, desde una charla sobre pintura hasta una sesión de besos tras una palmera en el jardín. Gente parecida a ella, sólo que sin complejos. Pero nunca le había gustado estar sola. Debía encontrar a Conchi, entonces se sentiría más cómoda.

Llegó a una cocina, una enorme. Todas las habitaciones de aquella casa, fuera quien fuera el propietario, parecían enormes. Sorprendentemente, estaba casi deshabitada. Sentada en una silla, una chica dormitaba con la cara entre los brazos y apoyada en una mesa de madera envejecida. Tenía el pelo revuelto y -aun sin verle la cara- aspecto de haberse divertido más de lo que su cuerpo pudo aguantar.

Y eso que la noche acababa de empezar.

De espaldas a Maravillas, otra chica con minifalda de cuadros escoceses buscaba en la nevera una botella de leche para tomar un vaso.

— Perdona… —dijo Maravillas— Estoy buscando a alguien. A lo mejor tú puedes ayudarme.

La chica se dio la vuelta. Tenía un gracioso bigote blanco de leche, y no parecía saberlo.

— ¡Ah, hola! Perdón… —tragó y se relamió. El bigote blanco seguía estando allí- Perdona, estaba bebiendo. —la chica era deliciosamente risueña—

Dime… Oh, pero, ¿quieres un poco? —dijo, ofreciéndole la botella blanca.

— No, muchas gracias. Estoy buscando a mi prima Conchi. Me ha invitado a esta fiesta, pero no sé dónde está ella.

— ¿Conchi? Mmmmh… —meditó, bebiendo.

— Sí, creo… Creo que es amiga de la dueña de esta casa. Se conocieron por un amigo común, un arquitecto, un tal Ventura. Un tío insoportable, dice ella -Maravillas rió al recordarlo- pero buena persona. Bueno, no sé si tú…

La chica del bigote meditó.

— Mmmh. Sí, puede que conozca a la hermana de ese arquitecto. Se llama Alba. ¿La conoces?

— No. Creo que no.

— Pues quizá ella sepa dónde está tu prima. Suele saber dónde está todo el mundo. Es, ya sabes, una controladora. Y además es muy amiga también de la dueña. Casi se puede decir que han organizado la fiesta entre ellas.

— Gracias. Si me dijeras dónde está…

— Claro, mujer. Mira, ¿siguiendo este pasillo? Pues tuerces a la izquierda. Por esa zona encontrarás un cuarto de baño. Por ahí la dejaron hace un rato, creo.

— ¿Le pasa algo?

— No bueno, está un poco pedo, ya me entiendes. Hay gente que no sabe lo que bebe.

— Por el pasillo a la izquierda, vale, muchas gracias. Por cierto -dijo, cuando ya estaba a punto de dejar la cocina- ¿Quién es la dueña de esta casa?

La chica tomó otro trago de leche.

— La verdad… no tengo ni idea.

Por el pasillo y luego a la izquierda se iba siguiendo el reguero de una música débil, como salida de una radio. Un tango, o quizá otra cosa. Maravillas no era muy buena catalogando aquel tipo de música.

La música salía de detrás de la puerta de madera del cuarto de baño. Un letrero decía “Señoras”. Se cansó de llamar con los nudillos sin que le respondieran, así que entró.

Dos chicas, sentada una sobre otra en el retrete, se exploraban mutuamente. Le dedicaron una mirada desconfiada a Maravillas al entrar, como de perras guardianes, pero parece que la aceptaron como una molestia inofensiva. Volvieron a los besos y las caricias bajo la tela. Para ellas parecía que aquella era la última noche del mundo.

En la bañera, había otra chica en plan zombie, agarrada a una botella. Una zombie muy linda, pero una zombie beoda en toda regla. Tenía los ojos entornados, parecía pensar en algo muy trascendente para la humanidad, o quizá sólo en si valdría la pena el gran esfuerzo de llevarse la botella a los labios para dar otro trago.

No había nadie más allí.

