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Al fin ensarté a mi madrastra

El hecho sucedió un día, sin quererlo, entré al baño a tomar una ducha.

Como siempre, mientras me metía bajo el agua, me gustaba hacerme una buena paja, ya que las hormonas me tenían como loco. Teniendo la pija bien erecta, atrapada en la palma de mi mano derecha, cerraba los ojos y me imaginaba cualquier situación erótica, con una rubia y una negra bien putas las dos, chupándome los huevos, la pija y cogiéndomelas hasta por el culo a ambas. En ese veo que en el rincón donde dejé mi ropa, había ropa interior sucia de mi madrastra

Se pararon las rotativas, tomé la bombacha, era de color negro con algunos encajes. La observé con detenimiento, era lo más sensual que hubiera visto.

Automáticamente vi que entre los encajes delanteros de la braga había algunos pendejos negros enredados. Tome alguno de ellos, los observé detenidamente, los olí, y los chupe. Después miré la parte reforzada de la braga, que es la tela que hace contacto con la concha propiamente dicha, o sea los labios vaginales y el clítoris, y divisé unas manchas amarillentas, pegajosas, eran de seguro restos de flujos vaginales, mocos o algo parecido.

No pude evitarlo, acerqué el calzón a mi rostro, y aspiré como si fuera aire fresco los olores de esos restos de fluidos. Con mi mano izquierda inspiraba ese olorcito agrio, sentí el verdadero olor a concha, bien puro. Y puedo decir que ahora comprendo a los animales cuando se excitan, porque mi verga iba a reventar, y sin soltar la bombacha, que permanecía bien pegada a mi nariz, sostenida con mi mano izquierda, con la derecha reanudé la paja, esta vez con un loco frenesí sexual.

Mi cabeza se partía de erotismo, porque ya me imaginé que la mujer que me estaba cogiendo era mi madrastra. Aspiraba el olor de la braga usada , y con la lengua estirada, me animé a probar el sabor de esos restos pegajosos. Sabían saladitos y mi saliva los iba disolviendo poco a poco.

Hasta que no aguanté mas, y presionando la bombacha contra mi nariz y boca, de la pija salían borbotones impresionantes de semen. Era sin duda la acabada mas grande que jamás hubiera tenido, el piso del baño estaba lleno de leche. Rendido, sin fuerzas, caí de rodillas, aún con las bragas en mi cara, aspirando pausadamente ese olorcito a hembra, y sabiendo que esa hembra era mi madrastra

Minutos después, recuperado de esta paja apoteósica, dejé la braga en el rincón y me duché duramente, como tratando de sacarme este pecado. A partir de ahí me volvió loco las bombachas de mi madrastra siempre trataba de ver cual tenía puesta cada día, para luego ir al baño, agarrarla, chuparla, pajearme con ella, etc. Y cada día hacía cosa mas osadas, a veces me las ponía, y sacando la polla por entre las piernas me hacía una paja. Adoraba aquellas bragas que tenían hasta tres días de uso, ya que juntaba bastantes flujos y cremitas, a veces algo de suciedad de excremento. Otras veces me envolvía la verga en sus bragas, me masturbaba violentamente, acabando entre sus bragas, las cuales inmediatamente las limpiaba con papel higiénico, tratando de no dejar rastros de leche, y así no ser descubierto.

Me gustaban mucho unas blancas, las cuales esas si se las dejaba llena de semen, las metía mi madrastra en el lavarropas y ni cuenta se daba que estaban sucias de esperma. Llegué a extremos inimaginables, ya que un día le requisé una de las bragas, esas de alto corte, que se calzan en las caderas, bien sucia de flujos vaginales, y en un acto de locura me las puse y estuve todo el día con ellas puestas.

Me mataba el morbo de saber que en la hora de el almuerzo, sentados a la mesa, mi madrastra no se imaginaba que tenía puesto en ese momento una de sus bragas, sintiendo el roce de mi escroto en el mismo lugar que ella había rozado sus labios vaginales, dejando flujos, restos de orina.

Incluso tuve hasta un catálogo privado de las bombachas que usaba, las negras, las blancas, las de encaje, etc. Sabía que bombacha usaba cada día, desde cuando las tenía puesta, y por supuesto salía corriendo cada vez que ella se las cambiaba para olerlas y cascarme una paja. Descubrí que había días que aparecían unas mas sucias que otras, hasta sabía de aquellas que usaba cuando le bajaba la menstruación, porque se le notaba el resto de pegamento de la toalla higiénica en la bombacha.

Y cada día era peor, ya que las situaciones eran más arriesgadas que nunca, empecé a tratar de espiar en cualquier situación: cuando entraba a su cuarto por cualquier excusa y verle la ropa interior que llevaba puesta, si entraba al baño observar por el ojo de la cerradura y verla desnuda en la ducha o si se sentaba en el inodoro a hacer sus necesidades. Llegué incluso a oler sus toallas higiénicas usadas, y pajearme encima de ellas, mezclando mi leche con los restos sangrantes de su regla. Así estuve tres años, elevando mi morbo al máximo.

Incluso cada vez que salía de putas, trataba de estar con aquellas prostitutas parecidas en edad y físico a mi madrastra, y cuando me las cogía me imaginaba que lo hacía con ella. Era una fiera en celo permanente, cada vez me acercaba mas a mi madrastra, físicamente hablando, yo la tocaba, la besaba en sus mejillas mas seguido, olía su cuello. Mi madrastra siempre decía que me ponía mimoso, como apoyándola en los momentos duros que estaba pasando.

Siempre pensé que mi madrastra era joven y que tal vez tendría algún macho por ahí, pero la verdad es que no tenía ninguno. Entonces por algún lado tenía que desahogar, y se me ocurrió con la masturbación, pero nunca pude averiguarlo, llegando incluso a tratar de espiarla y ver si se pajeaba, no obteniendo resultados positivos. pasó el tiempo y llegó el día en que me descubrieron, en forma inapelable. Ese día mi madrastra tenía que ir a la ciudad a hacer unos mandados. Yo estaba en casa, era sábado por la tarde.

Antes de salir mi madrastra se dio un baño. Sabía que ella estaba usando unos sostenes rosados y una braga del mismo color, un poco más chica que las otras, sin llegar a ser una tanga Apenas se fue, corrí como loco al baño, producto de la excitación, a oler y degustar las recién usadas bragas. Cuando las tomé y acerqué mi nariz, se podía sentir aún el calor de su piel, algunos pendejos enredados, incluso uno canoso, sus olores al máximo, llena de flujos amarillentos, pegajosos. Pasé la lengua y saboreé esa cremita, bien saladita, mezcla de flujos y orina. Había un poquito de suciedad de excremento, seco, pero sin olor a mierda. No pudo resistirme y me desvestí, quedando en pelotas total dentro del baño, tomé el soutien rosado y me lo puse. Me quedaba flojo, ya que mi madrastra esta bien tetuda y yo tengo algo pero músculo nada más.

Después, con mi pija bien dura, con el glande asomado en su esplendor, calce mi pie derecho en el correspondiente al de la braga, y luego el izquierdo.

Comencé a subir despacito esa bombachita rosada, sintiendo como me recorría los muslos hasta que su parte sucia hizo contacto con mi escroto. Seguí subiéndola un poco más, hasta que me calzara en la cadera, pero no mucho más, ya que era una tanga. Ni hablar que mi polla, parecía un mástil, y sobresalía por la parte delantera de la braga, por lo menos la mitad de su tamaño. Mis pendejos se salían por los bordes del calzón, y mis huevos los sentía bien apretaditos como si fuera un suspensor deportivo.

Liberé un poco más mi verga y comencé a pajearme, despacio, disfrutando de la bombacha , imaginándome a ella cogiendo conmigo, hasta sentir que la leche me recorría el tronco de la pija, vaciando mis henchidos huevos, alcanzando el clímax y en el medio del orgasmo, al tiempo que emitía gritos y gemidos de placer, gozo y satisfacción, escupiendo mi pija torrentes de esperma caliente a borbotones sobre el lavabo, en el piso y cualquier otro lado, cuando de repente ¡zas!

Se abre la puerta del baño de improviso: quedé petrificado, y en la misma puerta, sosteniendo aún en su mano derecha el picaporte, mi madrastra con los ojos bien abiertos, helada con la imagen que estaba viendo: su hijastro vestido con ropa interior femenina, teniendo un orgasmo infernal, llenando de leche el baño, gozando imaginariamente con ella. Fueron los segundos más largos de la historia, atiné a sacarme las bragas a toda velocidad, dándole la espalda a mi madrastra, incluso en el apuro las rompí, ya que me quedaban un poco chicas.

Sólo recuerdo que oí que la puerta se cerró fuertemente. Imaginé que mi madrastra había salido disparada de allí, pero me equivoqué, porque cuando me di vuelta para ver, estaba del lado interior del baño, recostada contra la puerta. Seguía observándome, sin emitir palabras.

Continué desvistiéndome, hasta quedar desnudo. Yo tampoco podía pronunciar palabra alguna. ¡Qué iba a decir! Sentía que me desmayaba de la vergüenza. Mi madrastra  rompió repentinamente el hielo: ¿qué estas haciendo? – me preguntó pausadamente. La miré a los ojos, y solo alcancé a decir:

¡Lo siento! ¡Es qué no se que me pasó! – agregué de inmediato. ¡Vístete de inmediato! – me ordenó calmadamente.

