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Gracias a mi ex-novio

Lunes, diciembre 6th, 2010

¡Hola! Me llamo Carolina, soy ingeniera químico, tengo 29 años, vivo en Venezuela y estoy casada con un hombre que también es bisexual. Soy una trigueña bonita, sin llegar a ser una bomba sexy, aunque siempre he atraído a muchísimos hombres y mujeres. La historia que les voy a contar es la de mi primera experiencia con una mujer, lo que ocurrió hace 9 años mientras era estudiante de ingeniería en la universidad. Para ese entonces tenía un novio al que le debo el haber podido realizar mi mayor fantasía y decidirme a ser bisexual.

Recuerdo que cuando era adolescente tuve un sueño con Norma, mi amiga de la secundaria con quien después, en una ocasión mientras estábamos estudiando en su casa, me besé en la boca… Todo ocurrió sin mediar palabra. Ella acercó su cara a la mía y sin darme cuanta nos estábamos besando a boca llena. Para ese momento yo tenía 16 años y esa situación me asustó muchísimo. Recuerdo que cuando reaccioné me separé de ella, recogí mis cosas y me fui muy asustada a mi casa, pensando en lo que había pasado. Me di cuenta que me había excitado muchísimo y que en realidad me gustaba Norma, y por eso es que me sentía tan bien con ella y éramos tan buenas amigas. Pensaba en que lo que había ocurrido era un error y debía alejarme de ella… Me aterraba la idea de ser lesbiana o bisexual, porque pensaba en lo que iban a decir mis padres, mis familiares y mis amigos. También tengo que decir que estaba muy confundida, porque también me sentía atraída por los hombres.

Después de unas semanas de evitar a Norma, ella y yo nos reunimos para hablar. Me confesó que era bisexual y que se sentía atraída por mí. Me contó que ya había tenido relaciones sexuales con su novio y con otras mujeres, mientras que yo le confesé que aún era virgen y que no sabía que hacer ante lo que había ocurrido. Después de eso seguimos siendo amigas, nos graduamos de bachilleres y cada una inició una carrera en la universidad, y mantuvimos el contacto como buenas amigas que éramos, pero sin que nada volviera a ocurrir.

Pues sí, nada volvió a ocurrir durante cuatro años, aunque en ese tiempo nunca pude evitar tener fantasías en las que siempre estaba con Norma. Nada ocurrió hasta el año 1994 (yo tenía 21 años), en el que era novia de un hombre que significó mucho en mi vida, ya que fue el que me hizo ver al sexo como algo bello, que todos deberíamos disfrutar sin tabúes ni temores. JL (como voy a llamar a mi ex-novio) es heterosexual, pero de mente muy abierta. Un día, después de haber tenido relaciones en un salón de clases (me gustaba mucho quedarme totalmente desnuda en un salón de clases y que él me lamiera los pies, me chupara los pezones y me lamiera y chupara el clítoris, y después yo darle una buena mamada) él me volvió a preguntar por mi mayor fantasía sexual. Yo había rehuido el tema en varias ocasiones, pero ese día, desnuda y excitada como aún me encontraba, le confesé que quería saber qué se sentía tener relaciones con otra mujer. Le conté lo que me había ocurrido con Norma y mis fantasías con ella. Debo confesar que durante los cuatro años que pasaron desde lo ocurrido con Norma hasta ese día, y pese a mis fantasías, me había considerado totalmente heterosexual, pero en ese momento comencé a pensar en la posibilidad de ser bisexual. JL no pudo evitar asombrarse, aunque su cara me revelaba la complacencia que sentía ante mi revelación. Me dijo que a él también le gustaría verme con otra mujer y que si quería hacerlo pronto, a lo cual no contesté porque aún me asustaba un poco la situación. Después de varios meses en los que siempre, después de tener relaciones, hablábamos de mi fantasía, él me pidió y me sugirió no darle más largas al asunto y nos decidimos a cumplir mis sueños. Por supuesto, pensé en la reacción de mis padres y mis amigos si llegaban a enterarse de todo, pero la verdad es que en ese momento ya casi no me importaba.

Nos pusimos en contacto con Norma y salimos con ella a tomar café en varias ocasiones previas, para que ella y JL se conocieran y para ir creando un cierto ambiente que me diera confianza para dar ese gran paso. Por fin el gran día llegó. Fue el 25 de marzo de 1994, durante un bello día en la ciudad de San Antonio de Los Altos. Aprovechamos que la madre de Norma trabajaba en la ciudad de Caracas, y pasaba todo el día allí. El departamento en el que vivían quedaba a nuestra absoluta disposición.

Al principio los tres nos pusimos a hablar y a tomarnos unas cervezas. JL y yo estábamos muy cohibidos, hasta que Norma nos dijo que nos relajáramos y disfrutáramos el momento, a lo que JL reaccionó besándome y acariciándome. Luego comenzó a desabotonarme el sweter que llevaba puesto mientras me besaba y mordisqueaba el cuello. Después me quitó las sandalias y me besó y lamió los pies, mientras Norma nos observaba con cara que reflejaba el placer y la excitación que iba experimentando. Era la primera vez que otra persona me observaba en esa situación, y la sensación era muy rica y excitante. De pronto Norma se acercó y comenzó a acariciarme las manos y a darme dulces y suaves besos en las mejillas, en el cuello, la frente, la nariz y las orejas. Justo cuando empezaba a sentirme perdida sus labios se posaron en los míos y después me besó de una forma tan dulce y apasionada que aún hoy me excita bastante. Sentir su lengua con la mía ha sido una de las experiencias más divinas que he vivido. Cuando abrí los ojos, JL nos observaba con la cara más tierna que he visto en un hombre…

Ambos se apoderaron de mí. Norma me desabrochaba el pantalón, mientras que JL me quitaba la camisa y metía su mano por debajo de mi brasier, apoderándose de mis más que erectos y endurecidos pezones. Justo cuando Norma me quitó el pantalón JL me dejó a merced de ella, y fue cuando me terminé de abandonar y a entregar al placer. JL se sentó para observarnos. Norma seguía besándome y acariciándome mientras me encontraba en ropa interior, y cuando menos lo esperaba ella me quitó el brasier y comenzó a besarme los senos muy suavemente. Estaba tan fuera de mí, que no recuerdo cuando fue que JL se desnudó, pero lo cierto es que así estaba y había comenzado a desnudar a Norma, mientras ella me mordisqueaba y chupaba los pezones. En menos de lo que creí ya me encontraba totalmente mojada y fue cuando ella me dejó completamente desnudita. JL la terminó de desnudar delante de mí, y cuando los tres estuvimos totalmente como Dios nos mandó al mundo fue que en realidad se inició mi fantasía.

Norma me dejó sentada en el sofá, y se puso de rodillas frente a mí. Me volvió a chupar los senos, pero en esta ocasión con mucha más fuerza que antes. Me volvía loca verla y sentirla, pero de pronto paró y me dijo “ahora vas a sentir el verdadero placer”, y fue cuando separó mis piernas y sus dedos se apoderaron de mi almeja. Ella empezó a entrar y salir, a lo cual respondí con movimientos que eran casi inconscientes e involuntarios. De repente vi que se inclinaba más y empecé a sentir su lengua lamiéndome de una forma muy deliciosa y especial. Su lengua subía, bajaba, entraba y salía, y yo lo único que podía hacer era gemir y temblar, mientras JL nos observaba con mucha excitación. Él decidió participar de la fiesta y empezó a chuparme los senos. En ese momento sentí que terminaba de perder el control de mí misma y me volvía loca de placer. Norma se hizo de mi clítoris y comenzó a lamerlo y a chuparlo, lo que hizo que tuviera un orgasmo y me corriera en su cara. Se levantó y me besó mientras sus dedos volvían a entrar y salir de mi concha.

El sabor y el olor de mis propios jugos no hicieron más que excitarme muchísimo más y fue cuando decidí que ya era hora de pasar yo a la acción. Los senos de Norma eran como los míos: pequeños, redondos y paraditos… En pocas palabras me parecían bellos y muy provocativos. Empecé besándolos, pero (tal vez por mi falta de experiencia en ese entonces) comencé a comérmelos y a chuparlos con un gran frenesí que parecía una loca. Nunca imaginé que se sintiera tan delicioso tener en la boca el pezón erecto y duro de otra mujer y sentirlo con la lengua. Mientras, JL me observaba muy de cerca, para no perderse de ningún detalle (como me confesó después). Su cara había perdido los rastros de ternura, y ahora reflejaban puro placer y excitación.

Habría podido pasar toda la vida así, pero Norma me pidió a gritos algo que en realidad me daba temor y había creído que no iba a hacer… Norma me pedía a gritos que le comiera su almeja, que me la cogiera toda. Al principio dudé un poco en hacerlo, pero en medio del placer me atreví. Me agaché, pero lo primero que hice fue besarle las piernas (que es algo que me gusta que me hagan a mí). Ella volvió a pedirme que me la comiera, por lo que acerqué mi cara a su concha, aparté los bellos y la besé como si besara los labios de su boca. Al principio sentí un poco de nauseas, pero el olor a sexo húmedo me hizo reponer y me volvió a excitar. Además JL había comenzado a comerme mi concha de la forma en que me gustaba que él lo hiciera. Eso fue lo que me ayudó a animarme y cuando menos lo pensaba mi lengua estaba lamiendo la cuquita húmeda y roja de otra mujer. Fue en ese momento que completé mi viaje hacia la total bisexualidad. Había tenido fantasías con Norma, pero en ellas solo estábamos juntas, besándonos y acariciándonos. Jamás imaginé en forma realmente seria que llegaría a comer del manjar de otra mujer. Y debo decirles que es lo más delicioso que he probado en mi vida.

Con mi lengua seguía lamiendo el sexo de Norma, mientras JL se levantó y nuevamente se puso a observarme detalladamente. Después decidí experimentar otras cosas, como penetrarla con mi lengua y chupar y lamer su clítoris. Cuando empecé a chuparle el clítoris noté que ella comenzaba a temblar y a moverse y sus gemidos aumentaban, por lo cual empecé a hacerlo más fuerte y seguido hasta que después de un rato ella se corrió. El beber sus jugos fue algo extraordinario y sentí como que saciaba mi sed.

Ambas nos incorporamos y ella me pidió que le diera una mamada a JL, lo cuál hice inmediatamente. Él estaba muy excitado y estaba a punto de reventar. Comencé besándole el pene y luego me lo metí en la boca. JL empezó a gemir cuando yo empecé a darle una mamada que creo que jamás se la había dado así. Era como una especie de recompensa (según sus propias palabras) por haberme permitido cumplir mi fantasía. Para sorpresa mía, Norma se había puesto de rodillas y estaba chupándome la cuquita y el culo. De repente sentí como sus dedos me penetraban por el culo de una manera firme. Eso hizo que me excitara mucho más, lo que a su vez hizo que acelerara mis movimientos de boca y mano en el pene de JL. Después de un rato, cuando ya ninguno aguantaba más tanta excitación, él vació su leche en mi boca y en mi cara. Jamás había disfrutado tanto mamarle el pene a un hombre, como en esa ocasión mientras Norma me cogía por el culo con sus dedos. Ella se incorporó y empezó a lamer de mi cara toda la leche de JL mientras nos besábamos.

