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Mis inicios con mi abuela

Mi nombre es Pedro, soy un hombre de 20 años con un cuerpo estándar, no soy ni musculoso ni con un pene de tres metros, nada de eso (me chocan esas introducciones). Soy un tipo bastante común, algo gordito, un pene de medidas y apariencia normales.

Esto me sucedió justo ayer, por lo que sigo maravillado y a la vez deslumbrado por todo esto.

Hace un par de semanas me tuve que mudar de mi casa hacia la de mi abuela, ya que por fin, luego de tanto luchar, pude entrar en la universidad. No estudio exactamente la carrera que quiero, pero el próximo semestre me cambio.

El hecho es que, siendo nuevo en la ciudad, ocupado de trabajar y estudiar (porque si bien la universidad es pública, no puedo vivir de mantenido donde mi abuela) no he tenido oportunidad de invitar a mujeres a salir. Tengo amigas y hablamos mucho, pero siempre que intento cuadrar algo todo se cae ya sea por falta de plata o exceso de trabajo. Esto ha hecho que aproveche las madrugadas de los viernes y sábado a lanzarme a mis aventuras masturbatorias.

La PC está en la sala, así que aprovecho de quedarme despierto con la excusa de trabajar mientras la viejita duerme. Ella tiene 74 años, y quedó viuda hace como 5. Mi abuelo la amaba mucho, inclusive hubo días, mientras el vivía, en que los escuché teniendo sexo mientras pasaba frente a su cuarto. La verdad nunca me había sentido atraído por ella ni mucho menos. Es una señora simpática y gorda, típica abuela, con unas tetas grandes y caídas y culo bastante gordo, producto de comer tantos dulces.

La noche en cuestión me encontraba navegando por internet, utilizando mis páginas porno usuales, hasta que en un foro leí algo relacionado con el scat. Al principio me pareció raro pero no lo sentí asqueroso, así que entre el aburrimiento de ver siempre lo mismo me aventuré a buscar más.

Empecé con fotos, quería ver como era la cosa. Y, sinceramente, ¡me calentó! Vi unas fotos de una chica cagando en la boca de otra y mi pene comenzó a hincharse hasta alcanzar completa erección.

Una vez en ese estado, ¡había que pasar al siguiente nivel! Y comencé a buscar videos. ¡Gracias al cielo por los sitios de videos gratis! Al principio los veía en silencio. Todas esas brasileras cagándose, meándose, escupiéndose unas a otras fue demasiado, mi imaginación volaba sin control. Pasé luego a menstruación y terminé con un punto nunca tocado: ancianas. Todas estas imágenes me tenían loco, no pensé jamás que algo así me llamaría la atención. En una de esas escribí “granny, shit, video” en el buscador y ¡voilá! Encontré un par de videos así, era una pareja como de 60 haciendo sexo scat.

Estaba harto de verlo en silencio, quería oír los peos, como caía la mierda y la orina. Así que me puse unos audífonos para disfrutarlo. Lo que no tomé en cuenta es que yo estaba de espalda al pasillo donde estaban los cuartos, y estaba tan concentrado entre la película y mi pene que hubiese podido haber una balacera en la calle y no me enteraría.

Seguía en mi cuestión, justo en la escena donde el tipo se lo mete en el culo a la mujer y saca el pene lleno de mierda, cuando siento una sombra detrás, y al ver mi reflejo, era ella.

Tenía la cara seria, pero inconscientemente se estaba mordiendo el labio inferior . Minimicé las ventanas, metí mi pene en el short y me quedé pasmado por unos momentos. Ella me abrazó desde atrás, poniendo su brazo alrededor de mi cuello, me quitó los audífonos y me susurró al oído “¿en verdad te gustó eso?” Yo asentí, ¡qué remedio! Ya me había descubierto. Inmediatamente me dijo “¿sabes? A tu abuelo le encantaba, a veces había días que lo único que comía era mi mierda, y hasta me tenía prohibido mear en otro sitio que no fuese su boca. Yo probé su orina algunas veces, pero nunca le comí nada, no me gusta y el jamás me obligó. Te pregunto ¿en verdad quieres probarlo?”

Yo estaba mudo, esa confesión me había dejado atónito, pero seguía demasiado excitado para pensar. Lo único que dije fue “¡sí! Quiero probar todo lo que tengas dentro”.