Tomé mi ropa, amontonada sobre el rincón y me vestí rápidamente. Mi madrastra mientras tanto, bajó la tapa del inodoro y se sentó en el a modo de asiento. Pude adivinar que sabía de mi secreto desde hace un tiempo, no sé, era una intuición que percibía.

¡Estás en problemas jovencito! – dijo, ¡hace tiempo que noté una conducta extraña en ti! – agregó de inmediato.

Yo no abría la boca, solo escuchaba y bajaba avergonzado la cabeza.

¿Qué te sucede? ¡Confía! – dijo en un tono más alto.

Levanté mi cabeza, debía confiar en ella, ¡Es que desde hace años que me gustas! – respondí se reincorporó, me tomo de los hombros, me abrazo y comenzó a llorar.

La abracé en respuesta a su abrazo, y así me mantuve por unos minutos.

Salimos del baño, ella conduciéndome a la sala con su mano tomada de la mía. Supe ahí que todo era una emboscada de ella para descubrirme en mi acto fetichista.

¡Desde hace unos meses he notado que te estas masturbando con mi ropa interior! – dijo ¡Te equivocas, hace tres años que lo vengo haciendo! – repliqué de inmediato, la sorpresa fue grande.

¡Tengo que confesarte algo! – dijo, ¡yo también desde hace unos meses me pasan ideas horrendas por la cabeza! – agregó al qinstante.
¿qué quieres decirme? – preguntó mansamente. ¡Es que me excita saber que te masturbas con mis bombachas! – respondió la mamá. Su madrastra le abrió el corazón y le dijo que un día mientras ponía ropa a lavar en la máquina, una de sus bragas, cuando las tocó sintió humedad en sus manos.

Se detuvo a mirarlas detenidamente, y noto que estaban sucias de algo pegajoso y blanquecino. Supo al instante, por su experiencia matrimonial que era semen. Una sensación de miedo y morbo le recorrió, y lo que el insistía en espiar surgió una especie de contraespionaje de su madrastra, ya que a propósito dejaba sus bombachas bien sucias para que el las disfrutara.

Para confirmar su tesis, fue sorprendido cuando su madrastra sacó de la cartera, el catálogo privado del que hablo anteriormente. El día D había llegado, porque todo lo que pasó hoy fue orquestado por su mamá, la excusa de ir a la ciudad, y la entrada intempestiva al baño para hallar in fraganti , como prueba irrefutable de lo que era una realidad. Pero lo que no sospechaba era que su madrastra  venía por más.

¡Mira , he estado pensando que te tengo que ayudar! – dijo la madrastra ¿Cómo, a qué te refieres? – ¡Pienso que si tu deseo es de alguna manera poseerme, debería acceder a que observaras mi cuerpo, tal como soy! – respondió su madrastra La táctica de la madrastra era que tal vez viendo su “afeado” cuerpo, se le iban a ir las ganas o lo que sea.

No podía creer lo que escuchaba de boca de su madrastra. Y se apresuró a decirle: ¡no ! ¡No sería correcto! ¡Insisto, es una forma de curarte! – ordenó su madrastra, al tiempo que lo tomaba de la mano y lo conducía al dormitorio de ella. Cuando hubieron entrado, cerró la puerta
Presentía lo que se venía. Su madrastra, encendió la portátil de la mesa de luz.

¡Ponéte cómodo, te curare! – dijo la mujer.

Llevaba puesto un vestido de media estación floreado, unas medias calzas y unas sandalias muy sugestivas. Su cabello castaño, semi lacio, estaba anudado en la parte posterior de la cabeza con un broche de carey. Se quitó eróticamente su vestido, y se lo sacó por los pies. Su madrastra quedó en ropa interior frente a sus ojos. Pudo observar que llevaba una de sus bragas favoritas, las negras de encaje, además de un soutien semitransparente, que permitía vislumbrar unos pezones muy bonitos.

Se quitó las sandalias. Luego vino el tiempo de sacarse las medias calzas. Lo hizo despacito y provocativamente. Se sonreía, y estiraba sus labios como enviando besos a distancia. El silencio era cortado por los ruidos de los roces de las prendas.

El notaba como su polla comenzaba a crecer. ¡Qué se iba a curar! Su madrastra de pie frente a él, se pavoneaba, acercando su pelvis al rostro de el.

Acercó su monte de Venus cubierto por la bombachas, al rostro del joven. Se notaba claramente a través del encaje de la prenda los pendejos de la concha. Algunos se salían, asomando fuera de su encierro. Era bien peluda, y eso ya lo sabía, gracias a su espionaje cuando se duchaba la madrastra. Estiró su nariz, quería sentir el olor de su madrastra. Su madrastra se retiró unos metros hacia atrás, como provocándolo en deseo desenfrenado.

¡Desvístete! – dijo secamente su madrastra.

El obedeció y rápidamente quedó totalmente desnudo frente a su progenitora. Sus músculos eran exultantes, y su pija mostraba todo el esplendor de su erección. El glande parecía uno capullo de rosa morada, a punto de explotar. Su madrastra abrió levemente la boca, Era la pija más grande que había visto, ya que la de su esposo no se acercaba siquiera a ese tamaño. El tomó con la palma de su mano derecha, esos dieciocho centímetros de largo por cuatro de diámetro, de pura carne excitada, para empezar lentamente a cascarse una paja.

¡Veo que te excito! – dijo su madrastra. ¡Mira tengo estas bragas de encaje, las favoritas tuyas y las mías también! – agregó de inmediato. ¡Lástima que no tienen “cremita”, porque recién me las puse! ¡Quítatelas, quiero verte desnuda! – pidió

Su madrastra como gata en celo obedeció, y comenzó con su sostén. Quebró sus brazos tras su espalda y desenganchó el broche, dejando caer la prenda a sus pies. Las tetas eran bien gordas, con unas aréolas café oscuro que cubría una buena parte de la teta, y unos pezones gordos y en erección, producto de la excitación que tenía su madrastra en ese momento. El seguía pajeándose en cámara lenta, gozando de tan maravillosa exposición. Se puso de pie, caminó acercándose a su madrastra, y el rostro de ella le llegaba a su pecha. Sintió en su alto vientre los pechos y notó como los pezones acariciaban su piel.

Se agachó y tuvo necesidad de degustar estos pechos, y con su lengua ensalivó el pezón de la teta izquierda de su madrastra, al tiempo que masajeaba la derecha. Metió en su boca esa deliciosas tetas. Su pija emanaba jugos preseminales, los cuales en el roce su trayectoria había marcado un camino que nacía en el ombligo escondido de su madre, pasaba por encima del encaje de la bombacha, y terminada entre los muslos de tan adorable hembra. Su madrastra levantaba la cabeza al cielo, gozando de tan hermosas caricias, devolviendo mimos sobre la nuca de el, presionando a éste para que nunca dejara de chupar sus tetas.

El cambiaba de una para otra, como si se le fuera la vida en ello. Con sus manos las juntó, y trató inútilmente que ambos pezones le entraran en su boca. Perdido entre las tetas de su madrastra, bajos los brazos y calzando sus dedos pulgares a los lados de la cadera de su madrastra, comenzó a bajarle las bombachas, las cuales se arrollaban en su elástico, dejando paso al esplendor de la negra pelambrera que poseía su vigorosa madrastra. No llegó a las rodillas, por lo que tuvo que desatender las tetas, para dirigirse a través de las estrías del vientre de su madrastra , hasta alcanzar los negros pendejos, con algunos canos entreverados, anunciando la madurez de la mujer.

Enterró repentinamente su nariz y boca en este bosque prohibido, olfateando la concha y supo reconocer ese olor que tenía grabado en su mente. También reconoció el sabor, ya que estiró su lengua y entre pendejos entreverados en su boca descubrió su prominente y gordo clítoris, logrando que su mamá se arqueara de placer al simple contacto.

¡Espera , déjame quitarme la bombacha! – pidió su madrastra, al tiempo que se retiraba un poco.
Se terminó de quitar la braga, dejando todo su cuerpo en esplendor.

Estaba pasada un poquito de peso, su vientre un poquito abultado, sus piernas rollizas con un poco de celulitis, sus brazos con cierta flacidez, propias de la edad. Se quitó el broche de carey que sostenía su cabello, dejando ver una hermosa cabellera que caía sobre sus hombres. Era una mujer madura pero bonita. Desnudos como animales en celo se abrazaron. Las manos de el  recorrieron cada centímetro de la superficie del cuerpo de su madrastra, como queriendo apoderarse de ella para siempre. Había pasado del infierno de ser descubierto pajeándose con las bragas de su madrastra, al paraíso de cogérsela.

Porque era seguro que lo iba a hacer, era su máximo deseo. Y era el mismo deseo de su madrastra, alimentada por años de abstinencia, masturbaciones y el morbo del fetichismo de el. Se dejaron caer desnudos sobre la cama, abrazados, besándose ya en los labios, intercambiando fluidos a través de la lucha titánica de sus lenguas. La madrastra estaba dispuesta a todo, porque amaba con todo su ser, y meses de morbo explotaron en un intenso paroxismo sexual.
El quería disfrutar al máximo, y en un instante de reflexión, colocó a su madre boca arriba, con la cabeza sobre la almohada, e instintivamente se dirigió a su concha, para saborear directamente de ese surtidor las cremas y jugos vaginales de su madrastra.

Ella se abrió de piernas, permitiendo que le lamiera su peluda vagina. Con los dedos hurgó, hasta exponer su clítoris y parte de sus gordos labios vaginales, y los labios y lengua de el se incrustaron en su sexo. Ya desde varios minutos destilaba jugos deliciosos como el néctar de las flores, el lamía con fruición, degustando tan delicioso manjar.