— Ejem… —titubeó Maravillas— ¿Está por aquí una tal Alba?

La chica de la bañera no reconoció su nombre hasta que lo pronunciaron por tercera vez.

— ¡Yo! —exclamó de pronto, levantando la mano— ¡Yo! ¡Yo me llamo Alba!

— Estoy buscando a…

— ¡¿Qué?!

— Todavía no he dicho nada… joder… -borracha o no, Maravillas no se atrevió a decir esto último sino por lo bajo. Ella era así.- Digo que estoy buscando a alguien. Se llama Conchi. Es mi prima. Me han dicho que tú la conocías…

— Bueno, sí, oye… ayúdame primero a levantarme, ¿quieres, guapísima?

Dejó la botella en la bañera y le tendió la mano. Maravillas la ayudó a incorporarse fuera de la bañera, pero no fue tarea fácil. Aquella chica se resbalaba e inclinaba todo el tiempo como si lo hiciera aposta. Una vez de pie se abalanzó a abrazarse a Maravillas, buscando un apoyo. Parecía que estaba muy a gusto de aquella manera, incluso Maravillas estuvo a punto de preguntarle si se había dormido.

La zombie la miró a los ojos. Verdaderamente era una mujer hermosa. Ridícula en su borrachera, pero hermosa. Sus ojos rasgados rebosaban amabilidad y deseo. Su nariz también. pequeña, muy fina.

La cogió de la mano y la cintura.

— ¿Quieres que bailemos…? -le preguntó. Las eses silbaban entre su dentadura y sus labios cuando las pronunciaba, sonaba como una serpiente.

— Yo, la verdad es que no venía aquí a eso.

— Vale, vamos a bailar.

Comenzó a moverse lentamente, llevando a Maravillas al ritmo de la vieja música de la radio, quizá un bolero. La abrazaba fuerte contra ella. Maravillas descubrió unos pechos muy pequeños aplastados contra los suyos, bastante más voluminosos. Aquella era el tipo de mujer hermosa pero delgadísima con apenas un pecho de niño, ni siquiera de niña. Era el prototipo de bailarina. Y la verdad es que bailando perdía toda su ridiculez y torpeza etílica. Se sentía bastante a gusto entre sus brazos, incluso caliente y acogida, sin necesidad de tener que aprender a bailar, cosa que en realidad no hacía muy bien.

— Mmmmh… ¿qué me querías preguntar?

— Estaba buscando a Conchi.

— Mmmmh, sí… Habrase visto par de guarras. Míralas, ahí, dándose lengua y metiéndose mano hasta en el carné del paro. Sí, vaya par de… Así no hay quien pueda meditar tranquila… Bailas muy bien, ¿sabes?

— Pues qué gracia, porque en realidad no sé bailar muy bien.

— Chorradas. Bailas de miedo.

Siguieron bailando.

La chica le echó una mano al culo. No era la mano que el chico llevaba disimuladamente, milímetro a milímetro, al trasero de su chica en el baile del instituto. Le cogió descaradamente un cachete y se lo apretó.

— ¡Oye! —rió Maravillas, por no llorar— ¿Qué confianzas son esas?

— Mmmmh… —gimió ella— ¿El qué? ¿Qué pasa?

Bajó la otra mano y le cogió el segundo cachete. Rió como una sinvergüenza.

— ¿Es que hago algo malo?

— Te pasas un poco, ¿no crees?

La puerta del baño se abrió. Entró una chica con mucha prisa, abriendo su bolso. Cerró tras de sí.

— ¡Nada, nada, seguid con lo vuestro, como si no estuviera! Es que la puta lentilla se me ha vuelto del revés, y necesito… Aaaaaah…

Fue ante el espejo y comenzó a hurgarse en el ojo enrojecido y lacrimoso. No parecía dar con el artilugio.
Siguieron bailando. Maravillas sintió su respiración en el cuello. Los vellos se le pusieron de punta, un estremecimiento recorrió su cuerpo. Luego sintió unos labios que sólo parecían querer regalarle besos suaves, nada más.