Acto seguido me levante y besé a mi abuela, ella metió su lengua en mi boca y la movía como una profesional, me mordía los labios e intencionalmente me llenaba la boca de saliva, se despegó por un instante para ordenarme que tragara. Abrí la boca y ella escupió más, me lamia y babeaba toda la cara mientras mis manos comenzaron a sobarle las tetas. Ella deslizó su mano dentro de mi short y comenzó a masturbarme de a poco, besando mi cuello y repitiéndome “eres mío, tu semen me pertenece, no te cojerás a más perras que esta”. Yo creí que era cuestión de la excitación y le seguí el juego. Pensé que lo próximo sería mamarme el güevo, pero no, sólo me dijo “sólo he estado con tu abuelo, y sólo se lo he chupado a él porque se ganó, a méritos, que lo hiciera. Tú no serás distinto, muéstrame que tienes lo que se requiere y te lo mamaré como nunca te lo harán en tu vida”.

Acto seguido me llevó al cuarto, puso algunos protectores de cama, se acostó, se quitó las panties y abrió las piernas. Tenía una cuca bastante abultada, peluda como no había visto una (nisiquiera en internet), y me dijo “esto es una hembra de verdad, mámame la cuca y, si lo haces bien, tendrás premio”. Me acerqué y clavé mi cara en esa mata de pelos, olía bastante fuerte, como si no se hubiese lavado. Tenía un flujo espeso, y a cada pasada de mi lengua se hacía mayor la cantidad, había estado con un par allá en mi pueblo, pero esto iba más allá de esas incipientes experiencias. “Eso, nietecito, sustituye bien al macho de tu abuelo”, gritaba mientras mi lengua se apoderó de tu clítoris. Seguía así mientras, instintivamente, uno de mis dedos empezó a pasear por su ano, lo llené de flujo y de saliva y pensé en metérselo, pero pensé que a lo mejor la lastimaría y le pedí lubricante. Sus palabras textuales fueron “mételo, adentro lo encontrarás resbaloso”. Dicho y hecho, metí el dedo y por dentro se sentía caliente y a la vez como pastoso. Sospechaba qué era, pero seguí lamiéndole el clítoris con mayor rapidez mientras mi dedo entraba y salía de su ano. Ella comenzó a estremecerse y a grita “no pares, hijo de puta, que ya casi llego. ¡Si te detienes te jodo!” Seguí y seguí, ella comenzó a temblar, me tomo por la cabeza y la empujo hacia sí. Al momento de acabar gimió como loca mientras sus piernas temblaban incontrolablemente, pero nunca me solto. Una vez acabó su orgasmo me dijo “deja tu dedo en el culo y no cierres la boca, vas a probar mis meados”.

Comenzó a orinar suavemente, sentí el chorrito entrando en mi boca. Caliente, salado pero muy suave, me gustó el sabor y empecé a traar, unas gotas se salían y mi abuela, al sentir esto, me gritó “carajito, tómate todo lo que te doy o no tendrás más nada de mí”. Obedecí, me tragué todo lo más rápido que pude y lamí las gotas que habían quedado fuera. Una vez que acabé, me dijo “ya puedes sacar el dedo”

Lo saqué y vi que estaba cubierto todo de mierda, era una caca marrón claro, casi amarilla, bastante apestosa si se quiere. La cara de satisfacción y, a la vez, de altanería y dominancia que expresaba su cara me dio miedo por un momento, pero esa turbación de ánimo terminó cuando me dijo “Pedrito, mi niño, sé que estás excitado y quieres acabar. Pero primero debes probar todo esto, excitado, para determinar si te gusta. Ahora te enseñaré a degustar la caca”.

“Primero, huélela. Sí, así, ¿te gusta? Sí, es un poco fuerte, es verdad, llevo tres días sin poder cagar, así que te tocó un concentrado. No, no hagas arcadas, aguanta. Eso, huele la mierda de tu abuela. Ahora, saca la lengua y acércala de a poco”

Lo hice, el olor era muy fétido, pero mi erección no bajaba. Al acercar la lengua sentir un sabor acre, algo ácido, pero sin darme cuenta ya lo estaba lamiendo. El siguiente paso fue meterlo en mi boca, sentí por un momento que vomitaría, pero me contuve y seguí. Decidí tragarlo, si mi abuelo lo hacía, ¡yo también! Hice fuerza y lo tragué. Al sacar el dedo y mostrar mi dedo limpio, mi abuela se acerco, me abrazó y me dijo “tú serás el sustituto de él, serás mi hombre y mi poceta”. Ahora, es momento que me hagas tu mujer. Se puso en 4, el tronco inclinado y con todo lo que es visible en esa posición totalmente abierto. Su ano tenía algo de mierda alrededor y decidí cojérmela por la cuca. La penetré de un tirón, ella gritó un poco y me pidió que no parara, empecé a darle duro, sintiendo el calor de su vagina en mi pene y la peste de su culo lleno de excremento. Esas sencaciones me volvieron loco, por lo que me aferré a sus nalgas con una fuerza increible. Seguí bombeando una y otra vez hasta que acabó de nuevo. “Acaba, ¡coño! lléname la totona de leche, que ya tendrás tiempo luego de cojerme por el culo”. En ese momento llegué al punto de no retorno y le di la estocada final, comenzó a salir toda la leche que había tenía represada por casi 2 horas.