Sentía que la boca se le llenaba de esos jugos, el mismo olor y color que acostumbraba a saborear en las bragas usadas, pero ahora eran directamente de “fábrica”. Saladito, con olor agrio, incluso trató de saborear la salida del meato, por donde su mamá orina, sentir el gustito del “pipi” de su mami.

La habitación era una mezcla de gemidos y resoplidos sexuales. La madre estiró sus brazos hacia el respaldo de la cama, permitiendo que el la hiciera suya a su placer. De vez en cuando bajaba alguna mano, presionando la cabeza de el para que chupara bien profundamente su concha peluda. Para el estas actividades sexuales eran conocidas, ya que con alguna mujer las había hecho, pero para su madrastra, una mujer clásica y sencilla era la primera vez que entraba en este tipo de ejercicios, propios de estás épocas liberales y permisivas.

Siempre había sido una mujer sencilla, coger a lo simple y gracias. Su hijo le chupaba la concha con fruición, y ella paulatinamente iba entrando en un orgasmo bestial.

Los líquidos salían de su cavidad como agua de manantial, el los sorbía como si fuera elixir de la vida. Incluso hasta un poquito de orina se le escapó, pero su hijo no hizo caso de ello, al contrario hurgaba por más. Hasta que lo inevitable llegó, y atrapando con sus piernas la cabeza de su hijo, se acabó como una yegua alzada, gozando como nunca lo había sentido.

¡Me acabo, me acabo, me acabo, me acabooooooooo! – gritó sin prejuicios. ¡Chupa, chupa, chupa, chupaaaaaa, lame mi coño! – volvió a gritar desaforadamente.

El tenía la cara empapada en los jugos maternos, nunca una mujer había acabado de esa forma. Su madrastra respirada agitadamente, y con los ojos cerrados, acarició la nuca de el. Este quiso compartir con su madre los jugos que tenía mojado en sus labios, así que acerco los suyos a los labios de ella, y permitió que los saboreara bien despacio. Abrió su boca y la lengua materna degustó sus jugos vaginales y el producto de su corrida de la propia boca de el.

Era el tiempo que le devolviera el favor a  el tenía que chuparle la pija. Era la primera vez que hacía una cosa así. Y el lo adivinó, por lo que aún con su madrastra boca arriba, se colocó encima de ella con sus piernas a ambos lados del cuerpo, permitiendo que su verga se instalara entre las tetas. Apretó estas y comenzó a follarlas, haciendo lo que aquí se le llama cubana o paja rusa. Su madrastra acomodó el cuello, y con su lengua apenas tocaba la cabeza del glande. Estuvieron así unos minutos, hasta que su madrastra imploró para poder chupar la pija como se debe.

¡Quiero chuparte , quiero hacerlo, quiero sentir el sabor de tu verga cariño! – dijo en éxtasis su madrastra ¿Es tu primera vez?

Sintiéndose de alguna manera descubierta, su madrastra contestó afirmativamente con un movimiento de la cabeza. La verga se puso más erecta aún, como si tuviera vida propia, queriendo meterse en esa boquita virgen, sentir el paladar de la madura madrastra.

Sentándose, recostada su espalda al respaldo de la cama, esperó con la boca abierta que la verga  se metiera dentro de ella. Este se paró sobre la cama y colocó el enorme cipote de carne entre los labios. Esta con los ojos cerrados, abrió la boca, permitiendo que entrara en su cavidad. Al mismo tiempo extendió su mano izquierda atrapando el tronco de la verga, mientras que con la derecha acariciaba los huevos peludos de su -hombre.

La polla se incrustó en el fondo de la garganta, hasta tocar la úvula, provocándole una pequeña arcada. Empezó a chupar como si fuera un helado, el acompañaba ese movimiento con el de su pelvis, cogiéndose tácitamente la boca de su madrastra. Esta chupaba la pija como una diabla, parecía que tuviera experiencia, pero realmente era su primera vez. Se podía sentir el chapoteo de la lengua materna en el glande y tronco de la verga.

Cada tanto sacaba esa verga fuera y ella jugueteaba con su lengua en el glande, lo que provocaba que el se arqueara y sus rodillas se aflojaran del placer que alcanzaba.

¡Asiiiiii, mami, así, ahhhhh, que me acabo puta! – gritó gustoso .

Su madrastra sonreía, sabiendo que estaba disfrutando algo nunca soñado. Siguió con su faena hasta que el pobre muchacho se iba a ir en leche, pero se demoró porque estaba recién acabado cuando lo descubrió intencionadamente en el baño. La madura mujer quería sentir esa pija en la concha, anhelaba sentir la verga en lo profundo de su ser. Lo deseaba desde que el morbo la corrompió, necesitaba una polla que se la cogiera como nunca . Sentir el semen caliente dentro suyo, hacerla acabar como una mujer que era.

Terminó la faena de chupar la polla, y con una sonrisa maliciosa fue indicándole que era hora del placer supremo. Apretando la base de la verga, impidió y retuvo que no se fuera a acabar.

Resbalando, se volvió a acostar, quedando boca arriba, al tiempo que paulatinamente iba abriendo sus piernas, logrando que sus labios vaginales se fueran desplegando, permitiendo ver a pesar de la espesa pelambrera, el orificio vaginal.El fue tomando posición, mientras la besaba, masajeaba sus tetas, haciendo que su falo erecto rozara con los pendejos del pubis de su madrastra.

Intentó penetrarla sin ayuda, pero no le fue posible, por lo que su diligente mamá, con la mano izquierda sujetó esa barra de carne entre sus dedos, y lo fue dirigiendo hasta que un pedacito de la cabeza de la verga entró en el orificio.

¡Métemela ahora , coge a tu madrastra de una puta vez! – ordenó su madrastra.

La pija entró centímetro a centímetro, en cámara lenta, fue resbalando hasta que sus huevos hicieron tope con los labios de la concha. ¡Tenía ensartada a su madrastra! Su madrastra gimió como una cerda, gustosa de sentir después de unos años una verga en su chocho.

¡Ahhhh, así papi, así mi niño, cógete a la guarra de tu madrastra, ahhhhh, uhhhh, qué bueno! – gemía la perra de su madrastra.

Al sentir este tipo de frases obscenas, El comenzó un mete saca como si se fuera a ir la vida en ello.

¡Plop, plop, plop, chaf, chaf! era el ruido que emitía la zona genital, producto del encharcado coño de la madrastra y los líquidos preseminales .El se alzó y sosteniendo su cuerpo sobre sus estirados brazos, observó como su verga entraba y salía de la concha de su madrastra, viendo también como sus pendejos juveniles, se entrelazaban con los de su madura madrastra.

Frotaba con su pelvis el clítoris de la hembra, lo que motivó que esta aullara de placer. Era sin dudas un punto G. Pero tanto dale que te dale, le llegó la hora de acabar a ambos, y por cosas del destino lo harían simultáneamente.

¡Ahhhh, ahhhhh, ahhhhh, me viene, me viene la leche, me corro, me acabbooooooooooo! – gritó en éxtasis . ¡Si mi amor, si mi amor, dame la leche, me corrooooo, me corrooo, me acaboooooooo! – contestó fuera de sí su madrastra.

Parecía que una lluvia de fuegos artificiales hubieran lanzado en el dormitorio, por que acabaron al unísono.

Al instante una descarga de leche seminal, caliente, espesa y llena de vida inundó el aún fértil útero de su madrastra. Ella nada dijo, permitió e incluso aseguró, apretando con sus piernas en la espalda de el, que ese elixir se derramara en su interior. Fueron largos segundos de orgasmo , El cayó rendido sobre el cuerpo flojo de su madrastra, llenos ambos de sudores y otros humores, aún con su verga erecta palpitante en el coño de su madre.

Respiraban agitadamente, su madrastra en un esfuerzo levantó un brazo y acarició agradecida la nuca de su hombre. Era el mejor orgasmo que hubiera tenido, y el de el también. Levantó el macho su cabeza, sonrió agradecido y besó a su madrastra como ella se lo merecía. Estuvieron así largos minutos, no tuvieron remordimiento ni vergüenza, era un secreto que sin prepararlo lo mantendrían para siempre.

¡Te amo ! ¡Te quiero mucho, gracias por este regalo! – dijo el. ¡Te adoro ,siempre soñé con hacerlo, pero es mejor aún que en mis sueños! – le contestó llena de felicidad su madrastra.

Se besaron, y al instante volvieron a hacerlo nuevamente, y esa tarde estuvieron horas cogiendo, llenándose ambos de felicidad. A partir de ese día la relación de el  y su madrastra fue de macho y hembra entre las paredes del dormitorio.

De su fetichismo se curó el, ya que ahora tiene a su madrastra a disposición. Aunque de vez en cuando, su madrastra le regala una de sus bombachas usadas, y ambos se masturban intercambiando ropa interior. También dentro del secreto entraron en algunas perversidades de pareja, muy íntimas, como el sexo anal, ya que la madrastra se hizo adicta a él.

Le gusta como su madrastra grita mientras le coge el culo, y sobre todo cuando saca su verga llena de esperma. Otra perversidad es cogerla cuando su madrastra está menstruando, adora ver como la sangre de la regla se mezcla con los jugos y el semen. Quedan ambos sucios, sudorosos y olorosos. Y para disfrutar ambos de esta última depravación, se rasuran los vellos púbicos, para gozar al máximo de los líquidos de sus sexos.

