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Cosa de minas

Hola soy Florencia, Flochu, Flor, Florcita… la sin tetas. Tengo 16 años y vivo en Argentina, y tengo a mi mejor amiga Romina, que tambien tiene mi edad, y es com´pañera mia del colegio, que tiene unas tetas enormes, ENORMES, desde los 12 años que se le desarrollaron y nosotras somos amigas desde que teniamos 6, en fin, se imaginaran, todos los chicos la miran a ella y a mi ni pelota.

El otro dia estabamos en mi casa, yo soy hija unica, mis papas trabajan, y hago lo que quiero, sin ire al carajo claro. Y viene Romina, y bueno, estabamos boludeando en la pieza, charlando, y otra vez me le quejo de que no me salen las tetas.

Romina: y que boluda, igual sos re linda, a los tipos les gustan las minas flacas, como vos, boluda yo estoy re gorda, no puedo bajar el culo…

Yo: bueno pero por algo ya debutaste forra. Yo sigo virga y con unas ganas…

Romina: ya te dije que fue un garrón, los tipos son re torpes

Yo sabia que ya hace rato veniamos boludeando, piquitos, abrazos, todo con cariño. Pero yo ya tenia ganas de que me chupe la concha. Y le dije

Yo: sabes que me estoy depilado la concha? ayer me hice dos pajas, de lo que me calienta estar sin un pelito.

Romina: toda toda?

Yo: hasta el culo

Romina: ajjaja que hija de puta

Yo:  me quedo re lindo

Romina: y dos pajas te hiciste? que pajera jajaj

Yo:  si, esta barbaro. Vos esta toda peluda?

Romina: que forra que sos

Yo:  para que te copes, capaz te gusta

Romina:

Yo:  te muestro?

Romina: dale

Yo que estaba descalza y con joggins y remera, en vez de bajarme los joggins me los saque x completo, igual que la bombacha. Y tirada en la cama me abri de piernas y le mostre, toda mi concha bien depiladita.

Yo: mira que linda esta. Tocala, vas a ver q suave

Romina: que torta que sos

Yo:  y? un cachito, no pasa nada

Romina acerco la mano y me la puso sobre la vagina

Yo:  dale un besito, no seas mala

Romina: estas segura?

Yo:  por favor, pasale la lengua

Romina se acosto, acerco los labios dando un piquito en la pelvis, y luego saco la lengua y la metio entre mis labios vaginales, llegando a abrirse camino y lamer suavemente mi clitoris. Ahi le agarre la cabeza y la hice seguir lamiendo, hasta que en unos minutos llegué al orgasmo…

Yo:  ahora te toca a vos, gorda puta

Romina: para tarada, no me hables asi…

Me acerque y le dije

Yo:  sos hermosa, y te quiero. Pero me re caliento puteandote un poco…

Romina: bueno, por hoy nomas

Yo:  asi me gusta… putita sumisa…

Continuara

 

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Dos primas solas en casa

Esta historia esta basada en un hecho real que me confeso una prima. Los nombres los he cambiado y la historia adaptado, para hacerla más interesante para el lector.

Ana había quedado en visitar a su prima Sonia ese sábado y acompañarla, ya que sus tíos estarían todo el día fuera en una convención de trabajo.

Sonia de mediana estatura, delgada, piel trigueña, cabello y ojos negros contaba para ese momento con diecinueve años de edad. Ana por el contrario de piel blanca, un pocomás alta que su prima Sonia, de cabellos castaño claro y ojos color caramelo con dieciocho añitos, se encontraban sentadas en el sofá de la sala, tomando unas sodas, comiendo frituras y conversando de sexo y de sus experiencias.

Sonia recibió una llamada a su celular y estuvo un buen rato conversando, al terminar de hablar, su prima le pregunto de quien se trataba, ya que la noto contenta.

–       Era Manuel, ya te conté de él, quiere que nos veamos esta noche… ¿Sabes?, estaba muy excitado.

–       ¡Ah! y ¿Qué te dijo?

–       Me dijo que esta deseoso de besar de nuevo mis tetas y chupar mis pezones… de solo pensarlo… bueno, me pone excitada también.

–       ¿Si?… ¿ y qué se siente? dime

–       Si quieres te puedo mostrar, más que explicar… ¿Te asustas?

Ana pensó por unos segundos para luego contestarle de manera segura, como si tratara de algo de lo más normal, aunque por dentro sintió como se turbaba un poco, por lo que Sonia le acababa de proponer y porlo que podría llevar su respuesta, además de que no quería reusar al reto implícito de la pregunta.