Así estuvimos muchas horas los tres juntos, haciendo el amor entre los tres. Mientras estábamos descansando (totalmente desnudos) nos pusimos a hablar y Norma preguntó si alguna vez me habían penetrado de manera doble, por delante y por detrás al mismo tiempo, a lo cuál contesté que no. Ella sugirió que lo hiciéramos y nos mostró un pene artificial con correas, como el que usan las lesbianas. Debo confesar que al principio me horroricé por el tamaño de aquella cosa y me negué a hacerlo, aunque en realidad mi negativa no fue muy contundente y convincente. Les dije que nunca había tenido sexo anal y que no me parecía, pero una vez más JL fue muy convincente y persuasivo y me animó a hacerlo. Llegamos al acuerdo de que primero yo me cogería a Norma y luego (si yo lo consideraba apropiado) ella me lo haría a mí.

Me puse el aparato y Norma se arrodilló frente a mí para chuparlo. El estar en esa posición, dominante, y ver una mamada desde la perspectiva de un hombre, fue algo muy divertido e interesante. Ella le pidió a JL que se recostara en el sillón y se puso de rodillas frente a él. Lugo levantó el culito y me dijo “¡penétrame, cógeme que soy toda tuya!”. La verdad es que no sabía que hacer, así que empecé a meterle el aparato suavemente, pero para sorpresa mía entraba muy bien en aquel hueco que ya había sido explorado. Mientras tanto ella le mamaba el pene a JL, quién no tardó en apartarla y levantarse para poder ver como me la cogía. Yo me movía igual a como lo hacía JL conmigo cuando él me cogía por delante, y a la vez metí mis dedos en la cuquita de Norma, que gemía y gritaba de placer. Así estuvimos un buen rato hasta que JL me dijo: “Caro es tu turno”…

Norma se incorporó y me quitó el pene de plástico, se lo puso y me dijo que me sentara sobre ella mirándola de frente. Me metió el pene en mi cuquita y empezó a cogerme suavemente, mientras JL me lamía los senos. Yo empecé a gemir mientras empezaba a subir y bajar al ritmo de las embestidas de Norma. Fue algo maravilloso. Me cogió duro durante bastante rato, lo cual me tenía al borde de un estallido. Hubo un momento en el que pensé en todo lo que había pasado y estaba pasando, en mis padres, mis amigos y amigas, en lo que dirían si me vieran, y hasta me dije: “Dios mío ¿qué estoy haciendo?. ¡Carolina te volviste loca!”, pero la excitación y el placer eran tantos que me respondí: “¡Nada!, esto te está gustando muchísimo y nada más”. Norma paró y me pidió que me pusiera boca abajo y levantara la colita, lo que hice de forma inmediata, pues quería experimentar que se sentía. Ella también me metió su pene de plástico muy suavemente, ya que todavía era virgen por el culo. Al principio me dolió mucho y grité de dolor. Se me salieron las lágrimas y le pedí que parara que ya no quería, pero ella (gracias a Dios) no me hizo caso y siguió. Ya cuando estaba totalmente dentro de mí, empezó a moverse y comencé a sentir una mezcla de placer y dolor, que hacían que cada vez me excitara más. Tengo que confesar que, aunque siempre disfruté que JL me cogiera, el nunca me había cogido tan duro y sabroso como lo estaba haciendo Norma en ese momento. Lo hizo durante un largo rato, hasta que dijo: “Ahora te lo vamos a hacer JL y yo al mismo tiempo”…

Estaba tan fuera de mí, que no protesté ni me negué, si no que me entregué al placer. Ella me pidió que me pusiera frente a JL y este me empezó a coger por mi cuquita. De pronto otra vez sentí el pene de Norma en mi culo, pero esta vez había entrado con mucha más fuerza y violencia, por lo que grité. Sin darme cuenta en realidad, me había convertido en el objeto de placer de esos dos seres: un hombre y una mujer… Ambos se estaban moviendo al mismo ritmo. Entraban y salían de mí al mismo ritmo, mientras que yo también había empezado a moverme de manera totalmente involuntaria… Jamás me había sentido así. Creí que iba a morir de placer. Empecé a gemir muy fuerte, y de repente me di cuenta que estaba gritándoles que me cogieran, que me cogieran fuerte y duro.

Luego descansamos. Norma y yo hicimos el sesenta y nueve, le comí la cuquita y le chupé las tetas varias veces en la tarde. Los tres hicimos el amor hasta la tarde, antes de que llegara la madre de Norma. Nunca en mi vida había tenido una experiencia tan fantástica como esa y creo que jamás se va a repetir, porque esa fue mi primera vez con otra mujer y la atesoro como unos de los momentos más felices de mi vida. Los tres volvimos a estar juntos al día siguiente y en muchísimas otras ocasiones. También Norma y yo lo hicimos muchas veces las dos solas y otras tantas ella, su novio y yo. Aunque JL y yo terminamos hace varios años, le estoy muy agradecida por haberme enseñado tanto y haber hecho que asumiera y aceptara mi bisexualidad. Gracias a él no soy una mujer frustrada. Gracias a él soy una mujer bisexual feliz.

Como les dije al principio, estoy felizmente casada con un hombre (lo llamaré JF) que también es bisexual. Nos conocimos en la universidad porque estudiábamos juntos. También tengo una pareja femenina (Gladys), con quién llevo una relación maravillosa. Con ella y mi marido he seguido compartiendo grandes momentos con mis amigas y también con él y sus amigos (créanme que es sabroso y excitante hacerlo con dos hombres, y ver como se cogen a tu marido). Por supuesto Norma también sigue siendo partícipe de esos momentos. Ella y yo sí seguimos en contacto y aunque ya no es mi pareja femenina, aún (de vez en cuando) hacemos el amor…

mujik_manriq@yahoo.com

Mi primera vez nunca la voy a olvidar

Viernes, diciembre 3rd, 2010

Hola, espero les guste lo que  a continuación les voy a contar yo se que a lo mejor no es tan  excitante o tan extrremo como los otros relatos que aqui se publican, pero es algo NUEVO que experimente y que la verdad me encantó demasiado. Bueno comencemos:

Antes que nada cabe aclarar que me considero una persona abierta a todo tipo de experiencias y me gusta lo prohibido xq es lo que + hago, tal vez por eso me pasan  cosas como estas. Caundo entre a la prepa todo era diferente ya que existian nuevos compañeros y por primera vez iba a convivir con hombres en un aula, porque toda mi educación fue en escuela de monjas y solamente eramos mujeres. Conoci a gente a nueva la priemra persona de ambiente fue un chavo que al principio me gustaba pero poco a poco se me fue olvidadno es muy buena onda, es bisexual, y sin duda es de mis mejores amigos. Con el paso del tiempo me fue envolviendo poco a poco, pero yo sin darme cuenta anteriormente me habia pasado sentimientos extraños con chavas en la secundaria fue con dos, preo no le tome importancia pense que solo se trataba de una amistad muy fuerte, pero para mis gracia o desgracia como quieran llamarla aqui en la prepa conoci a la mujer más HERMOSA que nunca jamás habían visto  mis ojos, era sensacional desde que la vi por primera vez me gusto algo de ella, aunque verdaderamente no sabria bien que es lo que sentia, por X circunstancias se comenzo a juntar en mi grupo de amigos la fui tratando poco a poco, hasta que un dia me atrevi a decirle lo que sentia por ella, pero yo lo plantee como que era broma pero realmente era cierto, ella lo tomo con mucha calma y por supuesto no me creyo ya que todo había sido un reto con mi amigo, el  le declararia sus sentimientos  al chavo de sus sueños y yo a mi hermosa, despues todos se quedaron con la idea de que era broma todo lo que yo habia dicho.

Poco a poco me iba enamorando mas y mas de ella, pero sobre todo me exitaba el tan solo percibir su aroma, un dia ella saldría de viaje y yo muy sacrificadamente fui a su casa a despedirla hay esta estaba su novio, recuerdo que tuvo un problema con el porque como que sospechaba cada verz mas de mi, yo le había dicho a ella que me intercambiara un 21 (un beso), pero en plan chusco, ya me iba de su casa cuando puso sus pequeñas manos en mi cara y me beso , fue el beso mas sensacional que nunca nadie me habia dado, la verdad no fue el gran beso pero para mi si lo fue.

En su estancia fuera de la ciudad, nos conectabamos en algunas veces por el mesenger, le decia qeu la queria mucho y ella a mi tam, que soñara conmigo y yo con ella y cosas asi, yo me estaba clvando verdaderamente, pero al mismo tiempo no despegaba los pies de la tierra, xq sabia que ella por mi no sentia ni el mas minimo cariño sino solo el de amigas.

Regreso nos seguimos tratando, al regreso de clases se estaba portando muy sangrona conmigo y fue por eso qeu decidi declararme heterosexual definitivamente porquer la uynica razon para ser bisexual era ella, un dia despues de que se lo dije fui a su casa y le robe dos besos qeu segun yo serian los ultimos y los de la despedida. Ya que no tenia ni idea de lo que con el paso del tiempo pasaria entre ambas.Cierto dia invitamos a unos chavos a su casa,  estaba sola sus padres habia salido de viaje, estaba algo nerviosa y me dijo VEN y me dio un beso ahora si hubo intercambio de saliva nos besamos como 2 o 3 veces antes de empezar la accion con los chavo,eramos 3 mujeres y 3 hombres cada quien agarramos uno y ps hicimos lo que a cada uno se nos vino en gana. Cuando ella salio del cuarto donde estaba nos metimos al baño yo estaba nerviosisima me recargue contra el lavamanos la abrace y comenzo a besarme le cuello, yo me exite de inmediato pero tambien le decia que nos iban a cachar y toco la caca de otra amiga y ps ya nni hicimos nada, se fueron los chavos mi amiga la cacas entro al baño y yo no desaproveche la oportunidad la puse contra la pared y comence a besarla, salio del baño y por segunda vez me que de picada, el desquite lo hice ya entrada la madrugada, xq como nos quedamos las 3 a dormir en su casa, la otra en un sillon y ella y yo en el piso, comence a cariciarla suavemente priemro su estomago y su cintura, despues poco a poco mi mano se fuesubiendo hasta llegar hasta sus pequeños pechos, era exitante el sentir entre mi mano algo que nunca antes había tenido, despues de un rato se fue haciendo hacia abajo, llegue a sdu ombligo y + abajo pude sentir su monte venus peludito aunque  eso no le quitaba méritos a su hermosura , pero hubo algo que esa noche me detuvo a ir mas abajo no se yo pensaba qeu era el amor que le tenia y que tenia qeu respetarla po eso. Esta fue la primera que faje con un chava, aunqeu ella diga que eso no es un faje, bueno si pero muy levemente.