La madrastra durante un tiempo tuvo cuidado de no dejarse preñar, no quería quedar embarazada, aunque el si lo deseaba. Hasta que llegó el día en que ella aceptó, aun sabiendo que le sería difícil explicar el producto de ello, cumplió el deseo de el.
A pesar de estar preñada, la madrastra  aún quería seguir cogiendo, pero el accedió a hacerlo solo por el culo

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La tía y la sobrina

Esta historia transcurre hace ya bastante tiempo.

Ella era dos años menor que yo (20) y había llegado desde el interior de la provincia para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la capital de mi provincia.

Yo la conocí por que era amigo de su tía, una mujer, en esos momentos, de 44 años, viuda ella, de muy buena estampa.

Ana (así llamaremos a mi novia) era muy reacia a mantener relaciones sexuales, pero era muy calentona. Así es que al principio, solo se animo a agarrarme la pija y a hacerme unas hermosas pajas. Al tiempo ya me permitió que yo también se las hiciera a ella. Por ultimo, y a iniciativa de ella, un día me la empezó a chupar: lo hacia lentamente e iba aumentando la velocidad y la fuerza de succión poco a poco. Cuando me sentía cerca de acabar, suavemente le tocaba la frente, ella sacaba la pija de su boca y me hacia terminar como pocas veces recuerdo.

Cierto día se molestó porque yo le hacia sacar la boca de mi pija antes de acabar. En realidad lo hacia por una cuestión de delicadeza. Pero a partir de esa vez, le acabé en la boca y ella se la tomaba toda.

Para nuestras sesiones de sexo oral, casi siempre íbamos a la terraza del edificio de departamentos en el que ella vivía con su tía. Nos íbamos detrás del tanque de agua, nos sentábamos en el suelo y allí nos dábamos masa.Una noche de luna llena, con el cielo muy despejado ( es decir, con la noche iluminada casi a giorno) estábamos en nuestra acostumbrada sesión de placer, cuando alcanzo a ver que lentamente se entre abre la puerta de la terraza. Yo estaba con mi dedo metido en su concha desde atrás, y ella chupando dedicadamente. Al ver que había alguien en la puerta, me pongo rígido y eso hace que arremeta con fuerza mi dedo en su concha: parece que fue en el momento justo ya que ella también se tensó por la llegada de su orgasmo y comenzó a chupar mas fuerte. No la quise cortar, con la esperanza de que no entrara nadie. Me quede mirando fijamente la puerta y alcance a ver a una mujer que se estaba tocando las tetas mientras nos miraba. Grande fue mi sorpresa al reconocer entre las sombras a la tía viuda.

Con Susana (asi llamaremos a la tía) teníamos gran confianza y muchas veces habíamos hablado de sexo entre los tres y le habíamos dado a entender que algo pasaba. Su actitud era siempre de recomendarnos que nos cuidáramos respecto del embarazo ya que ella era la responsable de Ana ante su familia y no quería problemas.

La cuestión es que decidí que cada uno disfrutara de su paja tranquilamente.

Al tiempo Ana tuvo que viajar a su lugar de origen a visitar a sus padres.

Al sábado siguiente Susana me pide que la acompañe a una fiesta, cosa que ya había hecho en varias oportunidades con anterioridad, así es que, siguiendo con la costumbre, el sábado salimos rumbo a un casamiento.

En la fiesta comimos, bailamos y bebimos bastante. Al regreso a su, casa bien entrada la madrugada, me pidió que nos sentáramos en el living a tomar un café y a charlar un poco. La misma comenzó comentando cosas graciosas de la fiesta. En un momento dado me pregunto como andaba mis relaciones con Ana, que si nos cuidábamos como ella nos pedía, etc.
Le dije que sí, que nos estábamos cuidando.
Me dijo que no me creía, que le diera detalles de lo que hacíamos.
Le dije que estaba loca.

Ella apeló a nuestra confianza y me dijo que con tantas cosas que habíamos hablado con anterioridad a esta relación, que ahora no me hiciera el tímido.
Era un argumento contundente, así es que con mucho recelo y muy metafóricamente, trate de dar a entender lo que hacíamos.
Ella me escuchaba atentamente. Cuando hice una pausa me pregunto si eso me satisfacía. Le dije que sí.
Me propuso que fuera mas especifico en mi relato, y que para que no me avergüence, apagaría la luz y se sentaría de espalda a mí.
Así, en la oscuridad, comencé a relatarle la noche en que ella nos espió.
Mientras hablaba en voz muy baja, notaba por sobre el respaldo del sillón en el que ella se había sentado, que sus hombros se movían; había tirado su cabeza hacia atrás y había cerrado sus ojos.
Me puse de pie y me acerque lentamente a ella sin dejar de hablar. Al llegar a la altura de su cabeza, vi como sus manos se movían entre sus apretadas piernas.
Le apoyé la pija en su cabeza.

Ella levantó una mano y comenzó a acariciármela por sobre el pantalón.
Encontró el cierre y lo bajo lentamente.
Se puso de rodillas en el sillón y empezó a chapármela casi con desesperación. Había metido una de sus manos por la concha y con la otra se acariciaba el culo: un culo muy bien formado.
Mientras tanto yo le había bajado los breteles del vestido y había sacado sus tetas al aire: tenia unos pezones rojos y erectos.
Ella misma llevó mi pija hacia sus pechos y allí los restregó en sus pezones.
Di la vuelta al sillón y quede frente a su culo. Le baje la bombacha y le empecé a chupar el culo tratando que mi lengua fuera lo mas profundo posible. Esto la enloqueció. Se apretaba los pezones y gemía.
Cuando tuve su culo bien lubricado, le apoye la cabeza de la pija y le pedí que se relajara. Eso hizo. No hizo falta mas: la pija se le deslizo poco a poco adentro. Cuando sintió que la cabeza le había entrado, ella empujo con todas sus fuerzas hacia atrás, una y otra vez. (Creo que me dolió más a mí que ella.)

Se enderezo lo más que pudo y me pidió que le metiera una mano en la concha y que con la otra le apretara las tetas.
Acabamos juntos: parecía que mi leche no me terminaba de salir mas y sentía en mi mano que su flujo orgásmico me la bañaba.
No quedamos tendido en el sillón, recuperándonos.
Se ofreció a bañarme, lo obviamente acepté. Llenó la bañera y me llamó cuando estaba todo listo.
Nos metimos al agua y nos bañamos.

Salimos y ahí fue que me dijo que era la primera y ultima vez que esto pasaba entre nosotros, que se debió a la bebida, y que se yo cuantas cosas más.
Antes de despedirme, me besó y me acarició la pija.
Obviamente, no fue la ultima vez…

sexobseso@hotmail.com Miguel Sexman

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Novia borracha

Cuando la conocí tenía 20 años, y yo 31. Era una morenita de 1.70 metros, delgada, con la cintura pronunciada, un par de tetas enormes (tanto que pese a su juventud las tenía algo caídas), un culo normal, no muy levantado, labios bastante gruesos, pelo largo, castaño oscuro y una cara verdaderamente hermosa. Era ecuatoriana, yo chileno, pasamos algunos días juntos en mi departamento, durante los cuales no me costó nada que se entregara completamente, que me abriera las piernas y que me dejara cojérmela sin usar condón. Me la culeaba muchísimo, me chupaba la verga, se la enterraba en el culo, etc. Me contó que sólo había tenido una relación con un tipo bastante mayor, y que había sido el único que se la había comido, pero que había hecho con ella lo que quiso. Luego se devolvió a su país. Volvimos a vernos al cabo de unos meses y en definitiva, decidimos casarnos.

Ella estaba tan emocionada la noche de nuestro matrimonio que para aplacar su nerviosismo tomaba, casi sin darse cuenta, largos tragos de ron, y a mí me divertía ver como empezaban a notársele los efectos del alcohol, así que me preocupaba de que su vaso nunca estuviese vacío, mientras bailábamos, nos sacaban fotos y recorríamos las mesas hablando con los más de 200 invitados.

El matrimonio se celebraba en el salón de eventos de un hotel, donde también teníamos reservada una habitación para nuestra noche de bodas. Alrededor de la 1:30 la mayoría de los invitados estaban bailando, y yo me dedicaba a conversar y reírme con mis amigos, y en eso vi pasar a Rocío evidentemente borracha, supuse que hacia el baño, que se encontraba fuera del salón, cerca del hall. Decidí acercarme a ver si se encontraba bien, si necesitaba algo, aunque era más que evidente que tenía una borrachera impresionante. Cuando llegué al hall vi que un tipo de unos 35 a 40 años, que me pareció que era empleado del hotel, la tomaba de un brazo y con la otra mano la afirmaba de la espalda. Mi flamante esposa tenía los ojos entrecerrados y apenas podía mantener el equilibrio. El empleado le hablaba amablemente y le indicaba con los dedos el camino al baño de damas.

Yo tampoco estaba del todo sobrio, precisamente, así que pensando que le iba a tomar un buen rato sentirse mejor, volví al salón con los invitados. Debe haber pasado casi una hora cuando me percaté de que Rocío no había vuelto a la fiesta, así que me fui al baño de damas y le pedí a una señora que venía entrando que por favor me dijera si la novia estaba adentro. Salió a los pocos segundos, diciéndome que no había nadie en el baño. Se me ocurrió entonces que probablemente había decidido subir a nuestra habitación, que se encontraba en el tercer piso, y empecé a subir las escaleras. Cuando estaba llegando al tercer piso, escuché un ruido y me detuve justo antes de los últimos peldaños, detrás de unas plantas enormes que me mantenían escondido, a través de las hojas pude ver que la puerta de nuestra habitación se abría y salía el empleado, o quien yo supuse que era empleado, miró rápidamente hacia todos lados, cerró la puerta y se perdió por el pasillo, sin darse cuenta de mi presencia.