–       No, para nada… para que veas, me voy a quitar la blusa y así me podrás mostrar.

–       De acuerdo… y después tú me podrás decir a mí que sentiste.

Ana se quito la blusa de tirantes que traía puesta, no llevaba sujetador, para mostrar unos pechos pequeños, blancos, con unos pezones color marrones claros de unas aureolas medianas. Se recostó en el sofá de la sala, donde se hallaban sentadas y con una miranda expectante, tratando de controlar su voz, le dijo:

–       Okey muéstrame

Sonia de manera decidida se sentó a su lado e inclinándose sobre sus pechos, comenzó a pasar la punta de su lengua sobre su pezón derecho, suavemente.

–       Ya veras como se ponen duros tus pezones. Le dijo.

Ana no respondió, cerro los ojos y se dejo llevar por la sensación que sentía. Sonia luego se puso a besar el pezón que lamia, chuparlo, mientras colocaba su mano izquierda sobre el otro pecho de Ana, tomo el pezón con sus dedos índice y pulgar,iniciando un masaje como si tratara de darle forma a una bolita de pan. La respiración de Ana se hizo entrecortada, sintiendo cada vez que su prima le chupaba el pezón con esa lenguahúmeda, tibia y le apretaba el otro, oledas de calor que bajaban hasta su entrepierna, como corrientazos, no sabia como explicarlo, mientras que su mente se nublaba con una sensación nueva de placer. Sonia interumpio por unos segundos para pasar su boca al otro pezón y continuar con la misma labor que hacia, susurrándole antes:

–       Después me lo puedes hacer a mi, si quieres

Ana seguía sin decir nada, mordiéndose el labio inferior para que no se le escaba ningún gemido por el placer que sentía, hasta que Sonia mordió su pezón de manera muy delicada, tirando de el.

–       ¡Huf! Que rico prima, ¿Por qué no me lo habías hecho antes?

Fue ahí, en ese momento cuando sintió como su vagina se humedecía. Sonia estuvo trabajándola de ese modo tan especial por unos diez minutos aproximadamente, mordiendo sus pechos, besándolos, acariciándolos, estrujándolos con las manos, para luego decirle:

–       ¿Por qué no me lo haces a mí ahora?… Ya veras como se ponen duros mis pezones

–       Okey… quítate la playera

Sonia rápidamente se saco la prenda, tampoco llevaba sujetador, dejándole ver a su prima unos pechos medianos, con unos pezones grandes, muy obscuros, que contrastaban con el color de su piel morena clara, casi sin aureolas. Se sentó al otro extremo del sofá y elevando su busto con una voz en un tono de orden le dijo:

–       Ven aquí y chúpamelas

Ana trato de hacer lo mismo que le habían acabado de hacer, se sintió bien al sentir la forma de los pezones de Sonia y de como realmente se endurecían y aumentaban su tamaño, se sorprendió, casi alcanzaban el tamaño de la primera falange de su dedo meñique. Se entretuvo un buen rato con ellos, chupándolos suavemente al comienzo, para luego hacerlo más fuertemente, según aumentaba su deseo y el gusto que le daba oír gemir a su adorada prima.

–       ¡Humm!… lo haces muy bien para ser tu primera vez

Esto lo dijo Sonia mientras acariciaba su vulva sobre la tela del corto short que llevaba puesto.

–       Se siente rico cuando me acaricio entre las piernas… ¿Quieres que lo hagamos una a la otra?

–       Esta bien.RespondióAna como saliendo de un trance.

Se pusieron de pie ambas, Sonia para quitarse el pequeño short y braga tipo tanga de color azul y Ana que llevaba una falda corta hasta medio muslo de pliegues, para quitarse la prenda tipo cachetero blanco que llevaba. Sonia mostraba una frondosa mata de vellos púbicos negros que le cubría todo el sexo, mientras que Ana mostraba una pequeña pelusilla de vellos rubios que apenas cubría unos labios gruesos de donde apenas se asomaba un clítoris color rosado pálido.

–       Vaya… si que eres peluda ahí abajo.

–       A los chicos les llama la atención las chicas velludas y Manuel me ha dicho que le gusta mucho, por eso no me he preocupado en depilarme.

Se sentaron una al lado de la otra, abrieron sus piernas para colocar sus manos, cada una en el sexo de la otra. Ana trataba de imitar a Sonia en todo cuanto ella le hacia, pues quería aprender todo de ella. Sonia pasaba toda su mano sobre el sexo de Ana, quería sentir su forma, el tamaño de esos labios gordos, humedecidos por el liquido caliente que chorreaba de su vulva y que la enardecía, paso su dedo medio entre ambos labios, de arriba hacia abajo con un movimiento acompasado, casi al mismo ritmo como Ana subía y bajaba su pelvis, quizá queriendo seguir el mismo ritmo del dedo de Sonia.