Pero sin duda el mejor día fue un miercoles que estabamos las dos solas en sus cuarto, llegue la abrace por detras, le pregunte que si me iba a extrañar (porque me fui 4 dias Salamanca), ella me contesto que si, comenzamos a besarnos una, dos, tres y en varias ocasiones, mientras esto sucedia yo la iba haciendo poco a poco hacia atrás hasta que la acoste completamente en la cama (se vei genial recostada  con su cara que expresaba ternura y un poco de miedo a la vez), comence a desabrocharle el cinto y ella me pregunto ¿QUE HACES?, yo le dije que si no queria no pasaria nada ya que antes que nada la respeto (Bueno dentro de lo que cabe), me dijo que como yo quisiera, entonces yo seguia intentando bajarle el pantalón, estaba muy nerviosa ya que era la primera vez que lo iba a hacer y con la mujer de mis sueños, ella me ayudo a bajarse el pantalon y me pregunto que si sabia donde, le dije que en mi si, pero que seria mejor si ella me iba guiando, y llegue ALLI al lugar exacto, tenia miedo por lastimarla, fue por eso que le dije que si la lastimaba me dijera y si no le estaba gustando  tambien, priemero acaricia sus labios y despues introduje uno de mis dedos comence amoverlo poco a poco y ella me dijo que lo moviera mas rapido y que ni se me ocurriera meter dos dedos (no es por presumir pero tengo manos grandes y dedos gruesos y grandes, por eso me lo dijo), le hice caso mi dedo se movia a  velociadad mientras nos seguiamos bersando saque ese y meti otro, retiro mi mano y me dijo que me detuviera, yo creo que se sentia venir, lo hice y ella desabrocho mi brasier y comenzo a besar mis pechos de igaul manera yo los de ella, que auqneu no esta muy dotada para mi eran perfectos, despues siguio una segunda ronda mis manos bueno mas bien de mis dedos introduje uno e intente metrer otro pero no pude  (tal vez por la falta de experiencia o no se ) no se si finjia o si verdaderamente le estaba gustando, pero sus respiración se agitaba cada vez mas y mas ella besaba, lamia y me mordia una oreja y yo podia percibir muy bien el sonido de su respiración agitada y eso me exitaba mas y me cargaba de energias para hacer mejhor me trabajo con mi mano, volvio a retirar mi mano y me dijoq ue ya nos fueramos era tarde y teniamos que ir a clases, nos quedamos acostadas un rato en su cama yo la estaba acariciando y le decia cosas que en ese momento sentia, y nos besabamos, nos paramos de la cama nos acodamos todo fui al baño a lavrme las manos, se que lo que voy a decir se escucha asqueroso pero el olor me exitaba.

Fue genial al menos para mi y creo que por su parte no fue de su total desagrado ya que creo que para ser la priemra vez (y espero no sea la ultima) no estubo tan mal. Aunque me quede picada ya qe ella no me hizo casi nada, solo me dejo con el pantalon desabrochado, solo me calento, pero tqambien me quede con ganas de dos cosas la prikmera de ver com o se veia me hubiera encantado sentir sus jugos venirse en mi mano y la segunda si volviera pasar no descarto la idea de besar todo su cuerpo ya que si me exito el sentir como se humedecia poco a poco su sexo creo que seria mucho mas exitante el probarlo. Y todo termino con un beso.

Ps no se que vaya a pasar en un futuro, pero de lo que estoy segura es q ue por el momento estoy feliz, aunqeu no despego los pies de la tierra, porque se que para ella no significo mucho o nada.

Espero qeu les haya agrado este pequeño relato, porque a mi en lo personal aparte de ser una de las protagonistas, me agrada la idea de compartirlas con las demas, porque ya he leido varios relatos que excitan al tan solo leerlo pero mas que nada los leo para aprender cosas nuevas y para no llegar en blanco a la acción como lo hice en esta ocasión.

Bueno me despido, eperando encontrar nuevas compñaeras que quieran conocerme mas y yo a ellas, hay les dejo mi correo, para que chequen mi perfil LUXBYS_22@HOTMAIL.COM

Atte. Luxby

Venganza conyugal

Jueves, diciembre 2nd, 2010

Lesb. Un marido engañado por su mujer prepara una venganza para la infiel: ya que rechaza las relaciones homosexuales tiene que dejarse follar por dos mujeres.

Antes que nada, quiero decir que esta historia tiene unos prolegómenos muy largos, pero creo que merecen la pena.

Empecé a sospechar de mi mujer en los primeros meses en que nos casamos.

Demasiadas ausencias, demasiadas cuestiones que no encajaban. Tengo cuarenta años, dos años más que cuando me casé. Comprendo que dedico mucho tiempo a mi trabajo, pero esa era mi vida de soltero, eso es lo que requiere mi trabajo, y es el tipo de vida que ella tanto admiraba cuando me conoció.

Como soy un perro viejo, contraté a un detective privado para que vigilara a aquella chica de veinticuatro años con la que me había casado. Tengo que decir que estaba locamente enamorado de ella.

Marga es rubia, alta y esbelta. Podría haberse dedicado a la moda o a actriz, pues no le falta belleza. Sus ojos son marrones claros y almendrados y sus labios cortos y sensuales. Su nariz es respingona y sus cejas delgadas y arqueadas. Su cara es redonda. En fin, es una “barbie”.

Tiene las caderas anchas y la cintura estrecha, un culito bien puesto y respingón. Sus piernas son largas y torneadas. Tiene un ombligo perfecto, unos senos perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, con unos pezones rosados y bien definidos, con la punta bien abultada. Su espalda es ancha y sus brazos como sus piernas, se acaban en unas manos largas y finas, con unos dedos larguísimos.

Mi nombre es Enrique. Desde hace unos años estoy un poco calvo, moreno de pelo y de piel clara. Soy un tipo no muy alto y un poco bajito que he conseguido estar donde estoy un poco como los toreros: arriesgando mucho y no guardándome nada. Esto es otro asunto.

Cuando el detective me mostró aquellas fotos comprometedoras, aquellas direcciones de hoteles, aquellas listas de teléfonos y distintos nombres de amigos me di cuenta de que en realidad Marga era una desconocida.

Por lo demás, me lo tomé con mayor sangre fría de lo que pensaba. Cuando la vi, al llegar a casa y le dije que quería hablar con ella, me notó sólo al verme que la había descubierto. ¿Se me verían tanto los cuernos?.

Marga me negó categóricamente que hubiera sido infiel, así que comencé por darle los nombres de sus amantes. Luego le enseñé la lista de las llamadas realizadas y recibidas, a lo que Marga siguió negándose a todo. Así que al final tuve que decirle los sitios donde se habían visto, las horas, los días… Y finalmente las fotos. Sólo cuando vio las fotos Marga se puso a llorar amargamente, jurándome que me amaba, que lo ocurrido era injusto pero que pasaba demasiado tiempo sola, demasiadas noches en las que yo llegaba cansado…

No podía odiar a Marga, la deseaba, la amaba, no tenía ganas de hacer otra cosa que perdonarla a pesar de lo decepcionado que estaba y lo dolido que había quedado mi orgullo pero por otra parte, sentía la necesidad de vengarme, por eso, después de dejarla llorar amargamente, cuando se disponía a hacer las maletas y huir, la paré y la espeté:

-¿Qué piensas hacer? –
– Me voy –
-¡Qué fácil! ¡Me abandonas!-
-¿Qué quieres que haga?

Bueno, me ablandé. Me pidió perdón y yo la perdoné. Estaba tan guapa. La besé en la cara y luego en la boca y antes de que quisiera darme cuenta estábamos follando como unos locos, encima de la alfombra del dormitorio. A mí no me dio tiempo ni a quitarme la ropa. Me tumbó sobre la alfombra y me desabrochó la cremallera, me sacó la minga y se puso a comérsela. Ella sabe que a mí eso me vuelve loco. Asistí entre deseoso y crispado a sus intentos de congraciarse conmigo, observando con sentimientos encontrados su pelo liso y dorado cubrir aquella cabecita que se afanaba por complacerme.

Cuando estaba a punto de caramelo, se quitó rápidamente el vestido y se bajó las bragas y se empotró en mí, se bajó los tirantes del sostén y dejó desnudos sus pechos y me cabalgó hasta dejarme rendido. Sentí botar su cuerpo encima de mí, apoyado en el suelo por sus rodillas que se extendían a ambos lados de mi cuerpo mientras su vagina caliente y húmeda devoraba mi miembro erecto. Me corrí rápido y ella gritó como si le acabaran de echar el polvo de mi vida. Luego se quedó rendida encima mía, sobre mi pecho que había buscado desabrochando mi camisa con premura.

Pero la verdad es que a mí no me había conseguido engañar con la escenita, por más reconfortante que pareciera. Deseaba una venganza y después de estar hablando un rato, le puse que la única condición que le ponía para estar conmigo era que debía acceder a mi venganza. Aceptó.

Debía ser una venganza que la humillara como me había ella humillado a mí, que no la alejara de mi lado, pues la deseaba junto a mí, y que supusiera para ella un escarmiento. Pensé que lo mejor era darle un escarmiento para aplacar sus apetencias sexuales, excesivas. Para ello lo mejor podía ser someterla a una experiencia intensiva de sexo; Encerrarla en una habitación con cuatro hombres para que la tomaran uno detrás de otro.

Pensaba en estas cosas mientras leía un periódico, ojeando los titulares, bebiendo lentamente el café en un bar por la mañana. Sin darme cuenta llegué a las páginas de anuncios y allí, sin darme cuenta leí algunos anuncios en la sección de relax.. Hubo un anuncio que de verdad me llamó la atención.

Eran dos chicas que estaban dispuestas a hacer el amor con un hombre a la vez. El anuncio me llamó la atención, pues en un momento pensé que podía obligar a mi mujer a hacer el amor junto con otra mujer, a compartirme con alguna lagartona.

Nunca había navegado por Internet buscando contactos, pero a partir de ese momento comencé a navegar y pronto conocía bien los recovecos de la red y no fue difícil acceder a un montón de chicas que buscaban relaciones sexuales con parejas, con otras chicas, etc…

Se me ocurrió entonces que mi venganza podría ser obligar a mi mujer a follar con mujeres, con dos mujeres. Pensé que sería un buen escarmiento, pues no era lesbiana, y le había oído hablar con asco de las experiencias que alguna vez había tenido con “toconas”, como ella las llamaba.