Aunque desde luego me llamó mucho la atención, por un momento pensé que se había ofrecido para acompañar a Rocío a nuestra habitación, ya que la había visto en tan malas condiciones hacía un rato. Rápidamente busqué las llaves y entré, cerrando la puerta detrás de mí. Encontré a mi reciente esposa con la mitad del cuerpo arriba de la cama, y las rodillas apoyadas en el suelo, aparentemente dormida (o inconsciente). Pensé que se había puesto en esa posición debido a su borrachera, y me acerqué a verla.

Estaba despeinada, con la cara apoyada de lado sobre la cama, la boca abierta y los ojos cerrados. La verdad, me calentó muchísimo verla en ese estado, tan vulnerable, tenía las rodillas algo separadas, y rápidamente pensé en empezar la noche de bodas en ese mismo instante. Su vestido de novia, blanco, impecable le llegaba hasta más arriba de las rodillas, me arrodillé en el suelo detrás de ella y con las dos manos tomé su falda y la levanté lentamente… me encantaba ver como asomaban sus piernas morenas de piel increíblemente suave. A mitad de camino, aparecieron sus calzones blancos, mínimos, a más de 15 centímetros de donde deberían estar, y en el medio una mancha de humedad considerable. Más caliente me ponía, porque ya empezaba a adivinar que podía haber pasado por ahí… Subí del todo su falda y confirmé mis sospechas. Roció no se movía en absoluto, no emitía ningún sonido, seguramente no se daba cuenta de nada. Noté sus nalgas y la entrepierna sumamente mojadas. Me agaché un poco y con los dedos abrí sus labios vaginales, perfectamente depilados (siempre se depilaba la entrepierna, dejándose sólo un pequeño triángulo de vello fino y corto en el pubis). Su concha estaba exageradamente abierta, y un chorro espeso de semen le brotaba despacio, bajando por sus muslos. Luego abrí sus nalgas, temiendo lo peor, y efectivamente su ano estaba espantosamente dilatado, y de él también manaba muy abundante leche, blanquísima y espesa.

Increíble… empecé a frotarle la concha con la mano, que lógicamente se empapó, y en ese minuto, con voz adormilada y ronroneante, que casi no se le entendía, dijo “no, otra vez no”. Era evidente que no podía moverse, ni siquiera abrir los ojos, y no parecía tener idea ni importarle mayormente quien estuviera frotándole la concha.

Nunca había sentido tanto morbo, rápidamente mi verga se endureció como si no hubiese tomado una gota de alcohol, bajé el cierre de mi pantalón, la empuñé con la mano derecha mientras con la izquierda mantenía el vestido de mi esposa sobre su cintura y, para que no me reconociera (si es que podía), sólo dije despacio “shhhh….” Mientras ponía la punta de mi verga en la entrada de su muy usada concha, para luego enterrársela despacio, sin parar, y hasta el fondo, hasta que sentí que chocaba con las paredes de su útero. Rocío con vos apenas audible emitió un pequeño quejido y luego repitió “no, no más” un par de veces, pero sin moverse en absoluto.

La concha tibia y chorreante, recién cojida, de mi esposa, se sentía increíble. Quería darle duro, pero sin movimientos bruscos para que no fuera a reaccionar, así que se la enterraba hasta el fondo y la dejaba unos segundos ahí, para luego sacarla despacio, casi del todo.

Mientras la perforaba imaginaba como se la habían culeado hacía unos minutos, y el morbo era impresionante… pensaba en como el empleado del hotel, un tipo maduro y sin ningún atractivo físico, se había aprovechado de una hermosa morena de 21 años, recién casada, una mujer que seguramente nunca soñó tener, con su vestido de novia, a metros de su esposo y doscientos invitados, y la había penetrado por concha y culo, la había llenado de semen y probablemente ella ni siquiera se había dado cuenta de quien había sido. Eso si es que no habían sido más de uno los que se habían comido a mi esposa en esos minutos…

Era demasiado para mí… sentí que iba a explotar en lo más hondo de Rocío, así que para prolongar el placer se la saqué y esperé unos segundos a que bajara la calentura, para luego enterrársela en el culo abierto (el tipo tiene que haberse gastado una verga impresionante), mientras me agachaba sobre su espalda y le preguntaba en voz baja… “¿donde está tu marido?…”, no decía absolutamente nada, así que me seguí calentando y perforándole con rabia el culo… ahora quería que se despertara, que se diera cuenta de todo, entes de explotar y llenarle nuevamente los intestinos de leche, así que la tomé del pelo y se lo tiraba con firmeza pero con suavidad, para obligarla a que levantara la cabeza, y seguía culeándomela, y le preguntaba al oido… “¿tu marido sabe que te están cojiendo como a una perra?”…

Rocío no participaba de todo esto, no era más que un cuerpo siendo usado, pero yo estaba llegando al límite con mi verga taladrando su intestino, mis propias palabras y lo morboso de la situación. Cuando no aguanté más enterré más aun mi verga en su culo, empujando fuerte con todo mi cuerpo, tiré el pelo de mi esposa hasta que levantó del todo su cabeza, y empecé a soltar al menos 8 chorros intensos de leche caliente en el culo de mi negrita… le decía “toma, cómetelo todo”…

Entonces abrió apenas los ojos, algo llorosos, y giró la cabeza con una expresión que claramente demostraba que no entendía nada, y me dijo “que bruto”, para volver de inmediato a poner la cabeza sobre la cama y volver a dormir su borrachera…

Ese fue el comienzo de mi matrimonio… podrán imaginarse el resto…

Cualquier comentario es bienvenido, un saludo a todos.

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La peluquera caliente

hola me llamo juan tengo 21 años esta historia q voy a contar me paso a los 17 años. soy una persona q le gusta ir cada dos semanas a la peluqueria me gusta mucho verme bien, ahi fue donde ocurrio todo. paso a contarles. a 5 cuadras de mi casa habia una peluqueria de barrio, donde atendia una mujer de unos aproximadamente 35 años, todo empezo la primera vez q me fui a atender ahi. me calento tanto q se me hizo rutina,por cualquier cosa iva a la peluqueria, como no exitarme con una rubia de pechos grandes q cada vez q me cortaba me apoyaba sus labios vaginales q se veaian a simple vista tan separados por la calsa q solia usar. la primera vez q me corto me miraba por el espejo,mientras q me cortaba y yo trataba de rosarla con mi codo lo q mas podia y sentia q ella hacia presion sobre mi, tube una ereccion bajo mi delantal impresionante.esto lo hice durante dos semanas hasta q por fin desidi ir un poco mas.

un dia tenia q cortarme y estaba justo por cerrar y le dije si no podia cortarme me dijo q ningun problema solo q tenia q cerrar la perciana por la inseguridad, eso me puso loco. ella estaba con una pollera corta por q tenia q salir, me dijo “q queres q te haga papito”, y le dije sin darme cuenta, debido a mis nervios, !mi amor hace lo q sabes hacer, bueno me dijo.
me sento en la cilla no me puso delantal,eso me parecio raro, luego comenzo a lamemerme las oreja “eso es lo q mas se hacer sabes? me puso muy caliente lo q me dijo, comenze a exitarme mal! y luego comenzo a tocarme por ensima
de mi ropa, luego me miro y me dijo necesito un baño de crema, y saco mi miembro y comenzo a lamerlo desesperada, queria toda mi leche ensima, y asi fue la tubo toda en su boca.

este es mi primer relato luego pasaron mas despues los contare, espero q lo disfruten. si hay alguna peluquera interesada por un baño de crema contactense

actitudanimal@hotmail.com

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Mi sobrina anita

habia tenido un delicioso encuencuentro con su hermana y recien la habia acostado en su recamara y cuando regresaba por el pasillo me encontre con Anita. me quede petrificado. no esperaba que estuviera despierta. me pregunte si habia hecho tanto ruido su hermana y yo. ahi estaba con su camison infantil y me pregunto

-me acaricias?
-que?- le pregunte algo confundido e intimidado
-que si me apapachas un ratico, no puedo dormir.
-claro nena!- le conteste un poco mas aliviado.

la levante en brazos y la lleve a la cama y la recoste. la cobije y le comence a acriciar su cabeza para que durmiera. ella me miro con extrañeza

-tio…
-dime nena
-me sobas mi espalda?
– volteate

ella obedecio y yo meti mi mano debajo de su camison. me sorprendio que no llevaba nada, ni calzoncito ni esa camiseta que hace de bra. no me detuve a pensar y empece a frotar su espalda. primero algo duro como masaje, pero supiel suave invitaba a caricias mas delicadas.

definitivamente tenia un cuerpo divino, que se dibujaba por debajo del camison su pelo rubio lo habia hecho aun lado y podi ver su cuello hermoso y delicado.

-tio…
-dime nena
-me sobas mas abajo.
-pero nena, no traes chones-
-ya lo se. acariame, por que no puedo dormir.

yo continue con el masaje, disfrutando con el regalito que me daba. mi verga comezaba a ponerse dura. esta nena me gustaba mucho.

-tio…
-nena
-mas adentro, como hace rato.

yo creyendo que estaba dormida la habia tocado hacia un rato. verme sorprendido me intimido un poco.