Luego de eso me tumbé en la cama, a su lado, le mamé las tetas y luego nos besamos, aunque solo de pico, ya que a mi abuelita no le gusta el sabor de la mierda.

En esas se levantó y me dijo “Pedro, quiero cagarte en la boca. Pero si quieres comer mi mierda tienes que convertirte en mi amante exclusivo como yo lo seré de ti. Serás mi nuevo “esposo”, y no podrás estar con otras mujeres a menos que yo te libere. Tienes que estar consciente que en el momento que tire el primer mojón en tu boca, eres mío”. Ya había acabado y mi mente estaba clara, la vi, y se me hizo tan bella y, un futuro de cojer sin condón, beber orina y comer mierda de una persona que me ama como no lo haría más nadie me convenció.

Por respuesta lo que hice fue abrir la boca bien grande. Ella entendío perfectamente. Se colocó en cuclillas frente a mi cara, y comenzó a pujar. Primero salió un peo, bastante apestoso pero con un sonido que se me hizo familiar, y ella solo dijo “hoy me tomé un laxante, así que probablemente el menú será sopa y seco”. Y apenas dijo eso un chorro de diarrea comenzó a salir disparado hacia mi boca. Ella, apenas salió un poco, aguantó. “Te daré tiempo a tragar, aprendí muy bien con el viejo”, Me calló un poco en la cara, lo tomé con la mano y me lo metí a la boca, ella siguió, otro chorro, esta vez con unos trozos enteros, “sigue tragando, mi esposo”. Yo seguía comiendo todo eso como si se tratara de crema, sin pensar en nada, solo el ver su ano dilatado en esa posición y su cuca bañándome de orina mientras cagaba era lo único que quería en este mundo. Ella hizo un tercer puje, y esta vez fue un chorizo que si bien no era grande, era bastante pastoso, me lo restregué por la cara y por las tetillas, esto hizo que mi pene comenzara a estirarse. Ella, al verlo, comenzó a masajerame y mamarme mientras seguía cagando Hasta que se paró completamente.

“Bueno, ya veo que funcionas bien. Te toca cojerte a esta viea por el culo, así de paso me lo limpias”. Se volteó y, al verme la cara y las tetillas cubiertas de su pupú, me dijo “la misma vaina que tu abuelo, ¡me encanta!”. Tomó mi pene, lo puso en la entrada de su ano, y se lo entrerró hasta la raíz.

“Eres un cerdo, te llenaré de mierda hasta las bolas. Olerás a pupú de vieja lo que me quede de vida”, y empezó a saltar violentamente, creí que me iba a arrancar la piel del pene. “Eso, así, dale a esta puta lo que necesita” y siguió moviéndose frenéticamente. Le dije que estaba cerca de acabar, se levantó y vimi pene hinchado y todo marrón / amarrillento, se colocó de espaldas a mí, se volvió a sentar y me dio aún más duro hasta que me hizo eyacular. En ese momento se lo enterró bien y me dijo “ahora, mira esto”. Se levantó lo suficiente para que mi pene se saliera de su trasero y comenzó a pujar hasta que salió el último rastro de mierda mezclado con mi semen, bañando toda mi región púbica de esa mezcla.

“Ahora vete a bañar, lávate los dientes y bota todos estos protectores de cama. De ahora en más, este será tu cuarto, esta tu cama y yo tu mujer. Todos los días me cojerás y beberás mis meados, pero esto de la mierda lo haremos sólo los fines de semana”.

Esta mañana me desperté y encontré a mi abuela mamándome el güevo, “te lo ganaste, me tragaré tu leche y luego tú tragarás de mí”. Me dio una mamada que me dejó totalmente exhausto, metiéndome el dedo en el culo hasta el fondo mientras eyaculaba, lo que hizo que el orgasmo fuese más intenso. Acto seguido me llevó al baño, hizo que me colocara debajo de ella y me hizo beber una enorme cantidad de orina, “me aguanté hasta ahorita, y vas a tener un día magnífico”. Estoy escribiendo esto mientras ella está tomando un gran vaso de yougurt de ciruelas y mirándome con una cara demasiado lasciva.