La cuestión era más complicada de lo que parecía. Primero tendría que involucrar a una chica en mi proyecto de darle a mi mujer una lección. Para ello puse un anuncio en una página de contactos de Internet. Lo ponía en nombre de mi mujer, acompañado de una foto suya que le hice durante la luna de miel en la que tomaba el sol en bikini en una playa caribeña de arena blanca y aguas de color añil, en la que le disimulaba la cara. El texto decía:

“Soy Marga, una señora casada que desea mantener relaciones con chicas para satisfacer los caprichos de mi marido. También estoy dispuesta a satisfacer los tuyos”.

Recibí un montón de respuestas. Algunas de hombres comentándome lo buena que estaba, mensajes de parejas que se ofrecían y nos invitaban a intercambios, lo mismo que las de un montón de profesionales que aunque no lo decían directamente, se intuía que lo eran…

No fue fácil seleccionar a la chica. Tenía que comprobar su carácter y para ello, después de explicarle mi plan, que era que se follara a mi mujer, engañándole diciéndole que ella estaría de acuerdo, a lo que ellas me respondían que querían hablar con mi mujer, y yo les decía que ya habría tiempo.

Elena, que así se llamaba la chica que había elegido, era una chica morena, menuda, es decir, no muy alta y era bastante delgada, a pesar de lo cual, tenía un enorme atractivo, por su cara, su nariz y sus labios finos y alargados. Sus ojos eran oscuros y su piel bastante morena. Tenía unas manos parecidas a las de mi mujer, alargadas y de dedos interminables y finos. Era bisexual.

Era una chica muy agradable y en seguida congeniamos. Le pregunte a qué se dedicaba, y me dijo que era enfermera. Deseé ponerme enfermo por un momento para que me diera sus mimos, aunque no perdía de vista que el destino último de sus mimos era el cuerpo de mi mujer. Era una chica de edad parecida a mi mujer. Le pedí que me mostrara una foto, pues aunque podía adivinar que su cuerpo era agradable, tenía que cerciorarme. Elena me mandó al día siguiente unas fotos bastante calientes a través del correo electrónico.

Era como me la había imaginado: de caderas anchas y cintura estrecha y nalgas firmes. Sus pechos eran deliciosos, de esos que el pezón, plano sostiene la parte inferior del seno, volviéndolo casi plano.

Quedé con Elena otro día y me pareció tan adorable como el primer día. Le expliqué a Elena que mi deseo en realidad era llevar a cabo una fantasía, en la que yo seguramente no participaría más que como espectador y posiblemente, desde una habitación distinta.

Le expliqué que mi fantasía consistía en que ella y otra mujer, que todavía no había seleccionado poseyeran a Marga. Le expliqué que mi fantasía era entregarle a mi mujer y que dispusieran de ella a su antojo, durante una noche. Mi mujer estaba convencida, le aseguré, mintiéndole, pues todavía no había hablado con ella.

Me comentó que ella nunca había tenido experiencias en grupo de sólo mujeres, pero que una amiga suya, Rosa, sí y que precisamente ella sí que tenía un perfil claramente adecuado para mi aventura. Le entresaqué algunas de sus experiencias. Elena era una chica a la que le gustaba tomar un papel activo y pasivo. Le gustaba tener iniciativas y que la sorprendieran también. Me contó algunas experiencias de Rosa. A Rosa le gustaba mandar, exhibirse y hacer que se exhibieran por ella.

Mi fantasía era que Marga debía obedecer las órdenes que ambas le dieran y ser solícita antes los deseos de las dos que la disfrutarían por turnos o bien, si se ponían de acuerdo, las dos a la vez. Le pedí a Elena que contactara con Rosa y que la convenciera, si fuera necesario.

Elena tenía dos fotos de Rosa, una de cuerpo entero y otra de cara. Era una chica de facciones suaves pero gesto duro y mirada de loba. Rubia, de pelo corto, por sus medidas debía ser de alta como mi mujer pero estaba algo más rellenita y era unos tres o cuatro años mayor que ella. Me quedé con la idea de que en realidad, en lo estético, tal vez hiciera mejor pareja yo con ella que con mi propia mujer, pero el problema es que compartíamos las mismas aficiones: el amor a las mujeres.

Era una chica de pecho generoso, pero bien puesto y muslos y nalgas bien provistas, tenía un cuerpo de esos que nos gusta a los hombres maduros. Una chica “maciza”. Tenía los ojos de color claro, y luego comprobé que eran de color gris.

De boca ni grande ni pequeña, de labios ni gordos ni delgados, una cara redonda en la que la mandíbula le daba una expresión de feminidad y dureza.

Tenía un tatuaje pequeño en la parte izquierda de su vientre que luego descubrí como una pequeña rosa roja.

Por otra parte, mi deseo era, darle más morbo a la situación, por eso le sugerí si podía hacer por conocer a Marga por su cuenta. Yo le daría indicaciones de sus horarios y sus hábitos y ella haría por entablar amistad con ella. Le advertí que la misma sugerencia le daría a Rosa. Elena llamó a Rosa allí mismo delante de mí y quedamos para explicarle un poco y conocernos mejor. Se comprometió a hacer por conocer a mi mujer. Le proporcioné en los días siguientes la información necesaria y un buen día me encontré a Elena tomando café con mi mujer en mi casa.

Elena se divirtió echándome miradas picaronas cuando mi mujer no nos veía e incluso intentándome provocar, haciéndome posturitas mientras estaba sentada con las piernas cruzadas en el sillón de la casa. Luego se puso a lanzarme piropos delante de Marga, cosas como “hay que ver qué marido más apañado tienes “, lo que me hacía ponerme colorado como un tomate. Marga se reía pero notaba que hacía unos esfuerzos enormes por volver a recuperar ella el protagonismo de la reunión. Pensé que muy pronto iba a ser la principal protagonista de una reunión que nunca olvidaría.

Hablé con Elena por teléfono al día siguiente y me informó que había contactado con Marga en el club, ya que tenían una amiga común. La amiga la invitó al club y de forma casual se la presentó. Entablaron una conversación, e hicieron muy buena amistad. Le pedí que se hiciera muy amiga de ella y que luego la intentara acosar. Quería que cuando se la entregara a Elena, se la entregara a una mujer a la que había rechazado. Quería también confirmar si Marga sentía la repugnancia que decía sentir hacia el sexo homosexual.

Decir que desde ese día el nombre de Elena salía en todas las conversaciones que tenía con Marga, pero un buen día, se convirtió en una mujer innombrable. Pregunté a Marga por este cambio y ella me dijo que había descubierto que no era buena amiga. Yo sabía ya, porque Elena me informaba, lo de los intentos de besarla en el coche, los mensajes amorosos en su buzón de voz, las notas por debajo de la puerta, las llamadas interminables a mitad de la mañana. Elena me dijo que realmente le hubiera gustado hacer el amor con mi mujer, a la que consideraba una criatura deliciosa. -Todo llegará- Le dije- Todo llegará.-

Elena me comunicó que Rosa deseaba hablar con nosotros, Marga y yo, para conocernos. Me puse en contacto con ella a través de un chat utilizando un seudónimo previamente fijado a través del correo electrónico, haciéndome pasar por Marga, interesándome por ella. Rosa me respondió explicándome que ella estaba dispuesta a conocer a Marga, pero que era lesbiana y no bisexual y que en principio era reacia a que yo participara. Le respondí , en nombre de Marga, mi mujer, diciendo que yo sólo presenciaría el espectáculo y que lo que sí era necesario es que participara Elena pues lo que deseaba era verla a Marga poseída por varias mujeres a la vez. Le expliqué que Marga no tenía experiencia con mujeres pero que deseaba ofrecerse por darme el gusto a mí. Deseaba Marga, para complacerme, obedecer dócilmente las órdenes que le diera.

Recibí después de esto un mensaje muy apasionado de Rosa. Un mensaje caliente y excitante en el que comunicaba a Marga el deseo de obligarla a hacer el amor con su amiga y con ella misma.

Durante todo este período que duró la preparación, tuve una actitud muy calculadora y fría con Marga. Hacía el amor más que antes, pero eso sí, me volví más egoísta. Iba más a buscar mi placer, a echar el polvo para mi satisfacción y la verdad es que aunque procuraba que ella se corriera, lo principal era que yo me corriera a mi gusto. Le hacía los buenos regalos de siempre y nos divertíamos un poco más que antes.

Nos reunimos Elena, Yo y Rosa en una cafetería de un pueblo cercano. Era una cafetería tranquila que yo utilizaba para mis reuniones de negocios, ya que había una gran confidencialidad en el ambiente. Conocí a Rosa personalmente.

Me gustó menos que Elena, pues veía en ella una competidora potencial, tenía mirada dominadora y una conducta un poco bronca.

Elena no se anduvo por las ramas. -Mira, Enrique, creemos que nos están engañando y que tu mujer no sabe nada de esto ni quiere nada de nada con mujeres. Ya tenemos experiencia en estas cosas.-

Rosa intervino – No queremos que nos pongas los dientes largos para nada ¿Sabes? Queremos saber qué coño te propones-

Bueno, tuve que explicarles que Marga me había estado poniendo los cuernos, mientras escuchaba las acusaciones de machismo que Rosa me lanzaba, cuando le expliqué que Marga había aceptado mi derecho a vengarme y que mi venganza era que Marga debería participar en una aventura con mujeres.

Rosa me miró incrédula, así que para convencerla, les garanticé de todas las maneras que la aventura tendría lugar, si no con ellas, con otras. Rosa me increpó. -Si no fuera por lo buena que está tu señora te mandábamos a la mierda –

Me extrañó que conociera a mi mujer. Rosa, en un tono más distendido me explicó que Elena se la había presentado para intentar, como yo le había sugerido, conquistarla. Rosa tocaba a Elena y la besaba delante de mi mujer y Marga miraba estupefacta. Lo pasó fatal, me aseguraron ambas. Estaba realmente tensa e incómoda, así que no comprendían como podría convencerla.

Las tranquilicé. -No os preocupéis, en dos semanas tendréis noticias mías -.

Empecé a preguntar a Marga por Elena, y me respondía que no sabía qué era de ella. Le dije que la invitara a comer un día. Se negaba en rotundo. Lo único que quería era enrabietarla.

Un día, decidí hablarle claro y para ello, la cité en mi despacho. -Marga.

Ven a la oficina esta tarde a las siete. Sí tiene que ser aquí. Muy bien te espero.-

Marga se presentó vestida como si fuéramos a ir a cenar o algo así. Le tenía preparada una sorpresa. Era una joya me había costado una fortuna y que tenía guardada para regalársela desde antes que sospechara que me ponía los cuernos, en la caja fuerte de la empresa. No me anduve por rodeos:

– Marga, tengo que recordarte mi derecho a vengarme de ti.- Marga puso cara de circunstancias – Ya he decidido cuál será mi venganza. Dado que te gusta follar con todo el mundo, he pensado que no te importará follar esta vez. Si accedes, te regalaré esta joya, si no accedes, entonces mi venganza la diseñará mi abogado.