-hace rato?
– cuando me acostaste, me gusto.

eso era sorprendente, ella no dormia cuando la toque y no estaba asustada, si no que queria mas.

-nena, lo que pasa es que esto es algo que no te debia de hacer, eso es solo para grandes, y me gustaria que no se lo dijeras a nadie.
-pero me gusto, y tambien le gusto a mi hermana.
me tenia en sus manos, ella habia visto como me cogia a su hermana y ahora ella queria.
– esta bien nena, pero tienes que obedecer en todo y quedarte calladita.
-si tio- y se acosto alegremente boca abajo.

yo continue con el masaje en sus nalguitas, yendo poco a poco mas adentro. ella se abria de piernas para que entrara mejor. mis dedos se deslisaban subente por su rajita y su anito. no levantaba su nalguita como es normal cuando no saben, asi que acomode una almohada debajo de su vientre. asi quedo con sus nalguitas paraditas. la media luz dela lampara dibujaba su cuerpo angelical como la entrada al paraiso. ella estaba quietecita y su vaginita comenzaba a soltar sus jugos, con lo que el masaje a su vagina se hacia mas sabroso.

-te voy a meter primero un dedo, ponte suavecita
-aja… – le meti suavemente el dedo indice, ella dio un pequeño respingo.
-te duele?
-no… si un poco…
-no te precupes el dolor ahorita pasa, no te vor a hacer daño.

le masajee dentro de su vagina, metiendo y sacando el dedo salia cada vez mas jugos. esta nena estaba deliciosa.
mi verga estaba a mil, ya no cabia en mi pantalon, parecia circo. me abri la bragueta y salio mi pene rojo de deseo. me subi a al cama y le restregue mi verga en su conchita y su ano.

-tio que es eso…
-mi verga, la quieres conocer de cerca nena..

no dijo nada, solo se volteo y ahi estaba yo con mi verga bien parada.

-te gusta
-no se, esta grandota.
-dale un beso, no te va hacer nada

ella obedecio y le di un beso pequeñito, como besan las nenas.

-nunca has besado a nadie en la boca verdad nena?
-no…
-ven aqui , te voy a enseñar.

la tome de su cintura y la acerque a cuerpo.ella tenia ojitos de excitacion y algo de miedo. creo que no sabia que le iba a pasar. le tome sus carita y la bese suavemente primero y en los labios. junte mis labios a los suyos y poco a poco le fui habriendo su boca, creo que la excite mas con el beso, por que comenzo a contorsionarse de manera candenciosa.
la solte y le dije.

-ahora si, besa mi palo

ella se acerco a mi falo y primero lo beso por fuera y poco a poco lo fue besando mas humedo, habriendo poco a poco su boca. la cabeza de mi verga entro en esa cavidad deliciosa e inexperta, a veces sentia sus dientes, pero era una boca que estaba aprendiendo conmigo. le decia que habriera mas la boca y que no usara los dientes. en poco tiempo se volveria una experta.

tome sus manitas y las puse en mi pene y le enseñe como masturbarlo, mientras me mamaba.

– te gusta

ella asintio con la cabeza, tenia los ojos cerrados.

-para ya , por que te voy a llenar de leche si no paras.
– a mi me gusta la leche.
-pero esta no sabe igual. y no la beberas hoy, eso sera en otra ocasion, ahora te voy a penetrar.

y diciendo esto la tumbe en la cama, le levante el camison y puder ver su pequeñas tetas, se las sobe, no hay duda de que esta nena va para monumento. le abri las piernas y puse mi verga en la entrada de su vagina. le empuje la verga pero lo unico que conseguia era que resbalara por su vagina, la cabeza de mi verga era todavia muy grande para su coñito.

-que pasa tio…
-la verga no te entra… empujate tu

ella tomo mi verga y la apunto a su vagina, y comenzo a entrar lentamente, ella tenia en su cara un dejo de dolor, pero continuo y pudo meter toda la cabeza y un poco mas. con eso era suficiente para que ella llegara a su primer orgasmo.
le di con rapidez pero sin empujarsela mas. ella solo cerraba sus ojos y pude sentir cuando su pequeña vagina comenzo tener espasmos. que deliocioso es el primer orgasmo de una nena. mezcla de dolor y placer. mi verga salio y me masturbe con su vagina y me vine en su vientre y sus tetas.

estaba rendida. fui corriendo al baño por papel higienico para limpiarla, regrese y le limpie su vientre, con los ojos entre cerrados pregunto.

-esta es tu leche
-si nena.
-quiero probarla- dijo.yo la habia limpiado ya y no le iba a dar a probar un papel, pero mi verga aun no la habia limpiado.

asi que me levante y puse mi verga a la altura de su cara.

-comete todo lo que queda

ella tomo mi verga y se la llevo a la boca. primero con algo de desconfianza, pero despues no dejo nada de leche en mi pene.

-te gusto nena-
-si… mucho… sabe como a huevo tibio
-que bueno que te gusto, por que la proxima vez te la vas a comer toda.
ahora duerme por que no tardan tu mama y tu tia.

la cobije nuevamente y sali del cuarto.

me puse mis pantalones en la sala y mis zapatos. me acomode mi camisa y me quede ahi tumbado con el recuerdo de las dos nenas que me habia cenado esta noche. en eso cavilaba cuando llegaron mi esposa y su hermana.
venian medio tomadas, asi que ya no pasaron a ver a las niñas.

solo me preguntaron

-como se portaron las niñas?
-oh!,muy bien, se tomaron su leche y se durmieron.

(claro que no les dije cual leche les di,jajaja)

Roydragulla@yahoo.com.mx

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Todo por un departamento parte 2

Hola a todos este es mi cuarto, relato que escribo, gracias a todos por sus comentarios

Este relato es la continuación de (todo por un departamento)

Después de haber pasado una divina noche llena de sexo, con mi padrastro (papa lucho) me levante la mañana siguiente, abrí mis ojos mire hacia atrás y vi que aun dormía mi papa lucho a mi lado,estábamos de cucharita (de costado izquierdos ambos)abrazándome con su brazo derecho por la cintura, pegado su cuerpo desnudo al mío, me acomode arqueando mi espalda hacia atrás restregándole mi cola por su pija, que en ese momento se encontraba aun flácida, quería levantarlo movía mi cola en forma circular, como si la estuviese acariciándolo, me acomode bien , de pronto sentí una pequeña erección por parte suya, esa verga que anoche me había hecho gemir y gozar, se estaba poniendo otras vez dura, acomode esa verga en medio de mis nalgas, meneaba la cola lo más despacio posible y suave, ya la tenía bien dura, sentía su palpitar de su verga, también esas contracciones que tienen los hombres, cuando su verga llega al máximo de su dureza, que rica sensación, con mi mano derecha me empecé a masturbar mi panochita, con mis dedos alrededor mi clítoris, en ese momento siento su mano derecha que estaba en mi cintura, dirigirse hacia mi panochita, apoyando su mano sobre la mía, me estaba acariciando. Pegando su cara a la mía me dijo:

Papa lucho.- mi Karinita, levantaste a mi pija antes que a mí, realmente eres toda una putita verdadera, cualquier hombre estaría deseoso que le despertasen así.

Me decía esto mientras me acariciaba mi panochita y con sus dedos empezaba a jugar con mi clítoris, empezó a hacer unos movimientos pélvicos, de atrás hacia adelante como queriendo encontrar la entrada de mi culito, pero yo cerré mis piernas como queriendo salva guardar mi virginidad de mi culito, empezó a besarme los hombros, empezó a acariciarme por todo mi cuerpo desnudo, termino posando su mano en mi la redondez de mi cola amasándome mis nalgas.

Yo.- papi logre despertarte, y también a tu amigo fiel, creo que esta listo esta mañana para entrar en acción.

Le decía esto riéndome un poco, tratando de mirar para atrás, a lo cual me respondió con un beso en la boca,

Papa lucho.- mi amor si que te levantaste bien arrecha verdad, eso me encanta de ti, es la primera vez que pasamos la noche juntos y amanécenos,así todo abrazados y excitados verdad cariño.

Yo.- si luchitoes la primera vez que dormimos juntos y amanecemos juntos papi y esto es solo el comienzo de lo que nos espera vivir. Mi panochita quiere tu pija papi está deseosa de tu pija.

Empezó a buscar con su verga mi panochita, flexione mi pierna derecha sobre mi abdomen (aun estábamos de costado de lado izquierdo). Entonces facilitando así su búsqueda, de la entrada de mi vaginita que ya estaba muy lubricada, arquee mi cola hacia atrás y con mi mano derecha acomode su verga en mi vagina, y empezó a bombearme lentamente entraba y salía su verga de mi interior.

Yo.- aaaaaay,aaaaaaayyy,aaaaaaaaaammmmmmm,aaaaaaammmmmm, si,así lento papi, suave.

Estaba realmente disfrutando el momento, y de esa verga que me estaba haciendo gozar, le decía vamos papi así, mas, mas papi. Mientras tanto con su mano me acariciaba las tetas, y pellizcaba mis pezones. Yo veía alrededor de la habitación estaba toda iluminada, las cortinas estaban abiertas, el sol entraba en toda la habitación.

Se acomodo mejor para una mejor penetración, me tomo de la cintura, me puso boca abajo entre abrió un poco mis piernas y empezó a darme lentamente, aumentando sus movimientos,

Papa lucho.- así te gusta verdad que te menta toda mi verga, y que te la saque, metiendo, sacando así verdad toma, aaaaaaahhhhh, así más toma,aaaaaahhhhhh que panochita tan rica que tienes toda estrechita, es como me estuvieses succionando la verga, como con tu boquita .