En aquel preciso momento, Maravillas comenzó a pensar que nunca encontraría a su prima.

La puerta se abrió. Entraron dos chicas jovencísimas, Maravillas les echaba no más de diecisiete. Sus ropas de mujer provocativa y abiertamente sexual no la engañaban. Reían y decían tonterías sin parar.

— ¡Eh, qué buena idea! —dijo una de ellas — Vamos a bailar, ¿te parece?

— Venga. Pero una tiene que hacer de hombre, ¿no?

— Tú me llevas que eres más alta.

Y las dos chiquillas se unieron al salón de baile, agarradas la una a la otra, muy acarameladas.

— ¿Te imaginas? Dentro de un tiempo oiremos esta canción y diremos: “¿Oyes? Está sonando nuestra canción…”.

— Sí…

Mientras tanto, la chica de la lentilla tenía el ojo aun más rojo y la paciencia aun más alterada; las chicas del retrete no se daban ni un respiro. Los sonidos de sus succiones y lametones se oían mezclados con la música.

Otras tres mujeres se asomaron al baño y decidieron entrar. Rondaban la treintena. Iban en busca desesperada de bebida, y encontraron la botella en la bañera. Ni siquiera pensaron que alguien podía haberla estado chupeteando y babeando. Comenzaron a llenar sus copas y a brindar, entrelazando sus brazos.

El cuarto estaba abarrotado. No era precisamente un lugar amplio. Maravillas y su nueva amiga —que le amasaba el culo ya como si hiciera pan— bailaban entre la bañera y una mesilla con estanterías y toallas, rozándose con la chica de la lentilla. Cuando alguien más entró en el baño, todas se tuvieron que apretar. Maravillas y la bailarina sintieron sus cuerpos más juntos que nunca.
Se miraron a los ojos.

La chica recién llegada levantó exclamaciones y silbidos. Por todo atuendo llevaba una mini-cazadora de cuero negro que seguramente le habría robado a su hermana de diez años, una rocker precoz. En su cabeza, una gorra negra de motorista, también de cuero. Unas botas negras altísimas, con tacón metálico, unas medias y un tanga. Un ejemplar increíble.

Traía un pequeño radiocasette.

— ¡Mariola! —comenzó a llamar— ¿Alguna de vosotras es Mariola?

— ¿Qué? ¡Yo! —exclamó la chica de la lentilla. Al volverse mostró un ojo rojo que lloraba como el de una Magdalena— ¿Qué pasa?

La chica nueva se abrió paso como pudo hasta llegar a ella.

— Hola cariño. Soy tu streaper. Esto es un regalo de cierta persona que te quiere mucho. Lo ha pagado todo, así que tú solo mira y disfruta… Y si eres buena, puede que incluso te deje tocar un poco.

— Ooooh, mierda, precisamente ahora tengo el ojo así. Me voy a perder el cincuenta por ciento… ¿De verdad te han pagado para que bailes para mí?

— Eso es, cariño. Sólo para ti.

La motorista puso en marcha el radiocassette. Amablemente, alguien había apagado previamente la radio.

La nueva música era muy sensual y potente, un soul lo suficientemente lento como para que algunas pudieran seguir bailando, mientras otras dejaban sus brindis para gritar cosas como “¡Eso es, mueve el culo!”, “¡Vaya cuerpazo! ¡A ver si lo manejas igual de bien fuera del trabajo!” o “Bombonazo, eso es carne y no lo que me dan en la charcutería!”. Todo ello bastante facilitado por el estado de embriaguez que allí cundía.

El cuerpo de la chica en movimiento era un espectáculo para los ojos y las hormonas. Era toda una profesional. Bailaba, se retorcía, acariciaba su cuerpo de curvas perfectas, se inclinaba hacia adelante, y cuando la chica del ojo rojo hacía además de tocarla, se retiraba y la castigaba con la mirada. Se contoneaba ante ella al ritmo negro del soul. Sus enormes pechos temblaban insoportablemente a cada paso. Su preciosa cara destilaba malicia y saber hacer.