Marga me miró orgullosa, despectiva, como una romana esperando la muerte. –

Y…¿Con quién tengo que hacerlo? – Ya lo verás.- Le contesté-

Su cara reflejaba una honda preocupación. – Le dije para tranquilizarla.-

Con una de las personas te une una gran amistad y a la otra la conoces ligeramente. Una de ellas ha querido hacer el amor contigo y la rechazaste.-

Le dije eso sabiendo que pensaría en un amigo nuestro bastante desfavorecido, para que asociara la experiencia a él y luego se llevara la sorpresita al ver a Elena.

-A la otra la conoces poco, pero la conoces, y seguro que te dejó una honda impresión. Uno de los días que vengas, te encontraras a las dos personas y tendrás que entregarte a ellas.-

Desde ese día, Marga se presentó siempre que la llamaba extremadamente arreglada, a la caída de la noche en la oficina y yo la llevaba a cenar y a divertirnos. Me recreaba mirándola bella y desenfadada y esperando el día de mi venganza.

Llegó el día y compré una delgada colchoneta en unos grandes almacenes.

Despedí media hora antes a mi secretaria y recibí a Elena y Rosa a eso de las seis.

Elena venía con un vestido de cuero blanco que resaltaba sus rasgos morenos, unos zapatos de tacón blancos también. Una minifalda estrecha y corta y unas medias blancas que les daba a sus piernas un tono rosa pálido y la parte de arriba del conjunto, de una sola pieza, se abrochaba por un cremallera delantera que llegaba hasta más abajo del ombligo. Llevaba las uñas pintadas de blanco, lo mismo que las de los pies, y los labios pintados de color naranja, el pelo recogido en un trenza.

Rosa iba vestida muy convencional, con unos zapatos de tacón pequeño y unos vaqueros, ajustados, eso sí, y con unos adornos metálicos. Traía una camiseta ajustada negra sin mangas y ligeramente escotada, y podía adivinarse que no llevaba sostén por la nitidez con que se le notaba el pezón y el suave bamboleo de sus senos al moverse. Sus uñas y labios iban pintados color rojo intenso y se había cortado su ya menuda cabellera.

Quitamos las cosas de la mesa que estaba más cerca de mi despacho, que era la que tenía una mayor visibilidad e hicimos un hueco suficiente delante de ella, para poder utilizar el suelo si era necesario. Luego, Rosa sacó de su bolso unos guantes de cuero negros que tenía recortados los dedos y una gorra negra que le daban un aspecto ligeramente militarizado. Las chicas reían cuando sonó el portero automático, por lo que les pedí que se metieran en mi despacho.

Marga llegó tan bella como siempre. Llevaba un vestido de una sola pieza que se colocaba desde la cabeza. Era un vestido verde plátano muy estrecho y escotado tanto por delante como en la espalda y en el propio escote y bastante corta la falda. Para colmo no llevaba medias. Marga no solía pintarse las uñas pero ese día las llevaba pintadas de rosa y los labios los tenía pintados muy discretamente.

– Pasa Marga, verás… han venido a verme dos amigas tuyas… ¡Salid!- A Marga se le cambió la cara cuando vio aparecer a Elena y a Rosa.- – -¿Qué haceis aquí?- Bueno- Le respondió Elena -Hemos venido a hacerle un favor a tu marido que dice que le tenemos que ayudar a cobrarse no sé que deuda, ¿Sábes tú algo de eso? Preciosa.-

Marga me miró incrédula pero yo asentí con la cabeza. Rosa se adelantó poco a poco hasta Marga y poniéndole la mano con decisión en el conejo y acercándose mucho le dijo:

– Eres nuestra. Más te vale que cooperes con nosotras .- Ante esta exhibición de poder, Marga no tuvo más remedio que mostrar su aceptación con una mueca.

-Obedece a estas chicas, yo mientras, la verdad es que tengo mucho trabajo… estaré en mi despacho.- Le dije a Marga, a lo que Rosa apuntó a continuación.- Vamos, nena, vete quitando el vestido ese que llevas, quiero ver de qué color tienes las bragas.-

Marga se quitó el vestido por la parte de arriba, desnudando las piernas en primer lugar y luego mostrando sus braguitas de color blanco y su vientre plano con su perfecto ombligo y su sujetador con encajes. Tiró el vestido de manera despectiva sobre una de las sillas.

Rosa le volvió a ordenar.- Aquí ninguna de nosotras lleva sostén. ¿A qué estás esperando para deshacerte de él?.- Marga se llevó la mano a la espalda y se deshizo del sostén, cruzando vergonzosa los brazos sobre sus senos para ocultarlos de las miradas hambrientas de las chicas.

-Mejor serás que te olvides de la vergüenza. Entre nosotras se va establecer una relación de mucha confianza.- Le dijo Elena cariñosamente y riéndose. Yo ya observaba la escena a través de la mampara de vidrio que separaba la oficina de mi despacho.

Rosa, sentada en una de las sillas, al lado de Elena, que estaba apoyada en el hombro de la misma silla, seguía ordenando a Marga.- Veo que tienes un cuerpo muy bonito… Date la vuelta…Tócate las tetas… con más cariño… sí así… ahora tócate los pezones… tómalos entre tus dedos…-

Marga obedecía mirando a Rosa con desprecio. – Nena…Métete una de las manos en las bragas… más metidas… más. Ahí. Tócate nena, tócate… No me digas que no te has masturbado en la vida…- Se veía la mano de Marga dentro de las bragas, sus dedos parecían hincarse en su sexo.

– Mira, a mí no intentes engañarme…Siéntate en esa silla y ábrete de piernas… Ahora métete otra vez la mano en las braguitas y acaríciate…- –

– Ahora teníamos los tres una imagen perfecta del toto de Marga, cubierto por las bragas, pero se percibía perfectamente la trayectoria de sus dedos elegantes. Marga debió de darse por vencida y comenzó a acariciarse y a mostrar un alto grado de excitación. – Más, métete ahora el dedo en el sexo… venga… más… así… así…- Marga parecía a punto de correrse.

– ¡Deja ya de tocarte! ¡Ahora te vas a poner a gatas! ¡Venga! ¡A pasear!-

– Marga paseaba a cuatro patas, dejando caer sus pechos libremente y mostrándonos a todos el delgado talle de su cintura y un trasero delicioso, cuando las circunstancias de su paseo así lo requería.

-¡Ya está bien! Mira… Elena está tristísima porque la rechazaste.- Elena puso cara de tristeza simulada e incluso hizo algunos pucheros.- Tienes que darle una compensación, así que acércate a ella y bésala.-

Marga se fue a incorporar pero rápidamente, Rosa se acercó a ella, y haciendo fuerza sobre su hombro le dijo .- ¿Qué vas a hacer? ¡Ve a gatas y bésale la punta de sus zapatos!-

Marga se acercó a gatas a Elena, que la esperaba de pié y sonriendo. –

¡Vamos, a qué esperas !- Rosa la animaba gritándole. A Marga le costó pero por fin empezó a besar la punta de los zapatos blancos, limpios y nuevos.

Besó una punta y luego la otra. Rosa le ordenó que siguiera besando a Elena.

-Bésale la piel del pie… ahora las rodillas… Ahora un poco más arriba.-

Elena se iba subiendo la falda escotada y Marga iba dando besos asexuales sobre las medias blancas de Elena. – Ahora… ¡Bésale el coño!-

Elena se subió la falda y mostró su pubis negro, sin duda depilado. No llevaba bragas. Las medias se acababan hasta una altura considerable y a partir de ahí sólo quedaba la piel.

Marga se colocó junto a Elena, que la miraba desde arriba y comenzó a besar los muslos muy cerca del sexo de su amiga. Rosa tuvo que intervenir. -¡Te he dicho que le beses el coño!- Se acercó a Marga y agarrándola del cuello la obligó a frotar su boca contra el sexo de Elena. Marga se animó por fin a besar el conejo de Elena, cuya mano cariñosa había reemplazado la mano autoritaria de Rosa y acariciaba ahora la cabeza de mi mujer. Lamía la concha de Elena, que parecía agradecer las lamidas discretas que Marga daba con remilgos y que se había abierto de piernas, tomando una posición en jarra .

-Me parece que tú todavía no estás preparada para esto. Tenemos que hacer un buen trabajo ¿Sabes? Tu marido nos ha dado mucho dinero para que tú disfrutes. – Era mentira, yo no le había dado ni un duro y no les di nada después. Me imaginé que lo dijo para darle más morbo a la situación. – Yo se lo voy a coger, pero Helena me ha dicho que lo va a hacer gratis. Sólo desea hacerte el amor… ya que tú la despreciaste.- Proseguía Rosa.

-Túmbate en el suelo.- Marga obedeció.- Rosa colocó uno de sus zapatos entre las piernas de Marga y metió su pié calzado debajo de las nalgas de Marga.

-Te vamos a quitar esos humos que tienes y te vamos a enseñar a que quieras a tu marido y a que sepas valorar las distracciones que tu marido te proporciona.-

Rosa acariciaba con la puntiaguda punta de su zapato el sexo indefenso de Marga oculto bajo las bragas. – Vaya, si te estas quieta será porque te gusto ¿No?- Rosa dijo a Marga, que automáticamente empezó a mover su cintura a un lado y otro. Entonces Rosa se descalzó, ante la imposibilidad de seguir acariciando el sexo en estas condiciones y colocó toda la planta de su pié descalzo en el sexo de Marga. Rosa apretaba su pié y lo restregaba contra el conejo de Marga adivinando su intenciones.

Elena se acercó descalza y empezó a acariciar el cuerpo de mi mujer. Primero acarició sus muslos y luego acarició su vientre y sus senos, intentando pellizcar con sus dedos los pezones de mi mujer, que agarraba el pié de Rosa, más como precaución que por otra cosa. Elena colocó su pie a la altura de la boca de Marga y metió los diminutos dedos en la boca mientras Marga se afanaba en lamerlos ante las exigencias de Rosa, que palpaba a su vez el sexo de mi mujer con toda la extensión de la planta de su pié. Luego, Elena le ofreció la planta del pie a Marga que lamía en toda su extensión de largos lengüetazos y entreteniéndose golosamente en los entresijos de sus dedos.

– Anda, ahora ponte a gatas y sigue besando los pies de Elena.- Marga obedeció al instante. -Pero mueve el culo como si fueras una perrita cariñosa.- Elena movía el culo de un lado a otro. Desde mi silla se veía los cachetes, que asomaban por los exteriores de las bragas. Rosa se acercó y colocó una pierna entre las nalgas de Marga.

– ¡Vaya! ¡Si parece que te empieza a gustar esto del tortilleo!- Dijo Rosa de nuevo, que era la única que hablaba. Rosa se puso de rodillas delante de ella y de un hábil manotazo se hizo con las bragas de Marga y se las bajó hasta las rodillas.