Yo.- sigue así papi me estoy corriendo, ya termino.

Eran una penetrada suave y rítmica, me la sacaba y me la volvía a meter, está gimiendo, metía mi cara en la almohada para apaciguar mis gemidos, me penetraba suavemente con unos movimientos circulares como queriendo tocar todo mi interior de mi vaginita.

Yo.- ya termino así, así, asíaaaaahhhhh,aaaaaammmmmm,aaaaaaaaaaaa,así, asíaaaaaaaaaahhhh.

Tuve una terminación fabulosallegando aun orgasmo, con esa verga, que aún estaba dentro mío, me la saque de mi panochita, él se sentó en la cama, aun con la verga toda dura y tiesa, me arrodille mirándolo,

Yo.- aun no te viniste verdad, esta aun para la acción tu verga verdad papi lucho.

Me senté sobre él, encima se su verga acomodando mi vagina rodee con mis piernas su cintura me abrase de el con mis brazos, alrededor de su cuello mientras, daba como unos saltitos encima de su verga, mientras el coordinaba sus movimientos, con los míos para una mejor arremetida contra mi vagina,

Yo.- así, papi te gusta verdad, vamos más, métemela, así, así papito, ooooooohhhhhh, aaaaaahhhh

No tardo en venirse, quería zafarse de mí para no venirse dentro de mí, pero le dije:

Yo.- papito no te preocupes me estoy cuidado con las pastillas, vente dentro mío, quiero sentir esa lechita inundándome mi vaginita.

Papa lucho.- está bien mi amor prepárate, esta es mi descarga matinal, lechita de mañanita, aaaaaaaaaahhhhhhhh, oooooooooooooooooooohhhhhhh, ooooohhhhh.

Yo.- así, así que calientita papi se siente muy rico, tu lechita dentro mío aahh, aaahhh

Le decía esto mientras me aferraba, fuerte a el abrazándolo muy fuerte, terminamos una vezmás una sesión más de sexo bien rico, una rica cogida. Me levante de él, me acose en la cama boca arriba, él también se echó en la cama, al lado mío me abrazo con brazo izquierdo, pegando su cuerpo hacia mí, yo lo abrace también, con mi brazo izquierdo rodeándolo por su pecho, mi pierna izquierda sobre sus piernas de él, estábamos muy acaramelados juntitos, descansamos ahí nos minutos más. Luego nos levantamos.

Yo.- quieres que no duchemos juntos papi.

Papa lucho.- no mi vida será mejor que me vaya a mi habitación para ducharme, así me cambiarme de ropa, para bajar a desayunar, ya deben estar por servir el desayuno y vendrá alguien a avisarnos, si nos encuentran las empleadas así desnudos y juntos, no quiero que estén luego murmurando mi cielo, cámbiate y arréglate y nos vemos en el pasillo para bajar juntos desayunar.

Entonces se fue a su habitaciónhacia un bello día afuera y el clima estaba perfecto, hacia bastante calor y seguro a medio día también lo haría, entonces me duche y me cambie conunos conjuntos hermosos, una brasier color celeste de encajes semitransparentes, una pantaleta también color celeste, de triangulito adelante, unas correas que bordeaba mis las caderas y terminaba, en una tira metida en mi cola, me puse encima una faldita cortita suelta, que me llegaba por encima de las rodillas, que era color celeste también, que no era tan pegada sino más suelta, una blusa de mangas largas de cuello redondo de color blanco y unas zapatillas sport, tocaron a mi puerta y Salí a ver, era mi papa lucho.

Papa lucho.- esta toda sexi, como una chica golosa hambrientas de sexo.

No aguante mas, y ahí mismo le di un beso, acariciándole la cara suavemente, como él es alto tuve que ponerme de puntapiés para hacerlo mientras el posaba su mano como siempre en mi cola, metió por debajo de mi faldita su otra mano, levantándome la falda para arriba. Mirándome la cola ahí toda descubierta.

Papa lucho.- te pusiste las pantaletas celestes, mi color favorito.

Esto me decía mientras me acaricia las nalgas, y con una mano me tomo un extremo de los ligeros de mi pantaleta que era tipo tanga y me la empecé a jalar para arriba, esto producía una fricción de la pantaleta a mi panochita, me encantaba y ponía esto caliente, yo me aferraba a su cuello abrazándolo sacando mi colita para afuera lo más que podía.

Papa lucho.- que dulzura de cola, está muy apetecible, toda paradita, redondita y durita.

En ese momento de placer, oímos que alguien venia subiendo, el dejo de tocarme y yo me acomode la faldita y mi pantaleta. Era una de las empleadas de mi tío, quien venía a avisarnos que el desayuno estaba servido. Nos miramos a la cara y nos reímos en ese momento. El morbo de ser descubierta era fascinante.

Bajamos juntos a desayunarYa se encontraban ahí mi tío, apenas me vio, me empezó a comerme con la mirada. Medí cuenta que las tiras de mis pantaletas sobresalían afuera de mi faldita, esto se veía muy sexi, me las deje así, Me senté a desayunar tranquilamente, hablando y conversando.

Tío juan.- bueno que tienen pensado hacer, primero. Nos dijo…

Papa lucho.- bueno como siempre salir a pasear pero montando a caballo, por la pradera hacia el bosquecillo, creo que estabas construyendo una cabaña cerca del rio, por ahí verdad ya la terminas hermano.

Tío juan.- si la verdad ya la termine, no le he dado un buen uso aun, pero si quieres les daré las llaves, para que pasen por ahí, a ver qué les parece la cabaña.

Yo.- me parece fantástico tío, a ver que hacernos por ahí. Le decía esto mirando a mi papa lucho con una sonrisa picara…..

Tío juan.- bueno los dejo, diviértanse están en su casa, yo tengo negocios que hacer volveré mañana en la tarde están en su casa.

Nos dejó, y se retiró yo vi a mi padrastro, sabía lo que estaba pensando. Me dijo.-

Papa lucho.- qué tal si salimos de paseo para recordar viejos tiempos, en el caballo y así aprovechamos la cabaña de tu tío, para pasarla bien, además tengo que cobrar mi bono de nuestro pequeño contrato, tu culito se me antoja tanto, quiero estrenártelo, podrás gemir todo lo que quieras mi vida, estaremos ahí solos tu y yo.

Yo.- hay luchito, me pones colorada papi, me encantara montar a caballo, contigo a mi lado, y entregarte la virginidad de mi culito, que está deseosa de tu pija.

Papa lucho.- No se hable más ve a tu habitación y ponte sexi para mi, me muero por verte vestida con toda esa ropa sexi que te compras.

Entonces le di un beso y me retire a mi habitación, aliste un pequeño bolsón, para llevar ahí algunas prendas sexi que me había comprado, íbamos a pasar todo un día juntos lleno de sexo, y de regalo iba tener sexo anal, la primera vez que lo haría, estaba toda excita.

Nos encontramos,él estaba vestido con un short delgado y corto y una camisa de mangas cortas, fuimos para las caballerizas, juntos bromeando como siempre la verdad me llevo muy bien con mi padrastro, puedo tener mucha confianza, y contarle algunos secretos.

Encontramos al criados encargado de los caballos, como yo no sabía montar caballos, solo vergas duras, mi papi lucho le mando a que alistase un solo caballo, me ayudo a subir al caballo en la parte de adelante y luego él agarró mi bolso lo seguro en la montura del caballo y se subió en la parte de atrás como traía aun mi faldita suelta celeste, esta se me subió, dejando a la vista mis la piel de mis muslos y piernas desnudas, todos los criados que estaban ahí, me veía como babosos contemplándome.

Papa lucho.- recuerdas esa vez, que montamos a caballo juntos, me la pusiste bien dura, con tu cola pegada a mi pija, ahora tienes una cola a un más hermosa y grande que en ese tiempo, porque no empiezas a moverte, y acomodas esas nalgas tuyas en mi verga.

Yo.- No hacía falta pedirlo, papi así te gusta como meneo la cola así.

Le decía esto mientras movía la cola hacia atrás, el empezó a tocarme los muslos desnudos con su mano izquierda, acariciándomelos de abajo, hacia arriba, llegando a meter sus manos debajo de mi faldita, posando sumano alrededor de mi cadera. Con la mano derecha tenia agarrada las correas del caballo, yo me aferraba con una mano en la montura del caballo y con la otra empecé a acariciarle, las mejillas echándome la cabeza hacia atrás, apoyando todo mi cuerpo al suyo.

Papa lucho.- estas bien arrecha, mamita que cola por dios soñaba con este momento hace tiempo

Me levanto la parte de atrás de mi faldita hacia arriba, me empezó a acariciarme mi oyuelito con su dedo, intento meterme un dedito pero con el movimiento del caballo no lo pudo hacer por miedo a las timarme.

Yo.- espérate papi, a que lleguemos a la cabañaahí te jugaras con mi oyuelito.

Me soltó pero pego más su bulto a mi cola, intento sacar su verga hacia afuera del short que traía puesto y lo logro, restregó su verga, a mi cola esta vez estábamos piel a piel, sentía esa verga toda dura, sus flujos que le salían me los untaba en mi cola. Así montados en el caballo llegamos hasta la cabaña que estaba cerca de un rio. Él se acomodó la verga y se bajó del caballo, amarro al caballo tronco, luego me ayudo a bajar también me acomode la faldita, tome mi bolso y nos dirigimos hacia la cabaña tenía unas ventanas muy amplias, que daban al rio y hacia el camino, al entrar eran muy amplia dentro y muy cómoda, tenía todo un pequeño bar, una sala con su recibidor, una cocina al fondo, unos dos dormitorios, un baño que estaba al fondo.