Maravillas sintió una mano entres sus muslos, tanteando sus bragas. Miró hacia atrás: la chica sentada en el retrete la acariciaba, sin dejar por ello de besar a su novia. Le guiñó un ojo.

— ¡Será posible! ¡Nunca he visto cosa igual…!

Una rubia salida de la nada, se les acercó.

— ¿Os importa que baile con vosotras…?

Con una mirada de la bailarina, como si ella fuera su propietaria, la compartieron. Ahora Maravillas era la pareja de baile de ambas. Aquella mano seguía bajo sus muslos, y no podía alejarse de ella. Apenas tenía espacio para bailar…

La recién llegada no dejaba de mirarla. Habría visto algo especial en ella. Maravillas se sentía halagada, pero no se atrevió a devolverle la mirada. Se sonrojó, en parte también por el calor que hacía en aquel cuartucho.

Una mano sobre su pecho. Su nueva pareja la acariciaba. La miraba como esperando una reacción. No podía estar en todo: intentaba evitar aquella mano que le bajaba las bragas para acariciarla por debajo, incluso la reprendió, pero en aquel bullicio nadie le hizo caso.
Sus compañeras de baile estaban prendadas cada una de uno de sus pechos. ¿Qué tendría ella que atraía a tantas chicas? ¿Le habían colgado en la espalda algún cartel de “Estoy cachonda, lo hago gratis”?.

La streaper cogió la cara de la chica de la lentilla y la insertó entre sus enormes pechos, restregándola contra ellos, dejándola que disfrutara unos segundos de algo que no iba a probar más que en sueños, horas más tarde, quizá.

“Me encanta mi trabajo”, decían sus ojos.

En plan exhibicionista, entró una mujer muy elegante con un dogo enorme sujeto de una correa. Todas estallaron en monerías, caricias y mimos para el enorme animal.

El cuarto estaba a reventar.

Ahora eran las dos chicas del retrete las que intentaba alcanzar su vagina, mientras sus compañeras de baile le propinaban mordiscos en las tetas por encima de la ropa. Maravillas estaba algo angustiada: tener tantos cuerpos humanos pendientes de ti, sobándote, comprimiéndote, manejándote. Aquellas manos habían alcanzado su vagina, ya húmeda. Estaba muy agobiada, incluso asustada, y aun así húmeda. Increíble. Una buscaba su clítoris en vano, mientras la otra jugueteaba con sus labios.

Intentó quejarse, por algún motivo, pero no lo hizo.

Entraron tres mujeres más, armando jaleo. Una de ella, entre gritos, agitó una botella de cava. El tapón salió volando y cayó sobre todas ellas una lluvia de espuma blanca. Unas aplaudieron y otras se cagaron en su madre por mancharle el traje.

Mientras la chica de la lentilla lamía la línea del culo de la streaper, mientras alguien le acariciaba los labios vaginales, mientras un par de jovencitas al fondo bailaban y se besaban enamoradas, mientras una boca le besaba el pecho izquierdo y otra le mordía el derecho, mientras un montón de manos acariciaban el pelaje corto del dogo, mientras la streaper le dedicaba una mirada disimulada de vampiresa, mientras un dedo torpe rondaba su clítoris sin encontrarlo nunca, mientras le era acariciado el culo, y la espalda, y besado el cuello y los hombros por un montón de bocas y manos que ya no sabía de dónde habían salido, mientras sonaba la música soul… Mientras todo eso ocurría, Maravillas creyó tener el primer orgasmo compartido de su vida. Ni siquiera la habían penetrado, pero con todo aquello lo sintió. Al menos eso creía. Fue una sacudida que le subió de la cintura hasta el cuero cabelludo, un calor que venía en ráfagas y más ráfagas, que iba y volvía, que se apagó como el último rescoldo de la chimenea en invierno. Esperaba que hubiera habido algo penetrándola, o al menos lamiendo, esperaba un chorro enorme de algún líquido saliendo de su vagina, quizá por algún concepto erróneo sacado de alguna película o alguna ilustración de cómic japonés. Nada de eso sucedió. Y no podía comparar con ningún otro orgasmo provocado por otra persona (por todo un tropel de personas), pero estaba casi segura de que lo fue.