-Qué coño más bonito tienes…y que rico tiene que estar…Uhmmmm…- Creía que Rosa le iba a tocar el conejo, pero se limitó a cogerle de las nalgas y a separárselas para verle mejor el sexo. Elena se puso de pié mientras Rosa seguía tocando las nalgas de Marga, con sus guantes de cuero que dejaban asomar sus dedos. Rosa magreaba ahora con una fuerza moderada las nalgas de Marga, que aguantaba pacientemente apoyada sobre sus brazos.

Elena se deshizo de la minifalda y del corpiño y se quedó desnuda, tan sólo con las medias blancas. Elena estaba mucho más buena en la realidad que en las fotos. Rosa le hizo una indicación para que se sentara en la silla. Rosa se levantó y agarró a Marga de la cabellera obligándola a ir de rodillas hasta la silla donde Elena la aguardaba, con una pierna distendida y la otra flexionada sobre su cuerpo, y el pié sobre el asiento de la silla.

-Ahora vas a aprender a darle placer a una mujer… No te quiero ver que te mueves de ahí hasta que Elena no se haya corrido en tu boca…¡Venga!-

Marga comenzó a lamer la almeja de Elena que se abría de piernas, colocando cada una de ellas sobre los hombros de la silla y agarraba la cabeza de mi mujer cariñosamente, enredando sus manos y sus dedos entre los dorados cabellos de mi mujer.

Rosa se colocó por detrás de Marga, de rodillas y comenzó a acariciarle las nalgas y los muslos, pero podía intuirse por la cara que ponía que esta vez no se iba a conformar con calentarla; Acariciaba los muslos de Marga, acercándose cada vez más a su sexo, hasta comenzar a acariciar y palpar sus labios y a acariciar su clítoris, que se arrugaba y sobresalía excitado.

Entonces lo apretada contenido a todo lo largo de sus dedos mientras que Elena le acariciaba y amasaba sus senos.

Marga lamía golosa el caramelo líquido que Elena le ofrecía mientras que Rosa, ambiciosa había comenzado a introducir despacio su dedo índice en la rica fruta de almíbar que era el sexo de Marga. Pude ver cómo Marga echaba la cabeza hacia atrás cuando sintió introducirse el dedo de Rosa en toda su longitud. Rosa agitaba los dedos dentro de Marga, que se afanaba en comer el sexo de Elena, que empezaba a moverse fuera de sí de manera armoniosa pero abandonada, dedicándose ahora a acariciarse sus propios senos y pellizcarse sus pezones.

Elena comenzó a gemir al ritmo que movía la cintura mientras se llevaba la mano al pelo y agarraba de nuevo la cabeza de Marga, y colocaba ambos pies sobre los hombros de mi mujer, ofreciéndole todo su sexo rezumante. Marga dejó de lamer el sexo de Elena que descansaba de su orgasmo, acariciando la cabeza de Marga, pero Rosa no le daba descanso, y mientras una la acariciaba, la otra le movía los dedos sabiamente, provocando la inminente llegada del primer orgasmo lésbico en la vida de mi mujer. – ¿Ya has dejado de lamer, zorrita?.-

Marga se amasaba los senos mientras restregaba su cara por los muslos y el vientre de Elena, que le decía palabras de consuelo, hasta que no pudo más y lanzó un chillido de verdad, no de los que fingía cuando lo hacía conmigo.

Era un chillido de gata desesperada, de hembra desahogándose. Rosa no dejó de mover sus dedos dentro de mi mujer hasta que esta no acabó su orgasmo, quedando sobre Elena, con la respiración entrecortada, y la boca que entreabierta, besaba los muslos de Elena.

-¡ La muy zorrilla resulta que ahora te quiere, Elena!- proseguía Rosa.

Tomaron a Marga de la mano y comenzaron a pasearla. Marga sólo llevaba puesto los zapatos de tacón y un collar de perlas, aparte de algunas joyas en la muñeca. Rosa intentó besarla en la boca pero Marga la rechazó. En cambio, parecía aceptar los besos de Elena que se aproximaba a ella y le besaba en la boca cada vez con mayor confianza, hasta que le intentó meter la lengua, cosa que mi mujer volvió a rechazar.

Así que Elena habló: -Será mejor que la llevemos a la mesa y sigamos intentando que sea cariñosa..- Llevaron a Marga a la mesa y la sentaron encima de ella, sobre la colchoneta. Elena se colocó detrás de ella con cada pierna a un lado de su trasero, y se sentó sobre sus pantorillas, y Rosa se sentó delante de ella, en la silla, de tal forma que Rosa tenía el sexo de mi mujer muy accesible para su boca.

Elena comenzó a sobar el pecho de mi mujer y a comerle el cuello y la oreja.

Marga parecía apasionada ante tan sensuales caricias. Rosa lamía la punta del pezón de Marga que asomaba entre los dedos de la mano de Elena. Mi mujer se volvía loca ante la lengua experimentada de Rosa, que volvía a coger su sexo, separándole los labios que cubren su clítoris y rozándolo levemente.

Marga chupeteaba el dedo que Elena le había colocado en la boca, mientras Rosa le volví a colocar otro dedo en su otra boca, tras lo cual susurró.

-Vamos a probar cómo sabe el chocho de esta niña pija.- tras lo cuál, se olvidó de los pezones de Marga y su boca comenzó una trayectoria descendente que sólo se interrumpió en el ombligo de Marga, que inundó con la saliva de su lengua.

Rosa lamió el botón que se le ofrecía en el sexo abierto de Marga, al separarle sus labios, mientras ella acariciaba los muslos de Elena. Rosa besó el clítoris conquistado y lo presionó con los labios, estirando de ellos, lo que provocó una evidente excitación en Marga que intentaba zafarse de Rosa agarrándola del pelo, pero Elena le agarró de las manos y Rosa volvió a repetir su estirón, con más saña.

Rosa entonces se dedicó a lametear el sexo húmedo de Marga, mientras Elena tiraba de mi mujer hacia atrás, con lo cuál, su sexo quedaba más expuesto a la lengua de Rosa que se empeñaba en utilizarlo como un pequeño falo que intentaba penetrarla. Inesperadamente, Rosa extendió su lengua cuanto pudo y dio un lametón que casi alcanza el agujero oscuro de Marga, que volvió a demostrar de nuevo su sobre excitación.

– Elena, échala sobre la mesa.- Elena se retiró poco a poco y Marga quedó tumbada sobre la mesa. Elena fue al frigorífico que tengo en la oficina para el personal y sacó dos cervezas mexicanas, “Coronitas”. Las abrió y observaba cómo Rosa se desvestía, quitándose los zapatos y el pantalón y unas bragas negras y dejaba al descubierto una enorme mata de pelo marrón.

Luego se deshizo del corpiño y se colocó justo donde quedaba la cabeza de Marga. – Se tiró a la mesa y comenzó a andar a gatas hacia el sexo de Marga, no sin antes parar en la zona donde estaban los pezones excitados de Marga sobre el pecho aplanado por la postura. Rosa se metió todo lo que pudo de las tetas de Marga en la boca mientras mi mujer también mamaba como un chivo del más abundante pecho de Rosa, que le caía generoso sobre la boca.

Luego avanzó hacia el vientre de Marga y se puso a lamer su barriga y sus ingles y los muslos, obligando por otra parte a que mi mujer pusiera su cabeza sobre sus pies. El sexo de Rosa quedaba a la altura de la boca de Marga, tanto que Elena derramó un poco de la cerveza entre las nalgas de Rosa y fue a caer sobre el rostro de mi mujer.

Rosa comenzó a comerse de nuevo el clítoris de Marga, pero esta vez le metía también el dedo en su dulce tesoro. Por otra parte, cruzó un poco más sus piernas y sus sexo se incrustó contra la nariz de Marga a la que no le quedaba más remedio que beberse la cerveza que Elena derramaba poco a poco, mezclada con el almizcle sexual de Rosa.

Rosa no paraba de ordenar al principio- ¡Muévete, coño!- luego -¡Lame de una puta vez!.- Al final, Rosa volvió a provocar el orgasmo tremendo de mi mujer que esta vez no chilló sino que se quedaba callada y se limitaba a intentar abarcar todo el sexo de Rosa con su boca. Rosa se puso de rodillas sobre la cara de Marga y empezó a vocear.-Siiii… Me vieneeee…Ya ya yaaaaaa…aahhhhh…aahhhh.-

-No ha estado mal.- Dijo Elena mientras le daba un poco de cerveza a Marga que seguía tumbada sobre la mesa.- No ha estado mal.- Y le hizo una seña a Rosa para que se bebiera la otra cerveza y volvía a ofrecer un trago de cerveza a Marga que se prolongó hasta que a la cerveza le quedaba un sorbo.

-Me toca a mí.- Elena se colocó frente el sexo de Marga y empezó a mover la punta de la botella entre los labios que rodean su agujero, vertiendo el espumoso resto sobre su sexo, causando un aluvión de frescor y espuma. Elena miraba fijamente el sexo de Marga. -Sabes, siempre he envidiado el pene de los hombres,.- Y al decir esto introdujo el cuello de la botella de “Coronita”, que es algo más gordo y largo que un dedo, pero más corto y delgado que un pene, levemente en el sexo de Marga, que se movía nerviosa y tensa.

-¡Ah!., no quieres que te lo meta por aquí…entonces te lo puedo meter por ahí.- Y al decir esto, sacó la botella para presionar levemente contra el agujero oscuro de mi mujer que le suplicaba que no lo hiciera.- ¡No! ¡Por favor! Soy virgen de ahí. -Pero si sólo es un poquito, tonta,- Y Elena seguía presionando.

Marga enterneció a Elena. -Bueno, bueno, pero déjame que te meta el dedo.

Sólo el dedo.- marga aceptó tácitamente pero sin dejar de gimotear. Entonces Elena se chupó el dedo y empezó a presionar con su dedo índice en el oscuro agujero que pronto cedió al empuje. Elena dejó el dedo allí metido y aproximó su boca al sexo de Marga, pellizcando el clítoris con la boca como le había enseñado Rosa a hacerlo. Marga, por iniciativa propia se introdujo un par de dedos en el sexo y comenzó a masturbarse. Al ver esto, Elena sacó su dedo y introdujo de nuevo el cuello de la botella en el sexo de Marga, cuyos dedos ahora se limitaban a separar los labios de la vagina para facilitar el paso al improvisado ariete. Rosa se había bebido la cerveza y se había puesto unas bragas que tenían enganchadas un miembro postizo viril. Elena sonrió y se retiró. Marga vio estupefacta la silueta de Rosa acercarse y no pudo reaccionar cuando la cogió del pelo y la obligó a levantarse y ponerse de cara a la mesa. Marga no decía nada. Sabía que con Rosa era inútil.