Papa lucho dejare las cosas aquí, vamos acomodar las cosas primero, había que limpiar un poco y acomodar las sillas y poner sabanas nuevas a la cama, limpiamos todo luego me dijo:

Papa lucho.- listo mi amor terminamos esta será nuestra casa por un dia y una noche, tu seras mi mujer y yo tu hombre……. Me tomo por la cintura.

Papa lucho.- no aguanto más mi cielo quiero tírate, todo el camino me la pusiste bien dura, quiero enseñarte sexo anal, y estrenar tu culito.

Yo.- bueno ha eso vinimos verdad, hazme tuya papi.

Me levanto en sus brazos me llevo habitación donde había una cama grande, me recostó ahí me subió la faldita, hizo a un lado mis pantaletas celestes, y me empezó a chupar el clítoris, metiéndome su lengua en mi vaginita, yo solo habríamás mis piernas, para facilitarle la labor, lo tomaba de la cabeza haciendo que meta más esas lengua mojada. Me levanto un poco y me saco las pantaletas , me dio media vuelta en posición perrito, tenía mi cola hermosa a su altura.

Papa lucho.- abrí un poco las pierna querida, así bien me encanta que me hagas caso

Yo.- papi con cuidado, por favor papi es mi primera vez, trata bien mi culito

Papa lucho.- tendré cuidado mi amor no te preocupes, traje todo lo necesario.

Saco de su bolsillo, un gel lubricante con el cual procedió a untármelo en mi hoyuelito, dándome caricias también en mi cola con su otra mano, empezó a untar su dedo medio con el gel y a meterme su dedo en mi hoyuelito, yo trataba de mirar todo lo que hacía girando la cabeza para atrás.

Yo.- aaaaaaayyyyyyaaaaaayyyyy, duele papi, despacito papi aaaaaaayyyyyy

Papa lucho.-tranquila mi vida en un momento más aflojara tus esfínteres, te va ir gustando.

Me metía todo el dedo, sentís ese dedo recorrer todo mi interior.

Papa lucho.- ya ves, ya está aflojando.

Me metía su dedo más rápido, sacando y metiendo aumentaba sus movimientos. Me daba besitos en la colita.

Yo.- aaaaaaaaaaaayyyasí, así papi me que rico se siente rico papi aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh

Ya estaba empezando a gozar de ese dedo que entraba y salía de mi culito.

Papa lucho.- ahora es el turno d mi verga, por fin disfrutare de tu culito mi cielo es un sueño echo realidad.

Se empezó a desnudar, sacándose toda la ropa, aún estaba en la posición de perrito tendida en cama, con las manos apoyadas en la almohada, empezó a meter la cabeza de su verga poco a poquito, en mi culito, y entro todo empezó a bombearme lentamente, tratando de meter toda su verga en mi culito, con su movimiento sacado y metiendo, no aguante más y di un grito muy fuerte que se escucho, creo por toda la cabaña y el bosquecillo.

Yo.- aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh, aaaaaaaaahhhhhh, aaaaaaaaaammmmmmmmaaaaaaaaaammmmmmmm.

Apoye mi cabeza en la almohada, esta posición le facilito mejor la penetración, por que levante aunmas la cola,

Yo.- así, así, así, mas, mas papi que rico mi rey más, no sabía culear era rico, mas papi dame duro aquí me tienes como mujer esta semana vamos. Así, así así. Aaaaaaaaaaaahhhhhhh

Estaba como loca poseída por esa verga, que entraba con más facilidad por mi culito, estuvimos en esa posición unos minutos más, luego me levanto me termine de quitar la falda que aun traía puesta, y la blusa, junto con el sujetador color celeste, mis pechos saltaron de su aprisionada, directo asus manos de mi papi lucho quien me los besaba y mordía con sus dientes mis pezones. Se echó en la cama. me dijo:

Papa lucho.- móntate perrita, en esta verga que quiere tu culito.

Yo.- si papi quiero montarte y tener toda esa verga en mi culito.

Me acomode poniendo mis piernas a los lados de él, dándole la espalada tome su verga con mi mano y la dirigí hacia mi hoyuelito, me la metí y empecé a cabalgarlo, un sube y baja lento y luego rápido. Me encantaba como mis pechos se movían de un lado para el otro y chocaban entre si, mi papi me tomo de la cadera aumentando mis movimientos de sube y baja.

Papa lucho.- salta perrita, como la puta que eres, mas, mas, mas,así mi vida más.

Yo.- así papi te encanta verdad como mi cola choca con tu verga y tus huevos.

Micola chocaba con su s huevos y su verga haciendo sonidos de plaaassplaaaas, me tenía loca por él, así estuvimos unos minutos mas, hasta que llegamos a un orgasmo juntos los dos terminamos al mismo tiempo.

Papa lucho.- tu culito recibirá mi lechita, me vengo en ti karinita, toma mi leche, aaaaaaaaahhhhhhh, ooooooooooohhhhhh.

Me baje de él, me acosté a su lado por unos minutos, real mente me había gustado mucho esta primera experiencia pero no la última.

Espero que les haya gustado mi relato, como a mi me a excitado escribiéndola, espero sus comentarios porque me encanta leerlos y saber que logre unas pajas y unas masturbadas.

Esperen la continuación de este relato en la cual hay una sorpresa más con mi tío juan

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Mi Tía es perversa

Siempre lo fue. Hija de puta, erótica, perversa, manipuladora y muchas otras cosas más. Pero su cuerpo es el de una yegua madura. Aún sabiendo la basura que siempre fue me calienta mucho y creo que todavía más por esa razón.

Viendola caminar en la cocina sólo con unos tacos de aguja altísima de hembra puta y fumando me hace acordar a esas yeguas trotando lento en el campo.
Por la mañana le encanta ducharse, darse crema y aceite por todo su cuerpo hasta quedar bien lubricada y tomar café y fumar vestidita solo con unos zapatos negros altísimos de puta barata.

Cuando yo me quedo en su casa, me espera en la cocina así con el desayuno listo, me levanto desnudo y tomamos café y fumamos juntos en silencio. Le encanta ver cómo crece mi verga lentamente mientras echa humo por sus labios carnosos. Ayer mientras miraba mi verga empezó a relamerse con su saliva, dejándola caer entre sus labios, era hermoso ver su pera chorreando de baba que se iba deslizando hasta sus tetas redondas y firmes. Cada vez soltaba más baba, se escupía las tetas en silencio. Mi carne estaba dura y empezaba a segregar líquido transparente. Me acerqué a su boca y mirándola de frente le escupí la cara, salpicandole los ojos y la nariz. Le encantó y abrió la boca llena de baba como pidiendo más. Empecé a escupirla con fuerza y con mucha saliva, ella mientras juntaba todo en su mandíbula. Seguí llenándole la boca de baba caliente hasta que despacio se la tragó toda sin rechistar volviendo a abrir sus fauces, la puta quería más… encendimos otro cigarrillo y seguí escupiendola entera, su cara, su boca, su nariz, le babeaba los ojos pintados y le lubricaba las tetas. Ella en silencio fumaba y gozaba. Esta vez más al tener la boca repleta de mi baba y la de ella le apreté el cuello y le obligué atragarla sintiendo como el líquido atravezaba su garganta lubricada. Mi pija estaba hinchada como pocas veces, ella no paraba de mirarla.

Se puso de rodillas con su orto cerca de mi pija… entendí que quería que le escupiera ese agujero hermoso. Se lo mojaba mientras ella se metía dos dedos abriéndolo y tragando el líquido espeso, Se dilataba fácil porque su culo había recibido muchas pijas a lo largo de su vida, estaba acostumbrado a agrandarse rápidamente. De golpe le metí la verga de una estocada y vibró de placer, su cara llena de baba me calentaba increíblemente. Una vez con mi verga en su agujero, bien a presión, la meé lentamente… Gritaba como una zorra hija de puta, sentía mi meada caliente entrando por su orto a presión y cada vez bombeaba con más fuerza. La meada se quedó toda a dentro un buen rato, porque ella tapaba su agujero con la mano. Volvió a sentarse, mientras me miraba con los ojos vidriosos embriagada de placer, guardaba mi meada en su ano y eso la volvía loca.

Empecé a darle palmadas en su concha de una forma bastante violenta, ella no sólo no se quejaba sino que abría las piernas como pidiendo más… Le cacheteaba los labios de la concha con fuerza y ella se contorsionaba y chillaba a la vez que soltaba baba por su boca. Seguí dandole duro hasta que acabó fuerte junto con una meada brutal…., soltando su orto y dejando salir mi líquido caliente y amarillo a la vez. Fue hermoso.

Estaba transpirada, babeada, meada y con la concha roja de mis cachetazos. La acosté encima de las meadas y le refregué la cara para que limpiara todo con su lengua mientras le metía la verga por el orto y se lo bombeaba como un animal. Ella chupaba todo, bebía gota a gota, mientras mi leche salía a borbotones dentro de su agujero moreno. Una vez acabar la dejé tirada sollozando en la cocina y me fui a dar una vuelta…
Al volver, estaba como una diosa lista para irse a trabajar. antes mirándome a los ojos se bebió toda la leche que había recolectado de su orto. En silencio, nos miramos y se fue…

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