Estuvo a punto de caer al suelo, pero un montón de manos lo impidieron.

Asustada, desorientada, se libró a la fuerza de aquellas manos y bocas. Le costó un gran esfuerzo, pero se libró, y se abrió paso hasta salir por la puerta del cuarto de baño. Al volver su vista atrás, no vio un vacío donde ella había estado. Vio chicas besándose y queriéndose, vio cava y fiesta. Incluso vio algo extraño: un perro que si se pusiera de pie sería más alto que una persona. ¿Qué hacía allí?

Maravillas se marchó.

Sentía que aquel era un momento para estar sola.

Continuará…

19 de abril de 2002

eslavoragine@hotmail.com

Muy bien

Estando alli las tres, solas en la casa nos parecio buena idea. Fuimos directo a la cocina, y mientras lucy desocupaba la mesa, edna solo se preocupaba por tenerme entre sus labios, apretándome fuertemente contra sus pechos que excitados por primera vez en la noche se ponian duros. No nos percatamos de cuando lucy se sento sobre la mesa, y empezo por
quitarse la blusa para acariciarse los senos, mientras los mios eran presas de los labios de edna, que los lamia frenéticamente, con tanta pasión que inundábamos la cocina con gemidos de todo tipo, lucy se desprendio de su pequeña tanga y empezo a mostrarnos su concha poniéndonos a mil mientras tomaba un pepino que estaba cerca y empezaba a rozárselo en el coño.
Edna me dejo un momento para ir a comerse el coño de lucy que la llamaba a gritos y luego me les uni, poniendo a lucy en 4 de tal forma que edna quedo bajo sus piernas recostada sobre la mesa y mientras ella se comia esa concha yo me poseia del culo, ese rico hoyo que se entretenía con la entrada de mi lengua en el. Con la humedad que tenia fue cosa facil que el pepino penetrara en su concha mientras que mis dedos se retorcían en la cavidad trasera de mi amiga que estando en 4 gritaba como una loca. Sii, amor, metemelos hasta el fondo, oo siii, me gusta como me coges me decia, ooo si edna eres una zorra le decia a edna quien del otro lado de la mesa  se toqueteaba de tal manera que nos tenia a mil a las dos.
El pepino que lucy tenia en el coño parecia ser insuficiente, se lo tragaba de tal forma que parecia que desaparecia, alli gimiendo como una loca. Edna no queria quedarse sola, asi que dejamos lo que haciamos para poseer a edna, era una morena clara de 1.64 menudita, de pechos medianos, le plante un beso frances, nuestras bocas estaban muy unidas y nuestras lenguas jugaban buscando una razon para dejar de hacerlo, aun teniamos el olor al sexo de lucy asi que eso nos excitaba mas, lucy por su parte le chupaba el clítoris a edna, dándole suaves mordiscos por ratos. Oo  amor, muérdeme alli, me encanta como lo haces, siii, amor, soy una perra muy caliente y tienes que quitarme esa calentura, decia edna mientras que yo me poseeia sus senos, con mordiscos suaves, lengueteadas por todos lados, lucy fue por el pepino, y mientras edna se masturbaba penetrándose con 3 dedos, lucy encontro un hueco para que ese pepino que gozaba con esos ricos coños,   pudiera penetrar. Edna era virgen por detrás, asi que todo seria magnifico, pero antes, me toco a mi recibir caricias, y mietras lucy lamia y masturbaba a Edna, esta se hizo con mi cuca, recien rasuradita rapidamente se dilato por el contacto
con la lengua de Edna, que lo hacia muy bien. Si las paredes pudieran guardar los sonidos y luego reproducirlos,