– Te voy a follar con esta polla, que es lo que te gusta a ti…las pollas.-

Rosa agarró el miembro y lo colocó entre las piernas de Marga y tras un par de intentos, el miembro reconoció su camino y se empotró sin problemas en la lubricada vagina de Marga, que miraba detrás de la mampara de vidrio, esperando encontrar una mirada que estaba allí, observando el miembro incrustado entre sus muslos y sus tetas bailando por las embestidas que Rosa le propinaba.

Elena entretanto observaba terminándose la cerveza de Rosa. -Yo también quiero polla, pero no de esa.- Se presentó en mi despacho y se acercó a mí.

Me desabrochó la bragueta, mojado por el semen que había derramado hacía tiempo y me sacó el miembro.- Ven cariñito..- me decía estirándome de la corbata hacia ella, que se tumbaba en el suelo. No tuve más opción que agarrar mi miembro e introducirlo como lo había visto hacer antes a Rosa en mi mujer.

¡Cómo se movía aquella morenita! Veía a mi mujer, penetrada, cuyo sexo estaba en poder de Rosa que lo estimulaba, agarrándolo entre los dedos de su mano abierta y por un momento creo que adivinó que nos mirábamos a los ojos.

No lo hubiera resistido de no ser porque Rosa intuyó la proximidad del orgasmo de Marga y empezó a mover sus caderas más rápidamente y ya Marga no miraba sino al cielo y al suelo con los ojos cerrados mientras emitía unos hondos susurros de placer Yo me corrí en Elena que también se corrió un poco más tarde.- Tú no te has follado a mí mujer.- le advertí.- No, prefiero que no esté Rosa, es una egoista…lo quiere todo para ella.- Me respondió. Rosa y Elena se vistieron y se despidieron de Marga dándole un beso en la boca que Marga apenas quiso responder.

Nos fuimos a casa. A Marga le costó reconocer que jamás la habían satisfecho sexualmente de aquella manera y me reconoció que Elena no le desagradaba, aunque a Rosa no la quería. Un día, llamé a Elena y la invité a tomar café.

Marga se sorprendió al verla pero al final, las dos acabaron follando y dejando que yo las follara. Marga tiene un cuarto permanente ahora en nuestra casa, para cuando viene a dormir invitada, aunque casi siempre acaba follando, digo, durmiendo en nuestra cama.

fabiangalante2@hotmail.com

La chispa del destino 4 y 5

Martes, noviembre 30th, 2010

CAPITULO 4

Victoria fue la primera al llegar al bar, fue algo temprano así aprovecharía para tocar la guitarra un poco y cantar un par de canciones, eso hizo sin saber quien estaba próxima a entrar al bar… Era Shannon… quien había llegado y fue guiada a una de las mesas del lugar, esta vez estaba más oscuro, la luz mas fuerte estaba directa hacia la tarima donde una mujer cantaba Shannon la reconoció enseguida, había visto ese cuerpo y ese rostro, era la mujer que vio en el río. La gente aplaudió al victoria terminar y esta bajo de la tarima mientras encendía un cigarrillo, En ese momento llegaron Maria y Alexandra y  fueron hacia donde Shannon las esperaba, Maria le presento a Alex de pronto Alex hizo un ademán con la manos al cual respondió la sexy mujer.

  • Quien es la mujer a la que…. – le  preguntaba a Alex cuando su voz se congelo al ver que ella se aproximaba—
  • Oh, ahí viene.. ya te la presento – Al Victoria acercarse y saludar Alex prosiguió — , Victoria ella es Shannon , Shannon ella es Victoria – concluyo.

— Victoria le estrecho su mano a Shannon y  esta a ella mientras se miraban fijamente por unos segundos que parecieron eternos.—

  • Encantada!  – dijo Victoria –  Me han hablado mucho de ti – concluyo mientras miraba a Maria y a Alex
  • Si, a mi también  — contesto un tanto nerviosa, mientras seguía en shock tras enterarse de la identidad  de la escultural mujer –

—  Todas comenzaron a hablar y bromear, con frecuencia Shannon y Victoria se miraban y se sonreían, Entre ambas surgió una chispa que alborotaba sus sentidos y mientras compartían no fue difícil saber que entre ellas había mucha química —

  • Shannon porque no nos hablas de mujer que te cautivo? – le pregunto Maria y Victoria se quedo helada.
  • Maria!! Dijo Shannon con expresión de — Cierra la boca! –
  • Ah… bueno Alex y yo iremos por unos tragos para que puedan hablar en privado – dijo Victoria mientras se iba junto a Alex a la barra –
  • Vamos no te apenes, puedes confiar en ellas, ya sabes que eso es algo normal para nosotras – le insistió Maria –
  • Si pero fuiste muy indiscreta! — Le reprocho a Maria  –
  • Lo siento Shannon, no pensé que querías mantenerlo en secreto soy una tonta — dijo Maria apenada –
  • Esta bien, es solo que no quiero que se lo digas a nadie, en especial a Victoria o a Alex.. lo prometes?
  • Lo prometo, pero porque no lo pueden saber? – pregunto intrigada –
  • Porque Victoria es la mujer que me …. Gusto .. – concluyo—

— Shannon le contó a Maria lo sucedido mientras que en la barra Alex y Victoria hablaban del comentario que hizo Maria. —

  • No lo puedo creer! Estoy fascinada con Shannon y resulta que ya tengo una competencia y que a ella le gusta – dijo Victoria un tanto molesta – tal vez por eso esquivaba mis miradas con frecuencia y yo pensando que era por otra razón.
  • No lo tomes así yo creo que tu también le gustas así que estas dentro del juego – dijo Alex tratando de animarla
  • No lo se, llegue a pensar que había surgido una chispa o algo… de               veras que lo pensé pero ahora no estoy tan seguradijo con tristeza –  tengo que admitir que ya hay otra que tiene todas las posibilidades – comento sin saber que la chispa ya estaba creada y el destino escrito.
  • Vamos Victoria, esto apenas empieza no debes rendirte sin dar batalla, no lo crees???
  • Tal vez tienes razón, pero tratare de ganármela e ir despacio no me atrevo a decirle que me gusta – concluyo Victoria al tiempo que iban a la mesa con las bebidas – Y no le digas nada a Maria  – añadió –

CAPITULO  5

Al final de la noche se despidieron y se fueron cada quien a su casa y se juntaron al siguiente día, Shannon y Victoria empezaron a pasar mas tiempo juntas aunque disimulando sus sentimientos, una noche de locura estuvieron en el bar, Alex y Maria  comenzaron a bailar y llamaron a Shannon y a Victoria para que las acompañasen, fue la primera vez que se tomaron de las manos y estuvieron frente a frente envueltas en una acalorada danza que las estremecía.

Esa misma noche después del bar decidieron ir a casa de Victoria a divertirse en grande, fue entonces cuando fumaron hachis, empezaron a bromear y a reírse sin medida, Maria propuso un juego y todas aceptaron jugar, se trataba de Reto o Verdad, como es un poco tarde acortare el juego y cada quien tendrá un Reto y una Verdad que elegiremos entre todas. —Y todas aceptaron — Maria le pregunto a Alex y esta eligió contestar la verdad primero, Shannon y Victoria  le concedieron a Maria hacerle la pregunta a Alex.

  • Tuviste alguna aventura allá en Cancún?? Pregunto Maria—
  • No mi amor, no había ninguna que me gustara – respondió Alex de broma y fue amenazada por Maria con un hablamos en casa  –
  • Bien, yo le pongo el reto creo que tengo algo bueno para Alex – dijo Victoria con malicia– te reto a que le bailes tango con Maria en ropa interior delante de nosotras, al decir esto todas estaban con ataques de risas – que cruel dijo Maria a carcajadas –
  • Esta bien! -dijo- ya pensare en algo para ti. — Alex se quedo en ropa interior, agarro a Maria por un brazo y empezaron a bailar tango sin música solo con el sonido de las risas y carcajadas provocadas por el divertido espectáculo –  al terminar Alex selecciono a Victoria para elegir.
  • Vicky, Reto o Verdad ?? –  le pregunto Alex a quien le cedieron la pegunta  –
  • Reto – prefirió para empezar –
  • Quiero que te bebas este shot  de tequila de la palma de mi mano —  reto a Victoria –
  • Al menos te las lavaste?? – respondió Victoria con gesto de burla
  • Muy graciosa!! – dijo Alex mientras Victoria se acercaba y cumplía su reto—
  • Bien supongo que ahora tienes que hacerme una pregunta – añadió Victoria –
  • Quiero hacer una votación para una nueva regla – propuso Alex mientras se reunía a conversar con Shannon y Maria,  Tengo una idea, le cambiaremos la verdad por otro reto, que dices Maria? Le pregunto –
  • Por mi, Adelante! –respondió Maria– , Shannon?? – de acuerdo respondió esta –
  • Queremos cambiar algo por  decisión unánime – le dijo Alex a Victoria —  Cambiamos la verdad que te tocaba responder por otro reto y es un voto unánime así que tendrás que aceptar
  • Victoria  asintió y Alex mirando hacia Shannon y Maria continuo—  les recuerdo que quienes estén implicadas deben dejar que se cumpla el reto sin ninguna objeción, sin más… Te Reto Victoria a que beses a Shannon en los labios …
  • Shannon se sorprendió pero no argumento palabra alguna, no era que no quisiera aprovechar esta oportunidad que se le brindo para besar en los labios a la mujer que tanto le gustaba.
  • Solo lo haré si Shannon lo aprueba – dijo Victoria mientras Alex y Maria se intrigaron mientras esperaban la respuesta –
  • Es solo un juego no? – argumento para no gritar un… Si, si quiero!!