–       ¡Hay!  prima… que rico se siente ¡hum! pásame tu dedo mas fuerte, anda

Ambas aumentaron el ritmo de sus caricias al mismo tiempo,mientras que Sonia acariciaba sus propios senos con su mano libre, estrujándolos, pellizcando sus pezones, halándolos como si quisiera arrancarlos de puro placer. En un momento dado, Sonia se inclino de nuevo sobre los pechos de Ana, sin dejar de torturar con su dedo el clítoris hinchado a su prima, para seguir chupando y mordiendo a placer esos botones cuyas aureolas mostraban ahora unos pequeñas granos, como cuando se tiene mucho frio y se pone la piel de gallina. Ana también sentía el gusto de tocar ese sexo velludo y húmedo que goteaba de placer, del mismo placer que sentía ella y que nunca se pudo imaginar que sería de esa forma, y aun faltaba más.

De pronto y sin que Ana lo esperase, Sonia introdujo suavemente pero de manera decidida el dedo índice dentro de su vagina, hasta donde alcanzaba el largo del mismo, para luego sacarlo del mismo modo. Ana sintió en esos breves segundos como un latigazo que le recorrió toda la espalda y que la obligo a arquearse para luego dejar escapar de su garganta un largo gemido.

–       ¡Aaaaaah! … eso también es rico, no pares, sigue, sigue, mételo de nuevo

–       Te gusta, ¿Verdad?… te voy a dar mas preciosa

Sonia volvió a hundir el dedo en la cavidad apretada de Ana, sintiendo como el calor de esa vagina apretada le quemaba, bien adentro, empujando su mano también para llegar lo más profundo posible. Comenzó a mover su mano de derecha a izquierda para que su dedo dentro de ella girara y rozara cada espacio de su pared vaginal, mientras movíatambién su dedo y chupaba sus pechos. Que sensación la que sentía Ana, no paraba de gemir.

–       ¡Huuum!… ¡Aaaaah!…¡Aaaaah!…

De pronto, con una mirada maliciosa y con una voz que noocultaba el deseo que sentía, en voz baja Sonia le dijo a su prima:

–       He visto lo que papa le hace a mi mama…

–       ¿Si?… Debe ser rico también

–       ¿Quieres que te lo haga?

–       Si hazme lo que tu quieras

–       Yo nunca lo he hecho

–       No importa, yo tampoco… todo esto es nuevo para mi y quiero probar todo lo que me quieras hacer prima

Sonia entonces poniéndose de rodillas delante de ella, separo aun más sus piernas y con los dedos pulgares de sus manos aparto los gruesos labios de la prima, para comenzar a lamer enérgicamente la conchita caliente de Ana.

–       Sabes delicioso Ana… tu cuca es medio dulzona

–       No pares por favor Sonia… ¡chúpamelaaa!

Sonia siguió chupando, tal como su prima le pidió, apretando con la punta de su lengua la pepa endurecida de su clítoris mientras la masajeaba a la vez con la yema del dedo. Ana ya no podía más, se apretaba sus pechos, los acariciaba con fuerza, con deseo, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía con cada toque que le daba Sonia de esa boca maravillosa y esos dedos tan hábiles. Y cuando creía que el mundo le daba vueltas de tanto placer, Sonia comenzó a penetrar con la punta de su lengua su pequeño agujero, metiéndolo, sacándolo, al tiempo que seguía apretando su botón del placer con mucha más fuerza.

–       ¡Aaaaah! … Sonia siento que me ¡mueero!… Hay… sigue… sigue… ¡matameee!… ¡Coñoo!

Ana sintió que se desvanecía, que se hundía como en un mar espeso que la tragaba lentamente, oleadas de placer que iban desde su cabeza hasta el mismo centro de su vulva, ahí donde su prima la penetraba con su lengua y le torturaba con su dedo, la paralizaban y volvían a su cabeza, confundiéndose todo, y así, como estaba, con esas sensaciones, en esos breves segundos que le parecieron una eternidad y que deseó que durara para siempre, sintió se derramaba desde lo más profundo de su úteroen líquidos que no podía detener, como si su esfínter no respondiera y mojaba la cara de Sonia, en un chorro corto como si orinase para pasar en otros que simplemente se escurrían entre sus piernas.

–       Terminaste bien delicioso… ahora me toca a mí.

Continuara…

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Joseladino66@hotmail.com

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