escucharíamos nuestros propios gemidos, ooo siii amorrrr, meteme ese pepino hasta el fondooooo,, ooooo edna lameme mas por favor, lameme tambien el culllooooo, quiero que me metas mas fuerte los dedossssss, o siii amor,
cogemeeee.. En fin, eramos todo un deleite, pues edna me masturbaba y a esta se la cogia lucy con un pepino, ummm que rico estabamos gozando, de pronto cambiamos de pose, edna se acosto boca arriba en el piso y se comia a lucy que estaba en cuatro, lamiéndome lucy a mi que estaba frente a ella, era una cogida frenetica, después de un rato decidimos que era hora de corrernos, empezamos con lucy, quien en cuatro fue penetrada por el culo por el pepino, sssi metemelo mas fuerte, siiiii, cojéeme como la perra qeusoy decia lucy, mientras que yo lo hacia, edna le lamia de tal forma que lucy no pudo mas y
solto un tremendo orgasmo, tal que nos bebiamos los jugos que recorrian nuestros cuerpos, lucy me lamio las tetas para probar su propio néctar, me lamia los senos tan bien que me puse a mil, era mi turno, ahora fue edna quien me masturbaba por detrás con los dedos y lucy me cogia con el pepino por el coño, me entro hasta el fondo, era muy grande y grueso, oooo siiii, soy toda de ustedes, por favorno parenn,nnnnn, el mete saca del pepino era increíble  y los dedos que sentia en el culo eran increíbles, oooo siiii que manera de cogerme, estaba por irrme, ooo siiiiii por favor, no pareeennn oooooooo siiiiiiiiiiiiiiiiiii, de pronto me vinede una manera increíble, oooooo siiiiii que forma de mastubarme, ummmm sentirme poseída por esas 2 mujeres era simpemente indescriptible, luego poseimos a Edna, la habiamos dejado de ultimo porque era virgen por detrás y eso era excitante, ambas nos hicimos del coño de Edna, y lubricábamos con nuestras salivas el culo, fue
lucy la que empezo a redondearle el hoyo con su lengua, le metia suavemente la lengua por alli mientras yo le mordia el clítoris y le daba masajes con mis dedos en el coño, con la otra mano le restregaba las tetas, ooo siii, soy una puta para ustedes, nos decia edna y nos excitaba mas, tengo el culo virgen para ustedes, par e perras nos  gritaba, metemelo ya, exigia,
pidiendo el pepino en el culo, cuando lucy empezo a penetrarla los gritos se hicieron totales, nos excito tanto, ooo siii, metemelo, todooooooo, ummmm me dueleeeeee, me gustaaaaa, que putas sooomoooooos, cogannnnnnmemmeeeeee
gritaba edna mientras recibia el dulce sabor de una penetrada por el culo, lucy empezo el mete saca lentamente para no lastimarla pero a medida que se fue haciendo mas facil la penetrada la velocidad acelero, ooooo siiiiiiiiii, metttteeeeeeemmmmmmmmmelllloooo, nooo parreeeeesssss gritaba edna, era una locura, mientras tanto me hize exclusvamente de su cuca, con lenguetazos, lamidas y empeze a penetrarla con 2, 3, 4 dedos, era una locura, total,
hasta que edna grito, me vovoooooyyyyyy y nos dispusimos con lucy a bebernola toda, ummmm cuando se vino fue incrible, lucy le chupo el clítoris dejándola seca, esa provoco que edna nos regalara una lluvia dorada, el sentir el calor sobre nuestras bocas, caras, pechos, hizo que la fiesta fuera total, seguimos masturbándonos un rato mas, hasta que yo y después
lucy tambien hicimos una lluvia dorada qie fue el final fantastico para una cogida espectacular. Luego nos comimos ese pepino que aun tenia el sabor a nuestros jugos, y nos dormimos desnudas, por si alguna queria seguir la fiesta.

elizajimenez4@hotmail.com