—  Victoria se acerco a Shannon, esta coloco sus manos en los brazos de victoria y ésta a su vez en la cintura de shannon, una vez frente a frente sintieron como sus cuerpos se estremecieron y sus mentes se transportaban hacia otro lugar, sus labios se unieron. El beso fue tímido al principio pero certero en la unión como si sus labios estuvieran moldeados a la misma medida, Victoria se separo sutilmente de Shannon mientras pensaba en el tiempo que transcurrió sin darse cuenta, Shannon por su parte estaba colorada y podía sentir como se le quería salir el corazón con cada palpitar mientras trataba de reponerse para no delatarse –

  • Wow chicas, tremendo beso!! – comento Maria mientras Shannon y Victoria se miraban de una manera apenada y tímida –
  • Bueno Shannon aprendiste a besar a una mujer de una verdadera experta, tremendo primer beso! – agrego Alex –
  • Ya chicas, parenle es solo un juego, mejor paremos esto y vamonos a dormir que  mañana iremos al río temprano – intervino Victoria y estuvieron de acuerdo, al dirigirse hacia fuera Alexandra comento – esto no se queda así, mañana continuaremos vale? –
  • Seguro!  contestaron al mismo tiempo
  • Shannon! te vas con Victoria o quieres que te llevemos? – preguntó Alex mientras caminaban afuera en dirección a los jeep
  • Yo la acompañare – respondió Victoria antes de que Shannon pudiera responder –  Claro, si estas de acuerdo…
  • ah, si, claro – argumento shannon un poco nerviosa –
  • Vale, las veo mañana chicas – respondieron Alex y Maria al tiempo que se marchaban –
  • Bueno, Nos vamos? – le pregunto Shannon a Victoria y  esta asintió, Shannon no hablo en todo el camino, solo ponía algo de música para tratar de que no surgiera ningún comentario sobre aquel beso y Victoria lo noto.
  • Gracias por traerme – Dijo Shannon mientras Victoria se detenía frente a su casa, Shannon hizo un intento fallido en abrir la puerta que se detuvo al sentir la mano de Victoria en una de la suyas –
  • Espera Shannon – dijo Victoria mientras sometía a Shannon a un nuevo encuentro de miradas –
  • Si? – dijo casi sin voz Shannon quien estaba notablemente nerviosa  –
  • Reto o Verdad? – le pregunto al tiempo que notaba la expresión de confusión que reflejo Shannon tras la pregunta –
  • Que??
  • Ya sabes, era tu turno y me gustaría que me dieras el chance de un solo turno si??
  • Mmm, no lo se, ya es un poco tarde – dijo tratando de evitar algo comprometedor –
  • Insisto, Reto o Verdad – insistió Victoria y Shannon cedió –
  • Bien,  Verdad – respondió adivinando la pregunta de vicky –
  • Quiero saber … Como sentiste el beso…ósea si te gusto ?  — Pregunto Victoria, por su parte Shannon trato de ser sincera sin poner al descubierto sus sentimientos –
  • Pues fue… muy lindo y tierno… bueno, en fin.. si, si me gusto – confeso sutilmente mientras en los labios de Victoria se formaba una pequeña sonrisa, Shannon se sonrojo pensó que tal vez había sido muy directa y cometido un error al decirle que le gusto pero… como no hacerlo? ese beso la había hecho sentir como nadie –
  • Que bueno saberlo, pensaba que solo había sido un juego – comento sin saber que Shannon mal interpretaría el comentario –
  • Ahh, si, fue solo un juego y fue divertido, ya sabes – dijo Shannon para tratar de desconcertar a Victoria a quien rápidamente le cambio el semblante –
  • Si ya se, bueno nos vemos mañana Shannon – dijo seriamente –
  • Si, que descanses Victoria – se despidió, ella noto el cambio de semblante de Victoria y se dio cuenta de que cometió un error al decirle que solo fue un juego pero a la vez se pregunto si seria posible que Victoria sintiera algo por ella  –

Nunca Imagine Que Tener Sexo Con Una Mujer

Domingo, julio 11th, 2010

Fue hace dos meses, me había peleado con mi ex súper machista, y estaba furiosa, por lo que decidí invitar a mis amigos a una de las discotecas más divertidas de mi ciudad, para que se me pasará el enojo.

El ambiente en la disco estaba que reventaba, la música era increíble, la gente súper sexy, las bebidas riquísimas (aunque las haya tomado sin alcohol), mis amigos disfrutaban, aunque algunos muy pasaditos de tragos y lo único que hacían era el ridículo, pero nos divertían más.

Nuestro conductor designado, invitó a su novia y a unas amigas, que por cierto estaban re-lindas, atraían un chorro de miradas, que hacían que todas las chicas de la disco se pusieran celosas, en especial la pelirroja, de ojos color miel, cuerpo esbelto y escultural, cara bonita, como de 1.64 de estatura y de carácter agradable y muy sensual.

Estuvimos disfrutando del ambiente como a eso de las 10:30 PM, cuando nos percatamos que la novia de mi amigo lo besaba, le susurraba de manera pícara, lo tocaba, (parecía show privado) que no le quedó de otra más que instarnos a irnos, y nos fuimos a su casa en donde colocó buena música, sirvió bebidas y nos dejó la diversión a nosotros, todos estábamos re-contentos, bueno yo no tanto debido a la pelea que había tenido por la tarde, por lo que me fui a la sala y me recosté en el sofá.

No tenía ni cinco minutos de estar allí cuando sentí alguien a mi lado, para mi asombro era AA¡la pelirroja!, quien con una sonrisa me preguntó que me pasaba, así que se lo conté todo con lujo de detalles, ella no me decía nada, hasta que yo terminé de hablar y me dijo de manera divertida AA¡Por eso no me gustan los hombres!, yo la ví sin decir nada, solamente le sonreí.

Luego me percaté de que ella me miraba de pies a cabeza, de una manera que sentía que me desnudaba, lo cual hizo que me sonrojara, estaba tan apenada, no sabía que hacer, por lo que le sonreí de nuevo y ella me dijo AA¡Eres hermosa, todo un manjar para la vista!, Dios me quedé muda, nunca una mujer me había visto ni dicho algo así, por lo que mi asombro le causó risa.

Bueno no me considero fea, tengo mis atributos, soy blanquita, mido 1.58, cabello castaño, ojos grandes de color verde grisáceo, boca de labios carnosos, busto grande, cuerpo escultural (hago ejercicio), coqueta, me gusta vestirme sexy y esa noche no era la excepción.

Estabamos allí sentadas cuando entraron mis amigos besuqueándose con las chicas, parecían una molotadera de pervertidos, por lo que nos salimos y nos fuimos a la sala de arriba, la cual tiene un enorme sofá cama, nos reíamos como locas solo de escuchar las travesuras que se cometían en la parte de abajo… Ella se acercó a mi y de manera pícara me dijo “No te da envidia” y le respondí “Un poquito”, a lo que sugirió AA¡Te gustaría hacerles competencia!, me quedé muda e inmóvil, no sabía que hacer, por lo que ella al ver mi reacción se paró frente a mí y me besó en los labios, para después introducir su lengua de manera sensual, lo único que hice fue responderle a sus caricias, era algo nuevo para mí el estar con una chica y la sensación era diferente a la de estar con mi novio.

Luego de comernos nuestras bocas, ella me separó, se río y empezó a recorrer con su lengua mi cuello, lo hacía con tal delicadeza, que me puso a mil, era increíble, estaba en la gloria, cuando sentí como su mano tocaba uno de mis pechos, lo apretaba y acariciaba de tal forma que me hizo gemir, al darse cuenta de eso me quitó la blusa, dejando al exterior mis pechos, firmes, erizos, duros por la excitación.

Me acariciaba con su mano y luego lo hizo con su boca, los succionaba, besaba, lamía, mordía de tal manera que me estaba volviendo loca y sentía como mis bragas se humedecían y mi respiración aumentaba, ella también lo notó, por lo que dejó mis pechos y decidió recorrer mi abdomen, deslizaba su lengua de arriba hacia abajo, produciéndome cosquillas con lo cual me reía, entonces me dijo AA¡Te gusta, espera este es sólo el comienzo! Qué el comienzo pensé y yo ya me sentía en el cielo, mis pensamientos se interrumpieron cuando ella me quitó de un tirón la falda, dejando al descubierto mis bragas de color negro…

Dios, estaba tan excitada y mojada, en especial cuando ella deslizó su lengua por mis piernas, eso me puso aún peor, ella se reía de verme las caras que hacía, por lo que se sentó y me besó de manera agresiva y sensual, AA¡qué rico!, me recostó en el sillón abriéndome las piernas y colocando su mano sobre mis bragas, empezó a masturbarme, me tocaba la vagina de tal manera que sentía como mis líquidos se deslizaban rápidamente, quitó su mano y con su boca me deslizó las bragas hasta arrancármelas; se sentó frente a mí y empezó a observar cada parte de mi cuerpo de manera minuciosa y pícara, se detuvo cuando llegó a mi vagina, la observo un rato y luego me dijo AA ¡Qué linda!…

Llevó su mano a mi clítoris y me empezó a masturbar, me hizo gemir como loca, luego sentí como uno de sus dedos entraba en mí, lo movía y lo movía haciendo que mis caderas bailaran a su ritmo, sentía como todo mis líquidos salían y cómo el orgasmo se aproximaba, gemía aún más fuerte, casi gritaba, sus movimientos eran más rápidos por lo que…Ai¿ Tuve mi primer orgasmo provocado por una mujer que no fuera yo. AA¡Qué sensación!…

Ella me miraba con picardía y lujuria, y supe que apenas había empezado, en especial cuando puso su cara frente a mi vagina, sacó su lengua y empezó a lamer toda mi área, Dios… lamía, chupaba, succionaba, el mejor sexo oral que me habían practicado en mi vida, yo sólo gemía y gemía, me movía al baibén de su lengua, era su presa, sentía cada contracción que me producía, los líquidos me salían a chorros y ella los recibía en su boca, los degustaba, se los tragaba y me decía de manera sensual AA¡Qué rico tu sabor mami!… Yo no respondía nada estaba en la gloria, el placer era increíble, luego sentí como mi cuerpo subió la temperatura, mi respiración aumentó, estaba llegando un nuevo orgasmo, a lo que dí un grito. Este fue mucho mejor que el anteriror y ella lo había notado, por lo que me sonrío.

Se sentó de nuevo y me besó, entonces la empecé a tocar y me dijo, AA¡No, esta noche es para ti, más bien esta noche eres mía! sólo la observé y me reí, a lo que ella se me tiró encima y me empezó a besar de manera lujuriosa y agresiva, mientras me decía cosas lujuriosas acerca de mi cuerpo… eso me encendía aún más como sino estuviera satisfecha, nunca me había pasado eso, por lo que sólo me deje llevar de nuevo… Introdujo sus dedos otra vez en mi vagina, mojándome por completo, está vez los movía con más intensidad, por lo que el orgasmo llegó rápido, sacó sus dedos de mi cavidad y me metió uno en la boca y me susurró AA¡Para que prubes lo rica que eres! se lo chupé todo y luego ella se chupó el otro, nos reímos y nos besamos de nuevo.

Se recostó a mi lado y me dijo, “eres la chica más traviesa con la que he estado, recuerda que falto yo”. Me le quedé viendo y me besó, se paró frente a mí y me dió un tirón para que también me levantara, me ayudó a cambiarme mientras nuestras bocas se comían de nuevo, la separé de mí y le pregunté “No faltas tú?”, me sonrió y me besó, luego agarró su bolso y sacó un crayón de labios, bajó a mis piernas y me escribió su número en la pierna derecha. Me observó fijamente y me dijo “Mejor si es martes, ya que ese, es mi día libre”, sólo le sonreí y asenté con la cabeza, bajamos e hicimos como que no pasó nada.

Bueno… como buena estudiante la llamé y nos reunimos el martes, está vez fue mucho, mucho mejor, por lo que ahora, ya no sólo nos vemos el martes, sino toda la semana…

Espero les haya gustado mi relato, así fue como me sucedió, es la primera vez que escribo, por lo que perdonen la redacción.